El Anillo de Fuego.

La posesión de cualquier cosa empieza en la mente.

Bruce Lee
Narrador: 

Estaban enamorados,
la Luna y el Sol,
estaban reconociendo
toda su pasión;
se amaban en la ausencia, (05)
también en la lejanía,
se amaban con locura;
mas, no se veían.


Este amor sincero,
que, de su inocencia, nació, (10)
los acercó a conocerse
y a transformarse los dos.
Los llenó de alegría
y también de contento;
mas, no podían verse, (15)
éste era su anhelo.


El Sol:


Yo soy de muchas palabras,
resuelto, decidido...aunque protector;
fuerte, también enérgico,
para cualquier cosa, todo un campeón. (20)


Mas, tú con tu resistencia
con tu magnetismo y toda tu atracción,
con esa sensibilidad al moverte
que con tu energía...eres absorción;
has hecho que atenue mis ansias, (25)
que refrene mi nervio, mi consternación.


Este sosiego que me das, Luna,
me ha hecho ser más resistente,
ha hecho ganar en mí,
la perseveración, como suerte. (30)


Siendo ahora más paciente
y más comedido...

Como no te veo, porque tu te alejas
cuando estoy encendido..
no puedo evitar mis ansias (35)
y decirte, amor, todo lo que digo.



La Luna:


Esto que ves en mí,
por igual lo has hecho crecer,
has transformado mi persona
me has hecho renacer. (40)


Me has llenado de energía,
me has llenado de ilusión,
me siento como una niña,
me siento llena de acción.


Has hecho que mi apatía (45)
se vuelva toda emoción,
mi sensibilidad se ha transformado
en empuje, fuerza y pasión.


Antes era contenida,
contigo soy expansión; (50)
tu hablar, me llena de vida,
ahora soy: seducción.




El Sol:


Pues sí que me seduces, reina,
me ha enamorado tu seducción,
tu piel pálida y serena, (55)
tu voz dulce y tu persuasión.


Haces que me sienta distinto,
contigo me siento mejor;
no solo conmigo mismo,
sino con todo mi alrededor. (60)


Me encanta, de tí, el misterio,
tu integridad ytu visión.
Y, ¡cómo no!, la pureza
del misterio de tu compasión.




La Luna:


¡Ay, mi Sol!, ¡eres increible!, (65)
que persuasión la de tu voz,
sí que veo tu luz de mi reflejo
reflejada en tu interior.


Pero..he de confesarte,
que también has cambiado mi ser, (70)
ahora..me gusta ansiarte,
así es que te anhela mi ser.


Me has llenado de dicha, toda,
y la generosidad que hay en tí
me culmina con misericordia, (75)
belleza has inspirado en mi vivir.


Pero, como no te tengo, Sol de mi vida,
siempre salgo en la oscuridad,
he ganado en perspicacia
y con Dios es que quiero hablar. (80)


Dios:

Pues no te tardes, Reina mía
que soy todo oídos, vida.

¿Cómo es que quieres hablar?
Te había gestado poco parlanchina,
serena, tímida y pasividad. (85)


Pero, como dices que estás dispuesta
a, conmigo, Reina, algo tratar...
Dime, ¿qué quieres en esta mesa
que cambie, quite o ponga en otro lugar?


La Luna:


Me siento muy sola, ¡Dios mío! (90)
me duele mi respirar,
amo al Sol con locura
...ni vergüenza me da esto hablar.


¿Cómo nos has hecho de esta manera?
¿por qué no lo puedo ver? (95)
¿salgo cuando él se acuesta?
¿oscuridad, para mí, por qué?


Yo quiero más que su reflejo,
yo quiero quererlo encontrar,
yo quiero que nos amemos, (100)
¡ni vergüenza me da esto hablar!




Dios:


¡Sí que te has hecho persuasiva!
¡Menuda es tu seducción!
Y yo que me esperaba el trato
hablando, regateando al Sol. (105)


Pues, os concedo un gran regalo,
el más bello de los encuentros os doy,
será furtivo, pero intenso,
y será para siempre el amor.


Tened esta alianza, (110)
un anillo de fuego es,
que dibujareis en el cielo juntos,
¡que en vuestro camino os encontreis!


Y, hoy que te has empeñado...
de los hombres, os abro la puerta; (115)
os cambio de dimensión, mis cielos,
y para siempre os la dejo abierta.


Hallad lo que os revelo
en este nuevo pacto dador,
que vuestra luz se una por siempre (120)
y que siempre reine el amor.



Verónica García-Melero

Nota.

Celebrando hoy, día 21 de Junio, que coincide un eclipse de Sol con el Solsticio de Verano. Un momento espectacular en nuestro Cielo y espacio-tiempo. Se alcanzará a verlo en la Tierra alrededor de las 5:45 pm.

Curiosidad: La puerta de los hombres: nombre simbólico con el que los griegos antiguos denominaban al Solsticio de Verano.
El Libro de los Cuentos: El Anillo de Fuego