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Yo, la Sabiduría, he residido con la sagacidad y hallo hasta el conocimiento de las capacidades de pensar (Proverbios 8:12).
Cuento 28. Shalomeh: ספרים – libros -.
Jair:
¿Recuerdas, Shalomeh, querida,
lo que me ha traído a tu puerta?
Me sentía perdido,
eso bien se acierta.
Y ahora que hemos llegado
a casa, donde aquí estamos,
quiero que me hables, querida,
más del agregado.
Shalomeh:
Desde luego que el agregado
está en Dios conectar
con tu alma, con tu mente,
y tu corazón, además.
Ha de ser muy fuerte
aquello que adentro sientas
para que Recibas la luz,
y ésta te abra la puerta.
El Recibir, al que llaman Cábala,
es en sí la conexión
que une tu alma, corazón y mente
a la Luz del Creador.
No tienes que andar haciendo cálculos,
déjaselos todos a Dios;
pues, Él te hará ver su Luz
cuando brille en tu interior.
Tres son los libros
con que nos viene a hablar.
Número y cifra son dos,
y el tercero, ¿por qué está?
Jair:
Creo recordar que es comunicación,
lo que te vienen a hablar.
Entiendo ahora que te hablan
del, adentro, mirar.
Ponme un senillo ejemplo
para que pueda yo entender
la importancia del corazón en esto
y en todo su quehacer.
Shalomeh:
Hay una película que he visto,
"La ladrona de libros" es.
Y en el libro que le dejan, en blanco
para escribir y aprender,
le dejan una inscripción hebrea
que bien lo hace entender,
El libro es una libreta,
en blanco es que está,
la niña no sabía de escritura
ni de leer, además.
Mas, se esforzó en la lectura,
ahora tenía que escribir
y le fue dicho un tesoro
que atesoro para ti.
Es un tesoro hebreo
el que hay en el Verbo,
con la palabra es que construimos,
creamos lo que queremos.
En nuestras palabras hay más que palabras,
en nuestras palabras hay creación;
así es lo que decimos,
así llevamos el corazón
y nuestra mente y nuestra alma,
y más hay en la ecuación.
Pues así hablas,
así es que crees
en aquello que has dicho,
¿y qué puede suceder?
Nuestros pensamientos nos condicionan,
nos vienen a edificar,
y se transmutan en palabras
y en sentimientos, además.
Te harán crear creencias,
hábitos te harán crear;
y, de repetirte en ellos,
tu conducta forjarán.
Y la conducta te conduce
a perfilar tu ser;
tu personalidad es que forjan:
cuida tu verbo, ¿lo ves?
Mas, esto no es todo
lo que te quiero decir.
El hebreo es evolución
de los trazos del Árbol.
Es la Construcción Primigenia
de lo que te estoy hablando.
Tu alma lo siente,
tu alma lo puede entender;
en el subconsciente es símbolo,
en el inconsciente más ves.
Es un lenguaje Divino
el que viene a contener,
en cifra, letra y comunicación te habla:
esto, en realidad, ¿qué es?
Es la manera más sencilla
de tu Divinidad despertar,
tu alma sabe sentirlo
y expresarlo, además,
cuando te mueve ese "agregado"
que en ti está.
El Recibir de Dios es algo
que no consiste en sumar,
en pasar palabras porque sí
para querer ver algo más.
El Recibir está en la comunicación,
en la correspondencia está;
este tercer libro
es su esencia, sin más.
Pues, es lo que tu alma y corazón
han elevado a tu mente
cuando te sientes unido a Él;
y Él te hace ver lo que sientes.
Sientes a veces una palabra,
otras veces sentirás una cifra,
otras veces te evocará otra palabra
que tiene igual dicha.
Otras veces verás su composición,
otras veces te hará separarlas.
Tu corazón te lo dictará,
no es ponerte a hacer prácticas,
No es querer hacer coincidencias,
las coincidencias están en Él
cuando a ti se une
para sentirlo, movido en tu fe.
Y sus coincidencias son perfectas,
en realidad son su manifestación,
son el regalo que te hace
al echarte en sus brazos, mi amor.
Así, es Árbol de Vida,
nada tienes tú que buscar;
mas que el impulso que aparece
en tu corazón sin más.
Y sentirás que Él te guía,
nada has buscado tú;
ha aparecido en tu camino,
esa es la Gran Virtud:
no interferir en las cosas,
dejarlas, simplemente, estar.
Y, cuando menos te lo esperas,
Él te viene a alumbrar.
No quieras retener el agua,
deja el agua estar.
Deja que el agua fluya,
sé, entonces, un mar
hacía donde el río fluye;
así lo encontrarás.
Jair:
Dime algo más de los libros,
algo que me haga pensar
en la importancia de lo que dices
y no lo admita sin más.
Shalomeh:
Me alegra que cuestiones
aquello que te estoy diciendo.
Es importante dilucidar las cosas
y procurar el propio ingenio.
La Sabiduría de Dios se halla
en lo que llamamos sagacidad,
y halla, Jair, hasta el conocimiento
de las capacidades de pensar.
Guíate por ello,
que sea bandera esta lección:
la prudencia es la más grande virtud
de las que tenemos, mi amor.
Y es que, en la prudencia,
está la previsión,
está el ser humildes,
está, igual, nuestro corazón.
Te alejará de la arrogancia,
te alejará de la presunción;
perspicaz es que te hace
esta inmensa lección.
Y es agudizar tu vista,
es tener buena visión;
es en sí entendimiento,
es tu profundidad, mi amor.
Volviendo ahora a los libros
y a cómo siento yo a Dios,
cuando libro escribo en hebreo
esto me sucedió:
que me hizo extraer su adentro,
me hizo sacar su interior:
¿no es lo que adentro leemos
para entender su lección?
Así, si de libros (Sefarim) extraigo
lo que hay en su interior,
es el fruto lo que obtengo:
fruto de vida son.
Es la fruta el Árbol,
su semilla adentro está
y te hace comprender el Todo
que en la Nada parece estar.
Pues, si miramos la superficie,
fruta sólo verás.
Y el misterio es lo que adentro guarda,
guarda el Árbol, sin más.
Son superficie y misterio
el enigma más sutil.
En realidad son lo mismo,
tu corazón lo hará descubrir.
Es muy simple Dios hablándonos
y guiándonos, además.
Sólo has de esperarlo,
que crezca tu Emunah.
Jair:
Ahora, vuelve al libro,
al mismo que te ha inspirado,
¿qué decía en un principio
este inmenso regalo?
Shalomeh:
Antes de llegar a ello
te hablaré de mi inspiración;
de aquello que he sentido
al recibirlo, mi amor.
Pues, al ver que llevan en ello
mucho que es corazón,
mi corazón he metido en el fruto
y esto es lo que halló:
que liberar el fruto
que se encuentra en el Verbo
está en nuestro corazón,
está en el amor, mi cielo.
Por esto es que subrayo
la importancia de nuestras emociones
para liberar lo que el Verbo comunica
en todas sus acepciones.
Unas veces, verás una cifra;
otras veces, una palabra verás;
otras veces es que ves algo más elevado
que en tu corazón está.
¿Será liberarte el propósito
de los tres libros de la Creación?
El Verbo es entonces esto,
esta es su solución:
dejarlo estar en tu mente,
en tu alma y corazón
para que sólo te conduzca
a sentir la Presencia de Dios.
El Verbo está en tu alma,
con el Verbo fuimos hechos,
con el Verbo es que sentimos
nuestra Divinidad que hay dentro.
Y en un principio había seis,
¿qué tal si sumamos el verbo?
Es algo que he sentido,
¿por qué no lo hacemos?
Si cogemos cada letra,
cada una por su valor,
su suma es que nos hace
253 en adición.
(1+2+3+4...+22) = 253.
Mas, si 23 le sumamos,
que es su culminación,
276 hallamos,
y entre seis, ¿qué se halló?
Un 46 que a mí me marca,
la Certeza Absoluta, su rujot.
Es saber que en aquello que estás haciendo,
en aquello que haces está Dios.
Y es saber que contigo,
contigo camina Dios.
Es alzar los brazos
esperando sólo en Dios.
Es la Hei que retorna
al abrazar con fe
que Dios te guía,
es saber que obra Él.
Esto a mí me ha inspirado,
eso he sentido en mi corazón,
dejando que opere en mi alma
y en mi mente, en amor.
No es algo que halla buscado,
ha nacido sin más
en sentimientos y emociones
que en mi vida es que están.
Jair:
Mas, vuelve al regalo,
al que hallas en esa ladrona
que roba libros
y se hace creadora.
Shalomeh:
La libreta que recibe,
después de la instrucción
de apreciar que, con el Verbo,
es que creamos, mi amor,
se inicia con cuatro letras:
Caf Jet Bet y Yud , unidas están.
Y he buscado, siendo ignorante,
lo que pueden significar.
"Como mi amor" es que dicen,
pero he visto algo más.
Pues, he visto la fuerza que
en sus dos primeras letras está.
¿Qué lleva la Fuerza
a esta palabra agregada?
Jair:
Entonces, la has dividido,
¿ha sido esa tu inspiración?
Shalomeh:
Así mismo ha sido,
eso he sentido Jair.
Y al separarlas he leído
la Fuerza en Mí.
En el Verbo está la Fuerza
que te hace sentir
ese Mí tan elevado
que hay en, a Dios, vivir.
¿Estará en rellenar el blanco
de esta preciosa libreta
el sentir la Fuerza del Verbo
que todo lo crea?
¿Y que me dices de añadir la Yud
a esa palabra final?
Pues, es Yud la contracción
por la que la Creación está.
Y he hallado el Bebé
que ha de habitar nuestra conciencia
para hacernos tornar al tronco
sin cincelar, que es esta ciencia.
Unir el cuerpo y alma,
como lo hace un Bebé:
es el estado más puro
en que venimos a nacer.
Es lo más elevado,
en su pureza está.
Es la inocencia pura
quien te viene a guiar.
Así es que esta Fuerza
en Mi Corazón está.
¿Es el corazón puro
el que halla Israel?
Es el estado de conciencia
donde habita Él.
Luego, los libros de la Creación
se hallan en el Árbol de Vida:
vivir en las manos de Dios.
Esa es toda su dicha.
Jair:
Entiendo que en la simpleza
es que hallamos a Dios.
Y está יהוה en Todo,
está en nuestro interior.
No son sólo cuatro letras,
es la Eternidad.
Es el Nombre que nos guía
hacia su Luz, sin más.
Y te guía cuando lo sientes
y lo vives en tu interior:
pues, en tu interior es que vive
y te forma, mi amor.
Es su Verbo la Fuerza,
es, en sí, Creación.
Es en el Principio el Verbo,
y el Verbo está en Dios.
Curioso es que nuestro ADN
lo viene a contener.
Está en nuestras células el Verbo,
en nuestras células está ET.
Y nuestra alma lo siente,
y lo vive nuestro corazón.
Está en todo lo que nos rodea,
y Todo, en sí, es Dios.
Shalomeh:
Sí, Zahorí.
Levanta una piedra
y allí lo verás.
Está dentro de nosotros
y en Todo está.
Es un Ser Infinito,
por venirme a explicar,
que está en todos nosotros
y es Unidad.
Es amor su energía,
y es perfecta, sin más.
Y en el amor es que lo hallas;
hallas, así, su unidad.
Jair:
Siento que, hoy, la gran lección
es entender la simpleza
del Verbo que nos gestó.
Lo sentimos adentro,
al mirar el interior,
y nuestra alma lo reconoce
y lo siente en amor.
Estamos todos unidos
a su Divina Conciencia,
por decirlo con palabras
que nuestra mente entienda.
Está en Todo
y Todo se mueve con Él;
y dejándolo operar nuestras almas
es que Nada tenemos que hacer.
Y nos inspirará su Verbo
en aquello que es Recibir.
La correspondencia está en nuestro amor
y en querer, a Dios, vivir.
No es cuestión de escudriñar,
ni calentarte la cabeza,
es algo que nace
en nuestra inocencia.
Así su Luz se revela,
en nuestro amor está.
En el amor es que lo hallamos,
en amor hay Unidad.
Y su Luz es perfecta,
ilumina la oscuridad.
En el amor se encuentra,
porque es amor, sin más.
Shalomeh:
Y el Recibir que te concede
es un beso que Dios te da.
Es el beso más intenso
que tu alma pueda hallar.
Por Verónica Garcñia-Melero
....Besa la lectura...

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