La Sibila y el Filósofo

Todo lo significativo está contenido en un sola palabra: Sammasati.

Sutra 53, Los 53 Sutras de Buda, Siddhartha.

Pitia:

Soy la hija del tiempo,
veritas filia temporis est,
así es que comprendo como nadie
qué es lo que hay que hacer.

Así, soy de aquí y de allá, (05)
de este presente y de otro tiempo,
alcanzo en mi ser comprender
que soy una en el espacio-tiempo.

Me muevo por el espacio,
cuando cierro mis ojos (10)
y atención presto al silencio
de la vacuidad, solo.

Ni tengo sentidos, ni tengo oidos,
tampoco olfateo, no escucho bien;
con mi mente alcanzo el infinito (15)
y a ver lo que no se ve.

Ni adelanto los acontecimientos,
ni los hago manifestar;
mas, en pasado está nuestro presente
y nuestro presente, futuro será. (20)

Y si veo el pasado, que es nuestro presente,
o aquello que está por empezar,
veo que viene un cambio tremendo
la puerta de los hombres abierta está.

Entramos en otra dimensión (25)
de luz que todo lo llena,
eso trae el cambio del tiempo,
del espacio y su teorema.

Trae la nueva dimensión
la verdad de adónde vamos, (30)
trae el espíritu del Padre
lo que siempre fuimos, para lo que estamos.

Trae el cambio profundo
a que se debe la humanidad:
armonizarnos con el propósito (35)
de la fuerza universal.

Filósofo:

Sibila, que te conozco,
y mucho dicen esas tres patas:
conocer tu pasado y tu presente
es la llave que el futuro guarda. (40)

Pero sé que te colocas,
no sólo en esa silla,
gases narcóticos te embriagan,
suben por la grieta arriba.

He preguntado al Sacerdote, (45)
a ese que se haya en la puerta;
te ha dado mi pregunta, Pitia,
ahora espero, yo, tu respuesta.

Y...no me seas ambigua,
no quisiera que mi incomprensión (50)
me dejara rumiando el significado
de aquellas palabras de tu voz.

Antes, Pitia, prefiero un mito,
como los que podría encontrar en Platón;
tanto el de carro alado, como el de la caverna (55)
o el del hermafrodita, la media naranja, ¿no?


Pitia:

Los mitos, querido Filósofo,
mucho ayudan a pensar,
a poner un arte elevado
a lo que se quiere explicar. (60)

Que muchos son la buena intención
de explicar aquello que no se comprende;
son explicaciones alegóricas
que dan sentido a la vida,....a las gentes.


Filósofo:

Me has soltado una retahíla, (65)
parece que la has ensayado;
bien sé yo que eres elegida
bien sé yo como es tu trabajo.

Por eso, no te me enrrolles,
háblame del educador; (70)
otras preguntas también tengo,
pero al Sacerdote...como que no...

No se las he trasmitido, Sibila,
prefiero tu indefensión;
preferiría tu respuesta inmediata, (75)
sin tanto pensar, sin meditación.


Pitia:

Te estás saltando muchas reglas,
¡no sé yo, Filósofo, qué decirte!
Empezaremos una a una...
veremos a ver para qué viniste. (80)


Filósofo:

¿Podría pedirte, Sibila,
que te apartes de esa grieta?
No quisiera que los gases
removieran tu conciencia.

No creo yo que Apolo (85)
te mueva en tus respuestas;
bien me dicen tus palabras
que dicen más de lo que aciertas.

No quiero Oráculo,
no quiero adivinación, (90)
solo quiero, Sibila linda,
escuchar tu contestación.


Pitia:

Entonces, aquí me siento,
junto a tí, más bien.
Ahora, dispara con tu pregunta, (95)
¿sigue siendo la que es recién?...
La que me ha transmitido el Sacerdote,
aquella sobre la Educación.
"¿Qué es aquello que requiere
quien será Educador?"
(100)


Filósofo:

Esa misma, es la pregunta.
Quiero ahora, yo de tu voz,
escuchar una respuesta
que la entienda, por favor.


Pitia:

¿Quién es educador? (105)
¿Será quién deja huella
en tu corazón, como un guía?
¿Será esa su estrella?

Las personas cuando brillan
no necesitan apagar (110)
la luz de quien los rodea
para poder brillar;
aquellos que brillan,
tienen luz propia;
brillan por sí mismos (115)
e iluminan lo que tocan.

Aquellos que tienen luz
son aquellos que dejan huella,
eso es ser educador:
enseñanza y estrella. (120)



Filósofo:

¡No me lo puedo creer Sibila!
¡Madre mía, Pitia, por Dios!
Será mejor que te apartes de la grieta,
¡cuánta sabiduría en tu voz!


¿Podría hacerte otra pregunta? (125)
¿Te atreves a contestarme, mi amor?



Pitia:

Me atrevo si no te pasas,
no te me pongas tan “suavón”,
que ya sabes que soy casta,
casi una virgen soy yo. (130)


Fiósofo:

Pues eso, que eres casi....
y a mi me gusta tu voz,
la inocencia de tus gestos,
y, de tus palabras, tu amor.

Entonces, otra pregunta, (135)
a ver cómo la acabas...
¿crees que vale una imagen
más que las mil palabras?



Pitia:

¡Uff!, es un tostón de pregunta
y muy ambigua es que es, (140)
depende del punto de vista:
más valen palabras,
más vale la imagen,...a ver.

Si pensara en pensadores,
en filósofos, en maestros; (145)
a esto que estamos con educadores...
nos viene, ¡qué ni de cuento!

Si en ellos es que pensara
y de ellos solo pudiera conocer
lo enigmático de su persona, (150)
lo enigmático de su ser;
conociendo palabras de otros
que los tratan de contener,
de ser reporteros de sus palabras,
de sus experiencias y hacer... (155)
Más me valdrían mil palabras,
las palabras de él,
que la imagen que nos ha ofrecido
lo que se cuenta de él.

Te hablaría de Sócrates, por ejemplo, (160)
y de Jesucristo, también;
nos han reportado crónicas,
nos han interpretado su hacer,
nos han construido imágenes...
pero no hemos podido leer (165)
aquel valor de su esencia,
la escritura de su ser.

Mucho hace la hermeneútica,
lo que se quiere comprender,
o lo que se quiere entender cuando se lee... (170)
aunque mucho se deja leer.

Así, preferiría las palabras
para estos dos grandes Señores,
cada uno en su momento,
traspasaron corazones. (175)



Filósofo:

Para la imagen...¿qué me dirías?
Me has dejado intrigado, ¿eh?



Pitia:

Para la imagen, bien hay una cita
para esta sabiduría descifrar:
más vale una imagen que mil palabras, (180)
¡adivina que será!

Muchas veces es que nos cuentan
con palabras lo que ha pasado;
¿o nos cuentan con palabras
aquello que es imaginado (185)
haciéndonos creer con palabras
lo que jamás ha pasado?

Este ardid es astuto,
¡más si se teje en el tiempo!
lleva la mentira raices... (190)
imagen de lo que creemos.

Así, preferiría la experiencia,
aquella que me dejan mis ojos;
a ver visto a ciencia cierta...
así se pillan a los locos. (195)

Que hay locos que bien amasan
y premeditan en su intención,
se organizan con el tiempo...
para apagar alguna voz.

Hay gente que es muy cínica, (200)
cínica por ocultación,
o por hacer mal a las que brillan,
¿apagaron al educador
con mentira bien tejida,
con mucha palabra y voz? (205)

Sabemos qué se dijo de Sócrates,
y qué de Jesucristo, también:
¿los mató la palabra de un loco,
cínico, embustero..?, ¿qué fue?

Fue la palabra quien dio muerte, (210)
quien quiso convencer;
corrompiendo la buena imagen,
¿sería solo por poder?

Filósofo:

Entiendo lo que me dices,
me gusta tu reflexión... (215)
Tengo otra pregunta, Pitia,
¿quieres ponerle tu voz?

O, más que pregunta,
dame un ejemplo
para poner a mi hijo a jugar, (220)
a enseñarle desde chiquito,
a ponerlo a “filosofear”.



Pitia:

Si es chiquitito y él se pregunta
de qué, las cosas, hechas, están;
dale un lego para que construya, (225)
siempre le puedes explicar
que las cosas son pequeñas partículas,
atómos y otras más chiquitas están...

Así es que cuando se juntan,
cuando se ponen a trabajar, (230)
es como pensar con tu lego,
poner piezas a colocar.

¿Has visto que castillo has hecho?
¡Déjate fotografiar!
Que tenga la imagen de ese momento (235)
y las palabras del colocar.

Con este lego coges destreza,
no solo en las manos, como ves;
ahora tienes tu primera respuesta
a la filosofía del ser. (240)

Así es como somos todos,
una pieza cuadrada, otra triangular,
otra que es alargada, y el trapecio, ¿qué más?
También tenemos el cilindro,
y algún cono, ¿y qué más? (245)

Todos tenemos de todo,
lo que hay es que colocar;
mas, se coloca en equilibrio
cuando las vienes a testar.

Así, en la experiencia (250)
de saber para lo que algo está,
es que lo consideras en otro intento,
esto es sabiduría y en la prudencia está.


Filósofo:

¡Qué de filosofía en el Lego!
A Demócrito veo en él, (255)
historia de pensamiento,
y cómo piensa en su historia el ser.

Me gusta ser ese lego,
y esa experiencia en la construcción;
es la prudencia la sabiduría, (260)
el entendimiento, su expresión.



Pitia:

Eso mismo, Filósofo,
contigo es que estoy;
para que algo entendamos
hemos de ponerle voz, (265)
o la experiencia de nuestras manos,
si no, no sería expresión.

El entendimiento requiere verbo,
requiere de alguna acción;
la sabiduría por si sola, (270)
puede ser tan superior,
que tal vez es pensamiento solo...
y sin manifestación.



Filósofo:

Pues...sabes lo que te digo,
qu te veo muy acertada... (275)
Con tanto con lo que se discierne,
en la expresión es que se halla
el entendimiento de esta acción,
de la sabiduría: antesala.

¡Anda, quién me diría (280)
que me llevaría esta conversación!
Temiendo estaba a tu respuesta
y lo ambiguo...¡cómo no!

Pitia:

No Filósofo, no está en mí;
perdona que te interrumpa, (285)
ese “nosce te ipsum” de la puerta
en tí es toda hermosura.

Porque, no son mis contestaciones,
¿será tu dialogo tal vez?
Dos es que se necesitan (290)
para mejor todo entender.



Filósofo:

No sabría que decirte...
pero me quedo con tus palabras,
con las reflexiones que tu me has hecho
con la manera con la que hablas. (295)


Me has enamorado Sibila,
lástima que eres tan blanca,
cercana eres a los dioses,
algo...que no me extraña.


Pitia:

Ven aquí siempre que quieras, (300)
y mi silla apartaré,
y te hablaré con el corazón, querido,
junto a tí me sentaré.

Pero no se lo digas a nadie
por ti he hecho una excepción, (305)
si no fuera la Sibila,
sería tuya, mi amor.


Filósofo:

¿Estás segura de tus palabras?
¿No te lleva la emoción
del gas por esa grieta? (310)
¿Acaso tienes...colocón?



Pitia:

No tengo “colocón”, Filósofo,
pero subidón es que me dan
las palabras que me has dicho
y tu forma de caminar. (315)

Has traspasado lo que se espera,
has sido sinceridad,
y la frescura de tus palabras
me parece tan natural
que quiero que vengas pronto (320)
y me cuestiones lo que tu quieras;
apartaré mi silla a este lado,
quiero que vuelvas en primavera.



Filósofo:

Seguro te traigo flores,
algo que vaya contigo, (325)
si son de agua, serian lotos,
los lotos, Sibila, que son lirios.

Y siendo casi virgen, reina,
esta flor te irá muy bien;
inocencia y pureza junto (330)
a la sabiduría que se lee
en tus ojos, cuando me hablas,
y en el amor de tu fe.

Eres tan linda Sibila,
¡cómo no vendría otra vez! (335)
Haré caso a tus palabras,
un loto te traeré.


Pitia:

Para el próximo día me buscas
esta palabra especial:
Sammasati”, es la palabra, (340)
¿caminarás hasta el final?



Filósofo:

Si no camino hasta tan lejos,
el Te seguro es que alcanza
la fuerza de mi voluntad...
¿tomaré contigo una taza? (345)



Pitia:

En tí está la elección,
en tí está tu camino,
recorre las huellas tuyas,
sigue siempre a tu destino.


Filósofo:

Ya he encontrado un destino, (350)
en primavera ya sé que hacer:
descubrir qué es Sammasati,
y tomar contigo el Te.


Verónica García-Melero

Me he acordado de un chiste que dice:
– ¿Esté San Valentín que vas a hacer?
– ¿En qué cae?
– En domingo.
– Entonces, paella.
Es tan poco romántico…que me encanta.
😉
Feliz San Valentín,
¡Ai!
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