Categoría: Cristianismo

(I) Hoy somos…¡SUPERNOVAS!

Entrada Reeditada. Primera Publicación: 29 de marzo de 2020.

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Mateo 5:14, Reina-Valera (RVR 1960)

¿Tendría sentido encender una lámpara para iluminar una habitación y, sin embargo, esconderla debajo de la mesa? Entonces, si encendemos un foco para iluminarnos o darnos calor, ¿no es lógico que saquemos el provecho de aquello para lo que ha sido dispuesto? De esta misma manera somos todos, todos somos luz: ¿tendría sentido negar este conocimiento?, ¿tendría sentido apagar nuestra luz, adormecernos y sucumbir al miedo? O, por el contrario, siendo la luz todo un espectro electromagnético, ¿tendría más sentido encendernos y ponernos a brillar?, ¡brillar a todo full!

La luz la vamos a apreciar hoy desde muy diversos «prismas» y, la verdad, depende del prisma, así es su descomposición y esa onda senoidal que, no solo dibuja su espectro multicolor, sino su matemática, por igual.

¿Recordais el album «Dark side of the moon» de Pink Floyd? Esta portada trae a luz uno de los hallazgos de Sir Isaac Newton: apreciar la luz como la composición de corpúsculos y, desde este primer entendimiento, descomponerla en colores espectrales. Lo cierto es que Newton desconocía que la luz era una onda y, más lejos aún estaba de conocer, que era electromagnética. Éstos son hallazgos de una física más reciente que nos refutan hoy día que la luz es energía, es magnética y es perfecta. Con todo, nace de la oscuridad. Sin oscuridad no habría luz.

Aún así, figúrense si ha evolucionado el conocimiento humano con respecto a la luz: ya desde 1801 podemos decir que no todas las luces son perceptibles por el ojo humano. Esta luz no perceptible de la que hablo es la radiación ultravioleta, descubierta en ese año por Joham Wilhelm Ritter. Una luz que, al igual que otra luz, necesita de oscuridad para una mejor apreciación.

Con todo, volviendo a la intención de esta entrada, se pretende dejar en la mente del lector que, para empezar, «nuestra propia mente» es luz. Por igual, vamos a dar un pequeño repaso a la organización y comunicación celular: éstas, también, son luz. Comprenderemos, entonces, que nuestra conciencia es luz, nuestro espíritu es luz y nuestra inteligencia emocional: ¿será luz o será la fuente de nuestra luz? ¿Mayor será nuestro bienestar y paz interiores, mayor será nuestra luz?, ¿mayor es nuestra luz, mayor será nuestra salud?

En este sentido último, otro día procuraremos caminar los senderos del bienestar que conducen a esa luz. Para hoy, que mejor comienzo que empezar a caminar sobre el entendimiento de aquellas primeras preguntas de esta Reflexión de la luz:

¿Podría abstraer el conocimiento de que como polvo de estrellas que soy, provengo de la luz, soy luz y hacia la luz es donde voy? o, ¿podría aventurarme a ir más allá y afirmar que soy luz, biológicamente, y, atendiendo al carácter intrínseco de esta naturaleza inherente que le es propia, necesito de luz del Sol para procesarla en mi interior y crecer, como lo hace una planta?, ¿podría aventurarme a decir que soy «fotosintética» y no haberme excedido en ello? Si no, si concibiera esta luz como aquella que manifiesta mi conciencia, mi «luz existencial», ¿podría decir que biológicamente soy luz y es la luz de mi conciencia la que condiciona el bienestar de mi desarrollo?, ¿está la luz relacionada con mi esencia, con la esencia de mi ser?

A) SOY POLVO DE ESTRELLAS, PROVENGO DE LA LUZ Y HACIA LA LUZ ES DONDE VOY.

Como diría Carl Sagan, «somos polvo de estrella que piensa acerca de las estrellas». No es una frase romática, un ardid poético, es una frase de un prominente divulgador científico del siglo XX con mucho conocimiento de causa. Hoy día, consideremos como la ciencia nos acerca que: «nuestros átomos y los de todo lo que existe están hechos de los desechos de estrellas antiguas que murieron en el pasado remoto del universo» (Toca, A. y Marcos, L., 2019)

En este sentido, consultar el artículo producido Toca y Marcos (2019) para Muy Interesante: «¿Cuál es el origen de la frase «somos polvo de estrellas»? puede resultar muy esclarecedor para esta primera cuestión. Con todo, ¿qué mejor que dejar posteada una imagen que ha viajado conmigo desde que la encontré y desde la que podemos apreciar aquellos elementos que destacan en nuestro organismo y que dan sentido a esta luz de la que hablamos?

Siguiendo este transito de la luz, soy luz, vengo de la luz y a la luz voy, vamos a recordar desde un plano metafísico unas palabras de Jesús el Cristo tanto en el Evangelio de Juan como en el de Tomás, considerado, este último, apócrifo:

Juan 8: 12-20

Jesús dirigió la palabra a los fariseos, diciendo:
“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida”.
Los fariseos le dijeron: “Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale”. Jesús les respondió:
“Aunque Yo doy testimonio de mí,
mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy.
Ustedes juzgan según la carne; Yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy Yo solo el que juzga, sino Yo y el Padre que me envió.
En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido.
Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí”.
Ellos le preguntaron: “¿Dónde está tu Padre?”
Jesús respondió:
“Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre”.
Él pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

Estas palabras invitan a reflexionar acerca del Dios juedocristiano YHVH. Si verdaderamente conocieran al Padre, ¿habrían entedido que en el Padre solo hay amor y luz?. ¿habrían entendido que al ser hechos a su imagen y semejanza esta luz y este amor son perfectos como su creación?, ¿habrían entendido que Dios vive en toda su creación?

Podemos apreciar esta afirmación de Jesús en el Evangelio de Juan, de considerar lo que recapitula el Evangelio de Tomás.

Evangelio de Tomás:

Logion 77: “Jesús dijo: ‘Yo soy la luz que está sobre todas las cosas que estoy todo. De mí todo salió, y me consiguieron todos. Dividir un trozo de madera, allí estoy yo. Levanta la piedra y me encontrarás allí.’”

Como podemos apreciar, siendo el Padre en Jesús, es así que él dice que, por igual, es la luz que está en todas las cosas, puesto que todas las cosas son hechas de esa «luz» de su creación.

Logion 114: «Simón Pedro les dijo: ‘Haz que María nos deje, para las mujeres no merecen la vida.’ Jesús dijo: ‘Mira, yo guiaré para hacerla varón, para que también ella puede llegar a ser un espíritu viviente semejante a vosotros varones. Por cada mujer que se haga hombre entrará en el reino de los cielos.’”

En este sentido, muy importante es eliminar ese sesgo cultural que divide al hombre y la mujer de por aquellos años. Todo un pensamiento transgresor para su momento y para hoy día. ¿Qué es esto? Esto es que Dios nos creó macho y hembra, nos creó con los mismos elementos, con la misma luz. Sesgar la participación en el Reino de Dios por causas sobrevenidas a leyes que desplazan a la mujer a roles pasivos en cuanto a su participación en asuntos sociales y políticos, no es el sesgo de Dios para entrar a su Reino. Sin embargo, bien claro deja que ésta ha de hacerse como el varón, ser un igual, no un diferente.

No se trata de vida de celibato, ¿acaso se necesita el celibato para entrar en el Reino de los Cielos? Lo que se necesita es ser una persona virtuosa: justa, bondadosa, misericordiosa, fuerte y, consecuentemente, con la belleza del alma que le es inherente.

No obstante, podemos profundizar más aún en aquello que la palabra «varón» encierra en una expresión metafórica más profunda de acuerdo a las interpretaciones rabínicas judías de la época de Jesús. En este sentido, por el término «varón» estamos considerando la capacidad dadora que comporta la naturaleza del hombre y que, como bien señala Jesús, por igual lo es en la mujer. Es más, de tomar el rasero de la capacidad de procrear, ¿es la mujer además de receptora, transformadora y, por igual, dadora, entratanto recibe semen y, fecundado en su óvulo, lo trasforma en su interior hasta crear y dar a la luz un hijo? Parece ser que su efecto dador es más bien expansivo o exponencial. No es de extrañar que nuestra historia más ocultada y, recientemente revelada, nos devuelva una sociedad, eminentemente, matriarcal. ¿Habría algún interés en promover el arrinconamiento de la mujer desde las doctrinas religiosas y políticas que distan unos cinco mil años atrás?

Luego, considerada la expresión metafórica del concepto de varón en las escrituras y textos judíos, de ser el sacerdocio y la ensañanza propios del varón, es apreciable que en esta predisposición hacia la búsqueda y conocimiento del Padre que promueve Jesús, está la capacitación en la mujer para tal logro puesto que, por igual, cuenta con las mismas habilidades que un hombre. Lástima que esto haya sido considerado apócrifo, ¿por qué será? Tal vez profundizar en más escrituras apócrifas de diferentes religiones y en comparación con aquello que nos devuelve la historia velada más reciente, nos hagan ver con mayor nitidez las razones por las que ciertos condicionamientos sociales y políticos están, ¿habrá llegado el tiempo de un cambio más profundo en nuestra sociedad?

Otra pregunta sería ¿qué es el Reino de los Cielos? El Reino de los Cielos es explicado reiteradas veces a lo largo de los diferentes Evangelios canónicos y, por igual, los apócrifos.

En este sentido, de tomar el Evangelio de Tomás, nos recordará a otros Evangelios como el de Mateo.

Evangelio de Tomás, logion 20: “Los discípulos le dijeron a Jesús: ‘Díganos qué reino de los cielos es semejante.’ Él les dijo: ‘Es como un grano de mostaza, la más pequeña de todas las semillas, pero cuando cae en tierra preparada, que produce una planta grande y se convierte en un refugio para las aves del cielo.’”

Evangelio de Mateo:

Mateo 13: 31-32:

Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. 32 Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves y anidan en sus ramas».

También, nos acerca otra parábola Mateo 13 en su versículo 33:

33 Les contó otra parábola más: «El reino de los cielos es como la levadura que una mujer tomó y mezcló en una gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa».

Tanto el grano de mostaza, como el grano de levadura, consiguen la más grande de las creaciones, de las evoluciones. En el primer caso, un árbol vigoroso, alto y fuerte, con un ramaje tal, que muchas aves vienen a hacer sus nidos. En el caso de la levadura, con muy poquito se fermenta, se crece la masa y se multiplica en capacidad.

Así es nuestra glándula pineal, el asiento del alma, para Descartes; el Palacio Niwan, para los taoístas; el Ojo Celestial, de los antiguos chinos; el sexto chakra o Ajna (tercer ojo) de la tradición védica; la ventana de Brahma, del hinduismo, etc. Luego, el conocimiento que nos transmite Jesús del Reino de los Cielos, del Reino de Dios, no es otra cosa que alcanzar el conocimiento profundo de nuestro ser, descubrir nuestra verdadera naturaleza, aceptarnos, evolucionar en este camino y despertar nuestra consciencia.

En este sentido, si todos despertamos nuestra consciencia, todos hemos abrazado ese camino virtuoso de bondad, justicia, valor y belleza del alma, ¿no sería la tierra un Paraíso? ¡Por supuesto que sí!, ¿y cómo se logra avanzar por ese camino al despertar, cómo se logra traer el Reino de Dios a la tierra? Solo se logra si avanzamos en nuestro camino siendo fieles a dos principios fundamentales, necesarios y suficientes: con amor al Padre (si no llamémoslo Universo para aquellos que no creen en la existencia de aquello que se concibe con el concepto de Dios) y con amor al prójimo como a uno mismo.

¿Habremos de querernos y aceptarnos para querer y aceptar a los demás?, ¿será el camino del amor al prójimo el camino de la paz, de la tolerancia y de la empatía?. ¿será el camino de la paz y del amor el camino al Reino de Dios, a su perfección celestial?, ¿habremos sido hechos del polvo a imagen de Dios, de su perfección, luz y amor, para ser eso: como su imagen?, ¿si nos alejamos del amor y luz en el que nos hizo, nos alejaremos del Reino de los Cielos?, ¿será importante ser hermanos, ser una gran hermandad para compartir y vivir juntos nuestra necesidad espiritual?, ¿solo de pan vive el hombre?, ¿no necesitará de alimento espiritual?, ¿será mayor el alimento espiritual si es compartido y multiplicado por todos?, ¿será fundamental tener lugares físicos en los que reuninos y compartir nuestras necesidades espirituales? Yo, personalmente, creo que es fundamental. El hecho de que Jesús nos diga que está en cualquier cosa o que el templo está dentro de nosotros mismos, no quita que deje de existir esa necesidad física de Iglesia (entendamos el concepto físico como el lugar que pueda albergar una reunión de personas -bien un campo, bien un edificio -) de la que por igual Él nos habla y, a la vez, ordena que sea instituida y organizada. El problema surge cuando se dogmatizan las palabras con la pretensión de crear divisiones: «La división de las cosas, separa a los hombres, no a las cosas», como diría Bruce Lee, en su Jet Kune Do Tao.

¿Qué podemos abstraer de estas observaciones metafísicas? Simplemente, que toda religión está por lo mismo, por el amor de Dios. Y, si Dios es amor, ¿por qué hay tanta división?, ¿acaso el propósito de Dios es dividirnos? Que yo sepa, el propósito de Dios es que seamos una gran hermandad, que seamos hermanos.

Importante sería ahora considerar la Torre de Babel, igual que nos esparció por la tierra la división de lenguas, así hace cada una de las religiones en la Tierra: dividirnos.

¿Será importante conocer cuál es la única verdad?, ¡claro que sí!, ¡si la única verdad es que somos hechos a imagen y semejanza de Dios o del Universo, como lo quieran llamar! Somos perfectos si nos organizamos como el Universo, ¿y cómo es el Universo perfecto? El Universo es perfecto en vibración, luz, energia y magnetismo; luego, somos perfectos si vibramos en la escala en la que hemos de vibrar, emanando la luz que hemos de emanar, liberando y generando la energía que corresponde a este ciclo y siendo magnéticos, que es la consecuencia de todo.

Y, ¿cómo se consigue todo esto? Se consigue con el amor, porque el amor es lo que nos hace tener luz, vibrar, tener energia a raudales y magnetismo.

Ahora, es momento de continuar con la intención de esta primera entrada, buscando aquellas averiguaciones de la Ciencia de nuestros días que vienen a refutar cada una de las cosas que nos cuestionamos. Otras, aunque en un plano metafísico, son el nuevo paradigma hacia el que apunta la Ciencia Moderna. Muy importante será, para futuras publicaciones, considerar el conocimiento de Albert Gozlan, un maestro maravilloso y excepcional de Cábala Judía. Procuraremos conjugar su conocimiento con el entendimiento de lo que la Cábala Judeocristiana es, para apreciar aquella sabiduría oculta que, en lo concerniente al funcionamiento de nuestra realidad metafísica, ha ido viajando en el Oceáno del tiempo. Por igual, se contrastará con otras culturas, fes y filosofías, para alcanzar el conocimiento de lo que hoy subrayo, la regla de Oro: Dios es amor y su pueblo es todo el que lo busca en amor; puesto que en el amor al prójimo, a uno mismo y a Dios, es en lo que converge toda la Creación. Incluso, de no considerar el concepto de Dios, el equilibrio con el Universo o con la naturaleza es esto: amor y respeto a la naturaleza, a la que nos es propia e interna y a la que nos rodea.

B) SOY LUZ, BIOLÓGICAMENTE y C) NUESTRA CONCIENCIA ES LUZ son dos epígrafes que se publican en una siguiente entrada como continuación a esta primera parte. Una vez publicadas ambas, se procederá a recapitularlas en una sola.

Verónica García-Melero

Bibliografía:

Capes, D. (2020). Explora Dios. ¿Qué es el Evangelio de Tomás? Recuperado de: https://www.exploregod.com/es/articulos/que-es-el-evangelio-de-tomas

Reina-Valera (Ed.) (1960). Juan 8:12-20. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de: https://www.biblegateway.com/passage/?search=Juan+8%3A+12-20&version=RVR1960

Reina-Valera (Ed.) (1960). Mateo 5:31-33. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de. https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+5%3A14&version=RVR1960

Toca, A. y Marcos, L. (25 de Noviembre, 2019). ¿Cuál es el origen de la frase «somos polvo de estrellas»?. Muy Interesante. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de. https://www.muyinteresante.es/ciencia/video/cual-es-el-origen-de-la-frase-somos-polvo-de-estrellas-351574432609

Wikipedia (2020). Luz. Recuperado el 29 de Marzo de 2020 de: https://es.wikipedia.org/wiki/Luz

Los peldaños de la Palabra.

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.

Juan 6:56 RVR 1960
            ¡Qué difícil es hablar de escaleras!, 
        ¡mucho más la de Dios!,
        Con la poca fe que se le tiene,
        muchos no creen que existió.
05      Muchos creen que es un cuento,
        un cuento con tradición.
        ¿Ha visto alguien al Padre?
        ¿Cómo estamos así?, ¡por Dios!
        Entonces subamos arriba,
10      entretanto, te cuento yo
        que hay dos Árboles que la hacen
        y diferentes son los dos.
 
        Uno es el de la Vida,
        sólo se avanza en amor,
15      y se entiende por el camino,
        entre se sube escalón y escalón,
        que el Árbol que plantó al lado,
        el Árbol de la tentación,
        lo llamó “Sabiduría”,
20      pero como la que hay en Él, no.
 
        Así es que al dejar sembrada
        la semilla de la confusión,
        de la duda, del discernimiento,
        de hallar la mejor opción,
30      es que se camina en la Vida,
        caminando viene la tentación.
 
        En esta primera enseñanza
        ya podemos vernos en Dios,
        hechos somos a su semejanza,
35      y en su semejanza está la opción.
 
        Está elegir entre dos caminos,
        está pensar con el corazón,
        está pensar en lo que aprendemos,
        está también la tentación.
 
40      Está la oscuridad necesaria
        para entender en el corazón,
        que caminando por la vida,
        es que se adquiere valor.
 
        Se adquiere disciplina y ánimo,
45      también se logra la superación,
        y también se consigue pulirnos
        y desempolvarnos de la tentación.
 
        ¿Qué es la tentación entonces?
        ¡Pecado no lo llames, no!
50      Que pecado es un invento
        hecho por algún inventor.
        Por aquel que quiere igualarse,
        hacerse como Dios.
        Esa palabra es un veneno
55      y escrita en su Palabra no está;
        es un veneno utilizado
        para opacar en debilidad,
        para ofuscar a las personas,
        para amedrentar a la humanidad,
60      para conducirlas por el miedo,
        para alejarlas de su libertad.
        En la Palabra de Dios, Padre,
        bien escrito está,
        Leyes dictadas en normas;
65      contravenirlas, ¿qué será?
        ¿No serán conductas que desaprueba,
        conductas que te hacen mal?
        Así, si bien empezamos,
        llamando a cada cosa por su nombre,
70      veremos más en la Palabra de Dios,
        veremos más de lo que se esconde.
 
        Entonces me dirás enseguida,
        la Palabra llena de “pecados” está,
        ¿estás segura de lo que dices?
75      La palabra “pecado” escrita está.
       
        Entonces te diré enseguida,
        corre y ponte a comprobar,
        si la traducción que han difundido
        esconde esta gran verdad.
80      Corre y busca a un erudito,
        a un sabio traductor,
        y te afirmará lo que te digo:
        se habla de transgresión,
        se habla de conductas que no aprueba,
        se habla de violación.
85      De infringir una norma,
        de no tener sentido de la moral.
 
        ¿Cuál es el sentido entonces
        de ocultar esta gran verdad?
        ¿Se habrá perdido por completo
90      el sentido de la moral?
        ¡Qué bien escrito está en el texto,
        no cambiar su palabra!
        Tarde o temprano ocurrirá
        que el tiempo la verdad te traiga.
 
95      Y, hablando de tiempo,
        ¿te has dado cuenta también,
        cómo otras culturas
        nos hacen entender,
        que, con el tiempo, la verdad se sabe,
100     ocultarla no se puede?, ¿ves?
        Que la verdad es como la luna,
        como el Sol, también es.
 
        Son tres cosas, que son grandes,
        y ocultarlas no se puede, ¡no!
105     El pecado ha sido la palabra
        utilizada con alguna intención:
        ¿con la de hostigarte mucho miedo
        y alejarte más de Dios?
        Porque el camino de la escalera
110     no te lo enseñan, ¡no!
        Solo te dicen que no lo subas,
        ¡qué vas tú sólo a entender!
        Anda y reza esto y lo otro,
        ¿te lo has aprendido bien?
115     Inclina la rodilla bien en el suelo,
        pega la vuelta y a tu quehacer.
        Que el no decirte cómo llegar al Padre,
        ¿ésto es la fe en Él?
        No dejarte conocer al Padre,
120     no dejarte conocer que en Dios,
-    si no, llámalo Universo -
        pero a lo que voy yo,
        que en Dios, en conocerlo,
        está tú superación.
 
125     Si bien lo llamas Universo,
-    hay tanto para la confusión -,
        llámalo entonces Universo,
        pero ¡búscalo, búscalo!
 
        Busca alinearte con la naturaleza,
130     en realidad, esto es Dios;
        quiere que te alinees con la vida,
        con todo tu alrededor,
        con Él, contigo mismo,
        y con el prójimo, ¡cómo no!
 
135     Quiere que recapacites,
        que lo busques en oración,
        que lo busques y le hables,
        Él te escucha con amor.
        Que bien te tiene contados
140     los cabellos de tu cabeza,
        te ha escudriñado los riñones,
        tu corazón, ha avaluado, su grandeza.
 
        Entonces, ¿qué hay de la piedra
        en la que puso Cristo su Iglesia?
145     La piedra que dejó a Pedro,
        a Pedro dejo en cabeza.
        Sabía de la fragilidad,
        de la debilidad del hombre,
        mas, supo desde el principio
150     qué se edificaría en su nombre.
        Se edificaría una Iglesia
        alrededor del “pecado”,
        del miedo envuelto en rezo
        en diezmo, bula y “bacalao”.
 
155     Pero aun así dejó su piedra
        en Pedro, quien tres veces lo negó,
        sabiendo que la imperfección humana
        lo negaría en su evolución.
        Inclinarían la rodilla,
160     ¿ante Él?, ¡oh no!
        Para que te inclinas delante
        si al salir de la Iglesia, amor,
        fáltate tierra,y en un instante,
        ya eres un traidor:
165     criticas, malhablas, envidias,
        te prestas a la difamación,
        te emborregas con la actitud de otros,
        ¿aceptas tu condición?
 
        Si no, ¿cómo te lo diría?,
170     vuelva mañana, ¡por Dios!
        Que como eres imperfecto,
        ¡no salgas de esto!, ¡no!
        ¿Vas a pasarte la vida entera
        hablando de imperfección,
175     cuando dijo Cristo en su palabra
        cómo ser perfectos en Dios?
        Perdona que te recuerde,
        perfecto se es en amor,
        perfecto se es abrazándote fuerte
180     y comprendiendo tu imperfección.
       
        También vino como Salvador,
        para anunciarte cómo es el Reino,
        cómo se llega a Dios,
        para hablarte de lo simple de esto.
185     Todo reside en el amor.
        Así, si amas, como Él nos dijo,
        ¿no habría evolución en todos?
        ¡Cómo es que esto no se ha visto!
 
        ¿No habría evolución si te observas,
190     si observas tu proceder,
        si procuras crecer en tus experiencias,
        habrás de considerarlas más bien?
 
        Pero todo se ha vuelto “pecado”,
        en vez de llamarlo conducta,
195     y con el bulto de la palabra
        a la gente se le asusta.
        Una palabra para apagar el espíritu,
        para asustar a las gentes,
        para tenerla rezando y repitiendo esto…
200     La avala la imperfección, ¿entiendes?
        Pues, entiende bien el Evangelio,
        coge la Palabra de Cristo,
        aprecia cada una de sus enseñanzas
        y qué lo que nos deja dicho.
 
205     ¿Te preguntas por la Iglesia?
-    Ten cuidado con el escalón,
        vayas a resbalarte subiendo,
        ahora te cuento, amor –.
 
        En la Iglesia Católica Romana,
210     Y Apostólica, también,
        es que sabía ya Cristo,
        que ese sería su parabién.
 
        ¿Necesitará el pueblo de Dios
        estar a la altura
215     de aquellos que se elevan sobre Él?
        Fácil es entender entonces,
        entender en este quehacer,
        que hubiera y haya clero bajo,
        intermedio y alto, también.
220     Presta de mezclarse en el ambiente
-    dicho bien viejo es:
        donde fueres, haz lo que vieres-,
        Y mucho de esto es lo que es.
        También es atar en corto,
225     mucho de lo que es “saber”,
        hállase en la cerradura del mundo
        el conocimiento de Dios, de Él.
 
        Mas, importante es recordarte,
        la grandeza que hay en Dios,
230     dicho fue en Jeremías,
        el misterio de su amor:
        traspasa a todo lo escrito,
        aquél que encuentra a Dios;
        pues, Él le revelará secretos,
235     es la guirnalda de este amor.
 
        Es el premio de subir la Vida,
        la del árbol que nos dio.
        La del árbol de abrazar su palabra,
        de hacerlo lámpara a tus pies,
240     de confiar en su palabra.
        Ésto es lo que lleva a Él.
 
 
        También sabía bien Cristo,
        Que todo se “politizaría”,
        se mezclaría su palabra con otras,
245     mucho se perdería.
 
        Claro que anterior a Cristo
        son otras culturas también,
        son muchos de los saberes
        que también los supo Él.
 
250     Así es que, pudo ser un antes,
        un antes y un después,
        pero entre que es después y antes,
        antes hubo de Él,
        otros personajes en la historia,
255     que, por igual, se repiten en Él.
 
        No quiero decir que sean Cristo,
        Él es el hijo del Hombre,
        pero si hubo anterior al mismo
        grandes hombres, de renombre.
260     Trajeron gracia a su pueblo,
        trajeron poner en orden,
        el espíritu y el alma,
        lo que es el hombre.
        Y, claro, esto no interesaba,
265     ni antes, ni en tiempos de Jesús,
        Así es que le dieron muerte a todos:
 
        -¡qué no los despiertes, tú!
        ¡No les digas que son hermanos!,
        ¡No les hables de su poder!,
270     ¡No le digas que siendo hermanos
        hallarán por fin saber
        que son luz y es lo que emanan,
        que son tan grandes como Él!
 
        ¡Podrían lograr los milagros,
275     al Universo tener
        alineado con sus vidas,
        abundancia hay en Él!
 
        ¡No les digas que en la conducta
        ésta la gran virtud!
280     ¡No les digas que se hagan sabios,
        ésta es la virtud!

        ¡Qué aprendiendo de ellos mismos,
        aprenderán la rectitud!

        ¡Aprenderán que en estar unidos,
285     alejados de la división,
        todo lo pueden como hermanos,
        iguales son a los ojos de Dios!

        ¡Unidos no podrán doblegarse
        a nuestro poder y traición,
290     a nuestra manera de engañarlos
        y de darles perdición!
        ¡Qué la ignorancia es el arma
        con la que hemos llevado esta historia,
        el saber para unos pocos!-

295     ¡Pero no se asen de esta gloria!
 
        -¡Confundámoslos con el dinero,
        pongámoslo como Dios,
        seguro que pagando todo con esto
        se alejan de su amor!

300     ¿Y si despiertan y se dan cuenta
        de que en la unión está
        darse cuenta de que el impuesto
        nace de su bondad?
 
        ¿Y si despiertan y se dan cuenta
305     que el dinero es un invento?
        Se unirán y nos dirán:
        ¡Nos crearemos otro dinero!
        ¡Otra moneda que nace
        del pago de nuestro trabajo,
310     con tiempo para la familia,
        y sin tanto sabor amargo!

        ¡Nos pagaremos entre nosotros,
        siendo iguales y como hermanos!
        ¡Dejaremos un poco para un fondo
315     que compartamos a raudales!

        ¡Todos somos honestos,
        para todos habrá abundancia!
        ¡Disfrutaremos teniéndolo todo,
        ésta es, de Dios, su ganancia!
 
320     Si de la Palabra habláramos un rato,
        podríamos hasta entender,
        que grabado está en Sumeria
        el diluvio, ¿de Noé?
        ¿No fue anterior a éste?
325     Esto es lo que es:
        que mezclar en la Palabra
        sucesos, de antes y de después,
        aún diciendo verdades,
        confunden, más bien.
330     Hacen que te alejes del propósito,
        del propósito de la fe.
 
        ¡Pero son tantas culturas!
        ¡Hay tanto saber!
        ¡Tantos símbolos y señales!
335     ¡Tanto que aprender!
        Que mejor, no digamos nada,
        -se dicen los fariseos,
        los sacerdotes de los templos,
        también se dicen los caldeos-,
340     ¡no digamos nada!,
        lo dejamos para acceder,      
        ¡subamos por la escalera nosotros!
        ¡a ellos hagámoslos caer!
 
        Hasta quien es el Padre es difuso,
345     es difuso abstraer
        que en Dios, el Padre del Universo,
        en Dios, Yud Hei Vav Hei,
        se han confundido dos entes,
        y uno antropomórfico es.
 
350     Éste hacía de Dios en la tierra,
        así, se confunden en Él,
        la divinidad del Padre de los Cielos:
        la divinidad del pueblo de Israel.
        Porque si esto también mezclamos,
355     ¿cómo vamos a creer
        en un Dios que coincide con Enki?,
        ¡Si hasta parece que es Lucifer!
 
        Por eso es que Jesús nos dice,
        que conociéndolo a Él,
360     es que se conoce al Padre,
        pues el Padre vive en Él.
 
        ¡Qué el pueblo de Israel es todo
        aquel que lo quiera buscar!,
        y se busca mirando hacia adentro,
365     para poderlo encontrar.
 
        Se busca en la redención,
        en tu sincero arrepentimiento,
        en mirarte y comprender
        qué es lo que te trae tormento.
 
370     Se busca en la fe,
        aquí empieza el desapego,
        a dos señores no se pueden amar;
        ama a Dios y no al dinero.
 
        Se busca en la humildad,
375     en la nobleza de tu persona,
        en la bondad de tus actos
        y en tu misericordia.
 
        Se busca en la vacuidad:
        en la compresión de los extremos,
380     se desvanece la dualidad
        cuando en su virtud la vemos.
 
        Se busca en la verdad,
        en tu verdad, en ser sincero,
        la personalidad empieza aquí:
385     la felicidad de ser auténtico.
 
        Porque cuando las cosas se fingen
        y en tu hacer llevas máscara,
        mentira llevas en los labios,
        e hipocresía en el alma.
 
390     Y como sabes que la llevas,
        por igual, sabes también,
        que no estás siendo sincero,
        que no lo haces bien.
        ¡Lástima si eres arrogante!
395     y esto te niegas también;
        caminarás por la vida amargado,
        rezumando envidia y desdén.
 
        Cuando las personas se aceptan,
        y se quieren de verdad,
400     es que buscan a Dios sin saberlo,
        ¡Fíjate lo que es Juan (1)!
 
        Recordar los dos mandatos
        que nos heredó, en su voz, Jesús,
        es simplificar lo que te he dicho,
405     fíjate en su virtud:
        En amar a Dios sobre todas las cosas,
        y en amar al prójimo como a ti mismo;
        tienes todo lo que deseas, de Dios,
        y la felicidad a tus pies, en tu camino.
 
410     Suelta tu mochila,
        deja que Él lleve tu carga,
        te lo dice constantemente,
        ¿qué no entiendes de su palabra?
 

        Ten confianza en su palabra
415     y su bendición te derramará,
  al igual que al ave da nido
a tí te cobijará.

Si al ave que está en los cielos
        Él provee su alimento,
420     ¿crees que no te daría todo
        Aquel que te dió el aliento?
 
        Si Maná cayó del Cielo,
        en tiempos de Moisés,
        en tiempos de Jesús nos trajo
425     la transubstanciación en su ser.
       
        Toma su pan y su vino
        y recuerda a tu paladar
        que en la gracia de su palabra
        la verdad se halla, Juan.

Verónica García-Melero
 
(1) Juan: Viene del hebreo יוחנן (Yôḥānnān), que quiere decir 'El fiel a Dios'.          

Loto V. El loto de Sam «la tarotista»: las Columnas del Templo.

Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.

Proverbios 31:31 RVR 1960

Sam:

Antes de seguir con la Pesaj,
dejemos una cosa clara,
mucho llaman mi atención
las columnas de la entrada.

Mucho hemos dicho de ellas,
eso no hay quien lo niegue,
mas, que no quede en el tintero
lo que el dieciocho tiene.

Si no, busquemos significado
en los metros de esos codos:
ocho coma diez a las columnas
que, en longitud, es su todo.

¿Hay alguna razón por la que,
a cosas, pongan nombre?
¿Esto es por casualidad
o alguna verdad se esconde?


Juan:

Ahora que preguntas ésto
es que me acuerdo de Jehovanisí,
el nombre con que Moisés
a su altar llamó, y no porque así.

Que Jehovanisí significa
mucho para este espacio:
vestiduras sagradas de Dios
ese es el significado.



Maestra Sheng:


Ahora que mencionais ésto,
decidme, ¿qué os parece este nombre,
Acacia es que me llamo ahora,
Acacia, ahora, es mi nombre?

¿Creéis que es una estupidez
de esas que usan en clave,
o hay mucho para transcender
cuando de este hablar se sabe?




Juan:


Si me hablas de Acacia...
¡en qué podría pensar!
Ya me dijo que en su embarazo,
cuando esperaba ser mamá,
le dió por ver esta novela...
Acacias treinta y nueve, ¿verdad?



Maestra Sheng:

Umm..justo es mencionarlo
y con ésto de la permutación,
de hacer girar los sentidos,
de hacer girar la intención;
es un noveinta y trés que se lee,
mucho encierra su valor.

Un valor que, para escuelas,
voluntad y amor es,
mas, lo utilizan con mano izquierda
y nada me gusta su quehacer.

Que con poco que lee una,
fácil puede apreciar
que doblegar la intención de otro,
porque sí, a tu voluntad,
de amor a Dios no lleva nada,
por los frutos los conocerás.

Pero, ahora a lo que vamos,
como me has dicho, Juan;
Acacias es esa novela,
que poco tardé yo en tragar.
Que la tensión por los suelos,
y el calor del verano...
recuerdo que me dejaron floja,
capítulos vi muchos...y a diario.

Con todo, ¿qué os parece
decir: mi nombre es Acacia?
¿Qué creéis que es esto
si de la Papisa se trata?


Sam:

No podría ser otra Acacia
que la Sacerdotisa del Templo,
la puerta de la vida abre,
es como un Árbol al cielo.

Puesto que la acacia es un árbol
sagrado en el Egipto, creo,
¿cómo no pensar en la Sibila?
Bet es su letra en hebreo.

De Egipto, no es que sepa mucho
mas, al Árbol, la Acacia es
el Árbol de Osiris y Isis,
árbol de cobijo a dios fue
Es un árbol que por algo está,
así, con esta nota diferente
¿qué hallar en su divinidad?
Es el árbol de la vida y muerte.

Se presenta con una doble intención,
como lo son las columnas a la entrada,
¿vida y muerte es lo que son?
Al menos, así es en la Acacia.


Juan:

Lo que dices se puede ver
cuando hablamos de simbología,
la Sacerdotisa del Templo está
en morir en tu cambio...y renacer en Vida.

Así, en las columnas está,
está intención sagrada
ocho con diez metros que están
por pesar la Vida que hablan.

Ocho es a Chet,
lo que diez es a Yod,
si unimos ambas, entonces,
Jai, la Vida, gestó.

Así, en todo este caminar
que lleva el mirar adentro
se alcanza en la longitud que está
el dieciocho que también cuento.

Y no es que se cuente al sumar
la Chet y la Yod que la Vida llevan,
también es que en metros está
el mismo valor que la Vida pesa.

¡Anda que no está chulo
esto de observar apreciaciones!
Parece una tontería a priori
y luego se vuelven contestaciones.

Y si dieciocho es que lo vemos,
por igual, en la luna a sus pies,
con la luna también vemos
la astrología de esta mujer.

Mas, con Bet también vemos
el agua de la creación,
el conocimiento primero,
el saber, su manifestación.

¿Qué es el dieciocho que vemos
en Jai, en la vida que vela,
tiene sentido aquí el Sar,
el ciclo que la Luna lleva?

Porque dieciocho son los años
en los que vuelven la Luna y la Tierra
a encontrarse en su posición,
así, sus órbitas nos lo revelan.

Que, otra gran curiosidad
que acabamos de ver ahora
es que el agua en la tierra está,
aquí, entonces, es su forma.

Así, ¿podría esto ser
una sincronización de lo que hablamos,
que en el pecho de esta mujer
está lo mismo que hay en sus manos?
«Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos» – Proverbios 31:31, RVR 1960 –
 
Sam:

En fin, que si cogemos los números
y nos ponemos a hacer apreciaciones,
la más simple que veo yo
es la de hablar en números vórtices.

El dieciocho es simétrico,
mas, no solo en su representar,
de arriba a abajo se traza
este número, por igual.

Tiene la curiosidad de que
su descomposición es un nueve:
el doble de la suma vorticial,
dieciocho, también, contiene.

Mas, un espejo se hace entonces
cuando el producto con su número hayamos,
lo que hemos encontrado ahora
en su potencia, al elevarlo,
es el número ochenta y uno,
con la coma, los metros que hablamos.



Maestra Sheng:

Ahora que hacéis cálculos
me he acordado del Camino Óctuple,
ocho son los radios que convergen
en el centro, la Unidad, su nombre.

Este camino del centro
que representa la eternidad,
el principio y final del camino,
el Tao del Cielo, el Te de acá;
se consigue, como en tu arcano,
en la Sibila inmortal.

Que la inmortalidad no es otra cosa
que la misma que está en la Acacia,
despertar del aturdimiento lleva
conocer la Verdad, de Dios, su Gracia.

Y, en Oriente, este camino,
como sabéis, se hace andando,
siendo virtuoso en tu hacer,
bondad inmerecida en elevado grado.

Así, en el Tao, en su evolución, ¿qué es lo que vemos?
Un modelo de conducta para la humanidad y el desapego.
La totalidad universal, la máxima plenitud vemos,
ser inteligentes con los seres, con la naturaleza, con lo que hacemos.

Profundizar en su filosofía, ahora no lo haremos,
mas, la codicia y la ambición, son aquello que deshacemos.

Y, ¡qué bien es que ata
el que no necesita cuerdas!
Nadie puede desatar
lo que, éste, bien aprieta.

Así, al amor, el Tao, en su esencia
es libertad en el ser,
amar de verdad, sin correspondencia.

Cuando esto logramos,
cerca estamos de la iluminación,
hemos logrado tal grado
que el apego mudó.

Muta el aferramiento
por el entendimiento, en las cosas;
y mucho hay para Te
cuando la misericordia logras.

Este sentimiento sincero
que nace del alma
es el amor de la Sibila
que en la puerta ella guarda.

Pues, la Vida es el Camino,
y el Camino es la Fe,
la Fe, lleva tenerte:
la misericordia y tu Te.

En fin, que el Camino no es
sino una introspección,
sabiduría de la vida
que encuentra el amor.

Más avanzas, más conoces
que en no apegarte a nada
lo que está es tu mejor dote.

Porque cuando nada ansías
la naturaleza propone
el mayor de los regalos
y tu mesa dispone.

Así, es atar, cuando de verás se sabe,
no necesitaste cuerdas,
y deshacerse, el nudo, no sabe.

Siempre caminará eterno
el nudo de esta unión,
nace de la misericordia
y vive en el corazón.


Así es mirarte adentro
para cualquiera de tus cosas;
si logras conocerte de verás,
vencerás cualquier cosa.
Pues, tu mente hallara quietud,
una paz desmesurada,
se conoce y acepta su inquietud
y su inquietud se vuelve almohada.

Ésta es la vacuidad
que hallamos en todas las cosas,
sería, a cada oruga, ser;
volar su verdadera mariposa.

Y cuando se vuela,
se siente el aire,
se siente, del soplo,
su voluntad;
aquello que pone en tu camino,
será, del Padre, tu felicidad.

Verás que en la libertad del ser
está la mayor atadura,
pues en dejar ser y no imponer
es que está la hermosura.

Y como hermoso es ésto,
nada, al Te, es equiparable,
¡claro que compartirlo a medias,
como sabrás, es mejor que sabe!
«Aquel que sabe atar no necesita cuerdas y sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido» – Lao-Tsé – .
  Sam:


Acabo de acordarme de aquello que dijo Jung,
el alumno que fue de Freud, y mucho en Oriente halló;
en su búsqueda de conocimientos, de rayar con lo arcano,
en su encuentro encontró material de éste..."estereotipado".

Mas, como dice este término, mejor no lo usemos,
no es atajo a las representaciones que en el ser todos hacemos.
Que los arquetipos, todos, son de ayer, hoy y mañana,
si aceptas lo que te somete, transformarás en alegría tus ramas.



Juan:

Oye, no os pongáis demasiado filosóficas...
que estabamos en el Camino Óctuple
y ya está volando la mariposa.

Antes de iros por las ramas,
mejor lleguemos a la raíz,
¿qué es 10 y 8, entonces,
al mundo Oriental, en sí?



Mestra Sheng:

Diez y ocho, si los sumamos,
hemos visto ya lo que es,
dieciocho es, a la Sibila,
la Luna a los pies.

Y, siendo la Luna
a la mujer, su vientre,
es la vasija del agua,
conocimiento deviene.

El Ciclo Sar, hemos visto,
y aquí viene una conexión,
si los números los unimos,
mas no en adición,
lo que encontramos es otra cosa:
ciento ocho es que son.

Este número empieza
con la Luna, como verás,
ciento ocho son los pasos
que desde ésta, tu darás,
para alcanzar al Sol andando,
y en cada huella los hallarás.

Cada uno de estos pasos,
son, en el Budismo, culminación,
fuerza y benevolencia de la Verdad,
aquella que ocultarse, no,
no puede hacer ésta,
como tampoco la Luna y el Sol.

Estos ciento ocho pasos
son, de Buda, su caminar,
su transito por la Tierra,
su número, en veces, reencarnar.

Son, entonces, los Budas que se esperan,
llamémoslos en cualquiera de las tres maneras.

Ciento ocho son los pasos de la ascensión,
aquellos mismos que en peldaños, a su escaleras, son.
Son las cuentas del rosario, el que usan en canción:
en sus mantras, en sus cantos y también en oración.

Así, todo se salpica
de éste número sagrado,
desde el número de cuentas
hasta el número de peldaños.

Templos importantes
se disponen en el mismo número,
la lóngitud del Río Ganges,
es, de sus grados, producto.

Que su longitud y latitud
están por alguna cosa,
delimitar con exactitud
la divinidad por sí sola.

Mas, si ésto parece poco
y resulta un tanto coincidente,
lo importante de los peldaños,
lo que en el rosario siempre se cuente,
no es otra cosa que los canales
que en el chakra corazón convergen.

Ciento ocho son las energías
que se canalizan hacia el corazón,
ciento ocho son los pasos,
las bendiciones de la Creación.

Así, es que se nutre,
por igual, está cultura,
de eliminar el número cero
cuando vorticial es su cintura.

De esta manera hallamos
en la primera adición
el número dieciocho
y, por igual, es ascensión.

Importante son los pasos,
las pruebas que ha de pasar el Monje,
dieciocho son éstas
y en superarlas está su dote.

Así, aquel Monje Saholín
que ha superado estas pruebas
puede, del folklore Oriental,
escribir y dejar su huella.

 

Sam:

Mucho es que transciende,
en verdad, este número:
la mayoría de edad,
el servicio militar y sumo...

La repetición del eclipse,
las cosas que Odín sabía,
alianzas secretas, también,
y ciertos ritos en masonería.

También son las rosas
que lleva la Virgen María,
de las dieciocho, lleva en los pies,
dos rosas, el alma mía.

Son los años para casarse,
en el Talmud, como se decía;
licencia para conducir son,
son los dieciocho monos que decía.

Y, volviendo a los Monjes Shaolín,
con los dieciocho monos por pruebas,
la disposición, diferente es,
mas, el tres, seis y nueve se aprueba.

Que ya que nos hemos puesto
a hablar del Oriente,
tres, seis y nueve son,
para el Taijitu, la lente.

Lente del Universo es,
y de todo lo que transforma,
el Tao del Cielo es del Cielo
y en la Tierra adquiere su forma.

Misterioso es en física,
con Tesla nos viene dicho,
energía, vibración, y luz,...
¿podría ser hasta el sonido?

Conocer los misterios del tres,
son conocer los del seis y el nueve,
todo por ellos transitará
de manera neutral, asi se mueve.


Vacuidad que nace
en el desapego,
lleva este ritmo
el alejarse del ego.


Es el movimiento perfecto,
matemática sagrada es su horma,
coge dos dimensiones, entonces,
y una espiral es que se forma.

Así es la ascensión
en el Espíritu de la persona,
cada paso que das arriba,
más te elevea y evoluciona.

Te hace girar por igual,
te hace poner grandes pruebas,
en tu verdadero entendimiento
está la sabiduría entera.

Abre la puerta en el uno
y quédate en su dos,
así, habrás alcanzado
la grandeza que vive en Dios.

Y, si ahora me pongo hebrea,
y la puerta, Dalet, es cuatro,
de ponerme en el uno,
catorce veo en trazado.

De pasar ahora al dos,
es que veo, entre otras cosas,
en trazado cuarenta y dos,
¿no es toda la casa, toda?

¿Sería entonces verdad
que se cumple en profecía
que a su Casa es que vendrá,
a la Colmena de la Vida,
la Vida misma del Verbo?,
¿en David vive la Vida?

¡Qué el Señor establezca
el trono de David
y su trono para siempre,
ésto es Jaquin;
y entonces en la fortaleza
- lo que es Boaz aquí -,
del Señor, la fortaleza,
se regocijará el rey, así!

 

Sam:

¡Qué fascinante es
todo esto que se cuenta
en número árabe, entonces,
y en hebreo se pesa!

Claro me ha quedado
que muy diferente es
una filosofía para la vida
y creer en tu Dios y fe.

Que vivir para la armonía
y para el desarrollo del ser,
es la evolución que se espera
al caminar hacia el punto G.


Juan:

¡Cómo estás, Sam, querida!
¿En qué estás pensando?
El punto es el Omega,
el punto hacia el que vamos.

Ésto da para la Noosfera
y el propósito de la humanidad,
tiempo habrá para ésto
ahora..¡a hilar!

Maestra Sheng, había preguntado
por aquello de la Acacia,
ahora que lo recuerdo bien
mucha Acacia hay en la Palabra.



Maestra Sheng:

Me alegra, Juan, querido,
que me hables de ésto,
quería ver si recuerdas
la Acacia del pueblo hebreo.

Mas, antes de hablar de Acacias,
ya que en sí es un Árbol,
entretanto vienen todos,
de La Voluntad, leamos
los dos capítulos siguientes
que nos harán comprender
mucho de lo que se ha dicho
y de lo que en la Palabra se lee.



Sam:

A mí me parece perfecto,
por cierto, ¿qué hora es?


Juan:

Si mi reloj no me falla,
las 13:13 son,
es tiempo para la Vida,
el Amor y la Unión.


Ming:


¡Ai!, ¡dejaos de leer!,
Dishi y Hao querrán saberlo,
y por supuesto yo...
esperad a que vengan ellos.

Tiempo es ahora para hablar,
para hacer algo con el tiempo,
tomemos algo fresquito...
un té helado, yo quiero.

¡Ai!, ¡fijaos ahí!
¿cómo, esto, decir?
Escuchad bien por la ventana,
tú, Sheng, ven aquí...
¿será eso un Sahasrara? ..... 464 (8221)

Verónica García-Melero
Loto V. El lot de Sam «la tarotista»: las Columnas del Templo.

Loto V. El loto de Sam «la tarotista»: el Amor de Verdad.

Solo el amor nos da el sabor de la eternidad.

Proverbio Judío
 



Sam:

¡Madre mía!, ¡Sheng, por Dios!
¡Lo que me fascina esta imagen!
¿Es la reina de la palabra,
la reina de Israel la guarde?


Porque, en apariencia parece
muy asimilada a la Sacerdotisa,
la misma que lleva a Bet,
la luna la hace Papisa.

Al menos así en mi tarot
es como se asimila a esta imagen;
¿qué le falta?, creo yo...
al menos columnas, ¿y el traje?


Bueno...no es exactamente igual
mas, en apariencia es la misma;
botella que abraza con fe,
el agua le viene de arriba...
¿Será botella el canal del cielo
que la reina guarda como felina?
Para la Sacerdotisa de mi tarot
sería la Torá: la palabra divina.




Maestra Sheng:


Muy asimilada es esta imagen
a aquella que en tu tarot es Papisa.
Si no, llámala Reina Madre,
también, llámala Sacerdotisa.
Por igual, es la diosa madre;
Isis, gran madre egipcia.
Acertado es llevar
el agua en su vasija.

Por la primavera es que está,
está, entonces, por lo fecundo.
Mas, el agua, tanto hay aquí,
miremos hacia el otro mundo.

Mucho es el esoterismo
que han encerrado en tus cartas;
mas, por viejas que sean éstas,
no son a la Torá, tan arcanas.
Que el tarot es del medievo,
cuando la Cábala eclosionó;
mas, su saber es primero a éste,
madre es de la religión.



Juan:

Eso me llama la atención,
el encerrar cosmogonía
en cartas hechas para representar
...¿o es otra su valía?


Que mucho hay de adivinación
y justo está en oposición a la ley;
bien fácil es apreciar en ésto
que detrás habría algún rey.


Cuando digo rey, me refiero
a aquellos que ocultaron el conocimiento,
sabido es que en tiempos de Jesús
el millón traspasaba en conocerlo.
Así, ocultar conocimiento místico,
aquel que también llaman mágico,
comprende la inspiración divina;
el Sod, secreto, y lo que han hecho trágico.


Porque, si anterior es al tarot
el conocimiento del Cielo,
el que velado fue a Adam,
el que Noé trajo entero;
el que recibió Moisés en el monte,
y en la roca, y en almendro,
el que recibió abriendo aguas,
liberando su entendimiento;
¿cómo podría abrazar el tarot
si es posterior y es desconcierto?



Maestra Sheng:


Esa es la primera enseñanza
que guarda la Torá,
sus secretos son revelados
y en la Teshuvá está.
En ella empieza lo más grande
que guarda la humanidad,
ésta no es otra cosa
que mover su voluntad.

Y, la voluntad es al árbol,
lo que a Kéter, su corona;
viajar en tu tiempo te trae
limpiar tu corazón a solas.

¿Habrás de soltar el lastre
y el recibir por recibir,
habrás de soltar tu egoismo
para, entonces, mejor vivir?
Otro día sería tiempo
de hablar de estas dimensiones;
virtudes que son al alma,
y al espíritu, emanaciones.


Mas, con el tiempo nos ha llegado
ésto que llaman colocar
cartas de tarot en el árbol
y hacer en ellas significar.


Si ésto fuera lo único,
como parecerme, me parece sabio;
mas, han hecho con ello,
a la Torá, mucho agravio.


Empezar por la ley, aquello que la contraviene,
¿tiene sentido decir que adivina?,
¡qué va a adivinar! Espera en Dios tu trece.


Que trece es el número
que pesa en hebreo al amor,
en trece llegó el carnero
de la fe puesta en Dios.

Así es como aparece
en lo dicho por Abraham,
a Isaac llevaba consigo,
también llevaba un puñal.
Mas, el ángel de Dios le dijo,
para y échate atrás,
profunda ha sido tu fe hijo,
la ofrenda, de Dios, vendrá.

Ésto que aquí te cuento,
misterio es de la Torá,
aquello que más allá alcanza
en el sentido de la Cábala está.



Sam:


Hay tanto para liar,
que escoger la esencia de ella,
fácil será para velar
secretos que la palabra encierra.


Mas, como dije antes a Juan,
reflexivo es mi interés;
¿no es ese el gran principio
que comprende éste ajedrez?

Que, sabido es que comporta
en cada uno de sus Arcanos
caminos que suben y bajan,
planetas, letras y astros.

Encierran conocimiento primero,
aquel que vela la letra,
lo transfigura en su dibujo,
¿su imagen así lo encierra?

Y ahora que me detengo,
una pregunta tengo, Sheng,
¿por qué oculta se halla
la Sacerdotisa del tarot,
en el árbol de la vida?,
¿por qué no tiene sefirot?




Maestra Sheng:

Antes de contestarte yo ésto,
reflexionemos en los arquetipos,
los mismos que exploró Jung,
anteriores son los chinos.
La estrella de David, igual,
anterior es en oriente,
y como señala el tarot,
por los astros, futuro, presente,
es que se expresa ésta,
entre otras de sus corrientes.


¿Será transcendental para todos
comprender que en este sistema
han hecho coincidir conocimiento,
haciendo de ello emblemas?


Porque, más allá de reflexionar,
comprende toda esa baraja,
arquetipos de ayer y hoy,
y todo lo que el tiempo traga.


Podríamos verlos como un sistema
que interpreta más que la palabra,
transporta conocimiento antiguo,
transforma aquello que habla.


Así, importante es apreciar
todo lo que comprende el dibujo,
sabio como sistema es,
mas, lo han hecho cosa de brujos.
Lo han hecho, ¿para qué?
¿para contravenir la palabra?
¿adivinación hay en esto,
adivinación en las cartas?
¿Habrá reflexión en lanzar
y ver que hay en la tirada?
¿Querrás tu futuro alterar
en función de lo que hablan?


Porque, fácil es apreciar
cómo te sugestionan
para moverte en pro de aquello
que parece que condicionan.

Por esto es que te digo
que sabio me parece como sistema,
recopilar cosmogonía de ayer
y símbolos para el dilema.


De esta manera, valen para recordar
aquello que guardan los senderos;
ahora, Sam, pregúntate
¿en dónde es que se dice de ellos?



Juan:


Espere un momento, Maestra Sheng,
parece que coge hilo,
intrigado estoy también
por aquello que Sam dijo.

¿Cuál es la razón
por la que no hay sefirot
para aquella carta arcana
de la Sacerdotisa en tarot?




Maestra Sheng:


Para entender en el árbol
el porqué de esta peculiaridad,
observemos la carta que para ésta
en su baraja guarda Sam.

Saca querida ese arcano
y procurad hablarme de ella.
¿Qué es lo que quiere decir?
¿Cuál es su dilema?
¿Por qué aparecerá aquí
y por toda la tierra,
sentada la gran madre,
por qué llevara diadema?

Si no, llámala tiara,
o corona papal,
la cuestión,
¿qué es lo que corona,
por qué y para qué será?


¿Por qué lleva con ella
un libro o un pergamino?
¿Tomado se habrá, la Sacerdotisa,
todo el te por el camino?


¿Guardará entonces secretos
y por eso es que aparece
con una mirada imprecisa...
mira adentro o de frente?


¿Llevará sus ropas en colores
azul y blanco, rojo y verde,
por aguna razón extraña?,
¿por qué su ropa así se teje?


A los pies lleva la luna,
también lleva un huevo,
¿fue el huevo de las aguas
el que eclosionó primero?


¿Qué serían las aguas?,
¿por qué se halla entrepuertas?
El libro es a la Tora,
lo que a Dios, la botella.


Y, de seguir con la mirada,
puesta en este arcano,
¿por qué sembrado lleva
de granadas un campo?
¿qué es aquello que guarda,
o aquello a lo que da paso?
En el tarot viene ella,
con un libro en el regazo.


También se halla sentada
entre las columnas del templo,
aquel que Salomón construyó
y Dios llegó a verlo.


Son las columnas dispuestas
en blanco y negro, mas bien;
¿significarán las del templo
o van más allá de él?


Hay tanto para preguntarte
cuando observas estas imágenes,
arquetipos de todos los tiempos
con letras, estrellas y viajes.
Si reveláis cada impresión
y cada uno de sus símbolos,
llegaréis a la conclusión
de aquello que, al fin, hízolo.



Sam:


Hízolo el tiempo,
la cultura, también.
Hízolo la experiencia
y la sabiduría de él.
Hízolo las circunstancias
que construyeron una forma,
en todos los lados se tiene
una imagen como norma.

Mas, no todas las imágenes
que encerra mi baraja,
serían arquetipos duros,
algunos son ideales.

Aunque los ideales
parecen ser, más bien,
concentrar la transcendencia
del conocimiento oculto en él.


Juan:

Es curiosa esa palabra,
oculto, para describir
aquello que mantuvieron en secreto,
esotérico es su decir.

En otro momento repasamos
lo que intencionan estas palabras,
ahora te diré enseguida
algo que dice esa carta.

Si de tomar, tomo la tiara:
tomo la coronación.
Veo el ascenso y la alegoría
de lo que es superación.

Ahora, valdría preguntarnos
por aquello que te corona,
en el camino del Tao,
el sufrimiento, te evoluciona.


Así, por igual, para lo que encierra este arcana,
corona que porta la Sibila, la que no es tan anciana.


Mas, sus años lleva encima, no hay quien se los quite,
lleva el tiempo del crecimiento; el tiempo del sufrir, vide.
Vide más en la corona, la culminación, también, vide;
la luz que emana de la oscuridad, y con chispas, así la hice.
Vide la iluminación en ella, la luz del ser vide,
la inteligencia cósmica hallada, más allá de lo que mire.
Vide la guirnalda de hermosura, ¿quién portaría la corona?
La sabiduría que el sufrimiento lleva, en amor todo lo transforma.
Así, te elevas en el espíritu, así alcanzas la corona;
secretos guardados en su regazo, ¿por qué será que los porta?


No podría hacer a la Papisa,
a la dama de la Sabiduría,
a la gran madre del conocimiento,
a Isis, a la Sibila:
sin su diadema o tiara encima,
sin su corona de piña,
sin su guirnalda de entendimiento,
sin su don de sabiduría.

Ahora, si me pregunto
por cada cosa que veo,
si sigo y tiro del hilo
quédome solo y leo, leo.


Leo que se puede decir tanto
de aquello que encierra el símbolo,
...que una imagen porque sí,
nadie así la hizo.


¿Será una imagen universal,
una imagen del todo,
algo que en el ADN,
sin querer, llevamos todos?
¿Asignaremos desde el inconsciente
una imagen a la significación
que viene a portar cada sentido
que conduce nuestra intuición?



Maestra Sheng:


Ésta es la transcendencia
que guardan estas cartas,
conocimiento velado en estaciones,
en estrellas, símbolos, mantras...
en letras hebreas del cielo,
en el conocimiento viejo del alma.

El sincretismo que encierran,
refleja nuestra hermosura,
el camino de la vida hacemos
aquí en la Tierra, y en nuestra Luna.
Así, la Luna es satélite,
la Luna un espejo es,
comprende el subconsciente,
lo que deberas se es.

La Luna también comprende,
que igual que aquí, es allí;
es en el Nilo, también en Méjico,
también Europa, también Pekín...

¿Qué querría decir con ésto?
¡Pues que podría decir!
Cosmogonía hay en el símbolo,
el sincretismo, su devenir.

Ambos comporta la imagen,
para el momento, es descubrir,
porqué es que te aparece ahora
la Sacerdotisa frente a tí.

Así, estamos descifrando,
cada cosa que vemos en ella,
aún nos falta mucho queridos,
¿qué será de la ropa en ella?

Que de tomar los colores,
azul, rojo y oro también se ve;
reales son los colores éstos,
mas no como el rojo y verde, ¿eh?

Rojo y verde son portadores
de lo opuesto en cromatismo,
reales son los colores éstos
así nos viene en el cristianismo.

El Maestro así es que viste,
con el rojo y el verde real,
los colores que Miguel porta,
el Arcángel de la Verdad.

También lo hace en cian y blanco,
así es que viene el Maestro al andar,
la tralla lleva en el suelo,
pescando llega el Mashiáh.

Pescando lleva su cian puesto,
verde y azul hacen cian,
esperanza y corazón lo hacen,
en la garganta lleva verdad.
Vestido con luz nos llega
y con el cian de su reflejo,
colores que, al agua, son
los secretos del cielo.

Que los colores en flor nos vienen,
siempre, recordadlo bien,
doce fundamentales en seis primarios,
así la luz se lee.
Se lee en opuestos,
en complementarios,
el blanco a todos
el trece es.

Luz y agua lo visten,
así es que se viste el pez,
así se viste a Nun primigenio,
así es que se viste al ser.

Se viste de lo que es primero,
de lo que su subconsciente es,
es luz y sabiduría primera,
en su corona se lee.

Mas, ¿habrás de sumergirte en las aguas?
¿habras de, primero, saber
qué es aquello que te sumerge
y cómo nadas con él?

Esto es la sabiduría
que se alcanza con la experiencia,
no es ser docto, ni erudito,
en ninguna de las materias.
Es abrir tu entendimiento
a todo aquello que te rodea,
es seguir el fluir del agua,
así es como es su estrella.

Y ¿qué es la estrella que aquí vemos,
vemos algún astro en él,
en el arcano del que hablamos,
que luz es la que se ve?

Además de ver sabiduría,
el reflejo vemos del ser,
vemos el espejo, ¿dónde lo vemos?
Siempre lo veremos en los pies.

Los veremos enseñando una cosa,
¡a caminar, si no, no hay te!
Lo vemos en los pies, entonces,
entonces, lo vemos en gimel.
Lo vemos en el tres del camello,
en acumular abundancia del ser.
Lo llevamos en el llevar agua,
para el camino: su te.
Lo llevamos en la realización que llaman,
en masonería, la gran G.
Lo llevamos entonces en nuestra riqueza,
eso es lo rico del ser:
abundancia hay en la sabiduría,
la humildad se ase con él.

Mas, como todo, ¿qué nos llega?
Nos llega la dualidad,
gimel está por lo tortuoso
de la abundancia del ser,
así es que también está en esta letra
la vanidad que hay en el tres.

Curioso es que de Dios, ninguno,
de sus poderes comprende gimel,
el tres comprende el todo,
si todo tú tienes en poder,
¿te esforzarías tras la grandeza
que hay en el camino de Él?

Fácil es ver que ésto
no llevaría a tomar te,
tomar te lleva tenerte:
tu misericordia en mi ser.

Y el camino de la misericordia,
como el amor de la madre es,
no quiere para tí otra cosa,
otra cosa que tu bien.

Sería el otorgamiento completo,
el recibir para dar,
el transcender todo aquello
que en la tierra llaman carnal.

Mas, inocente es este amor,
es el más sincero y puro,
siendo imperfectos todos,
¿te enamorarás sin disimulo?

Aquí estriba la encrucijada
que lleva el dos al tres,
elevarte en el espíritu,
está en apartarte del tres.


Y, más te apartas,
más lo consigues,
¿por que será
que esto es?


Así sucede al apartarte,
desde la vacuidad del no ser,
tu dos se vuelve en uno,
se es ser con tu no ser.

Se es ser con el "Uno",
así de grande es,
todo lo contempla la Sibilia:
uno y dos son tres.
Y el tres lo comprende todo,
lo tuviste siempre a los pies,
más en tu adentro se halla solo,
así es como es Bet.

Ese es un gran secreto
de aquello que bien se lee.
Leemos también un astro,
¿y qué en el astro se lee?
¿Está menguante o en creciente,
cómo la luna se ve?
Unas veces es que subimos,
otras nos dejamos caer.

Podríamos decir tanto,
tanto de cada cosa que se ve,
que justo con el agua nos viene
el huevo primigenio, el te.

El huevo del conocimiento,
de la sabiduría, también, es;
el huevo que nos trae a todos,
a la unión de cada ser.

El huevo que fue primero,
lo fecundo también es,
comprende algo adentro el huevo,
¿afuera se sabe que es?


Que la cosmogonía cristiana
también nos dice qué es lo que es,
siempre vino la gallina
a por sus polluelos, en vez.

Mas, siempre le tiraron piedras,
la echaron atrás los ciegos,
aquellos que se hacían doctos,
aquellos nada sabios, sino lelos.

Aquellos que usaban el símbolo
para toda clase de aberraciones,
ocultar como elevar el espíritu,
la primera de sus intenciones.

Porque elevarte en el espíritu,
es deshacerte del ego,
de aquello material que te ata,
de aquello que trae recelo.

Simple sería ver en esto
la primera de sus enseñanzas,
en cultivar tu espíritu está
la mayor de las abundancias.

Mas, como no, ésto, lo vemos,
se oculta el conocimiento y se engaña.
Así, la Sibila está,
la Sacerdotisa de esta carta,
velando la entrada al ser,
de mirar adentro trata.
Trata de lo que es teshuvá,
de esto primero trata,
¿será la teshuvá continua,
o de un momento se trata?

¿Nos conocemos en un instante
o en cada instante más conocemos
aquello que nos eleva hacia arriba,
o aquello que nos ancla al suelo?

Más te conoces, más te elevas,
así se desvanecen los instantes,
mas, en granadas viene el camino,
¿descubriste lo que no amaste?
Estos frutos son esencia
de nuestras más grandes pasiones,
probar las granadas todas,
te traerá, en evoluciones,
conocer cada una de ellas,
conocer de tus dilaciones:
las tentaciones que son tuyas,
cuáles son tus vacilaciones.

Más profundizas por el camino,
más cuenta te darás, entonces,
que las tentaciones son las mismas,
aquí y en todas las regiones.

Mas, sólo por esto no están
las granadas del camino,
granadas que son cortina
a la luz, su destino.

Sabiduría alcanzarás caminando,
sabrás de tí en el camino,
sabrás que la granada se hace
con cientos de sus hijos.
Mirarás hacia muchos lados,
y terminarás viendo los mismos.
Los hijos de la Sibila,
en sus ojos se delatan,
se iniciaron en su camino
y de ésto, en parte, trata.


Así es que llaman a la Papisa,
a la Sacerdotisa también llaman,
la Viuda que, del tarot,
hace fecunda la baraja.

No es que se halle casta y sola,
pero sí es inmaculada,
para elevarse lleva mucho
de lo que tiene cada carta.

Para elevarse, ¿cómo hacerlo?,
¿qué será inmaculada?

Dicho y sod del Zohar es
que los puros llegarán a verle,
subirán la escalera arriba,
se asirán de su trece.

Así, en la viuda, ¿qué se ve?,
se ve el trece del cambio,
el trece que amor es,
si en letras hebreas lo pesamos.

La transmutación del ser es,
así el trece, también es cuatro,
puerta que custodia la Sibila,
no hay que doblegarse en su paso.

Mas, si hay que inclinarse hacia dentro,
en el espíritu, doblegarse;
vemos el dos y el cuatro ahora,
y el tres, y lo que es ternario.

Inmaculado es el corazón
que ha alcanzado la Sibila,
no quiera nadie hacer ver
que solo en la sexualidad estriba.
Porque la sexualidad es la cruz,
todos la cargamos arriba,
nos aferra en nuestras pasiones, todas;
así es que a la tierra te haría.

La soledad de la Papisa
es la impertubabilidad viva,
es haberse hecho del ritmo,
es fluir con la vida.
Es el conocimiento que se haya
comprendiendo las emociones,
aprendizaje que fue social,
y social sigue siendo la gran matrona.

¿Cómo podría el conocimiento
a la Sibila gustarle,
preferirá la Sibila entendimiento,
abstraer por qué ese arte?

Así es la sabiduría
y creo que lo dije al principio,
la madre sabe que es madre,
el padre conoce que es padre.

Y siendo el saber indudable,
incuestionable es su arte,
no requiere de libro alguno,
su corazón siempre lo halle.

Así, la Papisa es Sibila,
Sibila es la Gran Madre,
es la Isis del Nilo,
es el amor de madre.
El amor impersonal es,
el que se otorga por el bien de otro,
el que procura lo mejor sacar
el que lo otorga todo.
Inocente es este amor,
te hablo de la inocencia,
de no llevar agazapado nada,
de no revolver la conciencia.
Es tan grande este amor,
que así es que está en la madre,
está en su fecundación,
en su huevo y en su clase.
Está en su sufrimiento,
así es que su amor nace
del más profundo de los sentimientos:
la misericordia es quien lo hace.


Así, nuestro amor de Verdad
está en abrazar nuestra madre,
está en abrazar cuidarnos,
en conocernos, está la madre.


Está en aprender de todo,
en devolver la otra mejilla,
en ser implacables ante cualquier cosa,
en transformar cualquier desdicha.
Está en hacer oro
del plomo de la perfidia,
está en mantenernos firmes
aunque fluyendo como brisa.


Está en adaptarnos siempre,
está en la superación,
en caminar la escalera arriba,
escalón tras escalón.


Mucho es que encierra este arcano,
ahora sigamos con la Bet.
¿Por qué será importante
ser el dos esta mujer? ................. 650 (6905)

Verónica García-Melero
Loto V. El loto de Sam «la tarotista»: el Amor de Verdad.

El Koen de De Chao Chen.

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Juan 3:8 Reina Valera, (RVR 1960)
Narrador: 

Caminaba Nicodemo
por en medio del camino,
cuando, de repente, un anciano,
le cambió su destino.


Palabras para iniciados
éstas, no son;
son para aquellos que las atesoran
y piensan con el corazón.

Claro que pedir ésto,
¿sería pedir demasiado?
Extraño, se hace, del sabio,
significar su diálogo.

Mas, Nicodemo supo entenderlo,
¿por qué es que sería esto?
En la segunda palabra se logra
descifrar su significado.


¿Sería la palabra segunda?
¿sería metáfora en ella?
¿sería guematría escondida
entre la cifra y la letra?

Pon atención, ahora,
a lo que el sabio le dijo;
t¿endrá significado, entonces,
cada palabra que ha dicho?




El Anciano De Chao Chen:

Cuando un árbol cae, ¿hace algún ruido?
¿Habrá de haber observador?
¿El observador hace el sonido?
¿Dejará la Luna de estar
si de repente no la miro?

Así es el Espíritu en que nacemos,
así es; siempre el mismo.
Nacemos desde el corazón,
nacemos en nuestro camino,
en mirarnos a dentro
en escuchar qué somos,
y para qué vinimos.

Fíjate, cuando el viento sopla,
el Espíritu, en tí, se mueve, hijo;
¿sabrás para que es que se mueve?,
¿sabrás por qué esto es lo que hizo?
¿Sabrás que es tu consciencia
que de despertar vino?

Cuando aprecies que eres uno
con éste fuego sagrado,
serás como el agua en movimiento
serás lo que ocupe en su vaciado.

Alcanzarás tu consciencia
y la de todas las cosas,
alcanzarás la verdad
de la realidad toda

Así es que sabemos
poco del Espíritu,
de bautizarnos con agua,
de glorificar nuestro vino.

Del Espíritu,
su movimiento,
al agua es su fluir,
no quieras abrazarlo contigo
solo acéptalo seguir.

Así es que el verdadero sabio
no interfiere en las cosas,
el devenir de su Espíritu puro
pondrá a cada cosa su forma.


Nicodemo:

¿Habría yo de angustiarme
por lo que me devenga el mañana?
¿Estará en dejar la mochila,
más que a cuestas, olvidada?



El Anciano De Chao Chen:

Rápido has entendido
la verdad de mis palabras;
mas, quiero que me hables del viento
y de la brisa y de la calma.

¿Podrás decirme, hijo,
si la certeza de la brisa
se halla en dejarla sentir,
sin atesorarla con prisa?


Nicodemo:

La brisa, como el viento,
movimiento del aire son;
uno más suave, otro más fiero,
pero lo mismo son.

Son movimientos del aire,
como lo son del corazón;
¿quién podría doblegarlos?
¿tal vez mi corazón?

¿Habré de mantenerme impasible,
dejar al aire pasar,
mantenerme en mi ritmo,
obviar su paladar?

Que, paladar sería tanto
la palabra como la intención;
aquello que el aire trae
y el sabor de su intención.

Por eso es que enmedio,
en el centro del camino,
se puede el aire alcanzar
y dejar su paso y su destino.


El Anciano De Chao Chen:

Me alegra tu pensar,
tu avanzar por el camino;
seguro hayas el agua
que apague tu sed, hijo.

Espero, otro día, encontrarte
en este cruce de caminos;
¿traerás contigo te, agual, sal y vino?
(102 versos)

Verónica García-Melero