Xía y el Ritmo.

El compás tiene que salir del corazón.

Frase de «La Niña de tus Ojos».
 
Narrador:


Xia anduvo un buen trozo
de aquello que llaman camino
cuando fue su maestro, entonces,
quien le propuso acertijo.


No quería caer en la transcendencia (05)
de lo que encierran las enseñanzas;
podrías llamarlo Koen,
Miyu, en chino, o adivinanza.



La cuestión es que preguntando
y haciendo reflexionar, (10)
Lao-Jun interrogó a Xia,
quiso hacerlo pensar.


Nada hay más grande
que discernir mirando hacia adentro,
conectar aquello que se sabe, (15)
concectar con lo que es el centro.



Y el centro, como vimos,
se logra en la vacuidad,
en el vacio del todo,
de la nada, la polaridad. (20)


Así, ¿por qué no sería tiempo
de encontrar solución
a aquello que llaman ritmo
marcado por la compensación?









Lao-Jun:


Xía, si todo fluye y refluye, (25)
fácil se puede ver
el avance y retroceso
de cualquier ser que es.


Y, cuando digo ser,
quiero que consideres (30)
que me refiero a cualquier cosa
con forma y no forma: haberes.


Que está la ventana y también está la puerta,
la alfombra a tus pies y la llave en la puerta;
mas, el ojo, a la cerradura, (35)
le es su utilidad,
así es que abre la puerta
y te deja pasar.


Igual sería la ventana,
su espacio, su no ser, (40)
el vacio de su forma,
el fresco de tu haber.


La alfombra, entonces,
es que reposa
sobre el suelo que no miramos, (45)
pisamos siempre su obra.


Y obra, al suelo,
le es su capacidad,
de ser aquello que nos cobija,
por igual, la propiedad. (50)


Entonces, abstraido esto,
quiero que reflexiones
sobre el ascender y descender
que lleva cualquier cosa.


Porque si asciende y desciende (55)
cualquier cosa en la vida,
entre dos polos se mueve
y en la polaridad es que estriba
aquello que llaman ritmo,
pues se halla en la compensación... (60)
¿de la medida de este movimiento,
Xía, qué hace al ritmo dador?






Xía:


Para empezar, le diría maestro
que ha elegido preguntarme ahora,
ha elegido este momento, (65)
ha elegido esta hora.


Tal vez, en esto es que se puede ver
que en la vida todo se maniefiesta
en su momento, ¿qué puede ser?
Puede ser que todo (70)
tiene un antes y un después,
una ida y una vuelta,
una oscilación de su ser.

Sería una reacción
a una acción determinada, (75)
de ser un boomerang que lanzo,
en su regreso, esta mirada.

Mas, si acciono un péndulo
¿qué esto podría ser?
El devenir de su movimiento (80)
sempiterno siempre es;
un deber a la derecha,
de la izquierda es su haber;
esto sería echar cuentas
si contable uno es. (85)


Mas, esa compensación
que veo en el movimiento,
lo hayo en la polaridad de las cosas,
en su ascensión y descenso.


¿No es cierto, Maestro, (90)
que la vida, en ciclos, se manifiesta
tanto para astros como mundos,
seres, mente y materia?


Así es que hallo el ritmo
de todo aquello que me rodea, (95)
ritmo lleva el progreso
y también la decadencia.


Ritmo llevan las estaciones,
de primavera a primavera;
los cambios de la atmósfera, (100)
el campo magnético de la Tierra.


Ritmo lleva el crecimiento
y la maduración del ser,
se desprende de su capullo
la mariposa al nacer. (105)


Mas, hasta en esto es que veo
cómo del Tao surgen formas
y ninguna tiene éste,
...¿el misterio que transforma?




Lao-Jun:


¡Cómo me sorprende Xía (110)
tu manera de reflexionar!
¡En un momento has hilado
lo que otros no logran enhebrar!


Sutil es la mariposa,
pues, con ella se puede ver (115)
tanto el ciclo de la vida
como el misterio del ser.

Misterio que se halla en el Tao
y bien simple es que es,
no querer hacer imágenes, (120)
simplemente, déjalo ser.

Querer representarlo en la mente
¿esto qué podría ser?
Querer representar una imagen,
dar forma al no ser; (125)
así, es que en este intento
jamás se logrará ver
el misterio que el Tao encierra,
de la mariposa, el vuelo es.

Porque, puedes clavar una mariposa, (130)
fijarla a tu pared,
utilizando un clavo,
mas, ¿esto qué es lo que es?
Es clavar una imagen,
es una forma captar, (135)
que por haberle dado forma
pierde, en la mariposa, su afán;
pierde el vuelo la mariposa,
el vuelo no se puede clavar,
así es hacer una imagen (140)
de lo que en la no forma está.


Siempre quiero que recuerdes, Xía,
que el ritmo se halla en la polaridad,
se halla en haber alcanzo el centro,
en dejar las cosas pasar. (145)


Así, toda idea de dualidad
siempre la habrás de soltar y
deshacerte de lo bueno y malo,
alto, bajo; maldad, bondad.


No pudes hacer distinciones (150)
si es que quieres progresar,
cada cosa halla en sí misma,
de su opuesto, vacuidad.
Así es que la virtud
siempre es indiscriminada, (155)
halla misericordia en quien la merece
y en quien no merece nada.


Un gran paso es que en esto has de dar,
antes hablabas de contaminación
y ahora en tu ritmo está: (160)
transcender cualqueir forma
y no forma,
comprender la vacuidad.
Si creencias es que te formas,
simplemente, suéltalas, (165)
jamás hagas juicios,
comprende el porqué están.


Así, de comprender la existencia
de este devenir,
de esta causa y efecto (170)
y el porqué de tu sufrir,
es que se desvanece el mismo
cuando logras asir
la Ley del Cielo, que es una
y en todo el mundo es así: (175)
ama al prójimo como a ti mismo,
ama indiscriminadamente y porque sí.

Porque si logras en tu corazón esto
con el Universo te mueves y así:
en armonía con la naturaleza, (180)
con infinita paz mental,
con quietud en tu conducta
y la alegría del bienestar.


Te mueves siempre sereno,
sereno es siempre tu hablar, (185)
serenas cuando tu hablas,
transmites tranquilidad.


Mas, recuerda que eres humano
y mucho has de tropezar;
levántate ocho veces (190)
si siete caiste mal.


Ahora, Xia, querría
hablarte de la liberación
que encierra el ritmo en su ciclo
expuesto en compensación. (195)


Pues, la compensación la hallarás
cuando mantengas libre tu mente
de divisiones y distinciones,
esto es lo que comprende:
tener una mente simple, (200)
desapegada y silenciosa,
donde todo existe en armonía,
la forma y la no forma.
Así, la vacuidad
es la verdad sutil (205)
que encierra el entendimiento
de las cosas y su devenir.


Abstraida esta verdad comprenderás
que no es tan vasto el Universo,
no son tan pequeñas las partículas, (210)
pues, son, de tu mente, conceptos.
Pretenden hacer comprensible
con palabras y con formas
el vuelo de la mariposa...
y aprensible no es la cosa. (215)


¿Lo inaprensible qué es?
Está más allá de la forma.
Inmanejable es su conocimiento,
no quieras juicios y normas.


Abstrae todo juicio, (220)
desapégate de la coherencia,
no quieras con palabras calibrar
cómo de grande es la inmanencia.


Pues, es algo tan grande
que no podemos entender (225)
que más allá está de todo
por ser, del todo, la Unidad.


Así es el ritmo,
más allá va de la polaridad,
transciende la dualidad de las cosas, (230)
y en la virtud es que está.

Es como soltar el cuchillo
con el que quieres juzgar
cada cosa que se acaece
si te pones a pensar. (235)
Por esto, la verdad directa
y la esencia de las cosas,
está en abstraer tu juicio
y en dejarlas ser todas.


Si esto has alcanzado, (240)
habrás alcanzado también
la serenidad en tu mente
y la realización de tu ser.


Así, tu sueltas este cuchillo
¿y qué te podrías encontrar? (245)
Lao-Tsé, el viejo maestro,
bien nos dijo el qué;
encontrarías el Tao
en la punta de tus dedos,
abandona la idea del yo, (250)
abandona los conceptos:
ni hombre, ni mujer;
ni vida, ni muerte;
ni corto, ni largo;
ni débil, ni fuerte. (255)

Y, ¿cómo esto puede ser?
Por igual nos dijo
para este quehacer
que no se odia nunca,
nunca se resiste, ¡eh! (260)
Tampoco se lucha nunca,
fíjate lo que es:
odiar y tener perspectivas...
apegos son, ¿ves?
Y el apego impide el crrecimiento (265)
del verdadero ser.


Xía:


Comprendo que para muchos
esto, dolor de cabeza, es;
también se presume escepticismo
y hasta el pánico se deja ver... (270)
Pues, difícil es hacer un lado conceptos,
más complejo se hace ver
la perspectiva nula de las cosas
y en todo tu quehacer...


Así, cabría preguntarse (275)
¿cómo se halla esta comprensión?
¿Será precisamente en la experiencia
de cada cosa, la lección?
¿Habrás padecido sufrimiento,
bajado a lo más bajo, en vez, (280)
y desde la experiencia vivida
lograr, entonces, comprender,
que el sufrimiento se libera
de raiz y de todo tu ser
cuando elevas tu conciencia (285)
desde el dolor más bien?


Así, fácil sería comprender
cómo es que de todo te deshaces,
nada hay que a tí te ate;
pues, en el buen atar no hay nudos, (290)
ni soga, ni lazo, ni empalme.


El amor, lo transciendes;
por igual lo hace tu tolerancia;
la evolución del ser comprende
que somos uno con todo: la ganancia. (295)


Así, más evoluciona la persona,
más integral la persona es,
y menos se apega a nada,
sin estructuras su hacer.
Libre se halla de prejuicios, (300)
aqui empieza la tolerancia;
comprende que es porque hay otro,
y con el otro está su abundancia.


Podría parecer utópico,
mas, utópico no es el desarrollo del ser; (305)
bien dibuja toda la naturaleza
la perfección de lo que ves.


Entonces, como ver, yo veo, veo...
que abandonar la dualidad
de cada cosa que me rodea (310)
para la evolución del ser: su lección primera.


Principio es de la tolerancia
y de abrirte a los demás,
de hacer a un lado perjuicios,
críticas duras o malhablar. (315)


Ahora, lección segunda,
¿cuál podría, ésta, ser,
si en la tolerancia empieza
la abundancia del ser?


¿Será en tu buena voluntad, (320)
en tu virtud indiscriminada
que te abres sin perjuicio
y en todas direcciones amas?


Algo así habló Jesús el Cristo
en algunas de sus enseñanzas, (325)
crecer como un árbol grande,
la copa traspase las ramas
que se abren en latitudes
y en direcciones se hacen vastas.
Profundas sus raíces, (330)
fuerza y resiliencia entraña,
crecer vigorosamente
requiere de esta abundancia.


Mas, el apego ¿qué logra?
No logra tal crecimiento, (335)
eso pasa con el musgo
y hasta el helecho esto alcanza.


Diferente es el bambú
que siete años lleva su crecimiento,
se hizo de raices fuertes (340)
y crece arriba, buscando el cielo.


Hasta del juicio nos habló Jesús,
nos advirtió de no hacer ninguno
si no queremos que la vida
nos devuelva el medir con que sumo. (345)
¿Y qué me dices de la tolerancia
y, por, igual, del desapego?
¿No nos dijo, también,
si nos piden caminar una milla,
que vayamos entonces dos? (350)
¡Devolved la otra mejilla!




En fin, no es que sea una creencia,
aprecio sus palabras como enseñanzas;
su vida y obra me parecen fascinantes,
inmejorables para la abundancia. (355)


Así, sin hacer religión
de las palabras del Maestro
es que se aplican de verdad
y no se quedan en puro cuento.


Ni se hace dogma, ni, tampoco, doctrina... (360)
y mucho menos una religión;
Lao-Jun no he visto en nignuna
ser como Jesús nos habló.


Que fácil es apreciar
la cantidad de "fariseos" (365)
que se mueven por codicia,
vanidad, farfolla y ego.


Así, traspasar el ritmo
de la enseñanza cristiana,
¿qué podría ser esto? (370)
¿aplicar de verdad su palabra?


Así, su palabra
toda una filosofía es;
excelsa y sublime,
asimilada a la de Lao-Tsé. (375)


¿Podría haber aprendido Jesús
enseñanzas orientales?
La investigación deja cuenta
de muchas de sus bondades.
Hasta se habla de un Cristo Cósmico, (380)
un Cristo Oriental,
que deja testimonio en su palabra
de su conocimiento ascentral.


Pero, ahora no quiero excederme
en este conocimiento, (385)
lo he traido a colación
porque en el ritmo lo veo.


Quisiera, Lao-Jun, igual,
poner a reflexionar,
ese ritmo sempiterno (390)
que en nuestra historia está.




Sería como una rueda,
cuyos radios convergen en el centro,
todo deviene a todo,
el cambio, la constante creo. (395)
Así, cambiar es necesario,
es el eje de la rueda,
fijo es el cambio entonces,
en él, vacuidad, veo.


Porque, al igual que se crean mundos, (400)
estos también se destruyen;
la historia nos evoluciona, entonces,
nos cambia, a merced, su silla.
Que ponemos posaderas
donde nos toca asentar (405)
el plan de vida del momento
conforme a la sociedad.


Así, siempre hallaremos
en cualquier sociedad
fruto de su historia, (410)
tierra, cultura y algo más...
mentes que nos liberan
y nos hacen cambiar,
nos hacen cuestionarnos el asiento
y toda su "comodidad". (415)


Habrá el ritmo ahora
de poner la cadera a funcionar,
si estamos en retroceso,
¿cómo se podrá avanzar?


Estará el avance en el cambio, (420)
estará en la evolución,
en el progreso del ser humano,
¿la humanidad es su condición?
¿Necesitaremos una sociedad avanzada,
acorde con el conocimiento, (425)
o será el "conocimiento" un arma
o un culo de mal asiento?



Lao-Jun:


Me fascina la profundidad
de cada una de tus palabras,
cómo reflexionas, Xía, (430)
transmites mucha enseñanza.


Hasta he podido apreciar
en tu reflexión sobre el ritmo,
cómo es que aprecias la superación
y traspasas su abismo. (435)


Pues el devenir del péndulo,
de su movimiento ondulatorio,
está en conocer la vacuidad,
en ser uno con el todo.
Está en la comprensión (440)
de todo lo que te rodea,
abstraerte de juicios y perjuicios,
ser como agua, la mente serena.


Por el momento es suficiente,
dejemos el ritmo aquí, (445)
en la polaridad, sabe el maestro,
que se logra lo sutil:
la neutralidad de las cosas,
de lo que te hace sufrir,
la comprensión de las cosas (450)
y todo empieza en tí.


¿Habrás de cambiarte tú mismo
si es que quieres seguir
caminando arriba, en desapego,
si la neutralización vive ahí? (455)


Ahora, tomemos, Xía,
un té de los que aquí guardo,
ni es rojo, ni es verde,
ni es dulce, ni amargo...
Ni blanco, ni negro, (460)
ni débil, ni fuerte...

Es un té que siempre guardo
y hora es de que lo pruebes;
ven aquí, siéntate conmigo... acércame tu vaso.

Verónica García-Melero
El Libro de los Cuentos. Xía y el Ritmo.