Mi Tao

Un tao que se puede delimitar no es el Tao constante de todo. Un nombre que denomina algo no es el Nombre constante de todo […].

Fragmento Epigrama I, Libro del Tao, Tao te King, Lao-Tsé

Si pensamos en la playa, en el caminar por la orilla, fácil podemos apreciar que el vaivén del agua logra, a cada pocos pasos, borrar las huellas que dejamos grabadas en la arena. Así es el Tao, un camino que se presenta único para cada uno de nosotros, a la vez que cambiante y, sin embargo, no deja estela.

No deja estela porque las circunstancias vividas de cada uno, junto a sus creencias y elecciones, condicionan su camino de una u otra manera. Lo más curioso es apreciar que en el propio viaje de nuestra vida nos encontramos con eventos y situaciones que se repiten. De esta manera, no podemos escapar de sus enseñanzas, ¿nos condicionarán las mismas, nos cambiarán, nos harán más resilientes, más fuertes, más sabios? En este sentido, si nos encontramos con otra piedra igual de colosal, ¿haremos lo mismo que en la primera experiencia?

Fácil es apreciar que no encontramos una definición constante para tal evento, aunque este se presente similar. Tampoco podemos definir una actitud y aptitudes únicas ante tal situación; es probable que algo haya cambiado tanto en el escenario como en nosotros mismos.

Esta analogía nos ayuda a comprender aquello de que ni el tao se puede delimitar, puesto que es único y nace de la experiencia subjetiva; ni nada permanece constante. Esto sería como el bañarse en un río: el río es el mismo, pero no lo es el agua, la cual no cesa de fluir. Así, jamás es que te bañas dos veces en un mismo río. Y, por supuesto, no has de temer caerte al río.

Cuando te empujan para caerte…y terminas levantándote el doble de fuerte; con energía “sul” y verde, la que encuentro en mi hijo y en mi fe en Dios. Es una fuerza como de unicornio.

Si te caes siete veces, levántate ocho.

Proverbio Chino

¿Qué pretendo con esta reflexión? En realidad, muy diversas cosas; con todo, una inmediata es la de tener presente en este blog aquellas enseñanzas y reflexiones que he venido atesorando a lo largo de mi vida desde la observación de las palabras de Lao-Tsé en su Tao. Como primera ventaja, te ofrecen una perspectiva y un sentido de la integridad y moral cristalinos.

Ahora bien, otra intención clara es la de traer a este blog el concepto de Tao en sí. Porque más allá del camino correcto, del camino de la integridad, es un concepto que, por extensión, viene a significar “know-how”. Esto es, una “forma de ser”, una “forma de hacer las cosas”.

Así, ya hemos conseguido aclarar la importancia de esta sección; ni más ni menos que aquella que se abre a recopilar la idiosincrasia de mi pensamiento e ideales. ¿Terminaré construyendo toda una ideología? La verdad, no lo sé. Desconozco el alcance del trabajo que se presenta en este blog. Con todo, estoy completamente convencida de que cuando hacemos algo con mucha pasión y amor termina yendo más allá de lo que podriamos delimitar a priori. Aún así, no pondré las tinajas antes de los olivos y procuraré ir desarrollando todas aquellas otras secciones que, en realidad, se nutren y direccionan desde este vector de pensamiento.

De esta manera, en “Mi Tao” nos encontraremos: la Idiosincrasia del Pensamiento Económico y Social que se pretende, orientaciones sobre los objetivos que se esperan conseguir, así como un breve diario personal.

El diario personal será un subapartado que recopile anécdotas, vivencias, reflexiones, étc, que ayudan a construir el pensamiento, a la vez que lo ejemplifican y/o hacen entendible. Por igual, es una manera muy emocional para procurar trabajar desde el corazón. Y, ¡cómo no!, es una parte de todo aquello que me encuentro en mi camino. Que no os extrañe que algún día la enécdota sea un simple video para hacer reflexionar en nuestra honestidad, empatía y tolerancia.

¿Estarán condicionadas mis elecciones por aquellas experiencias y eventos que se presentan en mi día a día? Personalmente, creo que como poco te dejan enseñanzas y, lo que es más, a veces logran hasta cambiar tu mente. Es muy importante reflexioanr sobre cómo construimos nuestro presente inmediato; en ocasiones lo construimos desde el desconocimiento y la desinformación. Así, de contar con más información y/o experiencias, es probable que algo cambiemos en nosotros mismos y/o en nuestro entorno.

¿Será necesario el error? ¡Por supuesto que sí! Siempre me digo que es una fuente de conocimiento, pero de esas colosales. Así que, apreciar el error, la experiencia y la necesidad de cambio, bien puede valernos a todos para procurar nuestro crecimiento y avance.

¿Habrá que volver a considerar qué es aquello que se concibe como bienestar?, ¿qué es verdadero avance?, o, como poco, contraponer nuestra experiencia sensible con aquello que se promueve y pretende. Desde luego que desde la observación y la proposición de ideas hacia la renovación es como se logra el avance. Y, el avance, ¿estará en otra cosa distinta a la transformación? Personalmente considero la “transmutación” como la llave de oro que logra transformar nuestro precario presente en un abundante futuro. ¿Estará en hacer las cosas de otra manera como se logra avanzar?, ¿estará en cambiarnos a nosotros mismos como se logra avanzar?, ¿estará en no exhortar y atemorizar con medidas como se logra la complicidad y participación de todos?, ¿estará el avance en la dulcificación de nuestros líderes, en pro de recuperar la soberanía del pueblo en el propio pueblo? Después de todo, son aquellas personas con poder y capacidad económica las que pueden lograr dar el gran paso hacia adelante, transformando a la población, medios y planeta de una manera pacífica. Como poco, desde su capacidad económica pueden abrirse a nuevas maneras de hacer las cosas, nuevas empresas, y apoyándose en nuevos recursos. ¿Sería mayor el beneficio de la transformación?

¿Habremos de proponer maneras e ideas que ayuden a transformarnos y a conducirnos hacia la tolerancia y el respeto? Desde luego que, la paz es el camino. Y un camino de paz es un camino sereno y sabio. Es un camino abundante.

Seamos sabios, seamos corazón.

Un fuerte abrazo,

Verónica García-Melero

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