Categoría: Educación

Educación Phi

El todo es mayor que la suma de sus partes.

Metafísica, Aristóteles.

Proponerse ordenar, ya es un paso; y ordenar lo que una se propone, es otro. Así es como nace esta idea.

La de hoy, espero que crezca en el tiempo, es la de dar comienzo a la organización de mis métodos, observaciones e ideas para la Educación. Estoy convencida de que una estructura organizada de publicaciones puede valer para ordenar ideologías y conceptos que, poco a poco, pueden brindar la oportunidad de conocerlos, comprenderlos y poder ponerlos en práctica.

Así, si bien se han ido publicando fragmentos de un proyecto de investigación que en breve se terminará de publicar y promocionar con una prueba piloto, también se han ido publicando otros artículos y ensayos relacionados con aquellas apreciaciones fundamentales que considero para el ejercicio de mi propio método.

¿Qué método sería éste? Simplemente, un método que logra aflorar la importancia de aquellas directrices y metodologías fundamentales que nos ayudan a reorientar la Educación hacia un nuevo concepto: una Cadena de Valor.

Traer a la luz aquellas metodologías que se presentan idoneas requieren de una profunda justificación teórica: tanto legislativa y de recomendaciones institucionales, como de avance científico, por igual. Pero, alcanzar el conocimiento de cómo dar con esta «tecla» ha requerido del ejercicio práctico de un nuevo enfoque ontológico y epistemológico, el cual descansa en la aplicación intrincada de interrelaciones de elementos dentro de un sistema. Conocimiento que se alcanza desde la aplicación de la Teoría de la Unicidad.

Progresivamente se iran añadiendo entradas para la justificación y apreciación de este nuevo paradigma que, desde la expresión práctica de su método, nos devuelve una Educación «Positiva, Holística e Inclusiva», a la cual, llamo Educación «PHI».

Otro día se profundizará en el porqué de este acrónimo – PHI-; por hoy, dejar esta pequeña entrada como introducción y soporte para organizar las siguientes, es ya un primer paso.

Con la ilusión de que inspire a muchas de aquellas personas que se acercan por negocioonline.net.

Un abrazo.

Verónica García-Melero

Zero brick in the wall: el poder del pensamiento crítico.

La educación es la llave para abrir la puerta de oro de la libertad.

George Washington Carver

Para comprender el alcance de esta entrada, la cual versa sobre: (a) el pensamiento crítico y su reflejo o no en la educación pública, (b) los intereses en promover este pensamiento y contraponerlos con nuestra realidad e hstoria, (c) observar aquellos valores que se transmiten en la Educación y (d) hacer observáble el distanciamiento en la Educación desde la estratificación social o «clasismo»; importante se hace valernos de una fértil herramienta para su ejercicio y desarrollo: la poesía.

Aunque, por igual, siendo un blog personal y habiendo sido la misma tan importante y crucial en mi vida, resulta entrañable y curioso acercar unas anécdotas familiares y un poema muy especial de mi infancia, como el que sigue:

A. Una anécdota de infancia.

VIII. EL REINO PERDIDO (en otras versiones clasificado como Poema I)

Las huestes de Don Rodrigo
desmayaban y huían
cuando en la octava batalla
sus enemigos vencían.

Rodrigo deja las tiendas
y del real se salía,
solo va el desventurado,
sin ninguna compañía;
el caballo de cansado
ya moverse no podía,
camina por donde quiere
sin que él le estorbe la vía.

El rey va tan desmayado
que sentido no tenía;
muerto va de sed y hambre,
de verle era gran mancilla;
iba tan tinto de sangre
que una brasa parecía.
Las armas lleva abolladas,
que eran de gran pedrería;
la espada lleva hecha sierra
de los golpes que tenía;
el almete de abollado
en la cabeza se hundía;
la cara llevaba hinchada
del trabajo que sufría.

Subiose encima de un cerro
el más alto que veía
desde allí mira sus banderas,
y estandartes que tenía,
cómo están todos pisados
que la tierra los cubría;
mira por los capitanes
que ninguno parescía.
Mira el campo tinto en sangre
la cual arroyos corría.

El triste de ver acuesto
que gran mancilla en si tenía,
llorando de los sus ojos
de esta manera decía:

"Ayer era Rey de España,
hoy no lo soy de una vía,
ayer tenía criados
y gente que me servía;
hoy no tengo ni una almena
que pueda decir que es mía.
¡Desdichada fue la hora,
desdichado fue aquel día
en que nací y heredé
tan grande señoría;
pues lo había de perder todo
junto y en día!
¡Oh, muerte! ¿por qué no vienes
y te llevas este alma mía?
Pues, este cuerpo mezquino
te lo agradecería".

Romancero Viejo (o Romancero Español o Romancero Viejo Español)
Delante de la barra del bar de mis abuelos Pepe y María.

Fui muy torpe en hablar, según me han dicho mis padres, pensaban que era «muarra», porque no lograba decir una palabra entendible para los tres años. Sin embargo, para esa edad, viendo a mi hermana mayor con sus tareas de párvulos, me fascinó eso de sentarme en una silla sobre otra para lograr alcanzar la mesa y, así, ponerme a hacer el copiado de todo aquello que veía. Me fascinó eso de aprender. Entretanto me enseñaba mi madre a leer, aprendía, a la vez, la grafía de las letras. En poco tiempo, terminé leyendo, escribiendo y hablando. ¡Todo un hito personal! Pero como para no terminar siendo un hito, mi padre al repasar nuestras tareas se irritaba con los atranques y al final «me cundió más que quemar broza».

Para ese momento, me fascinaba una cartilla, escribir, leer y todo aquello que advirtiera relacionado. Según mis padres, solía despertarme muy temprano – sobre las cinco de la mañana o antes – y, en mi emoción e inquietud, me iba al salón de mi casa. Encendía la luz y empezaba a abrir y cerrar cajones buscando el material – no era consciente de que ocasionaba molestias -; de esta manera, despertaba a mis padres.

Tengo el vago recuerdo de ver a mi madre aparecer de repente en el pasillo, claro que ella revive la escena y me vivifica el diálogo y el panorama: «¡Vero!, ¿qué estás haciendo?» – con la cara adormecida -, «¡venga, chiquilla, acuestaté ya, anda!» A lo que me negaba sin palabras, dando un paso atrás..y miraba con tanta ternura y encanto que terminaba mi madre diciéndome, algo asi como:, «bueno, pero no hagas más ruido, no abras más cajones,…¿no ves que nos vas a despertar a todos?».

De mayor, cuando se ha recordado esta anécdota tan usual en mis costumbres de infancia, me han hecho saber que al volver a su dormitorio, se reían de las cosas que tenía.

Por aquel entonces, para cuando tenía cuatro años, iba con mi madre al bar de mi abuelo Pepe. Ella se encargaba de ayudar en limpiar y dejarlo todo preparado en la cocina para el día siguiente. Unas tareas que hacía en las ausencias de mi abuela María y mi tía Paquita, quienes subían a pasar alguna pequeña temporada invernal en Asturias – región donde vive gran parte de mi familia paterna, hoy día- .

Entretanto acondionaba mi madre todo, me fue enseñando a mejorar mi lectura y a aprender a recitar poemas del Viejo Romancero. El primero de ellos fue «Fontefrida, Fontefrida»; sin embargo, terminó resultándome corto. Así que, nos aventuramos a aprender el Poema VIII, el de «El Reino Perdido». Al menos, así es como aparece clasificado en el libro de casa.

Desde ese entonces, he sentido siempre fascinación por la poesía y la literatura. En EGB, recuerdo que en séptimo curso apareció un nuevo proyecto educativo: «Poetas en el Aula», al que nos unió Doña Rosa Baena, nuestra profesora de lengua, tutora y directora del Centro – la mejor maestra que he tenido jamás: maravillosa y muy humana – . Eso de los certámenes, me encantó y, sacar a flote la capacidad expresiva del lenguaje lírico, me enamoró. Ponerme yo a escribir poemas es algo que he vivenciado en la música; también he sido cantante y no he podido evitar hacer mis propias letras y canciones; es algo que me encanta.

Hoy he querido recordar ese poema que me enseñó mi madre, el cual recitamos ocasionalmente. Supongo que hacerlo juntas nos ayuda en las pequeñas lagunas de versos que podamos tener; de hecho, al procurar escribirlo de memoria he olvidado algunos versos, los cuales he ido a buscar.

Revivir este poema, es revivir, además de mi infancia y recuerdos, la importancia de la poesía en nuestra Educación. Generalmente se le asocia a cierta debilidad y sensiblería que «para nada sirve»; cuando, precisamente, es la cuna, no solo de la más elevada destreza lingüistica y expresiva, sino de la interpretación de figuras y recursos estilísticos portadores de todo un intenso simbolismo que nos ayudan a agudizar el ingenio, ser sagaces y, consecuentemente, madurar nuestro pensamiento crítico.

De considerar la capacidad interpretativa que nos proporciona la literatura y, en especial, la poesía, un acierto sería acercar el análisis de un video y canción para la intención, en gran medida, de esta entrada: analizar la evolución de nuestro sistema educativo, su conexión con nuestro presente y aquellos valores que verdaderamente se promueven para el crecimiento y avance social y económico de nuestros días. ¿Se incluirá la poesía?

B. Una expresión práctica de las destrezas lingüísticas y literarias.

Siguiendo esta línea, volver la mirada a mi pasado reciente, puede proveerme una expresión práctica de aquello que vengo a afirmar. De esta manera:

Another brick in the wall” es una canción que va más allá de la crítica al sistema educativo de los años 50, los que correspondieron a su compositor: Roger Waters. Concretamente, su autor evoca el trauma de niñez que sufrió tras la muerte de su padre; momento que sintetiza como «un ladrillo en la pared». Su primer gran trauma.

Con cada una de sus experiencias traumáticas crea un muro, un muro que lo proteja. Posiblemente, en su propia visión de protección o burbuja que hace, utiliza un muro, como los muros de guerra donde murió su padre (Segunda Guerra Mundial).

Estos «ladrillos» (traumas) también representan a cada uno de los alumnos y los contextualiza en la escuela, donde reciben: oscuro sarcasmo – como menciona la letra de esta canción -, la pretensión del control moral y ético del sistema y una disciplina draconiana. Y donde conviven con profesores preocupados sólo en adoctrinar e insuflar más que obediencia. Caracterísitcas propias del paradigma tradicional, cuyo objetivo último es transmitir un conocimiento reglado, dentro de un sistema severo que no deja espacio para la creatividad, la autorrealización o la autonomía. Un sistema que opaca la motivación y el entusiasmo. Todo esto queda sintetizado en el minuto 1:48 de esta otra versión de la canción (…), donde escuchamos: «Repeat after me:..» (repite después de mí), después de haber ridiculizado al alumno por escribir poesía.

Vemos los niños desfilar como zombies a la trituradora: adoctrinados a los que se les castra la imaginación y la creatividad, y se les amolda a las directrices de un sistema controlador que, tomando la cadena de valor de Porter (1985) como referencia, nos hace productos – «commodities»– no diferenciados dentro de una cadena de producción.

Por eso: «¡Hey! ¡Profesores! ¡Dejad a los niños en paz!». Como viene a decir Perez, (1999), dejad que aprendan a vivir y a ser. No solo a conocer y hacer (Delors et al., 1996).

Y, ¿qué sucede con el muro? Lamentablemente, entre todos van configurando ese muro que no les deja ver más allá, el muro del conformismo. Un muro que los separa de la autorrealización. Que los separa del «puding«.

Esta hermeneútica no es sino la interpretación de la canción y video de Pink Floyd: «Another brick in the wall». Un trabajo realizado para la asignatura, del primer trimestre, «Sociedad y Familia» del Máster del Profesorado que cursé en el año académico 2017-2018. Un trabajo, como podemos apreciar, que se enfoca en el pensamiento crítico y la hermeneútica y bien nos puede valer para hacer una crítica objetiva, tanto a nuestro actual sistema, como a esta nueva normalidad que se nos presenta para la Educación.

¿Qué quiere dar solución este análisis crítico? ¿Qué es aquello que nos transmite Pink Floyd en su canción y vídeo?, ¿qué quieren decir su letra y cada una de sus secuencias?, ¿cuál es la transcendencia de su temática para la fecha en que fue compuesto y grabado este tema, así como para la actual? ¿Por qué habrá sido una canción tomada como bandera para promover una educación íntegral, equitativa y transcendental para la vida de las personas?, ¿por qué la educación, según Nelson Mandela, será la mejor de las armas para cambiar el mundo?

Volviendo al sentido del análisis propuesto para «Another Brick in the Wall», se hace observable la importancia de la literatura y su temática lírica. Los recursos estilísticos utilizados en el lenguaje poético se transmutan en apreciaciones simbólicas en las imágenes del vídeo y, desde el entendimiento que nos proporciona esa plasticidad literaria del poema, podemos alcanzar un conocimiento más profundo de aquello que se nos presenta ante los ojos. Éste sería el sentido crítico que nos proporciona la métrica y el análisis literario para transmutarlo en la simbología del propio vídeo.

Ridiculizar al alumno por escribir poesía, va más allá de ensordecer la sensibilidad de hacer sonar, con ritmo, las palabras; como podemos apreciar. Si la métrica, los recursos y la hermeneútica que lleva envuelta la poesía nos transmiten la enseñanza de ser un vehículo para ese «sentido crítico» que, en apariencia, espera de nosotros nuestro actual sistema educativo; ¿opacar esta sensibilidad y capacidad lingúística desde el desmerecimiento y humillación tendrá por fin último alejarnos de la agudeza, ingenio y sagacidad que le son inherentes?, ¿será esto cierto hoy día?, ¿estamos en un sistema educativo que se inclina, como en antaño, hacia la élite?, ¿interesará a la élite que la población goce de ese sentido crítico que contrapone la experiencia vivida con la normatividad y deseo de aquello que se promueve?, ¿contrastar nuestra realidad con la deseabilidad del sistema nos puede conducir a apreciar la relatividad de nuestra vida dentro de esa «ley general de aparente progreso«?

C. ¿Qué es el pensamiento crítico?

El sentido crítico, como vengo definiendo desde las habilidades que lo ponen de manifiesto (agudeza del ingenio, sagacidad, contraste de información e interpretación de datos y símbolos), consiste en aquel pensamiento que, desde el proceso que involucra, tiene como objetivo: analizar, entender y evaluar la manera en la que se organizan aquellos conocimienos que se pretenden interpretar y representar en el mundo; y, en particular, las opiniones o afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aceptarse como verdaderas (ver Kahneman, Slovic y Tversky (Eds.), 1982).

Esta última definición contrapone, en adición, el método científico delimitado dentro del campo de las heurísticas con la heurística en psicología; esto es, el atajo mental. Para refrescar la mente se aconseja el artículo publicado al respecto: «Estereotipos (II): heurística como atajo mental desde la perspectiva de la psicología«.

Con todo, un mayor entendimiento nos lo proporciona el definir de manera generalizada el concepto de «Heurística». […]. En concreto, su definición atiende a los términos «hallar» y «descubrir».[…] La heurística […] se refiere a aquellas ciencias, artes o disciplinas del descubrimiento; encaminadas, por consiguiente, en la aplicación de un método científico. […] En este sentido por «heurística» se entiende aquellos procedimientos, estrategias, esquematizaciones, silogismos, leyes o conclusiones sobre el conocimiento que se pretende hallar o descubrir de cualquier cosa». (García-Melero, 2019)

D. ¿Ha sido el pensamiento crítico de la ciudadanía amenazado a lo largo de nuestra historia?

Alcanzado el entendimiento de lo que el pensamiento crítico es y habiéndonos cuestionado la importancia de la poesía – además de su ridiculización en el ejemplo propuesto – como instrumento para aflorar las destrezas de este pensamiento; bien se hace importante hacernos otras preguntas para abordar su contestación desde un pequeño marco teoríco que las enmarca y arroja luz.

En este sentido, ¿seguirá nuestro sistema silenciando, hoy día, a aquellas personas que promueven el sentido crítico de las cosas, afloran la disonancia entre la normatividad y deseabilidad del sistema y las realidades social, económica y ambiental? o, por el contrario, ¿serían personas a las que, dada su contribución ética y moral – además de económica y social – , se les concedería un trato digno, justo y rayano con lo especial?

El pensamiento contracorriente no es rebelde; por el contrario, sigue su curso de pensamiento en otro sentido, aunque acogiéndose a la propia norma, derecho y desabilidad del Sistema establecido para todos. Por estas fundamentales razones es a contracorriente, normativo y opuesto a la rebeldía. Ésto último, el pensamiento rebelde, sería la corrupción: se opone a la norma, viola el derecho, se aleja de la deseabilidad que promueve el Sistema y lo corrompe.

D.1. Jesús de Nazareth: el Salvador del mundo humillado en la Cruz.

Preguntar «si seguirá» nuestro sistema silenciando, degradando o humillando, a personas que presentan un desafío al sistema, aún acogiéndose a derecho y norma y haciéndolos prevalecer – algo totalmente opuesto a la rebeldía, en tanto es sucinto a derecho – , encuentra más de un grave y transcendental antecedente: Jesucristo y Sócrates, por ejemplo.

Hablar del paso de Jesucristo por la historia se considera axiomático. Él, a quien consideramos la encarnación del Verbo en figura humana – predicha desde remotas edades -, aparece cuando la humanidad había alcanzado tal punto de materialización que no podría ser salvada a menos que el Espíritu Divino lograra manifestarse en el mundo físico. De esta manera, esa «Luz» que no había terminado de tangibilizarse en la Tierra, consigue encarnarse en Jesús de Nazareth y convertirse, así, en el Eje de la Evolución Humana (Schure, 1990, p. 9).

Con Jesús de Nazareth alcanzamos una revolución interior, de valor incalculable; pues, logra cambiar la faz del mundo entero. Con Él surge una transformación de la mentalidad; una mentalidad que cabalga en una dialéctica entre: la sensibilidad y la inteligencia, la intuición y la razón. Importante se hace subrayar que, para aquel momento, prevalecía la videncia sobre la intuición y, la razón, estaba supeditada a un papel secundario: la Ciencia no era más que una hija de la Religión (Schure, 1990, p. 9).

Jesús de Nazareth es un antes y un después, su paso por la historia es tal que marca toda una «taxonomía» para la cronología de nuestros acontencimientos, de nuestra historia per se: antes de Cristo y después de Cristo.

Con Jesúcristo concebimos a la Sabiduría primordial como una continuación armoniosa de esta dialéctica a la que obedece esta transformación de mentalidad. Desde este momento, el dominio del mundo material se convertirá en el objetivo de la humanidad; la razón empieza a predominar sobre el sentimiento (Schure, 1990, p. 9).

Luego, cabe preguntarnos, si su presencia en la Tierra es la de enseñarnos esa transformación mental desde el equilibrio, la que nos conduce a nuestra «Luz», a nuestra «Verdad», ¿cómo es que el ejercicio del poder, del dominio y del sometimiento de las gentes han venido creciendo, predominando la razón y alejando a las clases sociales?, ¿existe algún conocimiento que va más allá de aquello que promueven, a grandes rasgos, nuestras actuales religiones y que, sin embargo, no nos han venido a educar en él?, ¿existe un conocimiento oculto y esotérico en las enseñanzas del cual nos han alejado desde el aborregamiento?, ¿no fue dado este conocimiento para todos?, ¿es posible que si nuestra civilización hubiera crecido armónicamente, equilibrando nuestra sensibilidad (inteligencia emocional) e inteligencia, nuestra intuición y razón; nuestra civilización actual fuese verdaderamente civilizada, humana y justa?, ¿sería nuestra civilización, hoy día, armoniosa, solidaria, empática, pacífica?, ¿hubiera progresado nuestra civilización, de considerar tal equilibrio, de otra manera?

Desde luego que el conocimiento que nos transmite Jesús de Nazareth – cada una de sus enseñanzas a lo largo de los Evangelios-, nos conduce al entendimiento de cómo autorregular nuestra conducta, cómo buscar ese equilibrio entre sensibilidad e inteligencia, intuición y razón; necesarios para conocer nuestra «Verdad», conocer que somos «Luz»; esto es, lo que en otras culturas y fes – cuestionado que también fueran conocidas por Jesucristo – se conoce como iluminación o despertar de la conciencia, entre otros (ver Schure, 1990; Tolle, 2001).

¿Podemos apreciar que fue silenciado? ¡Silenciado no!, podemos apreciar, de leer los Evangelios, que fue injustamente torturado, y le propiciaron la más humillante de las muertes a condenados en su tiempo: la crucificción.

D.2. Sócrates: el error, la mayeútica y el despertar de la conciencia.

El paso de Sócrates por la historia es tal que supone un cero absoluto en el eje de cartesianas de la filosofía occidental. Es la figura filosófica que marca un antes y un después en el pensamiento «griego«. Precisamente se debe a concebir el pensamiento filosófico desde el prisma de la moral; además de su método, el cuál es la esencia del pensamiento crítico y su método científico. Este método es una heurística que nos conduce a contraponer ideas – incluso las ignoradas o el error-, cuestionarlas reiteradamente y, así, alcanzar a dar a luz el conocimiento de las cosas (ver Segura (Ed.), 2017).

Preguntarnos si la poesía habrá sido importante en el pensamiento de Sócrates, posiblemente nos conduzca a una respuesta afirmativa. Pues, Sócrates era capaz de recitar al completo toda la obra en verso de Esopo, un gran fabulista de la Antigua Grecia, semilegendario, caracterizado por su agudeza, brillantez y sagacidad; habilidades con que impregnaba cada una de las reflexiones y enseñanzas que transmitía en sus fábulas (ver Segura (Ed.), 2017, Wikipedia 2020A). Una muy interesante, precursora de la disonancia cognitiva, la encontramos en la Zorra y las uvas. Una fábula que nos ha servido para ir más allá y conectarla con la experiencia cognitiva óptima: La zorra y las uvas y el estado de Flow.

La transcendencia de la sagacidaz, el ingenio y la agudeza que transmite el lenguaje lírico es fácilmente apreciable en las destrezas hermeneúticas y su conexión con la realidad. Son habilidades propias que conducen y, a su vez, son vehículo del cuestionamiento de las cosas. De esta forma, presentándose tan axiomático que cada uno de nosotros no puede saltar fuera de su propia sombra; fácil es comprender que somos una parte de aquello que encontramos en nuestro camino. Luego, ¿sería importante la instrucción previa recibida en Sócrates para el desarrollo de su método? Obviamente, sí.

Por su parte, la importancia de su método reside en la aplicación práctica que nos ofrece desde su pensamiento moral (ver Segura (Ed.), 2017). Como podemos apreciar, este alcance es análogo al de la intención de la obra de Esopo: fábulas para el sentido de la moral y de la justicia, fábulas para hacer pensar (Wikipedia, 2020A).

Siguiendo esta línea, en el ejercicio del método socrático pretendemos el conocimiento, no solo de cualquier cosa, sino fundamentalmente de uno mismo, junto al autodominio que lleva aparejado la autoexploración y el autoconocimiento, nos permiten restaurar la relación entre el ser humano (microcosmos en filosofía oriental) y la naturaleza (medio ambiente, espiritual – macrocosmos en filosofía oriental-). Luego, su método dialéctico y su mayeútica están encaminados en esta nueva cosmovisión: el razonamiento moral. Aquel razonamiento que, a través de su método, nos devuelve una ciencia que busca el interior del ser humano (ver Segura (Ed.), 2017).

La muerte de Sócrates

«nosce te ipsum» (conócete a tí mismo y conocerás el Universo y a los dioses – el despertar de la conciencia – ).

Inscripción del frontispicio del Templo de Apolo – Delfos -.

Pues bien, siendo un hombre de bien, que promocionaba el desarrollo de la virtud de la persona: su misericordia, bondad, belleza, fortaleza y sentidos de la justicia y de la moral; fue silenciado por el Sistema con una condena de muerte.

Sócrates murió envenenado con cicuta porque «corrompía» a la juventud con su pensamiento. Esto es, los conducía a tener pensamiento crítico, a ser reflexivos, a autoexplorarse, tener autodominio y ser personas con valores éticos y con sentidos de la justicia y de la moral. Pero ésto no interesaba a la élite, con lo que se lavaron las manos – como precursores de Pilatos -, subrayándose en que se oponía a la doctrina y creencias de culto a los dioses atenienses: Sócrates cuestionaba la verdad de su mito como conocimiento sobre el que eregir toda una Creación y promocionar una forma de vida ética y con sentidos de la justicia y de la moral (ver Segura (Ed.), 2017; Wikipedia, 2020).

veritas filia temporis

Aforismo latino

Dicen que la verdad es hija del tiempo. En este sentido, el tiempo nos ha devuelto, en la figura de Sócrates, un pensador prominente, totalmente contracorriente, que se acoge a la norma y la lleva más allá: al bienestar de las gentes desde el desarrollo y cultivo de su virtud, de su moral.

El tiempo nos ha sacado a flote una gran verdad: el Sistema económico y social del momento de Sócrates silenció la posibilidad de diseminar una manera con la que hacer, a la ciudadanía, personas con sentido crítico. Personas que observan las cosas, su expresión práctica y se cuestionan si verdaderamente son dadoras de la certeza que promueven o, por el contrario, la corrompen.

E.3. Sócrates en la Escuela.

No menos importante es acercar la visión educativa de este método. Desde las perspectivas de la psicología cognitiva y de la pedagogía, en el método socrático – idea ignorada o error y/o mayeútica – encontramos toda una metodología didáctica con la que hacer alcanzable, no solo ese pensamiento crítico que se promueve en nuestra actual legislación educativa, sino también: «ayudar a construir modelos mentales funcionales dotados de poder predictivo y explicativo que ayudan a la construcción de aprendizajes significativos; como metodología activa, involucra un proceso interpretativo que permite comprender la realidad, confiriéndole el carácter de  actividad constructiva. Igualmente, favorece la relación interpersonal entre maestro y discípulo, así como con el grupo, lo que permite una mayor socialización, además de conferir el efecto catalizador que procura la emoción en el aprendizaje. Sin olvidar que esta metodología metacognitiva ayuda a desarrollar la reflexión, el pensamiento deductivo e inductivo, la solución de problemas, el planteamiento de hipótesis, entre otros,  lo que deriva en una mayor actividad cerebral, que como ha sido probado, procura su mayor desarrollo y favorece la inteligencia». (García-Melero, 2020A).

E.3.1. La Mayeútica: la quintaesencia de la Universidad de Harvard.

De preguntarnos por su aplicación práctica en nuestra actual educación, en primer lugar cabe señalar la educación elitista; como lo es la Universidad de Harvard – la primera posicionada en el mundo en el ranking de Shanghái 2019 para la calidad y excelencia educativa -. (El País, (Ed.), 2019). En esta Universidad el método socrático ocupa un lugar preheminente, siendo la quintaesencia de su sistema pedagógico (ver Donham, 1922, citado por García-Melero, 2020A).

De considerar un apunte histórico sobre la aplicación del método científico desde el que aflorar la importancia del método socrático en esta Universidad, Donham (1922) bucea en las anécdotas e intenciones educativas de la Universidad de Harvard y nos acerca que «Christopher Langdell, desarrolló en 1870 el método de casos más antiguo conocido. De acuerdo a este mismo autor, por aquel año Langdell era el nuevo decano de la Harvard Law School (HLS) y procedió a abordar su clase desde el método socrático debatiendo un caso que sus alumnos posteriormente deberían producir y dar solución. Su éxito fue tal, que en 1920 la escuela de negocios, Harvard Business School (HBS) introdujo en la asignatura de marketing el método del caso en 1920. Posteriormente, se fueron sucediendo otras de sus escuelas» (García-Melero, 2020A)

En adición, Donham, en su trabajo, explica que el objetivo principal es que los estudiantes aprendan por sí mismos, a través de procesos de pensamiento independiente, desarrollando la capacidad de usar sus conocimientos y habilidades, construyendo nuevos significados desde aprendizajes anteriores. Ya que, según este autor, los conocimientos sin la capacidad de ponerlos en práctica no son útiles, además de que la habilidad no alentada continuamente por nuevos conocimientos convierte en rutina a cualquier actividad (García-Melero, 2020A) [Se recomienda la lectura del Fragmento de un Trabajo de Investigación «Sócrates en la Escuela»].

F. Posibilidades del Método Socrático.

Como podemos apreciar, el Método Socrático en su conjunto – así como aquella intención moral para la que lo trajo a luz Sócrates: la de conducirnos a nuestra realización, al despertar de nuestra conciencia – , es todo un método didáctico y también pedagógico que cumple, más que sobradamente, tanto las intenciones educativas de nuestra legislación, como las recomendaciones de instituciones y organizaciones internacionales para tal fin y para el progreso científico que promueven. Considerando como tales:

(a) la ruptura del distanciamiento entre profesor y alumno, (b) la promoción de la socialización en clase, (c) la focalización de la atención en el alumno, (d) la capacidad de procurar la emoción como catalizadora del aprendizaje, (e) la facilidad para trabajar la cooperación y el trabajo en pares, (f) la posibilidad que brinda para promover metodologías metacognitivas que, por igual, ayuden a: (g) desarrollar la reflexión, (h) el pensamiento deductivo e inductivo, (i) la solución de problemas, (j) el planteamiento de hipótesis, (k) la creatividad; esto es, aquello que comporta el desarrollo de nuestro pensamiento crítico desde la aplicación de (l) las heurísticas como mediadoras para potenciar las destrezas lógico-matemáticas transferidas desde el desarrollo de las destrezas lingüísticas; (m) la construcción de aprendizajes significativos (Chickering y Gamson, 1987; Dumont, Instance y Benavides, (OCDE Eds.) 2010; Libro Verde de la Comisión, 2003; LOMCE, 2013; Real Decreto 1105 Currículo básico de ESO y Bachillerato, 2014; Resolución del Parlamento Europeo y del Consejo, 2006).

F.1. El Pensamiento Crítico en la Ciudadanía: ¿nuestra Educación lo promueve o lo castra?

Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes.

Albert Einstein

Existe una diferencia formal y profunda entre los modelos pedagógicos que, en esencia, dilucida nuestra Comunidad Educativa para el progreso y mejora de nuestra educación, y aquellos otros modelos que, en existencia, prevalecen en el aula. En este sentido, existe una disonancia entre lo que las recomendaciones y orientaciones del grueso de nuestra actual legislación y Comunidad Científica proponen para la mejora de la calidad de nuestra educación y aquello que verdaderamente cobra vida en las aulas.

De considerar el reflejo de la calidad de la educación en la ciudadanía: el Informe de la UNESCO, visto como la fuerza de empuje de los propósitos educativos de la educación mundial, direcciona la intención educativa hacia la autonomía del aprendizaje, hacia el aprender a aprender, intensificando el sentido de la responsabilidad y de la solidaridad (Delors et al., 1996). Sin embargo, nuestro sistema educativo es parco en dar a luz una ciudadanía emprendedora y activa, en este sentido, Domínguez y Molina (2012) advierten de la necesidad de contar con una población crítica, informada y cualificada, que sea capaz de emprender proyectos y gestionarlos; lo que requiere de una implicación coherente de las autoridades educativas.

Por otra parte, en relación al perfil del trabajador que demanda el mercado laboral, Robins (1996) recuerda la necesidad de acercar los contenidos y competencias clave en que son instruidas las personas a la realidad empresarial. Como subraya este autor, y no pudiendo olvidar en última instancia que el aprendizaje adquirido en los centros ha de perfilar al futuro trabajador y/o emprendedor, el grado de competencias y habilidades del perfil del alumno se presenta muy alejado de lo que empresas y organizaciones demandan en sus trabajadores. 

Si la intención de nuestra Educación es la de formarnos para nuestro futuro mercado laboral, ¿cómo de bien lo está haciendo la Educación Española? Lamentablemente, contamos con la Educación más triste de la Comunidad Europea, «nos hayamos considerablemente alejados de las previsiones políticas educativas europeas, en tanto nuestro país se presenta como aquel con mayores tasas de abandono escolar, así como un nivel de formación superior medio en la población bastante suficiente, además de alejado del de aquellos países vecinos más desarrollados – en contraposición a la mitificación de la creencia popular de la sobrecualificación de la población española –» (García-Melero, 2019) [Se recomienda la lectura del Ensayo Científico el 4º Nivel de Concreción Curricular]

En este sentido – profundicemos un poco más – , cuatro años después de la apreciación de Robins, esto es, en el 2000: «el Consejo Europeo fijó en Lisboa la estrategia educativa europea: «Convertir Europa en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con más cohesión social» (Marina 2018).

Sin embargo, ¿qué es lo que ha sucedido? Descaradamente apreciamos una doble moral en el Sistema, si bien el Informe de la UNESCO direcciona las intenciones de políticas educativas hacia la autonomía del aprendizaje, hacia el aprender a aprender, intensificando el sentido de la responsabilidad y de la solidaridad (Delors et al., 1996); y, por otra prte, el compromiso Europeo se pronuncia con una economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con más cohesión social» (Marina, 2018) – algo a lo que ayudaría enormemente el Método Socrático como hemos podidio comprobar, quintaesencia de la educación de la élite -; definitivamente esa normatividad y deseabilidad es totalmente ignorada desde el propio ejercicio práctico de la legislación y organización del sistema educativo europeo.

Para que comprendan mejor la intención manifiesta del Sistema Educativo; si bien desde la LOMCE nos especifican ocho competencias como las que siguen: 1. Competencia en comunicación lingüística. 2. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología. 3. Competencia digital. 4. Aprender a aprender. 5. Competencias sociales y cívicas. 6. Sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor. 7. Conciencia y expresiones culturales – preciosas en apariencia -, también nos castran la manera en la que conseguirlas. En este sentido, «la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaria, preocupada por el influjo de las ‘fake news’ y de las redes sociales, ha pedido a educadores, padres y gobernantes que fomenten el pensamiento crítico de los jóvenes para ayudarles a tomar decisiones informadas«(Marina, 2018). Pero, ¿qué es lo que nos encontramos? Nos encontramos que «la única asignatura que tiene como objetivo específico desarrollar esa competencia, que es la Filosofía, ha sido eliminada de la Enseñanza Secundaria Obligatoria, y reducida en el Bachillerato» (Marina, 2018).

Podemos apreciar con nitidez que la implicación coherente de las instituciones educativas con los propósitos educativos en los que ha de instruir al futuro trabajor y en los que ha de acomodar su acción, difiere de lo que se espera desde la normatividad y recomendación institucional, así como de lo que dilucida la ciencia.

De considerar un repaso al pensamiento crítico, aquello que nos ha traído hoy aquí; ya hemos podido apreciar la importancia y «transcendencia» del Método Socrático y de las enseñanzas de Jesús de Nazareth. No solo nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia emocional, autorregular nuestra conducta y, por supuesto, el pensamiento crítico; sino que, adicionalmente, el Método Socrático es la quintaesencia de la Universidad mejor posicionada internacionalmente y sobre la figura de Jesús de Nazareth se ha edificado todo un imperio de religiones «cristianas». ¿Habrá alguna intención manifiesta de «silenciar» la promoción del pensamiento crítico en nuestra ciudadanía?, ¿sería ésta la razón definitiva por la que «silenciaron» a Sócrates y a Jesús de Nazareth?

Hoy, 2018, tenemos a la vicepresidenta del Gobierno abogando por maneras con las que fomentar el pensamiento crítico, maneras con las que no «aborregarnos«, aunque simplemente sea para discernir qué es «fake» de lo que no lo es. De buscar más y más información, de irnos a 2010, por ejemplo, tenemos a Pedro Rascón, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), quien nos subraya rotundamente que «el cambio social de nuestra era aún no ha sido trasladado a la escuela» (Rius, 2010).

¿Hemos de seguir buscando más apuntes al respecto? Personalmente, no concibo nada más interesante para poner la guindilla a este artículo – tan emocional para mí – que ponerme en las palabras de Leonardo da Jandra. Un filósofo excepcional, al que espero leer mucho.

F.2. Leonardo da Jandra: la opinión de un gran filósofo sobre cómo nuestro Sistema castra el pensamiento crítico.

Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, lo que hace falta es cambiarlo.

Leonardo Da Jandra, escritor y filósofo mejicano.

Hoy día, estoy convencida de que, en tanto se promueve la contribución personal de la ciudadanía en aquellos objetivos económicos y sociales para el desarrollo sostenible que se espera y, por otra parte, los Organimos e Instituciones Educativas – nacionales y supranacionales – insisten en la necesidad de contar con una población autónoma en su aprendizaje y con un elevado sentido crítico y de la responsabilidad; estas personas que afloran las vicisitudes del sistema, promoviendo cambios desde nuevas apreciaciones y/o fórmulas, han de contar con el propio respaldo y apoyo de las gentes y gobiernos. ¿Tendría sentido, entonces, promover una cosa para luego castigarla? No creo, ¿verdad?

Al menos, considero que es un gesto loable, inteligente y, por igual, participativo y solidario con la sociedad, eso de promover el sentido crítico constructivo. Porque, malhablar es algo carente de honra y madurez; mas, alinearte con la deseabilidad, principios y normas del sistema político, económico, social y educativo global para promover críticas constructivas – basadas en el método científico – desde las que sacar a flote vicisitudes y, a su vez, promover alternativas, es algo honroso.

En este sentido, importante se hace subrayar el pensamiento cosmocentrista que promueve el profesor y filósofo Leonardoda Jandra, quien viene a cuestionar aquella intención educativa de nuestro sistema actual.

En «Lecturas Sumergidas», Emma Rodriguez (2014) nos acerca un trabajo fascinante: «Leonardo da Jandra: “La ética, no la libertad, debe ser lo primero”». La riqueza de este trabajo es tal que, sobradamente, traspasa las expectativas de la intención primera que buscaba para aflorar el pensamiento de da Jandra. Así, a continuación se hace una selección de aquellas partes de su ensayo que traen a la luz aquellas vicisitudes que éste filósofo y escritor ha explorado y encontrado en nuestro actual Sistema – más allá de lo educativo – social, político, económico y ambiental.

De acuerdo a Rodríguez (2014) Leonardo da Jandra es un escritor y filósofo mexicano de esos «contracorriente», de esos que transmiten un mensaje con fuerza y se hace eco; muy a pesar de los «outsiders» y medios oficiales, quienes, generalmente, se muestran ajenos a aquel pensamiento que no es copia de lo que promueve «la tendencia». Este escritor y filósofo se aleja de «la tendencia», tanto, que hasta decide mudarse, junto a su mujer, lejos del mundanal ruído. Con todo, su obra: «Filosofía para desencantados», nos acerca una visión amplia de nuestro paradigma actual y la necesidad que surge de ir transmutándolo hacia nuevas formas.

Si en palabras de Kuhn (1972), la efectividad de la investigación bajo un paradigma se perpetua en tanto éste se retroalimenta, desde el ejercicio del método, en la experiencia que lo conduce a ir reciclándose con nuevos cambios; da Jandra nos va a acercar esa necesidad de cambio que descansa, fundamentalmente en el sentido de la ética en la ciudadanía.

En este sentido, ¿abremos de dar un salto «cuántico» per se? Esto es, ¿habremos de volver a plantearnos un paradigma más primitivo y cosmocentrista, de manera tal que nos permita aunar nuestra razón y lógica con nuestra intuición, emoción y sensibilidad humanas?, ¿habrá de prevalecer en nuestra sociedad un hemisferio sobre otro, o habrán de venir, otra vez, en su versión primigenia: unidos y de la mano?, ¿aquel equilibrio entre sensibilidad e inteligencia, entre intuición y razón que nos acerca Jesús de Nazareth para alcanzar nuestra «Luz», nuestra «Verdad», será el verdadero propósito, no solo para la realización del ser humano, sino para la realización de una vida focalizada en el aprendizaje y la evolución y en armonía con nuestra naturaleza ambiental?, ¿será la proposición de Jesús de Nazareth similar a aquella que, en Occidente, promovió Sócrates cuatro siglos antes?, ¿serán las proposiciones de Jesús de Nazareth y de Sócrates aquellas que promueven vetustas filosofías orientales, centradas en el respeto de la naturaleza y en el equilibrio del ser?, ¿será de extrañar que la vida contemplativa de los monjes de Shaolín sea un mundo aparte, en el «Universo» Tibet?

Actualmente, considerando la nueva situación que se nos presenta – ese nuevo cambio de vida que se vaticina- , bien puede valernos para apreciar cómo es que, aún hoy, nuestros sistema parece devolver más que ladrillos para un muro que nos separa de nuestra realización, que nos doblega en el conformismo infeliz.

De acuerdo a la información que nos revela Rodríguez (2014), «hoy, en la sociedad del consumo y de la tecnología, habitar en medio de la naturaleza salvaje, funciona como un estímulo para ir a la obra, para abrir las páginas de una entrega que nos atrapa con su carga de crítica a las sociedades actuales, una crítica que para nada se queda ahí, en el mero grito, en el descontento, sino que funciona como punto de partida para plantear el ideal de un mundo que “sin dejar de ser racional y pragmático sea al mismo tiempo moral y espiritual”.

Podemos apreciar como se funde esa intención que se promueve desde este artículo: la de la necesidad de trabajar nuestro pensamiento crítico y la de poner al alcance de la ciudadanía métodos filosóficos que nos ayuden a reflexionar y hacer críticas constructivas, amén de toda su contribución positiva en el buen desempeño de nuestras «competencias clave».

Siguiendo esta línea, el plantear el ideal de un mundo que «sin dejar de ser racional y pragmático sea al mismo tiempo moral y espiritual» es «un objetivo inconcebible sin la mediación de la filosofía, filosofía que debe volver a los espacios públicos y que debe atreverse, una y otra vez, a “poner el pensamiento cabeza abajo” (Rodríguez, 2014).

Sin embargo vivimos en un tiempo donde se empuja la filosofía de manera tal que ya es solo una asignatura amoldada en «comentarios de texto estructurados» para Bachillerato – también alejada del propio ejercicio del pensamiento y reflexión desde su ejecución práctica –

¿Por qué hasta para la asignatura de filosofía de Bachillerato se castra el pensamiento crítico y se conduce al alumno a organizar la vida y obra de un filósofo dentro de una estructura que no deja espacio más que para hacer coincidir aquella información que – dado lo que he podido trabajar con mis alumnos – viene ya orientada a cada epígrafe del comentario?, ¿no sería más reflexivo trabajar junto al comentario de texto la elaboración de ensayos?, ¿o contraponer en un ensayo pensamientos de diferentes filósofos? Desde luego que, de considerar aquellas habilidades y destrezas, así como preferencias, que la nueva generación de Zers presenta; la elaboración y redacción de historias y ensayos es la que más fascina entre ellos. De acuerdo al análisis de investigaciones llevadas a cabo por las instituciones y organizaciones que abajo se detallan en la imagen (sobradamente más de 10.000 observaciones a escala global), el 26% de la población mundial de esta nueva Generación Z siente especial atracción hacia esta metodología (García-Melero, 2019B). [Se aconseja la lectura Decodificando la Generación Z: Mapa de Habilidades].

De continuar un poco con este apunte de mi experiencia profesional, todos sabemos que ese epígrafe del comentario de texto destinado a contraponer las características del pensamiento no deja espacio, practicamente, para la creatividad, originalidad y el desarrollo del pensamiento crítico.

Adicionalmente, todavía me estoy preguntando cómo es que los profesores de filosofía – al menos de los centros de los alumnos con los que he trabajado – no le acercan comentarios de texto redactados por ellos mismos como guía. La verdad es que es la primera vez que hacen un trabajo académico de tal madurez; habiéndose castrado la asignatura de filosofía y limitarse al bachillerato, ¿no creen que la capacidad reflexiva y madurez de los alumnos la están castrando hasta para el propio comentario que les ofrecen?

Y si considero: «¿habláis en clase de las cosas?», «¿os piden que cuestionéis lo que os explican, qué lo conectéis con el mundo exterior?»...La respuesta es el silencio y que escuchan o leen los apuntes que, con respecto a cada filósofo, les provee el profesor. ¿Estamos también en filosofía con el grave problema de la clase magistral, desplazando el propio método filosófico por alguna razón? Porque, la verdad, a mi me fascina la filosofía, si fuera licenciada de esta «maravilla», para su asignatura, y siendo quien proveyera la instrucción práctica de esta disciplina, ¡lo flipaba sola haciendo pensar a mis niños! Que por poner a pensar, pongo a pensar y a reflexionar desde las matemáticas. Algo que me ha garantizado transformaciones en mis alumnos: de muy deficientes a matriculas de honor.

Ahora, recordando que es un blog personal y volviendo a da Jandra: «Por qué vivimos en tiempos tan anti filosóficos?»

De acuerdo a Rodríguez (2014), estamos atravesando unos tiempos en los que «se entra en decadencia y se potencia la oralidad y la genitalidad sobre la reflexión crítica. El tiempo actual es un tiempo generalmente anti filosófico porque se busca la gratificación por encima de todo. Y aquí he de citar a los señores que yo llamo neo-fenicios, quienes tienen en sus manos el poder económico, que es ante el que ahora está supeditado el poder político».

Siguiendo este argumento, como ya venimos señalando con respecto al pensamiento crítico y la filosofía: se promueve, pero a la vez se desplaza con «sutileza» o, lo que es peor, se reduce y limita la presencia de la filosofía tan sólo a bachillerato. En este sentido, Rodriguez (2014) se pone en palabras de da Jandra y nos dice así: «Estos señores hacen un énfasis muy específico en sacar a la filosofía y a la ética de la enseñanza, porque una juventud consciente, reflexiva, crítica, es muy difícil de domesticar. Está claro que la filosofía representa el mayor obstáculo para quienes manejan todo el aparato a nivel global y, por eso mismo, para mí representa toda una garantía contra la domesticación de la conciencia».

Alcanzado este punto, creo que ha sido más que suficiente para sacar a flote esa pretensión del Sistema con querer hacer de nosotros, los ciudadanos, meros ladrillos de un muro que nos separa del verdadero conocimiento de nuestro potencial y riqueza como humanos y como sociedad.

De considerar el pensamiento crítico per se, otro día trabajaremos las posibilidades tan grandes que brinda la enseñanza de Ciencias de Empresa y Economía para agudizar el ingenio, la creatividad, promover el desarrollo del espíritu de empresa y el sentido de la iniciativa, ser críticos y, de entre muchas otras cosas, promover el desarollo de habilidades orientadas en la solidaridad, el liderazgo, la cooperación, el trabajo en equipo…

Importante se hace hoy recordar que es una asignatura OBLIGATORIA en aquellos países que cuentan con mejores sistemas educativos, con mejores resultado es pruebas estandarizadas de control de calidad y excelencia educativa y, por supuesto, con las economías más desarrolladas del planeta ¿por qué será?

Ahora, volviendo a la trasliteración de los términos que nos proporciona la Cadena de Valor de Michael Porter (1987), si consideramos nuestro resultado como «futuros Trabajadores» que nos devuelve a la sociedad la Cadena de Valor de nuestro actual Sistema Educativo, podemos apreciar que: como estrategia entre agentes dentro de una cadena productiva que persigue la comunicación abierta y el beneficio mutuo, creando una ventaja competitiva; definitivamente, no encaja con el «producto» de nuestra educación actual. Razón por la cual considero que sí somos fruto de una mera cadena de producción, no de la de valor.

Por último, y volviendo a la ventaja competitiva de la cadena de valor, según Bueno (1996) se genera por medio de competencias distintivas o claves, las cuales generan una «rentabilidad relativa» sobre los»rivales».

¿Por qué no la buscamos de verdad?, porque establecidas ya están.

Finalmente, más que conclusión, ya que se ha ido trabajando la misma con respecto a la información que se suministra en cada epígrafe; considero importante volver a recordar las maravillas del cénit del método científico del pensamiento filosófico: el Método Socrático.

Como podemos apreciar, el Método Socrático en su conjunto – así como aquella intención moral para la que lo trajo a luz Sócrates: la de conducirnos a nuestra realización, al despertar de nuestra conciencia – , es todo un método didáctico y también pedagógico que cumple, más que sobradamente, tanto las intenciones educativas de nuestra legislación, como las recomendaciones de instituciones y organizaciones internacionales para tal fin y para el progreso científico que promueven. Considerando como tales:

(a) la ruptura del distanciamiento entre profesor y alumno, (b) la promoción de la socialización en clase, (c) la focalización de la atención en el alumno, (d) la capacidad de procurar la emoción como catalizadora del aprendizaje, (e) la facilidad para trabajar la cooperación y el trabajo en pares, (f) la posibilidad que brinda para promover metodologías metacognitivas que, por igual, ayuden a: (g) desarrollar la reflexión, (h) el pensamiento deductivo e inductivo, (i) la solución de problemas, (j) el planteamiento de hipótesis, (k) la creatividad; esto es, aquello que comporta el desarrollo de nuestro pensamiento crítico desde la aplicación de (l) las heurísticas como mediadoras para potenciar las destrezas lógico-matemáticas transferidas desde el desarrollo de las destrezas lingüísticas; (m) la construcción de aprendizajes significativos (Chickering y Gamson, 1987; Dumont, Instance y Benavides, (OCDE Eds.) 2010; Libro Verde de la Comisión, 2003; LOMCE, 2013; Real Decreto 1105 Currículo básico de ESO y Bachillerato, 2014; Resolución del Parlamento Europeo y del Consejo, 2006).

Recordad siempre las experiencias de Sócrates y Jesús de Nazareth. Sus miradas críticas fueron tan críticas, que le cerraron los ojos. Con todo, esto es signo de que aquello que se miraba era muy verdadero.

Preferible es ser silenciados por derribar un muro para la mejor visión y alcance de todos, que guardar nuestro propio silencio ante aquello que se presenta inaceptable. Por lo menos, personalmente, me gusta recordar, para nuestra singularidad y sentido altruista y solidario, las palabras de Ernesto Ché Guevara – no es que sea revolucionario, era contracorriente su pensamiento -: «Prefiero morir de pie antes que vivir arrodillado».

Necesaria no es ninguna revuelta, en ello no coincido con Ché; pues, más traspasa la pluma que cualquier arma, y la paz, más sabia es que cualquier revuelta. Como nos dijo Nelson Mandela: «La Educación es el arma más poderosa con la que cambiar el mundo».

Aquí os dejo mi mirada crítica y el mensaje de que no hay nada más grande que el amor. El amor está en dar, más que en recibir. El amor es, así, libre y nace, por tanto, en el verdadero altruismo; sin esperar nada a cambio. Porque si das amor de acuerdo a aquel que recibes, entonces no es amor, es la condescendencia de la correspondencia.

De esta manera, ¿es apasionado y puro el amor por promover tus ideales y pensamiento? Yo creo que sí, procuran una fuerza inefable.

Con mucho amor, a todas aquellas personas que encuentran inspiración en alguna de mis palabras.

Un beso

Verónica García-Melero

Fragmento del Romance de las Guerras de Francia y Aragón. Viejo Romancero.

 - "No maldigaís a mi madre, 
que a la guerra iré yo;
me daréis vuestras armas,
y vuestro caballo trotón".

- "Conocerante por tus manos,
más finas no son".

- "Yo le quitaré los guantes, padre,
para que las tueste el sol".

- "Conocerante por tus pechos,
que asoman bajo el jubón".

- "Yo los apretaré padre,
al par de mi corazón".

- "Conocerante por tus ojos,
¡cuán bellos son!"

- "Yo los revolveré padre,
como si fuera un traidor".

Siete años anduvo en guerra
y nadie la conoció,
tan solo el hijo del Rey,
que en sus ojos se prendó.

Hoy te quiero agradecer, mamá, la manera tan dulce y sabia con la que me enseñaste a leer, escribir y cantar poesía. Gracias por sembrar en mí la pasión y entusiasmo por el descubrimiento, por la hermeneútica de las cosas. Porque éstas traspasan el dictado, son como las miradas o las sonrisas.

Si los ojos son el espejo del alma, la sonrisa es su puerta.

Esta entrada es muy especial para mí, inspirada en mis padres; aunque de manera especial, en mi madre. Con amor, vuestra hija.

Bibliografía:

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Vídeo: Another Brick in the wall (HD) (Parts 1,2&3 Full Version). Recuperado de: https://youtu.be/DARIh0ElaxM

Sócrates en la Escuela.

English Version: Socrates at School.

Sólo sé que no sé nada, y al saber que no sé nada, algo sé; porque sé que no sé nada.

Sócrates 470-399 a. C.

A) INTRODUCCIÓN: ¿Por qué aplicar la Mayeútica en nuestra Educación?

En la Biblioteca Clásica Loeb, encontramos, según la traducción de Tredennick (1968), que, originariamente, fue Sócrates (470-399 a.C.) el precursor de la mayéutica, técnica conocida como método socrático; aunque, es importante señalar que se alude al mismo también como mayéutica platónica, dado que Platón, a través de sus diálogos platónicos, transmitió esta manera de conocer y aprender socrática, utilizando, para ello, el personaje de Sócrates (el maestro) en sus debates.

De acuerdo a la traducción de Platón de Tredennick (1968), la mayéutica consiste en una relación entre maestro y discípulo basada en el diálogo, que tiene por objeto alcanzar la verdadera esencia de las cosas. Este diálogo, por su parte, puede establecerse desde una idea errática o ignorada, denominada ironía socrática.

A través del diálogo reiterado se llega al conocimiento de las cosas, ya sea rechazando la ironía propuesta, ya sea alcanzando el conocimiento de lo que se ignoraba. Si bien, esta técnica puede ser considerada en torno al diálogo y debate de alguna idea o concepto, aislada de la ironía. Luego, la mayéutica pretende dar a luz el conocimiento de las cosas desde el conocimiento que ya posee el discípulo.

De acuerdo a Sánchez et al. (2012), el método socrático es muy diferente a la “clase magistral”, constituye una metodología de aprendizaje activo, basada en la metacognición, que focaliza al alumno como protagonista de su propio aprendizaje, fomentando en el discente la creación de una actitud crítica.

Luego, se hace importante definir el término metacognición con objeto de comprender la asociación de este calificativo a la mayéutica. Flavell, en su obra,  lo define como el:

conocimiento o conciencia que uno tiene sobre sus propios procesos y productos cognitivos […] hace referencia, entre otras cosas, a la supervisión activa y la consecuente regulación y orquestación de estos procesos en relación con los objetivos o datos cognitivos sobre los cuales actúan” (Flavell, 1976, p. 232)

Una vez comprendido este concepto, y siguiendo esta línea, Shoenfeld (1992) remarca la importancia del uso de metodologías de enseñanza basadas en la metacognición para mejorar en los alumnos el aprendizaje de las matemáticas. Por su parte, Rigo (2011) defiende la implementación de técnicas metacognitivas en las aulas, subrayando a la mayéutica socrática como técnica de enseñanza-aprendizaje que propicia en el alumno un aprendizaje a partir del autoreconocimiento de su ignorancia en tres fases: momento de construcción, momento de de-construcción y momento de re-construcción. Igualmente, este autor señala que el uso de esta técnica reporta numerosos beneficios en el campo de la investigación y la matemática, lo que se hace necesaria la transferencia de la misma a otras esferas educativas, provocando, así, que las prácticas metacógnitivas que representan la quintaesencia de la mayéutica socrática, tengan una presencia incuestionable en las agendas educativas de distintos países.

No obstante, podemos apreciar que la mayéutica se presenta como una relación entre maestro y discípulo, que a través del diálogo, permite conectar con los conocimientos previos y que, a través de la  de-construcción y re-construcción, el alumno va a adquirir un aprendizaje, a la vez que va a tener conciencia sobre sus propios procesos y productos cognitivos. Son observables en esta técnica los elementos necesarios que han de coincidir para producir un aprendizaje significativo como ha sido abordado anteriormente considerando los postulados de Ausubel, Novak, Gowin y Vigotsky.

Con todo, podemos ampliar la conexión de la mayéutica con los procesos cognitivos de Piaget y la exploración y descubrimiento rememorativo de Bruner, ya que en su conjunto, comprenden, por ejemplo, la base metodológica del Programa de Inteligencia de Harvard.

B) LA MAYEÚTICA EN EL PROYECTO DE INTELIGENCIA DE HARVARD.

El Proyecto de Inteligencia de Harvard  (desde ahora PIH), desarrollado a finales de la década de los setenta, fue concebido, de acuerdo a Mejía et al. (1992), para mejorar las destrezas y habilidades de pensamiento en adolescentes de familias socialmente deprimidas. Para ello, mediante la intervención sistemática, se facilitó el incremento de las habilidades consideradas típicamente constitutivas de la inteligencia.

Así, los contenidos de estas intervenciones se enfocaron en las siguientes habilidades: clasificar patrones, razonar inductivamente, razonar deductivamente, desarrollar y usar modelos conceptuales, comprender y modificar la conducta adaptativa.

Las bases metodológicas de este programa se encuentran en la mayéutica, los procesos cognitivos de Piaget y la exploración y descubrimiento rememorativo de Bruner, siendo su objetivo: desarrollar habilidades cognitivas útiles en sí que faciliten la adquisición de otros conocimientos extensibles a situaciones y contextos de la vida personal, familiar y laboral.

Por otra parte, con respecto al informe que emana de la institución que llevó a cabo el proyecto, Harvard University (1983) revela que tanto los estudiantes experimentales como los de control presentaron una mejoría en las puntuaciones de los test a lo largo del año de experimento. Siendo, por otra parte, el progreso del grupo experimental, mayor que el del grupo control en la mayoría de los casos propuestos. Arrojando unas diferencias estadísticamente significativas, lo que hace del proyecto un programa prometedor.

El éxito de este programa ha encontrado cabida en la puesta en práctica del mismo en numerosos países a escala global. De entre uno de sus ensayos, Ramos (2014) estudió a través de su metodología como el PIH influye en el CI, así como las implicaciones en el desarrollo organizativo y profesional de los docentes. El estudio le ocupó cuatro años, concluyendo que:

“la incidencia del PIH en el CI es muy positiva, produciendo mejoras cognitivas en los alumnos, medidas a través del test de inteligencia “g” de Cattell. Con respecto a la organización y desarrollo profesional, influye positivamente en la autonomía de la actividad docente, el compromiso con su práctica pedagógica, así como la autocrítica necesaria para evaluarla constantemente, generando propuestas pedagógicas flexibles, mediante la autorreflexión. La comunicación de esta experiencia influye positivamente, tanto en la comunidad escolar, como en la comunidad local, estimulándoles a participar en proyectos educativos orientados a mejorar la calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje y de la educación” (Ramos, 2014, pp. 1-2)

Por otra parte, Ramos (2014) propone que el aprendizaje activo supone un mayor grado de implicación en el aprendizaje en cuanto conlleva  aparejado una continua búsqueda de respuestas y formulación de hipótesis. Considerando al aprendizaje activo como un proceso interpretativo que permite comprender la realidad, confiriéndole el carácter de  actividad constructiva.

C) LA MAYEÚTICA EN EL MÉTODO HARVARD PARA ESCUELAS DE NEGOCIOS.

Christopher Langdell, desarrolló en 1870 el método de casos más antiguo conocido. De acuerdo a Donham (1922), por aquel año Langdell era el nuevo decano de la Harvard Law School (HLS) y procedió a abordar su clase desde el método socrático debatiendo un caso que sus alumnos posteriormente deberían producir y dar solución. Su éxito fue tal, que en 1920 la escuela de negocios, Harvard Business School (HBS) introdujo en la asignatura de marketing el método del caso en 1920. Posteriormente, se fueron sucediendo otras de sus escuelas.

Donham (1922), en su trabajo, explica que el objetivo principal es que los estudiantes aprendan por sí mismos, a través de procesos de pensamiento independiente, desarrollando la capacidad de usar sus conocimientos y habilidades, construyendo nuevos significados desde aprendizajes anteriores. Ya que, según este autor, los conocimientos sin la capacidad de ponerlos en práctica no son útiles, además de que la habilidad no alentada continuamente por nuevos conocimientos convierte en rutina a cualquier actividad. Algo que, de acuerdo a Ausubel (1976) es definido como aprendizaje mecánico, el otro extremo de un continuo con respecto al aprendizaje significativo. Y es que, para este autor, Ausubel, el aprendizaje significativo ha de observarse no solo como un proceso, sino como un producto. En este sentido, la atribución de significados que se construye con la nueva información es el resultado de la interacción entre subdimisores claros, ya presentes en la estructura cognitiva y la nueva información.

Por otra parte, Donham (1922) subraya que para alentar la actividad, el profesor actúa de guía y catalizador, propiciando el diálogo y debate, permitiendo que los estudiantes descubran las ideas significativas por sí mismos, siempre dentro de un marco lógico. En este sentido, la teoría de los modelos mentales de Johnson-Laird viene a complementar la que postula Ausubel. De acuerdo a Johnson-Laird (1983), los modelos mentales son aquellas representaciones que dotan de poder predictivo y explicativo a los individuos, dado que se caracterizan por su funcionalidad. De no poseer estar cualidades los modelos mentales, es muy difícil que se atribuya significado al contenido. Razón por la cual, un aprendizaje será tanto más significativo cuanto mayor sea la capacidad de los individuos de generar modelos mentales relacionados con la materia objeto de estudio. Por lo que la información o contenido ofrecido ha de ser considerado sustancial de manera que favorezca la construcción de dichos modelos mentales, algo que requiere de la significatividad lógica.

En resumen, podemos concluir que la mayéutica, además de ayudar a construir modelos mentales funcionales dotados de poder predictivo y explicativo que ayudan a la construcción de aprendizajes significativos; como metodología activa, involucra un proceso interpretativo que permite comprender la realidad, confiriéndole el carácter de  actividad constructiva. Igualmente, favorece la relación interpersonal entre maestro y discípulo, así como con el grupo, lo que permite una mayor socialización, además de conferir el efecto catalizador que procura la emoción en el aprendizaje. Sin olvidar que esta metodología metacognitiva ayuda a desarrollar la reflexión, el pensamiento deductivo e inductivo, la solución de problemas, el planteamiento de hipótesis, entre otros,  lo que deriva en una mayor actividad cerebral, que como ha sido probado, procura su mayor desarrollo y favorece la inteligencia.

NOTA FINAL:

Este artículo es un fragmento del Marco Teórico de mi Trabajo Fin de Máster del Profesorado, finalizado en Junio de 2018 por la Universidad Isabel I. Su esencia es la mayeútica, con lo que, por igual, hace un guiño a Platón. En concreto, la introducción y reflexión primera es la frase del azucarillo de la foto de más abajo. Un azucarillo que guardé de un café en una de esas veces que subía a ver a mi padre al Hospital San Cecilio cuando le amputaron su segunda pierna (hospital en el que también yo nací). Él siempre me animó a ir más allá, a que desatara mi capacidad, a que me puliera. Y, en fin, también el hacer el camino es algo muy emocional. Mi padre se despidió sin poder caminar, y yo he caminado intentando ir más allá gracias a su inspiración y con la canción que me dedicó en mi 35 cumpleaños, 24 de marzo de 2013.

Recordándolo hoy, y sintiendo que siempre es mi inspiración para pensar, trabajar y llegar más allá, dejo este pequeño artículo sobre la mayeútica con el deseo de que también inspire a otras personas en la educación, especialemente a aquellos profesionales que apuestan por una Educación Inclusiva y Positiva de verdad.

Con amor, a mi padre.

Verónica García-Melero

Bibliografía:

Ausubel, D. (1976). Psicología educativa. Un punto de vista cognoscitivo. México: Ed. Trillas.

Ausubel, D., Novak, J. y Hanesian, H. (1983). Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo. México: Trillas

Ausubel, D. (2002). Adquisición y retención del conocimiento. Una perspectiva cognitiva. Barcelona: Paidós.

Donham, W. (1922). Business Teaching by the Case System. The American Economic Review, 12, 53–65.

Flavell, J. (1976). Metacognitive aspects of problema solving. En L.B. Resnik (Ed.), The nature of intelligence (pp. 231-235). Hillsdade, N.J.: Lawrance Erlbaum Associates.

Gowin, D. (1981). Educating. New York: Cornell University Press

Harvard University (1983). Proyecto Inteligencia. Informe final. Ministerio para el desarrollo de la Inteligencia Humana, Venezuela.

Johnson-Laird, P. (1983). Mental Models. Toward a cognitive science of language, inference and consciousness, Cambridge: Harvard University Press

Kurfiss, J. (1988). Critical thinking:theory, research, practice and posibilities. Washington, Association for the studiy of higher education. Asheeric Higher Education, 2.

Megía M. et al. (1992). El proyecto de Inteligencia de Harvard. Madrid: CEPE

Pérez, M. (marzo, 2013). Comunicación y oratoria con programaión neurolingüística e inteligencia emocional. Conferencia llevada a cabo en la universidad de Navarra. Navarra.

Ramos, M. (2014). Influencia del Proyecto Inteligencia Harvard en el desarrollo cognitivo de los alumnos de educación primaria. Implicaciones en el desarrollo organizativo y profesional en el segundo y tercer ciclo de educación primaria. Avances en supervisión educativa,  22. Recuperado de: https://avances.adide.org/index.php/ase/article/download/48/…/ase_22_25_ramos.pdf

Rigo, M. (2011). La Mayéutica y su aplicación a un cuestionario dirigido a docentes. En Educación Matemática XV (pp. 523-532), Ciudad Real, España:SEIEM, Universidad de Castilla-La Mancha.

Sánchez et al. (2012). Metodología de aprendizaje activo a través de la mayéutica platónica. Departamento de Metafísica y Corrientes Actuales de la Filosofía, ética y Filosofía Política. Universidad de Sevilla.

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Vigotsky, L.S. (1987). Pensamento e linguagem. São Paulo: Martins Fontes.

VV.AA. (2017a). Ud2: Procesos de aprendizaje. Universidad Isabel I. Apuntes de Aprendizaje y desarrollo de la personalidad.

T-veo (13): Mindfulness in business (Part IV).

Caminante no hay camino, se hace el camino al andar.

Antonio Machado (1875 – 1939)
Café Alquimia: t-veo en el OKO.
T-veo (13): Mindfulness in business (Part IV).

Toma FaRsa:

I am a Madonna enthusiast, I love her! With the desire my favorite singer and business woman get better, I leave her a wink on this T-veo.
[…] Let your body move to the music.

El Regalo de Navidad.

Quien movió la montaña lo hizo piedra a piedra.

Confucio

A pocos días del día de Navidad, en el que todos los niños del mundo se levantan entusiasmados para abrir sus regalos, nuestros cuatro protagonistas aún no habían escrito sus cartas a Papá Noel.

Así es que, conociendo más adelante a los cuatro niños que dan vida a esta fantástica historia, comprenderemos que se darán las circunstancias precisas, en el momento perfecto, para que Papa Noel deje, a cada uno de ellos, un regalo idéntico. Un regalo idéntico, de iguales proporciones y funciones, aunque muy especial y diferente para cada niño.

¿Cuál es el valor que damos a las cosas?, ¿dependerá de nuestra actitud?, ¿dependerá de nuestras circunstancias personales?, ¿dependerá de nuestra conciencia?… ¿De qué dependerá el valor que damos a las cosas?, ¿será el valor de la cosa en sí o será el valor que asignamos al beneficio que nos proporciona?, ¿será así, entonces, que nos satisfacen las cosas o añadimos valor en tanto éstas son buenas y bondadosas para algún propósito?

Este regalo idéntico que deja Papá Noel a estos cuatro niños no es otro sino el que te está contando esta historia. Permitidme, no obstante, que me presente:

Primero conoceremos a Marcos, un niño de 12 años que vive en el centro de la ciudad con su madre y sus dos hermanos. Su madre quedó viuda tras un accidente automovilístico con un camión. Así, tuvo que criar a sus 3 hijos sola.

Marcos era el menor de los tres, de hecho, aún no había nacido cuando su padre murió. Desde muy paqueño sintió rechazo por su madre, que no podía dedicarle demasiado tiempo por el trabajo que los mantenía a los cuatro; además de excesivas horas extra para poder vivir medianamente «bien».

Nunca había sido un niño agradecido por lo que tenía, su visión de la vida era que él tenia que ir a la escuela – cosa que no le agradaba demasiado- y aguantar a sus hermanos. Éstos, 10 y 7 años mayores que él, ya no estaban en edad escolar,sino que trabajaban en la misma fábrica que lo hacía su madre; claro que sin volcarse de la misma manera en su afán.

Ellos, al contrario de su madre, no trabajaban horas extra y, en lo que a su generosidad respecta, más bien eran tacaños y egoistas. Su contribución en las labores de la casa, así como del mantenimiento de la misma, era casi nula. Se guardaban para sí casi todo su sueldo y, generalmente, lo mal administraban y gastaban en caprichos personales y ocio. No siendo, por igual, nada generosos y considerados con su hermano pequeño y su madre. Así es que la mamá de Marcos tenía que hacer un esfuerzo extra para llevar su casa adelante.

Marcos, a pesar de sus tempranos doce años, apreciaba la desconsideración y desprecio por parte de sus hermanos. Por igual, pensaba que su madre, al no poder pasar tiempo con él, no le quería. Asi es que, Marcos se sentía solo, no tenía demasiados amigos; pero, a los pocos que tenía,los trataba como si fuera la última vez que los fuera a ver. Los quería como a hermanos y siempre se preocupaba de que tuvieran lo mismo o más que él. Por poco que tuviera Marcos, estaba dispuesto siempre a compartir y amar.

Ahora conoceremos a Molly, una niña de 13 años que vive también en el centro de la ciudad, a un par de manzanas del edificio donde vive Marcos. Ella vive con su padre y su madre, sin ningún hermano.

Molly es una adolescente que ha tenido una infancia holgada, repleta de bienes y lujos, nunca ha vivido carencias materiales. Su padre es un gran doctor y su madre una abogada de prestigio, de manera que sus necesidades materiales, dados sus ingresos, han estado sobradamente cubiertas.

Sin embargo, esta ausencia de carencias en su vida ha forjado un carácter ambicioso, ávaro y egoísta, totalmente desconsiderado hacia personas que no han vivido tal holgadamente y, en la mayor parte de los casos, no parece mostrar empatía para con los demás. Esto es, no parece saber ponerse en los zapatos de los demás.

Molly es una adolescente que generalmente no siente compasión hacia otras personas indefensas, más débiles de espítiru o que, simplemente, son humilladas u oprimidas por otras de carácter arrogante y deshumanizado como es el de la misma Molly. En realidad, ella es una de estas chicas que desmerece con celeridad a los demás, especialmente si muestran alegría en sus relaciones sociales o, en un plano académico, muestran una especial capacidad o talento. Su personalidad, agria, la ha conducido a no llevarse bien con casi ningún niño de su edad…ni con nadie. Desprecia a las personas necesitadas, nunca muestra el más mínimo afecto; ni siquiera hacia sus padres, a los que siempre pide más, más y más; y ellos, en ese intento de acercarse a su hija, terminan cediendo a sus caprichos.

En tercer lugar tenemos el honor de conocer a Sheryl,una pequeña muchachita de 11 años que vive con sus hermanos, primos, tíos, abuelos y padres, en una casa de campo en las afueras de la ciudad, casi al lado del pueblecito vecino.

Sheryl es una niña esperanzada con las oportunidades que pueda brindarle la vida. Vive en esta esperanza e ilusión ya que su familia nunca le ha dado el valor que merece. Es una niña a la que no se le dan bien muchas cosas: no es capaz de sacar a las ovejas, ni recolectar patatas,entre otras muchas tareas a las que intentan someterla diariamente; sin embargo, es fantástica en otras tareas que ahora descubriremos. Con todo, ni que decir tiene del interés de su familia en su educación: jamás ha mostrado el más mínimo. De hecho, Sheryl jamás asistió al colegio.

Sheryl, desde los ocho años, empezó a darse cuenta de que los niños de la ciudad sí sabían leer y escribir; además de advertir otras muchas cosas. Apreciando lo bonito que era leer y escribir, como hacían los niños de la ciudad, decidió aprender por su cuenta. De esta manera, para los nueve años sabía leer y ecribir casi a la perfección. En adición, todo lo relacionado con el arte se le había dado muy bien, incluso había logrado aprender a tocar la guitarra de manera autodidacta.

Con todo, no ha interpretado canciones más que en su intimidad, nunca lo ha hecho fuera de su habitación; lo que no quita que sueñe con marcharse algún día y sorprender al mundo con sus talentos ocultos.

El cuarto niño de esta historia, Mika, es un simpático y adorable adolescente que vive en la misma ciudad que Marcos y Molly. Van juntos al cole, de hecho, es compañero de Molly, no solo de clase, sino de pupitres. Mika es de esos niños que, dada su empatía y gentileza, con facilidad se adapta a cualquiera de sus compañeros. Es más, podríamos aventurarnos a decir que es un joven adolescente muy observador y, por igual, sabio para su edad. No necesita de añadidos por parte de adulto alguno para apreciar qué hacer y cómo en cada una de las situaciones que se le presentan en su día a día. Especialmente con su compañera, una chica díficil de tratar y de acceder.

Los padres de Mika tienen unas personalidades muy diferentes. Podríamos decir que son como un Yin y Yang…o algo así. Su padre es algo serio, reservado, con un humor algo apagado; lo que no quita que comparta mucho tiempo con su hijo. Entre alguna de las cosas que comparten, están su interés común por los animales; en ocasiones pasan tardes completas viendo documentales. También está la crianza de aves, tienen todo un repertorio de canarios, agapornis y cacatuas.

Su madre, por el contrario, tiene un carácter alegre y simpático, desde luego que es muy risueña y juguetona. A cualquier cosa que llame la atención a Mika, ella se apunta. Al igual que su padre, también comparte con su hijo algunas de sus aficiones, especialmente las relacionadas con deportes y música. Mika es todo un artista marcial a esta corta edad y, por igual, lo es tocando la guitarra y haciendo algunos pinitos musicales…

Con todo, estas aficiones no se quedan aqui, transcienden la escritura y, extrañamente, las labores sociales. Ambos suelen hacer trabajos sociales en las comunidades destinadas a tal fin en su localidad. Desde ayudar en comedores sociales, animar en pequeñas fiestas en geriátricos…hasta echar una mano a las cuidadoras de ancianos y personas con necesidades especiales. Es una labor que les da mucha felicidad y con la que divierten y se divierten mucho.

Esta crianza de Mika: rodeado de afecto, momentos compartidos con sus padres, salpicado de apreciación por la naturaleza, la música… el propio cuidado personal y físico y la ayuda desinteresada a los demás; a hecho de él un adolescente muy querido y estimado por todo aquel que lo conoce. Incluso es de las pocas personas a quienes Marcos y Molly escuchan o prestan algo de atención.

Curiosamente, también conoció a Sheryl en el supermercado donde coinciden en numerosas ocasiones… En concreto, apalabraron entre ellos acudir al supermercado los viernes por la tarde, sobre las seis. La cuestión es que es el tiempo programado que en casa de Sheryl destinan para la compra de la semana y, ya que Mika es claro con sus padres, les comentó al respecto del caso de su amiga.

De esta manera, cuando se ven en el super, Mika deja progresivamente material a Sheryl para su enseñanza. Es más, esa pasión por la guitarra la comparten hasta el punto de quedar frecuentemente en la ladera del río, cerca de la casa de ella. Desde luego que los padres de Mika lo acercan y más tarde lo recogen. Ni que decir tiene que los padres de Sheryl son más excépticos y, además, tampoco muestran un especial interés por ayudar a sus hijos en el desarrollo de las actividades que tanto les fascinan. Más bien, además del desinterés que muestran ambos padres, su madre suele transmitir palabras de desánimo a sus hijos; otras veces, los ridiculiza o abate si los ve entusiasmados con sus cosas.

Desde luego que resultan ser bastante tóxicos, claro que han lavado mucho su imagen y el pueblo los reconoce como unos papás muy dedicados al trabajo duro… En fin, claro está que son de aquellas personas que ofrecen una imagen muy pulida y cuidada de cara a la galería…¿quién se iba a imaginar que su despreocupación y maledicencia era tal?

Hablando de Mika, no podemos quedarnos solo aquí para ayudarnos a conocer aquello que une a nuestros cuatro protagonistas. Así es que he dejado a Mika para el final. Él viene a ser como una piedra angular en las relaciones personales que se establecen entre todos. Curiosamente, vive en el mismo edificio que Marcos. Así es que, dada su proximidad en edad, han sido tantas las veces que han coincidido en el portal, recreo del edificio, parque y cercanías, que, con el tiempo, han terminado por hacerse amigos.

Al menos, Mika es uno de esos vecinos especiales con que gusta pasar el rato, tener una conversación simpática y, en fin, sentirse escuchado. Esta manera de ser de Mika ha terminado por calar hondo a Marcos; con lo que, de sentirse solo, termina recordando a su vecino en sus reflexiones y pensamientos. Desde luego que, con mucha simpleza, Mika sabe llegar al corazón de las personas – te hace sentir que importas- y, no era menos, también llegó al de nuestro joven Marcos.

Alcanzado este punto, os podéis hacer una idea de las relaciones de estos cuatro niños; no es que sean compartidas, pero sí tienen un nexo en común: Mika. Ahora, si me permitís, procedo a vivificaros los diálogos que tuve con cada uno de los cuatro protagonistas. Si os preguntáis cuándo sucedió.. desde luego que la razón de ser que me trae aquí no es otra sino la Navidad; de hecho, os lo advertí al principio.

Así, en esta Navidad tan señalada, curiosamente, ninguno de los cuatros niños dejó una carta escrita a Papa Noel. Las razones fueron muy diversas como podréis apreciar en nuestras conversaciones. Aún así, todos comparten, además de este detalle, otro muy especial en adición: Papa Noel me trajo a cada uno de ellos como «El regalo de Navidad». Un regalo muy especial para hacer pensar, reflexionar y, desde luego, dejar una enseñanza transcendental en sus vidas.

¿Creéis que también será posible dejar una enseñanza en vuestros corazones? Bien, pues aventurémonos a descubrirlo.

El día de Navidad.

En el río.

El día de Reyes.

Cada piedra que encontramos en nuestro camino ha de ayudarnos a crecer. No hay piedra que nos encontremos en el camino que no pueda ser aprovechada para nuestro propio crecimiento. Además…¿dónde se forja al buen marinero?, ¿será en la tormenta, en el agua brava?

Abrazar la tormenta es ser resilientes y tener esperanza en que, como todo, siempre termina por encontrarse, después de cualquier contratiempo, la calma. Los acontecimientos de nuestra vida, por igual, se acaecen con un ritmo. Luego, no perdamos de vista el ritmo de los acontecimientos…seguro que tienen un propósito para la vida de cada uno de nosotros.

Desde luego que, apreciar la oportunidad que brinda la cooperación, la ayuda y colaboración de los demás -no solo para tangibilizar proyectos, si no para apreciar el valor de las cosas -, es uno de los grandes regalos que nos ofrece la amistad. Valoremos la amistad, desde luego que para tener verdaderos amigos, ser un verdadero amigo ha de empezar en nosotros.

Con el deseo de que tengan un día de Reyes ¡ESTUPENDO!, aquí dejamos esta bonita fábula.

Escrito por Berta María Rivas García y Verónica García-Melero

P.D.: El año pasado, por estas fechas, se acercó al blog un ensayo de calado económico muy interesante que, para la Epifanía del Señor, comenzaba con la reflexión de una breve parábola. Este año, ¡qué mejor que acercar una bonita reflexión con una fábula! Como así avancé hace unas semanas, podemos considerar lograda la intención. Especialmente, por Berta, mi sobrina, una prometedora escritora, haga lo que haga; son muy diversas las disciplinas en las que se maneja como el agua. Toda una crack. Espero que se anime a hacer alguna cosita más conmigo, por el momento este «Regalo de Navidad», aunque ha sido escrito por ambas y con aportaciones originales de las dos, por igual; incuestionablemente ha sido una idea original de ella y me parece «una genialidad».

La Mala Educación

English Version: The Miseducation.

La verdadera disciplina no es impuesta, nace de nosostros mismos.

Proverbio Oriental

¿Ha oído hablar alguna vez del Asno de Buridán? Es el asno que, de acuerdo a la sátira, no sabe elegir entre dos montones equidistantes e idénticos de heno, con lo que termina muriendo de inanición. Es una proposición categórica, un argumento de reducción al absurdo contra la postura ideológica de Jean Buridán, defensora del libre albeldrío y de la razón como capacitadora para ponderar toda decisión.

Como se puede apreciar, la toma de decisiones desde la razón se presenta totalmente paradójica. En el propio proceso de discernimiento para la elección deviene la impronta satírica del ataque a este teólogo escolástico. Que, por cierto, fue alumno de Guillermo de Ockham.

Qué enseñanza acerca, es observable desde el comportamiento o conducta del asno. Bien porque no sepa comer, bien porque no pueda, termina por no elegir ninguno de sus montones de heno, con lo que fallece de hambre. Si este argumento resulta extremo, podemos apreciar lo paradójico de nuestro razonamiento si se acercan otros ejemplos. Uno muy recurrido es el de la enamorada. Ésta, cortejada por dos pretendientes, es obnubilada de manera, tal, que termina por no decidirse por ninguno de ellos. Con lo que al final, no muere de inanición, pero sí termina quedándose sola.

Es probable que esté pensando en otro ejemplo, como el de terminar procrastinando tareas. Usted ha de elegir entre dos tareas igual de importantes y urgentes, sin embargo, rumia tanto el coste de oportunidad que le puede suponer decidirse por una o por otra, que al final termina por no hacer ninguna de las dos. Esto vendría a ser, dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Lo que, en términos más científicos, es procrastinar.

La razón por la que hoy acerco el argumento del Asno de Buridán es para hacer una analogía del mismo para con el Sistema Educativo. De esta manera, las proposiciones y orientaciones políticas vendrían a configurar un montón de heno y, las propuestas y recomendaciones científicas, el otro. La cuestión es que parece ser que en nuestras aulas no termina por tener un reflejo fiel ni lo que propone la legislación ni lo que recomienda la comunidad científica.

Desde nuestro marco normativo se espera hoy día educar a la ciudadanía en lo que llaman competencias clave. Estas sirven de instrumento para incardinar tanto los objetivos generelas de etapa, como los específicos en los currículos. Desde los cuales se espera construir una educación de valores desde la que crezcan en habilidades y destrezas los alumnos, los futuros trabajadores del sistema.

Estas competencias clave, definidas por la LOMCE, y ya establecidas con carácter previo por la anterior Ley Orgánica, LOE, bajo el calificativo de básicas, emanan directamente de la Recomendación del Parlamento Europeo. Como podemos apreciar, son las mismas para toda la Unión Europea, entonces. Y es que, los propósitos educativos para la educación mundial, sus fines, así como sus estrategias, han de obedecer a las directrices y recomendaciones de la UNESCO.

Estas directrices se encuentran «atesoradas» en el Informe de este Orgaaaanismo, el conocido Informe Delors. Digo «atesoradas» porque parece que se hallan guardadas bajo llave, bien escondidas. ¡Un tesoro! Parece ser, también, que aunque constantemente se hace referencia a dicho Informe, si se observa bien su citación, de cerca, en muy diversas aportaciones científicas, categóricamente lo que vienen a expresar del mismo es: educarnos en aprender a aprender, en inteligencia emocional y construir una educación sobre los cuatro pilares que predica Delors. Ea, se acabó. Por esto me pregunto ¿se ha leído alguien el Informe Delors? Porque si lo cogen en sus manos, es un buen «tocho«. De todas maneras, Delors y compañía ya intuían que no serían muy leídos, con lo que se curaron en salud con las «Pistas» de cada unos de sus capítulos.

Dejando a un lado la acidez, el cuestionarnos si verdaderamente se contemplan las orientaciones de este Informe, es cuestionarnos si verdaderamente son llevadas a la praxis desde el aula. A fin de cuentas, el profesor es un «Atlas» sobre el que cae el peso del Sistema Educativo. Por esta razón, si es profesor, ha de preguntarse por lo que hace en clase.

El peso del Sistema Educativo podría ser visto como un conjunto de piedras. Una piedra son los objetivos generales de etapa, otra piedra son los objetivos específicos de su asignatura, otra piedra son los valores y filosofía del centro, otra piedra son las metodologías que utiliza en clase y, finalmente, la quinta, es el estilo de enseñanza del profesor. Su impronta, su quintaesencia. Son cinco grandes piedras que contienen el valor de la Educación y proporcionan equilibrio. De caerse una sola, se descompensa «Atlas» y cae estrepitosamente.

Ahora, detengámosnos en la quinta piedra. En la esencia del profesor. Si consideramos dos profesores que trabajan en la misma asignatura, con igual preparación, con igual inteligencia y trabajando en el mismo centro, donde el currículo, programación, valores y filosofía son idénticos. Incluso las metodologías a utilizar son las mismas. Es muy probable que se obtengan resultados muy diferentes en el aprendizaje de los alumnos de un profesor con respecto del otro. ¿El resultado se debe a las características particulares que presentan los alumnos de cada clase? Lo más seguro es que el déficit en el resultado del aprendizaje de un grupo con respecto al otro sea argumentado inclinando la balanza hacia una mala actitud del alumnado. Cuando en realidad se debe a la actitud del profesor. Porque, pregúntese ahora, si siempre sucede lo mismo cuando se observa una misma asignatura y diferentes profesores, ¿el problema está siempre en el alumno, o está en el profesor?

Todos hemos sido alumnos y hemos experimentado esa alegría que transmiten algunos maestros o profesores. Éstos vienen a ser los menos, pero seguro todos tenemos atesorado en el corazón algún profesor, al que recordamos con especial cariño. ¿Por qué? Porque le gusta su profesión.

Y es muy sencillo, cuando a una persona le gusta su trabajo, su predisposición al aprendizaje y la mejora continua es una constante. Siempre se encuentra entusiasmada y motivada, con alegría y con ganas de trabajar y aprender. Todo esto le procura autodisciplina y, es desde la autodisciplina desde donde nace la autorregulación de la conducta. Como vemos, nada más con imaginarnos a esta persona, ya estamos entusiasmados y alegres. Más aún si es quien nos instruye, irremediablemente nos va a transmitir su espíritu, su esencia, su felicidad. Ahora, pregúntese ¿una persona que no se encuentra motivada puede transmitir motivación? También pregúntese ¿una persona que no es autodisciplinada puede educar en autodisciplina?

La motivación y la autodisciplina son dos ingredientes fundamentales para el buen desempeño del aprendizaje del estudiante y, sobretodo, para que su predisposición al aprendizaje sea buena. La motivación es un proceso conductual y requiere mantenerse para que dicha predisposición le permita acometer cualquier tarea o actividad hasta su fin. Con lo que, si usted que lee es un profesional de la eduación, pregúntese: ¿motivo a mis estudiantes? También pregúntese: ¿cómo los motivo, qué hago para motivarlos? Posiblemente en sus respuestas esté la solución para mejorar algo en clase.

Con respecto a la autodisciplina, un proverbio oriental viene a decir que «la verdadera disciplina no es impuesta, nace de nosotros mismos». Consecuentemente, la predisposición positiva hacia una tarea, además de motivación, requiere del sentimiento de entusiasmo hacia la misma. Nos entusiasma lo que nos gusta. De esta manera, pregúntese: ¿qué puedo hacer para que mi asignatura guste? También, pregúntese: ¿qué puedo hacer para que mi clase guste?

Este entusiasmo, que va a condicionar la autodisciplina del alumno, lo contine la cuarta piedra. La de la metodología. Ahora, volviendo al argumento del Asno de Buridán, la metodología vendría a representar el montón de heno de la ciencia. Con la palabra metodología podríamos englobar, técnica, didáctica, estrategia, entre otras. Lo consideramos un montón de heno porque a pesar de evidenciar la ciencia las posibilidades que brindan ciertas metodologías, estrategias, técnicas, para la consecución de aprendizajes significativos y el desarrollo de virtudes y valores en los alumnos, la actitud del profesor hacia su utilización no es positiva, si no es nula. Tampoco contempla las virtudes y valores que han de trabajarse en el aula. Con lo que, cómo va a construirse una educación íntegra en el alumno si no se trabaja esa integridad.

Pues bien, todo el esfuerzo de la ciencia en materia pedagógica, didáctica y educativa, se encamina a procurar la manera y medio con que las personas aprendan significativamente, aprendan mejor, se entusiasmen y se conozcan desde su aprendizaje. No todos aprendemos igual, por eso, hay que considerar facilitar diversidad de métodos y estrategias con las que las personas adquieran conciencia de su propio aprendizaje. Esto es lo que las encamina a aprender a aprender. A estar reciclándonos continuamente. Es algo necesario, ya que el resultado de nuestra formación no es sino el de capacitarnos para el mercado laboral. Y, hoy día, el mercado laboral es cada vez más exigente en conocimientos y habilidades. Son numerosas las personas talentosas que sin embargo son despedidas por incompetencia en habilidades sociales y emocionales. Por eso, desde nuestra temprana formación ha de contemplarse la educación íntegra.

Ahora, pregúntese: ¿elaboré unos apuntes hace quince años y a día de hoy los sigo fotocopiando para mi clase? Es más, los ejercicios son los mismos de manera que ya me sé los resultados y eso que me ahorro. También, pregúntese: ¿hago que mis alumnos trabajen en proyectos, cooperativamente, fomento el diálogo en clase, los hago reflexionar, los hago investigar, que se cuestionen lo que aprenden, que conecten el aprendizaje de un día para otro, o … enchufo el proyector para que sigan mi explicación y luego bajen a comprar los apuntes a copistería? También pregúntese si para no complicarse la vida, sigue el libro a pie juntillas o, directamente, solicita que abran el manual por la página X.

Desde luego que las explicaciones magistrales, la exposición de contenidos y el apoyo visual son fundamentales, pero de ser esto una proposición matemática, sería razón necesaria, no razón suficiente y necesaria. Por esto, considere que sus alumnos necesitan involucrarse en su propio aprendizaje y ha de facilitar adicionalmente más metodologías y formas con las que crear significación en su ciencia. También, recuerde que sus alumnos son alumnos del siglo XXI, alumnos de la era digital. Haeleccionn nacido rodeados y viviendo la experiencia digital, lo que ha terminado por condicionar la forma en la que aprenden. Sus procesos de digestión de información han variado, requieren de más agilidad en su proceso de aprendizaje. Y ya que sus alumnos son estos, no los de hace veinte años, adecue su enseñanza a sus alumnos.

Mi pasión por la educación y todo lo que he ido aprendiendo a lo largo de estos últimos años, es lo que me ha traído hoy a escribir esto. Jamás pensé que expresaría publicamente mi opinión, sin embargo, todo mi trabajo de mi último año, el paso que he decidio dar, se lo debo a mi hijo. Él me ha motivado a que me termine de decidir por lo que me apasiona. Y ya que me fascina tanto la educación y formación de las personas, es algo tan grande, que da tanta satisfacción, que me gustaría hacer reflexionar hoy a muchos profesionales de la educación.

Y elijo hoy, cinco de diciembre, porque es el cumpleaños de mi hijo, queriendo celebrar con él el regalo de amor que supone ser mamá. Me esfuerzo por él, pero es que es gracias a él que todo lo que estoy haciendo es posible. Mis horas de trasnochar para avanzar se me han hecho livianas por el amor que me hace sentir. Y, desde luego, que ha conseguido que desate mi capacidad y entusiasmo por lo que hago.

Me gustaría que creciera en una educación escolar que le facilite todos esos valores que le ayudan a crecer como persona. De todas formas, en lo que a mi responsabilidad como madre respecta, espero transmitirle muchos de esos valores que tanto trabajo me cuesta ver en la eduación y en la sociedad. Sobre todo amor, humildad, sinceridad y misericordia.

Por todas estas razones anteriores, no se pierda en tanto paradigma, la solución es muy simple. El mejor maestro no es el que más sabe, sino el que mejor enseña. Sea consciente de que hoy día ha de trabajar como guía, no como el «Oráculo del infinito saber». Y tenga siempre presente que un buen maestro es un educador. No solo transmite conocimiento o guía para la consecución del mismo, sino que acerca valores a los alumnos y posibilita la manera para que desarrollen los mismos. Además, desde su alegría y pasión por lo que hace, entusiasma y motiva. Abanderesé de gustarle lo que hace. Sea una persona sabia, no erudita.

Tampoco se justifique con que necesita formación. Desde luego que la formación la va a hacer una persona cada vez más competente y sabia, pero seguro que si mira hacia su ser, sabe que cuenta con habilidades suficientes, desde ya, como para traer los propósitos educativos a su aula. De esta manera, ya que el asno es de Buridán, sea Buridán y tome la navaja de su maestro. Con la navaja de Ockahm podrá tomar la decisión más sencilla, la de ir tomando de un montón de heno y del otro. Más tarde, podrá discernir que cantidad de heno de cada montón es la mejor opción. Pero por el momento, tiene los dos montones como para no dejar morir de aburrimiento su clase. Con no aburrir, ya ha dado el primer paso. Empiece por hacer su clase divertida. Esto alegra, motiva y entusiasma. Haga un cambio. Usted sabe, en el fondo, que para iniciar un cambio en el aula, el cambio empieza en usted.

Con amor, a mi hijo.

Verónica García-Melero