La Alquimia del «pastel y fiasco».

Adán, dábale arroz a la zorra; el Abad, nada.

Palíndromo español «tuneado».

¿Por qué utilizar la «Maritoñi» para esta entrada? ¡Madre mía!, para mí fue un verdadero fiasco, y no la Maritoñi – que está exquisita -, si no el pensar que se hacía por toda España. ¡Qué desengaño!

Para que me comprendáis, os voy a compartir una anécdota de cuando estudiaba en la facultad. Era mi primer año y, de éstos días que se me apeteció algo dulce, se me pasó la «Maritoñi» por la cabeza. Habíamos bajado a desayunar todo el grupo de compañeras cuando me preguntan: «¿Vero, tu qué te vas a pedir?». A lo que contesté: «Hoy quiero comerme una Maritoñi». De repente hubo risas, bastantes y..algo, entre dos aguas – ¿qué es lo que querrá decir? -, recuerdo que me preguntaron – como si fuera hoy -: «¿Una «Maritoñi»?, ¿qué es una «Maritoñi»?»… La cuestión es que me quedé muy extrañada, ¿cómo no iban a saber qué son las «Maritoñis», que son «mega» conocidas en «Graná»?.. Terminé explicándoles qué y cómo son, algo que causó curiosidad; con lo que en una de mis vueltas a casa, me hice de una cajita de Maritoñis para presentarlas en Sevilla.

Así, evocando un desengaño personal, además de ser el pastel que ahora después apreciaremos; ¿por qué no utilizarlas en esta entrada como anécdota e icono de los dulces de Granada?

Es más, hasta podría valer la entrada para sugerir que, dada su exquisitez, bien podría plantearse algún otro empresario de España fomentar el consumo de la «Maritoñi» a nivel nacional, utilizar supermercados como canales de distribución – para empezar – y, obviamente, multiplicar la producción e intalaciones. Consecuentemente, se multiplica el empleo e inversiones, y la empresa, tanto la jurídica como el proyecto, se presenta prometedora. Estoy completamente convencida de que cuando la prueben, sera todo, menos un fiasco.

Esta práctica, la de recomendar el consumo de productos nacionales, es muy conocida en las Economías Autárquicas y las de Estabilización; como lo fueron las que se vivieron en España después de la Guerra Civil.

Recordáis la paella de los domingos, aquella que «recomendaba» Francisco Franco. Pues, si son muchas las desaveniencias que se consideran con respecto a su figura -algunas completamente deplorables -, también es sabio subrayar aquellas otras proposiciones que ayudaron a impulsar la Economía Nacional.

El caso del arroz, «promocionar» su consumo «dominguero», ayudó a impulsar la producción de arroz, su distribución, crear algo de aparato industrial alrededor y, aumentar, consecuentemente, el empleo. En este sentido, y dentro del conocimiento popular, también ha viajado el descontento de las gentes. En Huelva existen grandes marismas que proveen gran parte de nuestro arroz nacional; la apreciación que he escuhado a muchos onubenses es la de: «nosotros lo producimos» y «la cigala» los vende. En fin, desconozco completamente como es la situación actual, pero que bien puede homogeneizarse la participación industrial de Andalucía con respecto a otras zonas geográficas españolas con las que presenta asimetrías en este sector secundario.

¿Os habéis dado cuenta de la de oportunidades que tiene al alcance Andalucía? Viene a ser una de las huertas de Europa y, sin embargo, es muy pobre en industrias de procesados. Aquí siempre he visto un filón para el crecimiento. Contando con ese coste mínimo que supone el transporte – otro filón para las estrategias de eficiencia en costes -, además de poder contar con acceso a productos de calidad intermedia que terminan perdidos; bien pueden ser; primera y segunda, merecedores de: tomates fritos, nuevos kepchups, nuevas salsas, nuevos licores, nuevos delicatessen,…y muchas de nuestra hortalizas, pueden ser merecedoras de congelados de: pistos, braseados,..o simplemente troceados y menestras. ¿Y la conserva natural?

¡Madre mía!, a veces he revisado documentos y datos empresariales y he visto que nos comemos en Andalucía nuestros propios productos, aunque por empresas que nos lo compran en España, pocesan y venden – o, lo que es más extraordinario, en el extranjero. ¡Anda que no hay para hacer para nuestro propio crecimiento y empleo!

Ahora que es importante dar ideas y promover maneras con las que dar una nueva visión a las cosas, crear oportunidades: en el campo de Andalucía yo no dejo de ver oportunidades. Si nuestro Gobierno coopera en el impulso de proyectos, así como empresas de distribución, el crecimiento sería compartido y más expansivo, por ser simple.

Harina de otro costal sería pensar en crear una nueva línea de supermercados andaluces. Puede renacer desde la cooperación de otras cooperativas ya existentes, donde se unen para promocionar y crecer con los propios productos. ¿Podría esto mermar el crecimiento de otras empresas españolas ya consolidadas? Lo cierto es que sí y no. Depende de si cooperan o no. De cooperar, bien pueden sustituir ciertos bienes de consumo por otros, bien pueden participar como inversionistas… En fin, las fórmulas son muy diversas. Lo que no hay que perder de vista es el Norte, y el Norte es que Andalucía es la Comunidad Autónoma con mayor potencial de consumo, ¿habría que plantearse en Andalucía cuál es el grado de participación de su sector secundario en la industria de la alimentación?

Así, si nos ponemos a pensar en ideas, también es bueno pensar en todos y, de haber asimetrías hoy día en la participación de la industria de la alimentación – tan exageradamente básica -; también es bueno considerarlas para procurar no acentuar la distancia, sino acercar a las gentes.

Otro ejemplo, si os deteneis a pensar en las «uvas» de «Nochevieja», el caso es análogo al del arroz; aunque, enfocado en sobreponer a la Economía en un caso de excedente de la producción. No es tan antigua la historia de nuestras uvas, data de la primera mitad del siglo XX. Con ánimo de ayudar al sector, se promocionó el consumo de las «12 uvas de la suerte». Y, la verdad, ayudó sorprendentemente. El eco ha llegado a nuestros días, transformando, incluso, el precio para esta fecha que las hizo dadoras de la «suerte».

¿Os imagináis la de sectores que se pueden sustentar, estabilizar y/o impulsar si tan solo promovemos el consumo de algunos de nuestros productos de manera nacional? En realidad, viene a ser una manera de cooperación entretejida dentro del propio tejido empresarial español. Sustituyendo el consumo de productos foráneos por otros nacionales.

Esta simpleza de cooperación ayuda a mantener la riqueza de aquellos que participan y, la verdad, no creo que cueste mucho diseñar puntos de cooperación desde los que concentrar y redistribuir algunos de nuestros apreciados tesoros, para empezar.

Algunos de ellos lo encuentro en la industria de los quesos, también en las cárnicas, y—¡cómo no!, ¡el calzado y las pieles! ¿Sabiáis que nuestro calzado y pieles son venerados en el extranjero? Los consideran de una calidad excepcional; hasta España es conocida como la «piel de Toro». ¿Por qué no fomentar el consumo de nuestros zapatos y botas? Después de todo son de más calidad y, adicionalmente, españoles. Más empleo y crecimiento.

También, hablando de fiascos, que mejor hablar que de nuestros vinos. ¿Por qué no fomentar el consumo de nuestras rarezas? En España, una cultura que traspasa las fronteras es el Jerez; primo hermano del Brandy. Su historia, muy por encima, nace de la explotación de un cierto tipo de uvas por empresarios anglosajones; fundamentalmente británicos. Ellos dieron vida a este vino tan exquisito, lo promocionaron y han hecho una maravilla de él. Aqui es palpable lo transcendental que es saber poner nombre a las cosas y diseminar el nombre y sus virtudes. ¿Os imagináis que hacéis algo similar con el vino Málaga o el vino de naranja de Sevilla? Una pena que éste último se pueda encontrar en escasos puntos de comercio, como lo es El Corte Inglés.

Este vino de naranja, siempre que ha venido alguien a hacerme una visita -entretanto vivía en Sevilla -, era un vino que, si no he comprado como regalo, lo he ofrecido como sugerencia para probar. Desde esa expléndida vista a la Catedral de Sevilla que encuentras en los veladores de los bares que recorren la calle arriba, se hace todo un deleite para quien se ofrece como todo un souvenir.

Hacer de las esquisiteces, souvenires, es otra tarea a explotar en España. Pero, ¿qué me decís del aceite de oliva? Somos los máximos productores de aceite de oliva y, sin embargo, contamos con un contingente que limita nuestras entregas comunitarias. ¿Qué tal si se crean empresas foráneas en Europa, con otros socios, con las que multiplicar nuestras posibilidades entretanto se mejora este contingente? Es una empresa que, adicionalmente, hace crecer fuera. Claro que, indirectamente, comprende control español.

Bueno, estas ideas, son solo eso, ideas; aunque pueden terminar por motivar a alguien o servir como palmadita en el hombro.

Ideas para el desarrollo de empresas más complejas, requieren de cimentarlas sobre sus por qué y para qué. Espero transferir alguna que otra, entretanto promuevo mi pensamiento. Pero, eso, que importante se hace ahora promover ideas y maneras de hacer cosas, de una manera u otra, terminan por alumbrar a alguna persona o servir de motor para crear otras nuevas en la mente de otra persona.

Muy importante es subrayar ese término de «nacionalismo». ¿Se promueve el nacionalismo con la construcción y crecimiento de empresas españolas y la promoción de ideas para procurar frenar las asimetrías? No contemplo ésto como un nacionalismo, contemplo ideas que, por igual, pueden ser puestas en funcionamiento en cualquier otro país. Luego, no es un nacionalismo, es una manera de hacer crecer a una nación: a lo largo y ancho, pensando en todos y también en el de afuera. Así, considero que lo fundamental es traspasar esos ideales políticos que enmarañan las cosas y ver ésto como simples ideas para crecer y aprender a cooperar; valiéndose, por supuesto, del orgullo nacional, del entusiasmo por nuestras cosas, ¿acaso no es en cada país el fruto de las manos de sus gentes?

Que, es una pena que salgamos de viaje y nos enamoremos de la camiseta británica y, luego en España, asociemos llevar nuestros colores a ideales «fachas» de políticas pretéritas que solo están por crear división en las gentes. ¿Os habéis dado cuenta de los extranjeros, como lucen con orgullo camisetas de sus propios países cuando vienen a España?, ¿acaso de la única camiseta española que nos vamos a enorgullecer es de la «roja»? A mi esto me ha parecido una estupidez siempre y, es más, me ha dado pena. Me da pena que se desgaste el amor por nuestras cosas, amparándose en ideologías políticas trasnochadas que remueven el pasado para hacerlas dadoras de intenciones agazapadas.

Para no irme muy lejos, estoy recordando ahora el rollo de la exhumación de Francisco Franco, los delitos de la Guerra Civil..¡madre mía!, ¿y los delitos de ahora, no son nuestro presente?, ¿tiene sentido remover linderos de antaño para acentuar la separación de las personas con ideologías desmejoradas desde la pretensión? En fin, que no soy ni de derechas ni de izquierdas, ni del centro ese que llaman centro; porque la verdad, en España, siempre veo el mismo perro, aunque con distinto collar.

Si se preguntan por mi ideología política, como pueden ver, apunta en el keynesianismo, aunque hacia una Economía Solidaria y Humana. Apunta, consecuentemente en el biocentrismo y en la Economía y Sociedad del Aprendizaje; sin olvidar poner a las personas como centro de los intereses sociales y económicos – salvando siempre el ecosistema y biodiversidad-. Asi que, no tiene nada que ver con nada de lo que veo, porque todo lo que veo me parece bastante mejorable.

Otro día repasaré porqué me parece bastante mejorable el ente político de España. Por el momento, con promocionar ideas que podrían valer, me parece que estoy aportando un granito de «arroz».

Por cierto, si se preguntara alguien si mi intención es la de liderar partido político alguno; no tengo el más mínimo interés. Aunque sí lo tengo, y mucho, en promover mi pensamiento y que alcance el corazón de las gentes y de nuestros actuales líderes u otros que surgieran. Me siento infinitamente feliz acercando ídeas, revisando cosas que no me parecen apropiadas y, por supuesto, escribiendo, ¡me encanta un escribir!

Con cariño, a todas aquellas personas que me leen.

Un beso… ligar es ser ágil.

Verónica García-Melero

P.D.: Os llevo a una canción con casi 1.000 millones de visualizaciones: 0% de aquellos elementos que suelen promover y, sin embargo, usar lo divergente, lo absurdo, le ha valido para ser todo un éxito. Think out of the fox.

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