Categoría: Loto 8º. El loto de Miguel «el Recepcionista»-.

Parte III. El Cuento de Miguel-.

Entrada publicada en formato borrador, pendiente de completa edición-.

En el mundo no hay nada más blando y suave que el agua, pero tampoco hay nada más capaz de vencer lo que es duro y rígido, no hay nada que pueda alterarla. Lo que es flexible vence a lo que es rígido, lo que es blando vence a lo que es duro. En el mundo no hay nadie que ignore esto, pero nadie lo pone en práctica (Fragmento del Epigrama LXXVIII de «El LIbro de El Te», Tao-Te-King, Lao-Tsé).

Loto 8º. El loto de Miguel «el Recepcionista«-.

Parte III. El Cuento de Miguel-.



El Recepcionista:

¿Qué os ha parecido esta parábola?
Muy buena es para el crecimiento,
mas, no como el cuento que os traigo...
cuento fue de mi tormento.

05 (11.026) Aquí lo había traído conmigo,
preveyendo que el horno
en breve sonará su campana...
entretanto, la comida os pongo.

No dilatemos el momento,
10 (11.031) mucho tiempo hay para hablar,
que lo lea Sheng ahora;
mucho se sorprenderá.

Porque aquí hay algo que nos une,
y no es solo amistad.
15 (11.036) El anciano del que os hablo (15)
por ilustre lo nombrastéis ya.

Este cuento no es solo un cuento,
al almorzar sabréis porqué,
recordad que soy zapatero,
20 (11.041) recordad que soy Miguel.
Ahora os preparo el almuerzo,
ahora después os contaré;
lee, Sheng, ahora el cuento
que hora es de contar mi Te.


El Cuento de Miguel.

Narrador (lee la Maestra Sheng):

25 (11.046) El cuento que hoy te traigo
muy arraigado es que está,
no solo en el suelo, amigos,
sino en la cultura oriental;
por igual, lo es en la persona
30 (11.051) que de veras escuchado, se ha.

Así cuando nos escuchamos,
y miramos el interior,
bien afloramos muchas cosas,
de entre ellas, el valor.

35 (11.056) Mas, afloramos la entereza,
y también la inperturbablidad,
la persistencia y la perseverancia
que en la resiliencia están.

Así, si una manera sencilla
40 (11.061) se halla para explicar
en qué consiste la resiliencia
y cómo lograrla entrenar;
esta historia que os narro
fácil os la mostrará.

45 (11.066) Hablo del cuento del helecho
y también del bambú.
Dos plantas que se prestan ahora
para alcanzar tal virtud.

Si la resiliencia es latina en su cuna,
50 (11.071) resilio la viene a mecer;
es dar un saltó arriba, salio,
y re, rebobinar, más bien.
Así, resilio es algo,
mucho más que saltar atrás,
55 (11.076) la física nos ha mostrado
la flexibilidad del material.

Así, si un golpe se recibe
y se está por recuperar;
la resliencia es la entereza
60 (11.081) que más allá va del soportar.
Pues, es dar un rebote como pelota
cuando te vuelves a levantar.
Si te caes siete veces,
ocho te levantarás.

65 (11.086) Ésta es la lección primera
y es proverbio oriental.
Figuraos si es anciana
y vetusta y ancestral.

Así en esta historia
70 (11.091) tenemos a un zapatero
que hacía zapatos para todos,
mas, con mucho esfuerzo.

Pues era un zapatero
artesano y artista, también,
75 (11.096) cosía como nadie sus zapatos
y bien que duraban, bien.

Mas, llegó a su población un vecino
con una industria recién
y vendía calzado para todos
80 (11.101) y él se vino a caer.

Ahora no querían sus zapatos,
los que cosía tan bien;
preferían los de la industría
y no importaba comprarse tres.

85 (11.106) Pues, no era calzado artesano,
era de fabricación en serie;
a pesar de no llevar tanta mano,
la moda siempre se siente.

Así, se desplomó su negocio,
90 (11.111) ahora apenas vendía,
no alcanzaba al fin de mes
ni para alimentar su familia.

Su mujer era maestra,
un sueldo siempre tenían,
95 (11.116) mas, el zapatero se venia abajo,
pues de otra cosa no sabía.

Se aventuró un día en el campo,
llorando en desconsolación;
quería que se lo llevar la vida,
100 (11.121) ya no tenía ilusión.

Se encontró por el camino a un anciano
que cuando lo vió, se consternó:

Anciano:
¿Por qué lloras, amigo mío?
Dime, ¿qué te paso?
105 (11.126) Seguro hay en la vida
alguna gran solución.

Porque, la vida es el mayor regalo
que todos tenemos, corazón.
Abrázala siempre, amigo mío,
110 (11.131) y alcanzarás su razón.

Dime, ¿por qué llevas marchito el rostro?
Cuéntame qué te pasó.
Seguro encontramos esta tarde
algún remedio y amor.

Zapatero:

115 (11.136) Soy un artesano diestro,
calzado es que hago yo;
mas, una fábrica vecina
con la moda, me arruinó.

Apenas alcanzo el cuarto
120 (11.141) de aquello que antes ganaba;
no me alcanza para mi familia,
suerte que mi mujer trabaja.
Mas, lo hace en media jornada
y más no logra alcanzar.
125 (11.146) Llegamos siempre ahogados
esa es nuestra verdad.


Anciano:
Entonces, sígueme, hijo,
algo te voy a mostrar.
Está en el huerto plantado
130 (11.151) y en lo que quiero plantar.

Acércame esas dos semillas,
ahora las vamos a plantar.
Una es helecho, de verde intenso,
la otra, el bambú del lugar.

135 (11.156) Mas, antes de plantar nada,
acércate para palpar,
cógelas en tus manos, zapatero,
agárralas bien, ¡agárralas!

¿Ves que de belleza hay en el helecho?
140 (11.161) Un año tarda en crecer
y hacerse fuerte como éste,
fíjate, ¡qué velocidad!

Porque, este bambú que aquí agarras,
lleno está de flexibilidad.
145 (11.166) ¿Por qué se habrá hecho flexible
y largo y alto en su avanzar?
Que el bambú siempre crece
y se torna buscando el sol;
mucho da de sí esta caña,
150 (11.171) mucho dá su corazón.


Zapatero:
Sí, es una caña bonita,
¿y cuánto es que tardó
en hacerse así de alto,
cuánto tiempo le llevó?

Anciano:

155 (11.176) En ese tiempo que te inquieta,
en ese tiempo hay una enseñanza,
que te hará ver las cosas de otra manera
y te hará estar aquí mañana.

El bambú es una planta
160 (11.181) que, como ves, ha crecido flexible.
Ha tejido su caña la paciencia
y la persistencia por la luz que sigue.
Así es que, tres años lleva,
al bambú, brotar;
165 (11.186) y siete son los que comprende
todo, todo, su elevar.


Zapatero:

¿Cómo es que lleva tanto tiempo
este brotar y crecer?
Paciencia hay que ponerle mucha,
170 (11.191) y mucho tiempo también.

Anciano:

Veo que el tiempo te inquieta.
Mejor, ahora ven.
Agarra este helecho con fuerza,
y con fuerza tira de él.


Zapatero:

175 (11.196) De un golpe lo he sacado,
no ha sido muy difícil de extraer.
¿Qué lección me enseña
con este tirar de una vez?

Anciano:
¡No, no hemos terminado!
180 (11.201) Ahora toma el bambú
y agarra con fuerza la caña,
tira hacia el cielo azul.


Zapatero:
¡Uff!, no puedo arrancar la caña,
¡que bien agarrada está!
185 (11.206) Será mejor que con navaja
me ponga yo a cortar.

Anciano:
Sí, una hoz tomamos,
o espadas hechas para el corte;
esa altura que lleva
190 (11.211) en la raíz bien la esconde.

Así, a diferencia del helecho,
el bambú crece en sus raíces;
busca alimento con sabiduría,
así, luego, ésta lo asiste.

195 (11.216) Y crece, crece alto,
gracias a su paciencia;
a la perseverancia por elevarse
a su entereza y a su firmeza.

Así es que es una planta
200 (11.221) donde encontramos la resiliencia;
la persistencia por brotar su tallo
y en el crecimiento, la fuerza.

Por igual son los traumas
y las experiencias de la vida;
205 (11.226) paciencia y fe necesitamos,
fuerza, coraje y valentía.
Necesitamos ser constantes,
necesitamos la perseverancia;
no agotarnos en nuestros objetivos,
210 (11.231) y no perder la esperanza.

Así, logramos la entereza,
así logramos la fuerza,
la flexibilidad ante los infortunios,
y la sabiduría y la agudeza.


Zapatero:
215 (11.236) Entiendo lo que me dice,
y es que en las fuertes raíces está
esa virtuosidad que logra esta caña
con el paso del tiempo alcanzar.

La paciencia y un objetivo,
220 (11.241) y esa firmeza del entusiasmo
por persistir en lo que se cree
y verlo ya como logrado.

Extrayendo el aprendizaje
que nos trae cada enseñanza,
225 (11.246) sacar aquello positivo
al superarnos en la hazaña.

Porque en sacar fuerza
y coraje ante las adversidades,
es como crecemos hacia arriba
230 (11.251) y como la flexibilidad se hace.


Anciano:
Veo que reflexionas lo que te digo,
y eso ya es empezar.
Voy a proponerte una labranza
con la que mucho ganarás.

235 (11.256) Te ofrezco tu crecimiento,
tu crecimiento personal.
Dispones de toda esta tierra, amigo,
para logarlo alcanzar.

Plantarás bambú y helecho,
240 (11.261) luego lo comercializarás.
Piensa en soluciones distintas,
piensa en qué podrían dar.


Narrador:
El zapatero asintió en seguida,
le ilusionó la proposición.
245 (11.266) Aunque tardara en crecer su planta,
ya una semilla se plantó
que logró renovar sus esperanzas
y con el tiempo lo logró.

Con la rapidez del helecho
250 (11.271) prontó es que empezó
a vender sus hojas, sus plantas,
a viajar por el interior.

Su comercio le abrió los ojos
a muchas nuevas experiencias,
255 (11.276) a conocer otras formas para las cosas
y a ganar bastante en agudeza.

Pasaron ya siete años,
había crecido su bambú
y tuvo una corazonada,
260 (11.281) tuvo una inquietud
por desarrollar algo diferente,
algo nunca visto;
pensó en hacer calzado
con sus cañas por tejido.

265 (11.286) Así, ideó unas fibras
que trenzaba con mucho cariño;
diseñó unas telas muy fuertes
y otras más fuertes para el piso.

Tomó todos sus enseres
270 (11.291) y todas sus herramientas
y se construyó un nuevo taller
a la vera de la puerta
que separaba la tierra de labrar
y la vivienda que había en ella.

275 (11.296) Comenzó su andadura
con sus primeras alpargatas
llevándolas consigo en el carro
para el helecho con que trataba.

Pronto empezó su venta,
280 (11.301) pronto creó una moda,
ahora no vendía helecho,
ahora era mercadería toda.

Construyó un taller más grande
hizo aprendices en el oficio,
285 (11.306) compraba cañas afuera
toda una moda es que hizo.


Anciano:

Ahora eres zapatero
de una nueva artesanía
de corazón por lo que se quiere
290 (11.311) y también mucha valentía.

El amor por lo que se sueña
lleva tu perseverancia
y la sabiduría del crecimiento
y la mejor enseñanza.

295 (11.316) Lleva el sudor de tu frente,
lleva el trabajo de tus manos,
lleva las canas de tu cabeza
y el dolor por lo que amamos.

Lleva la esperanza
300 (11.321) y el credo de tu ilusión,
la fuerza de la persistencia
y el coraje del amor.

Tus alpargatas de bambú
ya han hecho mucho camino,
305 (11.326) las huellas de tu corazón
a cada paso, en cada piso.

Narrador:

Este cuento ancestral
hoy no es tan nuevo, amigo,
mas, es una enseñanza colosal
310 (11.331) para caminar tu camino.
Guarda siempre la esperanza
por alcanzar un día tu sino;
por ver la luz al final del túnel
y por llevarla en tu camino.

315 (11.336) Busca siempre la enseñanza
de las piedras de tu vereda,
crecer con ellas son tus raíces
fuertes y hondas en tu tierra.

Levántate si te caes,
320 (11.341) y al levantarte, siempre recuerda
que al tomar impulso y dar el salto
es donde mora la resiliencia.

Por Verónica García-Melero
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Parte I. La parábola del aceite-.

Entrada publicada en formato borrador, pendiente de completa edición.

El aceite, armero, relojero y curandero – Refrán popular-.

Loto 8º. El loto de Miguel «el recepcionista»-.

Parte I. La Parábola del Aceite-.





El Recepcionista:

¡Madre mía!, ¡Maestra Sheng!
¡Quién nos lo iba a decir!
¡Petrificado me ha dejado el discurso!
¡Sí que dice el tiempo, sí!


Ming:
05 (9778) ¡Sí que tienes arte!
¡Eso sí que es real!
¡El tiempo todo revela!
¡Y revela tu verdad!

¿Cómo es que llamas "ambulante"
10 (9783) a tu trabajo colosal?
¡Digno es de la mejor novela!
¡Yo la quisiera comprar!


Maestra Sheng:

¡Yo no tengo palabras!
Pues, jamás podrán valorar
15 (9788) el discurso que nos has dado,
¡Es más que fenomenal!

Juan:
A mí me has dejado aturdido,
no paro ahora de pensar
en la verdad que trae el tiempo...
20 (9793) ¡me has recordado a mi mamá!

A mí mamá la recuerdo bailando,
la recuerdo cantando también,
y, sonriendo, todo me enseña,
como tu verdad y tu tiempo...y como Sheng.

25 (9798) Me has resultado entrañable,
me ha encantado tu Te,
¡qué sabia eres relojera!
¡Quédate con nosotros!, ¡quédate!

Hao:

Eso...¡no te vayas ahora!
30 (9803) ¡no te vayas!, ¡quédate!
Quiero que me cuentes otro
y otro más en el café.


Dishi:
¿Qué quieres que yo te diga?
¡Enamorarme, más bien!
35 (9808) ¡Quédate con nosotros!
¡Y hasta en la noche..cuéntame!

La Relojera:

¡Cuánto me alegran vuestras palabras!
!Qué bonito es ese "te"!
El "te" de quererte hablan
40 (9813) y en el semblante se os ve.

Hace tiempo que no encuentro
a personas como vosotras.
¡Desde luego que inteligentes
son las que piensan en cosas!

El Recepcionista:

45 (9818) Este almuerzo y sobremesa
se presentan para el café,
para seguir con una copa
hasta cenar, también.

¡Quédate relojera!
50 (9823) Con nosotros, quédate.
Una habitación te espera,
preocuparte...¿de qué?

Ahora traigo unos platos
y unas cervezas, también;
55 (9828) otra cosa quiero escucharte,
quiero escucharte Te.

La Relojera:

Esta bien, no te tardes,
estate con nosotros, también;
algo tengo aquí escrito,
60 (9833) seguro nos hace bien.

Ming:
Estabamos con la cerveza,
con su espuma y claridad;
con ella...a la sibila,
hasta vemos en su portal.

Juan:
65 (9838) Pero bien es que nos dices
que es la hija del Rey...
mucho sabes "Relojera",
háblanos de ella también.

Dishi:

Ummm...dejemos a la sibila
70 (9843) para el tiempo del café.
Yo quisiera otro cuento,
¿Qué me dice usted?

La Relojera:

¡Qué quieres que te diga, Dishi!
Tiempo habrá para el café...
75 (9848) para hablar de lo que queráis
y para otro cuento, también.

Maestra Sheng:

Me pregunto por los géneros
que nos podamos encontrar.
¿Tienes alguna fábula
80 (9853) que nos puedas contar?

La Relojera:

¡Claro que tengo fábulas
de animales, cosas,...y hasta espacial!
Tengo fábulas sobre astros,
sobre cometas, sobre el volar...

85 (9858) Sobre naves que atraviesan
la dimensión del tiempo, hasta alcanzar
lograr traer al presente
el pasado y su verdad.


En fín, preguntar si es que se puede...
90 (9863) siempre se puede lograr
ir más allá del limite;
y en el amor está.

Más allá del poder
está el querer por las cosas;
95 (9868) si crees que puedes, entonces puedes...
mas, si quieres...¡revolucionas!

Porque, cuando queremos algo
vamos más allá del poder.
Más hace el que quiere que el que puede,
100 (9873) así es que querer es "poder".

Hao:
¡Sí que estoy contigo, Relojera!
Ahora que lo dices...más bien,
poder querer es una cosa...
y querer poder...¿qué es?

105 (9878) Porque se puede querer hacer algo
para lo que no tienes poder.
Y se puede querer otra cosa
que lo que te da es poder.

¿Y querer hacer algo
110 (9883) para lo que necesitas poder?

¿Será querer lo que no se puede
como se puede querer?
¿O será la fuerza del yo quiero
la que te da tu poder?

115 (9888) En fin, dejaré de cuestionarme
el poder y el querer,
hasta ahora siempre he visto
el poder del querer.

Porque cuando se quiere se puede,
120 (9893) ¡se puede más que el poder...!
¡Grande es el entusiasmo
del querer y su fe!


El Recepcionista:

Hablando de entusiasmo,
¿cómo os entusiasmará esto?
125 (9898) Siete cervezas fresquitas
...y fajitas con pesto.

Es una receta diferente,
me gusta mucho probar,
mezclar bien ingredientes;
130 (9903) algo siempre saldrá.

Juan:
Mi madre me habló de pequeño
de, en la cocina, la habilidad;
para ello, me ejemplificó con su abuela,
su abuela María – la del bar -,
135 (9908) que con solo pasar la mano,
pasar la mano por el yantar,
se saca cada ingrediente del plato
y, ¡cómo no!, hasta su punto de sal.

También me dijo mi madre
140 (9913) que le enseñó su abuela a mezclar
los ingredientes de cualquier receta,
receta que saldrá fenomenal.

Solo se necesita una cosa:
poner amor al cocinar.

145 (9918) Cuando este ingrediente pones,
cada ingrediente...lo sabrá;
así, mucho más rica saldrá la salsa
y con lo que la quieras mezclar.

Y, más te pones, más te dominas,
150 (9923) más dominas tu lugar;
sin darte cuenta, ya pasas la mano
y sacas hasta el punto de sal.

¡Qué aromática la cocina
cuando se sabe cocinar,
155 (9928) con ese olor que trasmina
y que te logra enamorar!

¡Feromonas tienen los platos!
¡Olores de seducción!
¡Qué rico acercarte a la mesa
160 (9933) y saborear bien su olor!

Dishi:
Pues ahora que hablais del querer
y ese olor que trasmina,
que hablais de contar cuentos
y hasta hablar de la sibila;
165 (9938) me acuerdo que tú, Miguel,
tú, Miguel "el Recepcionista",
más allá vas de la recepción,
del calzado y de la cocina.

Que mucho han caminado
170 (9943) los zapatos que cosias,
los que hacías antes a mano,
...tus mercaderías.

Muchas vueltas, Miguel,
son las que da la vida;
175 (9948) unas veces caminas hacia delante,
otras, el caminar te viene encima.

Porque, muchas cuestas las que se suben
por este camino que es la vida;
piedras que nos encontramos todos,
180 (9953) enseñanzas hay, al pulirlas.

Maestra Sheng:

Me sorprende lo que cuentas
de su camino andado,
¡Zapatero y Miguel!
Mucho da de sí el calzado.


El Recepcionista:

185 (9958) Así es, me llamo Miguel
y siempre amé el calzado;
pisar con la suela bien...
y remachar bien los lados.

Que, aquello por donde se pisa,
190 (9963) huella de tu calzado es;
que no os extrañe a ninguno
mi siguiente proceder.
Me entusiasmé con el caminar,
me enamoró la analogía;
195 (9968) así, muchas son las parábolas
que ya he dejado escritas.

Éstas son un souvenir,
mi regalo, el de algunas veces.
Y lo logro destapar
200 (9973) sólo con algún huesped.

Es algo que caracteriza
la magia de este lugar,
fue el motel de un amigo
y de otro, su bar.

205 (9978) Ellos migraron lejos,
así, los quise comprar
después de una nevada
que arrebató el lugar.

Fue una gran helada
210 (9983) la que cayó en los alrededores.
Unos perdieron la cosecha,
así, todos, los corazones.

Porque, cuando cae el campo,
...cae, también, la ciudad.
215 (9988) ¿Quién tiene, ahora, comida
y dinero para comprar?

La población emigró toda
para buscar otra dicha.
Pueblo inteligente fue
220 (9993) que emprendió otra vida.

Mas, recuerdo que en el exilio
a las tierras de otro lugar,
emprendieron esa nueva vida
con nueva libra para comprar.

225 (9998) Otro momento habrá para esto,
os regalé este cuento también;
es el cuento de la moneda,
"La moneda de Ai", es.

Pero ya que nos hemos puesto
230 (10.003) tan escritores, tan visionarios...;
os relataré una parábola, ahora,
entre degustamos los platos.

Ming:

¡Cómo me sorprende
lo que acabas de decir!
235 (10.008) Las vueltas que da la vida
y la vida...nos trae aquí,
con la Maestra Sheng y su alumno...
que me recuerdan a mi Xía,
ese fue mi maestro
240 (10.013) y Lao-Jun su compañía.

Que Lao-Jun es muy cierto,
verdadero es que es su nombre;
Xía, quien fue su alumno
y mi maestro después de entonces,
245 (10.018) me ha legado sus enseñanzas
y, también, su buen nombre.

Hao:
¡Ay! ¡Si yo os contara...!,
dejémoslo para después;
empléate en la parábola, ahora,
250 (10.023) empléate en ella, Miguel.

El Recepcionista:

Pues, sí que me empleo en ella,
en ella me emplearé bien;
mas, antes de empezarla, quiero
que estas aceitunas probeis.

255 (10.028) Unas son más verderonas,
otras son negras, como veis.
Estas otras son gazpachas,
y las verdes verdes que aquí tenéis.

También las teneis aliñadas
260 (10.033) y rellenas de queso, también;
también las hay con anchoa
y con pimiento morrón...como veis.

Entonces, en la variedad está el gusto,
en la variedad hay pluralidad;
265 (10.038) no todas las aceitunas de mesa
saben bien el aceite dar.

Así es como la vida
se presenta al elegir,
hay que conocer lo que se quiere
270 (10.038) cuando se está por decidir.

Así, hay que profundizar en las cosas,
llevarlas a la maduración...
A primera vista, si parecen grandes,
al exprimirlas, ¿qué sucedió?
275 (10.043) Que la carne no tiene tal grasa,
poco aceite el que me dió.

Entonces hayamos en la aceituna
que antes de la tijana echar,
hay que ver como es la hechura
280 (10.048) y la hartura que, de aceite, da.

También hay que ver en el árbol
si al plantarlo, crecerá.
Hay árboles que por buen suelo...
necesitan más del buen labrar.
285 (10.053) Y cuando no se labran las cosas
como deberas, labrarlas, se ha...
sucede que el tiempo devuelve
a cada labranza su cosechar.

Esta es la parábola de la aceituna
290 (10.058) y del aceite del cosechar;
solo baja por la barba,
y hasta las ropas del capitán,
el aceite bueno que es en pureza
de la abundancia y gracia del buen labrar.


Juan:

295 (10.063) Lao-Tsé diría esto,
y por mi madre es que lo sé:
todo árbol grande es que crece
del pequeño retoño que un día fue.

Mas, crece arriba el árbol grande,
300 (10.068) crece arriba y enorme es,
si se ha cultivado con mimo,
agua en medida y mucha fe.

Que toda agua no es buena,
hay agua con mucha cal;
305 (10.073) otras aguas son tan débiles
que sus minerales no podrán
hacer crecer arriba el árbol
con fuerte el tronco y el anidar.

Así, la tierra madre que es fecunda
310 (10.078) y sabia es en su captar,
toma la justa medida del agua,
sabe, el árbol, aflorar.

Que todas las tierras no son madres,
la madre fecunda, la del buen arar;
315 (10.083) requiere trabajo y disciplina,
saber del agua y del mineral.

Todo esto veo en la aceituna,
en su tinaja, en su cosechar:
¡de qué sirve la cáscara!
320 (10.088) ¿Habrá que el fruto hallar?

Así, el buen fruto cuesta,
siempre se ha de mondar;
saber bien cómo es por dentro...
¡fíjate lo que es mirar
325 (10.093) con sabiduría todas las cosas,
ir más allá del aparentar!
¡No pongas antes las tinajas,
vayas a nada lograr!

He visto en tu parábola, Miguel,
330 (10.098) mucho de lo que me contaba mi madre;
¡cuánto de bien hizo al contarme
lo que te cuento y que sabes!

El Recepcionista:

¡Sí que has digerido bien
la carne de esta aceituna!
335 (10.103) Plantar, Juan, sabes muy bien...
sabes plantar con la Luna.

El aceite de las cosas,
de las cosas, es su esencia;
por la barba bajará aquel
340 (10.108) que se le cuida de cerca.

Y no todo aceite se cuida,
no todo aceite es esencia;
hay aceites, como la sal,
que cuando pierden su cuenta...
345 (10.113) su grasa, su salinidad...
ya no son ni mala venta.

Así, sucede con ambos,
al suelo es que se les echa,
y en el suelo es que se hoyan:
350 (10.118) para nada sirven, así se pesan.

Por Verónica García-Melero
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