Categoría: Cristianismo

Loto V. El loto de Sam «la tarotista»: las Columnas del Templo.

Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.

Proverbios 31:31 RVR 1960

Sam:

Antes de seguir con la Pesaj,
dejemos una cosa clara,
mucho llaman mi atención
las columnas de la entrada.

Mucho hemos dicho de ellas,
eso no hay quien lo niegue,
mas, que no quede en el tintero
lo que el dieciocho tiene.

Si no, busquemos significado
en los metros de esos codos:
ocho coma diez a las columnas
que, en longitud, es su todo.

¿Hay alguna razón por la que,
a cosas, pongan nombre?
¿Esto es por casualidad
o alguna verdad se esconde?


Juan:

Ahora que preguntas ésto
es que me acuerdo de Jehovanisí,
el nombre con que Moisés
a su altar llamó, y no porque así.

Que Jehovanisí significa
mucho para este espacio:
vestiduras sagradas de Dios
ese es el significado.



Maestra Sheng:


Ahora que mencionais ésto,
decidme, ¿qué os parece este nombre,
Acacia es que me llamo ahora,
Acacia, ahora, es mi nombre?

¿Creéis que es una estupidez
de esas que usan en clave,
o hay mucho para transcender
cuando de este hablar se sabe?




Juan:


Si me hablas de Acacia...
¡en qué podría pensar!
Ya me dijo que en su embarazo,
cuando esperaba ser mamá,
le dió por ver esta novela...
Acacias treinta y nueve, ¿verdad?



Maestra Sheng:

Umm..justo es mencionarlo
y con ésto de la permutación,
de hacer girar los sentidos,
de hacer girar la intención;
es un noveinta y trés que se lee,
mucho encierra su valor.

Un valor que, para escuelas,
voluntad y amor es,
mas, lo utilizan con mano izquierda
y nada me gusta su quehacer.

Que con poco que lee una,
fácil puede apreciar
que doblegar la intención de otro,
porque sí, a tu voluntad,
de amor a Dios no lleva nada,
por los frutos los conocerás.

Pero, ahora a lo que vamos,
como me has dicho, Juan;
Acacias es esa novela,
que poco tardé yo en tragar.
Que la tensión por los suelos,
y el calor del verano...
recuerdo que me dejaron floja,
capítulos vi muchos...y a diario.

Con todo, ¿qué os parece
decir: mi nombre es Acacia?
¿Qué creéis que es esto
si de la Papisa se trata?


Sam:

No podría ser otra Acacia
que la Sacerdotisa del Templo,
la puerta de la vida abre,
es como un Árbol al cielo.

Puesto que la acacia es un árbol
sagrado en el Egipto, creo,
¿cómo no pensar en la Sibila?
Bet es su letra en hebreo.

De Egipto, no es que sepa mucho
mas, al Árbol, la Acacia es
el Árbol de Osiris y Isis,
árbol de cobijo a dios fue
Es un árbol que por algo está,
así, con esta nota diferente
¿qué hallar en su divinidad?
Es el árbol de la vida y muerte.

Se presenta con una doble intención,
como lo son las columnas a la entrada,
¿vida y muerte es lo que son?
Al menos, así es en la Acacia.


Juan:

Lo que dices se puede ver
cuando hablamos de simbología,
la Sacerdotisa del Templo está
en morir en tu cambio...y renacer en Vida.

Así, en las columnas está,
está intención sagrada
ocho con diez metros que están
por pesar la Vida que hablan.

Ocho es a Chet,
lo que diez es a Yod,
si unimos ambas, entonces,
Jai, la Vida, gestó.

Así, en todo este caminar
que lleva el mirar adentro
se alcanza en la longitud que está
el dieciocho que también cuento.

Y no es que se cuente al sumar
la Chet y la Yod que la Vida llevan,
también es que en metros está
el mismo valor que la Vida pesa.

¡Anda que no está chulo
esto de observar apreciaciones!
Parece una tontería a priori
y luego se vuelven contestaciones.

Y si dieciocho es que lo vemos,
por igual, en la luna a sus pies,
con la luna también vemos
la astrología de esta mujer.

Mas, con Bet también vemos
el agua de la creación,
el conocimiento primero,
el saber, su manifestación.

¿Qué es el dieciocho que vemos
en Jai, en la vida que vela,
tiene sentido aquí el Sar,
el ciclo que la Luna lleva?

Porque dieciocho son los años
en los que vuelven la Luna y la Tierra
a encontrarse en su posición,
así, sus órbitas nos lo revelan.

Que, otra gran curiosidad
que acabamos de ver ahora
es que el agua en la tierra está,
aquí, entonces, es su forma.

Así, ¿podría esto ser
una sincronización de lo que hablamos,
que en el pecho de esta mujer
está lo mismo que hay en sus manos?
«Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos» – Proverbios 31:31, RVR 1960 –
 
Sam:

En fin, que si cogemos los números
y nos ponemos a hacer apreciaciones,
la más simple que veo yo
es la de hablar en números vórtices.

El dieciocho es simétrico,
mas, no solo en su representar,
de arriba a abajo se traza
este número, por igual.

Tiene la curiosidad de que
su descomposición es un nueve:
el doble de la suma vorticial,
dieciocho, también, contiene.

Mas, un espejo se hace entonces
cuando el producto con su número hayamos,
lo que hemos encontrado ahora
en su potencia, al elevarlo,
es el número ochenta y uno,
con la coma, los metros que hablamos.



Maestra Sheng:

Ahora que hacéis cálculos
me he acordado del Camino Óctuple,
ocho son los radios que convergen
en el centro, la Unidad, su nombre.

Este camino del centro
que representa la eternidad,
el principio y final del camino,
el Tao del Cielo, el Te de acá;
se consigue, como en tu arcano,
en la Sibila inmortal.

Que la inmortalidad no es otra cosa
que la misma que está en la Acacia,
despertar del aturdimiento lleva
conocer la Verdad, de Dios, su Gracia.

Y, en Oriente, este camino,
como sabéis, se hace andando,
siendo virtuoso en tu hacer,
bondad inmerecida en elevado grado.

Así, en el Tao, en su evolución, ¿qué es lo que vemos?
Un modelo de conducta para la humanidad y el desapego.
La totalidad universal, la máxima plenitud vemos,
ser inteligentes con los seres, con la naturaleza, con lo que hacemos.

Profundizar en su filosofía, ahora no lo haremos,
mas, la codicia y la ambición, son aquello que deshacemos.

Y, ¡qué bien es que ata
el que no necesita cuerdas!
Nadie puede desatar
lo que, éste, bien aprieta.

Así, al amor, el Tao, en su esencia
es libertad en el ser,
amar de verdad, sin correspondencia.

Cuando esto logramos,
cerca estamos de la iluminación,
hemos logrado tal grado
que el apego mudó.

Muta el aferramiento
por el entendimiento, en las cosas;
y mucho hay para Te
cuando la misericordia logras.

Este sentimiento sincero
que nace del alma
es el amor de la Sibila
que en la puerta ella guarda.

Pues, la Vida es el Camino,
y el Camino es la Fe,
la Fe, lleva tenerte:
la misericordia y tu Te.

En fin, que el Camino no es
sino una introspección,
sabiduría de la vida
que encuentra el amor.

Más avanzas, más conoces
que en no apegarte a nada
lo que está es tu mejor dote.

Porque cuando nada ansías
la naturaleza propone
el mayor de los regalos
y tu mesa dispone.

Así, es atar, cuando de verás se sabe,
no necesitaste cuerdas,
y deshacerse, el nudo, no sabe.

Siempre caminará eterno
el nudo de esta unión,
nace de la misericordia
y vive en el corazón.


Así es mirarte adentro
para cualquiera de tus cosas;
si logras conocerte de verás,
vencerás cualquier cosa.
Pues, tu mente hallara quietud,
una paz desmesurada,
se conoce y acepta su inquietud
y su inquietud se vuelve almohada.

Ésta es la vacuidad
que hallamos en todas las cosas,
sería, a cada oruga, ser;
volar su verdadera mariposa.

Y cuando se vuela,
se siente el aire,
se siente, del soplo,
su voluntad;
aquello que pone en tu camino,
será, del Padre, tu felicidad.

Verás que en la libertad del ser
está la mayor atadura,
pues en dejar ser y no imponer
es que está la hermosura.

Y como hermoso es ésto,
nada, al Te, es equiparable,
¡claro que compartirlo a medias,
como sabrás, es mejor que sabe!
«Aquel que sabe atar no necesita cuerdas y sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido» – Lao-Tsé – .
  Sam:


Acabo de acordarme de aquello que dijo Jung,
el alumno que fue de Freud, y mucho en Oriente halló;
en su búsqueda de conocimientos, de rayar con lo arcano,
en su encuentro encontró material de éste..."estereotipado".

Mas, como dice este término, mejor no lo usemos,
no es atajo a las representaciones que en el ser todos hacemos.
Que los arquetipos, todos, son de ayer, hoy y mañana,
si aceptas lo que te somete, transformarás en alegría tus ramas.



Juan:

Oye, no os pongáis demasiado filosóficas...
que estabamos en el Camino Óctuple
y ya está volando la mariposa.

Antes de iros por las ramas,
mejor lleguemos a la raíz,
¿qué es 10 y 8, entonces,
al mundo Oriental, en sí?



Mestra Sheng:

Diez y ocho, si los sumamos,
hemos visto ya lo que es,
dieciocho es, a la Sibila,
la Luna a los pies.

Y, siendo la Luna
a la mujer, su vientre,
es la vasija del agua,
conocimiento deviene.

El Ciclo Sar, hemos visto,
y aquí viene una conexión,
si los números los unimos,
mas no en adición,
lo que encontramos es otra cosa:
ciento ocho es que son.

Este número empieza
con la Luna, como verás,
ciento ocho son los pasos
que desde ésta, tu darás,
para alcanzar al Sol andando,
y en cada huella los hallarás.

Cada uno de estos pasos,
son, en el Budismo, culminación,
fuerza y benevolencia de la Verdad,
aquella que ocultarse, no,
no puede hacer ésta,
como tampoco la Luna y el Sol.

Estos ciento ocho pasos
son, de Buda, su caminar,
su transito por la Tierra,
su número, en veces, reencarnar.

Son, entonces, los Budas que se esperan,
llamémoslos en cualquiera de las tres maneras.

Ciento ocho son los pasos de la ascensión,
aquellos mismos que en peldaños, a su escaleras, son.
Son las cuentas del rosario, el que usan en canción:
en sus mantras, en sus cantos y también en oración.

Así, todo se salpica
de éste número sagrado,
desde el número de cuentas
hasta el número de peldaños.

Templos importantes
se disponen en el mismo número,
la lóngitud del Río Ganges,
es, de sus grados, producto.

Que su longitud y latitud
están por alguna cosa,
delimitar con exactitud
la divinidad por sí sola.

Mas, si ésto parece poco
y resulta un tanto coincidente,
lo importante de los peldaños,
lo que en el rosario siempre se cuente,
no es otra cosa que los canales
que en el chakra corazón convergen.

Ciento ocho son las energías
que se canalizan hacia el corazón,
ciento ocho son los pasos,
las bendiciones de la Creación.

Así, es que se nutre,
por igual, está cultura,
de eliminar el número cero
cuando vorticial es su cintura.

De esta manera hallamos
en la primera adición
el número dieciocho
y, por igual, es ascensión.

Importante son los pasos,
las pruebas que ha de pasar el Monje,
dieciocho son éstas
y en superarlas está su dote.

Así, aquel Monje Saholín
que ha superado estas pruebas
puede, del folklore Oriental,
escribir y dejar su huella.

 

Sam:

Mucho es que transciende,
en verdad, este número:
la mayoría de edad,
el servicio militar y sumo...

La repetición del eclipse,
las cosas que Odín sabía,
alianzas secretas, también,
y ciertos ritos en masonería.

También son las rosas
que lleva la Virgen María,
de las dieciocho, lleva en los pies,
dos rosas, el alma mía.

Son los años para casarse,
en el Talmud, como se decía;
licencia para conducir son,
son los dieciocho monos que decía.

Y, volviendo a los Monjes Shaolín,
con los dieciocho monos por pruebas,
la disposición, diferente es,
mas, el tres, seis y nueve se aprueba.

Que ya que nos hemos puesto
a hablar del Oriente,
tres, seis y nueve son,
para el Taijitu, la lente.

Lente del Universo es,
y de todo lo que transforma,
el Tao del Cielo es del Cielo
y en la Tierra adquiere su forma.

Misterioso es en física,
con Tesla nos viene dicho,
energía, vibración, y luz,...
¿podría ser hasta el sonido?

Conocer los misterios del tres,
son conocer los del seis y el nueve,
todo por ellos transitará
de manera neutral, asi se mueve.


Vacuidad que nace
en el desapego,
lleva este ritmo
el alejarse del ego.


Es el movimiento perfecto,
matemática sagrada es su horma,
coge dos dimensiones, entonces,
y una espiral es que se forma.

Así es la ascensión
en el Espíritu de la persona,
cada paso que das arriba,
más te elevea y evoluciona.

Te hace girar por igual,
te hace poner grandes pruebas,
en tu verdadero entendimiento
está la sabiduría entera.

Abre la puerta en el uno
y quédate en su dos,
así, habrás alcanzado
la grandeza que vive en Dios.

Y, si ahora me pongo hebrea,
y la puerta, Dalet, es cuatro,
de ponerme en el uno,
catorce veo en trazado.

De pasar ahora al dos,
es que veo, entre otras cosas,
en trazado cuarenta y dos,
¿no es toda la casa, toda?

¿Sería entonces verdad
que se cumple en profecía
que a su Casa es que vendrá,
a la Colmena de la Vida,
la Vida misma del Verbo?,
¿en David vive la Vida?

¡Qué el Señor establezca
el trono de David
y su trono para siempre,
ésto es Jaquin;
y entonces en la fortaleza
- lo que es Boaz aquí -,
del Señor, la fortaleza,
se regocijará el rey, así!

 

Sam:

¡Qué fascinante es
todo esto que se cuenta
en número árabe, entonces,
y en hebreo se pesa!

Claro me ha quedado
que muy diferente es
una filosofía para la vida
y creer en tu Dios y fe.

Que vivir para la armonía
y para el desarrollo del ser,
es la evolución que se espera
al caminar hacia el punto G.


Juan:

¡Cómo estás, Sam, querida!
¿En qué estás pensando?
El punto es el Omega,
el punto hacia el que vamos.

Ésto da para la Noosfera
y el propósito de la humanidad,
tiempo habrá para ésto
ahora..¡a hilar!

Maestra Sheng, había preguntado
por aquello de la Acacia,
ahora que lo recuerdo bien
mucha Acacia hay en la Palabra.



Maestra Sheng:

Me alegra, Juan, querido,
que me hables de ésto,
quería ver si recuerdas
la Acacia del pueblo hebreo.

Mas, antes de hablar de Acacias,
ya que en sí es un Árbol,
entretanto vienen todos,
de La Voluntad, leamos
los dos capítulos siguientes
que nos harán comprender
mucho de lo que se ha dicho
y de lo que en la Palabra se lee.



Sam:

A mí me parece perfecto,
por cierto, ¿qué hora es?


Juan:

Si mi reloj no me falla,
las 13:13 son,
es tiempo para la Vida,
el Amor y la Unión.


Ming:


¡Ai!, ¡dejaos de leer!,
Dishi y Hao querrán saberlo,
y por supuesto yo...
esperad a que vengan ellos.

Tiempo es ahora para hablar,
para hacer algo con el tiempo,
tomemos algo fresquito...
un té helado, yo quiero.

¡Ai!, ¡fijaos ahí!
¿cómo, esto, decir?
Escuchad bien por la ventana,
tú, Sheng, ven aquí...
¿será eso un Sahasrara? ..... 464 (8221)

Verónica García-Melero
Loto V. El lot de Sam «la tarotista»: las Columnas del Templo.

Loto V. El loto de Sam «la tarotista»: el Amor de Verdad.

Solo el amor nos da el sabor de la eternidad.

Proverbio Judío
 



Sam:

¡Madre mía!, ¡Sheng, por Dios!
¡Lo que me fascina esta imagen!
¿Es la reina de la palabra,
la reina de Israel la guarde?


Porque, en apariencia parece
muy asimilada a la Sacerdotisa,
la misma que lleva a Bet,
la luna la hace Papisa.

Al menos así en mi tarot
es como se asimila a esta imagen;
¿qué le falta?, creo yo...
al menos columnas, ¿y el traje?


Bueno...no es exactamente igual
mas, en apariencia es la misma;
botella que abraza con fe,
el agua le viene de arriba...
¿Será botella el canal del cielo
que la reina guarda como felina?
Para la Sacerdotisa de mi tarot
sería la Torá: la palabra divina.




Maestra Sheng:


Muy asimilada es esta imagen
a aquella que en tu tarot es Papisa.
Si no, llámala Reina Madre,
también, llámala Sacerdotisa.
Por igual, es la diosa madre;
Isis, gran madre egipcia.
Acertado es llevar
el agua en su vasija.

Por la primavera es que está,
está, entonces, por lo fecundo.
Mas, el agua, tanto hay aquí,
miremos hacia el otro mundo.

Mucho es el esoterismo
que han encerrado en tus cartas;
mas, por viejas que sean éstas,
no son a la Torá, tan arcanas.
Que el tarot es del medievo,
cuando la Cábala eclosionó;
mas, su saber es primero a éste,
madre es de la religión.



Juan:

Eso me llama la atención,
el encerrar cosmogonía
en cartas hechas para representar
...¿o es otra su valía?


Que mucho hay de adivinación
y justo está en oposición a la ley;
bien fácil es apreciar en ésto
que detrás habría algún rey.


Cuando digo rey, me refiero
a aquellos que ocultaron el conocimiento,
sabido es que en tiempos de Jesús
el millón traspasaba en conocerlo.
Así, ocultar conocimiento místico,
aquel que también llaman mágico,
comprende la inspiración divina;
el Sod, secreto, y lo que han hecho trágico.


Porque, si anterior es al tarot
el conocimiento del Cielo,
el que velado fue a Adam,
el que Noé trajo entero;
el que recibió Moisés en el monte,
y en la roca, y en almendro,
el que recibió abriendo aguas,
liberando su entendimiento;
¿cómo podría abrazar el tarot
si es posterior y es desconcierto?



Maestra Sheng:


Esa es la primera enseñanza
que guarda la Torá,
sus secretos son revelados
y en la Teshuvá está.
En ella empieza lo más grande
que guarda la humanidad,
ésta no es otra cosa
que mover su voluntad.

Y, la voluntad es al árbol,
lo que a Kéter, su corona;
viajar en tu tiempo te trae
limpiar tu corazón a solas.

¿Habrás de soltar el lastre
y el recibir por recibir,
habrás de soltar tu egoismo
para, entonces, mejor vivir?
Otro día sería tiempo
de hablar de estas dimensiones;
virtudes que son al alma,
y al espíritu, emanaciones.


Mas, con el tiempo nos ha llegado
ésto que llaman colocar
cartas de tarot en el árbol
y hacer en ellas significar.


Si ésto fuera lo único,
como parecerme, me parece sabio;
mas, han hecho con ello,
a la Torá, mucho agravio.


Empezar por la ley, aquello que la contraviene,
¿tiene sentido decir que adivina?,
¡qué va a adivinar! Espera en Dios tu trece.


Que trece es el número
que pesa en hebreo al amor,
en trece llegó el carnero
de la fe puesta en Dios.

Así es como aparece
en lo dicho por Abraham,
a Isaac llevaba consigo,
también llevaba un puñal.
Mas, el ángel de Dios le dijo,
para y échate atrás,
profunda ha sido tu fe hijo,
la ofrenda, de Dios, vendrá.

Ésto que aquí te cuento,
misterio es de la Torá,
aquello que más allá alcanza
en el sentido de la Cábala está.



Sam:


Hay tanto para liar,
que escoger la esencia de ella,
fácil será para velar
secretos que la palabra encierra.


Mas, como dije antes a Juan,
reflexivo es mi interés;
¿no es ese el gran principio
que comprende éste ajedrez?

Que, sabido es que comporta
en cada uno de sus Arcanos
caminos que suben y bajan,
planetas, letras y astros.

Encierran conocimiento primero,
aquel que vela la letra,
lo transfigura en su dibujo,
¿su imagen así lo encierra?

Y ahora que me detengo,
una pregunta tengo, Sheng,
¿por qué oculta se halla
la Sacerdotisa del tarot,
en el árbol de la vida?,
¿por qué no tiene sefirot?




Maestra Sheng:

Antes de contestarte yo ésto,
reflexionemos en los arquetipos,
los mismos que exploró Jung,
anteriores son los chinos.
La estrella de David, igual,
anterior es en oriente,
y como señala el tarot,
por los astros, futuro, presente,
es que se expresa ésta,
entre otras de sus corrientes.


¿Será transcendental para todos
comprender que en este sistema
han hecho coincidir conocimiento,
haciendo de ello emblemas?


Porque, más allá de reflexionar,
comprende toda esa baraja,
arquetipos de ayer y hoy,
y todo lo que el tiempo traga.


Podríamos verlos como un sistema
que interpreta más que la palabra,
transporta conocimiento antiguo,
transforma aquello que habla.


Así, importante es apreciar
todo lo que comprende el dibujo,
sabio como sistema es,
mas, lo han hecho cosa de brujos.
Lo han hecho, ¿para qué?
¿para contravenir la palabra?
¿adivinación hay en esto,
adivinación en las cartas?
¿Habrá reflexión en lanzar
y ver que hay en la tirada?
¿Querrás tu futuro alterar
en función de lo que hablan?


Porque, fácil es apreciar
cómo te sugestionan
para moverte en pro de aquello
que parece que condicionan.

Por esto es que te digo
que sabio me parece como sistema,
recopilar cosmogonía de ayer
y símbolos para el dilema.


De esta manera, valen para recordar
aquello que guardan los senderos;
ahora, Sam, pregúntate
¿en dónde es que se dice de ellos?



Juan:


Espere un momento, Maestra Sheng,
parece que coge hilo,
intrigado estoy también
por aquello que Sam dijo.

¿Cuál es la razón
por la que no hay sefirot
para aquella carta arcana
de la Sacerdotisa en tarot?




Maestra Sheng:


Para entender en el árbol
el porqué de esta peculiaridad,
observemos la carta que para ésta
en su baraja guarda Sam.

Saca querida ese arcano
y procurad hablarme de ella.
¿Qué es lo que quiere decir?
¿Cuál es su dilema?
¿Por qué aparecerá aquí
y por toda la tierra,
sentada la gran madre,
por qué llevara diadema?

Si no, llámala tiara,
o corona papal,
la cuestión,
¿qué es lo que corona,
por qué y para qué será?


¿Por qué lleva con ella
un libro o un pergamino?
¿Tomado se habrá, la Sacerdotisa,
todo el te por el camino?


¿Guardará entonces secretos
y por eso es que aparece
con una mirada imprecisa...
mira adentro o de frente?


¿Llevará sus ropas en colores
azul y blanco, rojo y verde,
por aguna razón extraña?,
¿por qué su ropa así se teje?


A los pies lleva la luna,
también lleva un huevo,
¿fue el huevo de las aguas
el que eclosionó primero?


¿Qué serían las aguas?,
¿por qué se halla entrepuertas?
El libro es a la Tora,
lo que a Dios, la botella.


Y, de seguir con la mirada,
puesta en este arcano,
¿por qué sembrado lleva
de granadas un campo?
¿qué es aquello que guarda,
o aquello a lo que da paso?
En el tarot viene ella,
con un libro en el regazo.


También se halla sentada
entre las columnas del templo,
aquel que Salomón construyó
y Dios llegó a verlo.


Son las columnas dispuestas
en blanco y negro, mas bien;
¿significarán las del templo
o van más allá de él?


Hay tanto para preguntarte
cuando observas estas imágenes,
arquetipos de todos los tiempos
con letras, estrellas y viajes.
Si reveláis cada impresión
y cada uno de sus símbolos,
llegaréis a la conclusión
de aquello que, al fin, hízolo.



Sam:


Hízolo el tiempo,
la cultura, también.
Hízolo la experiencia
y la sabiduría de él.
Hízolo las circunstancias
que construyeron una forma,
en todos los lados se tiene
una imagen como norma.

Mas, no todas las imágenes
que encerra mi baraja,
serían arquetipos duros,
algunos son ideales.

Aunque los ideales
parecen ser, más bien,
concentrar la transcendencia
del conocimiento oculto en él.


Juan:

Es curiosa esa palabra,
oculto, para describir
aquello que mantuvieron en secreto,
esotérico es su decir.

En otro momento repasamos
lo que intencionan estas palabras,
ahora te diré enseguida
algo que dice esa carta.

Si de tomar, tomo la tiara:
tomo la coronación.
Veo el ascenso y la alegoría
de lo que es superación.

Ahora, valdría preguntarnos
por aquello que te corona,
en el camino del Tao,
el sufrimiento, te evoluciona.


Así, por igual, para lo que encierra este arcana,
corona que porta la Sibila, la que no es tan anciana.


Mas, sus años lleva encima, no hay quien se los quite,
lleva el tiempo del crecimiento; el tiempo del sufrir, vide.
Vide más en la corona, la culminación, también, vide;
la luz que emana de la oscuridad, y con chispas, así la hice.
Vide la iluminación en ella, la luz del ser vide,
la inteligencia cósmica hallada, más allá de lo que mire.
Vide la guirnalda de hermosura, ¿quién portaría la corona?
La sabiduría que el sufrimiento lleva, en amor todo lo transforma.
Así, te elevas en el espíritu, así alcanzas la corona;
secretos guardados en su regazo, ¿por qué será que los porta?


No podría hacer a la Papisa,
a la dama de la Sabiduría,
a la gran madre del conocimiento,
a Isis, a la Sibila:
sin su diadema o tiara encima,
sin su corona de piña,
sin su guirnalda de entendimiento,
sin su don de sabiduría.

Ahora, si me pregunto
por cada cosa que veo,
si sigo y tiro del hilo
quédome solo y leo, leo.


Leo que se puede decir tanto
de aquello que encierra el símbolo,
...que una imagen porque sí,
nadie así la hizo.


¿Será una imagen universal,
una imagen del todo,
algo que en el ADN,
sin querer, llevamos todos?
¿Asignaremos desde el inconsciente
una imagen a la significación
que viene a portar cada sentido
que conduce nuestra intuición?



Maestra Sheng:


Ésta es la transcendencia
que guardan estas cartas,
conocimiento velado en estaciones,
en estrellas, símbolos, mantras...
en letras hebreas del cielo,
en el conocimiento viejo del alma.

El sincretismo que encierran,
refleja nuestra hermosura,
el camino de la vida hacemos
aquí en la Tierra, y en nuestra Luna.
Así, la Luna es satélite,
la Luna un espejo es,
comprende el subconsciente,
lo que deberas se es.

La Luna también comprende,
que igual que aquí, es allí;
es en el Nilo, también en Méjico,
también Europa, también Pekín...

¿Qué querría decir con ésto?
¡Pues que podría decir!
Cosmogonía hay en el símbolo,
el sincretismo, su devenir.

Ambos comporta la imagen,
para el momento, es descubrir,
porqué es que te aparece ahora
la Sacerdotisa frente a tí.

Así, estamos descifrando,
cada cosa que vemos en ella,
aún nos falta mucho queridos,
¿qué será de la ropa en ella?

Que de tomar los colores,
azul, rojo y oro también se ve;
reales son los colores éstos,
mas no como el rojo y verde, ¿eh?

Rojo y verde son portadores
de lo opuesto en cromatismo,
reales son los colores éstos
así nos viene en el cristianismo.

El Maestro así es que viste,
con el rojo y el verde real,
los colores que Miguel porta,
el Arcángel de la Verdad.

También lo hace en cian y blanco,
así es que viene el Maestro al andar,
la tralla lleva en el suelo,
pescando llega el Mashiáh.

Pescando lleva su cian puesto,
verde y azul hacen cian,
esperanza y corazón lo hacen,
en la garganta lleva verdad.
Vestido con luz nos llega
y con el cian de su reflejo,
colores que, al agua, son
los secretos del cielo.

Que los colores en flor nos vienen,
siempre, recordadlo bien,
doce fundamentales en seis primarios,
así la luz se lee.
Se lee en opuestos,
en complementarios,
el blanco a todos
el trece es.

Luz y agua lo visten,
así es que se viste el pez,
así se viste a Nun primigenio,
así es que se viste al ser.

Se viste de lo que es primero,
de lo que su subconsciente es,
es luz y sabiduría primera,
en su corona se lee.

Mas, ¿habrás de sumergirte en las aguas?
¿habras de, primero, saber
qué es aquello que te sumerge
y cómo nadas con él?

Esto es la sabiduría
que se alcanza con la experiencia,
no es ser docto, ni erudito,
en ninguna de las materias.
Es abrir tu entendimiento
a todo aquello que te rodea,
es seguir el fluir del agua,
así es como es su estrella.

Y ¿qué es la estrella que aquí vemos,
vemos algún astro en él,
en el arcano del que hablamos,
que luz es la que se ve?

Además de ver sabiduría,
el reflejo vemos del ser,
vemos el espejo, ¿dónde lo vemos?
Siempre lo veremos en los pies.

Los veremos enseñando una cosa,
¡a caminar, si no, no hay te!
Lo vemos en los pies, entonces,
entonces, lo vemos en gimel.
Lo vemos en el tres del camello,
en acumular abundancia del ser.
Lo llevamos en el llevar agua,
para el camino: su te.
Lo llevamos en la realización que llaman,
en masonería, la gran G.
Lo llevamos entonces en nuestra riqueza,
eso es lo rico del ser:
abundancia hay en la sabiduría,
la humildad se ase con él.

Mas, como todo, ¿qué nos llega?
Nos llega la dualidad,
gimel está por lo tortuoso
de la abundancia del ser,
así es que también está en esta letra
la vanidad que hay en el tres.

Curioso es que de Dios, ninguno,
de sus poderes comprende gimel,
el tres comprende el todo,
si todo tú tienes en poder,
¿te esforzarías tras la grandeza
que hay en el camino de Él?

Fácil es ver que ésto
no llevaría a tomar te,
tomar te lleva tenerte:
tu misericordia en mi ser.

Y el camino de la misericordia,
como el amor de la madre es,
no quiere para tí otra cosa,
otra cosa que tu bien.

Sería el otorgamiento completo,
el recibir para dar,
el transcender todo aquello
que en la tierra llaman carnal.

Mas, inocente es este amor,
es el más sincero y puro,
siendo imperfectos todos,
¿te enamorarás sin disimulo?

Aquí estriba la encrucijada
que lleva el dos al tres,
elevarte en el espíritu,
está en apartarte del tres.


Y, más te apartas,
más lo consigues,
¿por que será
que esto es?


Así sucede al apartarte,
desde la vacuidad del no ser,
tu dos se vuelve en uno,
se es ser con tu no ser.

Se es ser con el "Uno",
así de grande es,
todo lo contempla la Sibilia:
uno y dos son tres.
Y el tres lo comprende todo,
lo tuviste siempre a los pies,
más en tu adentro se halla solo,
así es como es Bet.

Ese es un gran secreto
de aquello que bien se lee.
Leemos también un astro,
¿y qué en el astro se lee?
¿Está menguante o en creciente,
cómo la luna se ve?
Unas veces es que subimos,
otras nos dejamos caer.

Podríamos decir tanto,
tanto de cada cosa que se ve,
que justo con el agua nos viene
el huevo primigenio, el te.

El huevo del conocimiento,
de la sabiduría, también, es;
el huevo que nos trae a todos,
a la unión de cada ser.

El huevo que fue primero,
lo fecundo también es,
comprende algo adentro el huevo,
¿afuera se sabe que es?


Que la cosmogonía cristiana
también nos dice qué es lo que es,
siempre vino la gallina
a por sus polluelos, en vez.

Mas, siempre le tiraron piedras,
la echaron atrás los ciegos,
aquellos que se hacían doctos,
aquellos nada sabios, sino lelos.

Aquellos que usaban el símbolo
para toda clase de aberraciones,
ocultar como elevar el espíritu,
la primera de sus intenciones.

Porque elevarte en el espíritu,
es deshacerte del ego,
de aquello material que te ata,
de aquello que trae recelo.

Simple sería ver en esto
la primera de sus enseñanzas,
en cultivar tu espíritu está
la mayor de las abundancias.

Mas, como no, ésto, lo vemos,
se oculta el conocimiento y se engaña.
Así, la Sibila está,
la Sacerdotisa de esta carta,
velando la entrada al ser,
de mirar adentro trata.
Trata de lo que es teshuvá,
de esto primero trata,
¿será la teshuvá continua,
o de un momento se trata?

¿Nos conocemos en un instante
o en cada instante más conocemos
aquello que nos eleva hacia arriba,
o aquello que nos ancla al suelo?

Más te conoces, más te elevas,
así se desvanecen los instantes,
mas, en granadas viene el camino,
¿descubriste lo que no amaste?
Estos frutos son esencia
de nuestras más grandes pasiones,
probar las granadas todas,
te traerá, en evoluciones,
conocer cada una de ellas,
conocer de tus dilaciones:
las tentaciones que son tuyas,
cuáles son tus vacilaciones.

Más profundizas por el camino,
más cuenta te darás, entonces,
que las tentaciones son las mismas,
aquí y en todas las regiones.

Mas, sólo por esto no están
las granadas del camino,
granadas que son cortina
a la luz, su destino.

Sabiduría alcanzarás caminando,
sabrás de tí en el camino,
sabrás que la granada se hace
con cientos de sus hijos.
Mirarás hacia muchos lados,
y terminarás viendo los mismos.
Los hijos de la Sibila,
en sus ojos se delatan,
se iniciaron en su camino
y de ésto, en parte, trata.


Así es que llaman a la Papisa,
a la Sacerdotisa también llaman,
la Viuda que, del tarot,
hace fecunda la baraja.

No es que se halle casta y sola,
pero sí es inmaculada,
para elevarse lleva mucho
de lo que tiene cada carta.

Para elevarse, ¿cómo hacerlo?,
¿qué será inmaculada?

Dicho y sod del Zohar es
que los puros llegarán a verle,
subirán la escalera arriba,
se asirán de su trece.

Así, en la viuda, ¿qué se ve?,
se ve el trece del cambio,
el trece que amor es,
si en letras hebreas lo pesamos.

La transmutación del ser es,
así el trece, también es cuatro,
puerta que custodia la Sibila,
no hay que doblegarse en su paso.

Mas, si hay que inclinarse hacia dentro,
en el espíritu, doblegarse;
vemos el dos y el cuatro ahora,
y el tres, y lo que es ternario.

Inmaculado es el corazón
que ha alcanzado la Sibila,
no quiera nadie hacer ver
que solo en la sexualidad estriba.
Porque la sexualidad es la cruz,
todos la cargamos arriba,
nos aferra en nuestras pasiones, todas;
así es que a la tierra te haría.

La soledad de la Papisa
es la impertubabilidad viva,
es haberse hecho del ritmo,
es fluir con la vida.
Es el conocimiento que se haya
comprendiendo las emociones,
aprendizaje que fue social,
y social sigue siendo la gran matrona.

¿Cómo podría el conocimiento
a la Sibila gustarle,
preferirá la Sibila entendimiento,
abstraer por qué ese arte?

Así es la sabiduría
y creo que lo dije al principio,
la madre sabe que es madre,
el padre conoce que es padre.

Y siendo el saber indudable,
incuestionable es su arte,
no requiere de libro alguno,
su corazón siempre lo halle.

Así, la Papisa es Sibila,
Sibila es la Gran Madre,
es la Isis del Nilo,
es el amor de madre.
El amor impersonal es,
el que se otorga por el bien de otro,
el que procura lo mejor sacar
el que lo otorga todo.
Inocente es este amor,
te hablo de la inocencia,
de no llevar agazapado nada,
de no revolver la conciencia.
Es tan grande este amor,
que así es que está en la madre,
está en su fecundación,
en su huevo y en su clase.
Está en su sufrimiento,
así es que su amor nace
del más profundo de los sentimientos:
la misericordia es quien lo hace.


Así, nuestro amor de Verdad
está en abrazar nuestra madre,
está en abrazar cuidarnos,
en conocernos, está la madre.


Está en aprender de todo,
en devolver la otra mejilla,
en ser implacables ante cualquier cosa,
en transformar cualquier desdicha.
Está en hacer oro
del plomo de la perfidia,
está en mantenernos firmes
aunque fluyendo como brisa.


Está en adaptarnos siempre,
está en la superación,
en caminar la escalera arriba,
escalón tras escalón.


Mucho es que encierra este arcano,
ahora sigamos con la Bet.
¿Por qué será importante
ser el dos esta mujer? ................. 650 (6905)

Verónica García-Melero
Loto V. El loto de Sam «la tarotista»: el Amor de Verdad.

El Koen de De Chao Chen.

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Juan 3:8 Reina Valera, (RVR 1960)
Narrador: 

Caminaba Nicodemo
por en medio del camino,
cuando, de repente, un anciano,
le cambió su destino.


Palabras para iniciados
éstas, no son;
son para aquellos que las atesoran
y piensan con el corazón.

Claro que pedir ésto,
¿sería pedir demasiado?
Extraño, se hace, del sabio,
significar su diálogo.

Mas, Nicodemo supo entenderlo,
¿por qué es que sería esto?
En la segunda palabra se logra
descifrar su significado.


¿Sería la palabra segunda?
¿sería metáfora en ella?
¿sería guematría escondida
entre la cifra y la letra?

Pon atención, ahora,
a lo que el sabio le dijo;
t¿endrá significado, entonces,
cada palabra que ha dicho?




El Anciano De Chao Chen:

Cuando un árbol cae, ¿hace algún ruido?
¿Habrá de haber observador?
¿El observador hace el sonido?
¿Dejará la Luna de estar
si de repente no la miro?

Así es el Espíritu en que nacemos,
así es; siempre el mismo.
Nacemos desde el corazón,
nacemos en nuestro camino,
en mirarnos a dentro
en escuchar qué somos,
y para qué vinimos.

Fíjate, cuando el viento sopla,
el Espíritu, en tí, se mueve, hijo;
¿sabrás para que es que se mueve?,
¿sabrás por qué esto es lo que hizo?
¿Sabrás que es tu consciencia
que de despertar vino?

Cuando aprecies que eres uno
con éste fuego sagrado,
serás como el agua en movimiento
serás lo que ocupe en su vaciado.

Alcanzarás tu consciencia
y la de todas las cosas,
alcanzarás la verdad
de la realidad toda

Así es que sabemos
poco del Espíritu,
de bautizarnos con agua,
de glorificar nuestro vino.

Del Espíritu,
su movimiento,
al agua es su fluir,
no quieras abrazarlo contigo
solo acéptalo seguir.

Así es que el verdadero sabio
no interfiere en las cosas,
el devenir de su Espíritu puro
pondrá a cada cosa su forma.


Nicodemo:

¿Habría yo de angustiarme
por lo que me devenga el mañana?
¿Estará en dejar la mochila,
más que a cuestas, olvidada?



El Anciano De Chao Chen:

Rápido has entendido
la verdad de mis palabras;
mas, quiero que me hables del viento
y de la brisa y de la calma.

¿Podrás decirme, hijo,
si la certeza de la brisa
se halla en dejarla sentir,
sin atesorarla con prisa?


Nicodemo:

La brisa, como el viento,
movimiento del aire son;
uno más suave, otro más fiero,
pero lo mismo son.

Son movimientos del aire,
como lo son del corazón;
¿quién podría doblegarlos?
¿tal vez mi corazón?

¿Habré de mantenerme impasible,
dejar al aire pasar,
mantenerme en mi ritmo,
obviar su paladar?

Que, paladar sería tanto
la palabra como la intención;
aquello que el aire trae
y el sabor de su intención.

Por eso es que enmedio,
en el centro del camino,
se puede el aire alcanzar
y dejar su paso y su destino.


El Anciano De Chao Chen:

Me alegra tu pensar,
tu avanzar por el camino;
seguro hayas el agua
que apague tu sed, hijo.

Espero, otro día, encontrarte
en este cruce de caminos;
¿traerás contigo te, agual, sal y vino?
(102 versos)

Verónica García-Melero