Cómo reducir la tasa de abandono escolar en menos que canta un gallo.

Desde la década de los noventa, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (i.e. OCDE) viene subrayando la urgente necesidad de adecuar la formación educativa a los perfiles de trabajo que esperan a la generación de cada momento histórico. De esta manera, desde los años noventa hasta nuestro presente, se han ido sucediendo nuevas generaciones, accediendo al mercado laboral progresivamente: la Generación X, la Generación Y, y a día de hoy, ya empieza a incoporarse la Generación Z.

Si consideráramos, sencillamente, cómo la tecnología que nos rodea nos condiciona en habilidades, destrezas e, incluso, deja huella sobre nuestros procesos cognitivos; rápidamente sería entendible abstraer la necesidad de adecuar la formación que recibimos al momento histórico que nos ocupa. Es axiomático que nuestra formación educativa ha de casar con el mercado laboral que nos espera, luego, hemos de capacitarnos en habilidades y destrezas acordes con nuestra realidad, con nuestro hoy.

Para facilitar una mejor compresión de la conexión entre la innovación social y la innovación tecnológica, basta con acercar el siguiente ejemplo:

La Generación de los Baby Boomers fue aquella en la que eclosionó la «televisión» como nuevo medio de comunicación. ¿Les parecería increible que desde una caja recibieran imágenes y sonido?, ¿cómo creen que pudo condicionar sus vidas este nuevo invento? Desde luego que el acceso a información inmediata, visualizando el mundo que nos rodea, ha podido transformar radicalmente ese momento histórico.

La Generación X, la generación perdida, ésta fue aquella en la que eclosionó la «informática e internet» desde sus inicios. ¿Les parecería increible que desde una caja y un teclado crearan trabajos con imágenes y tablas, que crearan bases de datos, que organizaran sus trabajos, que guardaran todos estos mismos recursos en un disco blando o disquete 3/4?, ¿les parecería increible que poco después pudieran acceder a información que queda grabada en una nube, diseñar entornos web desde los que ofrecer sus servicios, publicitarse, alcanzar medios de comunicación mundiales?

La Generación Y, o la generación de millennials, ésta fue aquella en la que eclosionó la «transformación de internet y la web 2.0». ¿Les parecería increible que desde su caja y teclado y el desarrollo de internet, pudieran acceder a medios de comunicación audiovisuales internacionales, crear entornos personales sociales, participar en redes sociales, subir imágenes y comentarlas, acceder a nuevos recursos tecnológicos que facilitan el acceso al conocimiento, interactuar con ellos, acceder a prensa digital nacional e internacional, todo a un solo click?

La Generación Z, o la iGeneration, ¿Les parecerá increible que, ocupando su generación el momento histórico del desarrollo web 3.0, el IdC (Internet de las Cosas) los Big Data, la IA (Inteligencia Artificial), la nanotecnología y los nuevos sistemas y métodos financieros; el momento histórico en el que el acceso a la información es simplemente pasando el dedo en pantallas digitales, consiguen inmediatez en las respuestas, pueden valerse de desarrollos tecnólogicos en todas las esfereas de conocimiento, se han transformado sus «patrones» cognitivos, habiendo nacido en un momento histórico aletargado por crisis económicas mundiales, cambio climático y deterioro medioambiental – lo que ha condicionado su preocupación por el medioambiente, la seguridad y la sostenibilidad- …les parecerá increible que todavía hoy en clase se sirvan de esa tecnología que disfrutó la Generación X: power-points y proyectores, la pizarra y el profesor en el centro…como síntoma de avance social y tecnológico?

Personalmente, creo firmemente que abrir un libro y poner a los «niños» a trabajar lo hace cualquiera. Creo firmemente que hacer un power point con contenidos, que ya te encuentras en cualquier parte, lo hace cualquiera. Creo firmemente que ir del Oráculo del Infinito Saber, propio de un sistema que te hace estudiar un «pestiño» de temario que a los pocos años de estudiarlo se te ha olvidado ya que recuerdas lo poquito que haces en clase, es un gran atraso. Este método lo único que deja en la mente del profesor «fariseo» es la prepotencia de querer hacerse sabio a sus propios ojos, es imponerse al alumno porque se estudió ese temario que vagamente recuerda, al menos por lo que he podido comprobar. Razón por la que, desde su falta de humildad, parece no querer promocionar la formación desde el rol de leader, vayan los «niños» a acceder a goolgle y lo dejen por «tonto» (hablo desde el conocimiento al respecto que me han transmitido muchos estudiantes).

¿O es que su creatividad es limitada y no sabe cómo desarrollar actividades que involucren a los «niños» en su aprendizaje»? En este sentido, promocionándose con tanta urgencia el «aprender a aprender» en la población, como así lo recomienda la OCDE, ¿podrá enseñar a «aprender a aprender» el profesor que no sabe aprender a aprender para sí mismo? Disculpe si me cuestiono su versatilidad y profesionalidad, pero es que ya no sabe una a que puede deberse. Desde luego que el profesor ha de ser visto como aquel profesional que va más allá del libro de texto, digo yo.

He visto de todo…lo que es muy triste es que no sepan nisiquiera desarrollar un trabajo cooperativo. Nada tiene que ver con hacer un trabajo en grupo. Ésto requiere de saber trabajar las metodologías. Luego, no es de extrañar que haya «niños» que no quieran grupo porque no están «cooperando». Cooperar requiere la implicación responsable en las cosas, y esa responsabilidad empieza en el profesor. Empieza en saber diferenciar qué es cargar el peso de un trabajo en los «niños» más trabajadores y qué es «enseñar a cooperar». «No es lo mismo ser que estar, no es lo mismo […]» (Alejandro Sanz).

¿Tendrá usted que enseñarse a cooperar y reponsabilizarse con su trabajo?

¿Tendrá usted que enseñarse a cooperar y responsabilizarse por y con el momento histórico de los «niños»?

Será bueno que consideren la cooperación, será lo próximo que se promueva en nuestra Unión Europea. ¿Por qué? Porque así ha dilucidado la OCDE, la misma que cuestiona la capacidad de respuesta de los sistemas educativos desde el prisma del resultado -el alumno-, pruebas PISA, entre otras cosas. También es quien promociona las directrices para el marco político, social y económico, así como de bienestar, para las Estrategias Europeas. No se olvide de la cooperación.

No se olvide de que tenemos la tasa de abandono escolar más elevada de Europa, y bien alejada de la de nuestros países vecinos desarrollados. ¿Se aburrirán los «niños» porque no está teniendo en cuenta sus características personales y momento histórico?

He leído ya mucha literatura en la que promueven que se actualice el profesorado estudiando un Máster de Profesorado. Pues bien, esto debería ser una obligación para poder trabajar. Resulta que para el ejercicio de la enseñanza de todas aquellas personas que hoy se quieren comprometer con la Educación, aquellos que han estudiado cualquier cosa – salvo magisterio-, se les EXIGE un Máster en Formación. ¿Será el Sistema Educativo justo si se promueve la maestría para TODOS? Ya me vale que sea catedrático, por lo que he podido comprobar.

También he podido leer bastante literatura al respecto de la evaluación del profesorado. Para empezar, se promueve dentro del marco político educativo como una OBLIGACIÓN. Sin embargo, también he leído propuestas para evaluar que parecen la Biblia en pastas. Extraordinariamente estúpidas. ¿Por qué no pasan entre sus alumnos un sencillo cuestionario para que valoren su actividad y expresen lo que les gustaría hacer?, ¿no serán los alumnos los que han de evaluar al profesorado, como así sucede en los países más desarrollados?

Es paradójico que corran a utilizar en las referencias de sus investigaciones los trabajos que promueven estos sistemas educativos, tan comprometidos con la motivación de sus alumnos. Y digo «en utilizar», porque parece ser que poco cala, lo que supuestamente han leído y luego escrito, en sus clases.

La motivación en EEUU e Inglaterra, la conozco de manera personal y bastante bien, es, tal, que mandan al pasillo al profesor y preguntan al alumnado, después de haber pasado el cuestionario, qué tal de bueno es – empezando con el trato hacia sus alumnos -. Es muy probable que si tuvieramos esto, además de una formación actual, se alcanzaría el techo de la tasa de abandono escolar en menos que canta un gallo. Parecería ciencia infusa.

La verdad, decir las cosas con claridad y sin tanto preámbulo terminan por aflorar necesidades y maneras con las que satisfacerlas, en vez de estar dando tanto palo al tambor, con ese hipócrita protocolo. Como diría Lao-Tsé, «las palabras bonitas no son sinceras, son protocolarias. Las palabras sinceras, no son hipócritas, no son tan bonitas, sin embargo dicen la verdad».

Con mucho mucho amor, a mi hijo. Estoy inmensamente feliz de saber en el colegio que está, pocos son los centros que se encuentran tan comprometidos con la verdadera educación y con educar en el momento histórico del alumno.

Sin embargo, no todos los centros cuentan con profesores tan comprometidos, lo que no quita que los haya. Es una realidad que hay mucha gente joven emprendedora innovando, también los hay más mayores, pero parece ser que exceden en número aquellos profesores nada comprometidos con sus alumnos, nada comprometidos con su momento histórico. No se empestiñen en decir que así hemos estudiado todos, puesto que la tecnología y la inmediatez de acceso a la información ha condicionado exageradamente la respuesta cognitiva de los niños y jóvenes de hoy. Amén de sus habilidades.

En este sentido, no se abandere de hablar de la inclusión y de la buena educación, porque ni está reconociendo a la Generación Z, la de hoy, ni está siendo educado. Si consideramos que la pedagogía es cómo educar, bien poco la adecua el «fariseo» a sus estudiantes. Es algo que bien sabemos todos, sólo que yo soy clara como el agua y le digo en su cara, «FARISEO». Que son muchos los fariseos que desmotivan y desmoralizan, abaten o desaniman, a muchísimos jóvenes que han estudiado el mismísimo magisterio.

A ver si alguien ve la luz y promueve medidas simples y eficaces para que crezca la nueva Generación en un Sistema Educativo plagado de personas que adoran la Educación y a sus «niños». Personas con vocación. Que por cierto, hay muchísimas, pero parece que son las menos trabajando en España.

Le recuerdo que no se ha de reír,…no se ría, no se ría…y no es que yo sea la bruja avería, pero veo, veo, veo venir…un máster, un breve cuestionario de evaluación del profesor dos veces al año y poner al jefe de estudios a hacer algo por la patría, como preguntar a los niños, después del cuestionario..Hola! ¿qué tal en la bola de cristal?

Ea, y así se acabó tanta «farfolla». Con tres medidas gratis, porque recuerden…el máster nos lo pagamos todos.

ki ki ri ki

Verónica García-Melero

Bibliografía

No creo que haga falta ninguna.