Categoría: Educación PHI

La Intergeneracionalidad: la sinergia de la motivación.

Lo que está bien arraigado no puede ser arrancado, lo que está bien amarrado no se puede escapar, por eso los descendientes honran a sus antepasados.

Fragmento Epigrama LIV, El Libro de «El Te», Tao Te KIng, Lao-Tsé.

El término «Sinergia» es un concepto que logré abstraer cuando era universitaria, en una de las clases de D. Fernando Criado, quien fue mi profesor de Economía de la Empresa.

Fue un término que me fascinó y, de considerar otros escenarios en los que he podido apreciar este concepto, aquella primera explicación que nos transmitió en clase ha sido y es la que siempre viene a mi mente.

En concreto nos ubicó mentalmente en un área metropolitana de Sevilla: Nervión. Si no fuimos caminando a dar la clase al aire libre, al menos supo teletransportarnos con su descripción física – muy dado para los detalles y anécdotas cargadas de simpatía -. Pues bien, en Nervión está localizado uno de los almacenes comerciales de El Corte Inglés y también lo está un actual centro comercial; aunque la aparición de éste fue posterior al momento de esta clase.

Para que comprendieramos cómo es que «el todo es mayor que la suma de las partes» o que «uno más uno es distinto de dos», nos llevó de compras mentalmente. En este «go shopping» nos hizo apreciar cómo es que vamos a comprar algo a algún gran almacen, a sabiendas de que podemos encontrarlo «todo», practicamente. Sin embargo, esto no es siempre así. Resulta que puede que no encontremos esa prenda que hemos dibujado en nuestra mente – por ejemplo -, con lo que nos aventuramos a echar un vistazo a las tiendas de pequeños comerciantes de alrededor, movidos por la satisfacción de nuestro deseo o necesidad.

Ahora, vendría una gran pregunta: ¿creéis que las ventas de las pequeñas tiendas disminuyen o aumentan al estar el gran centro comercial cerca? Resulta que, en contraposición a ese pensamiento de que el grande absorbe al pequeño, en gran medida y diversidad de escenarios se produce una sinergia comercial. Ésta consiste en que el aumento de aforo de compradores en los grandes centros comerciales transfiere demandantes a pequeños comercios en pro de satisfacer su impulso de compra. En adición, todo el «aparato» psicológico del proceso emocional del deseo o necesidad y su satisfacción se complica con aquellas peculiaridades que brinda la estrategia comercial de ambos: grandes y pequeños comerciantes. En concreto, en el pequeño comerciante podemos encontrar como rasgos característicos la cercanía y todos aquellos valores positivos emocionales con que dotamos al trato personalizado. Más se acentua este rasgo de ser clientes asiduos, donde conocen nuestros gustos y preferencias.

Total, ésta es una ejemplificación de la sinergía. De querer definirla en un término más académico, podríamos decir que es «un fenómeno por el cual actúan en conjunto varios factores, o varias influencias, observándose así un efecto conjunto adicional del que hubiera podido esperarse operando independientemente, dado por la concausalidad, a los efectos en cada uno. En estas situaciones, se crea un efecto extra debido a la acción conjunta o solapada, que ninguno de los sistemas hubiera podido generar en caso de accionar aisladamente» (Wikipedia, 2020).

Por hoy considero apropiado dejar aquí el concepto, será en otra entrada de carácter científico donde me extienda en el mismo y su vínculo con diferentes doctrinas. Con todo, abstraído el mismo, podemos apreciar cómo es que se logra, y a la vez se transfiere, un efecto adicional al actuar en conjunto varios factores.

Siguiendo esta línea, y en consideración a los últimos trabajos que se han ido publicando, en concreto: (a) los que hacen alusión a la reflexión epistemológica de la voluntad del alumno – crucial para su motivación y la persistencia en su aprendizaje -, (b) el vínculo que la misma presenta con aquellas metodologías de enseñanza-aprendizaje que mejor logran la significación del aprendizaje y la motivación intrínseca positiva del alumno y, a su vez, (c) aquellas que con más frecuencia aparecen de entre las elecciones de la nueva generación de alumnos, Gen Zers; fácil es apreciar que observar la eficiencia y eficacia de todo el aparato educativo descansa en aquella sinergia que se produce al involucrar diversos factores, asi como diversas perspectivas desde las que abordarlos. En este caso, una observación detenida de la voluntad del alumno nos ha llevado a la intergeneracionalidad.

Para que una sociedad exista, se necesita una conexión entre las sucesivas generaciones”

Mariano Sánchez

Para que comprendáis qué es eso de la intergenacionalidad, detengámonos en la definición y sus efectos sociales que Sánchez (2018) proporciona:

» Intergeneracionalidad es un término que se refiere a la relación entre distintas generaciones. Lo que sucede es que hay dos formas de entender tal relación: una, sin conciencia alguna de las posiciones generacionales implicadas, y otra, cayendo en la cuenta de esas posiciones y de las diferencias y similitudes entre las generaciones«.

» En cuanto a los efectos que provoca diría que, ante todo, la intergeneracionalidad es una causa de la sociedad. Dicho de otro modo, para que una sociedad exista se necesita, entre otras cosas, una conexión entre las sucesivas generaciones […]»

Reconocidos estos dos conceptos, sinergia e intergeneracionalidad, procedamos, entonces, a la razón de ser de este breve artículo, que no es otra sino la reflexión. Quisiera, consecuentemente, haceros pensar y reflexionar sobre aquellas cuestiones que comprende esta sinergia que aprecio; quisiera, por igual, compartir qué es aquello que me ha conducido a cuestionar esta dialéctica de relaciones que comparte la voluntad con el entusiasmo y la motivación y la generación que hoy ha de motivarnos para lograr una educación eficiente y eficaz, esto es: óptima.

De esta manera, considerar la motivación del alumno, en primer lugar, exige de acerse al alumno, comprenderlo, reconocer sus diferencias generacionales. En este sentido, hemos de cuestionarnos que ¿tal vez haya tintes de deshumanización en encorsetarse en tanta palabra científica, perdiendo de vista el sentido humano, la inteligencia emocional? Esto es, ¿tiene sentido el propósito de un artículo científico sobre otredad, sobre su definición, su alcance, en qué consiste, en qué lugar y educación del mundo constituye un ideal antropológico, sociológico y filosófico que sirve de sustrato para la contextualización de todos aquellos elementos que comprende, si luego, no se reconoce esa otredad en el alumno?

Es decir, ¿se considera para el ejercicio de la docencia la peculiaridad que presenta el alumno en habilidades, patrones de conducta, competencias en que ha de educarse e instruirse y, especialmente, patrones cognitivos en el aprendizaje; aquellas características propias de su generación?, ¿reconocemos el momento histórico en el que vive y, por extensión, el mercado laboral que le espera? Es imperante subrayar el propósito de la educación, formarnos para ser futuros trabajadores competentes. Pero más imperante es subrayar que así son de competentes las personas, así de competente es la economía de un país y, por ende, su bienestar. Otro día podremos analizar la relación entre la calidad de la Educación y el desarrollo económico y bienestar social de cada país.

Desde luego que, considerar todas aquellas características peculiares que comprende cada generación ya nos está posicionando en el reconocimiento de los demás. Esto sería hablar de relaciones intergeneracionales, aquellas que se establecen en un mismo tiempo entre individuos de distintas generaciones. De no considerar los cambios intergeneracionales, aquellas características en que divergen las conductas y patrones de comportamiento de una generación por otra, raro sería, entonces, que avanzara un sistema organizado social en reconocimiento social, en intergeneración social. ¿Será organizado entonces?

¿Se puede ser eficiente y eficaz si no se adecuan metodología, competencias y habilidades a aquellas que requiere el alumno para desenvolverse en su futuro mercado laboral?, ¿se puede ser eficiente y eficaz si no se consideran las peculiaridades de la presente generación?, ¿qué entendemos por eficiente y eficaz: buenos resultados acádemicos?, ¿qué se requiere para unos buenos resultados académicos?, ¿será conseguir una conducta motivada en el alumno? Con todo, es más, ¿son esos buenos resultados ecadémicos eficientes y eficaces?, ¿comprenden la formación evaluada en destrezas y habilidades acordes con el mercado laboral o se circunscriben netamente a la adquisición de contenidos, de conocimientos?

Personalmente, considero muy importante la separación que existe entre inclusión – muy orientada al alumno que presenta necesidades especiales – y la «verdadera inclusión». Siendo ésta última aquella que comprendería el reconocimiento de las diferencias que presentan las distintas generaciones en su más amplio aspectro. No constriñéndose exclusivamente en las necesidades especiales. Lo que quiere decir, una verdadera inclusión comprende las relaciones sociales intergeneracionales: primero en el conjunto del alumnado, después en una adecuación y concretización para con las necesidades especiales que presentan algunos alumnos. Esto, en su conjunto, sería la otredad (para una observación más ampliada del término otredad y su dialéctica con la inclusión, puede leer este otro artículo).

No obstante, desde un prisma completamente personal, espero reconducir mis pensamientos y reflexiones a hacer un mundo mejor, más humano, más inteligente emocionalmente: más empático. Esto sería hablar de la noosfera; algo de lo que hablaremos otro día.

Estoy completamente convencida de que alguien me leerá y seguro termina convenciéndose de la importancia de aquello que deseo transmitir. Llenarlo todo de más color, llenarlo todo de un poquito de más luz.

Ser empáticos es un camino al reconocimiento de los demás, a la tolerancia y a la madurez emocional; estriba en una mente serena y feliz; una mente que se siente bien consigo misma, autorregula la conducta y sirve de vehículo para la gestión de las emociones. Es muy probable que advierta, también, que su pensamiento es positivo; es muy probable que advierta, también, que cuando aprecia diferencias por abajo o por arriba para con respecto a usted, lo único que siente es admiración. Así, valora, consecuentemente, a la persona que tiene a su lado, sintiéndose seguro de sí mismo.

Verónica García-Melero

Bibliografía

Sánchez, M., Envejecimiento y Dependencia (Ed.) (2018) Etiqueta: Intergeneracionalidad. II Congreso Internacional de Envejecimiento y Dependencia. Recuperado el 21 de Septiembre de 2020 de: https://www.envejecimientoydependencia.com/blog/tag/intergeneracionalidad/

Wikipedia (2020). Sinergia. Recuperado el 21 de Septiembre de 2020 de: https://es.wikipedia.org/wiki/Sinergia

Ubuntu y Otredad: un camino hacia la Educación Inclusiva.

Entrada Reeditada. Primera Publicación: 25 de Mayo de 2019.

«El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen» — Rabindranath Tagore

El año pasado, estando formándome en un Máster Universitaro y en vísperas de mis exámenes, mi hijo, con solo 16 meses, me dijo: ¡Ubuntu!, ¡Ubuntu! Inmediatamente me pregunté, «¿esto es una palabra de verdad…que mi niño se lo inventa mucho?» La cuestión es que me dejo llevar por sus gestos, anécdotas y palabras espontáneas, son mi fuente de inspiración junto a los recuerdos de mi padre. En fin, que me resultó una palabra extraña, con lo que busqué en internet alguna pista sobre su remota existencia. Pues, para mi sorpresa, curiosamente ¡sí existe! y es más, encierra toda una filosofía de vida, es una filosofía africana y es «mucho más que una palabra» como bien dice el artículo primero que encontré.

Una vez que logré comprender el significado de la misma, me emocionó tremendamente, era un momento en el que necesitaba ánimo y parece que vino como caída del cielo. Fue una serendipia total, necesitaba un algo que me motivara y subiera el ánimo y allí estaba mi niño como siempre, ahora con su Ubuntu para mamá.

Si os preguntáis que es Ubuntu, lo más ilustrativo que encuentro para su definición sería el recuerdo que tengo de una pequeña anécdota que leí al respecto, la de aquel primer artículo. De acuerdo a la misma, un antropólogo, en una tribu africana, propuso a los niños una pequeña carrera. Para premiar el logro de aquel que alcanzara en primer lugar la meta, colocó en el destino final de dicha carrera, un miniñoárbol, dos cestas con frutas frescas. Para la sorpresa del antropólogo, cuando dió la señal de salida, todos los niños empezaron a correr cogidos de las manos, logrando alcanzar el árbol entre todos y rodeándolo. Acto seguido, empezaron con entusiasmo a disfrutar de su merecido premio. El antropólogo se acercó y preguntó a aquel chico que destacaba por sus dotes en la carrera porqué no había corrido el sólo, hubiera sido muy probable que hubiera ganado la carrera, disfrutaría de las cestas de frutas sólo para él. A esta proposición respondió el chico: ¿cómo voy a ser feliz si no lo son los demás? ¡Ubuntu!, ¡Ubuntu!

Con ánimo de acercar una definición más concreta, es una palabra que proviene de las lenguas zulú y xhosa, vienen a comportar un concepto tradicional africano en tanto comprende una regla ética enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre las mismas. Una definición más extensa y profunda nos la acerca Desmond Tutú:

«Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos».

Otras definiciones de ubuntu podrían ser:

  • «Humanidad hacia otras personas«
  • «Si todos ganan, tú ganas«
  • «Eramos porque nosotros somos«
  • «Una persona se hace humana a través de las otras personas«
  • «Una persona es persona en razón de las otras personas«
  • «Yo soy lo que soy en función de lo que todas las personas somos«
  • «La creencia es un enlace universal de compartir que conecta a toda la humanidad
  • Humildad
  • Empatía
  • Yo soy porque nosotros somos, y dado que somos, entonces yo soy;
  • Nosotros somos por tanto soy, y dado que soy, entonces somos.

(ver Wikipedia, Ubuntu (filosofía), 2019).

Este concepto viene, más que a ser definido como empatía, a simbolizar lo que la empatía es. Este concepto, en tanto comprende el reconocimiento de nuestra persona por los demás para llegar a ser, esto es: soy persona porque los demás me reconocen como tal, es el principio de la «Otredad». Siendo la «Otredad» una noción habitual en filosofía, sociología y antropología.

De acuerdo a Pérez y Merino (2013), la otredad consiste en el «reconocimiento del Otro como un individuo diferente, que no forma parte de la comunidad propia«. En este sentido, reconocer la existencia de un Otro comprende, intrínsecamente, que la propia persona asuma su identidad, para, desde la diferencia, construir la riqueza social y el crecimiento de las personas.

Estos autores nos explican que el reconocimiento de un Otro implica la existencia de algo que no es propio, luego, no forma parte de la existencia individual de cada uno, razón de ser por la que esta noción se construye a través de distintos mecanismos psicológicos y sociales.

Socialmente es un concepto que se erige desde la alteridad y la oposición, en este sentido el Otro es aquello que no somos, no seremos, e incluso, no queremos ser. No obstante, hay que considerar la perspectiva de cada individuo, como subrayan Pérez y Merino (2013), para los occidentales el Otro será el oriental y viceversa, para el oriental, el Otro será el occidental.

Analizarnos a nosotros mismos a través de la mirada del otro es un estudio en el que se ocupó Jean Paul Sartre (1905-1980). En su trabajo utilizó este término para representar este objeto, llegando a la conclusión de que la Otredad constituye el día a día de las personas, experimentándose a través de la empatía, el rechazo, la tolerancia y la simpatía (ver Pérez y Merino, 2013).

Como podemos apreciar, el reconocimiento de nosotros mismos nace en el reconocimiento de nuestra persona por los demás, es un concepto estrechamente vinculado con Ubuntu. Aunque, si bien la Otredad comporta la diferencia, la diversidad y la riqueza social, bien Ubuntu es un término más aproximado a una manera de ser y hacer las cosas que confiere el significado a la empatía, viniendo a constituir una regla ética dentro de una cultura.

La Otredad es algo «palpable» en dicha empatía, aunque también lo es en el rechazo, la tolerancia y la simpatía. Estas diferencias que se construyen a través de distintos mecanismos sociales y psicológicos y dotan a las sociedades de riqueza, en tanto se reconoce la singularidad de cada individuo, no son sino un vehículo conductor de la Educación Inclusiva. Siendo su motor, como hemos observado, la inteligencia emocional. Pues son las regulaciones de la conducta, las gestiones de las emociones, el desarrollo de la empatía y la tolerancia, la escucha activa, entre otros, los que posibilitan el desarrollo de la inteligencia emocional de la persona (ver Goleman, 1996) y, con ello, el social y cognitivo (ver Vigotsky, 1987) – de tomar en consideración al constructivismo como base teórica del aprendizaje -.

Ahora consideremos la definición que encorseta a la Educación Inclusiva, de acuerdo a la UNESCO:

¨ La inclusión se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una visión común que incluye a todos los niño/as del rango de edad apropiado y la convicción de que es la responsabilidad del sistema regular, educar a todos los niño/as ¨.. (Inclusión Educativa (Ed.), 2006)

Un análisis más profundo de esta definición nos conduce a diferenciar dos grandes acciones, siendo éstas: la identificación de la diversidad y la respuesta educativa. Por su parte, la respuesta educativa comprende la adecuación de estrategias de intervención educativa que provean una mayor participación de todos los estudiantes, lo que comprenderá adecuaciones curriculares a los perfiles de los alumnos. Aquí estriba uno de los grandes problemas de la acción docente: ¿qué metodología utilizar?, ¿cómo intervenir exitosamente en el aula?, ¿cómo hacer para adecuar una metología a todos? Igual de importante es reflexionar sobre la clase magistral tan enquistada en nuestro sistema educativo, ¿puede una metodología como ésta adecuarse a las necesidades de los alumnos?, ¿requerirán las metodologías de enseñanza-aprendizaje adecuarse a los alumnos?

Por otra parte, consideramos la identificación de esas diferencias que presenta el alumnado, un serio problema para favorecer el desarrollo de actitudes de inclusión en el mismo, no haber sido previamente identificadas por el profesor.

Al respecto de la Educación Inclusiva, de la atención a la diversidad, surgen dilemas y cuestiones que afectan directamente al alumno, en tanto es éste el destinatario final de la Educación. Si un profesor no goza de formación adecuada para el el reconocimiento de sintomatologías en algunos alumnos, muy difícil se presenta el logro de la Inclusión. No obstante, cabe preguntarnos, ¿el docente hace algo por buscar información al respecto de este problema como lo hace cualquier otro profesional de otra ciencia en cualquier otro problema que le surja? Es honesto reflexionar acerca del compromiso y responsabilidad en el profesor para con la Educación reglada. En este sentido, todo profesional busca su autoformación para adaptarse a las necesidades que surjen.

A título personal, considero que internet nos pone al alcance muy diversa información al respecto de la diversidad del alumno y la Educación Inclusiva, cada vez es mayor en número, tanto de fuentes como en cantidad. Tutoriales, congresos, conferencias, revistas, libros digitales, páginas webs, páginas sociales, vídeos…en fin, existe un acceso a la información ingente, el que no ha habido jamás y, sin embargo, parece que nos encontramos más perdidos que nunca. Esto tiene un nombre, ahora mismo no lo recuerdo, pero algo tiene que ver con colapsar la mente ante el hecatombe de información que nos empuja a no hacer nada. Es posible que tanta variedad y número produzca alienamiento, cansancio, tal vez pereza, o nos haga dudar en la elección. La cuestión es que se termina por no hacer nada. Y como vemos, algo hay que hacer, al menos, por amor propio, por vocación por lo que se hace.

alq ieComo vemos, esta entrada, la cual pretende hacer conciencia acerca de la necesidad de educar en inteligencia emocional, ha intentado acercar el sustrato filosófico y psicológico de la empatía, así como la repercusión de la misma en el individuo y en el progreso social. Una sociedad avanza en tolerancia, valores, civismo y ética, en tanto es educada en la misma. Mayor es la inteligencia emocional, mayor es la respuesta cognitiva. Mayor es la inteligencia emocional, mayor es la autopercepción positiva de la persona. Mayor es la inteligencia emocional, mayor es su seguridad. Mayor es su inteligencia emocional, mayor es su autonomía. Mayor es su inteligencia emocional, mayor es su bienestar. Entonces, podemos concluir que una mayor inteligencia emocional nos hace más inteligentes, nos hace más inteligentes espiritualmente, nos hace autónomos, libres, nos proporciona bienestar y nos hace personas llenas de valores, tales, que nos hacen personas con sentido crítico, responsables, tolerantes y con iniciativa propia, personas emprendedoras, personas con afán y superación, personas que se caen y se levantan. Y son las personas así las que ponen la cadera a funcionar, las que promueven las empresas, las que empujan y tiran de la Economía. No olvidemos nunca que la Educación revierte en la Economía de un país, así es la Educación de un país, así es su Economía. Ahora, pensemos en las Educaciones líderes: EEUU, Reino Unido, Suecia, China, Alemania…¿no son sus Economías líderes también?

Recordad Ubuntu, la Otredad y Desmond Tutú: «Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazada cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está segura de sí misma ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos».

Luego, ¿no sería importante educar a las personas en reconocer las diferencias?, ¿en reconocer sus talentos y habilidades?, ¿en sentirse felices consigo mismos?, ¿en saber ponerse en los zapatos de los demás?

Con enseñanzas como éstas, hablar de la empatía, de la otredad, de ubuntu, de sus significados…ya tienes material como para trabajar en clase la inteligencia emocional; algo que, de acuerdo a la legislación educativa actual , has de hacer a diario durante unos minutos, y si no, en tutoria. Pero, piensa, ¿no es simple transmitir pequeñas enseñanzas todos los días?, ¿reflexionar unos minutos sobre algun valor ético, social y/o moral?, ¿utilizar una pequeña frase para hacer pensar? Es muy probable que termine conmoviendo el corazón de alguien.

Recordad empoderar a «vuestros niños» con frases positivas, con creencias potenciadoras. Otro día hablaremos de ellas. Por el momento, os recuerdo que en el artículo «La Mala Educación» os animaba en el cambio.

«Recuerde, el cambio empieza en usted».

 

Con amor, a mi hijo.

Verónica García-Melero

 

Bibliografía

Educación Inclusiva (Ed.), (2006). ¿Qué significa educación inclusiva?.  Recuperado de: http://www.inclusioneducativa.org/ise.php?id=1

Goleman, D. (1996). Inteligencia Emocional. Barcelona: Kairós

Perez, J. y Merino, M. (2013). Definición de otredad. Recuperado de: https://definicion.de/otredad/

Vigotsky, L.S. (1987). Pensamento e linguagem. São Paulo: Martins Fontes.

Wikipedia, (2019). Ubuntu (filosofía). Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Ubuntu_(filosof%C3%ADa)

 

 

Entendiendo la Economía del Aprendizaje en la Educación desde su aproximación matemática y económica.

[…] El que no aprecia a su maestro y el que no ama a su material, aunque sepan mucho, yerran en su camino. Éste es un secreto importante.

Fragmento Epigrama XXVII, El Libro de El Tao, Tao Te King, Lao-Tsé.

La funcionalidad de un Modelo de Innovación Territorial (i.e. MIT) ha de ser vista desde una perspectiva holística, integradora ( Nusssbaumer y Moulert, 2005 ). En este sentido, el holismo nos ofrece una visión totalizadora de las partes de un sistema, que transciende al mero agregado de las mismas. De esta manera, postula que tanto los sistemas como aquellas propiedades que éstos presentan han de ser analizados en su conjunto y no solo a través de sus partes (Wikipedia, 2019)

El holismo, por su parte, guarda una estrecha relación con la sinergia y ésta, a su vez, con la economía de escala y el aprendizaje por insight. Es así como podemos reforzar la intención de dirigir el análisis matemático por este paradigma.

No obstante, para comprender la expresión económica y matemática de la Economía del Aprendizaje, así como la manera de adecuarla a la Educación, se hace necesaria la exposición de la economía de escala y de la economía de elcance.

Siguiendo esta línea, la economía de escala se produce cuando el incremento en el output es más que proporcional al incremento unitario adicional de los inputs (Polieconomics (Ed.), 2019a). Luego, podemos apreciar el transfondo filosófico aristotélico del holismo, así como de la sinergia, la teoría de la Gestalt y la Teoría de la Unicidad: «el todo es mayor que la suma de las partes» (ver Wikipedia, 2019)

No obstante, de circunscribirnos a esta primera aproximación económica, nos detendríamos exclusivamente en la mayor capacitación de habilidades y competencias de nuestros estudiantes para un coste educativo análogo al actual. Obviamente atiende a cambios metodológicos y organizacionales. Con todo, esta aproximación es limitada, con lo que, dado el carácter de productividad que se alcanza en la repetición del trabajo, ésta nos conduciría a la «economía de alcance» (Polieconomics, (Ed.), 2019b). Ésta comprende el acceso a cada vez mayor número de recursos (metodologías a ofrecer) en tanto más se especializan docentes, discentes e instituciones.

Sin embargo, si el discernimiento reiterado nos ha conducido al prisma de la búsqueda de la sinergia económica y de la economía de alcance, el cuestionamiento en pro del aumento de eficiencia continua que proporciona la experiencia de todos los sujetos involucrados en el proceso educativo nos ha conducido a la «Economía del Aprendizaje».

En este sentido, el aumento del aprendizaje ayuda a minimizar los costes, vistos estos como: aumentar la eficiencia (mejores rendimientos académicos/satisfacción del discente/satisfacción del docente, por ejemplo) al reducir interferencias en el proceso educativo (mejora de la gestión del tiempo en la práctica metodológica, por ejemplo); I+D y sinergias que afloran desde el desenvolvimiento de dicho proceso; mejora de la gestión que ayuda a coordinar y equilibrar las diferentes funciones y acelerando el proceso educativo (Polieconomics, (Ed.), 2019c).

De esta manera, la sistematización que proporciona un modelo estadístico-matemático con respecto a la información histórica sobre la productividad de los alumnos nos devuelve una curva de aprendizaje con el que analizarlo. De considerar el aprendizaje de toda la Institución Educativa, así como de sus procesos, hemos de valernos de la sistematización de la información de los mismos a través de una curva de experiencia (Polieconomics, (Ed.), 2019c).

En este sentido, un modelo matemático de planificación de la producción/acción educativa, en consideración a los objetivos de estudio propuestos anteriormente: frecuencia y uso de metodologías, adecuación de percepción sobre lo hecho en clase por alumno y profesor, reconocimiento de las preferencias de los estudiantes, así como de la satisfacción con las metodologías empleadas; nos sirve de vehículo para tal fin.

Con todo, se presenta como una orientación primera, la consecución de un modelo estadístico-matemático desde el que abstraer la dinámica de las valoraciones de los objetivos que se proponen. Éste proporcionaría una información primera, a partir de la cual ensayar el modelo matemático para las curvas de experiencia y aprendizaje.

Verónica García-Melero

(Índice) La Economía del Aprendizaje en la Educación: hacia un modelo matemático.

Lo pesado es la raíz de lo ligero.

Fragmento Epigrama XXVI, Libro de «El Tao», Tao te King, Lao-Tsé.

Con anterioridad publiqué un ensayo científico con este mismo nombre que encabeza el titular. Sin embargo, una observación detenida y sucinta a aquello que se pretende aflorar y/o demostrar, me devuelve la necesidad de publicarlo progresivamente y de acuerdo a su estructura.

Aquí he podido apreciar un ejemplo de esa enseñanza con respecto a la raíz de la ligereza. De esta manera, cuando nos encontramos con algo complejo de abordar, procurar acceder a ello poco a poco y paulatinamente, esto es: dividiendo en porciones y/o cuestiones el asunto; nos conducirá a la consecución de algo grande.

Desde luego que gota a gota es como se llena el cántaro. En adición, si la persona sabia es aquella que acomete pequeñas cosas y así es que termina haciendo grandes cosas, ¿estará en publicar progresivamente cada contenido y vincularlo con alguna otra idea afín como se perpetue en la mente la importancia y sentido de la Economía del Aprendizaje? Yo, personalmente, creo que es una buena idea.

Con todo, la primera entrada que se publica a continuación será la última que aparece en el índice. La razón de tal proposición obedece a una intención inductiva en su aprendizaje. Esto es, si expresamos con claridad qué es aquello a lo que queremos llegar; además de tener un puerto establecido, nos resultará sencillo navegar por todas aquellas aguas que le dan razón a su ser. ¿Será una buena idea para conectarlo con otras dsciplinas? Por igual, creo que sí.

(Nota: Conforme se publiquen cada uno de los epígrafes se irá añadiendo el link en esta página de referencia).

La Economía del Aprendizaje: hacia un modelo matemático.

A). La situación actual de nuestra Educación.

B). Poner a las personas en el centro: de la necesidad a la obligación.

C). Antecedentes de la Economía del Aprendizaje: hacia dónde caminar.

D). Hacia un modelo de innovación social y tecnológica: enfoque filosófico para una nueva epistemología.

E). Hacia la proposición de un modelo matemático para la valoración de la buena práctica educativa. ¿cómo valorar la Economía del Aprendizaje de la Educación? Una aproximación axiomática.

F). Entendiendo la Economía del Aprendizaje desde su aproximación matemática y económica.

G). Bibliografía.

Verónica García-Melero

Entusiasmo, Acción y Motivación. Epistemología de la Voluntad del Alumno.

Entrada Reeditada. Primera Publicación 21 de Septiembre de 2019.

Siembra un pensamiento y cosecharás un acto, siembra un acto y cosecharás un hábito, siembra un hábito y cosecharás un carácter, siembra un carácter y cosecharás un destino. Según siembras, así recoges.

Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.)

Esta entrada tiene por objeto una reflexión espistemológica sobre la voluntad del alumno. Ésta se presenta crucial para su motivación y la persistencia en su aprendizaje; con lo que, a título personal, me parece uno de los temas más interesantes para cualquier profesional de la educación y formación.

Desde el descubrimiento de diferentes áreas o campos de conocimiento con que se relacionan el entusiasmo, la motivación y la voluntad del aprendiz para con su aprendizaje, así como el interés que puede presentar para la educación y formación del mismo en contextos educativos formales, no formales e informales; estudiar cómo se triangulan emoción-conducta-acción se presenta muy interesante para un análisis epistemológico.

En adición, desde la reflexión, se ha logrado conectar dicha triangulación con las competencias clave que favorecen la voluntad del aprendiz, así como aquellas metodologías que posibilitan un desenvolvimiento de dichas competencias para con la persistencia del individuo en su aprendizaje.

De esta manera, se pretende dar respuesta a las siguientes cuestiones:

¿Cúal el la gnosis de la voluntad?

¿Cómo se relaciona con el aprendizaje?

¿Con qué Competencias Clave está especialmente vinculada la voluntad?

¿Cúales serían aquellas metodologías que ayudan extensiblemente a promocionar esta voluntad en el alumno?

A) La importancia de la motivación: su triangulación con el entusiasmo y la voluntad.

Aquellas primeras preguntas que nos han conducido a dilucidar el qué, para qué y cómo de esta aproximación epistemológica, han sido: ¿por qué están desmotivados los alumnos y se quejan tanto los profesores sobre esta conducta?, ¿será algo mutuo, la desmotivación de uno revierte en el otro?, ¿qué pensamientos filosóficos hay al respecto?, ¿con qué se relaciona la motivación?, ¿qué ofrecen diversas investigaciones al respecto?

Actualmente son muy diversos los estudios que se centran en la motivación dentro de la acción educativa. En este sentido, ya sea enfocado el estudio en: la incidencia que sobre la conducta del estudiante tiene la aplicación de una metodología u otra  (Aldana, 2014; Adler, 1987; Cross, 1987; Raelin & Coghlan, 2006; Strauss y Fulwier- 1989/1990; Sutherland & Bonwell, 1996; Ueltschy, 2001; Umble & Umble 2004); o cómo para alcanzar la zona de desarrollo óptimo en nuestros procesos cognitivos se requiere de la socialización (Vigostky, 1987) o cómo la significancia del material propuesto exige de la motivación, de la predisposición positiva del aprendiz para lograr un aprendizaje significativo (Ausubel, 1976); o, adicionalmente, requiere bien de la relación interpersonal y emocional para alcanzar dicho aprendizaje significativo (Novak, 1983); o bien de  la conexión con la realidad (Gowin, 1981); el paradigma que une a todos estos diferentes estudios es su enfoque epistemológico. Esto es, la gnosis de la motivación.

En este sentido, ¿cuál es la verdad del conocimiento de la motivación?, ¿cómo se consigue?, ¿será la apreciación de la belleza y de la bondad de las cosas la que nos mueve hacia la consecución determinada de nuestras metas como así es definido el entusiasmo (Almirante, 1869)?

Para conseguir profundizar en la esencia de la motivación, en el porqué de ésta, hemos planteado el siguiente axioma:

«Lo bueno, si breve, dos veces bueno» (Refrán Popular).

«Es incuestionable la atracción que todo ser humano siente hacia las cosas rápidas y fáciles de entender o conseguir, especialmente si aquello que se    pretende  nos   ha llevado en otras ocasiones una considerable inversión de nuestro tiempo y esfuerzo. Es muy gratificante ese momento en el que logramos comprender una explicación a la primera y somos guiados por nosotros mismos a dilucidar la solución de un problema con pasmosa celeridad. Posiblemente el entusiasmo recorra nuestro cuerpo y nos encienda de alegría».

Podemos apreciar que el entusiasmo viene ligado a la motivación, sin embargo, ambos conceptos son muy diferentes. Porque es el entusiasmo el que nos conduce a la motivación y, la motivación, la que nos logra entusiasmar. Ambos vienen a ser dos caras de la misma moneda y, en tanto uno conduce al otro, vienen a comportar un ciclo sempiterno de nuestra actitud positiva hacia nuestras metas y objetivos de aprendizaje. Para explicar tal afirmación, consideremos la siguiente argumentación:

De acuerdo al «Diccionario militar, etimológico, histórico, tecnológico«, «el entusiasmo, individual o colectivo, es la exaltación, la exaltación del espíritu humano que sale de su estado reflexivo y tranquilo, conmovido generalmente por un impulso desconocido hacia lo bueno, hacia lo bello» (Almirante, 1869, p.407). Tiene su razón de ser esta definición en su etimología, pues es una voz usada en la antigua Grecia, compuesta a su vez de tres: en, theou, asthma, que juntas son: “Soplo de Dios”, o lo que es traducido también como llevar un dios dentro (Almirante, 1869). Definición etimológica que igualmente comparten las Sagradas Escrituras con aliento  ̶  o soplo  ̶  de Dios, el cual fue insuflado al hombre y lo diferenció del resto de criaturas. Pues con él, somos hechos a imagen y semejanza de Dios (Biblia Reina Valera, 1960, Génesis 2:7).

Al entusiasmo por lo bueno, a esta chispa divina, a esta exaltación del espíritu, nos conmueve un impulso desconocido. Esta conmoción tiene su origen en el vocablo latino commotio, commotionis “sacudida”, derivado de commovere, que significa “poner en movimiento”. Etimología que comparte con la palabra mover (Spanish Oxford Living Dictionary, 2019, conmoción). Siendo esta misma palabra la que da significación a la motivación, esto es, causa del movimiento, del latín motivus o motus (Wikipedia, Motivación, 2019). Lo que en una aproximación de la psicología es definido como “la raíz dinámica del comportamiento”; es decir, “los factores o determinantes internos que incitan a una acción” (Pinillos, 1977, p.503).

Luego, podemos discernir que los factores internos  ̶ en una primera aproximación de la definición de motivación  ̶  que nos conducen a una acción, son los que, de mantenerse hasta el fin, nos contagian de entusiasmo. También podemos discernir que somos susceptibles de poner en movimiento nuestra conducta cuando hayamos factores o determinantes internos que nos incitan a esa acción. Como se puede apreciar, ambos conceptos se complementan, se interrelacionan y se originan mutuamente, no excluyéndose; viniendo a ser el entusiasmo un estado de ánimo, una exaltación, y la motivación, una conducta.

Alcanzado este punto, cabe cuestionarnos: ¿será la apreciación de la belleza y de la bondad de las cosas la que nos mueve hacia la consecución determinada de nuestras metas como así es definido el entusiasmo (Almirante, 1869)?

Siguiendo esta línea, ambas, belleza y bondad, no son sino dos de las virtudes cardinales que Tomás de Aquino definió para la consecución de la realización humana, su plenitud y perfección, alcanzar el bien de su especie, su felicidad, su bienestar (Robles y Robles (Ed.), 2007).  En este sentido, para Tomás de Aquino esta bondad es una de las tres propiedades inherentes del ser de las cosas que, junto a la verdad y unidad de las mismas, confieren la transcendencia del ente. Si bien todo ente es inteligible, es posible preguntarnos si esta estrecha relación entre entusiasmo y motivación confiere el carácter de unidad del movimiento de la voluntad a hacer algo y a la vez, la esencia de dicho movimiento o motivo es lo que nos conduce a manifestarlo en el acto, en la voluntad de llevarlo a cabo (Robles y Robles (Ed.), 2007).  

Luego, por extensión, nos entusiasma aquello que concebimos como virtuoso de lograr, lo que comporta, en su dimensión ontológica, la bondad de las cosas, esto es de acuerdo a Tomás de Aquino, lo que es apetecible por la voluntad (Robles y Robles (Ed.), 2007).

Albert Einstein, en su legado de frases célebres, nos dejó con respecto a la bondad de las cosas de Tomás de Aquino que: «hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad». De acuerdo a Sánchez (2014), la voluntad – del latín voluntas-atis, cuyo significado es querer- es algo que se puede aprender y desarrollar, algo que se puede entrenar como un músculo. Esta voluntad implica otros muchos factores, como son: a) nuestra capacitación para la toma de decisiones, b) nuestra predisposición hacia el descubrimiento de las cosas, c) nuestra determinación hacia la consecución de nuestros objetivos y metas y la capacidad de evaluación sobre los mismos que comporta y, d) la acción, como factor desencadenante de aquello que queremos. 

De acuerdo a Tomás de Aquino, «nuestros sentidos se deleitan por aquello que posee dimensiones perfectas», éste es el sustrato que subyace a su Teoría sobre la Divina Proporción y que nos ha permitido apreciar la interrelación existente entre motivación, entusiasmo y voluntad. En este sentido, sucumbimos al placer que nos provoca aquello que consideramos creado o dispuesto en su proporción justa. Luego, como hemos discernido más arriba, sucumbimos al placer que nos provoca aquello que entendemos bello y bondadoso, haciéndose apetecible a nuestra voluntad, de manera tal que: desencadenamos nuestra conducta hacia su consecución, nos predispone a la acción, a la toma de decisiones y al deseo por el descubrimiento de las cosas (Sánchez, Robles y Robles (Ed.), 2007).

B) ¿Cómo se relaciona con el aprendizaje?

Alcanzar una predisposición positiva del el aprendiz en su propio aprendizaje se presenta como una circunstancia necesaria, junto a la disposición de material significativo, para que se produzca un aprendizaje significativo (Ausubel, 1976).

No obstante, Novak (1983), postula la insuficiencia de estos dos condicionantes para que se produzca dicho aprendizaje significativo. En este sentido, desde sus estudios promueve la necesidad, por igual, de la relación interpersonal y emocional para alcanzar dicho aprendizaje significativo. Circunstancia que por igual promueve Vigostky (1987), postulando que el desarrollo óptimo en nuestros procesos cognitivos requiere de la socialización (Vigostky, 1987).

Sin embargo, de acuerdo a Gowin (1981), la predisposición positiva del aprendiz por el aprendizaje, el material significativo y la relación interpersonal y personal para promover el desarrollo óptimo de nuestros procesos cognitivos y con ello alcanzar un aprendizaje significativo para con la experiencia vivida; se presentan insuficientes si no son experimentados en diversos contextos, en los cuales el aprendiz puede reproducir su aprendizaje, adecuándose a dicho contexto. En este sentido, se presenta como condición necesaria la conexión de dicho aprendizaje con la realidad para alcanzar significación (Gowin, 1981). Es por esto que la esquematización mental, la abstracción de ideas, se presenta, por igual, fundamental para poder contextualizarlas.

Como podemos apreciar, el aprendizaje, como objeto hacia el que promocionar la conducta del alumno, así como su entusiasmo y voluntad, se presenta como un eje central en torno al que dirigir los esfuerzos metodológicos y técnicos del profesor para lograr significación en su ciencia.

En este sentido, cabe cuestionarnos: ¿qué es el aprendizaje?, ¿qué relación se establece entre la motivación y el esfuerzo?, ¿existe una necesidad adicional para potenciar dicha motivación en la educación reglada?

Siguiendo esta línea, Fernández-Abascal, Martín y Domínguez Sánchez (2001), definen el aprendizaje como «un cambio relativamente permanente de los mecanismos de la conducta, debido a la experiencia con los acontecimientos del medio».

De considerar una reflexión para con dicha definición, podemos apreciar que la memoria no aparece en dicho aprendizaje, ésta no se adquiere: En este sentido, lo verdaderamente definitorio es el cambio que en el organismo producen las experiencias de los acontecimientos vividos; luego, una de las carácteristicas más significativas es que aprendemos de lo que hacemos. De esta manera, la educación ha de acercarse a la actividad con diferentes experiencias para poder crear cambios en los mecanismos de conducta, en lugar de centrarse en la memorización para la superación de un examen (VV.AA., 2017a).

De acuerdo a este argumento, Aldana (2014) promueve, desde la aplicación de la biología en la neuroeducación, la necesidad de propiciar experiencias altamente impactantes en los alumnos, que descansen en la diversidad de tareas, promuevan la socialización y relaciones interpersonales y personales; así como aquellas que permitan los procesos aferente-aferente neuronales; esto es, procesar la información. Presentándose vitales para la consecución de los mismos: la toma de notas reflexionada, la esquematización de ideas, la construcción de pensamiento por reflexión, y aquellas actividades que impliquen la involucración activa del aprendiz en su propio aprendizaje.

Señalando, por igual, la importancia del propio movimiento físico para una mejor respuesta cognitiva en el proceso de aprendizaje y la necesidad de presentar una diversidad de métodos y técnicas con las que mantener la atención del alumno. En adición, advierte de lo improductivas que se presentan las clases magistrales, de exposición de contenidos, en tanto nuestra atención para con la información recibida se distrae alrededor de los quince minutos (Aldana, 2014).

De acuerdo a este doctor en biología, neuroeducador e investigador, la diversidad de técnicas y metodologías que promuevan los procesos de aferencia-eferencia óptimos estriban en una alta dosis de entusiasmo, de motivación; razón por la cual se presenta necesaria una definición más detalla de la motivación y su relación para con el esfuerzo, desde la que poder abstraer porqué es una conducta, de qué manera se presenta o puede reconducirse y cúal es su peso para con la educación reglada.

Una primera consideración sería aquella que descansa sobre nuestra elección para con nuestros aprendizajes. De esta manera, en tanto somos humanos y elegimos nuestras opciones de entre las alternativas que se nos presentan, nuestro aprendizaje comprende nuestra experiencia vivida para con nuestra opción y su consonancia con nuestra implicación activa en dicho aprendizaje y modificación de la conducta (ver VV.AA., 2017a).

De acuerdo a este argumento, se presenta fundamental una primera aproximación con relación a la intención dirigida o no hacia nuestro aprendizaje. En este sentido, cabe clasificarse el aprendizaje como: (a) incidental y (b) voluntario o intencional.

Siguiendo esta línea, el aprendizaje incidental «se caracteriza por producirse sin necesidad de una acción educativa intencional dirigida a promoverlo o favorecerlo, ya que se apoya en procesos elementales como la observación, la imitación, la escucha, la repetición y la interacción con
objetos, animales u otras personas»
(VV.AAa., 2017, p.4).

Por el contrario el aprendizaje voluntario o intencional, «es a través del cual se adquieren sistemas complejos que no se pueden asimilar de otra manera más sencilla o intuitiva y, por lo tanto, se sustenta en
contextos educativos específicos de carácter institucional»
(VV.AA., 2017a, p.4.) Razón por la cual requiere de la motivación como ingrediente fundamental, ya que precisa de un esfuerzo voluntario, exigiéndo, en adición, de la intervención de un agente educativo o docente (VV.AA.,2017a)


Podemos apreciar como nuestra interacción para con la información recibida, aquella experiencia que altera nuestros mecanismos de conducta, es lo que nos proporciona un aprendizaje. Ambos aprendizajes analizados, incidental y voluntario o intencional, son fundamentales para el desarrollo del individuo; no obstante, de considerar una serie de procesos básicos de la conducta – motivación y voluntad – nos posiciona en unos sistemas más complejos para su asimilación. Luego, atendemos a la voluntad del alumno, a su predisposición hacia el aprendizaje, -su motivación -, así como a la exigencia de un apoyo externo a través de la acción educativa intencional, sistemática y planificada, para poder reconducir este aprendizaje voluntario, razón por la que definirlo intencional (VV.AA., 2017a).

En este sentido, se aprecia la necesidad de dirigir los esfuerzos de la acción docente en la conducción del alumno en la voluntad y motivación por su aprendizaje. De esta manera, se presenta fundamental propiciar experiencias estimulantes con las que conseguir una predisposición positiva hacia el aprendizaje por el alumno y, así, conseguir su motivación. Lo que nos conduce a la siguiente cuestión.

C) ¿Qué competencias clave están orientadas en aquellos    factores que posibilitan el entrenamiento del alumno en su   “voluntad” por aprender?

Desde el discernimiento sobre la gnosis de la motivación, hemos podido apreciar su triangulación con el entusiasmo y la voluntad, ahora consideraríamos la siguiente pregunta, en tanto nos centramos en cómo conseguir que los alumnos se motiven, a la vez que consiguen habilidades y destrezas en que han de instruirse: ¿Qué competencias clave están orientadas en aquellos factores que posibilitan el entrenamiento del alumno en su “voluntad” por aprender?

En este sentido, la Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre, sobre las Competencias Clave, subraya la importancia y necesidad de incardinar en los currículos escolares metodologías de enseñanza-aprendizaje que posibiliten la consecución de los objetivos que persiguen cada una de las competencias en que se segrega la finalidad de la educación del alumno.

En concreto, son las competencias de aprender a aprender y sentido de la iniciativa y espíritu empresarial las que contienen estos factores que implica la voluntad. Por una parte, la competencia en aprender a aprender se caracteriza por “la habilidad para iniciar, organizar y persistir en el aprendizaje. Esto exige, en primer lugar, la capacidad para motivarse por aprender” (Euroinnova (Ed.), 2016, p.149), por otra parte, la competencia de sentido de la iniciativa y el espíritu emprendedor implica «las habilidades necesarias para convertir las ideas en actos, como la creatividad o las capacidades para asumir riesgos, planificar y gestionar proyectos […]con objeto de mejorar la educación actual, aumentando su calidad y estableciendo procesos de capacitación»· (Euroinnova (Ed.), 2016, p.201).

D) Hacia la elección de una metodología idónea: reflexión estratégica para su consecución.

Cabría ahora preguntarnos: ¿qué metodologías se promueven para el desarrollo de las competencias transversales sobre aprender a aprender y sentido de la iniciativa y desarrollo del espíritu empresarial?

De acuerdo a la Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre, sobre las Competencias Clave, las metodologías de enseñanza-aprendizaje, en su grueso, habrán de orientarse a la cooperación y trabajo en pares ya que contribuyen extensiblemente al desarrollo competencial que se exige en el estudiante.

Con relación a la Competencia de aprender a aprender, el proceso de enseñanza-aprendizaje habrá de valerse de metodologías que favorezcan la autorregulación de la conducta, la disciplina, el sentido crítico, el sentido de la responsabilidad, lo que implicará la involucración activa del estudiante en su propio proceso de aprendizaje (Euroinnova, (Ed.), 2016). En este sentido, son las estrategias instruccionales de aprendizaje activo las que posibilitan el logro de estas habilidades competenciales, en tanto desde su propia definición se dilucida que son aquellas metodologías que involucran al estudiante en su propio aprendizaje, haciéndolos conscientes de lo que hacen, esto es, pensar sobre lo que están haciendo (Bonwell y Einson, 1996).

Por otra parte, y con relación a la Competencia del Sentido de la Iniciativa y el desarrollo del Espíritu Empresarial, la Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre, invita a la Comunidad Educativa a trabajar sobre aquellos conceptos clave sobre los que descansa esta competencia: liderazgo, motivación, autonomía y emprendimiento. Para tal fin promueven el uso de metodologías y didácticas orientadas al desarrollo de los valores personales y sociales que llevan aparejadas esta competencia. Luego, habrán de favorecer la construcción de proyectos e ideas originales, que permitan proponer soluciones originales y que contribuyan a analizar e investigar, desde este tipo de metodologías se desarrolla la creatividad.

No obstante, por igual medida, se recomiendan aquellas otras que posibiliten la autonomía, la iniciativa propia, la elección, apostar por las propias aptitudes, mostrar perseverancia por lo que se emprende, cumplir a tiempo las propuestas propias y las del grupo, implicar a los demás, persuadir a los demás,  saber trabajar con otros, saber distribuir tareas, saber compartir tareas, éxitos y fracasos, reconocer los valores de otros, ofrecer ayuda desinteresada, entre otros. En este sentido, todas estas destrezas están incardinadas en la tenacidad, en la confianza en uno mismo, en el liderazgo, el trabajo en equipo y la solidaridad (ver Euroinnova, (Ed.), 2016A, pp. 202 – 207).

Con relación a este análisis, el trabajo cooperativo logra satisfacer sobradamente aquellas habilidades orientadas en el liderazgo, trabajo en equipo y solidaridad, además de las que pueden observarse desde el rasero de la creatividad y la autonomía, como así promueve esta Recomendación del Parlamento. Es importante subrayar el carácter activo y la involucración que sobre el propio aprendizaje del estudiante el trabajo cooperativo promueve (Aldana, 2014; Bonwell y Einson, 1996).

Luego, alcanzado este punto de análisis, desde la reflexión sobre la relación entre la motivación y el desarrollo cognitivo, podemos discernir que una metodología centrada en la socialización y la colaboración entre estudiantes, que fortalezca los lazos entre profesor y alumno, que permita la conexión con la realidad y que verse sobre material significativo, conducirá positivamente la predisposición del aprendiz en su propio aprendizaje. Una predisposición que será posible si se presenta un método de enseñanza-aprendizaje que resulte “bello” y “bondadoso”  a sus ojos.

En este sentido, se considera la apuesta por una metodología de aprendizaje activo que comporte cooperación y trabajo en pares y, por igual,  promueva el dinamismo de la clase en tanto resulte especialmente atractiva, esto es, “bella” y “bondadosa”. Por una parte, ayuda al entrenamiento de la persistencia en el aprendizaje, la voluntad del estudiante; por otra parte, logra satisfacer los requerimientos políticos e institucionales, además de presentarse ventajosa para la consecución del aprendizaje significativo y social del alumno (Aldana, 2014; Adler, 1987; Cross, 1987; Raelin & Coghlan, 2006; Strauss y Fulwier- 1989/1990; Sutherland & Bonwell, 1996; Ueltschy, 2001; Umble & Umble 2004) lo que posibilita su desarrollo cognitivo y emocional (ver Ausubel, 1976; Gowin, 1981; Novak, 1983; Vigotsky, 1978).

 Para ello, se considera, en gran medida, utilizarel juego como metodología de aprendizaje ̶ cabe señalarse la clasificación de la gamificación como estrategia instruccional de aprendizaje activo ̶. En este sentido, Bonwell y Einson (1996) la posicionan como una estrategia que promueve una alta dosis de entusiasmo en clase, ̶ bien desde el quizz, bien con soporte en algún software ̶ , además de concebirse como una metodología didáctica fácil de ejecutar en el aula, en tanto deviene familiaridad en su uso práctico y gestión del tiempo que involucra.

E) Conclusiones:

Hemos podido observar cómo, en gran medida, una de las grandes preocupaciones de la Comunidad Educativa gravita en torno a la manera de mejorar la acción educativa a través de la motivación y voluntad del estudiante, de modo que lo predisponga positivamente hacia su propio aprendizaje, aprenda significativamente  y, así,  logre la autonomía que le es inherente al propósito competencial que sirve de vector en la educación: hacer de los estudiantes ciudadanos competentes en saber hacer, ser, vivir y aprender a aprender (Delors et al., 1996).

Considerando el discernimiento epistemológico anterior, hemos podido apreciar cómo se triangulan motivación-entusiasmo-voluntad y como las competencias de aprender a aprender y sentido de la iniciativa y desarrollo del espíritu empresarial se interrelacionan con los factores que promueven el entrenamiento del estudiante en su voluntad. Luego, es apreciable que hemos alcanzado un objetivo hacia dónde apuntar.

En adición, desde la reflexión sobre la relación entre la motivación y el desarrollo cognitivo, podemos discernir que una metodología centrada en la socialización y la colaboración entre estudiantes, que fortalezca los lazos entre profesor y alumno, que permita la conexión con la realidad y que verse sobre material significativo, conducirá positivamente la predisposición del aprendiz en su propio aprendizaje.

Aflora la necesidad de orientar la intervención del alumno en aquello que, emocionalmente, lo entusiasme. De manera que posibilite desencadenar la motivación en su conducta y, así, propicie su predisposición positiva en el aprendizaje, lo mueva a actuar – su voluntad -. Una acción que se consigue desde la percepción bella y bondadosa de la metodología por el alumno, presentándose para su consecución como altamente recomendable la gamificación.

F) Agradecimientos.

Desde este pequeño apartado, considerando la flexibilidad que proporciona el blog, quisiera a gradecer a una amiga desde la adolescencia, hoy psicóloga, aquellas palabras que me transmitió un día, siendo estudiantes, en pro de estar dándolo todo, a todo full: ¡ENTUSIASMO, ACCIÓN y MOTIVACIÓN!

Han sido unas palabras que se han convertido en todo un «motto», una filosofía de vida. Son unas palabras que no solo he utilizado para empoderarme, sino que las he diseminado como el polen entre mis estudiantes.

La verdad es que insuflar creencias potenciadoras en los estudiantes, transmitirles empoderamiento en enseñanzas éticas y morales, filosóficas y psicológicas, escucharlos atentamente, calibrar mi comportamiento para adecuarme a sus conductas y características personales…todo esto, no son sino maneras, métodos, formas o técnicas con las que he podido desplegar la inteligencia emocional. Ésta empieza en prestar atención, en reconocer a los demás, en la otredad.

No obstante, esos mismos métodos, formas o técnicas con las que desplegar la inteligencia emocional, no son sino instrumentos a los que hoy les puedo poner nombre; sin embargo, los he desarrollado a lo largo de mi vida de manera natural.

Y reconociendo a los demás, y hablando de psicología, por igual quisiera dejar un pequeño mensaje de ánimo y entusiasmo a mi hermano Esaú, quien comienza ahora en octubre sus estudios de psicología.

Desde el ejemplo de mi hermano podemos aprender la resiliencia y la actitud positiva. Está en diálisis, tres días a la semana, terapia que lo deja listo. Sin embargo, encontrándose en una situación de invalidez absoluta, ha tomado el mundo por montera y se ha decidido a hacer cosas que le hacen feliz, que le apasionan.

Le deseo lo mejor del mundo, que sea una experiencia que lo llene de vida y pasión por lo que hace. Seguro que terminamos haciendo alguna cosa juntos, además de algunos pinillos musicales.

En otra entrada se considerará la relación de la otredad con la inteligencia emocional y la motivación; al menos, como un pequeño cuestionamiento. Por el momento, centrar el foco en los alumnos, desde la cooperación, trabajo en pares y gamificación, parece una gran respuesta para trabajar la motivación en clase. De esta manera, si es profesor, cuestiónese la capacidad de respuesta limitada, para con la generación de hoy, que presentan las metodologías tradicionales; aquellas que lo posicionan en el centro. Hoy día se necesitan líderes, coachers, no a Oráculos del Infinito Saber.

Buda nos viene a decir que a un loco se le reconoce por sus actos, a un sabio también. En este sentido, querer ser un oráculo, posicionarse en el centro por esa presunta erudición que consideran tener algunas personas, es una gran locura, una gran estupidez. Especialmente para nuestro presente.

No sea erudito, sea sabio; reconozca a la generación Z, aquello que le motiva, y recuerde que el cambio empieza en usted.

Oráculo del Infinito Saber no hay más que uno y ninguno de nosotros alcanzamos tal conocimiento y sabiduría, ninguno. Sea humilde, porque la humildad, como nos dicen las Sagradas Escrituras, es el principio de la sabiduría y, a ella, le sobreviene la gloria.

¡Un saludo a tod@s mis lector@s y suscriptor@s!

Con amor y cariño, a mi hijo, a mi hermano y a mi amiga.

¡EAM!

Verónica García-Melero

Bibliografía

(se subirá próximamente)

Hacia una Cadena de Valor en la Educación: el Aprendizaje Activo.

Si me lo dices, lo escucharé. Si me lo muestras, lo veré. Pero, si me dejas experimentarlo…lo aprenderé.

Lao-Tsé

A. Introducción.

Nuestra historia da testimonio del potencial del aprendizaje activo. Este concepto, en tanto implica la involucración activa del aprendiz en su propio aprendizaje (Bonwell y Einson, 1991) puede ser visto en enseñanzas filosóficas ancestrales. Por ejemplo, en proverbios atribuidos a Lao-Tsé (S. VI a. C.): “Si me lo dices,lo escucharé. Si me lo muestras, lo veré. Pero si me dejas experimentarlo, lo aprenderé”; o en enseñanzas de su obra Tao-Te King: “[…] Por eso el hombre de experiencia prefiere la sustancia a la cáscara, prefiere el fruto a la flor” (Golden (Trad.), 2012, p. 54). En esta última reflexión Lao-Tsé nos instruye a involucrarnos en la tarea, a ser un “hombre de experiencia”. Así, desde esta predisposición activa se prefiere la consecución del “fruto” (trabajo), no su mera contemplación u observancia, lo que viene a llamar “flor”.

Siguiendo esta línea, estas enseñanzas filosóficas han viajado a lo largo del tiempo, acercándonoslas,  igualmente, otros pensadores, científicos u hombres de muy diversas ciencias. Como, por ejemplo, Benjamín Franklin (1706-1790), político, polímata, científico e inventor estadounidense, quien nos dejó un conocido pensamiento: “Dímelo, y tal vez lo olvide. Enséñame, y tal vez lo recuerde. Involúcrame, y lo aprenderé”. No es arriesgado, en consecuencia, afirmarque el concepto de aprendizaje activo, acuñado originariamente por Revans (1971) como la reflexión que de la experiencia propia hace el individuo sobre su propio aprendizaje y cuyo logro se consigue centrando las tareas en un contexto social, es un concepto vetusto y arraigado en la historia de la humanidad.

Este mismo autor, Revans (1983), durante la década de los ochenta, trasladó el concepto de aprendizaje activo al mundo empresarial. Evidenciando, desde las investigaciones que llevó a cabo dentro de este sector, que los directivos aprenden los unos de los otros en tanto mejoran su aprendizaje a través de la interacción mutua y la experiencia compartida.

El aprendizaje activo, más recientemente, ha sido definido por Bonwell y Einson (1991) como aquellas actividades instruccionales que involucran a los estudiantes en hacer cosas y pensar sobre lo que están haciendo. Desde sus investigaciones y aportaciones han promovido el uso de estas metodologías en el aula, donde se ha evidenciado la efectividad que procuran en el aprendizaje del alumno en contraposición al uso de metodologías tradicionales.

B. El «Cono de las Experiencias de Dale».

No obstante, para hacer observable la obsolescencia de las metodologías que prevalecen aún en las aulas podemos considerar, en primer lugar, el estudio de Edgar Dale para la metodología de enseñanza audiovisual. De sus investigaciones nos procuró el conocido “Cono de Experiencias”. Este cono es presentado como una ayuda visual para “explicar las interrelaciones existentes entre los diversos tipos de materiales audiovisuales, así como de sus posiciones individuales en el proceso del aprendizaje” (Dale, 1964, p. 45).

De este estudio se desprende qué métodos son más y menos efectivos en el proceso de aprendizaje, siempre, considerando algunos aspectos adicionales, como son las acciones ejecutadas por el alumno. Así, desde la observación de la siguiente Figuras, podemos apreciar que las experiencias directas con propósito, artificiales y dramatizadas, requieren de la participación de todos los sentidos, de materiales objetivos (sustanciales), y van a favorecer el anclaje del aprendizaje.

Figura 1. Vinculación entre las distintas experiencias propuestas por Dale (1964) y las distintas funciones que desempeña el alumno en cada una de ellas (elaboración propia basada en Dale, 1964)
Recuperado de: Dale (1964)

Siguiendo esta línea, Aldana (2014) nos acerca desde sus estudios de neurociencia que el funcionamiento del cerebro, para lograr al máximo su capacidad, requiere del funcionamiento en tres modos: aferente-sensitivo (la percepción sensorial, la implicación de los sentidos), el procesamiento (análisis, retención y descarte; tomar apuntes, por ejemplo), y eferente-respuesta motora (un debate, por ejemplo). Ello muestra la incidencia positiva que sobre el aprendizaje del alumno procura la involucración activa del mismo.  Sin embargo, actualmente asistimos a la clase magistral, a la exposición, a los símbolos visuales y verbales, metodologías que no favorecen el recuerdo ni la construcción de aprendizajes significativos (ver Adler, 1987; Aldana, 2014; Cross, 1987; Raelin & Coghlan, 2006; Strauss y Fulwier, 1989/1990; Sutherland & Bonwell, 1996; Ueltschy, 2001; Umble & Umble; 2004).

Si bien, el estudio de Dale (1964) fue producido en la década de los sesenta en relación al aspecto educativo de los medios audiovisuales dentro del campo de la educación formal y considerando los avances tecnológicos de aquel momento, se ha hecho una relectura y reinterpretación incorporando los avances tecnológicos a todos los niveles y extrapolando el estudio a los contextos informales y no formales (ver Aldana, 2014; Castillo, 1994).

En este sentido, Castillo (1994) incorpora espacios y agentes diferentes que dan lugar a una “Telaraña de Experiencias”. De su estudio, en el que une la educación formal con la producción formal, más allá de la escuela-trabajo que es propia de esta línea de investigación, Castillo (1994) subraya el alcance que tiene esta conexión entre espacios y agentes sobre el aprendizaje del alumno, el desarrollo de la autonomía del aprendizaje, la generación de nuevas empresas y la integración en el mundo productivo. Ambos sistemas han de observarse, en consecuencia, como un entramado de intercambios de teorías, información, tecnologías, así como bienes y servicios, que favorecen la adquisición y potenciación de las competencias clave que aborda este trabajo.

C. El mal de la Educación: el exceso de metodologías tradicionales.

De acuerdo a Strauss y Fulwier (1989/1990), la experiencia ha demostrado que las clases magistrales, aquellas cuya metodología se centra en las presentaciones y explicaciones verbales, hacen de los estudiantes meros espectadores. De ellos se espera que absorban gran cantidad de contenidos a través de una intensa actividad mental deductiva e inductiva favorecida por su experiencia personal previa, pero que, sin embargo, no deja realmente nada significante o permanente en la mente del estudiante. Esta observación empírica encuentra parangón en otro conocido proverbio asiático: “Lo escucho, y lo olvido. Lo veo, y lo recuerdo. Lo hago, y lo aprendo”.

En este sentido, Cross (1987) afirma que cuando los estudiantes son involucrados en la tarea de aprendizaje activamente, aprenden mucho más que cuando son receptores pasivos de la instrucción. Por su parte, Adler (1987) subraya de genuino a todo aquel aprendizaje activo, no pasivo. Éste involucra procesos cognitivos más complejos, no sólo memorísticos. Además, este autor ofrece una visión del aprendizaje activo enfocando al estudiante como principal agente del proceso de enseñanza-aprendizaje, en detrimento del papel del docente, quien ha de actuar como guía del proceso. En este sentido, el rol del docente como guía de sus alumnos es una necesidad de cambio a incorporar en las aulas, como demandan las conclusiones de numerosos estudios (ver Tebar, 2003; Aldana, 2014;  Prensky, 2010; Bonwell y Einson, 1991; Chickering and Gamson, 1987)

Luego, es observable la necesidad de incorporar metodologías activas en las estrategias de enseñanza-aprendizaje a orquestar por el docente, ya que proporcionan, en primera instancia, aprendizajes significativos. En segundo lugar, proveen la interacción social necesaria para que se acometan los objetivos generales y específicos que nuestro sistema educativo contempla para estas etapas y, por otra parte; contemplan los principios que para la Buena Práctica predican Chickering y Gamson (1987).

Las fortalezas de las metodologías de aprendizaje activo frente a las tradicionales son destacadas por distintas ciencias de la educación. En el área de Economía merecen especial mención las aportaciones de la neurociencia, del aprendizaje con sentido (aprendizaje significativo), de la sociología de la educación, así como de la psicopedagogía. Tras conocer las virtudes del aprendizaje activo con respecto a otras metodologías menos centradas en el estudiante desde estas disciplinas estaremos en mejores condiciones de apreciar los beneficios educativos que reportan dichas técnicas y metodologías basadas en el aprendizaje activo.

D. Aportaciones de las neurociencias a la educación: las maravillas del Aprendizaje Activo.

Fernández-Abascal, Martín y Domínguez Sánchez (2001) nos vienen a definir el aprendizaje como un cambio en los mecanismos de conducta, relativamente permanente, y que es debido a la experiencia del sujeto con los acontecimientos del medio. En este sentido, estos mismos autores determinan que aprendemos de lo que hacemos, ya que la experiencia que nos proporciona nuestra interactuación con los acontecimientos vividos, produce cambios en el organismo. No es el aprendizaje, sin embargo, el único factor que influye en la conducta, sino otros procesos, como la motivación, la oportunidad que brinde un determinado aprendizaje, las capacidades mentales y sensoriales del cerebro, las capacidades motoras del organismo y la actitud.

Para tener conciencia de la importancia de los demás procesos involucrados en el aprendizaje se hace fundamental considerar el tipo de aprendizaje que se produce dentro de estas dos etapas educativas. Siguiendo esta línea, el aprendizaje del alumno en ESO y Bachillerato puede ser clasificado como voluntario o intencional. De acuerdo a esta clasificación, Fernández-Abascal, Martín y Domínguez-Sánchez (2001) determinan que, además de ser sustentado en contextos educativos específicos de carácter institucional, requiere de sistemas complejos para su asimilación. Estos sistemas complejos para la asimilación del aprendizaje son inseparables de la voluntad y la motivación del discente, junto a la intervención de un agente educativo o docente. Se requiere, en consecuencia, de una acción educativa intencional, sistemática y planificada, que a su vez procure la motivación y el mantenimiento de este proceso conductual a lo largo de todo el aprendizaje involucrado. Algo que comprende los principios de desarrollo de la reciprocidad y cooperación entre estudiantes y del fortalecimiento y aliento de los contactos entre estudiantes y docentes propuestos por Chickering y Gamson (1987) para la Buena Práctica.

De acuerdo a la importancia de la motivación y el mantenimiento de este proceso conductual para llevar a fin el aprendizaje, Gardner (2011) subraya la importancia del esfuerzo, considerando la predisposición positiva que hacia el mismo brinda la filosofía oriental. Según él, importa qué decidimos hacer, cómo nos involucramos con la tarea, aunque también son igual de importantes los medios de que disponemos y la calidad de la educación. Estos elementos que condicionan la predisposición positiva hacia el aprendizaje también influyen en el desarrollo de la inteligencia, en la conducta y en el desarrollo de la personalidad. De manera análoga se pronuncian Bandura y Walters (1974), destacando la continuidad que se produce en el aprendizaje desde la infancia hasta la madurez y, subrayando la importancia que tienen las experiencias de aprendizaje de la niñez y la adolescencia.

En línea con el argumento anterior, Aldana (2014) nos remarca cómo no todas las experiencias en el proceso de enseñanza-aprendizaje producen verdaderos cambios en la conducta, entendiendo el aprendizaje como tal cambio conductual.  Para ello nos informa de cómo los avances en neurociencia y biología, así como en neuroeducación, afluyen en la importancia extrema de los procesos de aferencia-eferencia neuronales para la optimización del aprendizaje.  Al igual que Gardner (2011) y Bandura y Walters (1974), recupera la importancia de la esencia de la filosofía oriental. En este sentido, Aldana (2014) nos viene a advertir de la necesidad de desprendernos del uso de la memoria intermedia para dar paso al esfuerzo, a la constancia y repetición.

Desde los procesos de aferencia-eferencia neuronales se lleva a cabo un verdadero procesamiento de la información, con lo que posibilitan un aprendizaje efectivo y permanente. Con respecto a la tangibilización de este proceso neuronal desde la aplicación de la metodología de enseñanza sugiere la necesidad de llevar a cabo en clase, entre otros, el proceso de toma de notas, las esquematizaciones y las producciones de información por parte del estudiante. Estas últimas se alcanzan desde metodologías propias del aprendizaje activo como elencan Bonwell y Einson (1991) en su trabajo sobre estrategias instruccionales.

Igual importancia concede a la interactuación continua del docente con sus alumnos, a la socialización, al discernimiento de lo que se hace, al movimiento físico y a la necesidad de transmitir emociones como integradoras del aprendizaje. Todas estas características comprenden claves para que nuestra respuesta motora se active positivamente y nuestra predisposición hacia el aprendizaje sea, igualmente, positiva. Ayudando, consecuentemente, a mantener la atención y motivación en el proceso conductual que conlleva dicho aprendizaje. Estas técnicas favorecen y posibilitan la respuesta motora y la actitud.

La observancia de estas características en las metodologías de enseñanza-aprendizaje procuran aprendizajes significativos, si bien, además de favorecer el recuerdo en el estudiante, ayudan a la construcción de las habilidades sociales en que se espera educar íntegramente al alumno, especialmente, aquellas que devienen en los procesos de socialización e interactuación entre iguales y entre profesor y alumnos (Aldana, 2014). Esto, en adición, comprende los principios de Buena Práctica que sobre dicha materia predican Chickering y Gamson (1987).

D.1. Beneficios del aprendizaje con sentido o aprendizaje significativo.

De acuerdo a Ausubel (1976), el elemento que dota al aprendizaje como significativo es su funcionalidad. Según este autor, no se puede considerar de manera aislada la adquisición de nuevos conocimientos para definirlos como aprendizajes, éstos requieren, por una parte, de un proceso natural de repetición. Po otra parte, “adquirir grandes volúmenes de conocimiento es sencillamente imposible si no hay aprendizaje significativo” (Ausubel, 1976, pág. 82). Además, para ser considerados aprendizajes significativos requieren de dos condiciones fundamentales:

  • De una predisposición del aprendiz para aprender de manera significativa. Es decir, que exista un componente emocional y/o afectivo.
  • De la presentación de material que tenga significado lógico. Es decir, un material que se presente de una manera no arbitraria y sustancial y permita establecer una conexión con algunas ideas de anclaje previas.

En consecuencia, esta teoría establece un hilo conductor entre un contenido significativo o sustancial, que permita la conexión con conocimientos previos, junto a una predisposición positiva del aprendiz, para así conseguir un aprendizaje significativo.

Siguiendo esta línea, Ausubel (1976) delimita, para el proceso de construcción de significados la importancia de la predisposición del aprendiz. No obstante, Novak (1983) considera la influencia de la experiencia emocional en el proceso de aprendizaje, lo que lo confiere carácter humanista. De acuerdo a este autor, las acciones en las que se intercambian significados y sentimientos entre maestro y aprendiz son lo que dan sentido a cualquier evento educativo. De acuerdo a este argumento, Novak postula que no es suficiente que haya predisposición por parte del aprendiz y que el material sea significativo, se requiere de la emoción, del sentimiento y de relación interpersonal con el profesor. Una información que, igualmente, nos acerca Aldana (2014).

La motivación y la socialización son ingredientes necesarios para favorecer los aprendizajes significativos. En este sentido, la conducta y los procesos mentales superiores tienen su origen en contextos sociales (Vigotsky, 1987), y adquieren sentido a través de la mediación, que es la que posibilita la internalización de los mismos. De esta manera, Vigotsky (1987) postula que el aprendizaje significativo es social.

En la conexión con el mundo real es donde encuentra sentido lógico la observación del aprendizaje significativo como proceso crítico. En este sentido, el estudiante ha de ser crítico con lo que aprende, ha de analizar desde distintas perspectivas el material que se le presenta, enfrentarse a diferentes puntos de vista y atribuir significados, no limitándose a manejar el lenguaje con apariencia de conocimiento (Ausubel, 2002). Siguiendo esta línea, Gowin (1981) postula que debe comprobarse el significado que el estudiante atribuye al contenido trabajado; y Novak (1983), afirma que para posibilitar la internacionalización del conocimiento, el pensamiento del aprendiz ha de ser capaz de establecer relaciones entre los conceptos aprendidos. Ello determina la construcción de procesos mentales superiores desde el procesamiento de la información (en relación a lo que Aldana (2014) nos acerca como proceso aferente-eferente sensitivo). De acuerdo a Novak (1983) esta internacionalización del conocimiento tiene su expresión en la construcción de mapas mentales.

Por otra parte, ha de considerarse el currículo oculto definido por Coll (2010), citado en VV.AA. (2017), el cual constituye el aprendizaje incidental que se produce junto al voluntario en las instituciones educativas. En gran medida, depende de la relación social que el alumno viene a establecer tanto con sus compañeros como con el resto de agentes implicados en la institución, y no solo de la intención del formador o la del Centro educativo. Por consiguiente, se hace necesario crear un clima en el ambiente educativo que propicie y fortalezca las relaciones sociales entre los distintos agentes envueltos.

Con lo que, dada la relación establecida entre estos elementos, es importante considerar metodologías didácticas que conecten con conocimientos previos, permitan la interactuación entre alumno y profesor, favorezcan la socialización y construcción de vínculos emocionales, permitan la conexión con la realidad y posibiliten el discernimiento del aprendizaje. Estas metodologías, como hemos observado para las aportaciones en neurociencia, casan con los principios de buena práctica propuestos con Chickering y Gamson (1987), presentándose alcanzables desde la praxis de metodologías de aprendizaje activo.

D.1.2. El docente y el alumno como reflejo de la sociedad actual.

Desde este apartado se analiza el papel de dos agentes, docente y discente, desde un prisma sociológico, acercando las características que han de reunirse en el ejercicio de la docencia y las peculiaridades que presentan los alumnos de la era digital para con el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Actualmente, al profesor se le considera, cada vez más, un mediador en el aprendizaje de sus estudiantes (Tebar, 2003). Es una función en el docente que, igualmente, se observa al analizar el aprendizaje activo en tanto su rol es el de aparecer como guía y dinamizador de las estrategias metodológicas. De esta manera su papel como mediador estriba en su capacidad de desviar el foco del proceso de enseñanza hacia el alumno (ver en Raelin & Coghlan, 2006; Sutherland & Bonwell, 1996; Ueltschy, 2001; Umble & Umble; 2004).

De acuerdo a Tebar (2003) el docente de hoy día ha de poseer ciertos rasgos fundamentales, de los que cabe destacar  (a) dominar los contenidos y planificar su transmisión, aunque, siendo flexible; (b) establecer metas generales que permitan la adquisición del hábito de estudio, la autoestima y la perseverancia, de manera que conduzcan a la plena autonomía; (c) facilitar interacción con los recursos, promocionar el trabajo colaborativo, regular los aprendizajes y evaluar los progresos; (d) fomentar la curiosidad, la creatividad, el pensamiento divergente, la consecución de aprendizajes significativos, premiar la originalidad; (e) potenciar el sentimiento de capacidad, de valía, de consecución de metas; (f) establecer espacios de crecimiento reflexivo, debates, análisis; y (g) desarrollar en los alumnos actitudes positivas.

Estos rasgos, descritos para el docente, han de posibilitar al mismo la capacidad para educar al alumno en las habilidades y destrezas inherentes a las competencias clave (Tebar, 2003). En tanto el profesor ha de posibilitar la manera y medios que faciliten en el alumno una mejor comprensión de sí mismo, del medio y del otro (Delors et al., 1996), en igual medida es relevante que sea un profesional en el dominio de la gestión de emociones (Cabello, Ruíz-Aranda y Fernández-Berrocal, 2010).

Esta capacidad en el docente se presenta fundamental para la identificación, comprensión y regulación de emociones y, con ello, la extensión en este conocimiento al alumno. En su conjunto vienen a configurar destrezas y habilidades que inciden en la salud física y mental, influyen en la calidad de relaciones interpersonales, así como en los procesos de aprendizaje y el rendimiento académico y laboral (Mayer, Roberts & Barsade, 2008; Brackett & Caruso, 2007 citados por Cabello, Ruíz-Aranda y Fernández-Berrocal, 2010).

Consecuentemente, dada la inevitable negociación que se establece entre el profesor y los alumnos sobre el propio proceso de aprendizaje, se hace importante observar las peculiaridades que presenta el estudiante (Tébar, 2003). Estas peculiaridades hay que considerarlas de manera individualizada para adaptar el proceso de enseñanza a los requerimientos especiales de los alumnos en atención a la diversidad (LOMCE, 2013; LOE, 2006). En adición, Tébar (2003) señala la necesidad de una adecuación generalizada a las características que presenta el alumno de la actualidad.

Siguiendo esta línea, Prensky (2010), desde su informe “Nativos e Inmigrantes Digitales”, invita a la comunidad educativa a reflexionar acerca de una inevitable reforma del paradigma educativo. Desde su estudio nos acerca las características que describen a la nueva generación que ha nacido y crecido con la tecnología, los “nativos digitales”.

Estos “nativos digitales”, de acuerdo a sus experiencias y cultura, presentan estructuras cerebrales diferentes, lo que condiciona su aprendizaje y la manera en que aprenden – según afirma el doctor Bruce D. Berry de la Universidad de Medicina de Baylor (Prensky, 2010) -. Destacando, de entre las actitudes que presentan hacia el aprendizaje: (a) la necesidad de respuesta ágil e inmediata en la recepción de la información, (b) la atracción hacia múltiples tareas y procesos paralelos, (c) la predilección a los gráficos sobre el texto, (d) la inclinación por los accesos al azar, (e) la atracción hacia el trabajo en Red, (f) la necesidad de metodologías que les transmita conciencia sobre su propio progreso, en tanto les reporta satisfacción y recompense inmediatas, y (g) la atracción hacia metodologías lúdicas, en detrimento del rigor del trabajo tradicional.

Igualmente, el alumnado actual presenta rechazo e impaciencia hacia la instrucción cimentada en “pruebas de valoración”, la lógica del aprender “paso a paso” y las conferencias y largas clases expositivas. Todas estas características del alumnado estriban en la necesidad de revisar todos los temas con objeto de aplicar nuevos métodos en su proceso de enseñanza y aprendizaje (Prensky, 2010).

En tanto las metodologías de aprendizaje activo desplazan el foco al estudiante (Bowell y Einson, 1991), hacen a los discentes protagonistas del mismo, potenciando las interacción entre docente-discente (Bonwell y Einson, 1991; Chickering y Gamson, 2010) y adecuando la enseñanza a las peculiaridades del estudiante. Algo que revierte en un clima de alta carga emocional en clase y que, adicionalmente, facilita la retroalimentación del proceso educativo (Aldana, 2014; Bonwell y Einson, 1991).

Verónica García-Melero

Bibliografía Principal y Consultada:

Adler, M. (1982). The Paideia proposal: An education manifesto. New York: Macmillan.

Aldana, H. (8 julio, 2014). Taller «Estudiar aprovechando al máximo el potencial del cerebro«

(1). [Video]. Recuperado de: https://youtu.be/TjAN7p-Vl2U

Ausubel, D. (1976). Psicología educativa. Un punto de vista cognoscitivo. México: Ed. Trillas.

Ausubel, D., Novak, J., & Hanesian, H. (1983). Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo. México: Trillas

Ausubel, D. (2002). Adquisición y retención del conocimiento. Una perspectiva cognitiva. Barcelona: Paidós.

Bandura, A., & Walters. R.H. (1974). Aprendizaje social y desarrollo de la personalidad. Madrid: Alianza Editorial.

Barak, M., Lipson, A., & Lerman, S. (2006). Wireless Laptops as Means for Promoting Active Learning in Large Lecture Halls. Journal of Research on Technology in Education, 38(3), 245-263.

Bonwell, C., & Eison, J. (1991). Active learning: creating excitement in the classroom. ASHEERIC Higher Education Report 1, Washington, D.C.: The George Washington University, School of Education and Human Development.

Brackett, M., & Carruso, D. (2007). Emotionally literacy for educators. Cary, NC: SEL media.

Cabello, R.; Ruíz-Aranda, D., & Fernández-Berrocal, P. (2010). Docentes emocionalmente inteligentes. REIFOP, 13(1). Accedido el 27 de Noviembre, 2018 desde http://www.aufop.com

Cross, P. (1987). Teaching for learning. AAHE Bulletin, 39(8), 3-7.

Castillo, J. (1994). Medios y materiales educativos. Lima: UNCP Huncayo.

Chickering, A., & Gamson, Z. (1987). Seven principles for good practice in undergraduate education. AAHE Bulletin, 39(7), 3-7.

Dale, E. (1964). Métodos de enseñanza audiovisual. México: Reverté S.A.

Delors J. et al. (1996). La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI. Madrid: Santillana Ediciones UNESCO.

Dumont, H., Istance, D., & Benavides, F. (Eds.). (2010). The Nature of Learning: Using Research to Inspire Practice. Paris: OECD Publishing.

Eurydice (2002). Las Competencias Clave. Un concepto en expansión dentro de la Educación General Obligatoria. Madrid: Unidad Europea de Eurydice. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Fernández-Abascal, E. G.; Martín-Díaz, M., & Domínguez-Sánchez, J. D. (2001). Procesos psicológicos. Madrid: Pirámide.

García, A., Muñoz, A., y Entrena, J. (2006). Autorregulación, inteligencia emocional y espiritualidad. En M. A. Lou (ed.), “Educación y Sociedad”. La educación: retos del S. XXI (pp. 43-54). Granada: Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Ciencias y en Letras de Granada, Almería, y Jaén.

Gardner, H. (13 diciembre, 2011). Programa Redes Num. 114. «De las inteligencias múltiples a la educación personalizada». Premio Príncipe de Asturias a las Ciencias Sociales. [Video]. Recuperado de: https://youtu.be/DUJL1V0ki38

Golden, S. (Trad.), (2012). El Libro del Tao. Traducción del Tao te King (道德經 ) de Lao Tsé. Madrid: Círculo de Lectores.

Gowin, D. (1981). Educating. New York: Cornell University Press

Hansen, J. D. (2006). Using Problem-Based Learning in Accounting. Journal of Education for Business, 81(4), 221-224.

 

Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa (BOE núm. 295, de 10 de diciembre).

Libro Verde de la Comisión, de 21 de enero de 2003, titulado «El espíritu empresarial en Europa».

Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (BOE núm. 106, de 4 de mayo de 2006).

OCDE (2005). Education at a Glance 2005. OCDE. Recuperado de: http://www.oecd.org/education/skills-beyond-school/educationataglance2005-home.htm

Mayer, J., Roberts, R., & Barsade, S. (2008). Human abilities: Emotional Intelligence. The Annual Review of Psychology, 59, 507-536.

Prensky, M. (2010). Nativos e inmigrantes digitales. Cuadernos SEK 2.0. Vol.1. Madrid: Distribuidora SEK, S.A.

Raelin, J., & Coghlan, D. (2006). Developing Managers as Learners and Researchers: Using Action Learning and Action Research. Journal of Management Education, 30(5), 670-689.

Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato (BOE núm. 3, de 3 de enero).

Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente (DOUE núm. 394, de 30 de diciembre).

Revans, R. (1971). Developing Effective Managers. London: Longman.

Revans, R. (1983). Action Learning, Its Terms and Character. Management Decision, 21(1), 39-50.

Strauss, M., & Fulwiler, T. (1989/1990). Writing to learn in large lecture classes. Journal of College Science teaching, 19(3), 158-163.

Sutherland, T. E., & Bonwell, C. C. (1996). Using Active Learning in College Classes: A Range of Options for Faculty. New Directions for Teaching and Learning No. 67.

Tébar, L. (2003). El perfil del profesor mediador. Madrid: Aula XXI, Santillana.

Ueltschy, L. C. (2001). An Exploratory Study of Integrating Interactive Technology into the Marketing Curriculum. Journal of Marketing Education, 23(1), 63-72.

Umble, M., & Umble, E. J. (2004). Using Active Learning to Transform the Monte Hall Problem into an Invaluable Classroom Exercise. Decision Sciences Journal of Innovative Education, 2(2), 213-217.

UNESCO (Eds.) (2017). About the MOST Programme. Learning to live together. Recuperado de: http://www.unesco.org/new/en/social-and-human-sciences/themes/most-programme/about-most/

Vigotsky, L.S. (1987). Pensamento e linguagem. São Paulo: Martins Fontes.

VV.AA. (2017). Ud2: Procesos de aprendizaje. Apuntes de Aprendizaje y desarrollo de la personalidad. Universidad Isabel I.

Educación PHI: Introducción a su fundamentación teórica.

«Se amorfo, no te establezcas de ninguna forma. Sé como el agua. Si viertes agua en una copa, ésta se convierte en la copa. Si viertes agua en una tetera, ésta se convierte en una tetera. Sé agua, amigo mio»

Bruce Lee

Si nos preguntamos, ¿qué es la Educación PHI?, posiblemente encontremos la respuesta procurando definir el objetivo que persigue la misma.

De esta manera, la intención de la Educación Positiva Holística e Inclusiva (Educación PHI) es la de lograr la unicidad de la acción pedagógica. Ésta viene a ser un acción integrada, uniforme, sistematizada y conjunta de distintas pedagogías, la cual permite la Economía del Aprendizaje de acuerdo a los desafios de la Industria 4.0., desde la base teórica, la metodología y la práctica que la cohesionan y dotan de existencia como nuevo modelo pedagógico. Entendiendo por Economía del Aprendizaje: un servicio educativo rentabilizado, de alto valor añadido, en el que la formación del alumno y la especialización de los profesionales sirven de impulso para la eficiencia del proceso educativo y el crecimiento y mejora continua de la educación actual: positiva e inclusiva, así como de la economía en la que se desenvuelve.

De considerar un primer vector que nos guíe como justificación fundamental para esta propuesta, podemos atender al preámbulo de la LOMCE (2013) y, así, abstraer cuál es el verdadero propósito educativo que se promueve para alumnos, docentes y Centros:

«La actividad de los centros docentes recae, en última instancia, en el profesorado que en ellos trabaja. Conseguir que todos los jóvenes desarrollen al máximo sus capacidades, en un marco de calidad y equidad, convertir los logros generales en logros concretos, adaptar el currículo y la acción educativa a las circunstancias específicas en que los centros se desenvuelven, conseguir que los padres y las madres se impliquen en la educación de sus hijos, no es posible sin un profesorado comprometido con su tarea».

En este sentido, el profesor puede ser visto como un Atlas sobre el que recae el peso de la Educación. Si bien no carga en sus hombros a esa gran piedra que simboliza al mundo — como el personaje mítico —, bien carga alegóricamente al mundo desde la transcendencia que supone para la economía, y su desarrollo social y sostenible, la calidad de su educación vista desde el reflejo de la misma en la competencia de la ciudadania y, por extensión, del reflejo de éste en la competitividad de la nación.

Esta carga que soporta nuestro «maestro Atlas» puede ser vista como cinco grandes piedras: la políitica educativa y sus recomendaciones, la legislación educativa y sus currículos, los planes de Centro y su filosofía, la cesta de metodologías y, finalmente, el estilo de enseñanza, su quintaesencia para la educación.

Siguiendo esta línea, es fundamental subrayar cómo  la filosofía de centro puede condicionar el uso de unas metodologías u otras y, por extensión, el estilo de enseñanza del profesor. En cierta medida, filosofía, metodología y práctica son los tres pilares sobre los que descansa una pedagogía y, de manera generalizada, comprenden el enfoque desde el que arrojar más o menos luz sobre el aprendizaje cognitivo, emocional y espiritual del alumno.

Con relación a esta argumentación, se requiere de un modelo pedagógico que permita  mantener un equilibrio en la carga, de manera tal que el «maestro Atlas» no haya de estar haciendo malabares y, en ello, terminen cayéndosele las piedras. En este sentido: ¿cúal es el mejor? En realidad, no hay método peor o mejor, sino métodos que se adecuan mejor o peor a determinados estudiantes, a determinadas metodologías, a determinados conocimientos, para el desarrollo de unas u otras habilidades y dentro de unas circunstancias u otras.

Esta casualística es apreciable desde muy diversos prismas; en este sentido, si consideráramos algo tan simple como el desplazarse de manera autónoma, podríamos observar que para unos caminos nos vendría mejor un calzado que otro. De esta manera, para una carrera en una pista de atletismo, nos vendrán mejor unas zapatillas de running; para subir por la montaña, unas botas de trekking; para caminar por la nieve, unas botas adecuadas para la misma y el ski; y para chapotear en la lluvia, unas botas de agua. ¿Qué queremos defender desde esta reflexión? No es otra cosa sino la necesidad de adaptación y flexibilidad a cada circunstancia.

Siguiendo esta línea, entendiendo el método de enseñanza y aprendizaje como un camino, podríamos reflejar esta flexibilidad y capacidad de adaptación en el pensamiento filosófico que por antonomasia enmarca el taoismo: «Elige el no camino como camino» (Lao-Tsé).

Novice Monks Thailand ,Buddhist Temple,Novice Monk Depicting a Religious Faith in a Temple in Thailand.

Igualmente, podemos hacerlo palpable desde la importancia del elemento «agua» dentro de la filosofía oriental; ésta no solo explica el mundo y su creación, la vida, el devenir y el fluir de los ciclos, sino tambien explica cómo desde su suavidad se logra conquistar la dureza de la roca, en tanto la erosiona y vence; y como su maleabilidad y su estado físico la hace perfectamente adaptable al recipiente que la contiene, la hace perfectamente flexible. «Se amorfo, no te establezcas de ninguna forma. Sé como el agua. Si viertes agua en una copa, ésta se convierte en la copa. Si viertes agua en una tetera, ésta se convierte en una tetera. Sé agua, amigo mio» (Bruce Lee).

La transcendencia del pensamiento oriental, su filosofía y modus operandi en la instrucción práctica, han sido experiencias que, desde los ocho años, han venido a construir la conciencia que, de las cosas, tengo. En este sentido, y siendo sucinta a la enseñanza-aprendizaje, la instrucción práctica sobre la que descansa la filosofía y el arte marcial kung-fu Shaolín, se inicia con 18 estancias (posiciones) desde las que se configuran los diferentes estilos de lucha. El perfeccionamiento en las mismas requiere de la repetición (metodología tradicional), aunque son necesarias para la autopercepción del alumno en la destreza con respecto a cada una de ellas, confrontarlas en diferentes contextos (metodología social/constructivista). Es desde todo este aprendizaje y experiencia, soportada en la disciplina y autorregulación de la conducta (inteligencia emocional y espiritual), como se alcanza el conocimiento personal del estilo que mejor perfila las habilidades personales que cada alumno presenta. En este sentido, alcanzado este conocimiento, se procede a la elección libre del estilo en el que perfeccionarse (metodología romántica).

Como podemos apreciar, para alcanzar la maestría que profesa la propia etimología de la palabra kung-fu, se requiere de la instrucción práctica y su evaluación desde diversas metodologías de enseñanza-aprendizaje: todas son válidas, igual de importantes y necesarias. Es por esto que ha de elegirse el no camino como camino.

Alcanzado este punto nos cuestionamos ¿cómo hacer para integrar diversas metodologías y roles en profesor y alumno para así proporcionar un camino hacia el autoaprendizaje?, ¿cómo es ese camino hacia el autoaprendizaje?, ¿qué elementos se presentan críticos en ese camino?, ¿cúal es la metodología que permite trabajar con todas estas perspectivas pedagógicas?, ¿cómo podríamos evaluarlas desde diversos enfoques o métodos?, ¿cómo podríamos organizar todo el proceso educativo para que filosofía, metodología y práctica puedan concebirse como un todo?, ¿cúal es el horizonte hacia el que se ha de apuntar?, ¿qué podríamos hacer para sistematizar el proceso?, ¿podríamos tangibilizarlo desde la aplicación práctica de modelos matemáticos y económicos que nos ayuden a construir mapas de nuestro territorio?

La solución a todas estas preguntas y otras que devienen en el proceso de investigación, la encontramos en la aplicación de la Ciencia de Empresa, la Economía y la Teoría de la Unicidad o Ley de Akenatón.

En este sentido, la Ciencia de Empresa, desde la Dirección Estratégica, el Marketing Estratégico y la Economía de Empresa, nos porporciona herramientas con las que: estudiar el sistema educativo (mercado); aflorar los perfiles de estudiantes (clientes), así como de los docentes (proveedores); diseñar estrategias de enseñanza-aprendizaje (adecuar oferta y demanda) dentro de cada metodología (cesta de bienes) para adecuarlas a la intención del aprendizaje en habilidades, destrezas y valores (producto); seleccionar una mejor manera para acometer cada una de ellas (marketing estratégico) a la vez que procurar intensificar la puesta en práctica de las mismas (estrategia y planificación empresarial).

Sin embargo, toda esta proposición se presenta insuficiente de no considerar unos criterios económicos en los que apoyarla. En este sentido, se requiere de adecuar el proceso hacia la eficiencia, eficacia y productividad, lo que comprende la consideración del Óptimo paretiano en la persecución de la opción más eficaz y eficiente dentro de cada intención educativa. La búsqueda de la sinergia en la adecuación entre enseñanza-aprendizaje, para reconducirla en la economía de alcance , y desde aquí a la Economía de Aprendizaje.

En este proceso económico y de planificación, afloran la necesidad de sistematización, planificación y control, lo que arrojaría un modelo matemático-estadístico y otro matemático desde los que conseguir Curvas de Aprendizaje y de Experiencia. Estos modelos nos permiten medir el nivel de productividad, eficacia y eficiencia de la acción educativa; una gran labor que descansa en la metodología y práctica propias de la unicidad de la acción pedagógica que se pretende.

Por su parte, la necesidad de planificación de la acción educativa requiere de una metodología que se perciba de manera compacta, como un todo y, que a su vez, ayude en la formación del docente en la misma, proporcionando una estrategia de acción docente determinada que defina las necesidades/roles críticos en cada intervención educativa.

Esta integración de pedagogías y metodologías de manera organizada, compacta y uniforme nos la proporciona la coreografía desde el prisma de la dirección estratégica. En este sentido, no solo se sistematizan las distintas intervenciones educativas, sino que han de integrarse dentro de un plan global de acción, que comporte la acción conjunta de institución, docentes y discentes y, a su vez, sea retroalimentado para la reorientación y rediseño de objetivos. Luego, se hace necesaria la programación por objetivos y la adecuación de oferta y demanda para dotar de consistencia a un modelo matemático que sirva de meta o guia en la valoración de la acción educativa en aprendizaje y experiencia.

Sin embargo, todo este proceso no tendría sentido alguno si no se soportara sobre una solida base científica que lograra alcanzar el conocimiento de: cómo es ese camino hacia el aprendizaje autónomo, cómo es ese camino hacia la planificación de la acción educativa, cúales son sus elementos críticos, cómo se interrelacionan los mismos, cómo se alcanza el conocimiento de los mismos.

En este sentido, alcanzar el conocimiento de la interrelación de elementos que propicia la unicidad o sentido holístico del método pedagógico que se pretende, ha sido posible desde la aplicación de la Teoría de la Unicidad o Ley de Akenatón. Desde ella, se consiguen interrelacionar los elementos desde diferentes triagulaciones que, alcanzando su validación desde la reflexión teórica soportada en el conocimiento empírico que la respalda, nos conduce a posicionarla como una teoría educativa perfectamente alcanzable y desde la que alcanzar una Economía del Aprendizaje a través del método y práctica que la dotan de existencia.

No obstante lo anterior, desde el análisis epistemológico que nos brinda la Teoría de la Unicidad en pro de dilucidar el modus operandi de la metodología (coregrafía), en la respuesta al porqué, alcanzamos el conocimiento de las dimensiones filosófica, sociológica y antropológica desde la que eregir la base teórica que soporta la metodología.

En este sentido, la fundamentación filosófica, sociológica y antropológica de la propuesta educativa, que descansa sobre la dialéctica del pensamiento filosófico – método socrático – y la otredad y alteridad – Ricouer – , es la que posibilita el logro de la intención educativa a través de su metodología. Presentándose, en este sentido, como el eje vertebrador de la propuesta: obtener una unicidad en la acción pedagógica que posibilite una educación positiva, orientada al bienestar y socialización; así como inclusiva, que permita el reconocimiento de los demás y sirva de motor para la construcción de la tolerancia y empatía del alumno y, por ende, posibilite el desarrollo de su inteligencia emocional y espiritual. Lo que en su conjunto configura el gran valor añadido que se consigue con la pedagogía que se pretende.

Con todo, el estudio epistemológico hacia la gnosis del aprendizaje autónomo, nos ha devuelto una base teórica en el aprendizaje soportada por los postulados de Vigotsky, Maslow, J. Bruner, D. Ausubel, R. Sternberg; Piaget y Feuerstein, todos ellos pertenecientes a la pedagogía enmarcada dentro de la Escuela del Desarrollo Integral. Adicionalmente, también se han considerado las aportaciones de Gowin y Novak, orientadas en el aprendizaje significativo, así como la de Skinner, enmarcada dentro de la Tecnología Educativa; la de Ignacio de Loyola, enmarcada dentro de la Pedagogía Tradicional; la de Dewey, Decroly y Cousinet, enmarcadas dentro de la Escuela Nueva; y, finalmente, la de San Agustín, de marcado carácter dialógico, humanista, social y emocional – muy asmilada a la Escuela de Desarrollo Integral – aunque convergente en algunas de las proposiciones metodológicas y roles de la Escuela Nueva, igualmente.

Verónica García-Melero

Nota: en siguientes publicaciones se dilatará la presentación y comprensión de la propuesta pedagógica.

Educación Phi

El todo es mayor que la suma de sus partes.

Metafísica, Aristóteles.

Proponerse ordenar, ya es un paso; y ordenar lo que una se propone, es otro. Así es como nace esta idea.

La de hoy, espero que crezca en el tiempo, es la de dar comienzo a la organización de mis métodos, observaciones e ideas para la Educación. Estoy convencida de que una estructura organizada de publicaciones puede valer para ordenar ideologías y conceptos que, poco a poco, pueden brindar la oportunidad de conocerlos, comprenderlos y poder ponerlos en práctica.

Así, si bien se han ido publicando fragmentos de un proyecto de investigación que en breve se terminará de publicar y promocionar con una prueba piloto, también se han ido publicando otros artículos y ensayos relacionados con aquellas apreciaciones fundamentales que considero para el ejercicio de mi propio método.

¿Qué método sería éste? Simplemente, un método que logra aflorar la importancia de aquellas directrices y metodologías fundamentales que nos ayudan a reorientar la Educación hacia un nuevo concepto: una Cadena de Valor.

Traer a la luz aquellas metodologías que se presentan idoneas requieren de una profunda justificación teórica: tanto legislativa y de recomendaciones institucionales, como de avance científico, por igual. Pero, alcanzar el conocimiento de cómo dar con esta «tecla» ha requerido del ejercicio práctico de un nuevo enfoque ontológico y epistemológico, el cual descansa en la aplicación intrincada de interrelaciones de elementos dentro de un sistema. Conocimiento que se alcanza desde la aplicación de la Teoría de la Unicidad.

Progresivamente se iran añadiendo entradas para la justificación y apreciación de este nuevo paradigma que, desde la expresión práctica de su método, nos devuelve una Educación «Positiva, Holística e Inclusiva», a la cual, llamo Educación «PHI».

Otro día se profundizará en el porqué de este acrónimo – PHI-; por hoy, dejar esta pequeña entrada como introducción y soporte para organizar las siguientes, es ya un primer paso.

Con la ilusión de que inspire a muchas de aquellas personas que se acercan por negocioonline.net.

Un abrazo.

Verónica García-Melero

Sócrates en la Escuela.

English Version: Socrates at School.

Sólo sé que no sé nada, y al saber que no sé nada, algo sé; porque sé que no sé nada.

Sócrates 470-399 a. C.

A) INTRODUCCIÓN: ¿Por qué aplicar la Mayeútica en nuestra Educación?

En la Biblioteca Clásica Loeb, encontramos, según la traducción de Tredennick (1968), que, originariamente, fue Sócrates (470-399 a.C.) el precursor de la mayéutica, técnica conocida como método socrático; aunque, es importante señalar que se alude al mismo también como mayéutica platónica, dado que Platón, a través de sus diálogos platónicos, transmitió esta manera de conocer y aprender socrática, utilizando, para ello, el personaje de Sócrates (el maestro) en sus debates.

De acuerdo a la traducción de Platón de Tredennick (1968), la mayéutica consiste en una relación entre maestro y discípulo basada en el diálogo, que tiene por objeto alcanzar la verdadera esencia de las cosas. Este diálogo, por su parte, puede establecerse desde una idea errática o ignorada, denominada ironía socrática.

A través del diálogo reiterado se llega al conocimiento de las cosas, ya sea rechazando la ironía propuesta, ya sea alcanzando el conocimiento de lo que se ignoraba. Si bien, esta técnica puede ser considerada en torno al diálogo y debate de alguna idea o concepto, aislada de la ironía. Luego, la mayéutica pretende dar a luz el conocimiento de las cosas desde el conocimiento que ya posee el discípulo.

De acuerdo a Sánchez et al. (2012), el método socrático es muy diferente a la “clase magistral”, constituye una metodología de aprendizaje activo, basada en la metacognición, que focaliza al alumno como protagonista de su propio aprendizaje, fomentando en el discente la creación de una actitud crítica.

Luego, se hace importante definir el término metacognición con objeto de comprender la asociación de este calificativo a la mayéutica. Flavell, en su obra,  lo define como el:

conocimiento o conciencia que uno tiene sobre sus propios procesos y productos cognitivos […] hace referencia, entre otras cosas, a la supervisión activa y la consecuente regulación y orquestación de estos procesos en relación con los objetivos o datos cognitivos sobre los cuales actúan” (Flavell, 1976, p. 232)

Una vez comprendido este concepto, y siguiendo esta línea, Shoenfeld (1992) remarca la importancia del uso de metodologías de enseñanza basadas en la metacognición para mejorar en los alumnos el aprendizaje de las matemáticas. Por su parte, Rigo (2011) defiende la implementación de técnicas metacognitivas en las aulas, subrayando a la mayéutica socrática como técnica de enseñanza-aprendizaje que propicia en el alumno un aprendizaje a partir del autoreconocimiento de su ignorancia en tres fases: momento de construcción, momento de de-construcción y momento de re-construcción. Igualmente, este autor señala que el uso de esta técnica reporta numerosos beneficios en el campo de la investigación y la matemática, lo que se hace necesaria la transferencia de la misma a otras esferas educativas, provocando, así, que las prácticas metacógnitivas que representan la quintaesencia de la mayéutica socrática, tengan una presencia incuestionable en las agendas educativas de distintos países.

No obstante, podemos apreciar que la mayéutica se presenta como una relación entre maestro y discípulo, que a través del diálogo, permite conectar con los conocimientos previos y que, a través de la  de-construcción y re-construcción, el alumno va a adquirir un aprendizaje, a la vez que va a tener conciencia sobre sus propios procesos y productos cognitivos. Son observables en esta técnica los elementos necesarios que han de coincidir para producir un aprendizaje significativo como ha sido abordado anteriormente considerando los postulados de Ausubel, Novak, Gowin y Vigotsky.

Con todo, podemos ampliar la conexión de la mayéutica con los procesos cognitivos de Piaget y la exploración y descubrimiento rememorativo de Bruner, ya que en su conjunto, comprenden, por ejemplo, la base metodológica del Programa de Inteligencia de Harvard.

B) LA MAYEÚTICA EN EL PROYECTO DE INTELIGENCIA DE HARVARD.

El Proyecto de Inteligencia de Harvard  (desde ahora PIH), desarrollado a finales de la década de los setenta, fue concebido, de acuerdo a Mejía et al. (1992), para mejorar las destrezas y habilidades de pensamiento en adolescentes de familias socialmente deprimidas. Para ello, mediante la intervención sistemática, se facilitó el incremento de las habilidades consideradas típicamente constitutivas de la inteligencia.

Así, los contenidos de estas intervenciones se enfocaron en las siguientes habilidades: clasificar patrones, razonar inductivamente, razonar deductivamente, desarrollar y usar modelos conceptuales, comprender y modificar la conducta adaptativa.

Las bases metodológicas de este programa se encuentran en la mayéutica, los procesos cognitivos de Piaget y la exploración y descubrimiento rememorativo de Bruner, siendo su objetivo: desarrollar habilidades cognitivas útiles en sí que faciliten la adquisición de otros conocimientos extensibles a situaciones y contextos de la vida personal, familiar y laboral.

Por otra parte, con respecto al informe que emana de la institución que llevó a cabo el proyecto, Harvard University (1983) revela que tanto los estudiantes experimentales como los de control presentaron una mejoría en las puntuaciones de los test a lo largo del año de experimento. Siendo, por otra parte, el progreso del grupo experimental, mayor que el del grupo control en la mayoría de los casos propuestos. Arrojando unas diferencias estadísticamente significativas, lo que hace del proyecto un programa prometedor.

El éxito de este programa ha encontrado cabida en la puesta en práctica del mismo en numerosos países a escala global. De entre uno de sus ensayos, Ramos (2014) estudió a través de su metodología como el PIH influye en el CI, así como las implicaciones en el desarrollo organizativo y profesional de los docentes. El estudio le ocupó cuatro años, concluyendo que:

“la incidencia del PIH en el CI es muy positiva, produciendo mejoras cognitivas en los alumnos, medidas a través del test de inteligencia “g” de Cattell. Con respecto a la organización y desarrollo profesional, influye positivamente en la autonomía de la actividad docente, el compromiso con su práctica pedagógica, así como la autocrítica necesaria para evaluarla constantemente, generando propuestas pedagógicas flexibles, mediante la autorreflexión. La comunicación de esta experiencia influye positivamente, tanto en la comunidad escolar, como en la comunidad local, estimulándoles a participar en proyectos educativos orientados a mejorar la calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje y de la educación” (Ramos, 2014, pp. 1-2)

Por otra parte, Ramos (2014) propone que el aprendizaje activo supone un mayor grado de implicación en el aprendizaje en cuanto conlleva  aparejado una continua búsqueda de respuestas y formulación de hipótesis. Considerando al aprendizaje activo como un proceso interpretativo que permite comprender la realidad, confiriéndole el carácter de  actividad constructiva.

C) LA MAYEÚTICA EN EL MÉTODO HARVARD PARA ESCUELAS DE NEGOCIOS.

Christopher Langdell, desarrolló en 1870 el método de casos más antiguo conocido. De acuerdo a Donham (1922), por aquel año Langdell era el nuevo decano de la Harvard Law School (HLS) y procedió a abordar su clase desde el método socrático debatiendo un caso que sus alumnos posteriormente deberían producir y dar solución. Su éxito fue tal, que en 1920 la escuela de negocios, Harvard Business School (HBS) introdujo en la asignatura de marketing el método del caso en 1920. Posteriormente, se fueron sucediendo otras de sus escuelas.

Donham (1922), en su trabajo, explica que el objetivo principal es que los estudiantes aprendan por sí mismos, a través de procesos de pensamiento independiente, desarrollando la capacidad de usar sus conocimientos y habilidades, construyendo nuevos significados desde aprendizajes anteriores. Ya que, según este autor, los conocimientos sin la capacidad de ponerlos en práctica no son útiles, además de que la habilidad no alentada continuamente por nuevos conocimientos convierte en rutina a cualquier actividad. Algo que, de acuerdo a Ausubel (1976) es definido como aprendizaje mecánico, el otro extremo de un continuo con respecto al aprendizaje significativo. Y es que, para este autor, Ausubel, el aprendizaje significativo ha de observarse no solo como un proceso, sino como un producto. En este sentido, la atribución de significados que se construye con la nueva información es el resultado de la interacción entre subdimisores claros, ya presentes en la estructura cognitiva y la nueva información.

Por otra parte, Donham (1922) subraya que para alentar la actividad, el profesor actúa de guía y catalizador, propiciando el diálogo y debate, permitiendo que los estudiantes descubran las ideas significativas por sí mismos, siempre dentro de un marco lógico. En este sentido, la teoría de los modelos mentales de Johnson-Laird viene a complementar la que postula Ausubel. De acuerdo a Johnson-Laird (1983), los modelos mentales son aquellas representaciones que dotan de poder predictivo y explicativo a los individuos, dado que se caracterizan por su funcionalidad. De no poseer estar cualidades los modelos mentales, es muy difícil que se atribuya significado al contenido. Razón por la cual, un aprendizaje será tanto más significativo cuanto mayor sea la capacidad de los individuos de generar modelos mentales relacionados con la materia objeto de estudio. Por lo que la información o contenido ofrecido ha de ser considerado sustancial de manera que favorezca la construcción de dichos modelos mentales, algo que requiere de la significatividad lógica.

En resumen, podemos concluir que la mayéutica, además de ayudar a construir modelos mentales funcionales dotados de poder predictivo y explicativo que ayudan a la construcción de aprendizajes significativos; como metodología activa, involucra un proceso interpretativo que permite comprender la realidad, confiriéndole el carácter de  actividad constructiva. Igualmente, favorece la relación interpersonal entre maestro y discípulo, así como con el grupo, lo que permite una mayor socialización, además de conferir el efecto catalizador que procura la emoción en el aprendizaje. Sin olvidar que esta metodología metacognitiva ayuda a desarrollar la reflexión, el pensamiento deductivo e inductivo, la solución de problemas, el planteamiento de hipótesis, entre otros,  lo que deriva en una mayor actividad cerebral, que como ha sido probado, procura su mayor desarrollo y favorece la inteligencia.

NOTA FINAL:

Este artículo es un fragmento del Marco Teórico de mi Trabajo Fin de Máster del Profesorado, finalizado en Junio de 2018 por la Universidad Isabel I. Su esencia es la mayeútica, con lo que, por igual, hace un guiño a Platón. En concreto, la introducción y reflexión primera es la frase del azucarillo de la foto de más abajo. Un azucarillo que guardé de un café en una de esas veces que subía a ver a mi padre al Hospital San Cecilio cuando le amputaron su segunda pierna (hospital en el que también yo nací). Él siempre me animó a ir más allá, a que desatara mi capacidad, a que me puliera. Y, en fin, también el hacer el camino es algo muy emocional. Mi padre se despidió sin poder caminar, y yo he caminado intentando ir más allá gracias a su inspiración y con la canción que me dedicó en mi 35 cumpleaños, 24 de marzo de 2013.

Recordándolo hoy, y sintiendo que siempre es mi inspiración para pensar, trabajar y llegar más allá, dejo este pequeño artículo sobre la mayeútica con el deseo de que también inspire a otras personas en la educación, especialemente a aquellos profesionales que apuestan por una Educación Inclusiva y Positiva de verdad.

Con amor, a mi padre.

Verónica García-Melero

Bibliografía:

Ausubel, D. (1976). Psicología educativa. Un punto de vista cognoscitivo. México: Ed. Trillas.

Ausubel, D., Novak, J. y Hanesian, H. (1983). Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo. México: Trillas

Ausubel, D. (2002). Adquisición y retención del conocimiento. Una perspectiva cognitiva. Barcelona: Paidós.

Donham, W. (1922). Business Teaching by the Case System. The American Economic Review, 12, 53–65.

Flavell, J. (1976). Metacognitive aspects of problema solving. En L.B. Resnik (Ed.), The nature of intelligence (pp. 231-235). Hillsdade, N.J.: Lawrance Erlbaum Associates.

Gowin, D. (1981). Educating. New York: Cornell University Press

Harvard University (1983). Proyecto Inteligencia. Informe final. Ministerio para el desarrollo de la Inteligencia Humana, Venezuela.

Johnson-Laird, P. (1983). Mental Models. Toward a cognitive science of language, inference and consciousness, Cambridge: Harvard University Press

Kurfiss, J. (1988). Critical thinking:theory, research, practice and posibilities. Washington, Association for the studiy of higher education. Asheeric Higher Education, 2.

Megía M. et al. (1992). El proyecto de Inteligencia de Harvard. Madrid: CEPE

Pérez, M. (marzo, 2013). Comunicación y oratoria con programaión neurolingüística e inteligencia emocional. Conferencia llevada a cabo en la universidad de Navarra. Navarra.

Ramos, M. (2014). Influencia del Proyecto Inteligencia Harvard en el desarrollo cognitivo de los alumnos de educación primaria. Implicaciones en el desarrollo organizativo y profesional en el segundo y tercer ciclo de educación primaria. Avances en supervisión educativa,  22. Recuperado de: https://avances.adide.org/index.php/ase/article/download/48/…/ase_22_25_ramos.pdf

Rigo, M. (2011). La Mayéutica y su aplicación a un cuestionario dirigido a docentes. En Educación Matemática XV (pp. 523-532), Ciudad Real, España:SEIEM, Universidad de Castilla-La Mancha.

Sánchez et al. (2012). Metodología de aprendizaje activo a través de la mayéutica platónica. Departamento de Metafísica y Corrientes Actuales de la Filosofía, ética y Filosofía Política. Universidad de Sevilla.

Shoenfeld, A. (1992). Learning to think mathematecally: Problem solving, metacognition, and sense-making in mathematics. En D. A. Grows (Ed.), Handbook of research on mathematics teaching and learning (pp. 334-370). New York: Mc Millan

Vigotsky, L.S. (1987). Pensamento e linguagem. São Paulo: Martins Fontes.

VV.AA. (2017a). Ud2: Procesos de aprendizaje. Universidad Isabel I. Apuntes de Aprendizaje y desarrollo de la personalidad.

Decodificando la Generación Z: mapa de habilidades (I)

Mi padre me enseñó a defender lo que es correcto, no importa qué.

Rafael Vega, el «Zorro».

A) INTRODUCCIÓN

En la entrada Entusiasmo, Acción y Motivación: epistemología de la voluntad del alumno, alcanzamos el conocimiento de cómo se triangulan su entusiasmo, motivación y voluntad.

Esta voluntad, considerando la perspectiva del aprendizaje voluntario o intencional, exige de patrones más complejos en la voluntad y en el esfuerzo, amén de la intervención del docente dentro de una estructura educativa institucionalizada. De esta manera, conectando el aprendizaje y esfuerzo con aquellas competencias clave que favorecen la consecución de la autonomía del estudiante, se aflora que son las de aprender a aprender y la de desarrollo del espíritu empresarial y sentido de la iniciativa, las que ayudan de vehículo para la autorregulación de la conducta, así como aquellas habilidades sociales y personales que lleva aparejadas: autonomía, seguridad en sí mismo, liderazgo, tenacidad, creatividad, trabajo en equipo, solidaridad entre otras. Éstas son alcanzables, fundamentalmente, desde el desarrollo de estrategias instruccionales de aprendizaje activo, presentándose especialmente atractiva, esto es: «bella y bondadosa», la gamificación.

Si bien, alcanzar el conocimiento de la gnosis de la voluntad, las competencias clave que la favorecen y las metodologías que ayudan en el esfuerzo y conducta motivada del alumno, se presenta como una importante reflexión para mejorar la acción educativa; bien se presenta extraordinariamente importante conocer los perfiles de habilidades que presentan los Gen Zers.

Desde el ánalis de los perfiles de la Generación Z en habilidades y preferencias se puede lograr una mejor adecuación de las metodologías a los propios estudiantes, así como alinear las mismas con las expectativas del mercado laboral.

En este sentido, de considerar la Economía de Aprendizaje, la optimización del input: correlación habilidades-preferencias del alumno con propuesta metodológica por el docente, alcanza un efecto expansivo en el output (formación del alumno). En este sentido, se presenta axiomático que adecuar la metodología a las habilidades y preferencias, no es otra cosa sino satisfacer en gran medida las necesidades y preferencias de los alumnos. Luego, en tanto se logran alinear ambos, se alcanza una mejor respuesta del alumno: su entusiasmo, motivación y voluntad. Circunstancia que nos encamina en la autorregulación de la conducta y autonomía en el aprendizaje (ver Polieconomics, 2019).

2. TRECE HIPÓTESIS Y CUESTIONAMIENTOS PARA FUTURAS INVESTIGACIONES.

Con todo, siendo una propuesta teórica, se abre un presupuesto de hipótesis que proporciona ideas a todos aquellos profesionales de la educación e investigadores que leéis negocioonline.net y os fascina educar, respetar, reconocer y ayudar a una escuela positiva, inclusiva y productiva.

H1: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno consigue una respuesta más motivada en su aprendizaje.

H2: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno consigue una respuesta más satisfactoria en el alumno, promueve la autorregulación de su conducta.

H3: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno ayuda a identificar las actividades que favorecen la construcción de aprendizajes significativos (analizado en E&Y).

H4: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno favorece un clima saludable en clase desde el reconocimiento del alumno.

H5: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno favorece la socialización y construcción de lazos emocionales entre profesor-alumno (Inteligencia Emocional).

H6: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno ayuda a la alineación de perfiles de competencias con aquellas promovidas por el mercado laboral.

H7: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno ayuda a mejorar el curriculo del docente.

H8: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno ofrece una respuesta más positiva en la percepción del alumno del trabajo del docente.

H9: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno fomenta el sentido de confianza del alumno en el profesor.

Etcétera, imagino que podréis sumar más una vez identificado el mapa. Son ideas para explorar. En su conjunto, no obstante, cabría valorarlas desde el prima de la Economía de Aprendizaje, así como el grado de innovación social y tecnológica en el aula.

Así, H10: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno posibilita la Economía de Aprendizaje en la instrucción práctica , etc (depende de la amplitud).

H11: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno posibilita en el docente una autopercepción positiva sobre la eficiencia y eficacia de la incorporación en el aula de innovación social y tecnológica.

H12: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno posibilita en el docente una autopercepción positiva sobre la eficacia y eficiencia del rendimiento de la acción educativa al desplazar el foco de atención a los alumnos (Se pueden considerar muy diversos enfoques: rendimiento, satisfacción del alumno, satisfacción del docente, motivación,…)

H13: La adecuación de metodologías a las habilidades del alumno posibilita en el docente una autopercepción positiva sobre la eficacia y eficiencia de la dirección y gestión del aula desde la perspectiva del rol de leader.

3. MARCO TEÓRICO.

Desde el siguiente análisis se acercan aquellas habilidades que presenta la Generación Z de manera más destacada de acuerdo a diversas investigaciones. En este sentido, se considera importante, como paso previo, definir ese concepto de «Generación Z» para conseguir un entendimiento concreto del intervalo de población al que nos estamos refiriendo.

En este sentido, de acuerdo a Cooper (2019), la Generación Z es el nombre dado a aquellas personas que nacieron inmediatamente después de la población referida a los Millenials. Así, por Gen Zer nos referimos a los nacidos desde mediados de la década de los años 90; no obstante, la concreción del límite se presenta controvertido, gravitando unos dos o tres años arriba o abajo. Por igual de controvertido es el límite de cierre del intervalo de este estudio de cohorte en comparación con su generación inmediatemente anterior. Hasta el momento, determinadas investigaciones la limitan hasta 2015.

Con todo, las delimitaciones del estudio de cohorte convergen en que es una generación caracterizada por el acceso completo y regular a internet, así como a la intermediación para con éste, o el simple disfrute, de la posibilidad que brindan nuevas tecnologías y aparatos/soportes. Por igual, un rasgo característico de esta generación es la conexión online con otras personas, así como en redes sociales, durante un número considerable de horas al día.

Alcanzada la delimitación temporal de la Generación Z, un primer paso consiste en optimizar la adecuación de los métodos a sus habilidades, conocer bien a los alumnos de hoy, así como sus expectativas para con sus procesos de enseñanza. En este sentido, para comprender lo que se pretende con sencillez, se presenta importante cuestionarnos: ¿qué es aquello en lo que más le gusta trabajar al Gen Zer?, ¿qué es lo caracteriza al Gen Zer?

Para tal fin se han considerado cuatro estudios empíricos, bastante reconocidos en la Comunidad Educativa. En concreto, estos son: (1) el Informe Cassandra (2015), (2) el informe del Centro de Estudio de Cinética Generacional (2017), (3) el Estudio Adobe (2016), y (4) el Informe del Gen Z de Ernst and Young (2017).

Son estudios realizados en: EEUU, Reino Unido, Alemania, Japón, China, India, Brasil y Méjico, fundamentalmente. En su conjunto ascienden a más de 6.000 encuestados/entrevistados. En este sentido, son unos 6.000 encuestados de los que se tiene conocimiento, la investigación del Centro de Estudio de Cinética Generacional, por su parte, no facilita su numero, aunque se considera un número muy elevado.

Desde la información que se recolecta se considera el conocimiento del patrón de habilidades y comportamiento de la Generación Z para con sus expectativas en educación y orientadas hacia el mercado laboral. Por igual, son estudios que se presentan ideales para hacer aquellos otros comparados o, simplemente, servir de referente para analizar habilidades en nuestra población.

Desde su conocimiento alcanzamos un mapa de habilidades que nos ayuda a correlar habilidades de los alumnos con aquellas metodologías de enseñanza-aprendizaje que se presentan idóneas para satisfacer las destrezas que requieren las mismas. Éstas adecuaciones terminan por optimizar las propuestas curriculares y, así, ayudan a despertar más el interés del alumno por su aprendizaje, ayudan en su voluntad y esfuerzo. ¿No creen que es algo axiomático?

En este sentido, se procede a destacar los datos más relevantes de cada uno de ellos:

  1. El Informe Cassandra, 2015.

La muestra de este estudio fue de 902 alumnos, comprendidos entre las edades de 7 y 17 años. La metodología utilizada fue la de una extensa entrevista estructurada, arrojando como características predominantes las de: emprendedor, centrado en habilidades, imparcialidad, pragmático, enfocado en la conexión de redes sociales, y la narración de historias.

Por igual, presentan en un 71% una elevada tenacidad, en tanto valoran en gran medida la experiencia del error antes de la consecución del logro.

Con respecto a enfocarse en el desarrollo de habilidades, ésta característica es la más predominante de este estudio, un 89% de los entrevistados presentan conductas creativas y productivas en tanto revelaron que parte de su tiempo libre lo invierten en actividades donde adquirir destrezas, habilidades o desarrollar su creatividad.

2. El Centro de Estudio de Cinética Generacional, 2017.

Las investigaciones llevadas a cabo por este Centro destacan del Gen Zer su atracción por la búsqueda/investigación online de recursos y fuentes para trabajar de manera autónoma. Destacando que se enfocan extraordinariamente en la inmediatez de la respuesta, más que en asegurarse de la veracidad de la misma. En este sentido, dicho Centro define al Gen Zer como un sujeto consciente de sí mismo, autosuficiente, innovador y orientado a objetivos. Siendo las características predominantes: creativo, emprendedor, orientado en objetivos, autoinformado, autosuficiente, con predisposición a la experiencia laboral a temprana edad y enfocado en la conexión de redes sociales.

3. El Estudio Adobe, 2016.

El estudio de Adobe es considerablemente extenso, alcanza los 1000 estudiantes, de edades comprendidas entre los 11 y 17 años, y 400 profesores, el cual fue presentado en EDUCAUSE 2016.

Un hallazgo interesante desde el estudio es conocer que tanto alumnos (78%), como profesores (77%), subrayan que su aprendizaje es más efectivo y eficaz cuando involucra un aprendizaje práctico/activo y, en especial, conlleva el desarrollo de la creatividad. Una evidencia que ha ayudado, desde el estudio, a mejorar la propuesta metodológica en clase por un 60% de los profesores; quienes consideran potenciar este tipo de actividades en clase ya que ayudan a evolucionar el currículum docente.

Como características predominantes en los Gen Zers, el estudio Adobe subraya: creativos, enfocados en el aprendizaje activo/práctico y en la narración de historias.

4. El Informe del Gen Z de Ernst and Young, 2017.

Este informe se presenta como el más extenso de los que se proponen. Fue llevado a cabo en 2016, donde se encuestaron a 3200 Gen Zers, con objeto de conocer las preferencias de esta nueva generación de trabajadores. Los sujetos encuestados provinieron de una diversidad geográfica rica: EEUU, Reino Unido, Alemania, Japón, India, Méjico, Brasil y China.

Revelaron como características más importantes, la valoración del trato con respeto y reconocimiento de las personas, la conducta ética, la compensación justa y promoción entre empleados, una comunicación abierta y transparente y la sabiduría en la toma de decisiones y liderazgo. En este sentido, se posicionan en valorar al responsable inmediato, gerente o jefe por su verdadera capacidad para el liderazgo y sabiduría; cuestionan, no obstante, la posición desde el mero cargo. Han de hacerles ver la valía como merecedores del puesto que ostentan sus superiores.

En síntesis, las carácteristicas más predominantes en este estudio son: emprendedores, pragmáticos, interesados en la experiencia laboral a temprana edad, autosuficientes, con predisposición hacia la narración de historia y enfocados en la confianza y las altas expectativas.

D) MAPA DE HABILIDADES.

La reorganización de las habilidades identificadas en las diferentes investigaciones nos permite obtener un mapa de aquellas que aparecen, indicando en su caso, la frecuencia con que se repiten:

Podemos apreciar, desde la expresión porcentual de las frecuencias relativas, que aquellas dos características en que convergen los citados estudios, representan el 26% de la población. En este sentido, buscar metodologías que posibiliten el desarrollo del espíritu empresarial, así como los procesos aferente-eferente neuronales: aprendizaje por proyectos, redacción de ensayos… ayudan extensiblemente a alinear metodologías y competencias con las habilidades que presentan los Gen Zer a gran escala.

Se considera el término «gran escala» ya que simplemente nos proporciona un mapa, una especie de catálogo generalizado. Esto es, hemos de conocer nuestro «territorio», hemos de investigar nuestras aulas y, así, conocer mejor a nuestros estudiantes. «(La verdad) No está marcada en ningún mapa: los sitios de verdad no lo están nunca». «Moby Dick» (1851), Herman Melville.

Contar con un mapa de patrones de habilidades se presenta como un instrumento útil hacia el que dirigir esfuerzos y, desde ellos, mejorar la calidad de la educación. Desde luego que el primero sería analizar qué le satisface al alumno, qué metodologías le resultan más atractivas.

En este sentido, si no exploramos diferentes metodologías no es posible apreciar la respuesta del alumno. Por igual, si una vez exploradas metodologías no consideramos la encuesta en nuestra clase, que evaluen nuestra actividad para con ellos, no podemos mejorar el curriculum y acción educativa.

Próximamente subiré unos cuestionarios de análisis y observación de lo que se hace en clase, tanto para el propio docente, como para el alumno. Están orientados en la incorporación de innovación social y tecnológica, graducación de la frecuencia del uso de metodologías innovadoras, valoración de la satisfacción para con las mismas y expresión de necesidades y/o preferencias por el alumno. Comprenden solo 19(x2) cuestiones, fácilmente entendibles por los alumnos – se ha considerado profundamente una redacción con «lengua sencillo» para una mejor comprensión-. En el caso del profesor se presentan 19 items.

Comprenden, en adición, una observación matemático-estadística novedosa, ofreciendo una peculariedad para la correlación de variables en autopercepción por lo hecho en clase.

Por igual, están pensados para poder ejecutar un modelo matemático, desarrollado para tal fin, desde el que programar el curriculo en innovación por centro/departamento/aula.

Y, por supuesto, ha sido realizado considerando una extensa bibliografía en pedagogía, metodología y práctica relacionada con la innovación.

Se espera que sean de gran utilidad, ya que a la vez, pueden servir para llevar a cabo en los Centros sencillas auditorías de lo que se hace en clase o programa. Auditorías que pueden ser llevadas a cabo por el jefe de estudios y/u orientador, no requiriendo más de dos observaciones por aula y año o trimestre, de utilizarlos de manera un poco más intensiva. Una propuesta sencilla, fácil, con la que mejorar la acción educativa de un centro: alumnos, profesorado y órgano de administración y dirección.

Considero fundamental la mejora continua en el proceso educativo, la Economía de Aprendizaje. En este sentido, la auditoría puede percibirse como algo draconiano (es una palabra que a veces asusta y debería ser vista como una herramienta de gran valor para mejorar), sin embargo puede ayudar incluso a la expansión en eficiencia y eficacia de los recursos humanos comprometidos en el Centro si se acoge desde la perspectiva del autoaprendizaje y la mejora continua. Contribuyendo entre todos, favoreciendo los lazos sociales y, por supuesto, creando sinergias.

En este sentido, por igual, se presentará un «modelo de negocio» (incorporación de términos de Ciencia de Empresa, simplemente) para promocionar y mejorar las posibilidades que brindan los recursos humanos de un Centro.

Ya que son muchas las personas que aprecian estas terminologías desde la deshumanización, como si fueran paquetes de patatas fritas, considero NECESARIO, comenzar a acercar las oportunidades que presenta la Ciencia de Empresa y Economía para optimizar los procesos educativos, así como su acción.

Es por esto por lo que se considera subir dos proyectos de trabajo para que asimiléis la capacidad de respuesta de la Ciencia de Empresa en la optimización de soluciones, especialmente la dirección estratégica desde la perspectiva del método socrático.

Así, poco a poco irá formándose una idea cada vez más «cosida» de la filosofía, cultura y propósito del know-how que ofrezco de manera personal.

Volviendo al caso de hoy, al mapa, veréis que, por igual, podéis dirigir investigaciones orientadas en la aplicación de diversas metodologías.

Personalmente, considero el método Socrático, así como la integración planificada de metodologías diversas, como métodos a trabajar. En este sentido, si consideráis el método Socrático, una observación directa de las aguas por donde se mueve, nos puede ofrecer posibilidades en el grado en que se satisfacen las habilidades observadas a nivel «mapa». Posteriormente, de acometer estudios een clase, ir haciendo trazados del territorio de cada aula. Desde ellos afloran nuevas aportaciones. Así, como:

H14: La aplicación del método socrático posibilita la alineación de las habilidades de la Generación Z de manera extensible para con la instrucción educativa recibida desde el propio método.

H15: La aplicación del método socrático favorece la voluntad del alumno Gen Z.

En realidad, de considerar cada habilidad que compromete este método, surgen muy diversos prismas.

Por igual, ya que soy una enamorada de Sócrates y, por amor a mi padre e inspiración en él, será aquello que ocupe este blog, en gran medida, así como aproximaciones de cultura y filosofía orientales – taoístas -. En cierto modo, han sido mis compañeras de viaje desde los ocho años. Hoy día, no sé qué clase de instructora de artes marciales sería, pero desde luego que me acerco al maestro de «Saltamontes». Así que, al ser así, es por esto que decido trabajar de esta manera. Seguro que con el tiempo me entenderán…muy bien.

Espero que sirva de ayuda, por igual, a aquellos que llamo «fariseos» – no lo toméis más que a bien-. A ver si os hago ver la luz y os animo al reconocimiento de la Generación Z, a la verdadera inclusión y a que os desprendáis de esa «farfolla», ese exceso de paja que conlleva el empestiñarse estar en el centro como síntoma de conocimiento y liderazgo.

Aferráos a la humildad y a la sabiduría, al avance y al momento histórico, lo único que os puede suceder es que os sintáis inmensamente felices con vuestro trabajo y vayáis aprendiendo a aprender al ritmo de vuestros alumnos.

Posicionaros en el error como fuente de conocimiento y sabiduría, desprenderos de tanta verticalidad y favoreced la construcción de lazos emocionales entre todos en clase. Las metodologías basadas en el diálogo filosófico ya son un motor para emprender en metacognición y sentido crítico; además de poner a los alumnos en el centro y ayudar en la socialización y empatía, en la inteligencia emocional. Logrará con este método: el sentido de la justicia y crítico, el pragmatismo, la confianza, la autosuficiencia, el desarrollo de destrezas (como poco las del pensamiento), el emprendimiento y la creatividad, amén de las habilidades sociales.

Es una técnica sencilla con la que trabajar, por igual, el trabajo en pares y la cooperación. Seguro le ayuda para empezar a dar otra perspectiva a su enseñanza, además de repasar lo visto en clase o lo pendiente por hacer (otra labor que se recomienda). Haga reflexionar a sus alumnos y dialoguen, terminará fascinándole.

Próximamente subiré una propuesta metodológica basada en la gamificación-cooperación de metodologías de aprendizaje activo y método socrático. Espero que os guste y os anime en el cambio, la llamo Alquimia, ya que logra transmutar las aulas, llenarlas de entusiasmo, acción y motivación.

Un saludo a mis lectorxs, seguidorxs y a aquellas instituciones gubernamentales que cuentan con mi manera de trabajar, métodos e investigaciones.

Procuraré trabajar mucho por aquí y difundir mis observaciones y averiguaciones, ¡para qué quiero yo tanta idea! ¿No será más bonito contribuir a que otrxs multipliquen las mismas ideas que se promueven, las mejoren, que éstas proporcionadas mejoren sus propuestas y métodos,  o, incluso, sea un añadido para investigar y/o trabajar en clase; que guardármelo para mí sola?

Gracias a todxs. Hasta la semana próxima, con cariño…

 

¡EAM!

 

Con amor, a mi hijo y a mi padre.

Verónica García-Melero

 

Bibliografía

Adobe (2016). Gen Z in the Classroom: Creating the Future. Adobe Education Creativity Study. Recuperado el 27 de Julio de 2018 de: http://www.adobeeducate.com/genz

Deep Focus (2015). Deep Focus Cassandra Report: Gen Z Uncovers Massive Attitude Shifts Toward Money, Work and Communication Preferences. Recuperado el 27 de Julio de 2018 de: http://www.marketwired.com/ press-release/deep-focus-cassandra-report-gen-z-uncovers-massive-attitude-shifts-toward-money-work-2004889.htm

Ernst & Young Report (2016). From Innovation to Expectation – How M & E Leaders are Responding to Gen Z. Recuperado el 27 de Julio de 2018 de: http://www.ey.com/Publication/vwLUAssets/ey-media-entertainment-leaders-respond-to-gen-z/$FILE/ey-media-entertainment-leaders-respond-to-gen-z.pdf

CGK – The Center for Generational Kinetics (2016). Top 10 gen Z and iGen Questions Answered. Recuperado el 27 de Julio de 2018 de: http://genhq.com/igen-gen-z-generation-z-centennials-info/.

Cooper, P.G. (2019). Generation Z. Salem Press Encyclopedia. Recuperado el 18 de Septiembre de 2019 de: http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=ers&AN0100039079&lang=es

Polieconomics, (Ed.), (2019). Economía de Aprendizaje. Polieconomics. Recuperado el 18 de Septiembre de 2019 de: https://policonomics.com/es/economia-aprendizaje/