







Cuento 10. A la sombra de la higuera (II): el Sueño-.
Caminante:
Siga, Buda, hablándome.
Quiero yo saber
lo que opina del sueño
para hacerme crecer.
Buda:
05 ¡Qué tema más interesante!
¡Una maravilla, eso es!
Si pienso en dormir agusto,
un buen descanso ya es.
Porque no todas las almas
10 reposan cuando duermen,
mucho hay en la conciencia
y en los deseos que tienen.
Pues, los sueños son deseos
expresados en lenguaje humano;
15 no existen en realidad,
pero hacia ellos vamos.
¿Los crearemos en nuestra mente
para hacia ellos caminar?
¿Crearemos, entonces, el futuro
20 con ponernos a soñar?
Caminante:
Es grande tener sueños,
mucha fuerza es que dan;
valor añaden a tu vida
y sentido, además.
25 Mas, no debemos nunca,
nunca debemos olvidar
que los sueños son sueños,
sueños son, nada más.
Luego, en dominar nuestro pensamiento,
30 en saberlo bien controlar
es que se tangibiliza el sueño
que en el alma está.
Aprecio aquí interiorizar
el anhelo de nuestras vidas;
35 moviéndonos en el presente
y con la paciencia, por amiga.
Buda:
Esto que mencionas es grande,
diligencia es que es,
es disciplina, mi Caminante,
40 la determinación es que es.
Necesitas focalizarte
y escuchar a tu ser;
soñar también a lo grande
y quererlo tener.
45 Mas, ha de ser crecimiento
lo que busques en él.
El sueño sabe más de alma
de lo que crees creer.
En el alma llevamos todos
50 bien marcada, y para el bien,
una moral primigenia
que te hace crecer.
Y te hace sentirte agusto,
y tranquilo también;
55 paz es que da a tu alma
y a tu cuerpo, así es.
Cuando transgredimos esta esencia
que guarda adentro el alma,
no nos sentimos satisfechos
60 ni con oro, ni con lana.
Ni el capital será suficiente,
ni la posición social
cuando se amasan o se logran
con conducta amoral.
65 ¿Es allí a dónde vamos?
Pues, solo veo engañar,
mentir para todo,
hipocresía y falsedad.
Se han enraizado en muchos,
70 mentira son al caminar,
aparentan ser muy morales
y son pura amoralidad.
No dudan de hacer tretas
para engañar a los demás;
75 o perseguirlos por querer ser libres
o aterrorizarlos, sin más.
¿Conoces de algún caso
de alguna buena persona
a la que abusen su intimidad
80 y la torturen a toda hora?
¿Se jactan en su maltrato,
la difaman también,
la insultan y la vejan,
la quieren enloquecer?
85 ¿La quieren enfermar entre todos,
la quieren hacer caer?
¿Quién sería esa persona?
¿Por qué se lo harían, por qué?
¿Por ser honesta y ser justa,
90 por nada esconder?
¿Por querer para otros abundancia,
y tirar de la manta y ver
la verdad que se guardaba
detrás de la mentira que ahora ves?
95 Y, ¿cómo es la mentira
que vendrías a descubrir?
Habría de ser bien obscura
para todo esto urdir.
Con estas preguntas ahora te digo
100 que me seas una buena arquera,
talla tú todas tus flechas,
tállalas, ponlas rectas.
Guarda siempre esta enseñanza,
la de la moral del alma.
105 Si moralidad hay en tu sueño,
entonces crece tu alma,
aunque un ejército de amorales
quieran partirla, quebrarla.
Más persigues tu sueño,
110 más te hará crecer;
fuerza te dará de unicornio,
cualquiera lo alcanzará a ver.
Traspasarás al ejército
que, para continuar en su amoralidad
115 y por preservar su alma corrompida,
quiera quebrártela, sin más.
¡Cuánto irrita al corrompido
la limpieza del corazón!
En el fondo para sí la desea,
120 pero la ha podrido del to.
Como la ha corrompido, corrompe,
ese es sueño, eso es to.
Y alguien habrá que lo descubra...
el de buen corazón.
125 Si flechas es que te lanzan,
devuélvelas, con amor.
Nada habrás de hacer con ellas,
el Cielo las retorna del to.
Tú solo talla las tuyas,
130 y ponlas rectas, mi amor.
Dirige con ellas tus pensamientos
hacia tu crecimiento: tu to.
Así, hoy también te repito
la importancia del amor;
135 seguir tu rumbo de crecimiento,
llenándote de fuerza y valor,
haciendo a un lado la ira,
y, ascendiendo, eso es to;
te darás cuenta que combates al odio
140 sin hacer nada, mi amor.
Caminante:
No creo conocer gran cosa,
¿cómo, esto, haría yo?
Buda:
Así es como lo logras,
sin conocer tanto, mi amor.
145 Porque, como tanto es que conoces,
tanto sabes que no sabes,
así es que a tus ojos
necia es que te haces.
Nada grande es que sabes,
150 eso es una verdad;
otra muy inteligente
es reconocerlo, además.
Pues, el conocimiento, a muchos,
lo hace preconcebir
155 lo que nace de sus ideas
al venir a descubrir.
Se apartan de la sabiduría,
todo lo quieren saber;
¡qué paradójico es el conocimiento
160 y la sabiduría, también!
Por eso, sigue, sigue Caminante,
sigue andando con el corazón;
pues, el dibuja el camino
que, en tu alma, vió.
Caminante:
165 Ilústreme Buda
con un cuento, esta vez.
O con una parábola...
algo así, más bien.
Quisiera guardar en mi alma
170 esta enseñanza, eso es;
la del sueño y nuestra alma,
la de nuestro camino, también.
Buda:
Está bien, querida Caminante,
ahora escúchame bien,
175 el sueño es como dos personas
que vienen de la lejanía
y se adentran en otra tierra
y al entrar preguntarían
al sabio que hay en la puerta:
180 "¿cómo es la gente del lugar?"
El sabio les diría:
"Compruébalo, te hago pasar."
A la vuelta de la experiencia
el sabio en la puerta está,
185 y pregunta a los dos extraños
que han venido a encontrar.
A su vuelta el que es ingrato,
el de negro corazón,
el de alma corrompida,
190 esto es lo que vió:
He visto gente desdeñosa,
he visto mal vivir,
gente avara e ingrata
y mucho mucho fingir.
195 A su vuelta el que es justo,
el que tiene humanidad,
el que es loable en el trato
y habla con la verdad,
ha venido a encontrar esto,
200 esto ha visto, además:
He visto gente amable
y muy cariñosa, además.
He estado muy agusto,
han sido generosidad.
205 Estoy por, aquí, quedarme,
me gusta mucho en verdad;
me he sentido integrado,
he sentido felicidad.
El ingrato y retorcido,
210 el de oscuro corazón,
faltándole tierra y gritándo
dijo al otro, ¡cómo no!:
Estás mintiendo, ¡mentira!
Eso no has podido ver,
215 ¡eso es imposible!
¡Eso no puede ser!
El sabio intercedió con calma
y lo vino a apaciguar:
Ambas cosas, hijo mío,
220 se hallan en este lugar,
pues, vemos con el corazón,
con el corazón, nada más.
Y nuestro corazón ve aquello
que bien sabe atesorar.
225 Si atesora obscuridad, hijo mío,
obscuridad hallará.
Si atesora luz, como has visto,
luz es lo que verá.
Mas, ahora, caminante,
230 te hablaré con plantar.
El sueño que da fuerza
porque en nuestra alma está
es como la semilla que se planta
y se viene a cuidar.
235 No se planta todo un huerto,
un solo árbol has de plantar
y se le mima, se la aprecia,
esperanza es, además.
Así crece en fuerte árbol
240 y buenos frutos es que da.
Esta grandeza de este árbol
en el amor y la disciplina se hallará.
Mas, el sueño que es mezquino,
mezquino el árbol da.
245 Es un árbol que se planta
sin venirlo a cuidar,
porque mucho es que se avaricia,
mucho se viene a plantar
y mucho, entonces se descuida,
250 esto suele pasar.
Falto está de nutrientes
y de agua, además.
Poco corazón se ha puesto,
y malo el fruto da.
Caminante:
255 Entiendo que, en dispersarnos,
nos venimos a afligir;
no se puede estar en misa
y repicando, es así.
Entiendo que, en la avaricia,
260 no hay generosidad,
el ego, por elevarte,
te hará luego estrellar.
Entiendo que, en el cuidado,
está nuestra atención.
265 La mirada atenta es mucho,
mucho es la atención.
Entiendo que, en la esperanza,
siempre hay ilusión
y fe por lo que no vemos,
270 ¡montañas movemos, por Dios!
Entiendo, que en la paciencia,
siempre se halla el dulce fruto;
la espera puede ser dura,
pero su recompensa es mucho.
275 Entiendo que, en el corazón,
nuestra alma llevamos;
es la esencia de lo que somos,
es aquello que encontramos.
¿Sabe que le digo, Buda?
280 Me ha gustado su ilustración,
estoy pensando en el viento
y en la montaña, ¡cómo no!
Buda:
El viento no puede agitar a una montaña,
esto me has hecho pensar.
285 Y mucho hay de la sabiduría
en esto reflexionar.
Y del sueño, si bien pensamos,
¿hemos aprendido a controlar
los anhelos que en el corazón guardamos
290 para crecer junto a los demás?
¡Sí!, querido caminante,
el viento no puede agitar
y hacer tambalear la montaña
que en la sabiduría está.
295 Pues, no es tener conocimientos,
es con la conciencia realizar
el sueño de nuestra alma
siendo siempre imparcial.
No sucumbas al elogio,
300 no sucumbas al desprecio,
sal del ritmo que esto trae,
camíname enmedio.
La sabiduría está en tu conciencia,
por eso en el adentro mirar
305 está el realizar algo,
y tu experiencia lo logrará.
Abrázate con cariño,
medita en tu caminar,
siempre hay momento perfecto
310 para dejar de tropezar.
Y no quieras atesorar tanto
conocimiento, sin más;
esto condiciona tu mente
y tu creencia, además.
315 Y la creencia es una proyección
de nuestra mente, tramposa,
da la sensación de saber...
y no se sabe tal cosa.
Hazte a un lado, recógete,
320 camina con el Cielo.
Ten Fe en Dios, mi querida,
Él sabe lo que es bueno.
Cuando sientes que has conectado
con la Integridad de tu ser,
325 te habrás dado cuenta, querida,
que ya estás tomando el Te.
Y es ni dulce, ni amargo;
ni débil, ni fuerte,
ni negro, ni blanco,
330 ni rojo, ni verde.
Sigue tu camino intacto,
sé, Caminante, desapegado;
abraza la tristeza que tiene,
abraza la felicidad que te ha dado.
335 Ambos son la misma cosa,
todo es una ilusión;
así controlas tu mente
así será tu ascensión.
Uno hace al otro,
340 siempre guardan una enseñanza;
aquel caminante del ejemplo
hoy se ha tomado una taza:
¡qué rica es la Integridad!
¡Qué de paz mental alcanza!
345 Una piedra es que ha encontrado,
ha encontrado una enseñanza.
Caminante:
¡Ah!, ¡hábleme de piedras!
Cuénteme algo, esta vez,
que me haga ver el sueño
que en mi alma vislumbré.
350
¿Podría, con una piedra,
ayudarme a contemplar
cómo alcanzar nuestros sueños
y sabernos también motivar?
Buda:
355 ¡Claro que sí, Caminante!
Ahora que has dicho motivación,
mucho hay para la piedra
y también el control.
Pues, nuestra mente es caprichosa
360 y requiere de la bondad,
y de la belleza, también requiere,
para ponernos a tallar.
Ahora sigo con ello,
la flecha...¡tállamela!
365 Ahora, toma este Te, querida,
hay que saber esperar.
Por Verónica García-Melero
…escucha la lectura….
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