Categoría: Loto VIII. El loto de Miguel “el Recepcionista”

La Parábola de la Receta.

El calzado que se ajusta a una persona, le aprieta a otra; no hay receta para una vida que se adapte a todos los casos.

Carl Gustav Jung

El Recepcionista:

¡No me digáis que no es bueno!
Es un cuento, que cuento no es,
pues es mucho de mi vida,
ese zapatero, soy yo, Miguel.

Estoy seguro que mucho, (05)
mucho hay para hablar
y no solo por este cuento,
sino por toda su verdad.


Maestra Sheng:


Ahora comprendo el porqué
de esa mencionada amistad; (10)
ese anciano del que hablas,
anciano es de mi caminar.

¡Es el maestro de Xía,
alguién a quien conocí,
lo conocí solo de oídas, (15)
su mismo maestro, el de aquí!
El de este cuento, que es tu vida,
y que también yo viví,
no plantando bambú y helecho,
mas, fue para descubrir (20)
la potencia del ser que se halla
cuando en todo te logras pulir.

Os hablo de Lao-Jun, queridos,
es el anciano de este cuento;
Maestro fue de Xía, (25)
y de Miguel, por lo que veo.

También fue mi maestro,
al menos así lo considero;
¡me abrió los ojos a la vida
y a crecer por lo que quiero! (30)

Su sabiduría es tan basta,
es como el Tao del Cielo;
si cuesta creer en su Poder,
con Lao-Jun se hace cierto
cómo te acompaña el Gran Tao (35)
cuando tu Te has descubierto.

No fue un maestro sempiterno,
fue en un tiempo estacionario;
de estos que aparecen en tu vida
y la voltean para el diario; (40)
para tu día a día desde entonces,
desde que aparece en tu camino.
¡Cuánto echo de menos a Lao-Jun,
a sus enseñanzas, a su "vino"!

Porque el "vino" es muy simbólico, (45)
y en Oriente y Occidente
es el secreto que se revela
cuando el "viento" se siente.

Hablo del "viento" del Espíritu,
lo que en Oriente es el Te (50)
junto a la "dama misteriosa",
la energía de la Tierra, también.

En fin, que esto es muy místico,
pero fácil es de entender,
el soplo de Dios es el Espíritu (55)
que insufla tu alma: el Te.
¡Es tanto el camino espiritual
que se sigue para este Te tomarte!
Mejor que cada uno avance por sí,
entonces comprenderá qué es el "Arte". (60)



Hao:

Eso..., que "Real Arte" no es otro
sino, con el Espíritu, moverte.
Nada tiene de bola de cristal,
ni de encanto, ni de hacerte
de rituales, ni de encantos, (65)
ni de hechizos, ni de suerte.

Juan:

Ahora que la mencionas,
en la Palabra escrito está
que la suerte está echada
y de Dios es que vendrá (70)
toda disposición por ella,
¿qué querrá significar?


Ming:

Que la suerte es del Universo,
ahí es donde ella está;
es creación de la Gran Fuente (75)
y no se la puede cambiar.
Por más que se quiera influir
en lo que es influencia astral,
hay una cosa que traspasa
a toda la oscuridad; (80)
y es que en Dios, en la luz,
es que se halla su final.

Así, de Dios es que depende
lo que la suerte logra alcanzar.
Traspasa la energía impura, (85)
la traspasa, ¿por qué será?


Sam:

Porque Dios es como una bombilla
que se enciende en la oscuridad,
con poco es que se alcanza
aclarar lo que apagado está. (90)

Así, si algo en tinieblas
es que se enmaraña,
se lía en la oscuridad,
y la oscuridad bien lo atrapa;
nada puede hacer con la luz (95)
que todo lo traspasa;
esa luz está en tu gesto,
en tu espíritu, en tu alma.


Dishi:


¡Qué interesante este hilo
para ponernos a tejer (100)
la telaraña del destino
de la araña que no se ve!

¿Es el mundo una ilusión
y lo que se nos teje
más que una maya? (105)
¿O es la ilusión transcender,
como el que alcanza el Nirvana?


Relojera:

Desde luego que en Oriente
encontraremos por ilusión
la Maya de lo que nos rodea (110)
y del Nirvana, su perfección.

Mas, en el sufrimiento liberado
es que se halla la vacuidad:
el comprender que en los extremos
siempre tenemos que calibrar (115)
para alcanzar la virtud, la potencia,
para no dejarnor dominar;
para hacernos uno con la Fuente,
para nuestro ritmo no doblegar,
al infortunio de la vida (120)
y a lo que hay que masticar.

El Recepcionista:

¡Dejaos de tanta charla!
¡Vamos ahora a almorzar!
Que hablabais de algún vino...
pues tomad éste para catar, (125)
es un vino muy exquisito;
seguro estoy, os va a encantar.

Aquí he traído todo,
los platos os serviré
con la guarnición de estas peras, (130)
y el confit que aquí véis.

He dejao otro plato
terminándose en el horno,
mas valen dos medianos
que uno grande y solo (135)
para degustar exquisiteces
mientras conversamos un poco.


Ming:

¡Qué buena pinta tiene!
¿De qués es el confit, Miguel?
Diría que es ave por el aspecto, (140)
¿es pato o es cisne lo que se ve?


Hao:

¿Cisne?...Yo diría ganso,
pero tampoco se logra ver
en los cortes que has preparado;
dinos, ¿qué es, Miguel? (145)


El Recepcionista:

Es pato lo que hay en el plato,
es un confit que preparé
con todo el tiempo que requiere
y con toda la grasa también.

He horneado las peras (150)
con su jugo, como véis,
y llevan un toque caramelizado
con el vino que aquí tenéis.

El contraste está exquisito,
y con el vino, todo un placer. (155)
Placeres tienen los platos
y con quien te pones a comer.
¡No me digáis que no merecemos,
para este almuerzo, este placer!


Relojera:

¡Claro que lo merece! (160)
¡Por supuesto, Miguel!
La boca se me hace agua,
quiero probar ese placer
de pato con toda su esencia,
la que el confit logra tener. (165)


Maestra Sheng:

Hablando de recetas,
¡qué curiosa es con pera!
con naranja es que se me hace
esa famosa receta;
la del pato a la naranja, (170)
en confit, así se recuerda.



Juan:

¡Las recetas dicen tanto
cuando las pones a hacer!,
ya os comenté de mi bisabuela:
en el amor está su placer. (175)

Así es que todo sale,
sale siempre exquisito;
tal vez no seas tan diestro
pero es la suerte de su destino.


Dishi:

Veo la luz en el planto, (180)
veo la luz del amor;
el guiso perfecto siempre,
perfecto, siempre, su sabor.


Sam:

Y el olor...son como feromonas,
¡lo que da de sí cocinar (185)
con cariño por lo que se hace
y con el amor de para quien será!

Igual son tus alpargatas,
esas de bambú, Miguel;
la suerte que ellas tuvieron (190)
en tu espíritu se ve:
luchaste por seguir adelante,
te reinventaste en tu camino,
pusiste todo tu amor,
y la Luz así es que quiso (195)
que lograras en tu esfuerzo
una magnifica superación:
pisar con bambú, entonces,
caminar con tu pasión.


Hao:

Esas alpargatas, ¡sí que llegaron lejos! (200)
¡Gustaron en tantos rincones,
han gustado tanto tiempo!,
que hizo Miguel una patente
y por eso, es que aquí tenemos
a un zapatero de pueblo (205)
que se retiró, buscando calma...

Mas, si la tempestad hizo mucho
y acabó con esta plaza...
Miguel renovó con su patente
la ilusión del que traspasa (210)
la entrada de esta villa:
colgadas hay alpargatas.

Hay unas alpargatas
como símbolo del caminar,
como símbolo del premio (215)
que la resiliencia logra alcanzar.
Esas mismas alpargatas,
con lo que son su patente,
logran mantener este Motel,
aunque no venga la gente. (220)


Juan:

¡No me puedo creer!
¡Todavía no lo he leído!
¿Es él, Maestra Sheng,
el zapatero de mi Libro?

Porque...si Lao-Jun es entonces (225)
el maestro suyo, y el suyo, que es mío;
los cuentos que hay de Lao-Jun,
¿qué clase de cuentos son, cariño?


Maestra Sheng:

¿Te los has leído todos?
¿Te los has leído, Juan? (230)


Juan:

No, solo el título y algunos sueltos...
intrigado me acabas de dejar.


Maestra Sheng:

Entonces, mejor tú los lees,
mejor sorpréndete
con la sincronicidad de los eventos (235)
y con lo que nos traiga el Te.


Sam:

Nos quedamos antes pendientes
con el Miyu, el de la Casa;
creo que era Esmeralda,
y una enseñanza guardaba. (240)


Ming:

Y también estamos pendientes
de continuar con la cerveza,
con la Señora que la hace,
con la sibila de la puerta.


Hao:

Y si nos ponemos... (245)
todavía es que esperamos
a la Pesaj, al hablar del pan,
del vino, la miel...¿de qué hablamos?


Dishi:

Oye, esa doctrina mística,
la cabalísta, ¿no es?, (250)
mucho tiene guardado otro libro,
quiero poderlo leer.


Hao:

Eso, ¿por qué no leer
la perspectiva que Sheng ha dejado?,
seguro que para hablar tenemos, (255)
¡lluvia cae!, ¡tormenta a ratos!


Relojera:

Oye, pues yo me quedo
hasta mañana también.
Depende de como amanezca el día,
así es que podremos hacer. (260)


Ming:

A mí se me apetece
salir a caminar,
a visitar las ruinas
y la plaza...todo el lugar.


El Recepcionista:

Me parece una buena idea, (265)
será más que fenomenal.
Pero ahora, al turrón vayamos,
que el almuerzo hay que tomar.


Relojera:

Miguel, estoy encantanda
con las parábolas que nos has contado, (270)
me gustaría que nos deleitaras
con otra tuya y para este plato.
LA PARÁBOLA DE LA RECETA

El Recepcionista:
 
 Entonces, mientras sirvo...
 uno siempre puede hablar,
 y os hablaré con la receta (275)
 de lo que es singularidad.

 «Cada persona es singular,
 cada persona es única,
 posee unas habilidades,
 un crecimiento, una conducta,(280)
 una manera de ver las cosas,
 una experiencia para tejer,
 para interpretar el mundo que vive,
 para vivir y ser con él.

 Cada persona es única, (285)
 cada persona es singular,
 y las cualidades que posee
 es que la hace especial.

 No es destacar en algo,
 no está en esa capacidad (290)
 que se ha desarrollado con el tiempo,
 está más en su caminar.

 Si os hablara de músicos,
 muchos los hay diestros,
 mas, es el feeling que te transmiten (295)
 y lo personal de su instrumento,
 el sentimiento que dibujan,
 la música y su verso.

 Eso es lo singular,
 eso diferencia a unos de otros, (300)
 porque buenos son los buenos
 y cada bueno, es uno solo.

 Igual es la receta,
 con ella nos explicamos,
 para cocinar el mismo plato (305)
 todos tenemos en las manos
 los mismos ingredientes,
 incluso los mismos pasos.

 Mas, la carne que yo he guisado,
 sabrá distinta si tú la haces; (310)
 aunque lleve los mismos ingredientes,
 eso es sabido y lo sabes.

 No sabe igual mi sopa,
 que la sopa de tu mamá,
 ni la de tu mamá que la de tu abuela, (315)
 eso es la singularidad.

 Así en el corazón,
 que es el cajón de la experiencia,
 de nuestro sufrimiento y pasión,
 de nuestro crecimiento y grandeza, (320)
 de nuestro ímpetu, de nuestro esfuerzo,
 de nuestro amor y gentileza;
 es donde se halla el centro
 de la singularidad, de la conciencia.

 Porque nos mueve más el corazón,(325)
 nos mueve más que la cabeza;
 es el centro de nuestro ánimo,
 centro es de nuestra fuerza.

 Hemos condicionado nuestra conducta,
 hemos condicionado nuestra respuesta (330)
 a aquello que hemos vivido
 y repetido hasta la creencia.

 Esta singularidad 
 que se halla en el corazón
 es el punto central (335)
 como el del agujero negro, ¿no?

 Aquello que te hace único,
 aquello que te hace especial,
 es como una densidad infinita
 que no logra explicar (340)
 porqué no sabe igual tu plato
 que el que yo he guisado igual.

 No hay una física que explique
 el porqué de esta singularidad,
 la misma densidad del agujero negro (345)
 es esa manera especial 
 con la que has cocinado tu plato,
 o la sopa de tu mamá.

 Y si miramos con lupa
 el corazón, la densidad, (350)
 en el guiso de tu madre
 se ve que siempre crecerá
 esa nostalgia y amor vividos
 de toda una vida en el yantar.

 ¡Qué exquisito ese guiso (355)
 que tanto te gusta saborear!
 Ese guiso que hace tu madre
 y has probado en tanto bar.

 Mas, como el de tu madre ninguno sabe,
 ¡sabe tan rico, tan especial! (360)
 Es el corazón del plato
 y en el amor es que está.

 De la misma manera es si pensamos
 en la singularidad gravitacional.

 El espacio-tiempo para todos el mismo, (365)
 los mismos ingredientes para cocinar,
 pero esa atracción que te supera 
 ese sabor tan gravitacional
 que dibuja la curva de tu sonrisa
 con solo ponerte el plato a mirar...(370)
 ¿Por qué has dibujado una curvatura
 con tus labios, solo al mirar,
 atraido por su aroma...?
 ¿Es por que lo ha guisado mamá?

 Somos física cuántica, (375)
 hasta al ponernos al guisar,
 en cómo hacemos las cosas
 en nuestra receta está.

 Y esa receta lleva una vida,
 una manera de caminar, (380)
 de apreciar, de valorar las cosas,
 y sobre todo, de amar.

 Con el cariño de la receta
 es que se logra explicar
 lo singular que somos todos: (385)
 todo el mundo es especial».



Parábola dedicada con mucho amor a mi madre.

Con amor, a mi madre.
cocinera de mi casa 
y también profesional,
que guisa como ninguna (390)
y bien que sabe aprovechar
cada cosa de que dispone,
ella sabe economizar.

Pone amor en su cocina,
y en casa, mucho más; (395)
¡qué rico te sabe todo!
¡qué bien huele, mamá!

Nostalgia cuando no los como,
cuando los como: felicidad.
¡Qué bien me sabe tu comida!,
como tú, ¡es especial! (400)

Las patatas en ajopollo,
con huevo y almendra "tostá",
serán humildes y económicas,
para mi cumple...¡guísamelas!

Que no quiero carne en salsa, (405)
ni tanta sofistificación,
esas patatas son un guiso
que lleva en tu sangre: tradición.

Y lo ignoraba de pequeña,
pero lo apreciaba en tu voz, (410)
en la risa que a tí te daba
cuando hacía esta elección.

¡Qué rico te sale este guiso!
Sencillo me gusta más,
no hace falta el marisco, (415)
ni que le pongas calamar.

-"¿Con huevo y almendra, Vero?"
Con eso solo, mamá.
Así te sale muy rico,
¡con todo tu amor, mamá! (420)

Verónica García-Melero

Presentación | El Camino de los 13 lotos | El Libro de la Voluntad |
| El Libro de los Cuentos | El Tao de Sheng |

La Parábola del Aceite.

La mejor cocinera, la aceitera.

Refrán Popular

El Recepcionista:

¡Madre mía!, ¡Maestra Sheng!
¡Quién nos lo iba a decir!
¡Petrificado me ha dejado el discurso!
¡Sí que dice el tiempo, sí!


Ming:

¡Sí que tienes arte! 05 (9778)
¡Eso sí que es real!
¡El tiempo todo revela!
¡Y revela tu verdad!

¿Cómo es que llamas "ambulante"
a tu trabajo colosal? 10 (9783)
¡Digno es de la mejor novela!
¡Yo la quisiera comprar!



Maestra Sheng:

¡Yo no tengo palabras!
Pues, jamás podrán valorar
el discurso que nos has dado... 15 (9788)
¡Es más que fenomenal!



Juan:

A mí me has dejado aturdido,
no paro ahora de pensar
en la verdad que trae el tiempo,
¡me has recordado a mi mamá! 20 (9793)

A mí mamá la recuerdo bailando,
la recuerdo cantando también,
y, sonriendo, todo me enseña,
como tu verdad y tu tiempo y como Sheng.


Me has resultado entrañable, 25 (9798)
me ha encantado tu Te,
¡qué sabia eres relojera!
¡Quédate con nosotros!, ¡quédate!



Hao:

Eso...¡no te vayas ahora!
¡no te vayas!, ¡quédate! 30 (9803)
Quiero que me cuentes otro
y otro más en el café.


Dishi:

¿Qué quieres que yo te diga?
¡Enamorarme, más bien!
¡Quédate con nosotros! 35 (9808)
¡Y hasta en la noche, cuéntame!


La Relojera:

¡Cuánto me alegran vuestras palabras!
!Qué bonito es ese "te"!
El "te" de quererte hablan
y en el semblante se os ve. 40 (9813)

Hace tiempo que no encuentro
a personas como vosotras.
¡Desde luego que inteligentes
son las que piensan en cosas!



El Recepcionista:

Este almuerzo y sobremesa 45 (9818)
se presentan para el café,
para seguir con una copa
hasta cenar, también.


¡Quédate relojera!
Con nosotros, quédate. 50 (9823)
Una habitación te espera,
preocuparte, ¿de qué?


Ahora traigo unos platos
y unas cervezas, también;
otra cosa quiero escucharte, 55 (9828)
quiero escucharte Te.



La Relojera:

Esta bien...no te tardes,
estate con nosotros, también;
algo tengo aquí escrito,
seguro nos hace bien. 60 (9833)


Ming:

Estabamos con la cerveza,
con su espuma y claridad;
con ella, a la sibila,
hasta vemos en su portal.


Juan:

Pero bien es que nos dices 65 (9838)
que es la hija del Rey,
mucho sabes "Relojera"
háblanos de ella, también.



Sam:

Ummm...dejemos a la sibila
para el tiempo del café. 70 (9843)
Yo quisiera otro cuento.
¿Qué me dice usted?


La Relojera:

¡Qué quieres que te diga, Sam!
Tiempo habrá para el café,
para hablar de lo que queráis 75 (9848)
y para otro cuento, también.



Maestra Sheng:

Me pregunto por los géneros
que nos podamos encontrar.
¿Tienes alguna fábula
que nos puedas contar? 80 (9853)



La Relojera:

¡Claro que tengo fábulas
de animales, cosas,...y hasta espacial!
Tengo fábulas sobre astros,
sobre cometas, sobre el volar...


Sobre naves que atraviesan 85 (9858)
la dimensión del tiempo, hasta alcanzar
lograr traer al presente
el pasado y su verdad.


En fín, preguntar si es que se puede...
siempre se puede lograr 90 (9863)
ir más allá del limite;
y en el amor está.


Más allá del poder
está el querer por las cosas,
si crees que puedes, entonces puedes; 95 (9868)
mas, si quieres...¡revolucionas!

Porque, cuando queremos algo
vamos más allá del poder.
Más hace el que quiere que el que puede,
así es que querer es "poder". 100 (9873)



Hao:

¡Sí que estoy contigo, Relojera!
Ahora que lo dices, más bien,
poder querer es una cosa...
y querer poder, ¿qué es?

Porque se puede querer hacer algo 105 (9878)
para lo que no tienes poder.
Y se puede querer otra cosa
que lo que te da es poder.


Sam:

¿Y querer hacer algo
para lo que necesitas poder? 110 (9883)

¿Será querer lo que no se puede
como se puede querer?
¿O será la fuerza del yo quiero
la que te da tu poder?

En fin...dejaré de cuestionarme 115 (9888)
el poder y el querer,
hasta ahora siempre he visto
el poder del querer.


Porque cuando se quiere se puede,
¡se puede más que el poder! 120 (9893)
¡Grande es el entusiasmo
del querer y su fe!
  
El Recepcionista:

Hablando de entusiasmo,
¿cómo os entusiasmará esto?
Siete cervezas fresquitas 125 (9898)
...y fajitas con pesto.


Es una receta diferente,
me gusta mucho probar,
mezclar bien ingredientes;
algo siempre saldrá. 130 (9903)



Juan:

Mi madre me habló de pequeño
de, en la cocina, la habilidad;
para ello, me ejemplificó con su abuela,
su abuela María – la del bar -,
que con solo pasar la mano, 135 (9908)
pasar la mano por el yantar,
se saca cada ingrediente del plato
y, ¡cómo no!, hasta su punto de sal.

También me dijo mi madre
que le enseñó su abuela a mezclar 140 (9913)
los ingredientes de cualquier receta,
receta que saldrá fenomenal.

Solo se necesita una cosa:
poner amor al cocinar.

Cuando este ingrediente pones, 145 (9918)
cada ingrediente lo sabrá;
así, mucho más rica saldrá la salsa
y con lo que la quieras mezclar.

Y, más te pones, más te dominas,
más dominas tu lugar; 150 (9923)
sin darte cuenta, ya pasas la mano
y sacas hasta el punto de sal.

¡Qué aromática la cocina
cuando se sabe cocinar,
con ese olor que trasmina 155 (9928)
y que te logra enamorar!

¡Feromonas tienen los platos!
¡Olores de seducción!
¡Qué rico acercarte a la mesa
y saborear bien su olor! 160 (9933)


Dishi:

Pues ahora que hablais del querer
y ese olor que trasmina;
que hablais de contar cuentos
y hasta hablar de la sibila.
Me acuerdo que tú, Miguel, 165 (9938)
tú, Miguel "el Recepcionista",
más allá vas de la recepción,
del calzado y de la cocina.

Que mucho han caminado
los zapatos que cosias, 170 (9943)
los que hacías antes a mano,
...tus mercaderías.

Muchas vueltas, Miguel,
son las que da la vida;
unas veces caminas hacia delante, 175 (9948)
otras, el caminar te viene encima.

Porque, muchas cuestas las que se suben
por este camino que es la vida;
piedras que nos encontramos todos,
enseñanzas hay, al pulirlas. 180 (9953)



Maestra Sheng:

Me sorprende lo que cuentas
de su camino andado,
¡Zapatero y Miguel!
Mucho da de sí el calzado.



El Recepcionista:

Así es, me llamo Miguel 185 (9958)
y siempre amé el calzado;
pisar con la suela bien
y remachar bien los lados.

Que, aquello por donde se pisa,
huella de tu calzado es; 190 (9963)
que no os extrañe a ninguno
mi siguiente proceder.

Me entusiasmé con el caminar,
me enamoró la analogía;
así, muchas son las parábolas 195 (9968)
que ya he dejado escritas.

Éstas son un souvenir,
mi regalo, el de algunas veces.
Y lo logro destapar
sólo con algún huesped. 200 (9973)


Es algo que caracteriza
la magia de este lugar,
fue el motel de un amigo
y de otro, su bar.


Ellos migraron lejos, 205 (9978)
así, los quise comprar
después de una nevada
que arrebató el lugar.


Fue una gran helada
la que cayó en los alrededores. 210 (9983)
Unos perdieron la cosecha,
así, todos, los corazones.


Porque, cuando cae el campo,
...cae, también, la ciudad.
¿Quién tiene, ahora, comida 215 (9988)
y dinero para comprar?


La población emigró toda
para buscar otra dicha.
Pueblo inteligente fue
que emprendió otra vida. 220 (9993)


Mas, recuerdo que en el exilio
a las tierras de otro lugar,
emprendieron esa nueva vida
con nueva libra para comprar.


Otro momento habrá para esto, 225 (9998)
os regalé este cuento también;
es el cuento de la moneda,
"La moneda de Ai", es.


Pero ya que nos hemos puesto
tan escritores, tan visionarios...; 230 (10.003)
os relataré una parábola, ahora,
entre degustamos los platos.


Ming:

¡Cómo me sorprende
lo que acabas de decir!
Las vueltas que da la vida 235 (10.008)
y la vida...nos trae aquí,
con la Maestra Sheng y su alumno,
que me recuerdan a mi Xía,
ese fue mi maestro
y Lao-Jun su compañía. 240 (10.013)


Que Lao-Jun es muy cierto,
verdadero es que es su nombre;
Xía, quien fue su alumno
y mi maestro después de entonces,
me ha legado sus enseñanzas 245 (10.018)
y, también, su buen nombre.


Hao:

¡Ay! ¡Si yo os contara...!,
dejémoslo para después;
empléate en la parábola, ahora,
empléate en ella, Miguel. 250 (10.023)
  El Recepcionista:

Pues, sí que me empleo en ella,
en ella me emplearé bien;
mas, antes de empezarla, quiero
que estas aceitunas probeis.

Unas son más verderonas, 255 (10.028)
otras son negras, como veis.
Estas otras son gazpachas,
y las verdes verdes que aquí tenéis.


También las teneis aliñadas
y rellenas de queso, también; 260 (10.033)
también las hay con anchoa
y con pimiento morrón, como veis.


Entonces, en la variedad está el gusto,
en la variedad hay pluralidad;
no todas las aceitunas de mesa 265 (10.038)
saben bien, el aceite, dar.


Así es como la vida
se presenta al elegir,
hay que conocer lo que se quiere
cuando se está por decidir. 270 (10.038)


Así, hay que profundizar en las cosas,
llevarlas a la maduración.
A primera vista, si parecen grandes,
al exprimirlas, ¿qué sucedió?
Que la carne no tiene tal grasa, 275 (10.043)
poco aceite el que me dió.


Entonces hayamos en la aceituna
que antes de la tijana echar,
hay que ver como es la hechura
y la hartura que, de aceite, da. 280 (10.048)


También hay que ver en el árbol
si al plantarlo, crecerá.
Hay árboles que por buen suelo...
necesitan más del buen labrar.
Y cuando no se labran las cosas 285 (10.053)
como deberas, labrarlas, se ha;
sucede que el tiempo devuelve
a cada labranza su cosechar.


Esta es la parábola de la aceituna
y del aceite del cosechar; 290 (10.058)
solo baja por la barba,
y hasta las ropas del capitán,
el aceite bueno que es en pureza
de la abundancia y gracia del buen labrar.




Juan:

Lao-Tsé diría esto, 295 (10.063)
y por mi madre es que lo sé:
todo árbol grande es que crece
del pequeño retoño que un día fue.


Mas, crece arriba el árbol grande,
crece arriba y enorme es, 300 (10.068)
si se ha cultivado con mimo,
agua en medida y mucha fe.


Que toda agua no es buena,
hay agua con mucha cal;
otras aguas son tan débiles 305 (10.073)
que sus minerales no podrán
hacer crecer arriba el árbol
con fuerte el tronco y el anidar.


Así, la tierra madre que es fecunda
y sabia es en su captar, 310 (10.078)
toma la justa medida del agua,
sabe, el árbol, aflorar.


Que todas las tierras no son madres,
la madre fecunda, la del buen arar;
requiere trabajo y disciplina, 315 (10.083)
saber del agua y del mineral.


Todo esto veo en la aceituna,
en su tinaja, en su cosechar:
¡de qué sirve la cáscara!
¿Habrá que el fruto hallar? 320 (10.088)


Así, el buen fruto cuesta,
siempre se ha de mondar;
saber bien cómo es por dentro...
¡Fíjate lo que es mirar
con sabiduría todas las cosas, 325 (10.093)
ir más allá del aparentar!
¡No pongas antes las tinajas,
vayas a, nada, lograr!


He visto en tu parábola, Miguel,
mucho de lo que me contaba mi madre; 330 (10.098)
¡cuánto de bien hizo al contarme
lo que te cuento y que sabes!



El Recepcionista:


¡Sí que has digerido bien
la carne de esta aceituna!
Plantar, Juan, sabes ¡muy bien! 335 (10.103)
Sabes plantar con la Luna.

El aceite de las cosas,
de las cosas, es su esencia;
por la barba bajará aquel
que se le cuida de cerca. 340 (10.108)


Y no todo aceite se cuida,
no todo aceite es esencia;
hay aceites, como la sal,
que cuando pierden su cuenta,
su grasa, su salinidad... 345 (10.113)
ya no son ni mala venta.


Así, sucede con ambos,
al suelo es que se les echa,
y en el suelo es que se hollan:
para nada sirven, así se pesan. 350 (10.118)

Verónica García-Melero
Sigue caminando….
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