



Con infinito amor, a mi hijo.


Cuento 17. El Tren de las Canciones-.
Hijo:
Escríbeme un cuento
sobre un tren, mamá.
Un tren de las canciones,
que te quiero recordar.
05 Me trajeron en una navidad uno,
cuando de pronto ya no estás;
¿era el tren de las canciones tuyo,
un regalo para tu Juan?
Madre:
Así es, cariño mío,
10 sin nadie decirte nada
has sentido con la música
que es mamá quien te canta.
He visto que te alegra mucho,
lo has armado con ilusión,
15 y montado lo has dejado
todos estos días, mi amor.
Me ha entusiasmado que bailes
dejando luz en tus pisadas:
¡Zapatazo, zapatazo! ¡Dios!
20 ¡Hay que ver que bien balias!
Un mensaje me has dejado
y lo he atesorado en mi corazón:
"Te quiero mucho, mamá", me dices
con tus ojos vivos, con ilusión.
25 Esa ilusión es esperanza
de volver a ver a mamá.
Seguro que Dios lo quiere,
sea ahora: ¡Taftafyah!
Es una palabra positiva,
30 es poquito a poco llenar
la vasija que adentro guardamos
y que solo la llena la bondad.
Mas, si queremos llenarnos de algo
que nos viene a entusiasmar,
35 hemos de vaciarnos primero
de lo que nos impedía atesorar
la felicidad que la ilusión porta
por un deseso que es de verdad.
Hijo:
Bueno, pues cuéntame el cuento
40 sobre montarnos en un tren
que es un tren de canciones
y que nos hace sentir bien.
Madre:
¡Vaya, pero si ya tenemos mucho
para emprender este viaje!
45 No todos los trenes son de canciones
ni tienen luz los zapatos que calces.
Pues, ya nos hemos subido
en un tren muy especial,
sabemos que habla cantando,
50 sabemos que podemos baliar
dejando luz cuando nos movemos
y cuando venimos a zapatear.
Y tiene un circuito cerrado,
pero lo podemos alterar
55 quitando o poniendo piezas
y en nuestras elecciones está.
Nos subimos para alegrarnos,
para ponernos a cantar,
la estación a donde nos lleva
60 es la de la felicidad.
Es importante saber todo esto
cuando cogemos el tren;
saber a dónde es que vamos
y dónde nos metemos, también.
65 Cuando primero consideramos
cómo es nuestro tren,
ya hemos reflexinado algo:
cómo será su vaivén.
Y si tenemos claro
70 a dónde queremos ir,
ya hemos seleccionado el principio:
el andén a seguir.
En este andén esperamos,
llenos llenos de ilusión,
75 a tomar el tren de las canciones,
es el tren de tú y yo.
Es un tren que nos une
en el tren de la Vida;
la estación a dónde nos dirigimos
80 es pura felicidad viva.
Es un tren figurativo,
tú lo esperas en tu corazón;
yo lo espero, igual, cariño,
el mio has llenado de amor.
85 ¿Ves que bonita es la espera
que hay en la bondad de Dios?
Él todo lo ha hecho con esto,
así es toda su Creación.
Cuando tenemos presente esto,
90 ya sabemos a dónde vamos;
no importa que se retrase el tren,
por lo menos sabemos que esperamos.
Y en la espera hay fuerza,
en otra ocasión te lo dije,
95 es el poder del amor
y en el corazón se mide.
¡Qué grande es tu corazón!
¡Qué grande es y qué fuerte!
Has esperado con tanta ilusión,
100 aún sufriendo en la intemperie,
que Dios te envía su mejor tren
porque mucho es que nos quiere.
Como esperamos su tren
y no queremos que sea otro,
105 nos ha preparado Dios un vagón
que tiene ahora de todo.
Tiene cocina, tiene litera,
tiene sillón para descansar,
un bar tiene para refrescarte
110 y para comer, mucho más.
Y, lo mejor, que viene silbando,
ya lo escuchamos llegar;
es un tren lleno de luces
y donde puedes baliar.
115 Es un tren de las canciones,
es el tren de la bondad
y a la felicidad es que nos lleva,
allí es que vamos, mi Juan.
Juan:
Mamá, es muy importante esto,
120 saber a dónde vamos.
¿No sería tonto, no sería bien raro
montarte en un tren con todo
y no saber a dónde vamos?
Madre:
Claro, hijo, eso es imperante,
125 sobre todo es fundamental,
vivir una vida con sentido,
saber hacia dónde se va.
Si sientes que has de crecer
y no solo hacía arriba,
130 es porque conoces el destino
de este tren: el de la Vida.
La Vida es un Camino,
un Camino Integral
que alberga tu cuerpo y tu alma,
135 y tu espíritu, además.
Puede que tomes distintos trenes
que van hacia un mismo destino;
mas, seguro que viajando
alcanzas a ver con sentido
140 que el tren de la bondad
está en el amor, mi hijo.
Si esto tú no encuentras
en el tren que has elegido;
no dudes en bajarte
145 y buscar el que te digo.
El tren del Creador
es el tren de la bondad
y todo lo renueva al completo,
siempre te traerá felicidad.
150 Aún cuando el camino sea retorcido,
no te quieras tú bajar;
en las dificultades hay enseñanzas,
preserva siempre tu bienestar.
¿Acaso no es grande
155 irradiar fortaleza,
gozar de salud a radiales,
vibrar con energía y fuerza?
Si esto tú preservas
cuando decides viajar
160 montado en un tren que conoces
a donde te va a llevar,
descuida que la abundancia
a tu gloria, sobrevendrá;
a veces Dios prepara con dureza
165 un vagón muy especial.
Si aprecias que es duro el trayecto,
como para quererte bajar,
sigue siempre irradiando alegría
y extrayendo la felicidad
170 de cada prueba que se atraviese:
con amor la traspasarás.
Vamos a cantar una canción,
que el tren asoma ya.
¡Siente alegría que ahí viene
175 y con un vagón colosal!
¿Has visto lo que es la fe
y el saberte dominar?
Es un árbol que se planta,
eso es la Emunah;
180 y Bitajón, en todo esto,
en tu fruto es que está.
Como toda fe has puesto
en esperar y esperar,
ahora Dios nos premia
185 con un vagón especial.
Hijo:
¡Mira, mamá, ahí viene
y cantando, además!
¡Vamos a hacer muchas cosas,
cuando subamos a viajar!
190 ¡Quiero que balies, como siempre,
y que me cantes, además!
¡Canta, mamá, conmigo,
que viene el tren, viene ya!
Por Verónica García-Melero
..súbe-T al tren....

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