Parte V. La parábola del pastel-.

Entrada publicada en formato borrador, pendiente de completa edición-.

Los ojos son el espejo del alma – proverbio -.

Loto 7º. El loto de "la Relojera"-.
Parte V. La parábola del pastel-.


Dishi:
¡Qué interesante la cocina
para venir a entender
que nuestra vida son ingredientes
y lo qué decidimos escoger!

Y somos nosotros la vida,
nosotros somos el pastel;
unos lo hacemos en simpleza,
otros se complican más bien.

Ming:
Hablando de pasteles,
una parábola os propongo,
que lleva en el pastel el guiño
y lo que reflejan nuestros ojos.

Lleva el pastel que os cuento
el sentido de la dualidad;
de cómo albergan, hasta las palabras,
esta inefable cualidad.

Y es que con palabras
no podemos explicar
lo que nuestro corazón porta
y que en los ojos está.


Maestra Sheng:

Sigue, Ming, con la parábola.
Nos entusiasma esta agilidad
con que reflexionamos sobre la vida
y que en nuestra sabiduría está.

Ming:

Sólo me ha venido a la mente
el querer explicar,
esto mismo que os he dicho.
Aún me falta cocinar.

No cuento con la parábola,
ha sido una proposición.
¿Creéis que podéis poner
significado a esta intención?

Juan:
A mi el pastel me evoca
al sentido de la complicidad.
No todos los cómplices son cómplices
del beneficio de la bondad.


Ming;
Me alegra que esto subrayes.
Aquí observamos la dualidad:
hay cómplices positivos,
que por lo optimista es que están;
por el lado favorable de las cosas,
por expresar complicidad
en el sentido de unión y entendimiento
que en el amor sólo está.

Hao:

Y hay cómplices que se cocinan
entre ellos un pastel
de conchabanza y connivencia
y de confabulación, también.

Miguel:

Ya estamos avanzando mucho,
¿quién pone palabras
a procurar este entendimiento
es una sencilla enseñanza?

Sam:

¿Tienes algo, Relojera,
de entre todas tus creaciones?
Seguro encuentras el sentido
de avivar nuestras emociones.

Ming nos está moviendo a pensar
de una manera, así, elevada;
con una enseñanza sutil
y yendo más allá de las palabras.

Relojera:

No tengo un cuento para el momento,
pero sí tengo un dibujo de amor
de mi hijo, el cual atesoro,
y dibujado con su corazón.

Y lo asimilaré al pastel
de la complicidad en los ojos;
un guiño lleva el dibujo
con un corazón en el ojo.

Es dibujo de su corazón,
de su amor tan sincero.
Expresa con dibujos su amor
y el decirme: "¡Cuánto te quiero!"

Expresa el sentido de unión,
y el sentido del afecto.
Vive en el dibujo el amor
y con pingüinos lo ha hecho.

Siendo aquel pingüino primero,
el que no quiso dibujar,
inspiración para un cuento
sobre más que evolucionar;
por San Valentín me ha llegado
este inmenso regalo
de amor verdadero
en su más elevado grado.

Pues es un día que escogen
para expresar el amor.
Y no es sólo para Eros,
sino para toda expresión
de amor y de afecto,
y de sentir la unión,
y la seguridad, y el cariño,
y la amistad, ¡cómo no!
Y también la seguridad,
y el agradecimiento atesorado
en sentir en el corazón la verdad
del amor que nos es profesado.

La Parábola del Pastel:

Entonces, en el guiño,
podemos ver el pastel
que se cocina en la complicidad
y que los ojos ven.

El guiño de amor sincero,
un guiño positivo es,
que lleva el sentimiento optimista
y, en todo, lo mejor ver.

Es la complicidad que se siente
sin decir una sola palabra;
en el reflejo de nuestros ojos
es que vive nuestra alma.

Es un pastel sublime,
y en su simpleza se ve.
No tiene adornos,
la sinceridad lo hace ser.

Es un pastel de amor,
de unión y entendimiento,
cocido en optimismo
y verdadero en el tiempo.

Mas, el guiño que atesora
el pastel de la conchabanza,
ha requerido de otro tiempo
para elucubrar lo que agazapa.

Es un pastel cómplice
de la connivencia o la conspiración;
y lleva el guiño de la treta
y no del corazón.

Se entiende entre los ojos
que se miran al realizarlo;
mas, no tiene alma
ni amor este plato.

Entonces en el guiño
podemos abstraer
la dualidad que contempla,
depende de qué es el pastel.

Los ingredientes que contienen
cada uno de estos pasteles
el alma es que los descubre
y el corazón es que los siente.

Pues, ajenos a los pasteles
que cocinan los demás;
siempre podemos en los ojos
sentir cúal es su verdad.

Llevan los ojos el alma,
el reflejo de ella en ellos está;
y hasta cuando hacen un guiño
sabemos todos apreciar
la luz u oscuridad que portan
y qué entendemos por complicidad.

Entonces, entederemos la enseñanza
de que el hombre de nocividad
está por la tortuosidad del habla
y por el ojo guiñar
o hacer señales con los pies
o con los dedos, además.

La perversidad en su corazón
es que se halla agazapada,
fabrica maldad a todo tiempo,
envia contiendas y engaña.

Luego, el sentido del guiño
y de la complicidad,
requiere entender los ingredientes
del pastel por el que están.

El guiño de amor y luz
es un gesto bien simpático.
Todos sabemos reconocerlo,
para nuestra alma es regalo.

Los ojos son el espejo
de lo que lleva nuestra alma.
Brillantes y vivos son
cuando el corazón amor guarda.

Lleva el guiño la simpleza
con que reconoce nuestra alma
el gesto que es por amor
y más allá de las palabras.

Mas, guarda el guiño para esto,
para, con simpatía, decir
lo mucho que te agrada del otro
la luz que le habita y que a ti
te ha alcanzado en el alma
y en, al tu corazon, latir.

Por Verónica García-Melero
...can you feel it?....

Gracias, eres el rey de mi corazón.

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