Categoría: Normas de Registro y Valoración

La Carta de Derechos Humanos: una reflexión.

El secreto de la paz está en el respeto de los derechos humanos.

Papá Juan Pablo II

Algo que he leído incesantemente, entretanto he buscado información con respecto a la empatía, el saber estar, la tolerancia…en fín, ese largo etcétera de habilidades y capacidades que cualquier persona puede desarrollar con facilidad; no ha sido otra cosa sino la encarecida recomendación de difundir los Derechos Humanos. Éstos han de conocerse por la ciudadanía, como así es recomendado por Instituciones y Organismos Internacionales que procuran la cohesión e integración social y de los pueblos.

Con todo, es en nuestra propia Organización de Naciones Unidas (ie. ONU) donde nace esa Declaración Universal de Derechos Humanos (ie. DUDH) que ha de reconducir el Derecho fundamental y/o constitucional de los países miembros. La DUDH «es un documento declarativo adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París; en esta se recogen en sus 30 artículos los derechos humanos considerados básicos, a partir de la carta de San Francisco (26 de junio de 1945)» (Naciones Unidas (Ed.), 2020).

Ahora bien, ¿se ha parado a pensar en la importancia de haber alcanzado este documento declarativo que vela por los derechos fundamentales de las personas? Como puede apreciar, dicha declaración fue redactada justo después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Se ha parado a pensar en la de conflictos bélicos y revoluciones que nos ha traido hasta hoy nuestra historia precisamente haciendo valer nuestros «DERECHOS HUMANOS»?

Seguro que si piensa en peliculas, se le hará esta reflexión más amena. Así, ¿quién no ha visto o ha oido hablar de «Gone with the wind», en español, «Lo que el viento se llevó»? Es fácil recordar la Guerra de Secesión, enfrentando a los estados del Norte y del Sur, en pro de la liberación del esclavo, entre otros de sus vectores de movimiento.

Abolir la esclavitud, aún predominante en el Sur, fue tema para un enfrentamiento bélico que comprendió desde 1861 a 1865, también conocida como Guerra Civil Estadounidense. No obstante, la abolición de la esclavitud, en todas sus formas, encuentra nacimiento en la Convención sobre la Esclavitud de 1926. ¿Sería cierto esto de que se abolió, se procuraría entonces el verdero sentido de la libertad, la igualdad y la fraternidad, como así nos acercó la Revolución Francesa y ese pensamiento exaltado e ilustre de Voltaire, Rousseau y Montesquieu?, ¿o se han ido sucediendo nuevas normativas en Estados Unidos, como lo son los Códigos de Malinas (1937), de las Relaciones Sociales (1927), de las Relaciones Familiares (1951) y el Código de Moral Política (1957) con ánimo de, desde la conciencia pública, regular la seguridad mínima de respeto al individuo, habitualmente ignorado, entretanto?

Para que aprecie esta información histórica le sugiero que vea la película, «The Help», en español «Criadas y Señoras», es muy probable que llore y ria, pero también es muy probable que comprenda la conciencia social estadounidense por aquellos años y ese ápice que continua hasta nuestro presente (Wikipedia, Derechos Humanos, 2020). No obstante, no es un problema estadounidense genuino y único el de la mejor conciencia social hacia la que ha de dirigirse la población en pro de su bienestar y felicidad. Es un problema universal, global, que enmarca a la totalidad de nuestro planeta; aunque, presentando asimetrías -ni que decir tiene-.

Ahora, cuestionémonos: ¿en realidad se vela por los derechos fundamentales de las personas, contribuimos todos y cada uno de nosostros a preservar la paz entre la ciudadanía?, ¿se comportan fraternalmente los unos con los otros (artículo 1, DUDH) de manera que permite el derecho fundamental a la vida, a la libertad y seguridad de la persona (artículo 3, DUDH) o es usted de esas personas que propicia injerencias y ataques a la otra persona, como podrían ser los ataques a su honra o reputación (artículo 12, DUDH)?, ¿respeta a la otra persona por sus diferencias y no discrimina, ni propicia injerencias o ataques basándose en distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición (artículo 2, DUDH)?, ¿por el contrario, la ha sometido a alguna tortura, pena, trato cruel, inhumano o degradante cuando éste comportamiento es tipificado por el Código Penal (ie. CP) ya que viola Derechos Humanos Fundamentales (artículo 5, DUDH), para no irnos muy lejos, el derecho a la integridad física, psíquica y moral (articulo 15, Constitución Española, ie. CE) o el derecho a la libertad de expresión (art. 20, CE)?

Si es usted una persona tan cínica que proporciona este tipo de vejaciones, injerencias, humillaciones y maltratos y no lo aprecia con sus propios ojos, ya que hace como el gato de la Tía Ramona: cierra los ojos para no ver los ratones; aquí le dejo lo que tipifica nuestro CP en su Título VII, Libro II, artículos 173 a 177, para que aprecie el alcance de su comportamiento.

Por igual, es una información muy valiosa para aquellas personas a las que transgreden sus Derechos Fundamentales y Constitucionales, siendo oprimidas, torturadas, vejadas, maltratadas o humilladas por otras. No dude en acercarse a un Cuartel de la Guardia Civil. Bien sea el de su localidad, bien sea el de otra; encontrará en sus Guardias Civiles un Cuerpo que vela por la Seguridad Ciudadana, siendo su nivel de compromiso, competencia y capacidad en esta materia, inigualable por cualquier otro Cuerpo de Orden Público. Ellos le aconsejarán muy sabiamente, se lo aseguro.

Ahora, para lograr un buen entendimiento de este tipo de maltratos y torturas – desafortunadamente, frecuentes en la población -, le acerco un conocimiento muy revelador y esclarecedor sobre este asunto.

Siguiendo esta línea, el artículo 173.1 CP, modificado por la Ley orgánica 5/2010, de 22 de junio, incriminando las conductas de acoso laboral y acoso inmobiliario, dispone que «el que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años. Con la misma pena serán castigados los que, en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima.

Se impondrá también la misma pena al que de forma reiterada lleve a cabo actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, tengan por objeto impedir el legítimo disfrute de la vivienda.«

Si se pregunta, ¿qué se entiende por acoso laboral?, éste viene a ser «el hostigamiento psicológico u hostil en el marco de cualquier actividad laboral o funcionarial que humille al que lo sufre, imponiendo situaciones de grave ofensa a la dignidad» (Wolters Kluwer, 2020).

El artículo 174 CP nos viene a tipificar el Delito de Torturas. No obstante, se hace importante entender qué se entiende por tortura. ¿Es la tortura un acto definido en Derecho Internacional? Así lo es, en la » Convención contra la tortura y otros tratos crueles o penas crueles, inhumanos o degradantes», hecha en Nueva York el 10 de diciembre de 1984, su artículo 1 nos la define de la siguiente manera:

«se entenderá por el término tortura todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas o que sean inherentes o incidentales a éstas.»

Con todo, un entendimiento más profundo de lo que, la tortura, es, puede discernirse de contemplar la tipificación que, para tal delito, tipifica nuestro CP. Así, en su artículo 174 puede leerse:

«1. Comete tortura la autoridad o funcionario público que, abusando de su cargo, y con el fin de obtener una confesión o información de cualquier persona o de castigarla por cualquier hecho que haya cometido o se sospeche que ha cometido, o por cualquier razón basada en algún tipo de discriminación, la sometiere a condiciones o procedimientos que por su naturaleza, duración u otras circunstancias, le supongan sufrimientos físicos o mentales, la supresión o disminución de sus facultades de conocimiento, discernimiento o decisión o que, de cualquier otro modo, atenten contra su integridad moral. El culpable de tortura será castigado con la pena de prisión de dos a seis años si el atentado fuera grave, y de prisión de uno a tres años si no lo es. Además de las penas señaladas se impondrá, en todo caso, la pena de inhabilitación absoluta de ocho a 12 años. 2. En las mismas penas incurrirán, respectivamente, la autoridad o funcionario de instituciones penitenciarias o de centros de protección o corrección de menores que cometiere, respecto de detenidos, internos o presos, los actos a que se refiere el apartado anterior.»

Con todo, el conocimiento más completo, y recogido por nuestro Derecho, nos complementa la información con respecto a la tipificación y pena de este delito de tortura. Para ello, hemos de considerar los tres artículos siguientes que esclarecen la tipificación del mismo. Así:

En el artículo 175 CP se castiga de forma más leve cualquier otro atentado contra la integridad moral de las autoridades y funcionarios públicos, cometidas con abuso de funciones, estableciéndose distinta pena según que tales atentados sean graves o leves (Wolters Kluwer, 2020).

En el artículo 176 CP se describe un delito de comisión por omisión en cuanto que extiende las penas de las torturas a aquellas autoridades o funcionarios que por dejación de sus deberes hayan permitido que otras personas realicen los actos de tortura o demás atentados contra la integridad moral (Wolters Kluwer, 2020)

El artículo 177 CP dispone que:

«si en los delitos descritos en los artículos precedentes, además del atentado a la integridad moral, se produjere lesión o daño a la vida, integridad física, salud, libertad sexual o bienes de la víctima o de un tercero, se castigarán los hechos separadamente con la pena que les corresponda por los delitos cometidos, excepto cuando aquél ya se halle especialmente castigado por la ley».

De hacer una observación detenida, nuestro Derecho contempla, además de la pena para castigar el atentado contra la integridad moral, las penas autónomas que castigan cualquier daño o menoscabo físico que se pueda haber cometido con ocasión de dicho atentado (Wolters Kluwer, 2020).

Parece ser que nuestro Ordenamiento Jurídico circunscribe la figura del acto de la tortura dentro del marco de las autoridades y sus funcionarios. Luego, se hace preciso subrayar que una lectura más extensa de estos mismos artículos nos permite apreciar cómo se tipifican las conductas y actos de la ciudadanía civil. Para ésta, nuestra Ordenamiento Jurídico atiende a las figuras de la violencia doméstica habitual y el rol del maltratador, entre otros.

Con todo, podemos decir que, con ánimo de comprender el alcance de la transgresión de nuestros Derechos Humanos, hemos reflexionado un poco acerca de los mismos. Así, se considera más acertado dejar aquí este link a un artículo muy interesante sobre las Guias Jurídicas de la Consultora Internacional Wolters Kluwer. Consulte este artículo sobre «Torturas y otros delitos contra la integridad moral», ofrece una información clara, precisa y excelentemente organizada y comentada.

Y, por supuesto, si le resulta interesante conocer sus Derechos Humanos, así como aquellos que amplifica y tipifica nuestra Constitución Española para con los mismos, consulte los links de la webgrafía consultada.

Ya que la intención de esta entrada es acercar la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), procedemos a presentar el contenido de dicha Carta en una entrada posterior. Se considera que resulta enriquecedor para este blog contar con la expresión detallada de la misma. Y, es más, comprende un carácter intrínseco a aquel vector que dirige el trabajo que se desarrolla y publica en negocioonline.net: el desarrollo social y sostenible dentro del marco de la Economía de Aprendizaje y Ecológica. En otras palabras: el avance humano y social.

Verónica García-Melero

Bibliografía:

Constitución Española (1978), consultada en: Derechos Humanos. net. Herramienta para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos. Fundación Acción Pro Derechos Humanos. Recuperado de: https://www.derechoshumanos.net/constitucion/articulo20CE.htm

Naciones Unidas (Ed.) (2020). La Declaración Universal de Derechos HUmanos. Forjando nuestro futuro juntos. Recuperado de: https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

Wikipedia (2020). Derechos Humanos. Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Derechos_humanos

Wolters Kluwer (Ed.), (2020). Torturas y otros delitos contra la integridad moral. Guía Jurísidcas. Recuperado de: https://guiasjuridicas.wolterskluwer.es/Content/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1jTAAAUMTY3MDtbLUouLM_DxbIwMDCwNzAwuQQGZapUt-ckhlQaptWmJOcSoA2npgDjUAAAA=WKE