Categoría: El Libro de los Cuentos

Nathanael y la Correspondencia.


No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Jesus de Nazareth en Mateo 7:6, Reina Valera (RVR 1960)

Narrador:
 
        Andaba por el camino
        Lao-Jun, solitario,
        cuando encontró de repente
        a un Alquimista andando.
 
05      Se cruzó en su camino,
        así, se interesó por saber
        cómo es en Occidente
        la realización del ser.
 
        Pues mucho se ha ocultado
10      a lo largo de la historia;
        paradójico que quien oculta
        tenga la mayor obra.
 
        Y cuando se habla de lo oculto...
        se ha empercudido tanto el saber
15      que lo han asociado a brujos
        cuando mística es que es
        la persona que busca a Dios
        o la Fuerza de lo que ves.
 
        Virtuosa es su conducta,
20      maravilloso su hacer;
        ...nada de esto entiende el cerdo
        ¡perlas no le echéis!
 
        Que los labios de la sabiduría
        siempre se hallarán sellados
25      para aquellos oídos sordos
        que no buscan de buen agrado.
 
        Pues las puertas del cielo
        solo se le abren a aquel
        que es virtuoso en su camino;
30      Tomás de Aquino nos dijo el qué.
 
 
 
 
Lao-Jun:
 
        ¿Cúal es el principio del mago?
        ¿del mago de verdad?
        ¿de aquel que no doblega para sí mismo,
        para sí, su voluntad,
35      a la voluntad de las gentes
        o la materia del lugar?
 
 
Nathanael, el Alquimista:
 
        El principio del mago,
        que para nada brujo es,
        es no saber de magia alguna,
40      pues solo está en la fe:
 
        dejar al Universo fluir,
        que fluya libre, en su armonía;
        es ser uno con el wuji,
        es la No Acción en tu vida.
 
 

Lao-Jun:
 
45      Me sorprende, Nathanael,
        el concepto que utilizas.
        Te hago yo de occidente.
        Háblame de tu alquimia...
 


 
Nathanael, el Alquimista:
 
        Mi alquimia ,
50      como la tuya,
        en los trazados se lee.
        Geometría sagrada:
        la perfección de lo que ves.
 
        Utilizo el wu wei
55      porque tu comprenderías
        el concepto que comprende
        y qué te explico enseguida.
 
 

Lao- Jun:
 
        Entonces, utilizáis geometría,
        sagrada, como aquí es.
60      Dibújame ese concepto,
        me gustaría saber.
 
 
 
Nathanael, el Alquimista:
 
        Por supuesto que dibujamos
        del Universo, su inmanencia;
        hemos aplicado números
65      y geometría, como ciencias.
 
        Así, nuestra nada no es nada,
        es todo lo que comprende;
        se agita infinitamente,
        y siempre es inmanente.
 
70      El cero para nosotros
        representa el vacío,
        lo primero de lo primero
        que se hace así mismo.
 
        Es algo no diferenciado
75      y matriz es estelar
        de toda polaridad que nos rodea
        y de las dos fuerzas que están.
 
        Femenina y masculina
        son estas dos fuerzas,
80      la primera engendra a la segunda,
        y en el fecundar: la tercera.
 
        Mas, se concibe a la primera
        como si masculina fuera;
        desde la madre nodriza
85      afuera nace su fuerza.
 
        Asi la madre nodriza
        es la no diferenciada,
        el estado primigenio
        donde se mueve la nada.
 
90      Mas, la nada es que se agita,
        se agita su gran vientre;
        hace crecer el impulso:
        de lo masculino, es naciente.
 
        Y éste, en la gran nodriza,
95      en la vasija que lo pare,
        genera un placer intenso,
        como el del orgasmo, se sabe.
 
        Así, con esta eclosión de fuerza
        es que se expande la madre,
100     hace crecer todo,
        lo que se sabe y no se sabe.
 
        Esto podríamos verlo
        en representaciones ocultas,
        el dos de la Papisa es uno,
105     el uno, del Mago, su risa.
 
        Y, la risa en lo ocultado,
        pero que con simpleza se ve,
        es deshacerte de los nudos,
        camina el loco con fe.
 
110     Porque fe ha de depositarse
        en lo que es esta Fuerza,
        no importa el nombre que demos,
        lo que importa es su Grandeza.
 
        Con todo, esa creación primera,
115     después de lo primigenio, es;
        primero, entonces, es masculino,
        el impulso y la luz es.
 

Lao-Jun:
 
        La tercera para mí es clara,
        mas, explícala en tu voz;
120     tal vez, en occidente
        se encuentre la conjunción.
 
 
 
Nathael, el Alquimista:
 
        Si me preguntas por la tercera,
        la tercera es la compensación,
        una frase muy corta
125     explica su condición:
 
        "Como arriba es abajo,
        como abajo es arriba",
        tu camino óctuple es
        y, en la virtud, estriba.



 
Lao-Jun:
 
130     Ésta es la "No Acción"
        que en el Wuji vemos;
        la esencia del Wu Wei,
        de su trazado: un cero.
 
        La No Acción es algo
135     que bien merece la pena
        aclarar cuando de él se habla:
        no forzar es su esencia.
 
        No es lo mismo no actuar
        que no hacer nada;
140     pues en no actuar se deja libre
        el crecimiento de lo que tratas.
 
        Así, la No Acción
        consiste en dejar las cosas
        crecer y seguir su ritmo,
145     seguir su ritmo y su forma.
 
        Nada habrás de forzar,
        es sin esfuerzo en tí mismo;
        ¿ésto que quiere decir?
        Nada fuerces con artificio.
 
150     Esto que parece fácil,
        para nada fácil es que es;
        pocos son los que confían
        en la correspondencia del wu wei.
 
 

 
Nathanael, el Alquimista:
 
 
        Mucho hay de la conducta,
155     en crecer como el wu wei.
        Empieza en ser neutral
        con todo lo que ve.
 
        Así, te diría lao-Jun,
        con ánimo de que me comprendieras,
160     que mucho lleva Occidente
        de tu Oriental sapiencia.
 
        Me hice del camino óctuple,
        ahora camino por enmedio,
        camino en el equilibrio del ser,
165     y empieza en el desapego.
 
 

 
Lao-Jun:
 
        ¡Qué cierto es lo que me dices!
        ¿Habrás de asirte de la bondad,
        de la misericorida, del buen juicio,
        de la justicia y la humildad?
 
170     ¡Claro que en el desapego
        y en esta neutralidad,
        en la virtud de la conducta
        y en el buen caminar
        es que te haces con el Uno
175     inmanencia es tu andar!
 
        Es tu huella inmanencia
        si no se nota en tu andar
        el surco de tu caminando
        y en la No Acción está.
 
180     Porque si caminas dejando
        que sea Wuji quien lo haga todo,
        la perfección de la naturaleza
        hallarás con gran asombro.
 
        Es como dejar la mochila
185     al Cielo, que lo cargue todo;
        mas, pocos son los que esto creen,
        pocos lo caminan todo.
 
        La Ley del Crecimiento
        en caminar todo es que está,
190     adónde quieras que vayas
        siempre tú estarás.


 
Nathanael, el Alquimista:
 
        Se crece siempre considerando
        que como arriba es abajo,
        cada enseñanza de la vida
195     viene del sabor amargo.
 
        Subir al cielo,
        bajar al abismo,
        ésto tiene conocerlo todo.
        Y entre se conoce y conoce,
200     la cruz a cuestas y sobre el lomo.
 
        Que todos llevamos una cruz,
        y hemos de asirla con fuerza;
        acostumbrarnos a que trae enseñanzas,
        así empieza la ligereza.
 
205     Claro que hay que vivir experiencias
        para poder bien decir
        que no hay nada como el centro
        para el mejor vivir.
 
        Así el camino óctuple,
210     que en la correspondencia se aprecia,
        está en vivir la virtud
        que en el centro se tercia.
 
        Ambos lados de la balanza
        excelsos son para el desapego,
215     ni mucho de uno u otro:
        el equilibrio es enmedio.
 
        Si tercio arriba y tercio abajo,
        en el centro se ve
        el hexagrama de la abeja
220     y el panal de la miel.
 
        Perfecto es el seis en la tierra,
        es el dos veces tres,
        todo lo que alcanza materia
        tiene el misterio que ves.
 
225     Y materia es energia,
        así es que se haya en todo,
        se haya en el cuerpo carnal
        junto a todo lo que somos.
 
        Que se vivie de pan y agua,
230     pero de la palabra también;
        mucho necesita el crecimiento
        de la sabiduría del hacer.
 
        Así, el espíritu vive
        mejor y con más viveza,
235     cuando se nutre de la palabra
        que le eleva la conciencia.
 
        ¿Habrá de necesitar un cambio
        considerable la sociedad?
        Ya he visto que se habla
240     de Inteligencia Espiritual.
 
        Ésta traspasa las emociones,
        traspasa la que es emocional;
        un día alcanzarán el conocimiento
        que sobre todas es que está.
 
245     Que el "Estado de Flow" se alcanza
        cuando elevamos la conciencia:
        tanto nos gusta algo
        que, al tiempo, perdemos cuentas.
 
        La atención se hace plena,
250     la focalización, también,
        no te dispersas de tu objetivo;
        en tu entusiasmo se ve.
 
        Pues ese entusiasmo, amigo,
        es como un soplo de Dios,
255     es el soplo de la energía,
        el Espíritu lo hace dador.
 
        Este ejemplo bien explica,
        como arriba es abajo.
        Si arriba todo es excelso,
260     así el Flow cuando trabajo.
 
 

Lao-Jun:
 
        Ahora que has puesto ejemplos
        y te has puesto tan psícologo,
        deja que te hable de Jung
        y la de la Correspondencia un poco.
 
265     Para Jung la sincronicidad,
        o sincronicidad en los eventos
        - ese poder sutil...
        del Wu Wei, su viento-,
        es reflejar el macrocosmos,
270     en el interior, adentro,
        en el microcosmos del ser,
        de tu arriba y abajo, el centro.
 
        Esa "No Acción",
        del rey soberano
275     está en practicar la virtud:
        todo le viene a la mano.
        Nada ha de forzar,
        solo dejar fluir las cosas,
        el premio de su bondad
280     es la sincronicidad toda.
 


Nathanael, el Alquimista:
 
        Por cierto, Lao-Jun,
        llevo un té delicioso:
        ni frío, ni caliente,
        ni verde, ni rojo...
285     ni débil, ni fuerte...
        pero sabe sabroso.
 
 

Lao-Jun:
 
        Cansado es que me siento,
        ¡qué nos de la sombra un rato!
        Echarse cuando lo pide el cuerpo...
290     ¿será una cosa de sabios?
 
        Además, con este buen tronco,
        ¡qué sincronicidad la nuestra!;
        una mesa, es que parece,
        ..hasta se ve algo de leña.
 
295     Ven aquí, sentémonos juntos
        a la sombra de este árbol;
        mucho hemos hecho camino...
        ¿para cuándo el trago?
 
        La boca llevo sequita,
300     me cuesta hablar...
        lo que hablo;
        le he puesto los ojos encima...
        quiero beber de ese vaso.

Verónica García-Melero
El Libro de los Cuentos. Nathanael y la Correspondencia.

Miguel, el zapatero.

Debes vaciarte de aquello con lo que estás lleno, para que puedas ser llenado de aquello de lo que estás vacío.

San Agustín de Hipona (13 Noviembre 345 – 28 Agosto 430)

Narrador:
        Pan, agua, sal y vino
        llevaba consigo Nicodemo
        cuando en la ciudad se adentró
        a buscar a un zapatero.
 
05      Llevaba consigo, también,
        llevaba, también, Nicodemo,
        dos monedas gordas de plata;
        éste era su dinero.
 
        Se preguntaba por el camino
10      si podría comprar
        unos zapatos fuertes
        o botas para caminar.
        Porque hospedarse…necesitaría,
        también tenía que cenar.
 
15      Su preocupación no era por las cosas,
        sino por el cuánto valdrán;
        hace mucho que no se compra
        calzado para mejor andar.
 
        Caminaba con fe por el camino,
20      y para nada se preocupaba
        de lo que encontraría para comer,
        asearse, cenar y cama.
 
        De una manera inefable,
        siempre encontraba todo,
25      unas veces con cariño,
        otras veces con asombro.
 
        Hoy llevaba dos monedas
        de plata para comprar,
        para asearse y comer algo,
30      las que encontró en un sofá
        viejo y abandonado
        que usó para dormitar,
        cansado cuando venía
        de charlar algo en un bar.
 
 
Miguel:
 
35      ¡Buenas tardes, amigo!
        ¿En qué te puedo ayudar?
 
Nicodemo:
       
        ¡Buenas tardes, zapatero!
        Algo le quiero comprar…
        Necesito unos zapatos
40      o botas para caminar.
 
        Necesito un calzado cómodo;
        aunque, fuerte, que me dure…
        ¡Mire estos que llevo!
        ¡Hechos jirones, con mugre!
 
45      Mas, estoy desconcertado
        con el precio de sus zapatos,
        los seis pares que he visto
        me dejan hasta empeñado.
 
Miguel:
 
        ¿Y cómo es la cosa?
50      ¿Tú presupuesto es ajustado?
        Dime, amigo, qué tienes,
        a ver qué encontramos.
 
Nicodemo:
 
        Solo tengo dos monedas
        gordas, aunque de plata,
55      ¿Marcan el precio para éstas..
        o es otra moneda marcada?
 
Miguel:
 
        Viejas son tus monedas,
        mas, son de mucho valor.
        El joyero del pueblo
60      las apreciará, créelo.
 
        Tal vez lleves contigo
        mucho más de lo que esperas…
        Como es tarde y está cerrado,
        mañana echamos cuentas.
 
Nicodemo:
 
65      Me dice que lo crea…
        ¿y si me quedo empeñado?
        Tendría que buscar hospedaje,
        ¡hasta me siento obligado!
 
        ¿Cree que la pensión del pueblo
70      me podrá hospedar,
        con dos gordas de plata
        y zapatos, aún, por comprar?
 
 
Miguel:
 
        Créeme hombre, ¿acaso no tienes fe?
        Vemos cosas que palpamos,
75      otras las queremos creer.
        Y creemos lo que no vemos,
        ahora te diré el qué.
 
        Si te preocupa la pensión,
        yo te acompañaré;
80      Gabriel es un gran amigo,
        y, también, lo es Rafael.
 
        Justo al lado de la pensión,
        Rafael tiene su casa,
        y no hay cerveza que no cure
85      lo que le añade la tapa.
        Que hay tapas muy exquisitas,
        pero se pegan en el riñón;
        otras, demasiado grasas,
        para el hígado…perdición;
90      pero también las hay ligeras,
        y que ayudan a la digestión.
        Son como las de mis zapatos,
        unas resbalan, y otras no.
 
 
Nicodemo:
 
        Veo una actitud amigable,
95      entrañable, también, es;
        apenas me conoces,
        mas, procuras mi bien.
 
        Esto es asimilado
        a lo que es la fe.
100     Pues ponemos fe en lo que no vemos,
        y con el alma se ve.
 
        No todo aquello que se mira,
        con el ojo corporal se aclara;
        el pensamiento y el afecto,
105     ¿no se miran con el alma?
 
Miguel:
 
        ¡Qué grande eres hombre!
        Por cierto, ¿cómo te llamas?
        Yo, Miguel, el zapatero,
        así es como me llaman.
 
Nicodemo:
 
110     Mi nombre es Nicodemo,
        le fascinaba a mi madre.
        No muy usual, creo;
        mas, le sonaba a grande.
 
 
Miguel:
 
        Veo aquello que guarda
115     tu nombre en su intención,
        “Principal” es en el pueblo,
        en el pueblo de Dios.
        El significado de tu nombre
        ¿estará en la renovación?
       
120     ¿Estará en renovarse
        la fe de tu devoción
        en aquello que es Espíritu
        y se halla en Dios?
 
        Porque veo que traes pan,
125     y también llevas vino;
        sal y agua llevas también…
        ¡Ya has hecho mucho camino!
 
 
Nicodemo:
 
        Así es, Miguel,
        ya he caminado bastante;
130     me muevo como el Espíritu
        y jamás paso hambre.
 
        Mi fe ha sido renovada
        en aquello que no se ve;
        es como el no conocerme
135     mas empatizar, con lo que lee:
        Unos zapatos viejos,
        gastados y polvorientos,
        la inocencia de un niño
        y moverme como el viento.
 
 
Miguel:
       
140     Así es, Nicodemo,
        fácil ha sido ponerme
        en los zapatos que llevas puestos…
        ¡cuánto se alegran de conocerme!
 
        ¿Quién como Dios, hijo mío,
145     para depositar tu fe,
        hacerla crecer grande
        y ver lo que no se ve
        con los ojos corporales?
        Porque con el alma se ve,
150     y más se ve en el Espíritu:
        prismáticos tiene la fe.
 
 
Nicodemo:
 
        Cuando me hablas de acompañarme
        y presentarme, también,
        a tus amigos del pueblo,
155     a Gabriel y Rafael;
        algo es que puede verse
        y sin los ojos de ver se ve:
        la fe en los amigos.
        En la amistad es que se cree.
 
160     Se cree en la bondad amiga,
        en que siempre la encontrás;
        y no esperas a comprobarla
        en cualquier adverisdad.
 
Miguel:
 
        Así es, Nicodemo,
165     todos ponemos fe,
        en la amistad, el matrimonio:
        en el amor se cree.
 
        Mas, ¿qué traería la adversidad?
        ¿sería aquello que se palpa?
170     ¿aquello que con los ojos
        queda visto e impacta?
 
        Porque nos impacta revelar
        el afecto que nos profesan,
        ¿creemos que es igual al nuestro,
175     creemos en la correspondencia?
 
        ¿O hemos caminado tanto
        que con el Espíritu nos movemos,
        haciendo a un lado el impacto
        cuando su verdad revelemos?
 
180     Mucho es el camino
        que habremos de caminar,
        para ser felices solo
        con la fe de la amistad,
        con la fe de la esperanza,
185     con la fe de la bondad,
        con la fe del pensamiento
        de que se puede cambiar.
 
        Así es que saltamos
        fuera de esa sombra
190     que conlleva la condescendencia
        de la correspondencia toda.
 
 
        Con todo, Nicodemo,
        disfruta, en el pueblo, la tarde;
        te voy a hacer un regalo
195     y visitamos a mis compadres.
 
        De todo lo que aquí tengo,
        irá con tu cuarenta y dos,
        estas botas de color negro
        y piel miel en el exterior.
 
200     Se camina como en las nubes,
        y a todo terreno son;
        guardan tus tobillos
        y el caminar…¡una bendición!
 
        Pruébatelas ahora, hombre,
205     vaya yo a equivocarme;
        me haya equivocado de número
        o de forma que a ti te agrade.
 
       
 
Nicodemo:
 
        ¡Qué cómodas las botas!
        ¡cuánto me gusta el diseño!
210     Negro en la suela y talón
        contrasta genial con el pie, creo.
 
Miguel:
 
        Así es, Nicodemo,
        crees en su hermosura,
        a pesar de verlas con los ojos,
215     tu alma más las dibuja.
 
        Y es que como zapatero,
        algo se traspasa con el calzado;
        mucho se dice de la persona,
        de cómo camina y cuándo.
220     También dice el zapato
        mucho de la personalidad;
        hasta si en los zapatos de otro
        sabes ponerte y en su lugar.
 
        El zapato tiene alma
225     y lleva consigo la de la persona,
        unos gustan de zapatos caros,
        aunque esa no sea su horma.
        Mas, los hay que son sencillos,
        y el caro le iría mejor,
230     aún así prefieren dos pares
        y guardan uno por resplandor.
       
        Tu eres, Nicodemo,
        de los que apura sus zapatos,
        los lleva al extremo siempre,
235     traspasa lo que esperamos
        de la durabilidad de su hechura,
        de la capacidad para la que están.
        Veo en los que llevabas
        mucho de este afán.
240     Pues, no son zapatos de campo,
        mucho menos de caminar,
        son zapatos elegantes,
        daño te han hecho al andar.
 
        Y, viendo que buscas otros,
245     zapato para caminar;
        veo que has renovado en ti algo
        lo veo, igual, en tu personalidad.
 
 
 
Nicodemo:
 
        ¡Sí que me sorprendes, Miguel!
        ¡Con cada una de tus palabras!
250     Ahora hasta podre correr,
        y las piedras ni se me clavan.
 
        Mas, no sé qué decirte,
        que estoy viendo el precio
        y no sé si alcanzaría
255     a pagarlos con el cambio luego.
 
 
Miguel:
 
        Como ya te he dicho antes,
        estas botas son un regalo.
        ¡No sabes cuánto me alegra
        haberte conocido, hermano!
 
260     Ahora, vayamos juntos
        a la casa de Rafael;
        seguro le alegra conocerte,
        ¡y hasta se viene Gabriel!
 
   
Narrador:
 
        Camino iban de la pensión
265     y de la casa de Rafael,
        cuando los asaltó por el camino
        el joyero del pueblo, Uriel.

        Pronto entabló el joyero
        algo de conversación,
270     Nicodemo aprovechó el momento
        y esto es lo que pasó.


Nicodemo:
 
        Pues, querría yo, Uriel,
        haberme acercado mañana
        A su tienda para cambiar
275     Estas dos gordas de plata.
       
        Son todo lo que tengo
        y no sé si alcanzarán
        a pagar la pensión esta noche
        y a tapear en el bar.
 
Uriel:
 
280     Déjame que las vea,
        con poco te podré decir
        si son monedas que se cambian
        y por cuánto se pesan, ¿sí?
 
Nicodemo:
 
        Aquí las tienes, joyero,
285     por favor, compruébalas bien,
        ahora son todo lo que tengo,
        mañana… ¡veremos a ver!
 
Uriel:
 
        ¡Madre mía, Nicodemo!
        Aquí tienes un tesoro,
290     cada una de las que tienes
        cuatrocientas,…como poco.
        Esto es como poco,
        porque hasta podría ser más;
        o incluso hasta suben…
295     si las quieres guardar.
 
 
Nicodemo:
 
        No suelo guardar nada,
        encuentro lo que necesito.
        Mas, como habré de venir de vuelta
-    yo creo que es mi destino -,
300     mejor, guárdame una;
        la otra, cámbiame, amigo.
 
Uriel:
 
        Pues, las guardo ambas conmigo,
        y te dejo el cambio ahora;
        venía de hacer caja,
305     efectivo llevo de sobra.

Mas, viendo que os reunís
        y tanto me gusta el camino,
        el encontrarme con caminantes,
        el encontrarme con mis amigos…
310     también, regreso a la Casa
        cuando guarde lo conseguido.
 

Narrador:
        Ahora se hallaban todos
        en el café-bar de Rafael,
        estaban Gabriel y Nicodemo,
315     Rafael, Uriel y Miguel.
 
        Rafael cerró todo,
        quería ahora disfrutar
        de la conversación de sus amigos
        y, de Nicodemo, su caminar.
 
 
Rafael:
 
320     Cuéntame, Nicodemo, amigo,
        ¿cómo has llegado aquí?
        Pocos son los aventurados
        que se aventuran a seguir
        por el árbol de la vida;
        angosto es porque sí.
 
Nicodemo:
 
325     Así es, Rafael,
        ¿difícil es de seguir
        un mundo donde la mentira
        siempre está por confundir?
 
 
Uriel:
 
        Desde luego que si así empezamos,
330     ¿habré de abrir el camino?
        Miguel, con tu palabra,
        danos algo de luz, amigo.
 
        Porque Rafael, con sus tapas,
        la amargura siempre cura,
335     si no lo hacen sus cervezas,
        inigualables en frescura.
 
Gabriel:
 
        Mejor os tomo la palabra
        y os pongo a reflexionar,
        tengo un pensamiento, amigos,
340     quiero haceros cabilar.
 
        Es una frase de aguas,
        y me gusta para pensar,
        seguro encontráis pensamientos
        y, así, dilucidar
345     lo que encierra de sapiencia
        la sabiduría del lugar.
 
        Me hallaba yo en una playa
        cuando me puse a escuchar
        a un marinero que decía
350     lo que te vengo a contar:
 
        “¡Dios líbrame de las aguas mansas,
        que a las bravas las veo venir!”
 
        ¿Qué creéis que son estas palabras?
        ¿Qué, el marinero, quiso decir?
 
Miguel:
 
355     Si pensara en Aristóteles,
        te diría así:
 
        Caminar sobre terreno accidentado
        fatiga menos que caminar
        sobre aquel terreno llano
360     que agradable es al andar.
 
        Pues, lo que se hace agradable,
        por muchas razones, puede ser;
        y a veces, es que te ponen
        hasta el engaño a los pies.
 
365     Y cuesta, en la comodidad,
        apreciar lo que en verdad es.
        En este agua, veo camino;
        en la brava, lo que la verdad es.
       
Nicodemo:
 
        Eso veo yo en las aguas,
370     las bravas siempre se ven;
        si éstas fueran personas,
        fácil se reconducen, ¿eh?
        Mas, personalidades sociópatas,
        silenciosas más bien,
375     siempre llevan máscara,
        mansas siempre se ven.
        Así, construyen el suelo
        cómodo y llano a tus pies;
        te hacen ver todo perfecto,
380     cuando son la mentira con pies.
 
Gabriel:
 
        Yo de lo que veo mucho,
        de lo que veo, también,
        es de la creencia en lo que no vemos,
        así es que, advierte por tu bien.
 
385     Porque con los ojos del alma
        es que se puede ver
        la intención de la mirada
        de aquello que no se ve.
 
        Se ve con los ojos del alma
390     la verdadera intención
       del que se presume verdadero
        cuando mentira es su voz.
 
        Así, nos advierte nuestra alma
        con los ojos de la fe,
395     con los ojos de lo imperceptible,
        con la intuición, también,
        si alguien es de la cáscara amarga,
        es arena de otro costal,
        no es claro en sus intenciones,
400     o el parecer engañoso está
        haciendo guardia en sus palabras,
        gesto, mirada y ademán;
        el agua mansa no es trigo limpio
        y por la mentira es que está.
405     Si le has quitado la máscara,
        ¿te querrá del medio quitar?
 
Miguel:
 
        Diría que hay personas mansas
        que son mansas porque sí;
        mas, las hay mansas adrede,
410     fingiendo que son así,
        y escondiendo que son cenizos,
        pájaros de mal vivir,
        diábolicos en sus intenciones…
        Satánicos hay muchos, sí.
 
Rafael:
 
415     ¡Miguel, que nunca cambias!
        ¡Siempre eres así!
        ¡Lo mucho que te disgusta
        lo diábolico a ti!
 
Miguel:
 
        Así es, no lo soporto,
420     ¡y bien que pisoteo, bien,
        a la mentira y el engaño
        y al ensalzarse como Él!
 
Gabriel:
 
        En fin, ya ha llegado la hora
        de dejar clavado en el suelo:
425     la mentira del diablo
        y la codicia de su dinero.
 
 
Uriel:
 
        ¡Dios te oiga, querido amigo!
        Otro camino se abrirá
        que ponga a la Tierra en orden
430     y con justa autoridad.
 
        Pero, vayamos a lo que vamos,
        ahora quisiera compartir,
        con lo mucho que soy de caminos
-    ¡figúrate en mí!-,
435     …quisiera compartir un pensamiento,
        y ponerlo a debatir;
        lo encontré en unas frases
        cuando en Google me meto y así
        es que dice la reflexión
440     que yo os quiero decir:
 
        Y es que, cuando derribamos
        muros que nos obstruyen
        el paso del camino, amigos,
        o la verdad que se empercude,
445     o la mentira que tapa lo cierto
        y la verdad deja en incertidumbre,
        ¿habremos de caminar un tiempo
        sobre escombros y ascuas de lumbre?
 
Nicodemo:
 
        ¡Qué maravilla de reflexión
450     para poder comprender
        que el cambio duele, a veces!
        Pero si por bien es que es,
        si es por quitar el velo
        y ver lo que no se ve,
455     también hay recordar que no se mira
        a la verdad cuando se ve
        puesta en frente de tus ojos,
        ¿tal vez no quieres ver?
 
        ¿Tal vez no quieres el sufrimiento
460     del cambio que no se ve
        mas que en incertidumbre y desconcierto      
        que alfombra nueva es a tus pies?
 
 
Rafael:
 
        Muy ciertas son tus palabras,
        y mucho cuesta ver
465     la verdad cuando está de frente…
        Tal vez, cuesta creer,
        o da miedo el cambio
        si en la mentira se fue
        todo un abismo de siglos
470     de todo aquello que se cree.
 
Gabriel:
 
        El mensaje que me transmite
        esta profunda reflexión
        es que todo cambia, amigos míos,
        como nos cambia la voz.
       
480     ¿Apreciaremos los cambios,
        de manera especial,
        si no nos importa en el camino
        para nada la velocidad?
 
        Pues, no hay que apresurarse,
485     lo que hay es que continuar;
        no importa caminar lento
        si por caminar es que estás.
 
Miguel:
 
        Por eso, sobre ascuas
        descalzo se caminará;
490     se caminará sin conocimiento
        y con la ilusión de avanzar.
 
        Y se avanza con esperanza…
        y a tiempo se llega, además,
        si es que caminamos juntos;
495     más lejos se llega, ¿verdad?
 
        Porque sólo se camina rápido,
        pero no se camina igual
        que cuando caminamos acompañados,
        más lejos se llega, ¿verdad?
 
 
Uriel:
 
500     Porque lo importante en el camino
        ¿qué podría ser, Nicodemo?
        Saber elegir con el alma
        qué es aquello que es bueno.
        Porque todo lo que deseamos,
505     ¿acaso bueno es?
        ¿habremos de discernir, entonces,
        por bueno, qué elegimos?, ¿qué?
 
        La maldad es un camino
        que eligen muchos para seguir,
510     elegirlo o no elegirlo,
        está en su discernir.


El que una conducta reprobable,
        inhumana o vil adopta,
        no necesita de nadie
515     para echarse la soga.
 
        Mas, dejemos a un lado la conducta
        y transcendamos a la persona,
        ¿habrá de cambiar, ésta, primera,
        para caminar por las ascuas todas?
 
520     Porque si las ascuas nos traen cambios,
        cambios nos traen los escombros;
        hemos de ver primero, entonces,
        que los tenemos en los ojos.
 
        Delante de nosotros están
525     ascuas de fuego y escombros,
        ¿habremos de, nuestra conciencia, cambiar
        si queremos evolucionar todos?
 
        ¿Habremos de abrir nuestra mente,
        abrirla ante nuestra realidad,
530     para que por lo menos al abrirla
        ésta se ponga a funcionar?
 
        ¿O cerramos los ojos
        como el gato de la Tía Ramona?
        Ni veo los ratones pasar…
535     tampoco habrá quien los coma.
 
       
Nicodemo:
 
        Me gusta la necesidad de cambio
        que se ve al caminar;
        lo primero que he visto amigos,
        lo primero: el crear.
       
540     ¿No es el mundo que nos rodea
        un mundo que hemos creado?
        Fruto es de nuestro pensamiento,
        de lo que en la fe depositamos.
        Porque depositamos todos fe
545     en aquello que nos imaginamos,
        nuestras metas son banderas
        y el trabajo de nuestras manos.
 
        Y, así, el mundo crece
        de aquello que hemos pensado,
550     crece el mundo, entonces,
        de lo que hemos imaginado.

        ¿Habrán las ascuas de quemar
        los pies con que pisamos
        un fuego fatuo que muere
555     entre seguimos pensando
        sobre nuevos conceptos
        para crear lo no creado?
 
        Pues, nada puede ser alterado
        si no cambia la conciencia;
560     el conocimiento de las cosas  
        trae nuevas experiencias.
 
 
Miguel:
 
        ¡Qué inteligente discurso
        el que habéis emprendido, amigos!
        Ahora algo de Antonio Machado
565     para que brindéis conmigo:
 
        “¿Para qué llamar caminos
        a los surcos del azar?
        Todo el que camina, anda,
        como Jesús, sobre el mar”
 
El Libro de los Cuentos. «Miguel, el zapatero».

Recordando hoy, 28 de Agosto, la Efeméride de San Agustín de Hipona, doctor de la Iglesia Cristiana Católica, uno de los grandes genios de la historia. El cuento aborda la perspectiva del pensamiento de San Agustín, una obra que no conozco en profundidad, aunque creo haber entendido su esencia.

Enamorada de su pedagogía, una pedagogía muy socrática, quisiera recordar con este pequeño guiño a San Agustín, así como mi paso por Los Agustinos de Motril en mi fase de prácticas en la Universidad.

Dejo un afectuoso saludo a todos aquellos alumnos, profesores y directores que hicieron de mi paso por el Centro una increible experiencia.

De manera muy especial, quisiera subrayar que este cuento está dedicado al Padre Javier, a quien conocí en Los Agustinos. Una magnífica persona de la que guardo en el corazón su espiritualidad y su afecto.

Un fuerte abrazo a todos y, en especial, al Padre Javier.

Verónica García-Melero

Xía y el Ritmo.

El compás tiene que salir del corazón.

Frase de «La Niña de tus Ojos».
 
Narrador:


Xia anduvo un buen trozo
de aquello que llaman camino
cuando fue su maestro, entonces,
quien le propuso acertijo.


No quería caer en la transcendencia (05)
de lo que encierran las enseñanzas;
podrías llamarlo Koen,
Miyu, en chino, o adivinanza.



La cuestión es que preguntando
y haciendo reflexionar, (10)
Lao-Jun interrogó a Xia,
quiso hacerlo pensar.


Nada hay más grande
que discernir mirando hacia adentro,
conectar aquello que se sabe, (15)
concectar con lo que es el centro.



Y el centro, como vimos,
se logra en la vacuidad,
en el vacio del todo,
de la nada, la polaridad. (20)


Así, ¿por qué no sería tiempo
de encontrar solución
a aquello que llaman ritmo
marcado por la compensación?









Lao-Jun:


Xía, si todo fluye y refluye, (25)
fácil se puede ver
el avance y retroceso
de cualquier ser que es.


Y, cuando digo ser,
quiero que consideres (30)
que me refiero a cualquier cosa
con forma y no forma: haberes.


Que está la ventana y también está la puerta,
la alfombra a tus pies y la llave en la puerta;
mas, el ojo, a la cerradura, (35)
le es su utilidad,
así es que abre la puerta
y te deja pasar.


Igual sería la ventana,
su espacio, su no ser, (40)
el vacio de su forma,
el fresco de tu haber.


La alfombra, entonces,
es que reposa
sobre el suelo que no miramos, (45)
pisamos siempre su obra.


Y obra, al suelo,
le es su capacidad,
de ser aquello que nos cobija,
por igual, la propiedad. (50)


Entonces, abstraido esto,
quiero que reflexiones
sobre el ascender y descender
que lleva cualquier cosa.


Porque si asciende y desciende (55)
cualquier cosa en la vida,
entre dos polos se mueve
y en la polaridad es que estriba
aquello que llaman ritmo,
pues se halla en la compensación... (60)
¿de la medida de este movimiento,
Xía, qué hace al ritmo dador?






Xía:


Para empezar, le diría maestro
que ha elegido preguntarme ahora,
ha elegido este momento, (65)
ha elegido esta hora.


Tal vez, en esto es que se puede ver
que en la vida todo se maniefiesta
en su momento, ¿qué puede ser?
Puede ser que todo (70)
tiene un antes y un después,
una ida y una vuelta,
una oscilación de su ser.

Sería una reacción
a una acción determinada, (75)
de ser un boomerang que lanzo,
en su regreso, esta mirada.

Mas, si acciono un péndulo
¿qué esto podría ser?
El devenir de su movimiento (80)
sempiterno siempre es;
un deber a la derecha,
de la izquierda es su haber;
esto sería echar cuentas
si contable uno es. (85)


Mas, esa compensación
que veo en el movimiento,
lo hayo en la polaridad de las cosas,
en su ascensión y descenso.


¿No es cierto, Maestro, (90)
que la vida, en ciclos, se manifiesta
tanto para astros como mundos,
seres, mente y materia?


Así es que hallo el ritmo
de todo aquello que me rodea, (95)
ritmo lleva el progreso
y también la decadencia.


Ritmo llevan las estaciones,
de primavera a primavera;
los cambios de la atmósfera, (100)
el campo magnético de la Tierra.


Ritmo lleva el crecimiento
y la maduración del ser,
se desprende de su capullo
la mariposa al nacer. (105)


Mas, hasta en esto es que veo
cómo del Tao surgen formas
y ninguna tiene éste,
...¿el misterio que transforma?




Lao-Jun:


¡Cómo me sorprende Xía (110)
tu manera de reflexionar!
¡En un momento has hilado
lo que otros no logran enhebrar!


Sutil es la mariposa,
pues, con ella se puede ver (115)
tanto el ciclo de la vida
como el misterio del ser.

Misterio que se halla en el Tao
y bien simple es que es,
no querer hacer imágenes, (120)
simplemente, déjalo ser.

Querer representarlo en la mente
¿esto qué podría ser?
Querer representar una imagen,
dar forma al no ser; (125)
así, es que en este intento
jamás se logrará ver
el misterio que el Tao encierra,
de la mariposa, el vuelo es.

Porque, puedes clavar una mariposa, (130)
fijarla a tu pared,
utilizando un clavo,
mas, ¿esto qué es lo que es?
Es clavar una imagen,
es una forma captar, (135)
que por haberle dado forma
pierde, en la mariposa, su afán;
pierde el vuelo la mariposa,
el vuelo no se puede clavar,
así es hacer una imagen (140)
de lo que en la no forma está.


Siempre quiero que recuerdes, Xía,
que el ritmo se halla en la polaridad,
se halla en haber alcanzo el centro,
en dejar las cosas pasar. (145)


Así, toda idea de dualidad
siempre la habrás de soltar y
deshacerte de lo bueno y malo,
alto, bajo; maldad, bondad.


No pudes hacer distinciones (150)
si es que quieres progresar,
cada cosa halla en sí misma,
de su opuesto, vacuidad.
Así es que la virtud
siempre es indiscriminada, (155)
halla misericordia en quien la merece
y en quien no merece nada.


Un gran paso es que en esto has de dar,
antes hablabas de contaminación
y ahora en tu ritmo está: (160)
transcender cualqueir forma
y no forma,
comprender la vacuidad.
Si creencias es que te formas,
simplemente, suéltalas, (165)
jamás hagas juicios,
comprende el porqué están.


Así, de comprender la existencia
de este devenir,
de esta causa y efecto (170)
y el porqué de tu sufrir,
es que se desvanece el mismo
cuando logras asir
la Ley del Cielo, que es una
y en todo el mundo es así: (175)
ama al prójimo como a ti mismo,
ama indiscriminadamente y porque sí.

Porque si logras en tu corazón esto
con el Universo te mueves y así:
en armonía con la naturaleza, (180)
con infinita paz mental,
con quietud en tu conducta
y la alegría del bienestar.


Te mueves siempre sereno,
sereno es siempre tu hablar, (185)
serenas cuando tu hablas,
transmites tranquilidad.


Mas, recuerda que eres humano
y mucho has de tropezar;
levántate ocho veces (190)
si siete caiste mal.


Ahora, Xia, querría
hablarte de la liberación
que encierra el ritmo en su ciclo
expuesto en compensación. (195)


Pues, la compensación la hallarás
cuando mantengas libre tu mente
de divisiones y distinciones,
esto es lo que comprende:
tener una mente simple, (200)
desapegada y silenciosa,
donde todo existe en armonía,
la forma y la no forma.
Así, la vacuidad
es la verdad sutil (205)
que encierra el entendimiento
de las cosas y su devenir.


Abstraida esta verdad comprenderás
que no es tan vasto el Universo,
no son tan pequeñas las partículas, (210)
pues, son, de tu mente, conceptos.
Pretenden hacer comprensible
con palabras y con formas
el vuelo de la mariposa...
y aprensible no es la cosa. (215)


¿Lo inaprensible qué es?
Está más allá de la forma.
Inmanejable es su conocimiento,
no quieras juicios y normas.


Abstrae todo juicio, (220)
desapégate de la coherencia,
no quieras con palabras calibrar
cómo de grande es la inmanencia.


Pues, es algo tan grande
que no podemos entender (225)
que más allá está de todo
por ser, del todo, la Unidad.


Así es el ritmo,
más allá va de la polaridad,
transciende la dualidad de las cosas, (230)
y en la virtud es que está.

Es como soltar el cuchillo
con el que quieres juzgar
cada cosa que se acaece
si te pones a pensar. (235)
Por esto, la verdad directa
y la esencia de las cosas,
está en abstraer tu juicio
y en dejarlas ser todas.


Si esto has alcanzado, (240)
habrás alcanzado también
la serenidad en tu mente
y la realización de tu ser.


Así, tu sueltas este cuchillo
¿y qué te podrías encontrar? (245)
Lao-Tsé, el viejo maestro,
bien nos dijo el qué;
encontrarías el Tao
en la punta de tus dedos,
abandona la idea del yo, (250)
abandona los conceptos:
ni hombre, ni mujer;
ni vida, ni muerte;
ni corto, ni largo;
ni débil, ni fuerte. (255)

Y, ¿cómo esto puede ser?
Por igual nos dijo
para este quehacer
que no se odia nunca,
nunca se resiste, ¡eh! (260)
Tampoco se lucha nunca,
fíjate lo que es:
odiar y tener perspectivas...
apegos son, ¿ves?
Y el apego impide el crrecimiento (265)
del verdadero ser.


Xía:


Comprendo que para muchos
esto, dolor de cabeza, es;
también se presume escepticismo
y hasta el pánico se deja ver... (270)
Pues, difícil es hacer un lado conceptos,
más complejo se hace ver
la perspectiva nula de las cosas
y en todo tu quehacer...


Así, cabría preguntarse (275)
¿cómo se halla esta comprensión?
¿Será precisamente en la experiencia
de cada cosa, la lección?
¿Habrás padecido sufrimiento,
bajado a lo más bajo, en vez, (280)
y desde la experiencia vivida
lograr, entonces, comprender,
que el sufrimiento se libera
de raiz y de todo tu ser
cuando elevas tu conciencia (285)
desde el dolor más bien?


Así, fácil sería comprender
cómo es que de todo te deshaces,
nada hay que a tí te ate;
pues, en el buen atar no hay nudos, (290)
ni soga, ni lazo, ni empalme.


El amor, lo transciendes;
por igual lo hace tu tolerancia;
la evolución del ser comprende
que somos uno con todo: la ganancia. (295)


Así, más evoluciona la persona,
más integral la persona es,
y menos se apega a nada,
sin estructuras su hacer.
Libre se halla de prejuicios, (300)
aqui empieza la tolerancia;
comprende que es porque hay otro,
y con el otro está su abundancia.


Podría parecer utópico,
mas, utópico no es el desarrollo del ser; (305)
bien dibuja toda la naturaleza
la perfección de lo que ves.


Entonces, como ver, yo veo, veo...
que abandonar la dualidad
de cada cosa que me rodea (310)
para la evolución del ser: su lección primera.


Principio es de la tolerancia
y de abrirte a los demás,
de hacer a un lado perjuicios,
críticas duras o malhablar. (315)


Ahora, lección segunda,
¿cuál podría, ésta, ser,
si en la tolerancia empieza
la abundancia del ser?


¿Será en tu buena voluntad, (320)
en tu virtud indiscriminada
que te abres sin perjuicio
y en todas direcciones amas?


Algo así habló Jesús el Cristo
en algunas de sus enseñanzas, (325)
crecer como un árbol grande,
la copa traspase las ramas
que se abren en latitudes
y en direcciones se hacen vastas.
Profundas sus raíces, (330)
fuerza y resiliencia entraña,
crecer vigorosamente
requiere de esta abundancia.


Mas, el apego ¿qué logra?
No logra tal crecimiento, (335)
eso pasa con el musgo
y hasta el helecho esto alcanza.


Diferente es el bambú
que siete años lleva su crecimiento,
se hizo de raices fuertes (340)
y crece arriba, buscando el cielo.


Hasta del juicio nos habló Jesús,
nos advirtió de no hacer ninguno
si no queremos que la vida
nos devuelva el medir con que sumo. (345)
¿Y qué me dices de la tolerancia
y, por, igual, del desapego?
¿No nos dijo, también,
si nos piden caminar una milla,
que vayamos entonces dos? (350)
¡Devolved la otra mejilla!




En fin, no es que sea una creencia,
aprecio sus palabras como enseñanzas;
su vida y obra me parecen fascinantes,
inmejorables para la abundancia. (355)


Así, sin hacer religión
de las palabras del Maestro
es que se aplican de verdad
y no se quedan en puro cuento.


Ni se hace dogma, ni, tampoco, doctrina... (360)
y mucho menos una religión;
Lao-Jun no he visto en nignuna
ser como Jesús nos habló.


Que fácil es apreciar
la cantidad de "fariseos" (365)
que se mueven por codicia,
vanidad, farfolla y ego.


Así, traspasar el ritmo
de la enseñanza cristiana,
¿qué podría ser esto? (370)
¿aplicar de verdad su palabra?


Así, su palabra
toda una filosofía es;
excelsa y sublime,
asimilada a la de Lao-Tsé. (375)


¿Podría haber aprendido Jesús
enseñanzas orientales?
La investigación deja cuenta
de muchas de sus bondades.
Hasta se habla de un Cristo Cósmico, (380)
un Cristo Oriental,
que deja testimonio en su palabra
de su conocimiento ascentral.


Pero, ahora no quiero excederme
en este conocimiento, (385)
lo he traido a colación
porque en el ritmo lo veo.


Quisiera, Lao-Jun, igual,
poner a reflexionar,
ese ritmo sempiterno (390)
que en nuestra historia está.




Sería como una rueda,
cuyos radios convergen en el centro,
todo deviene a todo,
el cambio, la constante creo. (395)
Así, cambiar es necesario,
es el eje de la rueda,
fijo es el cambio entonces,
en él, vacuidad, veo.


Porque, al igual que se crean mundos, (400)
estos también se destruyen;
la historia nos evoluciona, entonces,
nos cambia, a merced, su silla.
Que ponemos posaderas
donde nos toca asentar (405)
el plan de vida del momento
conforme a la sociedad.


Así, siempre hallaremos
en cualquier sociedad
fruto de su historia, (410)
tierra, cultura y algo más...
mentes que nos liberan
y nos hacen cambiar,
nos hacen cuestionarnos el asiento
y toda su "comodidad". (415)


Habrá el ritmo ahora
de poner la cadera a funcionar,
si estamos en retroceso,
¿cómo se podrá avanzar?


Estará el avance en el cambio, (420)
estará en la evolución,
en el progreso del ser humano,
¿la humanidad es su condición?
¿Necesitaremos una sociedad avanzada,
acorde con el conocimiento, (425)
o será el "conocimiento" un arma
o un culo de mal asiento?



Lao-Jun:


Me fascina la profundidad
de cada una de tus palabras,
cómo reflexionas, Xía, (430)
transmites mucha enseñanza.


Hasta he podido apreciar
en tu reflexión sobre el ritmo,
cómo es que aprecias la superación
y traspasas su abismo. (435)


Pues el devenir del péndulo,
de su movimiento ondulatorio,
está en conocer la vacuidad,
en ser uno con el todo.
Está en la comprensión (440)
de todo lo que te rodea,
abstraerte de juicios y perjuicios,
ser como agua, la mente serena.


Por el momento es suficiente,
dejemos el ritmo aquí, (445)
en la polaridad, sabe el maestro,
que se logra lo sutil:
la neutralidad de las cosas,
de lo que te hace sufrir,
la comprensión de las cosas (450)
y todo empieza en tí.


¿Habrás de cambiarte tú mismo
si es que quieres seguir
caminando arriba, en desapego,
si la neutralización vive ahí? (455)


Ahora, tomemos, Xía,
un té de los que aquí guardo,
ni es rojo, ni es verde,
ni es dulce, ni amargo...
Ni blanco, ni negro, (460)
ni débil, ni fuerte...

Es un té que siempre guardo
y hora es de que lo pruebes;
ven aquí, siéntate conmigo... acércame tu vaso.

Verónica García-Melero
El Libro de los Cuentos. Xía y el Ritmo.

Los peldaños de la Palabra.

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.

Juan 6:56 RVR 1960
            ¡Qué difícil es hablar de escaleras!, 
        ¡mucho más la de Dios!,
        Con la poca fe que se le tiene,
        muchos no creen que existió.
05      Muchos creen que es un cuento,
        un cuento con tradición.
        ¿Ha visto alguien al Padre?
        ¿Cómo estamos así?, ¡por Dios!
        Entonces subamos arriba,
10      entretanto, te cuento yo
        que hay dos Árboles que la hacen
        y diferentes son los dos.
 
        Uno es el de la Vida,
        sólo se avanza en amor,
15      y se entiende por el camino,
        entre se sube escalón y escalón,
        que el Árbol que plantó al lado,
        el Árbol de la tentación,
        lo llamó “Sabiduría”,
20      pero como la que hay en Él, no.
 
        Así es que al dejar sembrada
        la semilla de la confusión,
        de la duda, del discernimiento,
        de hallar la mejor opción,
30      es que se camina en la Vida,
        caminando viene la tentación.
 
        En esta primera enseñanza
        ya podemos vernos en Dios,
        hechos somos a su semejanza,
35      y en su semejanza está la opción.
 
        Está elegir entre dos caminos,
        está pensar con el corazón,
        está pensar en lo que aprendemos,
        está también la tentación.
 
40      Está la oscuridad necesaria
        para entender en el corazón,
        que caminando por la vida,
        es que se adquiere valor.
 
        Se adquiere disciplina y ánimo,
45      también se logra la superación,
        y también se consigue pulirnos
        y desempolvarnos de la tentación.
 
        ¿Qué es la tentación entonces?
        ¡Pecado no lo llames, no!
50      Que pecado es un invento
        hecho por algún inventor.
        Por aquel que quiere igualarse,
        hacerse como Dios.
        Esa palabra es un veneno
55      y escrita en su Palabra no está;
        es un veneno utilizado
        para opacar en debilidad,
        para ofuscar a las personas,
        para amedrentar a la humanidad,
60      para conducirlas por el miedo,
        para alejarlas de su libertad.
        En la Palabra de Dios, Padre,
        bien escrito está,
        Leyes dictadas en normas;
65      contravenirlas, ¿qué será?
        ¿No serán conductas que desaprueba,
        conductas que te hacen mal?
        Así, si bien empezamos,
        llamando a cada cosa por su nombre,
70      veremos más en la Palabra de Dios,
        veremos más de lo que se esconde.
 
        Entonces me dirás enseguida,
        la Palabra llena de “pecados” está,
        ¿estás segura de lo que dices?
75      La palabra “pecado” escrita está.
       
        Entonces te diré enseguida,
        corre y ponte a comprobar,
        si la traducción que han difundido
        esconde esta gran verdad.
80      Corre y busca a un erudito,
        a un sabio traductor,
        y te afirmará lo que te digo:
        se habla de transgresión,
        se habla de conductas que no aprueba,
        se habla de violación.
85      De infringir una norma,
        de no tener sentido de la moral.
 
        ¿Cuál es el sentido entonces
        de ocultar esta gran verdad?
        ¿Se habrá perdido por completo
90      el sentido de la moral?
        ¡Qué bien escrito está en el texto,
        no cambiar su palabra!
        Tarde o temprano ocurrirá
        que el tiempo la verdad te traiga.
 
95      Y, hablando de tiempo,
        ¿te has dado cuenta también,
        cómo otras culturas
        nos hacen entender,
        que, con el tiempo, la verdad se sabe,
100     ocultarla no se puede?, ¿ves?
        Que la verdad es como la luna,
        como el Sol, también es.
 
        Son tres cosas, que son grandes,
        y ocultarlas no se puede, ¡no!
105     El pecado ha sido la palabra
        utilizada con alguna intención:
        ¿con la de hostigarte mucho miedo
        y alejarte más de Dios?
        Porque el camino de la escalera
110     no te lo enseñan, ¡no!
        Solo te dicen que no lo subas,
        ¡qué vas tú sólo a entender!
        Anda y reza esto y lo otro,
        ¿te lo has aprendido bien?
115     Inclina la rodilla bien en el suelo,
        pega la vuelta y a tu quehacer.
        Que el no decirte cómo llegar al Padre,
        ¿ésto es la fe en Él?
        No dejarte conocer al Padre,
120     no dejarte conocer que en Dios,
-    si no, llámalo Universo -
        pero a lo que voy yo,
        que en Dios, en conocerlo,
        está tú superación.
 
125     Si bien lo llamas Universo,
-    hay tanto para la confusión -,
        llámalo entonces Universo,
        pero ¡búscalo, búscalo!
 
        Busca alinearte con la naturaleza,
130     en realidad, esto es Dios;
        quiere que te alinees con la vida,
        con todo tu alrededor,
        con Él, contigo mismo,
        y con el prójimo, ¡cómo no!
 
135     Quiere que recapacites,
        que lo busques en oración,
        que lo busques y le hables,
        Él te escucha con amor.
        Que bien te tiene contados
140     los cabellos de tu cabeza,
        te ha escudriñado los riñones,
        tu corazón, ha avaluado, su grandeza.
 
        Entonces, ¿qué hay de la piedra
        en la que puso Cristo su Iglesia?
145     La piedra que dejó a Pedro,
        a Pedro dejo en cabeza.
        Sabía de la fragilidad,
        de la debilidad del hombre,
        mas, supo desde el principio
150     qué se edificaría en su nombre.
        Se edificaría una Iglesia
        alrededor del “pecado”,
        del miedo envuelto en rezo
        en diezmo, bula y “bacalao”.
 
155     Pero aun así dejó su piedra
        en Pedro, quien tres veces lo negó,
        sabiendo que la imperfección humana
        lo negaría en su evolución.
        Inclinarían la rodilla,
160     ¿ante Él?, ¡oh no!
        Para que te inclinas delante
        si al salir de la Iglesia, amor,
        fáltate tierra,y en un instante,
        ya eres un traidor:
165     criticas, malhablas, envidias,
        te prestas a la difamación,
        te emborregas con la actitud de otros,
        ¿aceptas tu condición?
 
        Si no, ¿cómo te lo diría?,
170     vuelva mañana, ¡por Dios!
        Que como eres imperfecto,
        ¡no salgas de esto!, ¡no!
        ¿Vas a pasarte la vida entera
        hablando de imperfección,
175     cuando dijo Cristo en su palabra
        cómo ser perfectos en Dios?
        Perdona que te recuerde,
        perfecto se es en amor,
        perfecto se es abrazándote fuerte
180     y comprendiendo tu imperfección.
       
        También vino como Salvador,
        para anunciarte cómo es el Reino,
        cómo se llega a Dios,
        para hablarte de lo simple de esto.
185     Todo reside en el amor.
        Así, si amas, como Él nos dijo,
        ¿no habría evolución en todos?
        ¡Cómo es que esto no se ha visto!
 
        ¿No habría evolución si te observas,
190     si observas tu proceder,
        si procuras crecer en tus experiencias,
        habrás de considerarlas más bien?
 
        Pero todo se ha vuelto “pecado”,
        en vez de llamarlo conducta,
195     y con el bulto de la palabra
        a la gente se le asusta.
        Una palabra para apagar el espíritu,
        para asustar a las gentes,
        para tenerla rezando y repitiendo esto…
200     La avala la imperfección, ¿entiendes?
        Pues, entiende bien el Evangelio,
        coge la Palabra de Cristo,
        aprecia cada una de sus enseñanzas
        y qué lo que nos deja dicho.
 
205     ¿Te preguntas por la Iglesia?
-    Ten cuidado con el escalón,
        vayas a resbalarte subiendo,
        ahora te cuento, amor –.
 
        En la Iglesia Católica Romana,
210     Y Apostólica, también,
        es que sabía ya Cristo,
        que ese sería su parabién.
 
        ¿Necesitará el pueblo de Dios
        estar a la altura
215     de aquellos que se elevan sobre Él?
        Fácil es entender entonces,
        entender en este quehacer,
        que hubiera y haya clero bajo,
        intermedio y alto, también.
220     Presta de mezclarse en el ambiente
-    dicho bien viejo es:
        donde fueres, haz lo que vieres-,
        Y mucho de esto es lo que es.
        También es atar en corto,
225     mucho de lo que es “saber”,
        hállase en la cerradura del mundo
        el conocimiento de Dios, de Él.
 
        Mas, importante es recordarte,
        la grandeza que hay en Dios,
230     dicho fue en Jeremías,
        el misterio de su amor:
        traspasa a todo lo escrito,
        aquél que encuentra a Dios;
        pues, Él le revelará secretos,
235     es la guirnalda de este amor.
 
        Es el premio de subir la Vida,
        la del árbol que nos dio.
        La del árbol de abrazar su palabra,
        de hacerlo lámpara a tus pies,
240     de confiar en su palabra.
        Ésto es lo que lleva a Él.
 
 
        También sabía bien Cristo,
        Que todo se “politizaría”,
        se mezclaría su palabra con otras,
245     mucho se perdería.
 
        Claro que anterior a Cristo
        son otras culturas también,
        son muchos de los saberes
        que también los supo Él.
 
250     Así es que, pudo ser un antes,
        un antes y un después,
        pero entre que es después y antes,
        antes hubo de Él,
        otros personajes en la historia,
255     que, por igual, se repiten en Él.
 
        No quiero decir que sean Cristo,
        Él es el hijo del Hombre,
        pero si hubo anterior al mismo
        grandes hombres, de renombre.
260     Trajeron gracia a su pueblo,
        trajeron poner en orden,
        el espíritu y el alma,
        lo que es el hombre.
        Y, claro, esto no interesaba,
265     ni antes, ni en tiempos de Jesús,
        Así es que le dieron muerte a todos:
 
        -¡qué no los despiertes, tú!
        ¡No les digas que son hermanos!,
        ¡No les hables de su poder!,
270     ¡No le digas que siendo hermanos
        hallarán por fin saber
        que son luz y es lo que emanan,
        que son tan grandes como Él!
 
        ¡Podrían lograr los milagros,
275     al Universo tener
        alineado con sus vidas,
        abundancia hay en Él!
 
        ¡No les digas que en la conducta
        ésta la gran virtud!
280     ¡No les digas que se hagan sabios,
        ésta es la virtud!

        ¡Qué aprendiendo de ellos mismos,
        aprenderán la rectitud!

        ¡Aprenderán que en estar unidos,
285     alejados de la división,
        todo lo pueden como hermanos,
        iguales son a los ojos de Dios!

        ¡Unidos no podrán doblegarse
        a nuestro poder y traición,
290     a nuestra manera de engañarlos
        y de darles perdición!
        ¡Qué la ignorancia es el arma
        con la que hemos llevado esta historia,
        el saber para unos pocos!-

295     ¡Pero no se asen de esta gloria!
 
        -¡Confundámoslos con el dinero,
        pongámoslo como Dios,
        seguro que pagando todo con esto
        se alejan de su amor!

300     ¿Y si despiertan y se dan cuenta
        de que en la unión está
        darse cuenta de que el impuesto
        nace de su bondad?
 
        ¿Y si despiertan y se dan cuenta
305     que el dinero es un invento?
        Se unirán y nos dirán:
        ¡Nos crearemos otro dinero!
        ¡Otra moneda que nace
        del pago de nuestro trabajo,
310     con tiempo para la familia,
        y sin tanto sabor amargo!

        ¡Nos pagaremos entre nosotros,
        siendo iguales y como hermanos!
        ¡Dejaremos un poco para un fondo
315     que compartamos a raudales!

        ¡Todos somos honestos,
        para todos habrá abundancia!
        ¡Disfrutaremos teniéndolo todo,
        ésta es, de Dios, su ganancia!
 
320     Si de la Palabra habláramos un rato,
        podríamos hasta entender,
        que grabado está en Sumeria
        el diluvio, ¿de Noé?
        ¿No fue anterior a éste?
325     Esto es lo que es:
        que mezclar en la Palabra
        sucesos, de antes y de después,
        aún diciendo verdades,
        confunden, más bien.
330     Hacen que te alejes del propósito,
        del propósito de la fe.
 
        ¡Pero son tantas culturas!
        ¡Hay tanto saber!
        ¡Tantos símbolos y señales!
335     ¡Tanto que aprender!
        Que mejor, no digamos nada,
        -se dicen los fariseos,
        los sacerdotes de los templos,
        también se dicen los caldeos-,
340     ¡no digamos nada!,
        lo dejamos para acceder,      
        ¡subamos por la escalera nosotros!
        ¡a ellos hagámoslos caer!
 
        Hasta quien es el Padre es difuso,
345     es difuso abstraer
        que en Dios, el Padre del Universo,
        en Dios, Yud Hei Vav Hei,
        se han confundido dos entes,
        y uno antropomórfico es.
 
350     Éste hacía de Dios en la tierra,
        así, se confunden en Él,
        la divinidad del Padre de los Cielos:
        la divinidad del pueblo de Israel.
        Porque si esto también mezclamos,
355     ¿cómo vamos a creer
        en un Dios que coincide con Enki?,
        ¡Si hasta parece que es Lucifer!
 
        Por eso es que Jesús nos dice,
        que conociéndolo a Él,
360     es que se conoce al Padre,
        pues el Padre vive en Él.
 
        ¡Qué el pueblo de Israel es todo
        aquel que lo quiera buscar!,
        y se busca mirando hacia adentro,
365     para poderlo encontrar.
 
        Se busca en la redención,
        en tu sincero arrepentimiento,
        en mirarte y comprender
        qué es lo que te trae tormento.
 
370     Se busca en la fe,
        aquí empieza el desapego,
        a dos señores no se pueden amar;
        ama a Dios y no al dinero.
 
        Se busca en la humildad,
375     en la nobleza de tu persona,
        en la bondad de tus actos
        y en tu misericordia.
 
        Se busca en la vacuidad:
        en la compresión de los extremos,
380     se desvanece la dualidad
        cuando en su virtud la vemos.
 
        Se busca en la verdad,
        en tu verdad, en ser sincero,
        la personalidad empieza aquí:
385     la felicidad de ser auténtico.
 
        Porque cuando las cosas se fingen
        y en tu hacer llevas máscara,
        mentira llevas en los labios,
        e hipocresía en el alma.
 
390     Y como sabes que la llevas,
        por igual, sabes también,
        que no estás siendo sincero,
        que no lo haces bien.
        ¡Lástima si eres arrogante!
395     y esto te niegas también;
        caminarás por la vida amargado,
        rezumando envidia y desdén.
 
        Cuando las personas se aceptan,
        y se quieren de verdad,
400     es que buscan a Dios sin saberlo,
        ¡Fíjate lo que es Juan (1)!
 
        Recordar los dos mandatos
        que nos heredó, en su voz, Jesús,
        es simplificar lo que te he dicho,
405     fíjate en su virtud:
        En amar a Dios sobre todas las cosas,
        y en amar al prójimo como a ti mismo;
        tienes todo lo que deseas, de Dios,
        y la felicidad a tus pies, en tu camino.
 
410     Suelta tu mochila,
        deja que Él lleve tu carga,
        te lo dice constantemente,
        ¿qué no entiendes de su palabra?
 

        Ten confianza en su palabra
415     y su bendición te derramará,
  al igual que al ave da nido
a tí te cobijará.

Si al ave que está en los cielos
        Él provee su alimento,
420     ¿crees que no te daría todo
        Aquel que te dió el aliento?
 
        Si Maná cayó del Cielo,
        en tiempos de Moisés,
        en tiempos de Jesús nos trajo
425     la transubstanciación en su ser.
       
        Toma su pan y su vino
        y recuerda a tu paladar
        que en la gracia de su palabra
        la verdad se halla, Juan.

Verónica García-Melero
 
(1) Juan: Viene del hebreo יוחנן (Yôḥānnān), que quiere decir 'El fiel a Dios'.          

Lao-Jun y la Polaridad.

Si tu disponibilidad a dar felicidad es limitada, también lo será tu disponibilidad a recibirla.

Reflexión 4ª del Hua Hu Ching, Lao-Tsé
Narrador:

Caminaban por el medio del camino,
un viejo Maestro y su alumno, también;
los había unido un dilema,
el que su alumno le trajo a él.

Andaba algo perdido, (05)
después de su trabajo hacer;
aunque éste se hubiera limpiado,
contaminación creía tener.

Así, de seguir su diálogo
conoceremos, más bien, (10)
qué es aquello que le preocupa,
cómo es que se preocupa y porqué.




Lao-Jun:

Dime, querido Xia,
¿qué te trajo hoy a mí?
Te hacía lejos, con mucha dicha, (15)
¿me equivoco o es así?


Xia:

No sabría cómo decirle,
pues, se equivoca y es así.
Siento que el Te he alcanzado,
mas, ¿me habré salido porque sí? (20)

En fín, he caído en la iracundia,
con sentido y hiel, es así.
Mas, ¿será ésta mi resistencia
o el ensimismarme en mí?

¿Lao-Jun, tengo motivos (25)
cuándo con mal se paga el bien?,
¿cuándo te hieren sin sentido,
por amedrentarte más bien?



Lao-Jun:

Humano es errar,
¿por qué tomarlo así? (30)
Te quivocas cuando así lo aprecias,
hasta errar es así.

Si no te he hablado antes
de lo que llaman polaridad;
lo haré, Xia, ahora, (35)
y te velaré una verdad.

Si todo es doble,
dos polos tiene, más bien;
¿serían opuestos el semejante
y el antagónico, también? (40)

¿Son los opuestos idénticos
en su naturaleza, Xia?
En diferente grado se expresan;
de las cosas: su valía.

Así, los extremos se tocan, (45)
los opuestos también
en el devenir de su flujo,
en la verdad de su ser.

Porque, la verdad del ser de las cosas,
media verdad es; (50)
una parte trae su axioma,
la otra, lo hace nacer;
una opaca lo que toca,
la otra, lo toca a placer;
¿será la verdad que conoces (55)
toda la verdad que se ve?

Así, en el punto intermedio
se halla la gran virtud;
frío y calor: temperatura;
resplandor: oscuridad y luz. (60)

¿Resplandece lo que se apaga?
Créeme, yo creo que sí;
aunque sea muy diminuta
luminiscencia hay ahí.
Porque, de apagar lo que brilla, (65)
el brillo lo lleva en sí;
y el apagarlo porque brilla,
mucho dice de sí.

Ahora, quiero escucharte,
¿cuál es tu apreciación?, (70)
¿habrás entendido, Xia,
qué es este resplandor?


Xia:

De considerar el brillo,
consideraría, más bien,
que aquellos que luz propia llevan (75)
la dejan para otros: su Te.

Así, al brillar: alumbras,
enciendes la oscuridad,
resplandeces porque hay ésta,
si no, ¿brillo habrá? (80)

Simple es, apreciar en ésto,
ésta: tu gran verdad.
Todo aparece con dos polos,
así es la polaridad.

Se resplandece porque hay brillo (85)
y, por supuesto, oscuridad.
Oscuridad que, con su ritmo,
también se vuelve claridad.


Lao-Jun:

Te veo en el camino,
no te has apartado de él. (90)
Errar es algo humano,
rectificar, de sabios, es.

Cuando la oscuridad te esté acechando,
aprecia su media verdad,
verdad es que te acecha por algo, (95)
y el algo en el brillo está.

Si te pongo otro ejemplo,
mejor lo haré con emociones;
pues, entre grande y pequeño, hay mediano;
¿qué es mediano en sensaciones? (100)

Tenemos aquello que nos agrada,
aquello que nos desagrada, por igual;
también tenemos el disgusto que nos causa;
y el placer que nos atrae más.

Así es la polaridad de la paz, (105)
la que se haya en la quietud,
el punto intermedio entre amor y odio,
esa es su gran virtud.

La luz es al amor,
lo que la oscuridad al odio; (110)
paz hay en el medio del camino,
resplandor es lo que toco.


Xia:

Hacer hincapié en la voluntad
y en el conocimiento de las cosas,
fácil me conduce, Lao-Jun, (115)
a ver la simpleza, que siempre asoma.

El camino simple conduce a la paz,
también a la virtud y a la abundancia;
¿estará la felicidad en tu disponibilidad,
será pequeña si es limitada? (120)

Pues, así como te dispones,
así como das, recibes;
¿será tu felicidad grande
si además de no dar, la costriñas?

Hasta ésto es dual, (125)
el dar y el recibir;
si tu disposición es por hallar,
tu disposición es recibir;
mas, si solo está en dar,
mayor será su recibir. (130)

Mas, entre ellos, la virtud
sería el regalo del Cielo;
ni quiero tanto para mí,
ni lo que busco lo quiero;
quiero en mi dar y recibir, (135)
aquello que del Cielo, velo;
gran tesoro es éste;
y pocos llegan a verlo.


Lao-Jun:

No busques nada para tí,
no dejes que crezca el ego; (140)
tampoco te dejes influir
por los deseos de ajenos.
Pues todo lo que en el te se alcanza,
se logra por la virtud,
siendo la paz su estado (145)
y el regalo, su gratitud.

Ahora, recuerda la virtud indiscriminada:
cuida a aquellos que lo merecen,
cuida a los que no merecen nada.
Extiéndete en todas direcciones (150)
sin pensar, solo avanza:
como las manecillas del reloj
y, así, en el Tao, te anclas.


Xia:

Lao-Jun, antes le he mencionado
el ritmo de las cosas; (155)
aquello que oscuro fue un día,
en su ritmo, luz brota.

¿Podría acercarme, Maestro,
alguna de sus reflexiones?
Más avanzo en un momento (160)
que a través de mis cuestiones.


Lao-Jun:

¡Jamás aseveres eso!
¡Cómo estás hijo mío!
De no cuestionarte las cosas,
de la puerta, no pasas del quicio. (165)

Precisamente tu reflexión,
aquella que te condujo a ésto,
si bien recuerdo, fue tu resistencia
y ahora su esencia te expreso.

En la polaridad de las cosas (170)
un Taijitu se ve;
dos que se complementan,
óctuplo es su Te.
Ternarios son dos que se unen
y en el medio está su infinito; (175)
el número nueve es
de la gravedad, su destino.
Así, en el centro se halla
la virtud de las cosas;
sin saber de tu resistencia (180)
caminarás ciego, en sombras.

Así, tu resistencia
te trajo una gran enseñanza:
aceptar que así ha sido;
ésa, la primera ganancia. (185)

Otra enseñanza te ha traído:
la de la verdadera esencia.
El Tao brota del ser
y la aceptación: tu prudencia.

¿Habrás de aceptar tu debilidad, (190)
aquello que te hace humano,
aquello que te sacó de quicio,
aquello que te ha irritado?
¿Habrás de cuestionar su verdad,
aquello que lo produjo, (195)
aquello que lo hizo nacer,
aquello que lo indujo?

Así, hemos visto Xia
la importancia de la polaridad,
ésta nos enseña algo: (200)
aceptar la dualidad.
Y la dualidad contempla
la forma y la no forma,
puerta y ventanas se ven,
mas, su espacio las orma. (205)
Incluso podemos decir que
de la casa, éstas, sus formas;
la no forma , el espacio entre ellas,
de la casa, tu alfombra.

Aquí esta lo ternario, (210)
el dilema más sutil,
no forma y forma se unen
y comprenderlo: su fin.

Has comprendido que en soltar,
en dejar las cosas fluir, (215)
apartas de tí la cólera,
a tu resistencia le das fin.

Has comprendido que en soltar
está el fluir de las cosas,
el sabio no interviene en ellas (220)
y a todo le llega su hora.

Has comprendido que en soltar
está la aceptación de todo,
abstraer que no hay separación
y el antagonismo, renunciarlo todo. (225)

La Alquimia no es otra cosa
que transmutar el plomo en oro;
virtud armoniosa que se alcanza
en fluir como el agua, solo.

De todo es que se habla, (230)
cuando se habla del todo;
mas, hablaremos del ritmo, Xia,
al caminar otro trozo.


Verónica García-Melero