¡Iré hacia eso riendo!

Entrada Reeditada. Primera Publicación: 16 de Abril de 2020.

No sé muy bien lo que me espera, pero de cualquier modo, iré hacia eso riendo.

Stubb, en Moby Dick.

Hermeneútica de Moby Dick:

«[…] la vida de los que viajan en el Pequod no vale gran cosa en opinión de los que se encuentran al mando y que la tripulación es plenamente consciente de ello. La total ausencia de empatía del capitán Ahab hacia sus semejantes se puede observar ampliamente en las decisiones que va tomando a lo largo de todo el relato. Solo quiere satisfacer su propio proyecto, y para ello está dispuesto a sacrificar a todo y a todos los que, paradójicamente, colaboran en su consecución». ¿Os suena esto si cambiamos protagonistas y colocamos a los actuales poderes políticos y económicos; si como barco ponemos el capitalismo radical que ha decidido sodomizarnos a nosotros y al planeta? Continúa Uriondo: «Nosotros, como habitantes del Pequod planetario, cuando interpelamos a los amos del mundo si esto es lo normal, recibimos permanentemente la respuesta de ‘esto es lo que hay y si no te gusta, salta del barco». Son párrafos entresacados de un maravilloso artículo titulado Un día en el Pequod (planetario)« (Ruíz, 2013)

En el sistema Capitalista, donde se disfraza el lobo de carnero; el que desfalca camina libre y el ladrón de tres al cuarto anda preso; donde te venden una democracia que cuesta verla hasta en el voto electoral, donde la justicia parece apretarse más la venda cuando más tela hay envuelta; existe un dios: el dios dinero.

En el sistema Capitalista vive una intención: la de hacer coincidir, en el dinero, la abundancia. Sin embargo, cada vez estamos todos más cerca de ir comprendiendo que este dios dinero no nos provee abundancia; tampoco el dios dinero es dador de la justicia; y mucho menos lo es de la igualdad y la fraternidad entre las gentes.

Hoy día, cuando un parón nos revela la importancia de la humanidad, de ser humanos; bien se hace merecedora, esta frenada en seco, de surcar y bucear aquellas aguas por las que navegamos; tal vez, con las circunstancias que vivimos hoy, y con la observación de muchos ojos, alcancemos un conocimiento más profundo de aquellas aguas que requieren esclarecerse.

Así, en las próximas publicaciones procuraremos pasteurizar la economía al completo: someterla a un proceso térmico (elevarle la temperatura a aquello que se haya escondido en el hielo – habrá que derretirlo para poder ver -) y lograr reducir, entre todos, la presencia de agentes patógenos (tramas, corrupción, normas que se contradicen, falacias, fraude, fiascos…), consecuentemente.

De esta manera, lograremos ver qué es el dinero y el cuento de las cien zorras que nos han ido vendiendo a lo largo de la historia con el mismo. Porque, conociendo cómo se organiza una sociedad y para qué fin, así se alcanza el entendimiento de la verdad de las cosas, de la verdad de lo que nos rodea.

Al menos, si no queréis llamarlo «verdad«, ya que se asocia con la realidad y ésta siempre es subjetiva, vamos a llamarla: alcanzar el conocimiento del territorio. Porque una cosa es el territorio y otra cosa es el mapa que cada uno tiene del territorio.

Así, cuando se logran juntar más mapas, más información se consigue del territorio. Podemos tener: el político, el físico, el callejero, el turístico, el histórico, el climático, el de temperaturas, el atmosférico, y, hasta el del tesoro.

De esta manera, ¿conoceremos mejor el territorio si más mapas diferentes, de él, tenemos? Esto, de asimilarlo con la visión personal o la opinión, ya nos viene a decir que en el mar de las opiniones siempre encontramos conocimiento de aquellas cosas que, en todo, se pueden ir mejorando en esa tendencia infinita que es la del aprendizaje que nos dejan las mismas.

De considerar aquellas Organizaciones, Instituciones y sus funcionamientos y objetivos – por ser breve- , un entendimiento de las mismas, cada vez más profundo, nos conducirá a ir conociendo mejor el territorio que pisamos. De esta manera, lo mismo hasta hemos de edificar juntos un nuevo camino.

No está marcada en ningún mapa: los sitios de la verdad no lo están nunca.

Moby Dick

Recordemos siempre que el gran mal de la humanidad es la ignorancia. Pues, ya sabéis…vamos a procurar todos estar satélites con las cosas y no permitir que las normas y nuestro derecho, y las intenciones de nuestros organimos e instituciones, se contradigan u opriman u hostiguen nuestro bienestar. Para empezar, esto es velar por que se cumpla la norma y la intención de Bienestar Social y de Desarrollo Sostenible Mundial que estos mismos organismos y derechos promueven abanderándose de la democracia, la igualdad, la libertad y la fraternidad que quieren para la humanidad. Con lo que, de estar satélites, somos ciudadanos con ese sentido crítico que promueve nuestra legislación educativa europea, nacional y supranacional y – como poco – somos ciudadanos ejemplares y participativos.

¡EL CONOCIMIENTO ES PODER!

Un beso

Verónica García-Melero

P.D. Como habitantes del Pequod planetario nos vamos a dar cuenta que conociendo y conociendo, en vez de saltar del barco, seguro terminamos construyéndonos otro más guay…y seguimos navegando.