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¿Cómo podemos acercarnos a la perfección de Dios?

Entrada Reeditada. Primera Publicación 30 de Septiembre de 2019.

Salmos 18.

Siendo cristiana, hoy tengo la necesidad de dejar aquí las palabras del Maestro de maestros. Con el tiempo Dios hace salir la luz de la justicia de cada persona, como la mismísima luz del mediodía. Simplemente, Dios lo ve todo, nada puede escapar de Él. Yo estoy plenamente convencida de que así es.

Si no creen en Dios, pues el Universo todo lo ve, así es que nos devuelve dos veces aquello que damos a los demás, dicen muchas culturas orientales. Jesús, en este sentido nos dijo: «Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido» (Mateo 7:2).

También Jesucristo nos advirtió de no juzgar, si no queremos ser juzgados. Y, por igual, nos dejó esta sabiduría para cuando nos profesan mal, es la conducta que nos acerca al estado de paz y sosiego. Jesús nos dijo en Mateo 5:38-48:

38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;

41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Palabra del Señor.

Siempre es bueno recordar las enseñanzas de Jesús, especialmente si decímos ser cristianos. El colmo sería que te señalaran con el dedo, por expresar tu fe y amor a Dios, aquellos que dicen ser cristianos. ¿No serán «fariseos», entonces?

Con mucho amor a Dios, a mi Padre. Porque si dicen ser cristianos, Jesús nos dijo que seríamos sus hermanos, y Dios Padre, nuestro Padre Celestial. No creo que esté diciendo nada que no esté dicho en las Sagradas Escrituras.

¡Buenos días!

Verónica García-Melero

(II) Hoy somos…¡MUCHO CHÍ!

Entrada Reeditada. Primera Publicación: 1 de Abril de 2020.

Mono no aware.

Expresión del Budismo Zen

La imagen de la portada nos trae, no solo la frugalidad del ciclo de floración del cerezo: Sakura, flor nacional de Japón; sino la apreciación de la transitoriedad de la vida y el acercamiento a la naturaleza, por igual.

Si nos preguntamos por la duración del ciclo de su floración, podremos apreciar esta frugalidad del tiempo; pues, Sakura marca el inicio de la primavera y, sin embargo, es tan breve su existencia – unas dos semanas-que cae en el cenit de su belleza, cuando aún no ha dado tiempo de llegar a marchitarse. Cerrando, consecuentemente, su ciclo.

En esta flor convergen el pensamiento sintoísta y budista, bases de la filosofía del país nipón. Si bien el sintoísmo venera la naturaleza, ubicando la misma – junto a los eventos que le acaecen – en el centro; bien es conocido que el budismo otorga gran importancia a la transitoriedad de la vida. Así, la belleza de esta última etapa de su floración, cuando la flor se desprende, ocupa la etapa más hermosa para el Budismo Zen. La etapa conocida como «Mono no aware», que significa: tener empatía o sensibilidad hacia todas las cosas y su temporalidad.

Podemos apreciar cómo de calada es esta filosofía en el pueblo nipón, justo para este momento de Sakura, sus gentes celebran multitudinariamente el Hanami. Una festividad en la que los japoneses, en masa, acuden a parques y jardines para comer y beber contemplando su belleza y, por igual, reflexionando bajo la sombra de sus cerezos (Supercurioso (Ed.), 2014)

Celebración del Hanami, Japón.

El cerezo nos trae el florecer, la primavera; aunque también nos trae el renacer, nos trae un ciclo de energía, un ciclo de Qi (Chi). De esta manera, habiendo considerado en Hoy somos…¡SUPERNOVAS! una primera perspectiva metafísica de nuestra luz, de nuestra «energía», y desde un prisma religioso; la transcendencia de la filosofía Budista Zen nos conecta con esta primera observación metafísica y logra ir, en vez de «más allá» (lo que viene a ser el significado de meta), «más adentro», esto es, a nuestro cuerpo físico.

Para que se comprenda con lucidez a qué se pretende dar respuesta con esta conexión de Qi (Chí) y la biología de nuestro organismo, acerquemos aquella primera pregunta que nos hicimos en La Reflexión de la Luz:

Si no, si concibiera esta luz como aquella que manifiesta mi conciencia, mi «luz existencial», ¿podría decir que biológicamente soy luz y es la luz de mi conciencia la que condiciona el bienestar de mi desarrollo?, ¿está la luz relacionada con mi esencia, con la esencia de mi ser?

A) ¿QUÉ ES EL Qi?

Siguiendo esta línea, necesario se hace, en este momento, comprender qué es Qi. Un buen entendimiento del concepto de Qi nos lo proporciona el Profesor Manuel Rodríguez Cuadras en su libro «Medicina Tradicional China: Teoría Básica I».

Sinograma del Chino Tradicional para Qi (Chí)

De acuerdo al taoísmo y a la filosofía y medicina chinas, el Qi, cuyo significado es «flujo vital de energía», es un principio activo que forma parte de todo ser vivo. Literalmente, es un término que significa «aire, aliento, disposición del ánimo« y ha terminado extendiéndose a otros países de Extremo Oriente, como lo son Corea, Japón y otros países, quienes han adoptado su trasncripción como Chí.

Luego, si se preguntaba por la razón de denominarlo así, Chí, aquí podemos comprender su causa. Con todo, contrastarlo con otros conceptos occidentales, puede conducirnos a apreciar similitudes de una manera, tal vez, más natural. Así, los conceptos: energeia, magnetismo animal, élan vital o energía vital (vitalismo) – todos de Occidente – son similares al Qi. En este sentido, también es muy similar el concepto de prana hindú, claro que con unos matices claramente diferenciados.

Entretanto el prana hindú es la energía que desde el aire respirable se adquiere en la respiración, el Qi es ésta misma energía proveniente del macrocosmos, aunque en el microcosmos (el cuerpo humano y la psique); lo que para la tradición India tal energía sería un factor místico.

Alcanzados esta definición primera y contraste con aquellos conceptos relacionados con el Qi, importante se hace también considerar el significado que este término encierra en estas otras culturas. De esta manera, el (Qi en Japonés) se traduce como energía, presencia, voluntad, salud o respiración; y en el yoga hindú, la palabra sánscrita prana viene a significar energía, respiración y sabiduría.

Como podemos apreciar el concepto de respiración, así como la energía, son un denominador común. ¿Por qué es esto? De acuerdo a Rodríguez (2010), editado por García-Melero (2017), los métodos de atención a la respiración, así como algunas técnicas, ocupan un lugar preeminente en los sistemas espirituales y terapeúticos orientales. Ésto es debido a que la respiración es la herramienta principal para el conocimiento del Qi. De esta manera, este concepto de «flujo vital de energía» viene a menudo de la mano de doctrinas espirituales como el taoísmo y el budismo, y de prácticas espirituales como el yoga y el Tachí.

Siguiendo esta línea, los practicantes de doctrinas como el Kung-Fu Shaolín, Taijíquán, el Daito-ryu aiki-jutsu, el Aikido y otras artes marciales, afirman el control y uso que puede alcanzar el humano de la energía: acrecentándola y distribuyéndola por todo el cuerpo o usarla de forma concetrada; todo, gracias a la práctica de diversas técnicas.

Alcanzado este punto, concebimos la Chí como «la energía cósmica que circula de un modo polarizadamente recíproco (yin/yang) en el cuerpo de todo ser viviente y que la armoniosa y continua circulación de tal energía mantiene a la salud del cuerpo y de la psique» (Rodríguez, 2010 en García-Melero (Ed.), 2017, p. 63). Así, la energía Chí discurre por todo un circuito energético corporal a través de los kin – meridianos o canales -, los cuales están naturalemente ordenados, teniendo nodos o puntos clave, denominados xue, que se evidencian principalmente en la dermis. De esta manera, siendo la Chí una energía que fluye continuamente por la Naturaleza, la interrupción de su libre flujo en el cuerpo es la base de cualquier dolencia física o psícológica. Esto es, una alteración de nuestro circuito energético corporal provoca una enfermedad, varias o un síndrome.

Como podemos apreciar, este flujo de energía del macrocosmos, no solo es que nos conecte con nuestro microcosmos a través de la energía que conseguimos a través de la respiración; es, también, que nuestra energía, fruto de nuestra respiración, ha de estar en equilibrio y armonía con la energía de la naturaleza. Aquí estriba el eje central de la filosofía sintoísta, la naturaleza y todos aquellos acontecimientos que le devienen. Un sustrato que sirve de base para el actual «biocentrismo» que trataremos en otra ocasión.

En lo que ahora respecta, alcanzado el conocimiento de este «flujo vital de energía«, Qi o Chí, podemos dar paso a contestar estas primeras preguntas que nos hacemos para afirmar que somos luz.

B) ¿Qué relación hay entre el Qi o la Chí y la luz?

Dalmau-Santamaria (2013), produjo un trabajo, publicado por la Revista Internacional Acupuntura, de gran calado en lo que es ahora un tema de actualidad y de creciente interés: «Biofotones: una interpretación moderna del concepto tradicional “Qi”» . En este trabajo, con ánimo de acercar una interpretación moderna del concepto de la Chí, se describen las bases científicas sobre las que descansa el mismo. Por igual, analiza hallazgos científicos actuales según los cuales se permite relacionar los biofotones y el tejido conectivo, y dicha relación con el sistema de meridianos del circuito energético corporal descrito por la MCT.

«Este hecho podría indicar que los meridianos descritos por la medicina china son como cables de fibra óptica que llevan gran cantidad de bioinformación en forma de biofotones y con la función, entre otras, de contribuir a la regulación y la organización de los sistemas biológicos«. (Dalmau-Santamaría, 2013, p. 57)

Si se pregunta por el biofotón, (del griego βιο, que significa « vida » y φωτο, « luz ») es un fotón de origen biológico que no es el resultado de los productos de una reacción enzimática específica. Luego, se trata de una quimioluminiscencia de origen biológico que se distingue de la bioluminiscencia por la ausencia de mecanismo enzimático relacionado, y por una magnitud o intensidad ultra-débil (del inglés, ultra-weak spontaneous photon emission, o a veces, de forma más simple, ultra-weak photon emission) (Wikipedia, 2020, Biofotón).

Para abstraer esta diferencia entre quimioluminiscencia y bioluminiscencia se hace imperante acercar el conocimiento primero al respecto sobre la transmisión de información desde los sistemas biológicos a partir de biofotones. Esta evidencia fue desarrollada por el físico Fritz-Albert Popp, alquien que encontrará nombrar cada vez más en los medios de comunicación.

De acuerdo a Fritz-Albert Popp, citado por Dalmau-Santamaría (2013), en la transmisión de información desde los sistemas biológicos a partir de biofotones, dichas radiaciones ultradébiles están relacionadas especialmente con la molécula de ADN y tienen un papel importante en la regulación de los procesos bioquímicos y la mitosis, la comunicación celular y los campos morfogenéticos, y la memoria.

En adición, el Dr. F.A. Popp junto con el Dr. Klaus Peter Schlebusch, médico de Essen (Alemania), «demostraron por primera vez la presencia de radiaciones infrarrojas pertenecientes al rango de biofotones de longitud de onda ancha en estructuras del cuerpo humano que parecían ser idénticos al sistema de meridianos descritos por la medicina china« (Dalmau-Santamaría, 2013, p. 56).

Con todo, nos podemos aventurar a ir más allá al conectar la base teórica del trabajo de Dalmau-Santamaría (2013), con el presupuesto básico de conocimiento de Medicina China Tradicional recogido por Rodríguez (2010), editado por García-Melero (2017). así, con ánimo de acercar una interpretación moderna del concepti de Qi, el Dr. Dalmau-Santamaría nos acerca una serie de hallazgos que permiten establecer bases científicas para tal interpretación.

En este sentido, profundiza en la conexión física que procuran diversas teorías y conocimientos para la interpretación del Qi, como lo son: (a) la consistencia que proporciona la física de partículas, (b) la conexión de ésta con la física cuántica, (c) el concepto de campo introducido por Faraday, (d) el Campo Punto Cero, Vacío Cuántico o Mar de Dirac; (e) el Campo creado o campo de Higgs; (f) y hasta la «Partícula de Dios», por ser sintéticos.

C) BIOFOTONES en nuestro cerebro: ¿está nuestra conciencia relacionada con la luz?

Como ha sido expuesto con anterioridad, el Profesor Rodríguez (2010) nos acerca el conocimiento referente al circuito energético corporal, a través del cual discurre la Chí por los kin – meridianos o canales -, los cuales están naturalmente ordenados, teniendo nodos o puntos clave, denominados xue, que se evidencian principalmente en la dermis.

Si, en adición, consideramos aquellas experiencias que nos acercan expertos marciales con respecto al control mental del Qi (Rodriguez, 2010); el hallazgo de Fritz-Albert Popp con relación a la transmisión de información desde los sistemas biológicos a partir de biofotones; y el conocimiento demostrado por el Dr. F.A. Popp junto con el Dr. Klaus Peter Schlebusch con respecto a la similitud que, con el sistema de meridianos del circuito energético corporal según la MCT, presentan las radiaciones infrarrojas pertenencientes al rango de biofotones de longitud de onda ancha en estructuras del cuerpo humano (Dalmau-Santamaría, 2013, p. 56); fácil es cuestionarse si nuestra conciencia es luz.

¿Está nuestra conciencia directamente vinculada a la luz en tanto se demuestra que el flujo de Chí (radiaciones infrarrojas pertenecientes al rango de biofotones de longitud de onda ancha en estructuras del cuerpo humano) está presente en nuestro cerebro, atiende a un circuito energético corporal, transmite información a los sistemas biológicos, está relacionado especialmente con la molécula de ADN y tienen un papel importante en la regulación de los procesos bioquímicos, la mitosis, los campos morfogenéticos, y la memoria?

Es más, podemos ir más allá, ¿está nuestra conciencia directamente vinculada a la luz en tanto se demuestra que el flujo de Chí, además de estar presente en nuestro cerebro, atiende a un circuito energético corporal, transmite información a los sistemas biológicos, está relacionado especialmente con la molécula de ADN, tiene un papel importante en la regulación de los procesos bioquímicos, la mitosis, los campos morfogenéticos, la memoria, puede acrecentarse, distribuirse o concentrarse con técnicas de focalización y meditación y viene de la mano de prácticas espirituales milenarias como el yoga y el Tachí, así como de doctrinas espirituales, igual de milenarias, que tienen como objeto «ELEVAR LA CONCIENCIA»?

Yo, definitivamente, creo que ¡SÍ!

Con todo, si alcanzar el conocimiento de que nuestra conciencia es luz, nos resulta aún descabellado; Pérez (2017) nos acerca un artículo que viene a contener una información asimilada a la descrita y sostiene que «si se produce una comunicación óptica, los Biofotones que producen nuestros cerebros podrían verse afectados por el entrelazamiento cuántico, lo que significa que puede haber un fuerte vínculo entre estos fotones, nuestra conciencia y posiblemente a lo que muchas culturas y religiones se refieren como Espíritu».

Adicionalmente, la Dra. María Pérez (2017) nos acerca, tanto experimentos, evidencias empíricas, como sus propias reflexiones. De entre ellas, resultan fascinantes las siguientes (extraído de su artículo: ¡Los científicos descubren biofotones en el cerebro que podrían insinuar que nuestra conciencia está directamente vinculada a la luz!)

En un par de experimentos, los científicos descubrieron que los cerebros de ratas pueden pasar solo un biofotón por neurona por minuto, pero los cerebros humanos podrían transmitir más de mil millones de biofotones por segundo.

Esto plantea la pregunta, ¿podría ser posible que cuanta más luz se pueda producir y comunicarse entre las neuronas, más conscientes sean?

Si hay alguna correlación entre los biofotones, la luz y la conciencia, puede tener fuertes implicaciones de que hay más en la luz de lo que somos conscientes.

[…] Muchos textos y religiones se remontan al pasado, desde los albores de la civilización humana han informado de santos, seres ascendidos e individuos iluminados que tienen círculos brillantes alrededor de sus cabezas.

Desde la antigua Grecia y la antigua Roma, hasta las enseñanzas del hinduismo, el budismo, el islamismo y el cristianismo, entre muchas otras religiones, los individuos sagrados fueron representados con un círculo brillante en forma de un resplandor circular alrededor de sus cabezas.

Si fueran tan iluminados como se describen, tal vez este círculo brillante fue solo el resultado de la conciencia superior con la que operaron, por lo tanto, una mayor frecuencia y producción de biofotones. Tal vez estos individuos produjeron un nivel más alto de biofotones con una mayor intensidad debido a su iluminación, si existe alguna correlación entre los biofotones y la conciencia.

Pero una de las implicaciones más emocionantes, el descubrimiento de que nuestros cerebros pueden producir luz, es que tal vez nuestra conciencia y nuestro espíritu no están contenidos dentro de nuestros cuerpos. Esta implicación es completamente pasada por alto por los científicos.

El entrelazamiento cuántico dice que 2 fotones entrelazados reaccionan si uno de los fotones se ve afectado, sin importar dónde se encuentre el otro fotón en El Universo sin demora.

Tal vez exista un mundo dentro de la luz, y no importa dónde se encuentre en El Universo, los fotones pueden actuar como portales que permiten la comunicación entre estos dos mundos. Tal vez nuestro espíritu y conciencia se comuniquen con nuestros cuerpos a través de estos biofotones. Y mientras más luz producimos, más despertamos y encarnamos la totalidad de nuestra conciencia.

En este sentido, como hemos expuesto al principio, el flujo vital de energía, Qi o Chí, es la energía que desde el aire respirable se adquiere en la respiración (macrocosmos), aunque para revertirla en el microcosmos (el cuerpo humano y la psique); muy importante se hace subrayar la psique y, por supuesto, que no hablamos de aire, hablamos de un flujo vital de energía (radiaciones infrarrojas pertenecientes al rango de biofotones de longitud de onda ancha en estructuras del cuerpo humano, como demuestra la ciencia) que nos conecta con la naturaleza y el Universo.

Volviendo a Pérez (2017): Esto puede explicar el fenómeno de por qué el estado de un fotón se ve afectado simplemente por su observación consciente, como se ha demostrado en muchos experimentos cuánticos. Tal vez nuestra observación comunique algo a través de nuestros biofotones con el fotón que se está observando, de manera similar al enredo cuántico, ya que la luz es solo una sustancia unificada que se dispersa en todo el Universo y se afecta a través de cada partícula de luz.

Por supuesto, nada de esto está ni siquiera cerca de ser una teoría. Pero hacer preguntas y tomar semejantes hipótesis metafísicas podría acercarnos más a la verdad y comprender qué es la conciencia, de dónde proviene y cuáles son los misterios que se esconden dentro de la luz.

D) PROPOSICIÓN DE DOS HIPÓTESIS A LA COMUNIDAD CIENTÍFICA DESDE LA EXPERIENCIA PERSONAL Y EL CONOCIMIENTO QUE SE COMPARTE EN ESTE ARTÍCULO.

Siguiendo la línea que propone la Dra. María Pérez, quién nos invita a plantearnos hipótesis metafísicas que nos acerquen más a la verdad y comprender qué es la conciencia, de dónde proviene y cuáles son los misterios que se esconden dentro de la luz; con ánimo de conectar la observación de fenómenos físicos con aquellas observaciones de artistas marciales que hacen con respecto al control mental del flujo de energía corporal – dentro de los que me incluyo, con una experiencia desde los 8 años -; se proponen dos hipótesis para la Comunidad Científica.

La primera de ellas descansa sobre esta observación que vengo a apreciar y, dado mi conocimiento en la física natural y cuántica -solo soy una aficionada – desconozco si el planteamiento que propongo es totalmente correcto.

H1: «La adquisición de destrezas en el control del Qi posibilita, bien la expansión y distribución de energía, bien su concentración, lo que vendría a ser ese comportamiento de la partícula en el campo de Higgs».

La segunda de ellas, sin embargo, se nutre de esta primera observación. Más allá de estar acertada o no en la primera proposición; la intención de ésta otra es algo más transcendental para el estudio y, por igual, se nutre del trabajo expuesto en este artículo. De esta manera:

H2: Apreciar el comportamiento de leyes y propiedades físicas en nuestro propio organismo, puede proporcionarnos un campo de investigación holístico, en el que microcosmos (humano) y macrocosmos (universo) nos proporcionan un entendimiento más consistente y veraz de aquellos fenómenos físicos y metafísicos que comprende nuestra realidad y que, a su vez, se interconectan; aflorando, por igual, en una comprensión más profunda de nuestra conciencia.

Por el momento, me ha resultado muy estimulante unir aquellos conocimientos que, con respecto a nuestra luz existencial y vital,

había ido recapitulando; hoy he logrado darle forma, movida por los ejercicios de yoga de mi hijo, los cuales me han inspirado para este artículo.

Con amor y mucho Chí, a mi hijo.

Verónica García-Melero

Bibliografía:

Dalmau-Santamaría, I. (2013). Biofotones: una interpretación moderna del concepto tradicional “Qi”. Revista Internacional de Acupuntura. 2013 7 (2.) 59 – 64

García-Melero, V. (Ed.) (2017). El Libro de Sheng Laoshi. Guía Básica de Filosofía China: Principales Escuelas de Pensamiento y Artes Marciales. Limburg an der Lahn, Germany: PediaPress GmbH.

Pérez, M. (2017). ¡Los científicos descubren biodotones en el cerebro que podrían insinuar que nuestra conciencia está directamente vinculada a la luz! Recuperado el 30 de Marzo de 2020 de: http://draperezbenitezsoc.wixsite.com/home/single-post/2019/07/15/%C2%A1Los-cient%C3%ADficos-descubren-biofotones-en-el-cerebro-que-podr%C3%ADan-insinuar-que-nuestra-conciencia-est%C3%A1-directamente-vinculada-a-la-luz

Rodríguez, M. (2010). Medicina China Tradicional: Teoría Básica I. Fundación Europea de Medicina Tradicional China.

Supercurioso (Ed.) (2014). Sakura, la flor del cerezo y su simbología. SuperCurioso. Recuperado el 30 de marzo de 2020 de: https://supercurioso.com/sakura-la-flor-del-cerezo-y-su-simbologia/

Wikipedia (2020) Biofotón. Recuperado el 30 de marzo de 2020 de: https://es.wikipedia.org/wiki/Biofot%C3%B3n

(I) Hoy somos…¡SUPERNOVAS!

Entrada Reeditada. Primera Publicación: 29 de marzo de 2020.

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Mateo 5:14, Reina-Valera (RVR 1960)

¿Tendría sentido encender una lámpara para iluminar una habitación y, sin embargo, esconderla debajo de la mesa? Entonces, si encendemos un foco para iluminarnos o darnos calor, ¿no es lógico que saquemos el provecho de aquello para lo que ha sido dispuesto? De esta misma manera somos todos, todos somos luz: ¿tendría sentido negar este conocimiento?, ¿tendría sentido apagar nuestra luz, adormecernos y sucumbir al miedo? O, por el contrario, siendo la luz todo un espectro electromagnético, ¿tendría más sentido encendernos y ponernos a brillar?, ¡brillar a todo full!

La luz la vamos a apreciar hoy desde muy diversos «prismas» y, la verdad, depende del prisma, así es su descomposición y esa onda senoidal que, no solo dibuja su espectro multicolor, sino su matemática, por igual.

¿Recordais el album «Dark side of the moon» de Pink Floyd? Esta portada trae a luz uno de los hallazgos de Sir Isaac Newton: apreciar la luz como la composición de corpúsculos y, desde este primer entendimiento, descomponerla en colores espectrales. Lo cierto es que Newton desconocía que la luz era una onda y, más lejos aún estaba de conocer, que era electromagnética. Éstos son hallazgos de una física más reciente que nos refutan hoy día que la luz es energía, es magnética y es perfecta. Con todo, nace de la oscuridad. Sin oscuridad no habría luz.

Aún así, figúrense si ha evolucionado el conocimiento humano con respecto a la luz: ya desde 1801 podemos decir que no todas las luces son perceptibles por el ojo humano. Esta luz no perceptible de la que hablo es la radiación ultravioleta, descubierta en ese año por Joham Wilhelm Ritter. Una luz que, al igual que otra luz, necesita de oscuridad para una mejor apreciación.

Con todo, volviendo a la intención de esta entrada, se pretende dejar en la mente del lector que, para empezar, «nuestra propia mente» es luz. Por igual, vamos a dar un pequeño repaso a la organización y comunicación celular: éstas, también, son luz. Comprenderemos, entonces, que nuestra conciencia es luz, nuestro espíritu es luz y nuestra inteligencia emocional: ¿será luz o será la fuente de nuestra luz? ¿Mayor será nuestro bienestar y paz interiores, mayor será nuestra luz?, ¿mayor es nuestra luz, mayor será nuestra salud?

En este sentido último, otro día procuraremos caminar los senderos del bienestar que conducen a esa luz. Para hoy, que mejor comienzo que empezar a caminar sobre el entendimiento de aquellas primeras preguntas de esta Reflexión de la luz:

¿Podría abstraer el conocimiento de que como polvo de estrellas que soy, provengo de la luz, soy luz y hacia la luz es donde voy? o, ¿podría aventurarme a ir más allá y afirmar que soy luz, biológicamente, y, atendiendo al carácter intrínseco de esta naturaleza inherente que le es propia, necesito de luz del Sol para procesarla en mi interior y crecer, como lo hace una planta?, ¿podría aventurarme a decir que soy «fotosintética» y no haberme excedido en ello? Si no, si concibiera esta luz como aquella que manifiesta mi conciencia, mi «luz existencial», ¿podría decir que biológicamente soy luz y es la luz de mi conciencia la que condiciona el bienestar de mi desarrollo?, ¿está la luz relacionada con mi esencia, con la esencia de mi ser?

A) SOY POLVO DE ESTRELLAS, PROVENGO DE LA LUZ Y HACIA LA LUZ ES DONDE VOY.

Como diría Carl Sagan, «somos polvo de estrella que piensa acerca de las estrellas». No es una frase romática, un ardid poético, es una frase de un prominente divulgador científico del siglo XX con mucho conocimiento de causa. Hoy día, consideremos como la ciencia nos acerca que: «nuestros átomos y los de todo lo que existe están hechos de los desechos de estrellas antiguas que murieron en el pasado remoto del universo» (Toca, A. y Marcos, L., 2019)

En este sentido, consultar el artículo producido Toca y Marcos (2019) para Muy Interesante: «¿Cuál es el origen de la frase «somos polvo de estrellas»? puede resultar muy esclarecedor para esta primera cuestión. Con todo, ¿qué mejor que dejar posteada una imagen que ha viajado conmigo desde que la encontré y desde la que podemos apreciar aquellos elementos que destacan en nuestro organismo y que dan sentido a esta luz de la que hablamos?

Siguiendo este transito de la luz, soy luz, vengo de la luz y a la luz voy, vamos a recordar desde un plano metafísico unas palabras de Jesús el Cristo tanto en el Evangelio de Juan como en el de Tomás, considerado, este último, apócrifo:

Juan 8: 12-20

Jesús dirigió la palabra a los fariseos, diciendo:
“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida”.
Los fariseos le dijeron: “Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale”. Jesús les respondió:
“Aunque Yo doy testimonio de mí,
mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy.
Ustedes juzgan según la carne; Yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy Yo solo el que juzga, sino Yo y el Padre que me envió.
En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido.
Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí”.
Ellos le preguntaron: “¿Dónde está tu Padre?”
Jesús respondió:
“Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre”.
Él pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

Estas palabras invitan a reflexionar acerca del Dios juedocristiano YHVH. Si verdaderamente conocieran al Padre, ¿habrían entedido que en el Padre solo hay amor y luz?. ¿habrían entendido que al ser hechos a su imagen y semejanza esta luz y este amor son perfectos como su creación?, ¿habrían entendido que Dios vive en toda su creación?

Podemos apreciar esta afirmación de Jesús en el Evangelio de Juan, de considerar lo que recapitula el Evangelio de Tomás.

Evangelio de Tomás:

Logion 77: “Jesús dijo: ‘Yo soy la luz que está sobre todas las cosas que estoy todo. De mí todo salió, y me consiguieron todos. Dividir un trozo de madera, allí estoy yo. Levanta la piedra y me encontrarás allí.’”

Como podemos apreciar, siendo el Padre en Jesús, es así que él dice que, por igual, es la luz que está en todas las cosas, puesto que todas las cosas son hechas de esa «luz» de su creación.

Logion 114: «Simón Pedro les dijo: ‘Haz que María nos deje, para las mujeres no merecen la vida.’ Jesús dijo: ‘Mira, yo guiaré para hacerla varón, para que también ella puede llegar a ser un espíritu viviente semejante a vosotros varones. Por cada mujer que se haga hombre entrará en el reino de los cielos.’”

En este sentido, muy importante es eliminar ese sesgo cultural que divide al hombre y la mujer de por aquellos años. Todo un pensamiento transgresor para su momento y para hoy día. ¿Qué es esto? Esto es que Dios nos creó macho y hembra, nos creó con los mismos elementos, con la misma luz. Sesgar la participación en el Reino de Dios por causas sobrevenidas a leyes que desplazan a la mujer a roles pasivos en cuanto a su participación en asuntos sociales y políticos, no es el sesgo de Dios para entrar a su Reino. Sin embargo, bien claro deja que ésta ha de hacerse como el varón, ser un igual, no un diferente.

No se trata de vida de celibato, ¿acaso se necesita el celibato para entrar en el Reino de los Cielos? Lo que se necesita es ser una persona virtuosa: justa, bondadosa, misericordiosa, fuerte y, consecuentemente, con la belleza del alma que le es inherente.

No obstante, podemos profundizar más aún en aquello que la palabra «varón» encierra en una expresión metafórica más profunda de acuerdo a las interpretaciones rabínicas judías de la época de Jesús. En este sentido, por el término «varón» estamos considerando la capacidad dadora que comporta la naturaleza del hombre y que, como bien señala Jesús, por igual lo es en la mujer. Es más, de tomar el rasero de la capacidad de procrear, ¿es la mujer además de receptora, transformadora y, por igual, dadora, entratanto recibe semen y, fecundado en su óvulo, lo trasforma en su interior hasta crear y dar a la luz un hijo? Parece ser que su efecto dador es más bien expansivo o exponencial. No es de extrañar que nuestra historia más ocultada y, recientemente revelada, nos devuelva una sociedad, eminentemente, matriarcal. ¿Habría algún interés en promover el arrinconamiento de la mujer desde las doctrinas religiosas y políticas que distan unos cinco mil años atrás?

Luego, considerada la expresión metafórica del concepto de varón en las escrituras y textos judíos, de ser el sacerdocio y la ensañanza propios del varón, es apreciable que en esta predisposición hacia la búsqueda y conocimiento del Padre que promueve Jesús, está la capacitación en la mujer para tal logro puesto que, por igual, cuenta con las mismas habilidades que un hombre. Lástima que esto haya sido considerado apócrifo, ¿por qué será? Tal vez profundizar en más escrituras apócrifas de diferentes religiones y en comparación con aquello que nos devuelve la historia velada más reciente, nos hagan ver con mayor nitidez las razones por las que ciertos condicionamientos sociales y políticos están, ¿habrá llegado el tiempo de un cambio más profundo en nuestra sociedad?

Otra pregunta sería ¿qué es el Reino de los Cielos? El Reino de los Cielos es explicado reiteradas veces a lo largo de los diferentes Evangelios canónicos y, por igual, los apócrifos.

En este sentido, de tomar el Evangelio de Tomás, nos recordará a otros Evangelios como el de Mateo.

Evangelio de Tomás, logion 20: “Los discípulos le dijeron a Jesús: ‘Díganos qué reino de los cielos es semejante.’ Él les dijo: ‘Es como un grano de mostaza, la más pequeña de todas las semillas, pero cuando cae en tierra preparada, que produce una planta grande y se convierte en un refugio para las aves del cielo.’”

Evangelio de Mateo:

Mateo 13: 31-32:

Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. 32 Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves y anidan en sus ramas».

También, nos acerca otra parábola Mateo 13 en su versículo 33:

33 Les contó otra parábola más: «El reino de los cielos es como la levadura que una mujer tomó y mezcló en una gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa».

Tanto el grano de mostaza, como el grano de levadura, consiguen la más grande de las creaciones, de las evoluciones. En el primer caso, un árbol vigoroso, alto y fuerte, con un ramaje tal, que muchas aves vienen a hacer sus nidos. En el caso de la levadura, con muy poquito se fermenta, se crece la masa y se multiplica en capacidad.

Así es nuestra glándula pineal, el asiento del alma, para Descartes; el Palacio Niwan, para los taoístas; el Ojo Celestial, de los antiguos chinos; el sexto chakra o Ajna (tercer ojo) de la tradición védica; la ventana de Brahma, del hinduismo, etc. Luego, el conocimiento que nos transmite Jesús del Reino de los Cielos, del Reino de Dios, no es otra cosa que alcanzar el conocimiento profundo de nuestro ser, descubrir nuestra verdadera naturaleza, aceptarnos, evolucionar en este camino y despertar nuestra consciencia.

En este sentido, si todos despertamos nuestra consciencia, todos hemos abrazado ese camino virtuoso de bondad, justicia, valor y belleza del alma, ¿no sería la tierra un Paraíso? ¡Por supuesto que sí!, ¿y cómo se logra avanzar por ese camino al despertar, cómo se logra traer el Reino de Dios a la tierra? Solo se logra si avanzamos en nuestro camino siendo fieles a dos principios fundamentales, necesarios y suficientes: con amor al Padre (si no llamémoslo Universo para aquellos que no creen en la existencia de aquello que se concibe con el concepto de Dios) y con amor al prójimo como a uno mismo.

¿Habremos de querernos y aceptarnos para querer y aceptar a los demás?, ¿será el camino del amor al prójimo el camino de la paz, de la tolerancia y de la empatía?. ¿será el camino de la paz y del amor el camino al Reino de Dios, a su perfección celestial?, ¿habremos sido hechos del polvo a imagen de Dios, de su perfección, luz y amor, para ser eso: como su imagen?, ¿si nos alejamos del amor y luz en el que nos hizo, nos alejaremos del Reino de los Cielos?, ¿será importante ser hermanos, ser una gran hermandad para compartir y vivir juntos nuestra necesidad espiritual?, ¿solo de pan vive el hombre?, ¿no necesitará de alimento espiritual?, ¿será mayor el alimento espiritual si es compartido y multiplicado por todos?, ¿será fundamental tener lugares físicos en los que reuninos y compartir nuestras necesidades espirituales? Yo, personalmente, creo que es fundamental. El hecho de que Jesús nos diga que está en cualquier cosa o que el templo está dentro de nosotros mismos, no quita que deje de existir esa necesidad física de Iglesia (entendamos el concepto físico como el lugar que pueda albergar una reunión de personas -bien un campo, bien un edificio -) de la que por igual Él nos habla y, a la vez, ordena que sea instituida y organizada. El problema surge cuando se dogmatizan las palabras con la pretensión de crear divisiones: «La división de las cosas, separa a los hombres, no a las cosas», como diría Bruce Lee, en su Jet Kune Do Tao.

¿Qué podemos abstraer de estas observaciones metafísicas? Simplemente, que toda religión está por lo mismo, por el amor de Dios. Y, si Dios es amor, ¿por qué hay tanta división?, ¿acaso el propósito de Dios es dividirnos? Que yo sepa, el propósito de Dios es que seamos una gran hermandad, que seamos hermanos.

Importante sería ahora considerar la Torre de Babel, igual que nos esparció por la tierra la división de lenguas, así hace cada una de las religiones en la Tierra: dividirnos.

¿Será importante conocer cuál es la única verdad?, ¡claro que sí!, ¡si la única verdad es que somos hechos a imagen y semejanza de Dios o del Universo, como lo quieran llamar! Somos perfectos si nos organizamos como el Universo, ¿y cómo es el Universo perfecto? El Universo es perfecto en vibración, luz, energia y magnetismo; luego, somos perfectos si vibramos en la escala en la que hemos de vibrar, emanando la luz que hemos de emanar, liberando y generando la energía que corresponde a este ciclo y siendo magnéticos, que es la consecuencia de todo.

Y, ¿cómo se consigue todo esto? Se consigue con el amor, porque el amor es lo que nos hace tener luz, vibrar, tener energia a raudales y magnetismo.

Ahora, es momento de continuar con la intención de esta primera entrada, buscando aquellas averiguaciones de la Ciencia de nuestros días que vienen a refutar cada una de las cosas que nos cuestionamos. Otras, aunque en un plano metafísico, son el nuevo paradigma hacia el que apunta la Ciencia Moderna. Muy importante será, para futuras publicaciones, considerar el conocimiento de Albert Gozlan, un maestro maravilloso y excepcional de Cábala Judía. Procuraremos conjugar su conocimiento con el entendimiento de lo que la Cábala Judeocristiana es, para apreciar aquella sabiduría oculta que, en lo concerniente al funcionamiento de nuestra realidad metafísica, ha ido viajando en el Oceáno del tiempo. Por igual, se contrastará con otras culturas, fes y filosofías, para alcanzar el conocimiento de lo que hoy subrayo, la regla de Oro: Dios es amor y su pueblo es todo el que lo busca en amor; puesto que en el amor al prójimo, a uno mismo y a Dios, es en lo que converge toda la Creación. Incluso, de no considerar el concepto de Dios, el equilibrio con el Universo o con la naturaleza es esto: amor y respeto a la naturaleza, a la que nos es propia e interna y a la que nos rodea.

B) SOY LUZ, BIOLÓGICAMENTE y C) NUESTRA CONCIENCIA ES LUZ son dos epígrafes que se publican en una siguiente entrada como continuación a esta primera parte. Una vez publicadas ambas, se procederá a recapitularlas en una sola.

Verónica García-Melero

Bibliografía:

Capes, D. (2020). Explora Dios. ¿Qué es el Evangelio de Tomás? Recuperado de: https://www.exploregod.com/es/articulos/que-es-el-evangelio-de-tomas

Reina-Valera (Ed.) (1960). Juan 8:12-20. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de: https://www.biblegateway.com/passage/?search=Juan+8%3A+12-20&version=RVR1960

Reina-Valera (Ed.) (1960). Mateo 5:31-33. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+5%3A14&version=RVR1960

Toca, A. y Marcos, L. (25 de Noviembre, 2019). ¿Cuál es el origen de la frase «somos polvo de estrellas»?. Muy Interesante. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de. https://www.muyinteresante.es/ciencia/video/cual-es-el-origen-de-la-frase-somos-polvo-de-estrellas-351574432609

Wikipedia (2020). Luz. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de: https://es.wikipedia.org/wiki/Luz

La Reflexión de la Luz: hoc lumen est.

Entrada Reeditada. Primera Fecha de Publicación: 14 de Diciembre de 2019.

«La Virtud elevada lo es sin parecerlo, por ello tiene Virtud. La Virtud baja se aferra a la apariencia, por lo que no tiene Virtud»

Epigrama XXXVIII, Tao Te King, Lao-Tsé

REVISADO

¿Podría abstraer el conocimiento de que como polvo de estrellas que soy, provengo de la luz, soy luz y hacia la luz es donde voy? o, ¿podría aventurarme a ir más allá y afirmar que soy luz, biológicamente, y, atendiendo al carácter intrínseco de esta naturaleza inherente que le es propia, necesito de luz del Sol para procesarla en mi interior y crecer, como lo hace una planta?, ¿podría aventurarme a decir que soy «fotosintética» y no haberme excedido en ello? Si no, si concibiera esta luz como aquella que manifiesta mi conciencia, mi «luz existencial», ¿podría decir que biológicamente soy luz y es la luz de mi conciencia la que condiciona el bienestar de mi desarrollo?, ¿está la luz relacionada con mi esencia, con la esencia de mi ser?

En este sentido, ¿soy luz?, ¿necesito de la luz solar para ayudar a crecer a la luz de mi conciencia?, ¿necesito de la luz solar para crecer, como la hace mi bambú?, ¿hacia arriba, ahondando sus raíces, siempre buscando el Sol? Es más, antes de seguir por este derrotero de cuestionamientos reiterados, ¿no debería reiterarme a cuestiones en otra dirección?, ¿se habrán cuestionado nuestros ancestros, desde su remota existencia, la importancia y aquello que nos une al Sol?, ¿por qué ha sido el Sol venerado, como un dios?, ¿por qué el Sol se presenta como un símbolo sobre el que edificar un sincretismo que auna las creencias de muy divesas civilizaciones?

Y si decidiera seguir otro derrotero, ¿por qué es tan importante el Sol?, ¿por qué es tan importante su luz para los procesos químicos y hormonales de nuestro organismo?, ¿por qué la luz del Sol condiciona nuestro estado mental y físico?, ¿por qué es posible que en períodos de mayor luz, como la primavera y el verano, estemos más enérgicos y vivos?, ¿más alegres?, ¿con más ganas de socializar, reunirnos, salir, bajar a la playa, tomar el sol, organizar barbacoas, moragas, comidas ocasionales fuera, pasear…?, ¿se debe a que hace mejor tiempo, hace más calor, hay una mayor radiación por nuestra proximidad a él que termina elevando la temperatura y es esto lo que nos condiciona a alterar nuestros hábitos: que hace más sol?

ascensionY si considero que es más sabio considerar el Sol desde la dimensión física, entonces ¿sería importante alcanzar el conocimiento de la física de la luz? En este sentido, ya que por física atiendo al conocimiento de la física natural, la observada como causa-efecto en la naturaleza, ¿tendría sentido retrotaerme al conocimiento epistemológico del concepto de la luz, diferenciar qué es luz de lo que no lo es?, ¿se presenta la luz como algo dual?, ¿atiende la luz a una dimensión polar que la define, esto es, ésta existe de haber tinieblas, de haber un concepto totalmente opuesto:la oscuridad? Es más, ¿el conocimiento que, sobre su polaridad, se tiene, ha sido reflexionado primero desde un alcance metafísico?, ¿habrá sido la metafísica de la luz y la conciencia la que nos ha permito dar a luz el entendimiento de lo que la física de la luz es?

¿Y si existe alguna relación entre nuestro crecimiento biológico, físico y mental, condicionado por el Sol?, ¿se debería en parte a lo que ingerimos?, ¿mayor es la relación directa de biomoléculas fotovoltáicas en el alimento, mayor es la luz que ingerimos?, ¿mayor es la luz que ingerimos, mayor es nuestro bienestar físico?, ¿mayor es nuestro bienestar físico, mayor es nuestra predisposición a una actitud positiva?, ¿una actitud positiva nos condiciona en una conducta constructiva, en un pensamiento positivo, empoderador?, o, ¿será que meditar sobre la luz, la luz de nuestra conciencia, nos conduce a una actitud positiva?, ¿es así que podemos entonces edificar valores positivos y sabios sobre los que construir nuestra personalidad?, ¿o será que la luz la encontramos en todo, y es desde ese todo desde el que podemos evolucionar en bienestar? De esta manera, somos luz y necesitamos de la luz para iluminar nuestro organismo y nuestra conciencia.

Si hasta el momento, toda esta dialéctica de cuestiones se presenta ramificada, antes de irnos por las ramas e instalarnos en la copa, procuremos caminar cada una de ellas en dirección hacia la raíz que las ha traido a su existencia. Descendamos por el tronco, no obstante, y alcancemos un conocimiento al respecto de la luz, desde diversas perspectivas, al menos, aquellas que nos cuestionamos. Posiblemente, desde el conocimiento que al respecto refuta a día de hoy la ciencia, podamos firmemente subrayar aquellas palabras de Jesús el Cristo: «sois la luz del mundo». ¿Será esto cierto?

Bien, con esta reflexión se considera haber hecho alguna que otra apreciación no observada hasta el momento. Seguro que alguno de los profesionales que siguen el blog logra dilucidarla o le sirve de nueva perspectiva. Como suele decirse, a buen entendedor, pocas palabras bastan.

Un abrazo a todas aquellas personas que se unen a la experiencia  negocioonline.net.

¡UBUNTU, UBUNTU!

Verónica García-Melero

Bibliografía

Existen numerosas aportaciones hoy día al respecto de todas las preguntas que se han planteado en esta reflexión. Con respecto a la medicina dejo unas pocas para que ustedes hagan sus averiguaciones si les resulta de interés:

https://books.google.es/books?id=StitDwAAQBAJ&pg=PT236&lpg=PT236&dq=somos+luz+medicina&source=bl&ots=K2i0xzUT-n&sig=ACfU3U20Rck0OSFgfTvpwt2hwVXVDhbv3w&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwjIurfz_bXmAhWS3eAKHVD2AzsQ6AEwBnoECAkQAQ#v=onepage&q=somos%20luz%20medicina&f=false

https://www.ciber-bbn.es/noticias/luz-aplicada-a-la-salud-y-la-medicina-en-la-ranm

https://www.facebook.com/ceciliagarcia.mujermedicina/posts/somos-luz/468867917029376/

También investiguen en Centros de Inteligencia, como el de la OCDE. Existe información muy valiosa al respecto.