











Cuento 14. La Sibila y el Filósofo-.
Sibila:
Soy la hija del tiempo,
veritas filia temporis est,
así es que comprendo como nadie
qué es lo que hay que hacer.
05 Así, soy de aquí y de allá,
de este presente y de otro tiempo,
alcanzo en mi ser comprender
que soy una en el espacio-tiempo.
Me muevo por el espacio,
10 cuando cierro mis ojos
y atención presto al silencio
de la vacuidad, solo.
Ni tengo sentidos, ni tengo oídos,
tampoco olfateo, no escucho bien;
15 con mi mente alcanzo el infinito
y a ver lo que no se ve.
Ni adelanto los acontecimientos,
ni los hago manifestar;
mas, en pasado está nuestro presente
20 y nuestro presente, futuro será.
Y si veo el pasado, que es nuestro presente
o aquello que está por empezar,
veo que viene un cambio tremendo;
la puerta de los hombres abierta está.
25 Entramos en otra dimensión
de luz que todo lo llena,
eso trae el cambio del tiempo,
del espacio y su teorema.
Trae la nueva dimensión
30 la verdad de adónde vamos,
trae el espíritu de Padre-Madre
lo que siempre fuimos, para lo que estamos.
Trae el cambio profundo
a que se debe la humanidad:
25 armonizarnos con el propósito
de la fuerza universal.
Filósofo:
Sibila, que te conozco,
y mucho dicen esas tres patas:
conocer tu pasado y tu presente
30 es la llave que el futuro guarda.
Pero sé que te colocas,
no sólo en esa silla,
gases narcóticos te embriagan,
suben por la grieta arriba.
35 He preguntado al Sacerdote,
a ese que se haya en la puerta;
te ha dado mi pregunta, Pitia,
ahora espero, yo, tu respuesta.
Y...no me seas ambigua,
40 no quisiera que mi incomprensión
me dejara rumiando el significado
de aquellas palabras de tu voz.
Antes, Pitia, prefiero un mito,
como los que podría encontrar en Platón;
45 tanto el de carro alado, como el de la caverna
o el del hermafrodita, la media naranja, ¿no?
Sibila:
Los mitos, querido Filósofo,
mucho ayudan a pensar,
a poner un arte elevado
50 a lo que se quiere explicar.
Que muchos son la buena intención
de explicar aquello que no se comprende;
son explicaciones alegóricas
que dan sentido a la vida...y a las gentes.
Filósofo:
55 Me has soltado una retahíla,
parece que la has ensayado;
bien sé yo que eres elegida
bien sé yo como es tu trabajo.
Por eso, no te me enrolles,
60 háblame del educador;
otras preguntas también tengo,
pero al Sacerdote...como que no...
No se las he trasmitido, Sibila,
prefiero tu indefensión;
65 preferiría tu respuesta inmediata,
sin tanto pensar, sin meditación.
Sibila:
Te estás saltando muchas reglas,
¡no sé yo, Filósofo, qué decirte!
Empezaremos una a una...
70 veremos a ver para qué viniste.
Filósofo:
¿Podría pedirte, Sibila,
que te apartes de esa grieta?
No quisiera que los gases
removieran tu conciencia.
75 No creo yo que Apolo
te mueva en tus respuestas;
bien me dicen tus palabras
que dicen más de lo que aciertas.
No quiero Oráculo, no quiero adivinación,
80 solo quiero, Sibila linda,
escuchar tu contestación.
Sibila:
Entonces, aquí me siento,
junto a ti, más bien.
Ahora, dispara con tu pregunta,
85 sigue siendo la que es recién...
La que me ha transmitido el Sacerdote,
aquella sobre la Educación.
¿Qué es aquello que requiere
quien será Educador?
Filósofo:
90 Esa misma, es la pregunta.
Quiero ahora, yo de tu voz,
escuchar una respuesta
que la entienda, por favor.
Sibila:
95 ¿Quién es educador?
¿Será quién deja huella
en tu corazón, como un guía?
¿Será esa su estrella?
Las personas cuando brillan
100 no necesitan apagar
la luz de quien los rodea
para poder brillar;
aquellos que brillan
tienen luz propia,
105 brillan por sí mismos
e iluminan lo que tocan.
Aquellos que tienen luz
son aquellos que dejan huella,
eso es ser educador:
110 enseñanza y estrella.
Filósofo:
¡No me lo puedo creer Sibila!
¡Madre mía, Pitia, por Dios!
Será mejor que te apartes de la grieta,
¡cuánta sabiduría en tu voz!
115 ¿Podría hacerte otra pregunta?
¿Te atreves a contestarme, mi amor?
Sibila:
Me atrevo si no te pasas,
no te me pongas tan “suavón”,
que ya sabes que soy casta,
120 casi una virgen soy yo.
Filósofo:
Pues eso, que eres casi...
y a mi me gusta tu voz,
la inocencia de tus gestos,
y, de tus palabras, tu amor.
125 Entonces, otra pregunta,
a ver cómo la acabas...
¿Crees que vale una imagen
más que las mil palabras?
Sibila:
¡Uff!, es un tostón de pregunta
130 y muy ambigua es que es,
depende del punto de vista...
Más valen palabras,
más vale la imagen,...a ver.
Si pensara en pensadores,
135 en filósofos, en maestros...
- a esto que estamos con educadores...
nos viene, ¡qué ni de cuento! -
Si en ellos es que pensara
y de ellos solo pudiera conocer
140 lo enigmático de su persona,
lo enigmático de su ser,
conociendo palabras de otros
que los tratan de contener,
de ser reporteros de sus palabras,
145 de sus experiencias y hacer...
más me valdrían mil palabras,
las palabras de él
que la imagen que nos ha ofrecido
lo que se cuenta de él.
150 Te hablaría de Sócrates, por ejemplo,
y de Jesucristo, también;
nos han reportado crónicas,
nos han interpretado su hacer,
nos han construido imágenes...
155 pero no hemos podido leer
aquel valor de su esencia,
la escritura de su ser.
Mucho hace la hermenéutica,
lo que se quiere comprender,
160 o lo que se quiere entender cuando se lee...
aunque mucho se deja leer.
Así, preferiría las palabras
para estos dos grandes Señores,
cada uno en su momento,
165 traspasaron corazones.
Filósofo:
Para la imagen...¿qué me dirías?
Me has dejado intrigado, ¿eh?
Sibila:
Para la imagen, bien hay una cita
para esta sabiduría descifrar:
170 más vale una imagen que mil palabras,
¡adivina que será!
Muchas veces es que nos cuentan
con palabras lo que ha pasado...
¿O nos cuentan con palabras
175 aquello que es imaginado
haciéndonos creer con palabras
lo que jamás ha pasado?
Este ardid es astuto,
¡más si se teje en el tiempo!
180 Lleva la mentira raíces...
imagen de lo que creemos.
Así, preferiría la experiencia,
aquella que me dejan mis ojos.
Haber visto a ciencia cierta...
185 así se pillan a los locos.
Que hay locos que bien amasan
y premeditan en su intención,
se organizan con el tiempo...
para apagar alguna voz.
190 Hay gente que es muy cínica,
cínica por ocultación
o por hacer mal a las que brillan,
¿apagaron al educador
con mentira bien tejida,
195 con mucha palabra y voz?
Sabemos qué se dijo de Sócrates,
y qué de Jesucristo, también:
¿los mató la palabra de un loco,
cínico, embustero..?, ¿qué fue?
200 Fue la palabra quien dio muerte,
quien quiso convencer;
corrompiendo la buena imagen,
¿sería solo por poder?
Filósofo:
Entiendo lo que me dices,
205 me gusta tu reflexión...
Tengo otra pregunta, Pitia,
¿quieres ponerle tu voz?
O, más que pregunta,
dame un ejemplo
210 para poner a mi hijo a jugar,
a enseñarle desde chiquito
a ponerlo a “filosofear”.
Sibila:
Si es chiquitito y él se pregunta
de qué, las cosas, hechas, están,
215 dale un lego para que construya,
siempre le puedes explicar
que las cosas son pequeñas partículas,
átomos y otras más chiquitas están...
Así es que cuando se juntan,
220 cuando se ponen a trabajar,
es como pensar con tu lego,
poner piezas a colocar.
¿Has visto que castillo has hecho?
¡Déjate fotografiar!
225 Que tenga la imagen de ese momento
y las palabras del colocar.
Con este lego coges destreza,
no solo en las manos como ves;
ahora tienes tu primera respuesta
230 a la filosofía del ser.
Así es como somos todos,
una pieza cuadrada, otra triangular,
otra que es alargada, y el trapecio, ¿qué más?
También tenemos el cilindro,
235 y algún cono...y más, y más.
Todos tenemos de todo,
lo que hay es que colocar;
mas, se coloca en equilibrio
cuando las vienes a testar.
240 Así, en la experiencia
de saber para lo que algo está
es que lo consideras en otro intento;
esto es sabiduría y en la prudencia está.
Filósofo:
¡Qué de filosofía en el Lego!
245 A Demócrito veo en él,
historia de pensamiento
y cómo piensa en su historia el ser.
Me gusta ser ese lego
y esa experiencia en la construcción.
250 Es, la prudencia, la sabiduría;
el entendimiento, su expresión.
Sibila:
Eso mismo, Filósofo,
contigo es que estoy;
para que algo entendamos
255 hemos de ponerle voz
o la experiencia de nuestras manos,
si no, no sería expresión.
En entendimiento requiere verbo,
requiere de alguna acción;
260 la sabiduría por si sola
puede ser tan superior
que tal vez es pensamiento solo...
y sin manifestación.
Filósofo:
Pues...sabes lo que te digo,
265 que te veo muy acertada...
Con tanto con lo que se discierne,
en la expresión es que se halla
el entendimiento de esta acción,
de la sabiduría, antesala.
270 ¡Anda, quién me diría
que me llevaría esta conversación!
Temiendo estaba a tu respuesta
y lo ambiguo...¡cómo no!
Sibila:
No Filósofo, no está en mí,
275 perdona que te interrumpa;
ese “nosce te ipsum” de la puerta
en ti es toda hermosura.
Porque, no son mis contestaciones,
¿será tu diálogo, tal vez?
280 Dos es que se necesitan
para, mejor, todo entender.
Filósofo:
No sabría que decirte...
pero me quedo con tus palabras,
con las reflexiones que tu me has hecho,
285 con la manera con la que hablas.
Me has enamorado Sibila,
lástima que eres tan blanca,
cercana eres a los dioses;
algo...que no me extraña.
Sibila:
290 Ven, siempre que quieras,
y mi silla apartaré
y te hablaré con el corazón, querido,
junto a ti me sentaré.
Pero no se lo digas a nadie
295 por ti he hecho una excepción,
si no fuera la Sibila,
sería tuya, mi amor.
Filósofo:
¿Estás segura de tus palabras?
¿No te lleva la emoción
300 del gas por esa grieta?
¿Acaso tienes...”colocón”?
Sibila:
No tengo “colocón”, Filósofo,
pero “subidón” es que me dan
las preguntas que me has hecho
305 y tu forma de actuar.
Has traspasado lo que se espera,
has sido sinceridad.
Y la frescura de tus palabras
me parece tan natural
310 que quiero que vengas pronto
y me cuestiones lo que tu quieras;
apartaré mi silla a este lado,
quiero que vuelvas en primavera.
Filósofo:
Seguro te traigo flores,
315 algo que vaya contigo,
si son de agua, serian lotos,
los lotos, Sibila, que son lirios.
Y siendo casi virgen, reina,
esta flor te irá muy bien;
320 inocencia y pureza junto
a la sabiduría que se lee
en tus ojos, cuando me hablas,
y en el amor de tu fe.
Eres tan linda Sibila,
325 ¡cómo no vendría otra vez!
Haré caso a tus palabras,
un loto te traeré.
Sibila:
Para el próximo día me buscas
esta palabra especial:
330 “Sammasati”, es la palabra,
¿caminarás hasta el final?
Filósofo:
Si no camino hasta tan lejos,
el Te seguro es que alcanza
la fuerza de mi voluntad...
335 ¿Tomaré contigo una taza?
Sibila:
En ti está la elección,
en ti está tu camino,
recorre las huellas tuyas,
sigue siempre a tu destino.
Filósofo:
340 Ya he encontrado un destino,
en primavera ya sé que hacer:
descubrir qué es Sammasati,
y tomar contigo el Te.
Por cierto, de fondo se escucha,
345 se escucha una canción...
el riff con wah que tiene
me suena mucho, un montón...
Sibila:
Es una canción algo antigua
y de mi abuelo la heredé
350 en un viejo casete grabado
y en el original también.
Claro que como los tiempos cambian...
ahora me gusta escuchar remixes
de este tema que me fascina
355 y dispara a lo que dices.
Porque pistolera es que me siento
...con tanto y tanto disparo;
no ha habido intento alguno
que me haya hecho caer o tumbado.
360 Y devuelvo la bala
en el disparo de mi voz;
lleva mi boca la gracia
de ponerme en ella a Dios.
Como grácil es la respuesta
365 y con donaire acierto yo...
en algo a Shaft es que me parezco.
¿Sabrás la semejanza o no?
Filósofo:
De Shaft hay algo indiscutible
en cómo empieza su canción...
370 Mas, si del hilo yo tiro
bien simple es que hallo yo
que fue el primer hombre negro
en protagonizar la función.
Siendo tú, Sibila mía,
375 una tremenda mujer
con sabiduría tan anciana
y fuerte carácter, eso es,
a quien no achanta nada
ni nadie...más bien,
380 y a tanto hombre iluminas,
y a tanta mujer, también,
traspasas lo que se espera
y lo que esperamos, eso es,
en la sociedad que nos rodea
385 y que no nos impide crecer...
veo que rompes las aguas
y traes a la luz a otra mujer,
la que empodera a la vez a otra
y no se deja ensombrecer
390 por una cultura machista
ni por la hembrista, también...
Así, traes un aire diferente
y narcótico...no es,
mas, parece que te embriaga
395 cuando se quiere saber
de aquello que bien respondes
en tus disparos, mujer.
Ummm...aquí es que yo veo
la inspiración de tu Shaft,
400 siendo fuerte y vigoroso,
sabiendo tan bien disparar...
de todas sus virtudes,
la mejor es pensar.
Es diestro en su trabajo,
405 un estratega es que es.
Mucho representa su personaje
en la televisión que me ves.
Total, que aquí te dejo
revolucionando el corral...
410 tanto a gallos como a gallinas
les gusta, Pitia, tu disparar.
Y, tú, mi Pitia querida,
te sabes muy bien compartir,
no haciendo distinciones...
415 como me gusta a mí.
¡Qué Dios te guarde y me dé la llave!
Eso te vengo a decir...
Guárdate blanca, querida,
aparta tu silla sólo por mí.
Sibila:
420 Así es, querido filósofo,
blanca me gusta guardarme;
y a todo lo que yo alcanzaría
es a, por ti, apartarme
sólo un poco de la grieta...
425 pero, siempre, aquí quedarme.
Es la excepción que hago...
y no te me pongas “suavón”,
pues la alegría que ven tus ojos
está en mi superación.
430 Y la superación es elevarte,
es la blancura entender;
más embriaga la fuerza del Espíritu
que la que tu cuerpo cree tener.
Y ya te he dicho bastante...
435 Te veré en primavera
para hablar de Sammasati...
y tomar el Te que te espera.
Filósofo:
¡Qué te quiero, Sibila mía!
Me has enamorado, ¿lo ves?
440 No puedo apartar mis ojos
de lo que veo en tu ser.
Sibila:
Yo te quiero, eso lo sabes,
y entiendo tu emoción...
Mas, seguro se te pasa
445 con el tiempo, mi amor.
De aquí a primavera
alguien encontrarás
que llene de luz tu vida
y tu diario de felicidad.
450 Pues, llevas en el semblante
la inclinación por la bondad.
Así es que te he gustado,
si no, no te podría gustar.
Guárdame en tu recuerdo
455 y atesora sólo en tu corazón
que mis palabras te inspiraron
y te guiaron, mi amor.
Guárdame así, Filósofo,
y lo cristalino hallarás.
460 Recuerda guardarme blanca
para mi blancura alcanzar.
Aquí yo me preservo
y te vengo a escuchar
con los oídos del pensamiento;
465 ellos te saben mirar.
Filósofo:
¡Qué buena mano tienes!
Contigo me quiero quedar...
Sibila:
Déjame, Filósofo, ¡qué te vayas!
¡Yo no te quiero tanto gustar!
470 ¿Es que he de tirarte piedras?
Vete, vete...sin más.
Filósofo:
¿A qué le temes, Sibila mía?
¿Qué no has encontrado de verdad?
Veo en tus piedras, más que ira,
475 mucha mucha calamidad.
Sibila:
Por eso aquí me hallo,
por tanto y tanto sufrir.
Mas, he alcanzado algo
que ya te he dicho yo a ti.
480 Es tan sublime, es tan grande,
es en sí tan superior...
que mientras ello no alcances
no entenderás mi elección.
Por eso...si tú me insistes,
485 ¿habré de tirarte piedras
para que te escalabren, Filósofo,
y al final mejor me entiendas
que has de seguir tu camino,
has de, tus huellas, dejar
490 caminando por la orilla
para que, luego, las borre el mar?
Filósofo:
Eres sutil en tu respuesta,
has sido bien perspicaz;
en la superficie yo me quedaba,
495 quería mi ego subrayar.
Y...es que me encanta cuando te excitas...
¡Qué genio tienes, mi amor!
Si hasta más me enamora...
pero bien ya sé yo
500 que algo grande ha debido pasarte
para, hasta aquí, tú llegar
con esta sabiduría anciana...
pues, en tu alma está.
Me retiro, hasta otro tiempo.
505 En primavera volveré
para hablar de Sammasati
y tomar contigo el Te.
Sibila:
Ve en paz, querido Filósofo,
nunca dejes de preguntar,
510 aunque piedras te tiraran
por llegar más allá.
Te llevo en mi corazón, lo sabes,
y te espero con admiración.
Celebro que me entiendas
515 y que me respetes, mi amor.
Y, ahora, sigue adelante,
Filósofo, ¡a caminar!
No es que quiera ser cortante,
es que es hora de avanzar.
Por Verónica García-Melero
escucha la escritura….
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