Nathanael y la vibración.

Todo lo que hay en el mundo entra en acción y yo observo cómo vuelve a su estado original

Fragmento del Epigrama XVI. Libro de “El Tao”, Tao Te King, Lao.Tsé.

Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.

III. Principio de vibración. El Kybalión.

Narrador:


El té se bebieron
Lao-Jun y Nathanael
siguiron a la correspondencia
con la vibración, su ley.


No quiero atosigarte, (05)
tampoco me quiero adelantar,
escucha la conversación que tuvieron
cuando se pusieron a hablar.



Lao-Jun:

Muy sabroso es el té,
más, como lo has servido; (10)
ni estaba caliente,
ni estaba frío.


Es una temperatura perfecta
que explica la vibración;
pues, lo caliente expande (15)
y lo frio es constricción
de la materia con la que se hace
toda la creación.


La temperatura es dual,
la temperatura es polaridad; (20)
lleva un ritmo si la condicionas,
en el frío y el calor está.


Mas, la transformación del estado
reside en la vibración,
así agitamos los átomos (25)
así es su ecuación.


Nathanael:


La vibración es principio
de todo movimiento,
vibra la música al sonar,
vibra el silbido del viento. (30)


Vibra su energía,
vibra su tempestad;
vibra la luz, si la encendemos,
ella es electricidad.


Vibra nuestra aura, (35)
nuestro estado emocional;
vibra la llama de la vela,
igual nuestro despertar.


Vibra nuestra conciencia
si la sabemos elevar, (40)
se deshace del ritmo todo,
en su vacío es que está.


Pues, la conciencia elevada...
ella se agitó más,
alcanzo en su agitarse (45)
el infinito alcanzar.




Lao-Jun:


Así es, Nathanael,
todo es energía, todo es luz...


Y en la vibración estriba,
por igual, la virtud, (50)
la potencia, la fuerza,
la conciencia y tú.


Tú eres energía
manifestada en materia;
mas, si agitas tus átomos todos (55)
al elevar tu conciencia
percibirás cómo eres,
percibirás tu fuerza.


La fuerza que se persigue
en este Camino Integral (60)
es la potencia del ser
en su mayor potencial.

La Virtud es el camino
para lograrla alcanzar;
es de intensidad infinita (65)
y en tu espíritu está.

Nathanael, el Alquimista:


Esto me cuesta todavía,
no sé si lo lograré;
tengo entendido que en el control
de la mente...se ve. (70)


Comprender nuestra vibración,
comprender que nos agitamos,
si nos concentramos en que así es
con la mente es que logramos
controlar nuestra vibraciones (75)
y ayudar a los allegados.


Podemos influenciar sus mentes
con tan solo esto pensarlo,
empieza en el autocontrol primero
y comprender que somo planos. (80)


Lao-Jun:


Esto no es suficiente
para el reposo alcanzar,
para alcanzar la quietud de la mente
hay que ser serenidad.
Ser uno con el Uno, (85)
alcanzar la Integridad;
así comprendes que la influencia
solo en el amor está.


Porque, siendo Uno con el uno
la sabiduría has encontrado, (90)
y la sabiduría es el Verbo
que crea cuando hablo.


Mas, sabio es el clarividente,
el que se supo vencer,
el que no abandona a nadie, (95)
el que, a pensar, te pone él.


Sabio es ser una ayuda,
es saber estar detrás,
es saber ser uno con todos,
él es la generosidad. (100)


Y como sabio ha sido hallado,
ha alcanzado su quietud,
no interviene en las cosas
y solas se hacen en virtud.


Ha apaciguado su mente, (105)
sabe el ritmo vencer,
no concibe que hay dos polos,
concibe el ser y no ser.


Ha alcanzado la constancia,
y tranquilamente todo lo acepta, (110)
este es el principio mental
de la vibración y su fuerza.


El sabio aquieta su mente,
su mente serena está,
a nada teme el sabio, (115)
ésta es su verdad.


Porque camina confiado,
camina con el Uno,
se ha fundido con la Gran Fuerza,
ahora el Tao y el Te es suyo. (120)


Esto se halla en la nobleza,
en la pureza del corazón;
solo se influye en una mente
si solo es por amor:
por hacer disipar la angustia, (125)
por disipar el rencor,
por deshacer la amargura,
por desvanecer el dolor.

Por bendecir a la mente
por desearle amor; (130)
sólo así es que influye
la mente del resplandor.


Es un influjo perfecto,
nada quiere para sí;
lo mueve la misericordia (135)
y la abundancia, es así.

En la tierra de donde vengo
esta Fuerza es mi Dios,
canal es en la Tierra,
su nombre, Tetragramatón. (140)


Es Yud-Hei-Vav-Hei de quien hablo,
el Yo Soy, Seré y Fui;
Quien está, Quien estuvo,
Quien estará al Fin.
De su conocimiento atesorado (145)
en la mística de su pueblo,
nos ayuda un sistema
tan antiguo como el viento.


Lleva el método el ritmo,
lleva la correspondencia también, (150)
la vibración, la causa y efecto,
polaridad, todo y nada y más bien
la generacion que en todo se halla
masculino y femenino, así es.


Porque el vibrar de los átomos, (155)
el vibrar nuestra luz,
está en alcanzar la generación
de los dos principios: virtud.


Entretanto no hallas
la comprensión elevada (160)
de que más hallá del sexo
la generación se alcanza,
no logras comprender que en planos
nuestro espíritu cabalga.


Mas, no quiero aquí extenderme, (165)
te hablaba yo de mi Dios
porque en su Palabra dejó guardada
interpretar su formación.


Lleva matemática trazada,
y lleva permutación (170)
en cada una de sus letras,
así nos revela Dios
los principios que son mentales,
los principios de la Virtud,
los soplos que son su Fuerza (175)
y en la Tierra tu quietud.


Vibran las letras todas,
un ritmo es que llevan,
llevan trazada geometria,
la misma que en las estrellas. (180)


Y como el vibrar es movimiento,
las letras has de girar,
setenta y dos soplos son un aliento
que para tu Gloria están.


Mas, no solo vibran las letras, (185)
no solo están por girar,
las letras de estos soplos
son para tí tu vibrar.

Te elevarán la conciencia
si por elevarla es que estás; (190)
como magia es que parece
pero la magia no está;
es la energía manifiesta
y en toda su capacidad.
Y se manifiesta si la logras (195)
con tu mente canalizar.
Requieres buena conciencia
para este vibrar.


Lao-Jun:


El Dios de que me hablas
en mi Tao ha de estar, (200)
mi Tao sigue el Cielo
en la Tierra, su verdad.
Virtuoso es el camino,
todo está en el vibrar;
es el centro de la fuerza (205)
y de todo lograr.


También veo geometría,
los mismos principios son;
quiero que más tú me hables
de los secretos de tu Dios. (210)


Porque tu Dios es único,
tu Dios mi Tao es,
mi Tao no es doctrina,
ni dogma, solo mi fe
por caminar la vida erguido (215)
y querer elevar mi ser.


Estas fórmulas que guardan
atesoradas sus palabras,
encriptadas en la mística
que ahora me desatas, (220)
quiero conocerlas Nathanael,
sé que son certeras
pues en liberar el alma está
la Verdad de esta ciencia.


Todos los alquimistas (225)
buscamos al Creador,
al Ser Infinito, a La Luz..,
como lo llames: Amor.


Unos sabemos unas cosas,
otras cosas saben otros; (230)
mas, si por crecer es que estás
se abrirán los sellos todos.

Los de los labios de la sabiduría
los de tus oídos, por igual;
sabe plantar con la luna (235)
quien camina la integridad.


Deshacernos de este plomo
requiere transformación;
no requiere de romper nada,
no requiere la destrucción. (240)


Pues, la sabiduría perfecta
todo lo logra mudar
y lo transmuta sin esfuerzo;
así es tu Dios, además.




Nathanael:


La vibración es lo más elevado (245)
que en este camino se alcanza;
una vez que lo has logrado
camina contigo la Madre Santa.


Ésta es la naturaleza,
ésta toda su fuerza es, (250)
es el Cielo en la Tierra,
y manifiesta su poder.


Quiero que recuerdes,
Lao-Jun, de esta conversación
que la polaridad lleva un ritmo, (255)
y el ritmo lleva vibración.
Entenderlo y comprenderlo
¿estará en la generación?

Verónica García-Melero

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