Capítulo 9. El Secreto del pez de mamá-.

Por Verónica García-Melero

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Capítulo 9. El secreto del pez de mamá, דג -.

Hay en casa una cosa
que te espera de “mamá”:
la pecera que un día
fue ella a crear.

05 (2.605) Porque, la pecera,
¿es sólo el recipiente,
es solo el cristal?
¿Es todo lo que contiene?
¿O hay algo más?

10 (2.6010) El recipiente lo necesitamos,
el agua, mucho más;
es el medio donde respiran
los peces del lugar.

Si opaco es el material que pones,
15 (2.615) lograrás “jamás”....
tener conciencia de que hay peces
que por la vida están.

Pues, no verás a los peces,
¿necesitarás el cristal?
20 (2.620) Este “ejemplo” es ejemplo
del “pez de mamá”.

Mucho te he dicho antes
de los secretos de mamá,
la mamá es todo y nada,
25 (2.625) ella contiene la Torá
y la decodifica, mi niño,
ella bien sabe nadar
y respirar en las aguas
y calmarlas, además.

30 (2.630) Pero, sigo con la pecera
no me vaya yo a olvidar
que el alimento del tarrito
en tus manos está.

Con dulzura es que lo tomas,
35 (2.635) con cuidado, ¿verdad?
Si es mucho el que pones,
los podrías intoxicar.

Y lo viertes con firmeza,
y con justicia, además.
40 (2.640) Ecuánime has de ser repartiendo:
el todo de este “nada” alcanzar.

El cristal de esta pecera
en la transparencia está
y logra ser una puerta
45 (2.645) y dejarte pasar.

Ves lo que hay dentro
y te divierte mucho más;
¡qué tranquila es el agua
de este “nada” y a parar!

50 (2.650) Porque el cristal es un límite,
no se puede traspasar.
Así es alcanzar las aguas
que arriba es que están.

Son como una vasija
55 (2.655) y abierta ha de estar
para dejar que fluya el agua
y compartirla con los demás.

Pues, el límite que aquí vemos
es no querer contener.
60 (2.660) Que el límite de tu pecera
te haga esto entender.

La tuya es recipiente
y la de arriba así es,
tu eres ahora otra pecera,
65 (2.665) has de mirar adentro: tu pez.

Si quieres descubrir el “todo”
mientras nada tu “pez”,
desear luz, has de querer, mi vida,
y, esta vida, compartir, querer.

70 (2.670) Esta vida que aquí alcanzas
esta vida de tu pez
es la luz de este agua
y la que hace tu ser.

Hoy transcendemos el Arca,
75 (2.675) hoy recordamos “Jamás”:
la avera que traspasamos
si bien aprendes a nadar.

Luego, nadar en esta pecera
que es la jarra de tu ser
80 (2.680) requiere de tu voluntad primero
requiere de tu querer.

Y, si esto te ha movido,
quieres crecer en tu ser,
es el espíritu la fuerza
85 (2.685) que te doblega en él.

Dos cosas has de considerar ahora:
el doblegarse en tu fe
y el echar el pie adelante.
¡Vaya, pero si son tres!

90 (2.690) ¿O son cuatro y no lo veo
porque me falta ascender?

Doblegado eres un hombre
que se asimila a Dalet,
eres puerta de ti mismo
95 (2.695) y aquí encuentras tu pez:

pues, Guímel es en sí el hijo,
Guímel es también tres,
y junto viene al doblegarse:
la voluntad es lo que es.

100 (2.700) Otras veces ya te he dicho
lo que ahora me lees:

Aquí hay una puerta,
aquí hay una entrada.
Guímel es quien se acerca,
105 (2.705) Dálet es quien la guarda.

Estas dos letras unidas
por tu voluntad es que están:
¡qué grande es esta palabra
para las estrellas contar!

110 (2.710) Pues, todo contienen ellas,
del velo saben tirar.
Ésta es la transparencia
de la pecera del lugar,
ver los peces como nadan
115 (2.715) y el agua hacer transitar.

Porque, el agua tú la renuevas
de vez en cuando, Juan.
Así es tu vasija
y el Atziluth alcanzar:

120 (2.720) que te mueva el contemplarlo
y no quererlo atrapar.
Es querer contener, mi vida,
y es querer también entender
que si te aferras a algo, mi Cielo,
125 (2.725) no lo podás transcender.

Así, el pez nada libre
por todas las aguas, además,
esa es tu recompensa
y en el “Recibir” es que está.
130 (2.730) Mas, este “Recibir” es luz
y hace un rato te lo he explicado;
cuando tu corazón has puesto aquí,
quieres compartir el bocado.

Ese deseo de otorgar
135 (2.735) es lo que en ti esta luz enciende,
recibe y otorga, también;
el agua de arriba es tu corriente.

Dejá atrás la mochila,
libérate de tu carga,
140 (2.740) si uno te has hecho con tu pecera,
la vasija tendrá siempre agua.

Y, el agua que de arriba viene
y es chispa en tu ser
contiene la sabiduría
145 (2.745) que te hace crecer bien.

Aquí vemos el agua,
aquí vemos la luz,
vemos crecer a tu espíritu,
regresar a tu casa eres tú.

150 (2.750) Luego, aquí a “mamá” vemos,
vemos que una pecera es
de agua y de luz divina
y de misericordia en su ser.

Mas, sigamos con la pecera
155 (2.755) quiero ahora dibujar el pez:
el hijo que se acerca
a la puerta de su ser.

El otorgar y recibir es el acto,
la voluntad, su esencia es....
160 (2.760) ¡Y contar las estrellas, cariño!
¡Y dibujarlas, también!
Es lo ternario y lo cuaternario,
y hasta me alcanza el seis
y el siete, si echo cuentas
165 (2.765) y más agrando mi ser.

Es el pez, la vida de la pecera,
es raíz del Árbol, también:
si no hay pez en la pecera,
fruto no habrá que coger.

170 (2.770) El pez se asocia al cristianismo
y en el trazado se ve;
continuar el acertijo
parece ser entender
la disciplina que se enseñaba
175 (2.775) y oculta...no sé si ahora es.

Pues, el tiempo distorsiona
mucho del pez que se revela;
unas veces se pone a congelar,
otras, se guarda en la nevera.
180 (2.780) Y entre tanto congelar y guardar
...a la fritura no llega.

El pez que ahora te trazo
es la esencia de la Geometría
que conecta a diversas culturas
185 (2.785) y a muy plurales filosofías.

No solo es el pez cristiano,
mas, enseñanza fue de Cristo;
introducir después un anagrama,
acrónimo o palabra Ictus
190 (2.790) no quita que su geometría
sea Sagrada, y te lo dejo escrito.

Vamos a ver converger
en la Geometría Sagrada que te trazo
el “pez” que completa el cristiano,
195 (2.795) y todo el Árbol de la Vida alcanzo.

Veremos el Taijitu que es de Oriente,
y la Serpiente Alada, mi vida;
y la Madre de las Montañas,
y el Monte Sinaí: la luz Divina.

200 (2.800) Empecemos con el trazado
del pez de esta geometría,
te trazaré en la arena un arco,
¿qué has de hacer, vida mía?

Puede que en lo superficial
205 (2.805) es que se traza otra línea
y se hace un pez, Juan;
o puede ser que su dicha
sea, este misterio, contemplar,
el de su Divina Geometría.

210 (2.810) Lo que nos lega la historia
es este código, Juan,
en unir el arco, como hago,
simbolizaba hermandad:
compartir sus enseñanzas
215 (2.815) y venirse a ocultar.
Bien perseguidos es que fueron
los cristianos del lugar,
y una religión luego nace
para ponerlos a controlar
220 (2.820) y, con el tiempo, adomercerlos
y hacerlos olvidar,
entre tanto mezclan idolatría:
en el sol la verás.


Otro día habrá para la historia
225 (2.825) del cristianismo y mucho más.
No hay nada como acogerse a los hechos
y a lo derecho, mi Juan.

Este “nada” no tiene agua
y parece toda tener;
230 (2.830) no te olvides de que el “agua”, siempre,
de arriba siempre es.

Inmensa es la llave que encierra
el mayor de los conocimientos;
estos ya son pretéritos,
235 (2.835) son algo que está muerto
y no están por la Sabiduría
porque ésta siempre cae del Cielo.

Te recuerdo que la Sabiduría
siempre se halla clamando
240 (2.840) y esperando a que la descubras;
empieza en ti, estudiante amado.

Viene en tu disciplina,
en quererte poner a nadar
y cruzar toda la piscina
245 (2.845) y zambullirte, mi Juan.

La Sabiduría y la disciplina
disciernen los dichos de la Palabra,
cerradura y llave del entendimiento
juntos son tu perspicacia,
250 (2.850) tu justicia, juicio y rectitud,
tu misericordia, tu abundancia.
Así se halla la Sabiduría,
y sólo así se alcanza.

Si entiendes lo que te digo
255 (2.855) dirección diestra es que tomas;
más aboserbes la instrucción, hijo mío,
si la escuchas y hormas.
Sabio te harás entonces,
entenderás el difícil proverbio,
260 (2.860) las palabras de los sabios
y el enigma y lo que no veo.
Traspasarás tus cinco sentidos,
todo, en el cuerpo, no está;
el alma es tu gran vasija,
265 (2.865) el espíritu en tu fuerza está.

¿Cómo es mi niño?
¡Fuerte!

Recuérdlao siempre, Juan.

La verdadera fuerza, ¿dónde alcanzarla?
270 (2.870) En el espíritu reside y “nada” más.

La ley de tu madre, ¡la ley de tu madre!,
¡no la abandones, mi Juan,
ni la disciplina de la que te hablo,
son mucho para “nadar”!

275 (2.875) Son quirnalda de atracción a tu cabeza,
y a tu garganta, un fino collar:
que la bondad amorosa siempre te asista
y siempre te apegues a la verdad;
sobre la tabla de tu corazón escríbelas,
280 (2.880) y alrededor de tu garganta átalas.

Mi censura, no rechaces,
está sólo por tu bien;
el rigor no es dar con una vara
es saber la vara tener.
285 (2.885) Pues, la disciplina es voluntad viva,
la vara aquí le es sostén:
no des con una vara, hijo,
ni aunque te paguen mal por bien.
Devuelve tu lado amable,
290 (2.890) tu bondad hazla crecer;
más avanzas por el camino
más podrás comprender
cómo contribuyes a lo que te rodea
y lo sabrás contener.
295 (2.895) La venganza no es del hombre,
la venganza sólo pertenece a Dios;
ésperalo siempre con anhelo
y con amor, siempre, quiérelo.


Ahora, a lo que vamos,
300 (2.900) a, este trazado, contemplar.
¿Has visto como las dos fuerzas
por el número aúreo están?
Una hacia arriba,
otra hacia abajo;
305 (2.905) la piedra de mármol, su centro es.
En un lado del corazón, la alegría,
y, en el otro, la tristeza, así es.

Es el ojo del huracán,
ahí te has de meter
310 (2.910) para que el torbellino que desata
no te rompa con él.

Porque, moverte, has de moverte,
en el centro, siempre, Juan.
Esa es la piedra de mármol
315 (2.915) y en el “Resplandor” escrita está.

Es duro subir hacia arriba
o bajar hacia abajo, igual es.
Has de saber ser equilibrado,
con tu huracán te has de mover.

320 (2.920) Tu sufrimiento y tus experiencias
siempre te harán crecer
si logras extraer la sabiduría
que te dejan para tu bien.

Estas fuerzas antagónicas
325 (2.925) se complementan, así es.
Son un todo, y no son duales,
pero lo parecen, y no es.
Del todo son un grado,
del todo son dirección;
330 (2.930) el sentido es el mismo,
la vacuidad: su abstracción.

Siempre llevan un ritmo,
siempre tienen vibración;
has de salirte del mismo,
335 (2.935) está en tu contemplación.

Son oscuro y claro,
son recibir y dar,
son justicia y misericordia,
las dos son pilar.
340 (2.940) El centro es tu pez
y has de ponerlo a nadar.
¡Qué divertida es tu pecera!
¡Es tu vasija además!
Cuando logras zambullirte
345 (2.945) en el ojo es que estás,
con el huracán ahora caminas
nada te viene a extrañar.
Cada vez serás más sereno,
tu confianza plena es,
350 (2.950) ese es el regalo divino
y de Dios es que es.

Te has unido con tu chispa
la Divina, la de tu ser,
algo es que hay arriba
355 (2.955) y ese algo, TODO, es.

¡Qué no me olvide del Taijitu!
Blanco y negro, así es.
Los dos simbolizan los opuestos
de la misma moneda, ¿lo ves?
Y lanzar la moneda al aire
y que canto quede al caer
parece que es imposible
pero si sucede: no lo es.

360 (2.960) El canto es la curva
que serpentea ese centro;
lo ternario, es, del Taijitu,
y, en la vacuidad, lo veo.
Se complementan y son lo mismo
365 (2.965) de la misma idea que concibes,
misterio y superficie son idénticos,
pero los nombres los distinguen.

Esta identidad que aquí te dejo
es muy difícil de comprender,
370 (2.970) es la puerta del enigma más sutil
y yo te la entorno, así es.

Un nombre que denomina a algo
no es el Nombre constante de todo,
el tiempo trae cambios
375 (2.975) y el tiempo es nada y todo.
Lo que hoy te hace llorar,
mañana te hará reir
cuando comprendas tu fortaleza
y la ensañanza que está al venir.

380 (2.980) Por eso, cada evento
que se acontezca en tu vida
es, para tu vida, crecimiento;
es luz, es su semilla.
Si dura es la prueba
385 (2.985) más grande crecerá
la semilla de esa enseñanza
cuando la vengas a plantar.

Por esto, si esto comprendes,
si bien me nadas, mi Juan,
390 (2.990) vivirás con la conciencia tranquila
a otros querrás elevar.
Pues, no hay nada como la mente serena,
como saber vivir en paz
siendo justos y amorosos,
395 (2.995) siendo siempre generosidad.

Ahora, que no me olvide
que te habla “mamá”.
Si en ella ves un “ejemplo”
es por la puerta que te abrió
400 (3.000) para hacerte venir, hijo,
a lo entornado, su resplandor.

Mas, si ahora solo quieres agua
es porque has logrado comprender
que esta “mamá” es “modelo”
405 (3.005) para hacerte crecer.

Te moldea día a día,
cuando te paras a leer.
Ha hecho que te comprendas
y que quieras crecer.

410 (3.010) Y amas su sabiduría,
pues de arriba es que es,
ella te la otorga, mi hijo,
te la da para beber.

Y como “mamá” está tras la puerta,
415 (3.015) y te la entorna, además,
te sientes confiado, mi hijo,
ahora sí quieres pasar.

Este cariño entrañable
que ves en “mamá”
420 (3.020) es amor y es elegancia,
ella te hace pasar
por la puerta de la esperanza,
por la puerta de tu humildad.

Ella Nada tiene por sí misma,
425 (3.025) Todo le viene de arriba;
es, la puerta donde tocas,
la puerta de la Sabiduría.

Este gesto tan sublime,
que en el amor está,
430 (3.030) ha hecho de “mamá” una “Dama”,
y Señora es, ¡verdad!



Mas, como este secreto es mucho
y en el capítulo nueve está,
viene después de la avera,
435 (3. 035) la del tiempo de Noaj.
Esa avera pesa mucho,
108 en guematría es,
reducida es un nueve,
reducida es la Teth.

440 (3.040) Es el final del camino,
es la gestación, la Teth,
y es la “te” de lo bueno,
porque Tov es que es.

Mas, su bondad está oculta
445 (3.045) en su interior, así es;
así se halla tu luz: guardada
y en templaza, como el bebé.

En aguas es que él crece,
en aguas se ve nacer,
450 (3.050) mucho hay en este letra
para “El Resplandor” entender.

La vasija en el vientre la vemos,
más, si al vientre vemos crecer.
Ser modelo para este conocimiento
455 (3.055) es volver a ser “bebé”.

Es sentirte confiado,
es la inocencia abrazar;
no habrá insecto que te pique,
es el tronco sin cincelar.

460 (3.060) Es la ternura, es el amor quien lo hace,
es, de entre todo, la bondad.
Nueve has de sumar, mi vida,
para esta luz revelar.
Es vencer a tu avera,
465 (3.065) ¡los 108 escalones, Juan!

Seguro más me comprendes
el “pez de mamá”.
Es el “ejemplo” el que te enseña
y en el “ejemplo” es que está:
470 (3.070) predica siempre con el ejemplo,
cuida lo que haces, mi Juan.

Seguro más me comprendes
porqué es el “pez de mamá”.
Pues, el “ejemplo”, sólo es “modelo”
475 (3.075) si solo se pone a nadar
en la pecera, que le es vasija,
y transparente es su cristal.

Desciende la misericordia
por el quicio de la derecha,
480 (3.080) esa columna que une
el arriba y abajo de la puerta
es Beth, y ya la vimos,
y hoy te abre, Juan, la puerta.

Por Verónica García-Melero
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