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(I) Hoy somos…¡SUPERNOVAS!

Entrada Reeditada. Primera Publicación: 29 de marzo de 2020.

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Mateo 5:14, Reina-Valera (RVR 1960)

¿Tendría sentido encender una lámpara para iluminar una habitación y, sin embargo, esconderla debajo de la mesa? Entonces, si encendemos un foco para iluminarnos o darnos calor, ¿no es lógico que saquemos el provecho de aquello para lo que ha sido dispuesto? De esta misma manera somos todos, todos somos luz: ¿tendría sentido negar este conocimiento?, ¿tendría sentido apagar nuestra luz, adormecernos y sucumbir al miedo? O, por el contrario, siendo la luz todo un espectro electromagnético, ¿tendría más sentido encendernos y ponernos a brillar?, ¡brillar a todo full!

La luz la vamos a apreciar hoy desde muy diversos «prismas» y, la verdad, depende del prisma, así es su descomposición y esa onda senoidal que, no solo dibuja su espectro multicolor, sino su matemática, por igual.

¿Recordais el album «Dark side of the moon» de Pink Floyd? Esta portada trae a luz uno de los hallazgos de Sir Isaac Newton: apreciar la luz como la composición de corpúsculos y, desde este primer entendimiento, descomponerla en colores espectrales. Lo cierto es que Newton desconocía que la luz era una onda y, más lejos aún estaba de conocer, que era electromagnética. Éstos son hallazgos de una física más reciente que nos refutan hoy día que la luz es energía, es magnética y es perfecta. Con todo, nace de la oscuridad. Sin oscuridad no habría luz.

Aún así, figúrense si ha evolucionado el conocimiento humano con respecto a la luz: ya desde 1801 podemos decir que no todas las luces son perceptibles por el ojo humano. Esta luz no perceptible de la que hablo es la radiación ultravioleta, descubierta en ese año por Joham Wilhelm Ritter. Una luz que, al igual que otra luz, necesita de oscuridad para una mejor apreciación.

Con todo, volviendo a la intención de esta entrada, se pretende dejar en la mente del lector que, para empezar, «nuestra propia mente» es luz. Por igual, vamos a dar un pequeño repaso a la organización y comunicación celular: éstas, también, son luz. Comprenderemos, entonces, que nuestra conciencia es luz, nuestro espíritu es luz y nuestra inteligencia emocional: ¿será luz o será la fuente de nuestra luz? ¿Mayor será nuestro bienestar y paz interiores, mayor será nuestra luz?, ¿mayor es nuestra luz, mayor será nuestra salud?

En este sentido último, otro día procuraremos caminar los senderos del bienestar que conducen a esa luz. Para hoy, que mejor comienzo que empezar a caminar sobre el entendimiento de aquellas primeras preguntas de esta Reflexión de la luz:

¿Podría abstraer el conocimiento de que como polvo de estrellas que soy, provengo de la luz, soy luz y hacia la luz es donde voy? o, ¿podría aventurarme a ir más allá y afirmar que soy luz, biológicamente, y, atendiendo al carácter intrínseco de esta naturaleza inherente que le es propia, necesito de luz del Sol para procesarla en mi interior y crecer, como lo hace una planta?, ¿podría aventurarme a decir que soy «fotosintética» y no haberme excedido en ello? Si no, si concibiera esta luz como aquella que manifiesta mi conciencia, mi «luz existencial», ¿podría decir que biológicamente soy luz y es la luz de mi conciencia la que condiciona el bienestar de mi desarrollo?, ¿está la luz relacionada con mi esencia, con la esencia de mi ser?

A) SOY POLVO DE ESTRELLAS, PROVENGO DE LA LUZ Y HACIA LA LUZ ES DONDE VOY.

Como diría Carl Sagan, «somos polvo de estrella que piensa acerca de las estrellas». No es una frase romática, un ardid poético, es una frase de un prominente divulgador científico del siglo XX con mucho conocimiento de causa. Hoy día, consideremos como la ciencia nos acerca que: «nuestros átomos y los de todo lo que existe están hechos de los desechos de estrellas antiguas que murieron en el pasado remoto del universo» (Toca, A. y Marcos, L., 2019)

En este sentido, consultar el artículo producido Toca y Marcos (2019) para Muy Interesante: «¿Cuál es el origen de la frase «somos polvo de estrellas»? puede resultar muy esclarecedor para esta primera cuestión. Con todo, ¿qué mejor que dejar posteada una imagen que ha viajado conmigo desde que la encontré y desde la que podemos apreciar aquellos elementos que destacan en nuestro organismo y que dan sentido a esta luz de la que hablamos?

Siguiendo este transito de la luz, soy luz, vengo de la luz y a la luz voy, vamos a recordar desde un plano metafísico unas palabras de Jesús el Cristo tanto en el Evangelio de Juan como en el de Tomás, considerado, este último, apócrifo:

Juan 8: 12-20

Jesús dirigió la palabra a los fariseos, diciendo:
“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida”.
Los fariseos le dijeron: “Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale”. Jesús les respondió:
“Aunque Yo doy testimonio de mí,
mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy.
Ustedes juzgan según la carne; Yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy Yo solo el que juzga, sino Yo y el Padre que me envió.
En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido.
Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí”.
Ellos le preguntaron: “¿Dónde está tu Padre?”
Jesús respondió:
“Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre”.
Él pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

Estas palabras invitan a reflexionar acerca del Dios juedocristiano YHVH. Si verdaderamente conocieran al Padre, ¿habrían entedido que en el Padre solo hay amor y luz?. ¿habrían entendido que al ser hechos a su imagen y semejanza esta luz y este amor son perfectos como su creación?, ¿habrían entendido que Dios vive en toda su creación?

Podemos apreciar esta afirmación de Jesús en el Evangelio de Juan, de considerar lo que recapitula el Evangelio de Tomás.

Evangelio de Tomás:

Logion 77: “Jesús dijo: ‘Yo soy la luz que está sobre todas las cosas que estoy todo. De mí todo salió, y me consiguieron todos. Dividir un trozo de madera, allí estoy yo. Levanta la piedra y me encontrarás allí.’”

Como podemos apreciar, siendo el Padre en Jesús, es así que él dice que, por igual, es la luz que está en todas las cosas, puesto que todas las cosas son hechas de esa «luz» de su creación.

Logion 114: «Simón Pedro les dijo: ‘Haz que María nos deje, para las mujeres no merecen la vida.’ Jesús dijo: ‘Mira, yo guiaré para hacerla varón, para que también ella puede llegar a ser un espíritu viviente semejante a vosotros varones. Por cada mujer que se haga hombre entrará en el reino de los cielos.’”

En este sentido, muy importante es eliminar ese sesgo cultural que divide al hombre y la mujer de por aquellos años. Todo un pensamiento transgresor para su momento y para hoy día. ¿Qué es esto? Esto es que Dios nos creó macho y hembra, nos creó con los mismos elementos, con la misma luz. Sesgar la participación en el Reino de Dios por causas sobrevenidas a leyes que desplazan a la mujer a roles pasivos en cuanto a su participación en asuntos sociales y políticos, no es el sesgo de Dios para entrar a su Reino. Sin embargo, bien claro deja que ésta ha de hacerse como el varón, ser un igual, no un diferente.

No se trata de vida de celibato, ¿acaso se necesita el celibato para entrar en el Reino de los Cielos? Lo que se necesita es ser una persona virtuosa: justa, bondadosa, misericordiosa, fuerte y, consecuentemente, con la belleza del alma que le es inherente.

No obstante, podemos profundizar más aún en aquello que la palabra «varón» encierra en una expresión metafórica más profunda de acuerdo a las interpretaciones rabínicas judías de la época de Jesús. En este sentido, por el término «varón» estamos considerando la capacidad dadora que comporta la naturaleza del hombre y que, como bien señala Jesús, por igual lo es en la mujer. Es más, de tomar el rasero de la capacidad de procrear, ¿es la mujer además de receptora, transformadora y, por igual, dadora, entratanto recibe semen y, fecundado en su óvulo, lo trasforma en su interior hasta crear y dar a la luz un hijo? Parece ser que su efecto dador es más bien expansivo o exponencial. No es de extrañar que nuestra historia más ocultada y, recientemente revelada, nos devuelva una sociedad, eminentemente, matriarcal. ¿Habría algún interés en promover el arrinconamiento de la mujer desde las doctrinas religiosas y políticas que distan unos cinco mil años atrás?

Luego, considerada la expresión metafórica del concepto de varón en las escrituras y textos judíos, de ser el sacerdocio y la ensañanza propios del varón, es apreciable que en esta predisposición hacia la búsqueda y conocimiento del Padre que promueve Jesús, está la capacitación en la mujer para tal logro puesto que, por igual, cuenta con las mismas habilidades que un hombre. Lástima que esto haya sido considerado apócrifo, ¿por qué será? Tal vez profundizar en más escrituras apócrifas de diferentes religiones y en comparación con aquello que nos devuelve la historia velada más reciente, nos hagan ver con mayor nitidez las razones por las que ciertos condicionamientos sociales y políticos están, ¿habrá llegado el tiempo de un cambio más profundo en nuestra sociedad?

Otra pregunta sería ¿qué es el Reino de los Cielos? El Reino de los Cielos es explicado reiteradas veces a lo largo de los diferentes Evangelios canónicos y, por igual, los apócrifos.

En este sentido, de tomar el Evangelio de Tomás, nos recordará a otros Evangelios como el de Mateo.

Evangelio de Tomás, logion 20: “Los discípulos le dijeron a Jesús: ‘Díganos qué reino de los cielos es semejante.’ Él les dijo: ‘Es como un grano de mostaza, la más pequeña de todas las semillas, pero cuando cae en tierra preparada, que produce una planta grande y se convierte en un refugio para las aves del cielo.’”

Evangelio de Mateo:

Mateo 13: 31-32:

Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. 32 Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves y anidan en sus ramas».

También, nos acerca otra parábola Mateo 13 en su versículo 33:

33 Les contó otra parábola más: «El reino de los cielos es como la levadura que una mujer tomó y mezcló en una gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa».

Tanto el grano de mostaza, como el grano de levadura, consiguen la más grande de las creaciones, de las evoluciones. En el primer caso, un árbol vigoroso, alto y fuerte, con un ramaje tal, que muchas aves vienen a hacer sus nidos. En el caso de la levadura, con muy poquito se fermenta, se crece la masa y se multiplica en capacidad.

Así es nuestra glándula pineal, el asiento del alma, para Descartes; el Palacio Niwan, para los taoístas; el Ojo Celestial, de los antiguos chinos; el sexto chakra o Ajna (tercer ojo) de la tradición védica; la ventana de Brahma, del hinduismo, etc. Luego, el conocimiento que nos transmite Jesús del Reino de los Cielos, del Reino de Dios, no es otra cosa que alcanzar el conocimiento profundo de nuestro ser, descubrir nuestra verdadera naturaleza, aceptarnos, evolucionar en este camino y despertar nuestra consciencia.

En este sentido, si todos despertamos nuestra consciencia, todos hemos abrazado ese camino virtuoso de bondad, justicia, valor y belleza del alma, ¿no sería la tierra un Paraíso? ¡Por supuesto que sí!, ¿y cómo se logra avanzar por ese camino al despertar, cómo se logra traer el Reino de Dios a la tierra? Solo se logra si avanzamos en nuestro camino siendo fieles a dos principios fundamentales, necesarios y suficientes: con amor al Padre (si no llamémoslo Universo para aquellos que no creen en la existencia de aquello que se concibe con el concepto de Dios) y con amor al prójimo como a uno mismo.

¿Habremos de querernos y aceptarnos para querer y aceptar a los demás?, ¿será el camino del amor al prójimo el camino de la paz, de la tolerancia y de la empatía?. ¿será el camino de la paz y del amor el camino al Reino de Dios, a su perfección celestial?, ¿habremos sido hechos del polvo a imagen de Dios, de su perfección, luz y amor, para ser eso: como su imagen?, ¿si nos alejamos del amor y luz en el que nos hizo, nos alejaremos del Reino de los Cielos?, ¿será importante ser hermanos, ser una gran hermandad para compartir y vivir juntos nuestra necesidad espiritual?, ¿solo de pan vive el hombre?, ¿no necesitará de alimento espiritual?, ¿será mayor el alimento espiritual si es compartido y multiplicado por todos?, ¿será fundamental tener lugares físicos en los que reuninos y compartir nuestras necesidades espirituales? Yo, personalmente, creo que es fundamental. El hecho de que Jesús nos diga que está en cualquier cosa o que el templo está dentro de nosotros mismos, no quita que deje de existir esa necesidad física de Iglesia (entendamos el concepto físico como el lugar que pueda albergar una reunión de personas -bien un campo, bien un edificio -) de la que por igual Él nos habla y, a la vez, ordena que sea instituida y organizada. El problema surge cuando se dogmatizan las palabras con la pretensión de crear divisiones: «La división de las cosas, separa a los hombres, no a las cosas», como diría Bruce Lee, en su Jet Kune Do Tao.

¿Qué podemos abstraer de estas observaciones metafísicas? Simplemente, que toda religión está por lo mismo, por el amor de Dios. Y, si Dios es amor, ¿por qué hay tanta división?, ¿acaso el propósito de Dios es dividirnos? Que yo sepa, el propósito de Dios es que seamos una gran hermandad, que seamos hermanos.

Importante sería ahora considerar la Torre de Babel, igual que nos esparció por la tierra la división de lenguas, así hace cada una de las religiones en la Tierra: dividirnos.

¿Será importante conocer cuál es la única verdad?, ¡claro que sí!, ¡si la única verdad es que somos hechos a imagen y semejanza de Dios o del Universo, como lo quieran llamar! Somos perfectos si nos organizamos como el Universo, ¿y cómo es el Universo perfecto? El Universo es perfecto en vibración, luz, energia y magnetismo; luego, somos perfectos si vibramos en la escala en la que hemos de vibrar, emanando la luz que hemos de emanar, liberando y generando la energía que corresponde a este ciclo y siendo magnéticos, que es la consecuencia de todo.

Y, ¿cómo se consigue todo esto? Se consigue con el amor, porque el amor es lo que nos hace tener luz, vibrar, tener energia a raudales y magnetismo.

Ahora, es momento de continuar con la intención de esta primera entrada, buscando aquellas averiguaciones de la Ciencia de nuestros días que vienen a refutar cada una de las cosas que nos cuestionamos. Otras, aunque en un plano metafísico, son el nuevo paradigma hacia el que apunta la Ciencia Moderna. Muy importante será, para futuras publicaciones, considerar el conocimiento de Albert Gozlan, un maestro maravilloso y excepcional de Cábala Judía. Procuraremos conjugar su conocimiento con el entendimiento de lo que la Cábala Judeocristiana es, para apreciar aquella sabiduría oculta que, en lo concerniente al funcionamiento de nuestra realidad metafísica, ha ido viajando en el Oceáno del tiempo. Por igual, se contrastará con otras culturas, fes y filosofías, para alcanzar el conocimiento de lo que hoy subrayo, la regla de Oro: Dios es amor y su pueblo es todo el que lo busca en amor; puesto que en el amor al prójimo, a uno mismo y a Dios, es en lo que converge toda la Creación. Incluso, de no considerar el concepto de Dios, el equilibrio con el Universo o con la naturaleza es esto: amor y respeto a la naturaleza, a la que nos es propia e interna y a la que nos rodea.

B) SOY LUZ, BIOLÓGICAMENTE y C) NUESTRA CONCIENCIA ES LUZ son dos epígrafes que se publican en una siguiente entrada como continuación a esta primera parte. Una vez publicadas ambas, se procederá a recapitularlas en una sola.

Verónica García-Melero

Bibliografía:

Capes, D. (2020). Explora Dios. ¿Qué es el Evangelio de Tomás? Recuperado de: https://www.exploregod.com/es/articulos/que-es-el-evangelio-de-tomas

Reina-Valera (Ed.) (1960). Juan 8:12-20. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de: https://www.biblegateway.com/passage/?search=Juan+8%3A+12-20&version=RVR1960

Reina-Valera (Ed.) (1960). Mateo 5:31-33. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+5%3A14&version=RVR1960

Toca, A. y Marcos, L. (25 de Noviembre, 2019). ¿Cuál es el origen de la frase «somos polvo de estrellas»?. Muy Interesante. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de. https://www.muyinteresante.es/ciencia/video/cual-es-el-origen-de-la-frase-somos-polvo-de-estrellas-351574432609

Wikipedia (2020). Luz. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de: https://es.wikipedia.org/wiki/Luz