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Reflexión sobre la “visión” ecléctica de Economía Aplicada en Educación PHI.

Reflexión sobre la “visión” ecléctica de Economía Aplicada en Educación PHI.

Jamás se descubrirá nada si nos consideramos satisfechos con las cosas descubiertas.

Séneca

1. Introducción.

«Jamás se descubrirá nada si nos consideramos satisfechos con las cosas descubiertas». Esta memorable reflexión de Séneca nos acerca nuestro presente más inmediato; un presente que no deja de ser el pasado de otro momento y, por igual, el futuro de otro. Solo hemos de sucumbir al paso del tiempo para apreciarlo.

Desde luego que las transformaciones a las que nos obedecemos como seres evolucionados que viven en sociedad no pueden escapar del medio en el que vivimos. De esta manera, cuando analizamos nuestro entorno y todo aquel entramado de relaciones y entes que lo hacen ser y lo dotan de existencia para ser y existir nosotros en él, no podemos apartar la vista y negar esa obviedad: la insatisfacción que nos causa la percepción de nuestra propia incomplitud como seres humanos y como sociedad. Esto es, el conocimiento consciente que alcanzamos sobre nuestra necesidad de mejora y/o transformación; pues, sabemos que podemos mejorar tanto nosotros mismos como el medio y sociedad en que vivimos ya que hay algo que no va del todo bien.

Siguiendo esta línea, ¿será esta la raiz de la mejora continua, del desarrollo personal y del desarrollo sustentable?, ¿será esta la raíz del sentido de la vida?, ¿será esta la razón por la que somos y existimos en sociedad: un ciclo sempiterno de evolución y aprendizaje en pro de nuestra propia satisfacción y bienestar?, ¿podrá ser el bienestar definido de manera univoca o requerirá de un proceso evolutivo infinito y, a la vez, individual?, ¿requerirá nuestra evolución del conocimiento y escucha atenta de nuestra historia?, ¿se repetirán acontecimientos históricos en nuestras nueva historia?, ¿requerirá la percepción de nuestra realidad de plurales puntos de vista?

Personalmente, y abrazando la subjetividad a la que me debo como individuo – aunque desde el rasero de la mayor objetividad posible – , concibo la percepción y el conocimiento que, de las cosas, puedo alcanzar, como un agregado no limitante de conocimientos. Ya sea para mi desarrollo personal, ya sea para el entendimiento de aquellas disciplinas que me apasionan y en las que me he formado de manera más o menos formal, he sentido la necesidad de conocer y explorar diversos puntos de vista y, a la vez, ser crítica con los mismos. Cuando he procurado ser crítica, he podido apreciar que, en gran extensión, todos ellos albergan algo de verdad.

Es decir, no he alcanzado a conocer doctrina o ideología que me parezcan completas y merecedoras de abrazarlas como la única verdad; sin embargo, sí he podido apreciar que bien pueden ser un continuo de conocimientos que se agregan accesoriamente y nos proporcionan un mejor entendimiento del principio por el que están, bien nos permiten sacar a la superficie aquellos puntos de inflexión en los que divergen y, a la vez, se complementan.

Esto vendría a ser como una relación dicótomica de posturas que alcanza su cénit en el entendimiento de aquellos nexos que, a la vez que los distancia, los cohesiona. Es ese concepto ternario que tan presente está en casi toda nuestra naturaleza: existen extremos, siendo su virtud un punto intermedio. Tal vez ese punto intermedio que permite agotar el límite dentro del cual se define la existencia y esencia de un ente que a la vez se relaciona en posición a otro, igualmente definido, sea el punto de transcendencia de esa relación dicotómica, sea la virtud.

2. Un Ejemplo de Virtud Económica.

Abstrayendo esta idea y atendiendo al campo de la economía – para posteriormente aplicarla –, podemos apreciar como se relacionan, por ejemplo, el libertarismo y la teoría económica de economía positiva o descriptiva propia de la escuela austriaca. En este sentido, se define como ese punto intermedio al que me refiero: el «austrolibertarismo».

En la medida que el libertarismo es una teroría de ética normativa encaminada a la proposición de normas para la conviencia política y de objetivos sociales entre los que podemos encontrar propuestas de economía normativa – esto es, objetivos beneficiosos alcanzables desde la propia actividad económica como vehículo –, estamos hablando de una economía que realiza jucios de valor moral sobre la casualidad de los fenómonos económicos que comprende dicha propuesta normativa. En este punto nos hemos escindido del principio de la escuela austriaca que, como teoría de economía positiva, indaga esa causalidad de fenómenos económicos, aunque sin realizar juicios de valor moral sobre los mismos [1],[2],[3].

Hablamos, consecuentemente, de adecuar una planificación, unas pautas, para lograr la consecución de determinados fines sobre la base de principios éticos o morales, apoyándose en herramientas de análisis económico descriptivo propios de la escuela austriaca [2],[3]. Así es que a este sistema de economía normativa sustentado en la economía positiva de la escuela austriaca se le llama «austrolibertarismo».

Siguiendo con esta reflexión y ejemplo, en la economía positiva o descriptiva no puedo dejar de apreciar la importancia de considerarla como un conjunto de tesis y teorías que me ayudan a interpretar sucesos, hechos y relaciones de los agentes y/o elementos que los integran y, a la vez, no puedo evitar apreciar la importancia de su propia normativización. Pues, de no ejecutarla y llevarla a la práxis con una intención y objetivo que nos permita dilucidar juicios de valor moral, es que no puedo apreciar su verdadero alcance. Por igual, incompleto se presentaría un presupuesto de acciones si no está encaminado, en primera instancia, en la consecución de algún valor teórico que se propone; y en segunda instancia, si no se instrumentaliza – al menos en parte –, con herramientas propias de aquel objetivo a valorar y dentro de la teoría en la que se incardina.

3. Una “visión” ecléctica.

De profundizar en la dicotomia que presentan escuelas ortodoxas con respecto a la escuela austriaca, seguro afloramos ese punto intermedio en el que, irremediablemente, se conectan. Siguiendo esta línea, el keynesiasnismo y el monetarismo son escuelas de pensamiento económico categorizadas como ortodoxas. Decimos categorizadas puesto que la categoría comporta jerarquización en la clasificación [4] y parece ser en Economía que entre tanto no haya adoptado un método empírico matemático o estadístico la teoría o pensamiento que se acerca, éste no es un fiel dador de la ciencia económica y su método científico.

De esta manera, siendo el pensamiento económico ortodoxo el que se alinea con la adopción de métodos empíricos, matemáticos y estadísticos centrados en la inducción para construir y probar teorías [5], es el que perfila esa definición normativa a la que se quiere hacer obedecer a la Economía.

Solo este punto de vista ortodoxo, de ser ortodoxo, ya se aleja de la originaria definición de Economía. En este sentido, por el concepto de Economía se entienden las normas de la casa [6]. Luego, más atiende su definición a la planificación propia de la Economía Normativa, como hemos visto anteriormente [1],[2],[3]. De seguir con la evolución del concepto de Economía, atendemos a la asignación y reparto de recursos escasos, y susceptibles de usos alternativos, destinados a satisfacer necesidades humanas y de los agentes involucrados en tal asignación y reparto [7]. En este sentido, no hemos de olvidarnos de su fin: «satisfacer necesidades».

Luego, siendo la satisfacción de las necesidades la que vectoriza el proceso participativo y de intercambio al que se debe la Economía, no podemos evitar centrarnos en los individuos, también en su conjunto y entes que los cohesionan y hacen partícipes y, por supuesto, en lo social que es esta ciencia.

Así, de seguir reflexionando, fácil es apreciar que, de dilucidar una teoría sujeta a métodos empíricos centrados en la inducción para su verificación, prueba y control, esta teoría previamente ha sido un presupuesto preanalítico de observaciones que nos ha llevado a esta proposición matemática [8]. De esta manera, tenemos lo que Schumpeter llamaría, una «visión» [8].

Antes de poner las tinajas, hay que poner los olivos.

Refrán Español

Ahora, cuando estamos «plantando los olivos», ¿hemos apreciado todos los elementos posibles que se interrelacionan en el fenómeno que queremos estudiar y analizar? Desde luego que no podemos negar que aquello que hemos creido que engloba todo lo sustancial y fundamental para observar y analizar un fenómeno concreto, más tarde será debatido o reciclado por otra nueva visión que lo amplifica, mejora o niega. Basta con echar un vistazo a la evolución de nuestro propio pensamiento económico para validar esta aseveración como axioma.

Es más, de ponernos ortodoxos, el propio Keynes nos acerca la falta de sentido común que apreció en el pensamiento económico precedente a su postulado económico [9]. Luego, descansa en la metafísica general del cambio a que nos obedecemos y a esa observación de «lo que hay» para, desde el sentido común, desde la observación del individuo, y con la intención de alcanzar el conocimiento de aquel fenómeno que se estudia; lograr el entendimiento de que no es completa la perspectiva ortodoxa de la economía y, a su vez, es insuficiente sin un presupuesto preanalítico.

Desde luego que el cambio como sociedad y como individuos se presenta como una constante a lo largo de nuestra historia. En este sentido, la perspectiva de la filosofía oriental Zen nos devuelve la «impermanencia», un concepto que logra explicar que todo ser vivo, toda acción, todo fenómeno, tienen una naturaleza fugaz y transitoria. Es más, hasta nuestros pensamientos y sentimientos, incluso nuestros estados de conciencia, están sometidos a esta ley inexorable. Aspirar a que algo perdure, un ser o una emoción, es causa de sufrimiento. [10]

Fácil es apreciar aquí ese cambio de conciencia que nos ofrece la nueva visión de Keynes en su momento, una visión que descansa en agudizar el ingenio y, sobre todo, en un sentido común más depurado; propio de la observación atenta y de traspasar aquello que se ofrece como «realidad» – la intención por antonomasia del Pensamiento Zen – [10]. Igual sucede con Shumpeter, quien desde inicios del siglo XX profetizó, desde su desenvolvimiento económico, lo transcendente que sería la innovación y cómo sería clave para reconducir una nueva manera con la que acometer el futuro inmediato, dado el acabamiento a que se obedece el capitalismo [11].

En este sentido, atendiendo a la impermanencia de nuestra propia evolución, la ontología, la observación atenta y la nueva conciencia serán las que nos permitan dilucidar aquellos elementos que se interrelacionan en el fenómeno o proceso objeto de estudio; ofreciendo, consecuentemente, una nueva epistemología, un nuevo conocimiento sobre el que edificar métodos del conocimiento humano, de su naturaleza, de nuestra naturaleza y del humano en sociedad, por ser breves.

4. La visión ecléctica en la Educación Phi: influencias.

De esta manera, el no querer acogerse a una doctrina o idiosincrasia en particular, no es una mera visión ecléctica, sino que nos permite profundizar más extensiblemente en «lo que hay» para, así, alcanzar conocimientos más profundos, diversos, dispares, consistentes, diferentes, divergentes…– a saber cómo pueden ser cuando terminan siendo teorizados desde el estudio análitico –, todo estará en función de la integración y profundidad a que se prestan las interrelaciones de las variables y/o teorías objeto de estudio desde la propia epistemología.

Con todo, importante se hace definir el eclepticismo para esclarecer el entendimiento de esta visión y enfoque. En este sentido la Encyclopædia Britannica (1768) nos define el Eclecticismo como «un enfoque conceptual que no se sostiene rígidamente a un paradigma o un conjunto de supuestos, sino que se basa en múltiples teorías, estilos, ideas para obtener información complementaria de un tema, o aplica diferentes teorías en casos particulares» [12].

Si bien la etimología del término «eclecticismo» nos devuelve un vocablo griego, eklegein, que significa «escoger», bien es un significado que condiciona el sentido de la escuela filosófica que se caracteriza por no sujetarse a paradigmas ni axiomas determinados [12].

Hablamos, consecuentemente, de escoger puntos de vista, ideas, valoraciones, tesis, teorías, intenciones…de otras escuelas conforme a criterios determinados [12]. De esta manera, en la expresión de la visión ecléctica que se pretende acercar para la dilucidación de aquellas interrelaciones que nos brinda un estudio epistemológico desde la Teoría de la Unicidad, fácil es ver que aquellos criterios a utilizar se presentan accesorios y vinculados al objeto a analizar. Desde luego que se enfocan con ánimo de conseguir innovación social y, por supuesto, organizacional y tecnológica (valga en esta dimensión la consecución de TAC).

Claro que, importante se hace subrayar el marcado carácter filósofico de la economía propia de la escuela austriaca, un pensamiento que desde su individualismo metodológico [1] nos ayuda a subrayar la importancia de abstraer el mismo, no solo para la validez del presupuesto ontológico sobre el que descansa el fenómeno a estudiar desde esta perspectiva ecléctica; sino para subrayar, por igual, la consistencia y utilización ya experimentada de esta misma intención en las ciencias sociales: la del enfoque filosófico y centrado en el individuo[1].

No cabe duda de que esta combinación de ideas filosóficas termina produciendo sistemas filosóficos originales [12]. Algo que nos corrobora y, a la vez, inspira, el Jet-Kune-Do desarrollado por Bruce Lee. En este sentido, el Jet-Kune-Do es una filosofía que «favorece la forma, sin forma, de modo que asume todas las formas», de esta manera podemos apreciar el Jet-Kune-Do como una filosofía que «no tiene estilo, puede adaptarse a todos los estilos». ¿Cuál es el resultado? Utilizar todos los caminos y no estar limitado por ninguno, por lo tanto, utilizar todas las técnicas o medios que sirven a su fin [13].

«El gran error es anticipar el resultado del encuentro […] Deja que la naturaleza siga su curso, y tus herramientas golpearán en el momento exacto», Bruce Lee.

Es fácilmente identificable la perspectiva ecléctica, no solo del estilo de lucha que promueve, sino de la propia filosofía en la que descansa. Así es que el «Jet-Kune-Do evita lo superficial, penetra en lo complejo, entra en el corazón de las cosas y señala los factores clave» [13]. Éste es el ideal de la perspectiva ecléctica que se propone para aplicarla desde un enfoque de calado económico, aunque con objetivo y fines de tintes educativos.

No olvidar que la educación y el coaching no solo son propios de instituciones educativas, sino de organizaciones, entidades y empresas, por igual. Luego, los sujetos a los que se destina este trabajo, no solo serán pupilos, sino profesionales tanto de la educación como de otros sectores empresariales. Desde luego que la intención es plural, no solo desarrollar esa perspectiva holística pedagógica de calado económico enfocado en la productividad, sino englobar en ella aquellos sujetos susceptibles de ser destinatarios de los objetivos y fines que se persiguen en una Educación que permita el Desarrollo Personal.

Si considera que es impropio o imposible, yo le diría las mismas palabras de Bruce Lee: «El gran error es anticipar el resultado del encuentro […] Deja que la naturaleza siga su curso, y tus herramientas golpearán en el momento exacto». En adición, es importante señalar que el «Jet-Kune-Do no golpea a ciegas. No toma caminos sinuosos. Sigue una línea recta hacia el objetivo. La simplicidad es la distancia más corta entre dos puntos »[13].

De esta manera, el Jet-Kune-Do descansa en la simplicidad de las cosas. Es el ser uno; es realidad en «sí mismo». Siendo este «sí mismo», es tener libertad en su sentido primario, sin estar limitada por dependencias, confinamientos, parcializaciones, complejidades.

Otro día habrá para hablar de la intención holística de este modelo pedagógico, su relación con la sinergia – no solo desde el punto de vista económico – y el entendimiento de la importancia del enfoque de la escuela austriaca y su método. Éstos nos ayudarán a abstraer el sentido vectorial y direccional que proporcionan a la epistemología de aquellos fenómenos estudiados y que cohesionan este modelo educativo que se espera ir construyendo y acercando.

Por el momento, hoy hemos podido reflexionar sobre la visión ecléctica de una economía aplicada en Educación que nos ayudará a optimizar respuestas y soluciones a problemas educativos y organizacionales, siendo la Economía del Aprendizaje su esencia, esto es: la productividad y la mejora continua. ¿Estará nuestro bienestar en el desarrollo personal, en la mejora continua de aquellos procesos, métodos y fenómenos que nos interrelacionan como sujetos? Definitivamente, yo creo que sí.

Recuerda la siguiente máxima para sintetizar en pocas palabras esa visión ecléctica de economía aplicada en la Educación PHI:

La Educación PHI te hace elegir el no camino como camino y tomar el Te: ser agua y poderoso.

Verónica García-Melero

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Bibliografía

[1] Boettke, P., Coyne, C. (s.f.) The Oxford handbook of Asutrian economics. Oxford

[2] Ebeling,R. (2004) Austrian Economics and the Political Economy of Freedom. Recuperado de: www.libertarianism.org/publications/essays/austrian-economics-political-economy-freedom

[3] Wayback M. (2016) Austrian Economics is not Libertarianism. Recuperado de: www.altarandthrone.com

[4] Google. Categoría. Recuperado de: https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=categor%C3%ADa

[5] Etimologias.echile.net (2021). Economía. Recuperado de: http://etimologias.dechile.net/?economi.a

[6] White, L. (2003). The Methodology of the Austrian School Economists. Ludwig von Mises

[7] Samuelson, P. (s.f.) Economics. New York: McGraw-Hill.

[8]Schumpeter, J. (1954) Historia del análisis económico, vol 2. p.54. Nueva York: McGraw-Hill Obra consultada y comentada en Vegara Carrió, J.M. (2019). Historia del Pensamiento Económico. Un panorama Plural. Madrid: Pirámide.

[9] Skidelsky,R. (2011). John Maynard Keynes. Obra consultada y comentada en Vegara Carrió, J.M. (2019). Historia del Pensamiento Económico. Un panorama Plural. Madrid: Pirámide.

[10] García-Melero, V. (Ed.) (2017) El Libro de Sheng Laoshi. Guía Básica de Filosofía China: Principales Escuelas de Pensamiento y Artes Marciales. Limburg an der Lahn: PediaPress GmbH

[11] Schumpeter, J. (1911). Teoría del desenvolvimiento económico. Nueva York: McGraw-Hill. Obra consultada y comentada en Vegara Carrió, J.M. (2019). Historia del Pensamiento Económico. Un panorama Plural. Madrid: Pirámide.

[12] Wikipedia (Ed.) (2021). Eclecticismo. Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Eclecticismo

[13] Lee, B., Franguas, P. (Tr.) (1990) El Tao del Jet Kune Do. Madrid: EYRAS.