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Loto 2º. El loto de la TAV de Sheng-.

por Verónica García-Melero

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Loto 2º. El Loto de la "TAV" de Sheng.

Juan:

¡Mire, Maestra Sheng!, ¿se ha fijado en el pantano?
Obsérvelo usted bien, ¿no le parece extraño?
Diría que es un loto místico, un loto color morado.
¿No es inusual esta flor?, ¿cuál viene a ser su significado?

05 (260) De sus libros recuerdo más bien, que encontrarlo es más bien raro.
¿Habra sido casualidad ahora que he de partir?
¿No era el camino Noble, el Octuple, lo que nos viene a decir?


Maestra Sheng:

Querido alumno ya ha llegado la hora, ya ha llegado el tiempo, ¿ves?
A veces las cosas aparecen y parecen milagros como este loto es.
10 (265) Bien sabido es que es una rareza, más singular su aparición.
Te estoy diciendo, querido, que ha llegado tu iniciación.

¿Será obra del Universo, de una Ley Cósmica, de Dios?
Como ves, Juan, lo importante, querido, es creer en tu convicción.
En realidad, ¿tú ves importante aquello que guía tu amor?
15 (270) Solemos sucumbir a creencias, a dogmas, doctrinas, a religión.
Más reside en nuestra fe incuestionable, movida por el amor,
alcanzar esa luz divina, también llamémoslo iluminación.

Hay mucha controversia de una a otra fe, de un dogma a otro, ¿no?

Como apreciarás toda fe se abandera de querer ser la verdad.
20 (275) Y en verdad, verdad solo hay una, y esta es la verdad:
seguir la regla de oro y, con amor, a todos lados mirar.

También requiere de un amor profundo a aquello que mueve tu fe,
hoy día ya no importa el dogma, la creencia, la palabra, ¡yo que sé!


Hoy día todo está difuso, todo está mezclado, dividido y más.
25 (280) De tal manera que las gentes dudan cuál es la verdadera verdad.

Y la verdad, como ya te he dicho, simplemente está en pensar,
en discernir con nuestro entendimiento qué camino es tu verdad.
Luego, verás que lo importante, como te acabo de decir,
es amar a Dios primero y, con su amor: amar, seguir.

30 (285) Si verdaderamente no crees en Dios pero en el Universo tienes fe,
aférrate con todo tu corazón a ello, incuestionable ésta ha de ser.
En mi caso, querido alumno, mi Dios es YHVH (yud hei vav hei),
también su fuerza activa y llegar a ser hija, como Jesús lo fue.

En el Cristo yo veo un ejemplo de cómo alcanzar esa fe;
35 (290) por igual, de vivir felices, de ser empáticos, resilientes, mucho más.
Otros, sin embargo, piensan que Jesus es un profeta más,
otros, que ni creen en Dios, ese crédito le dan.

Como verás, querido alumno, no importa si lo aceptan como hijo de Dios,
lo importante es que en mi universo único, en mi universo personal,
40 (295) así es como yo lo considero, lo demás, igual me dá.

Porque, como ya te he dicho antes, lo importante es creer;
pero creer de manera profunda, de manera incuestionable: solo así es fe.

¿Tendrá sentido entonces atacar la Trinidad?
¿No estamos concibiendo a Dios, su fuerza activa y su deidad?
45 (300) Porque en Jesus, ¿qué es lo que vemos?, ¿no es Dios a través de Él?
¿Será esa chispa divina que otros sincretismos llaman también?
¿O será iluminación en el ateo, aquél que en el Universo cree?

Lo importante, querido alumno, lo importante como ves,
es apreciar aquella enseñanza que acompaña cualquier fe.
50 (305) Si te hablara de Jainismo, de Hinduismo, Confucionismo, vamos a ver,
también de Zoroastrismo, Islamismo, Judaismo y más fes,
¿no reside en amar al prójimo aquello que llaman ley?




Bien será no hacer al prójimo lo que no queremos recibir,
bien será alegrándote de sus logros como si fueran de tí,
55 (310) bien será amar al otro como a uno mismo se ha de sentir,
bien será no haciéndole la guerra como no te gusta a tí,
bien será tratar al prójimo como te gusta a tí,
bien será desear para otro lo que se desea para sí.

Entonces, ¿no te parece bien simple la verdadera ley a seguir?
60 (315) No hay verdad más que ésta para ser inmensamente feliz.

Hoy día la ciencia, querido alumno, ha llegado a la conclusión
de delimitar este concepto más allá de la cognición.
Como siempre fue desde un principio, el pensar con el corazón,
ahora inteligencia emocional lo llaman, regular la emoción.

65 (320) Quiero decir con esto que en regular la conducta está
querernos a nosotros mucho, para poder empezar.
Porque la verdadera alegría empieza en disfrutar
de nuestro amor, como si fueramos niños y, así, empatizar.

Para ello necesitamos un corazón sano, ¿te has dado cuenta, Juan?
70 (325) Un corazón libre de cargas, de rencor y odio y calamidad.
Fundamental se hace, entonces, fundamental es perdonar,
pero empieza con uno mismo, el judaismo lo llama thesuvá.

En hebreo significa retorno, significa volverte a encontrar,
porque si, de nuestras cargas, no nos liberamos al reflexionar,
75 (330) jamás lograremos entender nuestra falta y así poder mejorar.

Es una lástima que busquemos culpables, primero habrá que perdonar.
Pero, perdonarse a uno mismo, por todo aquello que hiciste mal.
Eso es el arrepentimiento sincero, reconocer tu verdad,
porque Dios lo ve todo, o el Todo, o la Ley Universal.
80 (335) Así es que dos veces devuelve a cada uno su pensar,
su desear para el otro, así le regresa calamidad.
Pero el arrepentimiento sincero, el que empieza en uno, en su verdad,
es el que trae la calma al alma, lo regocija de júbilo, lo llena de paz.




Una vez que hayas hecho ésto te reencontrás contigo mismo, ya verás;
85 (340) y podrás apreciar la calma que verdaderamente es perdonar.
¿Has observado el Padre Nuestro, te has detenido en la oración?
Para que el Padre nos perdone las faltas,
lo hace al igual que las perdonamos, ¿no?

Si es así esto de simple, ¿cómo es que llevas rencor?
90 (345) Eso es muy simple de poner nombre, tú no has perdonado con tu corazón.

Este sentimiento de ira, de impotencia, de frustración,
lo arrastrarás contigo entonces y te causará dolor.
En realidad todo es bien simple, todo reside en el amor,
en reconocer aquello injusto que nos causa este dolor.

95 (350) Pero, primero hazlo contigo mismo, perdonando tu mal afán,
entonces apreciarás lo simple que es perdonar de verdad.

Ahora, quiero que consideres, ¿te podrá el Padre perdonar
si no has perdonado tus faltas, las del otro, tu verdad?
¡Ves lo importante que es apreciar esto!, esta apreciación.
100 (355) No es concebir el mal hecho como pecado,
o concebirlo como traición;
es reconocer simplemente conductas
que no traen paz al corazón.


Juan:

Maestra Sheng, ¡mil gracias por tu sabiduría!,
105 (360) por hacerme ver en esta reflexión...
¡lo grande que es la alegría,
la felicidad para la vida,
la dicha del corazón!

Con todo, quisiera, Maestra, que también me explicara usted,
110 (365) que me dijera en lo que llaman Trinidad, ¿qué es lo que usted ve?
Sé que es algo que causa distancia, separatismo en la fe...

Unos, a Dios y a su profeta último como guía, aceptan,
aceptan, por igual, la fuerza activa de Dios.
Otros, sin embargo, un misterio contemplan;
115 (370) como en el Cristianismo, los tres en uno sólo, así llega a ser, ¿no?

Por igual, también contemplan al Padre, su fuerza y el Mesias de Dios...

No sé ya si ha venido o viene dos veces,
si la Parusia será cierta o no,
pues unos lo ven como segunda venida,
120 (375) otros como ninguna,
otros como en la tierra, Dios.

En fin, me parece algo complejo
y más me confunde esto a mí,
si considero el sincretismo y todas aquellas culturas
125 (380) que, desde antaño, el tres nos trae hasta aquí.

Porque, ¿no me podrá negar, Maestra,
que hay una Trinidad en el OM?

Por igual, lo hay en el tres pitagórico,
en el tres, seis y nueve,
130 (385) la llave del Universo y a Dios.

Maestra Sheng, me resulta bien extraño
venir el tres atravesando
los límites de nuestro entendimiento,
así lo ha hecho desde antaño.

135 (390) Más extraño aún parece
que el misterio siga viviendo.
Por ese tres, seis y nueve
todavía nos estamos preguntando.

Mas, dejémoslo en el tres, que de los tres es el primo.
140 (395) Y si así mismo lo elevo, Maestra Sheng,
obtengo, ¿qué obtengo?, ¡el vórtice del abismo!


Maestra Sheng:

No creo que haya mucho que decir, Juan,
te has contestado a tí mismo.
Lo demás... discernir sincretismo.
154 (400) ¡Qué bonito ese otro loto!, ¿verdad?

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Loto 1º. El loto de la Maestra Sheng-.

por Verónica García-Melero
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Loto 1º. El loto de la Maestra Sheng-.

Maestra Sheng:

«Los elementos de Empédocles pueden ser regados con las partículas de vida de los éteres»,
esto mismo dijo Nikola Tesla.

¿Te has fijado, Juan, en esta cita de Tesla?
Las partículas de los éteres, lo que a todo da vida,
aquello que transciende en la materia,
la quintaesencia, pues no es otra cosa que su alquimia.

5 (78) Sin embargo, querido alumno, quiero mostrarte también,
más que manifestaciones de materia,
son tipos de energía más bien.

¿Estaría equivocado Tesla, al concebir al regar,
que la quintaesencia es la sustancia,
10 (83) no podría, por ejemplo, ser la energía metal?

Figúrate lo importante, la transcendencia de esta observación:
¿si Tesla habla de energía, de frecuencia, de vibración...
no será su apreciación como energía manifiesta
todo aquello que llamamos Creación?

15 (88) Porque más que explicar el mundo con la materia,
con la energía debe de hacerse,
¿sabías, querido alumno, que energía emite nuestro cuerpo celeste?



Tal vez una nueva perspectiva debería acometerse,
aquella que es bien simple...
20 (93) llevar vibración a las gentes,
envuelta en comprensión y, por igual, en querer quererse.

Así es Juan, querido alumno, como valido el metal,
¿No es algo metafísico, más allá del mineral?
¿Será polvo de estrellas, metal estelar?

25 (98) Quiero que contemples los ciclos,
los flujos, el devenir;
aquello que viene y se aparta,
aquello apartado que está por venir.

Porque la vida, querido alumno, no es sino un fluir,
30 (103) y la paz hallarás cuando te des cuenta
que has de con ella su ritmo seguir.

No obstante, también, yo quiero
dejarte esta enseñanza dicha:
porque si felicidad es lo que buscamos,
35 (108) en mirar adentro es donde nace la misma.

Aprenderás a superar contratiempos,
aprenderás a vencer por tu dicha.
Mas, será en tu quietud,
en tu impasibilidad con el ritmo,
40 (113) donde hayes la virtud
de esa quietud y felicidad vivas.

Gran misterio es el Tao, que a todo da vida,
proviene de arriba y de abajo,
y, sin embargo, esto tan simple se olvida.

45 (118) Por esto, quiero que en tu camino,
el mismo que ahora emprendes,
procures para tus bolsillos
llenarlos de perlas y leche.

Hubo un sabio que un día dijo
50 (123) que hablar dulzura al sordo
es echarle perlas al cerdo,
pues todo le hablas y desprecia todo.
Es por esto que la leche
la guarda la madre para su retoño.

55 (128) Ahora quiero, querido alumno,
que me cuestiones lo que te digo.
¿Consideras que estoy acertada
en todo aquello que te he dicho?

Juan:
No quisiera yo, Maestra Sheng,
60 (133) ir más allá de su sabiduría;
pues, el conocimiento que me transmite
lo he discernido enseguida.

Sin embargo, Maestra Sheng,
aún me estoy cuestionando
65 (138) si Tesla tendría razón al regar
con éter su manifestando.
Pues, él piensa que la materia,
por igual que los presocráticos,
es lo que engendra la vida,
70 (143) más que el fluir de diferentes átomos.

Podrá apreciar certeza,
en ambos conocimientos,
si aplico con destreza
lo que es discernimiento.

75 (148) Entiendo que la materia
engendra vida, es toda esencia.
Mas, aquello que la aviva
es mezclar energía manifiesta.
Es por esto que Tesla advierte
80 (153) que todo es energía,
y que a la materia manifiesta,
regarse en su sustancia, le da vida.

¿Será entonces, Maestra,
encontrar un punto intermedio?
85 (158) Pues, aquello que la materia transforma,
en el ciclo de energía que la forma, lo aprecio.

Maestra Sheng:

¡Qué sabio discernimiento, querido alumno!
¡Cómo me asombra tu intelecto!
Es algo que no te he dicho,
90 (163) pero más te acercas tú al acierto.

Ésta apreciación que hago,
tan sabia maestra como me haces,
tal vez, es lo que más valores:
95 (168) reconocer en los demás su acierto.

Pues, el regular nuestra conducta,
el reconocer nuestros errores,
requiere de amor al prójimo,
requiere, también, de mesura.

100 (173) Y, precisamente, querido alumno,
solo te he sometido a prueba;
quiriendo observar en ti,
tu capacidad de discernimiento.

Cómo usas tus capacidades,
105 (178) y, por igual, tu entendimiento;
también, tu sentido crítico,
e ignorar o errar el conocimiento.

Porque sólo está en reflexionar,
en mirar hacia adentro,
110 (183) descubrir la verdad
de cualquier conocimiento.

Aquí es donde estriba una gran diferencia:
no son igual saber y conocer,
no son iguales para el entendimiento.

115 (188) Porque aquello que ya ha sido escrito,
todo aquello que ya está muerto,
no es sino sabiduría pretérita
a la que llegó el discernimiento.

Justo es, pues, lo contrario,
120 (193) concebir la sabiduría;
pues, el saber es todo aquello
que trae, a la luz, conocimiento.

Si de usar un recurso,
abrazara la analogía,
125 (198) la sabiduría es a la madre,
lo que al padre, el conocimiento.

Pues, la madre sabe a ciegas
que su hijo es quien engendra;
mas, el padre, de su retoño,
130 (203) solo tendrá conocimiento.




Juan:

¡Cuánto aprecio, Maestra Sheng,
toda su sabiduría!
¡Con qué poco puede lograr
transformar con brío mi día!

135 (208) Logra ir más allá, más allá de cualquier doctrina.
Porque, a nada, usted se acoge,
solo cree en la sabiduría.

En la sabiduría que albergamos todos
y que dilucidamos con la alegría
140 (213) que comporta el entusiasmo
por hallar la verdad escondida.

Justo, en este sentido,
en sus enseñanzas apreciaré, Maestra,
que comprender las cosas conlleva
145 (218) ser, con el razonamiento, persona diestra.

Por igual, sería el preguntarnos
sobre aquello que nos viene en cuesta;
con algo de más esfuerzo logramos
terminar de abrir la puerta.

150 (223) Y es entonces que encontramos
que más allá del adoctrinamiento
es donde se encuentra el saber de las cosas,
es donde comienza el entendimiento.



Maestra Sheng:

En ocasiones te hablé del Tao, Juan,
155 (228) en ocasiones te hablé de esto.
Pues, quien el Tao quiere encontrar
no ha de hacer de él una doctrina,
mucho menos una ley,
ni religión, ni cosa parecida.

160 (233) Reside en la comprensión,
reside en poner en práctica
toda aquella información
que el discernimiento desentraña.

Con todo, querido alumno,
165 (238) también quiero dejarte claro
que el camino del Tao
no es fiel a forma alguna,
tampoco hay huellas a seguir,
tampoco se idolatran figuras.

170 (243) Por supuesto, querido alumno,
no es contrario a mi fe;
pues, simplemente es filosofía,
de la vida, aquello llamado Sheng.
Entiendes el porqué de mi sobrenombre,
175 (248) simplemente me llamo Emet.

Ahora quiero que consideres esto:
ya ha llegado tu tiempo bien.
Ha llegado tu momento,
ha llegado el momento de...
180 (253) que avances y sólo camines
dejando tus huellas en él.

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Introducción.

por Verónica García-Melero
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El Camino de los 13 lotos: introducción.

El relato que te acerco hoy, hijo, espero que lo atesores con amor. Haz de él una estrella que, en tu corazón, lata siempre. Una estrella que ayude a guiarte, que siempre viva en tí y en tu día a día. Una estrella que te ilumine, que te alumbre en tus discernimientos y, por supuesto, sea aquella llama que avive cada uno de tus gestos. 

Porque como siempre te diré, a las personas se las conoce por sus hechos, no por sus palabras. Observa siempre ésto y te hará sabio; pues, con poco, serás hábil para desentrañar su verdadera esencia. Sabrás distinguir el bien y el mal. Por esto, ¡abre los ojos!,¡lávalos con el conocimiento y la sabiduría práctica de la vida! Esto te dará una seguridad plena: la observación.

Es por esto por lo que has de considerar tres cosas siempre. La primera de ellas sería el apreciar tus juicios para tí mismo, esto es: «el silencio». La segunda cosa sería sobre cómo apreciar tus juicios. Así, para la apreciación de los mismos, recuerda siempre esta sabiduría: «La puerta es a la sonrisa, lo que el espejo a los ojos». Fácilmente comprenderás que cuando una persona pronuncia una verdadera sonrisa, por igual sonrien sus ojos. De no ser así, será algo fingido; por lo tanto, apreciarás que las cosas fingidas, como flores marchitas, caen; puesto que ninguna simulación puede durar largo tiempo. Y, finalmente, considera «el recogimiento»: la humildad en tus actos, juicios y observaciones.


El camino de los trece lotos.

Te estoy hablando de flores, ¿has visto qué de belleza encierra una flor?,
¿serán las flores perfectas?, ¿atienden a alguna proporción?,
¿será su proporción divina, como divino es su Creador?
Aprecio la creación en una rosa y también la evolución,
5 ésta es nuestra conciencia, también nuestra aspiración.
Sabido es que representa a Cristo, a su despertar, a su amor.
También representa su misericordia, su fe incondicional, su dolor.
La rosa es especial en el Cristianismo, en otras culturas, lo es otra flor.

¿Será tan válida como la rosa una flor de otro color?,
10 ¿será posible simbolizar la conciencia, la sabiduría, la transformación,
en un loto como el de Buda, el que a su paso deja con amor?
Porque cuando Buda pasa, pasa y deja una lección,
y la lección en la estela de perfume envuelta,
envuelta de ritmo y acordes, como una canción.

15 Buda nos acerca enseñanzas, siempre lo hizo con devoción,
por igual nos las acercó Cristo, envueltas en parábolas para la razón.
También es sabido que afligía a Cristo, y mucho, en su pasión,
hablar del conocimiento que nos transmitía,
Él nos enseña y, sin embargo, ¿quién aprecia su proporción?
20 Porque la medida de Cristo es justa, verdadera y vive en el amor,
por igual ha sido transmitido por Buda, conducirnos a la paz interior.

Me gustaría que cerraras los ojos y que meditaras en la felicidad.
Ciérralos fuertemente, así será fácil dejarte llevar.
Y, ahora, ábrelos mirando adentro, ¿qué te dice tu corazón?...

25 ¿Has visto qué bienestar contemplas, apreciando el amor?
¿Ves como un abrazo, un apretón de manos, o un simple achuchón;
también, contar contigo, contar también con tu opinión;
por igual decir te quiero, apreciar tu presencia, tu razón;
e incluso reconocer tus méritos, tus logros, sacrificios, superación;
30 son aquellas cosas que la felicidad te ha mostrado desde tu interior?

¿Se me han olvidado cosas?, ¡pues claro que sí, hijo!, ¿acaso soy Dios?
Pero en su camino inspirado, muy cerca de contemplarlo estoy,
después de todo, espero la muerte y que junto a Él me lleve con bendición.

Pero también, esperando la muerte, vivo mi vida con mucho amor;
35 desconozco el día que llegue, así es que te dejo mi valoración
para que siempre la lleves contigo, la tengas presente, mi corazón.
¿Cómo podría, cariño mío, estar presente siempre, si ya soy mayor?
A veces me pongo a hacer cálculos, para cuando tu cuarenta,
¿cuántos tendré yo?

40 Entonces, caigo en la cuenta que tal vez chochee, ¡qué se yo!
Porque vivir quiero hacerlo bastante, quiero estar junto a tí, mi amor.
Quiero verte crecer contento, crecer viviendo con admiración
todas esas cosas importantes que se las lleva el viento de un volón.

Porque el tiempo es siempre el presente, es deshacerte de excesos,
45 de tanto pasado, que no es sino depresión.
Y, por igual, si te obstinas con el futuro, la ansiedad te subirá la tensión.
Apreciar el momento de hoy, agradecerlo, abrazarlo con devoción.
¿Te has dado cuenta del regalo?, presente se llama al día de hoy.

Tal vez te estés preguntando, ¿por qué en el camino, trece lotos, hay?
50 Y, ¿por qué no hay simplemente rosas, si de rosas, el camino de en medio, es?
Simplemente porque para abrir la rosa de nuestra conciencia,
para alcanzar nuestra paz,
es necesario apreciar grandes enseñanzas, desde las que poder reflexionar. Posiblemente me quede corta,
55 tan solo son enseñanzas que te ayudan a pensar,
a reflexionar en tu día a día, a apreciar la bondad.
Pero las aprecio singulares para el cambio, para la transformación personal,
para meditar en nuestra vida, para ayudarnos a despertar.
A abrir los ojos a la vida vívida,
60 a la vida serena, sosegada, llena de paz.

Necesitarás conocerte a ti mismo para dejar de dormitar.
Necesitarás de mucha más sabiduría que la vida (Sheng) te deje al pasar.
No hay nada como la experiencia propia,
pero ¿y tener experiencias apreciando como llegar a tu paz?

65 Me refiero a estar sereno, seguro, confiado,
lleno de esplendor, viviendo en paz.
Doblegando cualquier contratiempo,
manteniéndo la calma, sintiéndote amado,
fluyendo como el mar.

70 Y, ahora, si me permites, ha llegado el tiempo de...
poner a tus pies los trece relatos; los trece, el camino harán.
Como siempre, Juan; como siempre, cariño, con amor, mamá.

por Verónica García-Melero
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