El Libro de Sheng Laoshi.

«In every job that must be done, there’s an element of fun».

Mary Poppins.

El Libro de Sheng Laoshi: Panegírico a Juan.

Si bien me ocupo de una basta filosofía, vetusta y enrraizada, presentada infranqueable, libre de influencia alguna, establecida remotamente y siempre compañera de viaje; bien me ocupo, y a través de ella, de exaltar la fuerza y coraje del amor de verdad, de sentir amar verdaderamente.

Y ese amor es mi hijo, mi dios griego, mi Apolo, mi Panegírico. Y ese amar es insuflarme valor como lo haces, alentarme vida, entusiasmarme el alma, avivarme el espíritu.

Porque a través de tí, Juan, establezco mi camino. Un camino cambiante, un camino de mil pasos que comienzo nuevamente hoy con ir más allá de la edición del libro de filosofía que hice por tí, y para mí por igual. De esta manera, si el Libro de Sheng Laoshi como guía básica de filosofía China es una guía para tí, para mañana, para mí; la intención de este libro, «Sheng Laoshi» («La maestra Sheng (vida)»), espera ser por igual una guía, aunque una guía muy especial. Como irás leyendo, estará salpicada de cuentos y relatos que nos permitan a tí, a mí y a todo aquel que lo aprecie, conocer aquella sabiduría atesorada en cada pequeña enseñanza filosófica. De esta manera se puede poner orden a muchos conceptos dispersos que, aunque aprendemos, olvidamos también con el transcurso del tiempo.

Mayo 2017

¿No será bonito, entonces, reflexionar la enseñanza de un cuento?, ¿no será más sencillo discernir y anclar la sabiduría que nos acerca el mismo que simplemente estudiar esa enseñanza? Como podrás apreciar, el simple hecho de procesar la información de cualquier cosa en un escrito – en un ensayo, por ejemplo -, nos ayuda a anclar ese conocimiento. La neurociencia nos dice, en este sentido, que utilizamos procesos aferentes-eferentes neuronales, los que trabajan la procesación de la información y nos conducen a dar significación a aquello que pretendemos aprender. Porque la simple escucha, la simple lectura, no involucran tantos de nuestros sentidos; es así que la involucración activa en aquello que se hace nos permite aprender eficazmente. Nos permite poner todos nuestros sentidos en ello.

Sin embargo, esa involucración activa ha de nacer del entusiasmo por lo que se hace, de poner en ello nuestra voluntad. Así, si hoy aquí te dejo conocimientos encerrados en cuentos, por igual te invito a que el día de mañana, cuando tú consideres que ha llegado tu tiempo, reflexiones y los reinventes, y hagas de ellos tus mejores cuentos, hijo.

Es fácil observar que breves historias sobre las cosas que nos rodean, atendiendo a un marco ideológico y filosófico que nos pueda servir de vehículo, más que profundizar en la gnosis de cada doctrina, nos puede procurar nuestra propia iluminación. Porque en sí, como verás hijo mío, no son sino enseñanzas universales, que están presentes siempre en el tiempo, que viajan en él, pero vienen a ser su eje. Si todo cambia y gira, la enseñanza se mantiene fija y constante a lo largo de la eternidad, ésta siempre es la misma, sólo que en el mayor número de los casos no la apreciamos, no la vemos. Y pasa delante de nuestros ojos, totalmente inadvertida.

A través de tí, Juan, es como alcanzo la luz, siempre te diré esto. Curiosamente «luz» fue tu primera palabra, luego azul («sul»), luego azul y verde («sul y verde»), como así es representada la felicidad. Si ahora te llama ésto la atención, cualquier buscador te devolverá imágenes de campos verdes con azules intensos, por felicidad. Y esa felicidad, ese «sul y verde» es lo que he alcanzado gracias a tí. Porque es a través de tí, hijo, como alcanzo la luz. Hay luces que se encienden para otros y, sin embargo, terminan iluminándonos. De esta misma manera, el alumbrarte me ha traido la claridad que anhelaba.

¿Sabías la importancia y transcendencia de esta conexión en nuestra realización como madres? Hay algunas mamás que no conciben ser mamá como tal realización, claro que con el tiempo aprecian esa verdadera esencia. Siempre habría de empezar en la empatía, en la empatía para con las demás mamás. Porque de no empatizar con el sentimiento de ser madre y de lo que se quiere a un hijo, bien simple es de entender que profesar una conducta con malicia agazapada hacía los hijos de los demás es propio de no ser una mamá realizada. ¿Será una buena madre entonces? Es probable que sí lo sea, claro que alguna circunstancia de su vida la haya podido empañar y apagar. Seguro termina iluminándose con cualquier circunstancia que le acaezca, siempre ten fe en que todo cambia, en que las personas son inteligentes y sabias, saben rectificar y, por supuesto, no juzgues, Juan.

Esa realización de la que te hablo como madres ha sido estudiada en el tiempo. De entre los eruditos que en esta figura se han detenido, aprecia el conocimiento que transmite Carl Gustav Jung en el campo de la psicología analítica. En este sentido, con el arquetipo de la madre, de lo «maternal», se entienden por características y por antonomasia para con esta realización de la que te hablo: «la mágica autoridad de lo femenino; la sabiduría y la altura espiritual más allá del intelecto; lo bondadoso, protector, sustentador, lo que da crecimiento, fertilidad y alimento; el lugar de la transformación mágica, del renacer; el instinto o impulso que ayuda […]» (C. G. Jung. Los arquetipos y lo inconsciente colectivo, página 79).

Pues hijo, todas estas cosas has hecho florecer en mí, no hallo mayor realización en este mundo que ser tu mamá. Me has transformado, me has llenado de tu magia. Porque, Juan, eres pura magia, puro amor. Una bendición del cielo.

Febrero 2019

Si profundizas entenderás la importancia de los relatos, ¿cómo de otra manera podría yo hacerte saber aquella altura espiritual que va más allá del intelecto? Sencillamente es llenarte de ese soplo de Dios, que te inspira en su sabiduría y te ayuda a plasmar esa bondad y crecimiento que en el corazón albergamos todas. Pero no hallamos mejor manera para expresarlo que el relato, que la imagen, que la religión, que el mito, que el sueño.

Y si los sueños, sueños son, yo sueño con contarte cuentos. Así, fácil es de entender que escribirte este libro es contarte mis sueños. Con él podré despertar, cambiarme a mi misma para crecer en el espíritu, podré renovar mi interior y mi vida, consecuentemente. Porque con el conocimiento de lo que contiene aprendo a quererme, te hablo de la Ley del Crecimiento: «donde quiera que vayas siempre estarás tú». Entonces, ¿no estaré por igual en el cuento? Por igual, cuando lo asimiles tú: ¿no estarás por igual en el cuento?

Recuerda siempre que lo que nos rodea nos refleja y reflejamos lo que nos rodea: sé responsable con lo que reflejas. Si te propones ordenar, ya has dado un primer paso; un primer paso en ordenar hago al escribirte este libro. Pues es fruto de una conexión contigo, producto de mis pasos, ahora junto a tí, para tí y contigo.

Recuerda también aquello que dijo Platón: «El que aprende y aprende y no practica lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra». Por esto, cada vez que asimiles una enseñanza, procura ponerla en prática. Importante sería, por igual, recordarte a Mary Poppins: «hay un elemento de diversión en cada trabajo que debemos hacer», procura ver la diversión, procura abrazar la emoción por aquello que haces. Es como poner un azucarillo en las cosas para endulzarlas, es «una cucharada repleta de azúcar» diría Mary Poppins, – de unos ocho a diez gramos, el azucarillo es-.

A spon full of sugar.

Recuerda que lo que sembramos es lo que recogemos. Si sembramos amor, dedicación y entusiasmo, de seguro la vida nos ha de premiar con más amor, dedicación y entusiasmo.

Por eso, hijo, no olvides que la llama del entusiasmo te mantiene focalizado en objetivos, te mantiene activo, productivo, eficiente, eficaz y consecuentemente: FELIZ.

No olvides que la llama del amor te procura fuerza, coraje, y te mantiene vivo, querido, importante: FELIZ.

No olvides que la dedicación es el trabajo constante que termina convirtiéndose en afición o amor por lo que haces, y por ende, eso te hace FELIZ.

A mi hijo: la luz de mi vida. Quien me hace FELIZ.

Te quiero, mamá.

P.D.: La presente entrada es la apertura a un libro de ética inspirado en mi hijo. Comienza con una dedicatoria para él. Posteriormente se añaden cada uno de los cuentos como entradas. Se prevé añadir gran parte del contenido del libro; no obstante, la obra completa se publicará como libro de papel para su difusión. Espero que os anime y guste su lectura en vuestro día a día.

Por igual, también dejo un pequeño cover de voz mezclada con una canción original, soy una mamá muy aficionada a la música y, también, a bailar y cantar con mi hijo. Este tema, en especial, fue el tema que empecé a cantar para bailar y también dormir en mis brazos a mi sobrina Berta. Es una canción muy especial para mí, posiblemente porque fue en mi sobrina en quien empecé a aflorar ese sentimiento de protección y amor incondicional materno.

Curiosamente, ambos, mi sobrina y mi hijo, contaron con la misma habitación en el hospital, y mi hermana y yo, la misma cama. Curiosamente, se llevan un ciclo zodiacal, ambos comparten el mismo signo. Ambos son «mono», ambos son una monería de hermosos, por dentro y por fuera, porque así es la hermosura.

Un abrazo a todos mis lectorxs y suscriptorxs.

Atentamente,

Verónica García-Melero

These boots are made for walking. Cover de voz con la canción original de Nancy Sinatra.