Entrada publicada en formato borrado, pendiente de completa edición.

Loto 7º. El Loto de «la Relojera»-.
Parte III. La Pera de Agua-.
El Tao engendra; el Te cría, la materia da forma: las circunstancias completan (Fragmento del Epigrama LI, Libro del Te, Tao-Te-King, Lao-Tsé-.
El Recepcionista:
¡Madre mía, Relojera!
Llorando me tienes, mujer.
¡Qué profunda esa fábula!,
¡y qué de belleza en el té!
Dishi:
05 (10.624) Desde luego que has escrito
con ese corazón pintado
que dibuja el amor del té
que también hemos tomado.
Ming:
Eso mismo te diría,
10 (10.629) también he tomado ese té
del poder de la distancia
y del corazón que lee.
Si con el corazón pensamos,
también, las emociones, leemos;
15 (10.634) fácil es apreciar la nostalgia
y la magia, aunque no la vemos.
Sam:
Sí, esa magia es belleza,
es difícil de describir;
e inefable es el momento,
20 (10.639) e indecible su decir.
Juan:
La magia de Dios es una
eso dice mi maestra -,
se vive en el corazón siempre
y en la lucha y en la entrega.
25 (10.644) Porque como nace de dentro,
de lo más profundo del corazón,
el entusiasmo y la nostalgia,
la entrega y la pasión;
con humildad es que doblegas
30 (10.649) a la gracia y a la bendición
el resultado y la respuesta;
y, entonces, tú ves a Dios.
Hao:
Quiero escucharte otro cuento
u otra fábula, Relojera.
35 (10.654) Quiero escuchar mi corazón
cuando escucho tu letra.
Maestra Sheng:
Conmovidos es que nos tienes,
siempre llegas al corazón.
Lea cualquiera de tus escritos
40 (10.659) o escuche también tu voz,
duda no tengo, Relojera,
de que escribes con amor.
El Recepcionista:
Pues,...ahora que hemos tomado
este té de agua salada
45 (10.664) he pensado que es momento
de echar un trago de agua.
Así, para la comida,
para el momento de un buen vino,
habremos aclarado la voz
50 (10.669) y, por igual, el sentido.
El horno ya está casi listo,
un asado nos espera.
¿Por qué no nos cuentas algo,
algo con agua, Relojera?
Relojera:
55 (10.674) Me abrumais, corazones,
¿cómo no os iba a contar
otro cuento u otra fábula
e inspirada en "mi Juan"?
Porque, no solo tengo esta fábula
60 (10.679) para la magia de "mi niño",
otra inspiración tengo
y con agua es que vino.
Mas, he usado el hebreo
y la verdad, aún sin ser diestra,
65 (10.684) magia hay de Dios escrita
y en la intención de cada letra.
Con todo, no es un cuento
y tampoco una fábula;
es un relato verídico,
70 (10.689) de revelaciones se trata.
Así, alcanza sentido
ese lenguaje de Dios:
poner voz en las palabras,
poner, sólo, corazón.
La Pera de Agua
Narrador (habla la Relojera):
75 (10.694) El evento que hoy narro
mucho tiene de Dios,
estaba ausente su madre
y escuchaba su voz.
Mas, si con palabras no se dicen
80 (10.704) las emociones del corazón,
magia tienen las palabras
que dicta al viento el corazón.
Así, su madre le decía
sin pronunciar su voz,
85 (10.709) -¡dile algo a mamá, cariño,
que te escuche, corazón!
De repente, dijo verde,
¡verde, verde!, dijo él;
un rato más tarde en un video
90 (10.714) con la calabaza se le ve.
Mas, esta calabaza
no es calabaza,
es una pera según él;
así él la bautizaba,
95 (10.719) pintaba su madre con él.
Cuatro calabazas secas
a su madre fueron entregadas,
unidas estaban por una guita,
en el verano que ya pasaba.
100 (10.724) Una tarde, no hace tanto,
quiso pintarlas con su mamá
y cuatro colores eligieron,
los cuatro eligió Juan.
Él se pinto primero,
105 (10.729) en azul se pintó Juan,
para su madre eligió el verde;
azul y verde, él y mamá.
La más grande fue pintada roja,
roja fue la de su papá,
110 (10.734) y la más chiquita marroncita,
su mejor amiga, la de Juan.
Ahora, no está su madre,
verde es la pera de Juan,
la pera a la que dice con cariño:
115 (10.739) ¡te quiero mucho, mamá!
¡Verde, verde, verde!
Verde para mamá.
Ahora tiene una pera de agua,
así quedó "bautizá".
120 (10.744) En la inspiración de este momento
y en, del corazón, la felicidad;
ha pensado, dime algo,
y la pera de agua, su verde, mamá.
Entonces pensó su madre
125 (10.749) - en hebreo, ¿cómo será? -
Estudiando está el "recibir"
y en esta conexión está.
Algo sabía ya entonces
que se podría encontrar,
130 (10.754) pues el agua lleva doblada
la "m" de mamá;
abre y cierra con la abundancia
el vientre del yo de la que está.
Porque el agua es una madre,
135 (10.759) así empieza su escribir,
y se cierra con la abundancia
del no saberte decir
dónde es que Dios se halla;
lo que "mem" final viene a decir.
140 (10.764) Si nació en el pensamiento esto,
o en el deseo por escuchar,
la pera de agua es doce;
es su valor de pesar.
Algo tiene ese doce
145 (10.769) que ver con lo craneal,
último conjunto de nervios
que hacen la totalidad.
Y la totalidad es completo,
en el Kéter es que está
150 (10.774) el soplo del viento que llega
hasta el pecho: su ruaj.
Esta pera que no es pera,
semillas tiene en su interior,
ha descubierto Juan enseguida
155 (10.779) quiriendo escuchar su voz.
Mas, como es pera de agua
el día que se bautizó;
quitemos ahora la semilla,
sabemos, también, que está Dios
160 (10.784) inspirando en este fenómeno,
si no, llámalo ilusión.
Mas, en la fe que se tiene,
así es que nace el milagro;
como ha sido entonces sueño
165 (10.789) y el sueño, el niño, es Sagitario,
ha extraido su madre tres letras
con Alef Mem Yud se ha quedado.
Es el notaricón
percibido en el verde;
170 (10.794) una conexión desde el pecho
y que ha bajado hasta el vientre.
Así, su estómago lleva nudo,
como el de una enamorada;
Samej y Mem final quitamos
175 (10.795) y guimel, por el hijo, quien habla.
Hemos quitado tres letras,
así es que habla el recibir;
he quitado lo "áspero", hijo,
y esto me has dicho, tú, sí.
180 (10.804) Que la Pera de Agua es tu madre,
y la pera en este recibir,
dicen Aleph Mem y Yud:
"MI MADRE", al traducir. (עלמכייג = Todopoderoso, 183)
Aún así, quiero que contemples
185 (10.809) la grandeza de este baustismo;
el soplo de Dios en el vientre,
en el vientre de la madre, de su yo,
han hecho decir "mi madre"
cuando lo "áspero se quitó".
190 (10.814) Que si lo áspero es ahora tristeza,
ausencia, espacio, separación;
si lo traspongo ahora, con esta Gracia,
la Gracia es la aleación.
Pues la aleación del vientre de la madre
195 (10.819) que llevaba en su yo el soplo de Dios,
hizo crecer en su agua a su hijo:
y Sagitario es que nació.
Así, tenemos la mem por el agua
donde su hijo se gestó;
200 (10.824) que guimel es este hijo,
samej el signo que recibió.
Así, Juan, tu pera de agua
es "mi madre" y tú y yo.
Por Verónica García-Melero
...te quiero infinito....


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