Categoría: Cuentos y Fábulas

7. La fábula de Periquita-.

יְהֹוָה סָלַח לָהֶם, כִּי לֹא יְדַעוּ מַה הֵם עוֹשִׂים.

por Verónica García-Melero

escucha la lectura….

Inicio | El Libro de Sheng Laoshi | El Libro de los Cuentos: índice | …un paso atrás o sigue caminando….
Cuento 7. La Fábula de Periquita-.

Narrador:

La fábula que hoy te traigo
escrita está por una pera,
revive la vida que pasó,
ahora narra en la que le espera.

05 Pues, la pera es especial,
la pera lleva mucha agua,
conocido es, y es verdad,
que, la sapiencia, el agua fragua.

Así, la pera es especial,
10 la pera lleva significados,
es la abundancia y la longevidad
en su más excelso grado.

También representa la persistencia,
representa, la resiliencia, su árbol;
15 crece en la adversidad el peral
y con fuerza, en el mal trago.

Porque bien resiste la sequía,
y bien guarda en sus frutos
la perseverancia por sobrevivir;
20 así, casi toda es zumo.

Y es que, la pera es inocua,
bien la tolera el organismo,
apenas alergias es que da.
¡Fígúrate lo que te digo!

25 Así, comprenderás, entonces,
porque representa, con el tiempo,
el amor, por la humanidad, divino,
y divino en ella, su tiempo.

Porque la pera es longevidad,
30 como así de longevo es su árbol;
en su fruto esta heredad,
de lo inmortal es de lo que hablo.

Ahora, doy paso a la pera,
ella se llama Periquita;
35 había crecido en su árbol,
de todas, era la más bonita.

Mas, siendo agraciada con dones,
con sapiencia y longevidad,
con la abundancia del desapego
40 con la felicidad de la bondad;
creció rodeada de otros frutos
que muerte le quisieron dar.

Estos frutos, que eran hermanos,
familiares cercanos y papás;
45 no solastraban que Periquita
fuera tan linda en el lugar.

Así, siempre la apagaban,
no reconocían su brillo;
ni la belleza de su corazón
50 - lleno de agua, te digo-.

Bajo del cielo Dios, un día,
para encantar su lugar:
en personas se convirtieron
aquellos frutos del peral.

55 Este peral y sus frutos
se habían vuelto personas;
mas, seguían, aún siendo humanos,
apagando a Periquita, toda.

No es que haya hada madrina,
60 pero si hubo humanidad
en otra pera, familia,
que la vino, luego, a plantar.



Hermana:

Quita de aquí, Periquita,
quita y échate atrás;
65 si tú has conseguido eso
yo te lo voy a malograr.


Hermano:

Quita de aquí, Periquita,
¿es que no sabes mirar?
Has hecho que se me caiga el agua
70 cuando yo te he ido a empujar.

Suegra:

Quita de aquí, Periquita,
que ahora sabes la verdad.
Y yo aparento como nadie
ser apariencia de bondad.

Suegro:

75 Quita de aquí, Periquita,
quita, te voy a enfermar.
Me invento lo que no te pasa,
y, como si te pasara, quedará.


Marido:

Quita de aquí, Periquita,
80 quita, te destruiré.
Estoy planeando desde el principio
como voy a hundirte, ¿lo ves?

Tía:

Quita de aquí, Periquita,
quita, te desquiciaré
85 insultándote con disimulo...
y todo el tiempo te espiaré.


Madre:

Ven aquí, Periquita,
en la olla te meteré.
Ahora todos te comeremos,
90 a la basura te tiraré.


Hijo:

Ven aquí, Periquita,
yo te recogeré.
No he comido ni un trozo,
quiero planterte-te.
95 Porque te quiero, Periquita,
eres una gran mujer;
y lamento lo que te han hecho
a planterte te llevaré.



Narrador:

El hijo de Periquita
100 lloraba en desconsolación;
sus lágrimas regaron los trozos
que, en la tierra, él plantó.

Mas, había cerca una pera,
que con sus huesos se enterró;
105 con las semillas, y Periquita,
un fuerte árbol creció.

Bajo otro día, Dios del Cielo,
y de una pera se enamoró;
brillaba como ninguna
110 y un espíritu le insufló.

Volviose la pera una persona,
en Periquita se convirtió;
ahora cargaba las frutas
del árbol que la elevó.

115 Eran peras extraordinarias,
brillaban como ningunas;
era cargarlas en su carro
y en toda su andadura
se deshacía de sus peras,
120 las vendía con gran soltura.

Porque eran peras irresistibles,
escandilaban los ojos,
no había quien se resistiera
a su frecura, a su tono.

125 Un día llegó hasta la tierra
donde sus familiares habitaban,
todos querían peras
de las que Periquita llevaba.

Mas, de lejos no imaginaban
130 a quien se iban a encontrar.
Gran sorpresa la que llevaron
cuando alcanzó su lugar.


Hermana:

¿Cómo es que estas viva, Periquita?
¿Qué es lo que pasó?
135 Me das una fruta, hermana,
para refrescarme la voz.


Periquita:

No, no te doy pera,
mejor refresca tu voz
con el agua de aquel botijo,
140 llena está de cal, ¿no?

Tampoco me pidáis vosotros
que os de alguna de mis peras;
me habéis hecho tanto, tanto...
que una, al final, despierta.


Hijo:

145 Y, a mí, Periquita,
¿me darías una pera?


Periquita:

A tí, mi niño querido,
¡mi hijo!, ¡mi buena estrella!,
te doy todo el carro que tengo,
150 quédate con todas ellas.

Que me recogiste y me plantaste
y me lloraste en mi lugar;
junto a una pera, tú me plantaste,
tu gesto me ha hecho inmortal.

155 Si no fuera por tu belleza,
por la humildad de tu corazón,
no hubieras visto con claridad
lo que, por mí, te conmovió.

Por eso, recibe del Cielo
160 la más grande bendición;
siempre te rodeará la abundancia:
salud, trabajo y amor.

Mas, no quiero remover el antaño,
tampoco me pertenece la venganza;
165 pues, la venganza es de Dios
y Dios es quien lleva la vara.

Mas, la grandeza que ahora tengo
con mala sangre...pues, no se trata.
Esto es solo quererme mucho
170 y así es cómo hacia arriba se avanza.

Quien no se quiere a sí mismo
torpedea su felicidad
por querer robársela a otros
envolviéndose en crueldad.
175 Socava su felicidad propia,
no disfruta de quien es,
ni del trabajo que tiene,
ni de su casa y, también,
le puede la felicidad ajena,
180 no la puede solastrar;
así es que hace daño
y embiste con crueldad.

Amargo es el fruto
que lleváis por dentro;
185 sois amargados todos,
esto traspasa el cuento.

Más triste es revelar
porqué hacéis daño,
¿qué queréis tapar
190 cubriendo con el paño?

Porque cuando la crueldad va más allá...
de la simple habladuría,
de chinchar o perturbar...
¿a qué se deberá, almas mías?

195 Llegar al extremo
de quererme destruir,
haciendo cualquier cosa,
hasta me comísteis a mi,
ha de deberse a algo...
200 ¿Ahora vais a fingir?

¡Apartaos de mi
y que Dios os dé el pago
por cada cosa que habéis hecho
y por lo que áun no es revelado!

205 Pues, Dios todo lo ve,
Dios está en todas partes,
y contados nos tiene los pelos
de la cabeza, y se sabe.

¿Quién como Dios? Os digo.
210 ¿Acaso os vais a elevar
sobre la Gracia que hay en el Cielo?
¡Dios bien sabe pesar
con las piedras de su bolsa!
¡Él las hizo y nadie más!


215 Por mi parte, sólo os digo
que terminamos por recoger
aquello que todos sembramos.
¿Has sembrado sólo hiel?

Así, recibid el pago
220 de lo que porten vuestros corazones;
no es que yo os maldiga, mas,
¿hay abundancia en sus intenciones?

Así, la recompensa
del pago de vuestro amor
225 es del color que lleváis por dentro:
y cada uno sabe su color.

Pues, con sólo estar viva,
con todo vuestro daño traspasar,
el juicio de las buenas gentes
230 sobre vosotros caerá.
Y solos os señaláis,
esto es una verdad.
Y quien os apoya se subraya
en la misma crueldad.

235 No se puede llegar tan lejos,
es inmensa vuestra maldad;
pues, traspasa a la envidia,
aunque ésta bien sabe matar.

Traspasa a la envidia
240 porque sentir satisfacción
por un acto indigno
envuelto de tanto dolor...
ha de deberse a algo oculto.
¡Luz sobre ello arrojará Dios!

245 Y esta Periquita que era pera,
junto a pera se plantó.
Espera la pera de Periquita
el pago del fruto del Árbol de Dios.

Es árbol bueno, el de esta Periquita,
250 y a la vida es que traspasó.
Es bueno el árbol, es bueno el fruto;
así es como es Dios.

¡Sean los árboles reconocidos
por los frutos que dan!
255 Esperando está Periquita
a que salga a la luz su verdad.

Poco es que hace falta
para la luz alcanzar;
mas, lo oculto de este daño
260 Dios lo va a revelar.

Así, la recompensa
del pago de vuestro amor
es del color de vuestro fruto:
y cada uno sabe su color.

יְהֹוָה סָלַח לָהֶם, כִּי לֹא יְדַעוּ מַה הֵם עוֹשִׂים.

Por Verónica García-Melero

escucha la lectura….

6. La Posada-.


Este cuento está inspirado en un cuento que mi abuela María Barros me contaba de pequeña. Tenía una manera muy peculiar y sutil para dejar grandes enseñanzas. Es la persona que me ha enseñado e inculcado la voluntad por las cosas, ponerles siempre todo el corazón y a ser una misma. Ella tenía una fuerte personalidad, especialmente, marcada en contraste con las mujeres de su tiempo.


Hoy quiero recordar que mi abuela cocinaba «
Muy Bien«,
siempre le daré las «
Gracias» a su cocina y enseñanzas
y, de calificarla, le pondría un 8,1, que es «Perfecto«, como su corazón.
Con inmenso amor, a mi abuela María, una persona muy verdadera que siempre ha sabido abrirme los ojos.
Inicio | El Libro de Sheng Laoshi | El Libro de los Cuentos: índice | …un paso atrás o sigue caminando….
Cuento 6. La Posada-.

Narrador:

Meditaba por el camino, Siméon,
un bulo del que se hablaba
entre las gentes de la región.
De una Posada se trataba,
05 y aquí viene la lección.

Con todo, en su pensamiento,
entretanto quería aclarar
el porqué de lo sucedido
entre las gentes del lugar;
10 alcanzó caminando a un extraño
con el que se puso a hablar.


Simeón:

Oye, amigo, ¿cómo es tu nombre?
A mi llaman Simeón,
quisiera charlar un poco,
15 pensar en alto, ponerme voz.
Pues, llevo caminando seguido
más de dos horas, creo yo;
y, como creo que comprendes,
gusta la comunicación.


Booz:

20 ¡Sí que eres directo!
Eres claro, Simeón.
Eso me gusta en las gentes,
y, contigo, ¡cómo no!

¿Por qué no charlar un rato?
25 ¿Qué te preocupa, Simeón?
Aprecio en tu rostro, amigo,
que te inquieta, en tu emoción,
algo que vienes pensando...
¿por qué no ponerle voz?
30 Por cierto, Booz es mi nombre..
que no se me olvide, ¡no!


Simeón:

¡Te hace justicia el nombre!
Pues algo aprecio en tu gesto...
eres audaz con las palabras
35 y no sé..te veo cierto.
Total, ¿será que los nombres
mucho dicen de las personas?
Unas veces parece que no,
otras son toda horma.

Booz:

40 Dejemos a un lado las impresiones
y, mejor, háblame
de aquello que llevas rumiando;
en el semblante se ve.


Simeón:

Llevo días intrigado,
45 horas llevo caminando,
pensando en lo que acaece
en la Posada de Don Donato.

Resulta que está de moda,
muchas personas se acercan
50 animadas por el tumulto,
por el jaleo y su jerga.

De moda está su ruido
- nadie lo puede negar-,
mas, a pesar de la cerveza,
55 de la tapa y el charlar,
hay algo que se acaece
cuando se vuelve de allá.

Muchas personas enferman,
muchas sienten angustia,
60 se enferman en días seguidos...
¿Qué será lo que asusta?

Porque, está la casualidad,
también, está la glotonería;
está una cerveza tras otra
65 y la tapa y su comida.
Así, entre col y col,
siempre puede haber lechuga;
no sé que es lo que será...
pero la cerveza es muy suya.

70 Que nadie como Donato
para helar bien el tanque;
en salmuera es que lo pone,
la cerveza es que hace
helada, como bien entra,
75 como bien gusta al paladar.
No hay cerveza igualable
entre los bares del lugar.


Booz:

Me dices unas cosas...
que mucho dan para pensar.
80 Especialmente, la fama...
los cuervos siempre sacarán
los ojos de sus buenos amos
cuando le dan para almorzar
lo mejor de su cosecha;
85 hasta lo meten en pan.

Y, siendo su cerveza única,
inmejorable su frescura,
tal vez, en hablar de más
esté la mordidura.
90 Que algunas voces son,
a veces, como serpientes,
como víboras venenosas
que, para todo, mienten.
Y si mucho es que vende
95 la Posada de Don Donato..
puede que haya mentira
o algún gato encerrado.

Que... también se acaece
entre la leyenda del lugar
100 que algo se debe, amigo,
a alguna perversidad.


Simeón:

Ahora, Booz, que lo dices,
ahora es que lo veo;
la mentira lleva, a veces,
105 la inocencia de lo que creo.
Pues, creemos en la apariencia,
creemos en la impresión,
creemos, a veces, amigo,
en la primera intención.
110 Y, como la impresión es bonita,
poco es que pensamos;
nos guiamos por la apariencia,
así es que tropezamos.


Booz:

¡Qué lógicas tus palabras!
115 ¡Muy inteligentes son!
Para que más nos aclaremos,
aclaremos la voz.
Vayamos a la Posada,
quiero apreciar su canción:
120 sus platos y buena mesa
y su cerveza, ¡por Dios!


Simeón:

Entiendo lo que me dices,
¡qué bien, tú nombre, te va!
Tu mente se te ha encendido
125 entretanto me he puesto a hablar.


Y,..viendo, Booz, tus apreciaciones,
me gustaría ser sincero;
al ver tu semblenate, amigo,
tus ropas, pelo y gesto;
130 raro es que te me haces,
caido pareces del Cielo.

Pues, siempre se rechaza,
y no me digas que no,
a aquel que lleva barba,
135 o pelo enmarañado, ¿no?

Se hacen siempre a un lado,
se les aparta,¡por Dios!
¡Qué tontos somos a veces!
¿Se nos habrá aparecido Dios?

140 Pues, así, tú te me antojas,
como alguien muy diferente;
con poco es que se le dice;
y con lo que no dices, transciende.

Booz:

Gratas son tus palabras,
145 muy sincera es tu voz;
pocas las personas profundas
que traspasan la aparición;
porque lo primero que vemos
lo primero es la cáscara;
150 ¿es el fruto por dentro idéntico
a la apariencia de su cáscara?

Muchas manzanas jugosas,
apetecibles al paladar,
son mondadas y trás su cáscara
155 gusanos revelarán.

Así, hay una gran enseñanza
en siempre profundizar,
en traspasar la cáscara
y el fruto probar.
160 Que todo lo que reluce
no es siempre oro,
unas veces sí es así;
otras es mas que plomo.

Por esto, en las palabras,
165 en las intenciones que llevan,
mucho se aprecia de lo que dicen,
si se las escucha de cerca.

Y escucharlas de cerca
es, oído, prestar;
170 es hacer a un lado la palabra
y, la intención, calar.

Total, Simeón,
ya estamos muy cerca;
aquí hay un cartel que indica
175 que la Posada espera.


Simeón:

Mucho se me apetece ahora
una cerveza de Don Donato.
¡Qué fresca es qué esta!
¡Qué rica! ¡Qué trago!

180 Mas...con solo la cerveza
yo me puedo conformar;
no quisiera con la tapa
ponerme yo a enfermar.

Booz:

Descuida, Simeón, amigo,
185 de seguro veremos qué es;
hace tiempo que no revelo
la impresión de lo que no se ve.

Y..viendo, Simeón,
que transciendes la apariencia,
190 quiero hacerte el presente
de la Divina Providencia.

Fíjate, ¡aquí estamos!
¡Entremos!, por favor.
Quiero probar su cerveza
195 y apreciar el candor
del plato que en fama gesta....
mas, se vuelve dolor.


Don Donato:

¡Hola, Simeón, amigo!
¡Con quién es que vienes hoy?
200 ¿Te has traido a un mendigo
a endulzarle la voz?

No está mal que a estas gentes
se les eche una mano.
Mas, prefiero que os aparteís...
205 ¡a la puerta, apartaros,
lejos de este tumulto,
no quiero ver aquí vagos!
Qué muchos son solo esto...
y a mi clientela gusta lo bueno.
210 Mejor quedaros allí,
mucho mejor que en el centro.

Booz:

Descuide Señor, no importunamos,
mejor será estar en la puerta,
doblegados en su humildad,
215 sin perturbar su clientela.

Mas, he visto que aquí se sirve
una tapa colosal,
y una cerveza de tanque
que en salmuera es que está.

220 Sírvanos esto, amigo,
yo lo quisiera probar.
Le aseguro que con solo olerlo
la tapa revelará
el secreto de su receta
225 que bien oculto es que está.


Don Donato:

Me intriga como hablas,
¿qué has querido decir?
Sabio y muy sabido,
siempre ha sido así,
230 no revelar la receta,
mucho hay en este afán.


Booz:

Así es, Don Donato,
esto es una verdad,
una cosa es su receta,
235 otra es revelar
el ingrediente secreto
a las gentes del lugar.


Don Donato:

En fin...no tengo tiempo
para estas distracciones...
240 os traigo cerveza y tapa
y para allá, a los rincones.


Narrador:

Simeón se quedó aturdido,
no esperaba encontrar
la crudeza de las palabras
245 de Don Donato al hablar.

Le pareció arrogante,
incrédulo, además;
con soberbia en el habla
y rigor en el paladar.

250 Mas, siendo el dueño de la Posada,
no hubo más que hablar,
a la puerta es que se fueron,
al rincón del entrar.

Se acercó el mismo Donato,
255 con sus tapas y cervezas,
quiso asegurarse enseguida
que se encontraban en la puerta.

Dejó aquello que traía,
diligente se fue al bar;
260 mas, antes de entrar a su barra,
Booz, en alto, se puso a hablar.

Todos en la Posada,
de repente, guardaron silencio;
se giraron con gesto de asombro
265 y escucharon lo que te cuento.

Booz:

¡Muy buena la cerveza!
¡Yo lo sé sin probar!
¡Cómo ninguna la tuya, ni la de ningún bar!

¡Me gustaría ahora...!
270 ¡Yo quiero revelar!
¡Cómo es tu ingrediente y para qué está!

¡Me inspira mi abuela María!
¡Ya sé porqué será!
¡Cómo abre ella mis ojos, siempre, de par en par!

275 ¡Mi abuela era cocinera!
¡Ya sabes una verdad!
¡Cómo saber la receta, en el olor está!

Yo te paso la mano encima
y tus ojos abro de par en par,
280 si eres gato lo que hay en el plato,
como choto lo das para probar.

Yo te paso la mano encima
y tus trozos uno en un lugar:
si eres gato...¡salta del plato!,
285 si eres choto...¡guárdate donde estás!


Narrador:

De repente, todas las piezas,
de este plato y el de más allá,
se suspendieron en el aire
y se pusieron a juntar.
290 Se hicieron gato enseguida,
sus ojos abrió de para en par,
y lanzose sobre los de Donato
y se los fue a sacar.

Esta historia que os cuento
295 es de un día en la tierra Dios,
es un cuento de infancia
mi abuela me lo contó.
Me contaba que el Mesías
se paseaba por la tierra,
300 unas veces de una forma,
otras..de otra manera.

Por Verónica García-Melero
...escucha la lectura....