Etiqueta: Empatía

Diario. La Carta de Derechos Humanos: una reflexión.

El secreto de la paz está en el respeto de los derechos humanos.

Papá Juan Pablo II
Diario: 9 de Febrero de 2020
La Carta de Derechos Humanos: una reflexión.

Algo que he leído incesantemente, entretanto he buscado información con respecto a la empatía, el saber estar, la tolerancia…en fín, ese largo etcétera de habilidades y capacidades que cualquier persona puede desarrollar con facilidad; no ha sido otra cosa sino la encarecida recomendación de difundir los Derechos Humanos. Éstos han de conocerse por la ciudadanía, como así es recomendado por Instituciones y Organismos Internacionales que procuran la cohesión e integración social y de los pueblos.

Con todo, es en nuestra propia Organización de Naciones Unidas (ie. ONU) donde nace esa Declaración Universal de Derechos Humanos (ie. DUDH) que ha de reconducir el Derecho fundamental y/o constitucional de los países miembros. La DUDH “es un documento declarativo adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París; en esta se recogen en sus 30 artículos los derechos humanos considerados básicos, a partir de la carta de San Francisco (26 de junio de 1945)” (Naciones Unidas (Ed.), 2020).

Ahora bien, ¿se ha parado a pensar en la importancia de haber alcanzado este documento declarativo que vela por los derechos fundamentales de las personas? Como puede apreciar, dicha declaración fue redactada justo después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Se ha parado a pensar en la de conflictos bélicos y revoluciones que nos ha traido hasta hoy nuestra historia precisamente haciendo valer nuestros “DERECHOS HUMANOS”?

Seguro que si piensa en peliculas, se le hará esta reflexión más amena. Así, ¿quién no ha visto o ha oido hablar de “Gone with the wind”, en español, “Lo que el viento se llevó”? Es fácil recordar la Guerra de Secesión, enfrentando a los estados del Norte y del Sur, en pro de la liberación del esclavo, entre otros de sus vectores de movimiento.

Abolir la esclavitud, aún predominante en el Sur, fue tema para un enfrentamiento bélico que comprendió desde 1861 a 1865, también conocida como Guerra Civil Estadounidense. No obstante, la abolición de la esclavitud, en todas sus formas, encuentra nacimiento en la Convención sobre la Esclavitud de 1926. ¿Sería cierto esto de que se abolió, se procuraría entonces el verdero sentido de la libertad, la igualdad y la fraternidad, como así nos acercó la Revolución Francesa y ese pensamiento exaltado e ilustre de Voltaire, Rousseau y Montesquieu?, ¿o se han ido sucediendo nuevas normativas en Estados Unidos, como lo son los Códigos de Malinas (1937), de las Relaciones Sociales (1927), de las Relaciones Familiares (1951) y el Código de Moral Política (1957) con ánimo de, desde la conciencia pública, regular la seguridad mínima de respeto al individuo, habitualmente ignorado, entretanto?

Para que aprecie esta información histórica le sugiero que vea la película, “The Help”, en español “Criadas y Señoras”, es muy probable que llore y ria, pero también es muy probable que comprenda la conciencia social estadounidense por aquellos años y ese ápice que continua hasta nuestro presente (Wikipedia, Derechos Humanos, 2020). No obstante, no es un problema estadounidense genuino y único el de la mejor conciencia social hacia la que ha de dirigirse la población en pro de su bienestar y felicidad. Es un problema universal, global, que enmarca a la totalidad de nuestro planeta; aunque, presentando asimetrías -ni que decir tiene-.

Ahora, cuestionémonos: ¿en realidad se vela por los derechos fundamentales de las personas, contribuimos todos y cada uno de nosostros a preservar la paz entre la ciudadanía?, ¿se comportan fraternalmente los unos con los otros (artículo 1, DUDH) de manera que permite el derecho fundamental a la vida, a la libertad y seguridad de la persona (artículo 3, DUDH) o es usted de esas personas que propicia injerencias y ataques a la otra persona, como podrían ser los ataques a su honra o reputación (artículo 12, DUDH)?, ¿respeta a la otra persona por sus diferencias y no discrimina, ni propicia injerencias o ataques basándose en distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición (artículo 2, DUDH)?, ¿por el contrario, la ha sometido a alguna tortura, pena, trato cruel, inhumano o degradante cuando éste comportamiento es tipificado por el Código Penal (ie. CP) ya que viola Derechos Humanos Fundamentales (artículo 5, DUDH), para no irnos muy lejos, el derecho a la integridad física, psíquica y moral (articulo 15, Constitución Española, ie. CE) o el derecho a la libertad de expresión (art. 20, CE)?

Si es usted una persona tan cínica que proporciona este tipo de vejaciones, injerencias, humillaciones y maltratos y no lo aprecia con sus propios ojos, ya que hace como el gato de la Tía Ramona: cierra los ojos para no ver los ratones; aquí le dejo lo que tipifica nuestro CP en su Título VII, Libro II, artículos 173 a 177, para que aprecie el alcance de su comportamiento.

Por igual, es una información muy valiosa para aquellas personas a las que transgreden sus Derechos Fundamentales y Constitucionales, siendo oprimidas, torturadas, vejadas, maltratadas o humilladas por otras. No dude en acercarse a un Cuartel de la Guardia Civil. Bien sea el de su localidad, bien sea el de otra; encontrará en sus Guardias Civiles un Cuerpo que vela por la Seguridad Ciudadana, siendo su nivel de compromiso, competencia y capacidad en esta materia, inigualable por cualquier otro Cuerpo de Orden Público. Ellos le aconsejarán muy sabiamente, se lo aseguro.

Ahora, para lograr un buen entendimiento de este tipo de maltratos y torturas – desafortunadamente, frecuentes en la población -, le acerco un conocimiento muy revelador y esclarecedor sobre este asunto.

Siguiendo esta línea, el artículo 173.1 CP, modificado por la Ley orgánica 5/2010, de 22 de junio, incriminando las conductas de acoso laboral y acoso inmobiliario, dispone que “el que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años. Con la misma pena serán castigados los que, en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima.

Se impondrá también la misma pena al que de forma reiterada lleve a cabo actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, tengan por objeto impedir el legítimo disfrute de la vivienda.

Si se pregunta, ¿qué se entiende por acoso laboral?, éste viene a ser “el hostigamiento psicológico u hostil en el marco de cualquier actividad laboral o funcionarial que humille al que lo sufre, imponiendo situaciones de grave ofensa a la dignidad” (Wolters Kluwer, 2020).

El artículo 174 CP nos viene a tipificar el Delito de Torturas. No obstante, se hace importante entender qué se entiende por tortura. ¿Es la tortura un acto definido en Derecho Internacional? Así lo es, en la ” Convención contra la tortura y otros tratos crueles o penas crueles, inhumanos o degradantes”, hecha en Nueva York el 10 de diciembre de 1984, su artículo 1 nos la define de la siguiente manera:

“se entenderá por el término tortura todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas o que sean inherentes o incidentales a éstas.”

Con todo, un entendimiento más profundo de lo que, la tortura, es, puede discernirse de contemplar la tipificación que, para tal delito, tipifica nuestro CP. Así, en su artículo 174 puede leerse:

“1. Comete tortura la autoridad o funcionario público que, abusando de su cargo, y con el fin de obtener una confesión o información de cualquier persona o de castigarla por cualquier hecho que haya cometido o se sospeche que ha cometido, o por cualquier razón basada en algún tipo de discriminación, la sometiere a condiciones o procedimientos que por su naturaleza, duración u otras circunstancias, le supongan sufrimientos físicos o mentales, la supresión o disminución de sus facultades de conocimiento, discernimiento o decisión o que, de cualquier otro modo, atenten contra su integridad moral. El culpable de tortura será castigado con la pena de prisión de dos a seis años si el atentado fuera grave, y de prisión de uno a tres años si no lo es. Además de las penas señaladas se impondrá, en todo caso, la pena de inhabilitación absoluta de ocho a 12 años. 2. En las mismas penas incurrirán, respectivamente, la autoridad o funcionario de instituciones penitenciarias o de centros de protección o corrección de menores que cometiere, respecto de detenidos, internos o presos, los actos a que se refiere el apartado anterior.”

Con todo, el conocimiento más completo, y recogido por nuestro Derecho, nos complementa la información con respecto a la tipificación y pena de este delito de tortura. Para ello, hemos de considerar los tres artículos siguientes que esclarecen la tipificación del mismo. Así:

En el artículo 175 CP se castiga de forma más leve cualquier otro atentado contra la integridad moral de las autoridades y funcionarios públicos, cometidas con abuso de funciones, estableciéndose distinta pena según que tales atentados sean graves o leves (Wolters Kluwer, 2020).

En el artículo 176 CP se describe un delito de comisión por omisión en cuanto que extiende las penas de las torturas a aquellas autoridades o funcionarios que por dejación de sus deberes hayan permitido que otras personas realicen los actos de tortura o demás atentados contra la integridad moral (Wolters Kluwer, 2020)

El artículo 177 CP dispone que:

“si en los delitos descritos en los artículos precedentes, además del atentado a la integridad moral, se produjere lesión o daño a la vida, integridad física, salud, libertad sexual o bienes de la víctima o de un tercero, se castigarán los hechos separadamente con la pena que les corresponda por los delitos cometidos, excepto cuando aquél ya se halle especialmente castigado por la ley”.

De hacer una observación detenida, nuestro Derecho contempla, además de la pena para castigar el atentado contra la integridad moral, las penas autónomas que castigan cualquier daño o menoscabo físico que se pueda haber cometido con ocasión de dicho atentado (Wolters Kluwer, 2020).

Parece ser que nuestro Ordenamiento Jurídico circunscribe la figura del acto de la tortura dentro del marco de las autoridades y sus funcionarios. Luego, se hace preciso subrayar que una lectura más extensa de estos mismos artículos nos permite apreciar cómo se tipifican las conductas y actos de la ciudadanía civil. Para ésta, nuestra Ordenamiento Jurídico atiende a las figuras de la violencia doméstica habitual y el rol del maltratador, entre otros.

Con todo, podemos decir que, con ánimo de comprender el alcance de la transgresión de nuestros Derechos Humanos, hemos reflexionado un poco acerca de los mismos. Así, se considera más acertado dejar aquí este link a un artículo muy interesante sobre las Guias Jurídicas de la Consultora Internacional Wolters Kluwer. Consulte este artículo sobre “Torturas y otros delitos contra la integridad moral”, ofrece una información clara, precisa y excelentemente organizada y comentada.

Y, por supuesto, si le resulta interesante conocer sus Derechos Humanos, así como aquellos que amplifica y tipifica nuestra Constitución Española para con los mismos, consulte los links de la webgrafía consultada.

Ya que la intención de esta entrada es acercar la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), procedemos a presentar el contenido de dicha Carta en una entrada posterior. Se considera que resulta enriquecedor para este blog contar con la expresión detallada de la misma. Y, es más, comprende un carácter intrínseco a aquel vector que dirige el trabajo que se desarrolla y publica en negocioonline.net: el desarrollo social y sostenible dentro del marco de la Economía de Aprendizaje y Ecológica. En otras palabras: el avance humano y social.

Verónica García-Melero

Bibliografía:

Constitución Española (1978), consultada en: Derechos Humanos. net. Herramienta para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos. Fundación Acción Pro Derechos Humanos. Recuperado de: https://www.derechoshumanos.net/constitucion/articulo20CE.htm

Naciones Unidas (Ed.) (2020). La Declaración Universal de Derechos HUmanos. Forjando nuestro futuro juntos. Recuperado de: https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

Wikipedia (2020). Derechos Humanos. Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Derechos_humanos

Wolters Kluwer (Ed.), (2020). Torturas y otros delitos contra la integridad moral. Guía Jurísidcas. Recuperado de: https://guiasjuridicas.wolterskluwer.es/Content/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1jTAAAUMTY3MDtbLUouLM_DxbIwMDCwNzAwuQQGZapUt-ckhlQaptWmJOcSoA2npgDjUAAAA=WKE

Diario: 9 de Ferero de 2020
La Carta de Derechos Humanos: una Reflexión.
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Diario: Ubuntu y Otredad. Un recordatorio a su importancia.

«… al Rey, la hacienda y la vida se ha de dar, pero el Honor es patrimonio del Alma, y el Alma solo es de Dios».

Pedro Calderón de la Barca

Trata a los demás como te gustaría que te trataran a tí.

Regla de Oro de la Ética.
Diario: 12 de Diciembre de 2019
Ubuntu y Otredad: un recordatorio a su importancia.

En mayo de este año, concretamente el 25, publiqué una entrada sobre Ubuntu y Otredad, la cual vuelvo a pegar a continuación de esta pequeña introducción.

Estos dos términos, de calados antropológico, social y psicológico, fundamentalmente, gravitan en torno a la empatía. La misma que promueve la UNESCO como base para los cuatro pilares en los que ha de edificarse la Educación: saber hacer, saber ser, saber vivir con los demás y saber aprender a aprender. Por igual, esta empatía es en la que nos conduce hoy nuestra legislación y recomendaciones politicas nacionales e internacionales para con respecto a las intenciones económicas y sociales que propicien y favorezcan el desarrollo social y económico sostenible.

“Saber ponerse en los zapatos de los demás”, reconocer a los demás, así como sus diferencias, no son sino la esencia de la tolerancia. Siendo ésta la bandera del Informe Delors de la UNESCO para los propósitos educativos mundiales de nuestra población, los mismos que han de salpicar centros de trabajo, administraciones, organismos y un largo etcétera; aunque, fundamentalmente, nuestros hogares.

¿Podrá su hijo ser tolerante si usted no lo es?, ¿será su hijo empático si usted no lo es? Tomemos ahora un tono más riguroso: ¿si usted acosa, castiga o maltrata a cualquier persona que presente diferencias para con respecto a sus creencias, será su hijo como usted? La verdad es que esta es la esencia del bullying, del acoso físisco y psicológico que muchos niños propician a otros, desde esa figura de “torito”. Como podemos ver, si usted hace bullying, es probable que su hijo también termine siguiendo su camino. Por igual sería extensible a la figura del profesor, si un profesor se posicionara en la figura del acoso, ¿terminaría educando al alumno en el mismo? Desde luego que son preguntas hipotéticas para reflexionar, ¡ni qué decir tiene!

Como podemos apreciar, estos propósitos mundiales sobre derechos humanos preservados desde el clima de la tolerancia son de alcance fundamental de acuerdo a derecho constitucional; esto es: son derechos de cualquier persona a ser un ciudadano libre; libre de que nadie venga a poner en entredicho su libertad de expresión, su conciencia, su personalidad, su intimidad, su integridad física y moral.

El acoso, escolar y no escolar, es una falta muy grave y contraviene demasiados derechos fundamentales de los que hemos de disfrutar todos. Desde luego que hay Cuerpos de Seguridad Ciudadana, como lo son la Guardia Civil y la Policia, a quienes se pueden acudir por auxilio. No obstante, se presenta complejo recibir instantáneamente ese auxilio de nuestros Guardias Civiles y Policias en cualquier momento que nos encontramos. Luego, ¿no está en nosotros preservar la seguridad ciudadana?, ¿no está en nosotros respetar a los demás?, ¿no está en nosotros la tolerancia? Jesús se sentó en la mesa con Judas, de él podemos aprender la tolerancia. Una apreciación muy habitual al hablar de tolerancia, por cierto.

“El honor es mi divisa” (Lema de la Guardia Civil, contenido en el artículo 1 de la “Cartilla del Guardia Civil”, Duque de Ahumada, 1845)
Agentes de la Academia de la Guardia Civil de Baeza entregan al pontífice el sombrero símbolo del instituto armado español en la Plaza de España en Roma, día de la Inmaculada Concepción (La Razón (Ed.), 8 Diciembre, 2019).

Bien, hoy, para no ir más lejos, he dejado en mi nombre un link que nos lleva a un tema de Placebo, Pure Morning. Es interesante desde dos prismas, siendo uno de ellos la letra en sí. Ésta viene a simbolizar la importancia de estar rodeados de personas queridas, de amigos, de personas que nos aprecian. Son aquellos que evitan la verdadera caida. Una alegoría preciosa el milagro de caminar en la pared.

La otra enseñanza, por su parte, nos la transmite el propio cantante. Con un look afeminado, ya explotado por otros cantantes, como Prince, ¿quien no lo ha visto a Prince con mono ceñido y tacones de aguja? En fin, me parece muy simbólico para apreciar las diferencias. Porque, la verdad, ¿le importa a alguien lo que haga este cantante en otro contexto?, ¿es importante para cualquiera las preferencias que tenga? Es más, si no te gusta, pues no lo mires, no lo escuches.

No sé, sinceramente, no logro yo entender lo que me pueda a mi importar lo que hace o deja de hacer el vecino. Es más, es algo que jamás me he cuestionado, ni hago, ni me importa. Yo soy de esas personas que deja a las demás a su libre albedrío. Si algo no me interesa, sigo mi camino, sin más.

Claro que, generalemente, el maltrato y acoso gratuito a las personas viene de la mano de algo que seguramente no necesito decir qué es. Posiblemente si invito a todo el mundo que me lee a vivir su vida feliz y dejar de competir por lo que hace, tiene o deja de tener el otro, seguro disfruta su vida. ¿No es triste desperdiciar la vida preocupándonos de la de los demás? Jesucristo, en Mateo 7:2, por ejemplo, nos advierte de que no juzguemos, si no queremos ser juzgados. Y, que de acuerdo a la medida con que medimos, así seremos medidos. Es, como podrán apreciar, una enseñanza ancestral que por igual nos la trae el budismo en sus doce leyes del karma y, en esencia, nos viene a decir que recibimos lo que damos. Luego, no hemos de preocuparnos de lo que recibimos de los demás, sino de lo que nosotros damos. Por esto es que insite Jesús en que devolvamos la otra mejilla.

También es enseñanza filosófica de una esquina a la otra del planeta. En fin, si nos encontramos con nuestro karma, lo único que podemos es alegrarnos si somos honestos y honorables en la conducta. Sinceramente, si fuera instantáneo, lo agradecería; y de sentir alguien algún pavor, entonces que empezara por mí, si esto fuera posible.

A continuación dejo esta reflexión epistemológica sobre Ububtu y Otredad, así como su conexión con la Educación Inclusiva, aquella que ha de promocionarse en nuestra Educación y, por extensión, asimilarse a aquella impartida en nuestros hogares.

Diario: 12 de Diciembre de 2019
Ubuntu y Otredad. Un recordatorio a su importancia.
Léeme mucho…. | Diario | Idiosincrasia | Mi-Tao

Ubuntu y Otredad: un camino hacia la Educación Inclusiva.

“El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen” — Rabindranath Tagore

El año pasado, estando formándome en un Máster Universitaro y en vísperas de mis exámenes, mi hijo, con solo 16 meses, me dijo: ¡Ubuntu!, ¡Ubuntu! Inmediatamente me pregunté, “¿esto es una palabra de verdad…que mi niño se lo inventa mucho?” La cuestión es que me dejo llevar por sus gestos, anécdotas y palabras espontáneas, son mi fuente de inspiración junto a los recuerdos de mi padre. En fin, que me resultó una palabra extraña, con lo que busqué en internet alguna pista sobre su remota existencia. Pues, para mi sorpresa, curiosamente ¡sí existe! y es más, encierra toda una filosofía de vida, es una filosofía africana y es “mucho más que una palabra” como bien dice el artículo primero que encontré.

Una vez que logré comprender el significado de la misma, me emocionó tremendamente, era un momento en el que necesitaba ánimo y parece que vino como caída del cielo. Fue una serendipia total, necesitaba un algo que me motivara y subiera el ánimo y allí estaba mi niño como siempre, ahora con su Ubuntu para mamá.

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Si os preguntáis que es Ubuntu, lo más ilustrativo que encuentro para su definición sería el recuerdo que tengo de una pequeña anécdota que leí al respecto, la de aquel primer artículo. De acuerdo a la misma, un antropólogo, en una tribu africana, propuso a los niños una pequeña carrera. Para premiar el logro de aquel que alcanzara en primer lugar la meta, colocó en el destino final de dicha carrera, un árbol, dos cestas con frutas frescas. Para la sorpresa del antropólogo, cuando dió la señal de salida, todos los niños empezaron a correr cogidos de las manos, logrando alcanzar el árbol entre todos y rodeándolo. Acto seguido, empezaron con entusiasmo a disfrutar de su merecido premio. El antropólogo se acercó y preguntó a aquel chico que destacaba por sus dotes en la carrera porqué no había corrido el sólo, hubiera sido muy probable que hubiera ganado la carrera, disfrutaría de las cestas de frutas sólo para él. A esta proposición respondió el chico: ¿cómo voy a ser feliz si no lo son los demás? ¡Ubuntu!, ¡Ubuntu!

Con ánimo de acercar una definición más concreta, es una palabra que proviene de las lenguas zulú y xhosa, vienen a comportar un concepto tradicional africano en tanto comprende una regla ética enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre las mismas. Una definición más extensa y profunda nos la acerca Desmond Tutú:

“Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos”.

Otras definiciones de ubuntu podrían ser:

  • Humanidad hacia otras personas
  • Si todos ganan, tú ganas
  • Eramos porque nosotros somos
  • Una persona se hace humana a través de las otras personas
  • Una persona es persona en razón de las otras personas
  • Yo soy lo que soy en función de lo que todas las personas somos
  • La creencia es un enlace universal de compartir que conecta a toda la humanidad.”
  • Humildad
  • Empatía
  • Yo soy porque nosotros somos, y dado que somos, entonces yo soy;
  • Nosotros somos por tanto soy, y dado que soy, entonces somos.

(ver Wikipedia, Ubuntu (filosofía), 2019).

Este concepto viene, más que a ser definido como empatía, a simbolizar lo que la empatía es. Este concepto, en tanto comprende el reconocimiento de nuestra persona por los demás para llegar a ser, esto es: soy persona porque los demás me reconocen como tal, es el principio de la “Otredad”. Siendo la “Otredad” una noción habitual en filosofía, sociología y antropología.

De acuerdo a Pérez y Merino (2013), la otredad consiste en el “reconocimiento del Otro como un individuo diferente, que no forma parte de la comunidad propia“. En este sentido, reconocer la existencia de un Otro comprende, intrínsecamente, que la propia persona asuma su identidad, para, desde la diferencia, construir la riqueza social y el crecimiento de las personas.

Estos autores nos explican que el reconocimiento de un Otro implica la existencia de algo que no es propio, luego, no forma parte de la existencia individual de cada uno, razón de ser por la que esta noción se construye a través de distintos mecanismos psicológicos y sociales.

Socialmente es un concepto que se erige desde la alteridad y la oposición, en este sentido el Otro es aquello que no somos, no seremos, e incluso, no queremos ser. No obstante, hay que considerar la perspectiva de cada individuo, como subrayan Pérez y Merino (2013), para los occidentales el Otro será el oriental y viceversa, para el oriental, el Otro será el occidental.

Analizarnos a nosotros mismos a través de la mirada del otro es un estudio en el que se ocupó Jean Paul Sartre (1905-1980). En su trabajo utilizó este término para representar este objeto, llegando a la conclusión de que la Otredad constituye el día a día de las personas, experimentándose a través de la empatía, el rechazo, la tolerancia y la simpatía (ver Pérez y Merino, 2013).

Como podemos apreciar, el reconocimiento de nosotros mismos nace en el reconocimiento de nuestra persona por los demás, es un concepto estrechamente vinculado con Ubuntu. Aunque, si bien la Otredad comporta la diferencia, la diversidad y la riqueza social, bien Ubuntu es un término más aproximado a una manera de ser y hacer las cosas que confiere el significado a la empatía, viniendo a constituir una regla ética dentro de una cultura.

La Otredad es algo “palpable” en dicha empatía, aunque también lo es en el rechazo, la tolerancia y la simpatía. Estas diferencias que se construyen a través de distintos mecanismos sociales y psicológicos y dotan a las sociedades de riqueza, en tanto se reconoce la singularidad de cada individuo, no son sino un vehículo conductor de la Educación Inclusiva. Siendo su motor, como hemos observado, la inteligencia emocional. Pues son las regulaciones de la conducta, las gestiones de las emociones, el desarrollo de la empatía y la tolerancia, la escucha activa, entre otros, los que posibilitan el desarrollo de la inteligencia emocional de la persona (ver Goleman, 1996) y, con ello, el social y cognitivo (ver Vigotsky, 1987) – de tomar en consideración al constructivismo como base teórica del aprendizaje -.

Ahora consideremos la definición que encorseta a la Educación Inclusiva, de acuerdo a la UNESCO:

¨ La inclusión se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una visión común que incluye a todos los niño/as del rango de edad apropiado y la convicción de que es la responsabilidad del sistema regular, educar a todos los niño/as ¨.. (Inclusión Educativa (Ed.), 2006)

Un análisis más profundo de esta definición nos conduce a diferenciar dos grandes acciones, siendo éstas: la identificación de la diversidad y la respuesta educativa. Por su parte, la respuesta educativa comprende la adecuación de estrategias de intervención educativa que provean una mayor participación de todos los estudiantes, lo que comprenderá adecuaciones curriculares a los perfiles de los alumnos. Aquí estriba uno de los grandes problemas de la acción docente: ¿qué metodología utilizar?, ¿cómo intervenir exitosamente en el aula?, ¿cómo hacer para adecuar una metología a todos? Igual de importante es reflexionar sobre la clase magistral tan enquistada en nuestro sistema educativo, ¿puede una metodología como ésta adecuarse a las necesidades de los alumnos?, ¿requerirán las metodologías de enseñanza-aprendizaje adecuarse a los alumnos?

Por otra parte, consideramos la identificación de esas diferencias que presenta el alumnado, un serio problema para favorecer el desarrollo de actitudes de inclusión en el mismo, no haber sido previamente identificadas por el profesor.

Al respecto de la Educación Inclusiva, de la atención a la diversidad, surgen dilemas y cuestiones que afectan directamente al alumno, en tanto es éste el destinatario final de la Educación. Si un profesor no goza de formación adecuada para el el reconocimiento de sintomatologías en algunos alumnos, muy difícil se presenta el logro de la Inclusión. No obstante, cabe preguntarnos, ¿el docente hace algo por buscar información al respecto de este problema como lo hace cualquier otro profesional de otra ciencia en cualquier otro problema que le surja? Es honesto reflexionar acerca del compromiso y responsabilidad en el profesor para con la Educación reglada. En este sentido, todo profesional busca su autoformación para adaptarse a las necesidades que surjen.

A título personal, considero que internet nos pone al alcance muy diversa información al respecto de la diversidad del alumno y la Educación Inclusiva, cada vez es mayor en número, tanto de fuentes como en cantidad. Tutoriales, congresos, conferencias, revistas, libros digitales, páginas webs, páginas sociales, vídeos…en fin, existe un acceso a la información ingente, el que no ha habido jamás y, sin embargo, parece que nos encontramos más perdidos que nunca. Esto tiene un nombre, ahora mismo no lo recuerdo, pero algo tiene que ver con colapsar la mente ante el hecatombe de información que nos empuja a no hacer nada. Es posible que tanta variedad y número produzca alienamiento, cansancio, tal vez pereza, o nos haga dudar en la elección. La cuestión es que se termina por no hacer nada. Y como vemos, algo hay que hacer, al menos, por amor propio, por vocación por lo que se hace.

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Como vemos, esta entrada, la cual pretende hacer conciencia acerca de la necesidad de educar en inteligencia emocional, ha intentado acercar el sustrato filosófico y psicológico de la empatía, así como la repercusión de la misma en el individuo y en el progreso social. Una sociedad avanza en tolerancia, valores, civismo y ética, en tanto es educada en la misma. Mayor es la inteligencia emocional, mayor es la respuesta cognitiva. Mayor es la inteligencia emocional, mayor es la autopercepción positiva de la persona. Mayor es la inteligencia emocional, mayor es su seguridad. Mayor es su inteligencia emocional, mayor es su autonomía. Mayor es su inteligencia emocional, mayor es su bienestar. Entonces, podemos concluir que una mayor inteligencia emocional nos hace más inteligentes, nos hace más inteligentes espiritualmente, nos hace autónomos, libres, nos proporciona bienestar y nos hace personas llenas de valores, tales, que nos hacen personas con sentido crítico, responsables, tolerantes y con iniciativa propia, personas emprendedoras, personas con afán y superación, personas que se caen y se levantan. Y son las personas así las que ponen la cadera a funcionar, las que promueven las empresas, las que empujan y tiran de la Economía. No olvidemos nunca que la Educación revierte en la Economía de un país, así es la Educación de un país, así es su Economía. Ahora, pensemos en las Educaciones líderes: EEUU, Reino Unido, Suecia, China, Alemania…¿no son sus Economías líderes también?

Recordad Ubuntu, la Otredad y Desmond Tutú: Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazada cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está segura de sí misma ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos”.

Luego, ¿no sería importante educar a las personas en reconocer las diferencias?, ¿en reconocer sus talentos y habilidades?, ¿en sentirse felices consigo mismos?, ¿en saber ponerse en los zapatos de los demás?

Con enseñanzas como éstas, hablar de la empatía, de la otredad, de ubuntu, de sus significados…ya tienes material como para trabajar en clase la inteligencia emocional; algo que, de acuerdo a la legislación educativa actual , has de hacer a diario durante unos minutos, y si no, en tutoria. Pero, piensa, ¿no es simple transmitir pequeñas enseñanzas todos los días?, ¿reflexionar unos minutos sobre algun valor ético, social y/o moral?, ¿utilizar una pequeña frase para hacer pensar? Es muy probable que termine conmoviendo el corazón de alguien.

Recordad empoderar a “vuestros niños” con frases positivas, con creencias potenciadoras. Otro día hablaremos de ellas. Por el momento, os recuerdo que en el artículo “La Mala Educación” os animaba en el cambio.

“Recuerde, el cambio empieza en usted”.

Con amor, a mi hijo.

Verónica García-Melero

P.D.: En esta ocasión os llevo a Soul Train, con Fame, de David Bowie. Otro icono musical y mucho más, con una fuerte personalidad. Desde luego que aquellas personas que marcan la diferencia, o se posicionan en querer cambiar cosas a mejor, terminan lográndolo. A todos, después de todo, nos gusta avanzar y progresar y, lo que es más, ser un referente. Bueno, al menos a mi me encanta ver a la gente triunfar y ser exitosa, y me enorgullece cuando es una persona española.

¡QUÉ VIVA ESPAÑA!

Bibliografía

Educación Inclusiva (Ed.), (2006). ¿Qué significa educación inclusiva?.  Recuperado de: http://www.inclusioneducativa.org/ise.php?id=1

Goleman, D. (1996). Inteligencia Emocional. Barcelona: Kairós

Perez, J. y Merino, M. (2013). Definición de otredad. Recuperado de: https://definicion.de/otredad/

Vigotsky, L.S. (1987). Pensamento e linguagem. São Paulo: Martins Fontes.

Wikipedia, (2019). Ubuntu (filosofía). Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Ubuntu_(filosof%C3%ADa)