






…el silencio: aquieta la mente y hace pensar al corazón…..


Cuento 19. El sonido de Simeón-.
Narrador:
Andaba por el camino
muy cansado, Simeón,
cuando encontró, de repente,
un banco como sillón.
05 En él se hallaba sentado
otro hombre, ¡cómo no!
¿Quién no se para un rato
cuando le falta la voz?
Lao-Jun:
¿Qué te trae por este sendero?
10 ¡Siéntate en el banco!, ¡por Dios!
Veo que te falta el aliento,
¿falta el aliento en tu voz?
¿Acaso te has venido abajo,
has perdido tu fé, Simeón?
Simeón:
15 ¿Cómo conoce mi nombre?
¿Cómo lo sabe, anciano de Dios?
Se me hace que usted es diferente,
algo me lo dice, ¿o no?
¿O será que mi fatiga
20 y el poco aliento de mi voz
me hacen avivar la escucha
y tendrá usted razón?
Lao-Jun:
También es que te veo acertado,
algo de razón, mi nombre, lleva;
25 mas, Simeón lo dije, mi amigo,
al apreciar tu escucha abierta.
Aprecio todos tus sentidos
concentrados en mi voz,
aprecio que aprecias palabras
30 cuando están para la razón.
Porque, el caminar se hace cansado,
se hace impaciente..¿o no?
¿O te impacientas esperando
en la impotencia de tu voz?
35 Así es que no hablas seguido,
esto perturba tu interior,
entiendes que en el silencio
también hay otra opción.
Simeón:
Eso mismo venía pensando,
40 en la belleza del silencio;
en la certeza que siempre hallo
cuando la boca yo cierro.
Porque a veces decimos cosas
que no queremos decir.
45 ¿O será que decimos cosas
que no pensamos decir?
¿O no pensamos las cosas
que no queremos decir?...
Total, en la tontedad del habla
50 al pez se le da el fin.
Que éste muere por la boca,
eso siempre es así;
más sabiduría hay en el silencio,
¿por qué será esto así?
Lao-Jun:
55 La boca es un misterio
que mucho es que encierra;
los labios son masculinos,
femenina es la lengua.
Es la lengua quien pare
60 el significado del pensamiento;
mas, los labios es que hacen...
las palabras y el silencio.
¿No necesitan las palabras
de la cabidad bucal?
65 De la lengua necesitan,
de los labios pronunciar
aquellos sonidos ordenados
para palabras crear.
Así, la cavidad
70 sería como la nada;
no se inquieta, no se mueve..
para nada hay palabra.
No se inquieta, no se mueve,
así no hay creación.
75 ¿Son creaciones las palabras
cuando les ponemos voz?
Simeón:
Esta afirmación me recuerda
al crea cuando hablas;
cuando hablas es que creas
80 lo que tu pensamiento habla.
Así, se dice mucho de lo consciente;
mas, también es que nace en palabras
lo que el subconsciente de cada persona
en su aprender y crecimiento guarda.
Lao-Jun:
85 Así es, Simeón,
mucho hay aquí del habla;
por igual, en el comportamiento...
el subconsciente más lo traza.
Podríamos apreciar la importancia
90 de hablarnos en positivo,
la importancia de empoderarnos
y de querernos, amigo.
Creencias potenciadoras,
éstas traspasan el habla;
95 traspasan la parte consciente..
y, sin darte cuenta, las cascas.
Simeón:
Así, con decir poco,
mucho dice la persona.
Y cuando sojuzga y malhabla...
100 toda se expone, toda.
Porque aquello que no asimilas...
en el fondo te somete;
te ha hecho negarte tanto
que, al verlo, te decrece.
105 Y lo sacas por tu boca,
señalando es que lo dices,
tu reflejo en tus palabras..
pises a quien pises.
Lao-Jun:
Así es, querido amigo
110 como es que guarda silencio
el sabio que, en sabiduría,
ha crecido con el tiempo.
Con el tiempo crece su silencio,
más grande se hace en el tiempo,
115 más tiempo para hacerse grande...
así, el silencio es crecimiento.
Porque el silencio, ¿qué halla?
¿No halla toda respuesta?
En silencio es que te quedas
120 cuando el dilema te acecha.
Piensas esto y lo otro,
y lo que no pensabas también:
el silencio da respuestas
que las palabras no ven.
125 El silencio es calma
y en calma se halla la mente;
el sabio, que esto sabe,
como lo sabe, lo entiende.
Por eso guarda silencio,
130 así es que cierra su boca,
ni los labios, ni la lengua...
es cabidad toda.
El silencio es la nada,
mas, no es la vacuidad;
135 el todo sería su opuesto
en su eterna dualidad.
Mas, necesario es que se hace
el silencio de las palabras;
la ausencia es que dice mucho.
140 ¿Por qué será que ahora se calla?
El silencio es decisivo,
el que calla otorga;
otras veces no es esto
en el refrán no asoma
145 la verdad de algún silencio:
a veces es la prudencia sola.
Simeón:
Me encanta tu observación,
esto no había visto:
la prudencia del que calla,
150 a veces calla por aviso.
Avisa de una adversidad,
así, la adversidad la guarda;
la calla en su buen afán...
el tiempo la hará palabra.
155 Pues, la prudencia es una virtud,
es una virtud muy sabia
que guarda de ir delante,
delante de la palabra.
Así, es que calla
160 aquel que es prudente...
no dice esto o lo otro,
así no se compromete.
¿Es el silencio cobarde?
No creo que sea así,
165 en voz alta no se pronuncia
el plan personal a seguir.
Que dicho es de sabios
guardar para si los anhelos,
no descifrar lo que el corazón
170 con ansia, y por su deseo,
persigue con ilusión guardada
y atesorada en su sueño.
Lao-Jun:
Mucho del sabio
es que guarda el silencio;
175 oidos y ojos se hacen
los que lo acechan en ello.
Mas, el sabio que esto sabe,
¿qué es lo que puede hacer?
Guarda en silencio secreto
180 lo que anhela su ser.
Unas veces habla
palabras con sandeces,
no se le olvida al sabio
que sus verdugos son jueces;
185 pues, si lo acechan en secreto...
en secreto lo han de guardar,
si esto sabe el sabio,
¿qué el sabio, entonces, hará?
Desde luego que la imprudencia
190 de la mirada indiscreta:
mentira merece en palabras
y jamás darle teta.
Que sabio es callarse,
y en la indiscreción..¡más!
195 A quien quiera saber..¡mentiras!,
ésta es una gran verdad.
Así, el sabio desconcierta
y se le acierta en los hechos:
cuando algo quiere decir,
200 encontrará su momento.
Y su momento es un acto
que transciende la palabra;
con hechos enseña el sabio
y su conciencia arriba jala.
205 Que las palabras adornan...
y mucho dicen para engordar,
para engrandecer o achicar algo,
o para cambiarlo de lugar.
En confundir con palabras,
210 así la mentira nace;
guarda silencio, entonces,
deja que el hecho hable.
Mas, si palabras es que usamos
para transmitir los hechos,
215 ¿habrá de atender a lo que dicen
para avaluar su cuento?
Porque, como diría Jesús,
¿cómo conocerás lo que es bueno?
¿Habrás de apreciar el fruto
220 que nace del árbol, cielo?
Porque, la higuera fértil,
buen fruto da;
aquella que es mustia,
mustio el higo dará.
225 Entonces si conocemos
a los seres por los frutos,
refresca tu mente toda
para sacar este zumo.
Que igual son las personas,
230 y aquello que guardan sus intenciones.
¿Habrá buenhacer en las palabras
que promuven las bendiciones?
Simeón:
Desde luego que en los hechos
es que se conocen a las personas.
235 Fácil se aprecia esto...
mas, parace que no funciona.
¿O funciona y, en la perversidad,
es que se niega el fruto?
¿De quién vendría este hacer,
240 este hacer tan ventusto?
Con todo, no quiero olvidarme
de lo que se opone al silencio;
¿habrá en el ruido, entonces,
para el silencio, atropello;
245 o más bien conocer la importancia
de lo que guarda el silencio?
Lao-Jun:
Si aprecio, como opuesto
al silencio, el ruido;
en la vacuidad de su ser
250 es que se hace el sonido.
¿No requiere la música
de silencio para existir?
En el ruido hay estruendo,
tormenta en el maldecir;
255 en el malhablar hay relámpago,
trueno hay en el fingir.
Que el relámpago resplandece
en la oscuridad de su palabra,
así la mentira es ruido,
260 que luz, del silencio, delata.
Y el trueno, por mucho ruido,
siempre trueno es;
así son las palabras
que se alzan por ser
265 escudo de la mentira.
¡Grita la mentira, más bien!
Con todo, Simeón,
en los opuestos hay mucho;
¿qué, el ritmo, nos devuelve
270 de la mentira, si escucho?
¿No nos devuelve la atención,
no nos devuelve la prudencia,
apreciar con el tiempo el ritmo
de la mentira y de la paciencia?
275 Así, la paciencia es amarga,
pero sus frutos son dulces.
¿Es dulce la verdad del silencio,
aunque la mentira reluce?
Pues el tiempo y la paciencia
280 a todo ponen en su sitio;
con el tiempo caen las verdes,
y las verdades, amigo.
Así, requieren su ritmo,
requieren su evolución,
285 como flor marquita cae,
como flor en su aflicción,
toda cosa fingida...
Así es siempre, ¡por Dios!
Simeón:
Esto que ahora dices
290 con el tiempo se ve;
igual se aprecia el sonido
de la música al crecer.
Fácil es apreciar, entonces,
la falta de ritmo o de compás,
295 o notas dadas sin ritmo,
sin melodía y sin cantar...
Éstas se vuelven ruido,
¿qué les podrá pasar?
Pues, cuando las estás escuchando
300 dolor de oídos darán.
¿Estará en el exceso,
estará en el solapamiento?
Demasiadas notas de una vez,
o pisando su momento,
305 algo tienen que ver
con no dejar su silencio.
Así, necesitamos silencio
cuando queremos apreciar
un ritmo, una melodía,
310 y, por igual, un compás.
La música nace del equilibrio,
descansa en la perfección;
así requiere del silencio
y del estruendo de su voz.
315 Porque al agitar una baqueta
para golpear un tambor,
siempre su voz es la misma
pero no su canción.
Pues si atropello un golpe
320 con otro que doy yo,
la voz se hace ruido...
silencio no hay, no.
Este sutil silencio,
que hace del golpe una canción,
325 requiere su momento justo;
así se hace emoción.
Porque nos emocionamos todos
con cualquier melodía,
con su ritmo, con su canción,
330 con su compás, con su vida.
Porque vida es para el alma,
placer para los oídos, también;
la música nos llega adentro
y en el semblante se ve.
335 Que pronto se nos riza el labio,
pronto sonreímos, ¡eh!,
cuando un ritmo nos agita
y nos emociona el ser.
Lao-Jun:
Cierto es, Simeón,
340 la música es vida,
agita nuestras pulsiones
y se nos viene arriba
la líbido de nuestra esencia,
la fuente de la energía...
345 ¡A mover la cadera!
Por el sacro asciende, arriba,
la energía manifiesta
que se encontraba dormida.
Sube al alma,
350 sube arriba,
asciende en su emoción,
el ritmo del ruido y silencio:
el sonido que es canción.
En la música apreciamos
355 la manifestación perfecta
de la energía y vibración,
magnetismo y frecuencia.
Que pronto cogemos el ritmo,
los pies ponemos en movimiento,
360 abundancia para el alma sube
sube y empieza en el suelo.
Los pies hacen nacer
la alegría del momento,
a moverlos los pone la música
365 y su sonido que es viento.
Que viento es un soplo
que no sabemos de donde viene,
entusiasma nuestro espíritu
la música bien lo mueve.
Simeón:
370 ¡Qué fascinante es la música!
¡Cómo cambia el semblante!
Es solo hablar de ella
y emociona el instante.
Nisiquiera la escuchamos
375 y nos hemos puesto a sonreir,
¡cómo nos gusta el viento
del sonido del vivir!
Lao-Jun:
Oye, pondré una canción
que he escuchado recientemente,
380 una bendición del cielo
donde mi casa se siente.
Que mi reino es de arriba,
así es el reino celestial,
como música para los oídos
385 y que te pone a abailar.
Mi reino es perfecto,
mi reino está en Dios,
está en cada cosa perfecta
que está en la creación.
390 Así aprecio el sonido
de la elocuencia de la voz,
palabras dulces al alma
que se guardan en su emoción.
¿Quién no quiere equilibrio,
395 quién no quiere abundancia,
quién no quiere amor,
respeto y tolerancia?
Yo creo que todo el mundo
comprende cómo es mi reino,
400 mi reino es el Tao de arriba
que abajo lo trae el Cielo.
El tuyo, Simeón,
posiblemente es el mismo,
es la Fuerza Creadora,
405 el Ein Sof, digo.
Es la botella que canaliza
la fuerza que vive arriba,
ese "Yo soy" que tu llamas
en tu letra hebrea amiga.
410 ¿Será que damos nombres
plurales a las cosas?
Que sepas, Simeón, amigo,
que queremos a la misma cosa.
Simeón:
Yo aprecio al Maestro Jesús,
415 contemplo sus enseñanzas,
me adentro en su camino
y las comprende mi alma.
Es judío porque así llaman
a los del reino del Sur;
420 mas, es Israel lo que nos enseña,
Israel puedes ser tú.
Él es ambas cosas,
Hijo del Hombre es;
y es Hijo también del Cielo,
425 llámelo Padre-Madre, él.
Él es Hijo de Abba,
ha alcanzado a comprender
que en seguir la Instrucción dictada
por el Dios de Israel
430 es que alcanzas a ver su Reino
y en su Reino vive él.
Pues dentro de nosotros se halla,
y se halla por doquier;
en esto es como tu Tao, amigo,
435 el Camino, mi Jet es.
Y es el Camino, Vida,
y es la forma de ser.
Es la Vida dando forma
a cada vida que crees.
440 Porque es estar Vivo,
Despierto es que se está;
muertos están los que no entran
por la puerta de esta Verdad.
Total, que no enrredo tanto,
445 que la Vida, al camino, vital;
no ha de extrañar nuestras manos
en los pasos que se dan.
Total...que bien comprendo
aquello que me quieres decir,
450 el Creador es siempre único
el mismo de aqui y de allí.
En fin, pon esa canción, amigo,
tengo ganas de bailar,
había llegado sin habla,
455 ahora quiero cantar.
Por Verónica García-Melero
...el silencio: aquieta la mente y hace pensar al corazón.....























































