La Intergeneracionalidad: la sinergia de la motivación.

Entrada Refrescada. Primera Publicación: 21 de Septiembre de 2020

Lo que está bien arraigado no puede ser arrancado, lo que está bien amarrado no se puede escapar, por eso los descendientes honran a sus antepasados.

Fragmento Epigrama LIV, El Libro de “El Te”, Tao Te KIng, Lao-Tsé.

La Intergeneracionalidad: la sinergia de la motivación.

El término “Sinergia” es un concepto que logré abstraer cuando era universitaria, en una de las clases de D. Fernando Criado, quien fue mi profesor de Economía de la Empresa.

Fue un término que me fascinó y, de considerar otros escenarios en los que he podido apreciar este concepto, aquella primera explicación que nos transmitió en clase ha sido y es la que siempre viene a mi mente.

En concreto nos ubicó mentalmente en un área metropolitana de Sevilla: Nervión. Si no fuimos caminando a dar la clase al aire libre, al menos supo teletransportarnos con su descripción física – muy dado para los detalles y anécdotas cargadas de simpatía -. Pues bien, en Nervión está localizado uno de los almacenes comerciales de El Corte Inglés y también lo está un actual centro comercial; aunque la aparición de éste fue posterior al momento de esta clase.

Para que comprendieramos cómo es que “el todo es mayor que la suma de las partes” o que “uno más uno es distinto de dos”, nos llevó de compras mentalmente. En este “go shopping” nos hizo apreciar cómo es que vamos a comprar algo a algún gran almacen, a sabiendas de que podemos encontrarlo “todo”, practicamente. Sin embargo, esto no es siempre así. Resulta que puede que no encontremos esa prenda que hemos dibujado en nuestra mente – por ejemplo -, con lo que nos aventuramos a echar un vistazo a las tiendas de pequeños comerciantes de alrededor, movidos por la satisfacción de nuestro deseo o necesidad.

Ahora, vendría una gran pregunta: ¿creéis que las ventas de las pequeñas tiendas disminuyen o aumentan al estar el gran centro comercial cerca? Resulta que, en contraposición a ese pensamiento de que el grande absorbe al pequeño, en gran medida y diversidad de escenarios se produce una sinergia comercial. Ésta consiste en que el aumento de aforo de compradores en los grandes centros comerciales transfiere demandantes a pequeños comercios en pro de satisfacer su impulso de compra. En adición, todo el “aparato” psicológico del proceso emocional del deseo o necesidad y su satisfacción se complica con aquellas peculiaridades que brinda la estrategia comercial de ambos: grandes y pequeños comerciantes. En concreto, en el pequeño comerciante podemos encontrar como rasgos característicos la cercanía y todos aquellos valores positivos emocionales con que dotamos al trato personalizado. Más se acentua este rasgo de ser clientes asiduos, donde conocen nuestros gustos y preferencias.

Total, ésta es una ejemplificación de la sinergía. De querer definirla en un término más académico, podríamos decir que es “un fenómeno por el cual actúan en conjunto varios factores, o varias influencias, observándose así un efecto conjunto adicional del que hubiera podido esperarse operando independientemente, dado por la concausalidad, a los efectos en cada uno. En estas situaciones, se crea un efecto extra debido a la acción conjunta o solapada, que ninguno de los sistemas hubiera podido generar en caso de accionar aisladamente” (Wikipedia, 2020).

Por hoy considero apropiado dejar aquí el concepto, será en otra entrada de carácter científico donde me extienda en el mismo y su vínculo con diferentes doctrinas. Con todo, abstraído el mismo, podemos apreciar cómo es que se logra, y a la vez se transfiere, un efecto adicional al actuar en conjunto varios factores.

Siguiendo esta línea, y en consideración a los últimos trabajos que se han ido publicando, en concreto: (a) los que hacen alusión a la reflexión epistemológica de la voluntad del alumno – crucial para su motivación y la persistencia en su aprendizaje -, (b) el vínculo que la misma presenta con aquellas metodologías de enseñanza-aprendizaje que mejor logran la significación del aprendizaje y la motivación intrínseca positiva del alumno y, a su vez, (c) aquellas que con más frecuencia aparecen de entre las elecciones de la nueva generación de alumnos, Gen Zers; fácil es apreciar que observar la eficiencia y eficacia de todo el aparato educativo descansa en aquella sinergia que se produce al involucrar diversos factores, asi como diversas perspectivas desde las que abordarlos. En este caso, una observación detenida de la voluntad del alumno nos ha llevado a la intergeneracionalidad.

Para que una sociedad exista, se necesita una conexión entre las sucesivas generaciones”

Mariano Sánchez

Para que comprendáis qué es eso de la intergenacionalidad, detengámonos en la definición y sus efectos sociales que Sánchez (2018) proporciona:

” Intergeneracionalidad es un término que se refiere a la relación entre distintas generaciones. Lo que sucede es que hay dos formas de entender tal relación: una, sin conciencia alguna de las posiciones generacionales implicadas, y otra, cayendo en la cuenta de esas posiciones y de las diferencias y similitudes entre las generaciones“.

” En cuanto a los efectos que provoca diría que, ante todo, la intergeneracionalidad es una causa de la sociedad. Dicho de otro modo, para que una sociedad exista se necesita, entre otras cosas, una conexión entre las sucesivas generaciones […]”

Reconocidos estos dos conceptos, sinergia e intergeneracionalidad, procedamos, entonces, a la razón de ser de este breve artículo, que no es otra sino la reflexión. Quisiera, consecuentemente, haceros pensar y reflexionar sobre aquellas cuestiones que comprende esta sinergia que aprecio; quisiera, por igual, compartir qué es aquello que me ha conducido a cuestionar esta dialéctica de relaciones que comparte la voluntad con el entusiasmo y la motivación y la generación que hoy ha de motivarnos para lograr una educación eficiente y eficaz, esto es: óptima.

De esta manera, considerar la motivación del alumno, en primer lugar, exige de acerse al alumno, comprenderlo, reconocer sus diferencias generacionales. En este sentido, hemos de cuestionarnos que ¿tal vez haya tintes de deshumanización en encorsetarse en tanta palabra científica, perdiendo de vista el sentido humano, la inteligencia emocional? Esto es, ¿tiene sentido el propósito de un artículo científico sobre otredad, sobre su definición, su alcance, en qué consiste, en qué lugar y educación del mundo constituye un ideal antropológico, sociológico y filosófico que sirve de sustrato para la contextualización de todos aquellos elementos que comprende, si luego, no se reconoce esa otredad en el alumno?

Es decir, ¿se considera para el ejercicio de la docencia la peculiaridad que presenta el alumno en habilidades, patrones de conducta, competencias en que ha de educarse e instruirse y, especialmente, patrones cognitivos en el aprendizaje; aquellas características propias de su generación?, ¿reconocemos el momento histórico en el que vive y, por extensión, el mercado laboral que le espera? Es imperante subrayar el propósito de la educación, formarnos para ser futuros trabajadores competentes. Pero más imperante es subrayar que así son de competentes las personas, así de competente es la economía de un país y, por ende, su bienestar. Otro día podremos analizar la relación entre la calidad de la Educación y el desarrollo económico y bienestar social de cada país.

Desde luego que, considerar todas aquellas características peculiares que comprende cada generación ya nos está posicionando en el reconocimiento de los demás. Esto sería hablar de relaciones intergeneracionales, aquellas que se establecen en un mismo tiempo entre individuos de distintas generaciones. De no considerar los cambios intergeneracionales, aquellas características en que divergen las conductas y patrones de comportamiento de una generación por otra, raro sería, entonces, que avanzara un sistema organizado social en reconocimiento social, en intergeneración social. ¿Será organizado entonces?

¿Se puede ser eficiente y eficaz si no se adecuan metodología, competencias y habilidades a aquellas que requiere el alumno para desenvolverse en su futuro mercado laboral?, ¿se puede ser eficiente y eficaz si no se consideran las peculiaridades de la presente generación?, ¿qué entendemos por eficiente y eficaz: buenos resultados acádemicos?, ¿qué se requiere para unos buenos resultados académicos?, ¿será conseguir una conducta motivada en el alumno? Con todo, es más, ¿son esos buenos resultados ecadémicos eficientes y eficaces?, ¿comprenden la formación evaluada en destrezas y habilidades acordes con el mercado laboral o se circunscriben netamente a la adquisición de contenidos, de conocimientos?

Personalmente, considero muy importante la separación que existe entre inclusión – muy orientada al alumno que presenta necesidades especiales – y la “verdadera inclusión”. Siendo ésta última aquella que comprendería el reconocimiento de las diferencias que presentan las distintas generaciones en su más amplio aspectro. No constriñéndose exclusivamente en las necesidades especiales. Lo que quiere decir, una verdadera inclusión comprende las relaciones sociales intergeneracionales: primero en el conjunto del alumnado, después en una adecuación y concretización para con las necesidades especiales que presentan algunos alumnos. Esto, en su conjunto, sería la otredad (para una observación más ampliada del término otredad y su dialéctica con la inclusión, puede leer este otro artículo).

No obstante, desde un prisma completamente personal, espero reconducir mis pensamientos y reflexiones a hacer un mundo mejor, más humano, más inteligente emocionalmente: más empático. Esto sería hablar de la noosfera; algo de lo que hablaremos otro día.

Estoy completamente convencida de que alguien me leerá y seguro termina convenciéndose de la importancia de aquello que deseo transmitir. Llenarlo todo de más color, llenarlo todo de un poquito de más luz.

Ser empáticos es un camino al reconocimiento de los demás, a la tolerancia y a la madurez emocional; estriba en una mente serena y feliz; una mente que se siente bien consigo misma, autorregula la conducta y sirve de vehículo para la gestión de las emociones. Es muy probable que advierta, también, que su pensamiento es positivo; es muy probable que advierta, también, que cuando aprecia diferencias por abajo o por arriba para con respecto a usted, lo único que siente es admiración. Así, valora, consecuentemente, a la persona que tiene a su lado, sintiéndose seguro de sí mismo.

Verónica García-Melero

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Bibliografía

Sánchez, M., Envejecimiento y Dependencia (Ed.) (2018) Etiqueta: Intergeneracionalidad. II Congreso Internacional de Envejecimiento y Dependencia. Recuperado el 21 de Septiembre de 2020 de: https://www.envejecimientoydependencia.com/blog/tag/intergeneracionalidad/

Wikipedia (2020). Sinergia. Recuperado el 21 de Septiembre de 2020 de: https://es.wikipedia.org/wiki/Sinergia

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