Categoría: Alquimia

Nathanael y la Correspondencia.


No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Jesus de Nazareth en Mateo 7:6, Reina Valera (RVR 1960)

Narrador:
 
        Andaba por el camino
        Lao-Jun, solitario,
        cuando encontró de repente
        a un Alquimista andando.
 
05      Se cruzó en su camino,
        así, se interesó por saber
        cómo es en Occidente
        la realización del ser.
 
        Pues mucho se ha ocultado
10      a lo largo de la historia;
        paradójico que quien oculta
        tenga la mayor obra.
 
        Y cuando se habla de lo oculto...
        se ha empercudido tanto el saber
15      que lo han asociado a brujos
        cuando mística es que es
        la persona que busca a Dios
        o la Fuerza de lo que ves.
 
        Virtuosa es su conducta,
20      maravilloso su hacer;
        ...nada de esto entiende el cerdo
        ¡perlas no le echéis!
 
        Que los labios de la sabiduría
        siempre se hallarán sellados
25      para aquellos oídos sordos
        que no buscan de buen agrado.
 
        Pues las puertas del cielo
        solo se le abren a aquel
        que es virtuoso en su camino;
30      Tomás de Aquino nos dijo el qué.
 
 
 
 
Lao-Jun:
 
        ¿Cúal es el principio del mago?
        ¿del mago de verdad?
        ¿de aquel que no doblega para sí mismo,
        para sí, su voluntad,
35      a la voluntad de las gentes
        o la materia del lugar?
 
 
Nathanael, el Alquimista:
 
        El principio del mago,
        que para nada brujo es,
        es no saber de magia alguna,
40      pues solo está en la fe:
 
        dejar al Universo fluir,
        que fluya libre, en su armonía;
        es ser uno con el wuji,
        es la No Acción en tu vida.
 
 

Lao-Jun:
 
45      Me sorprende, Nathanael,
        el concepto que utilizas.
        Te hago yo de occidente.
        Háblame de tu alquimia...
 


 
Nathanael, el Alquimista:
 
        Mi alquimia ,
50      como la tuya,
        en los trazados se lee.
        Geometría sagrada:
        la perfección de lo que ves.
 
        Utilizo el wu wei
55      porque tu comprenderías
        el concepto que comprende
        y qué te explico enseguida.
 
 

Lao- Jun:
 
        Entonces, utilizáis geometría,
        sagrada, como aquí es.
60      Dibújame ese concepto,
        me gustaría saber.
 
 
 
Nathanael, el Alquimista:
 
        Por supuesto que dibujamos
        del Universo, su inmanencia;
        hemos aplicado números
65      y geometría, como ciencias.
 
        Así, nuestra nada no es nada,
        es todo lo que comprende;
        se agita infinitamente,
        y siempre es inmanente.
 
70      El cero para nosotros
        representa el vacío,
        lo primero de lo primero
        que se hace así mismo.
 
        Es algo no diferenciado
75      y matriz es estelar
        de toda polaridad que nos rodea
        y de las dos fuerzas que están.
 
        Femenina y masculina
        son estas dos fuerzas,
80      la primera engendra a la segunda,
        y en el fecundar: la tercera.
 
        Mas, se concibe a la primera
        como si masculina fuera;
        desde la madre nodriza
85      afuera nace su fuerza.
 
        Asi la madre nodriza
        es la no diferenciada,
        el estado primigenio
        donde se mueve la nada.
 
90      Mas, la nada es que se agita,
        se agita su gran vientre;
        hace crecer el impulso:
        de lo masculino, es naciente.
 
        Y éste, en la gran nodriza,
95      en la vasija que lo pare,
        genera un placer intenso,
        como el del orgasmo, se sabe.
 
        Así, con esta eclosión de fuerza
        es que se expande la madre,
100     hace crecer todo,
        lo que se sabe y no se sabe.
 
        Esto podríamos verlo
        en representaciones ocultas,
        el dos de la Papisa es uno,
105     el uno, del Mago, su risa.
 
        Y, la risa en lo ocultado,
        pero que con simpleza se ve,
        es deshacerte de los nudos,
        camina el loco con fe.
 
110     Porque fe ha de depositarse
        en lo que es esta Fuerza,
        no importa el nombre que demos,
        lo que importa es su Grandeza.
 
        Con todo, esa creación primera,
115     después de lo primigenio, es;
        primero, entonces, es masculino,
        el impulso y la luz es.
 

Lao-Jun:
 
        La tercera para mí es clara,
        mas, explícala en tu voz;
120     tal vez, en occidente
        se encuentre la conjunción.
 
 
 
Nathael, el Alquimista:
 
        Si me preguntas por la tercera,
        la tercera es la compensación,
        una frase muy corta
125     explica su condición:
 
        "Como arriba es abajo,
        como abajo es arriba",
        tu camino óctuple es
        y, en la virtud, estriba.



 
Lao-Jun:
 
130     Ésta es la "No Acción"
        que en el Wuji vemos;
        la esencia del Wu Wei,
        de su trazado: un cero.
 
        La No Acción es algo
135     que bien merece la pena
        aclarar cuando de él se habla:
        no forzar es su esencia.
 
        No es lo mismo no actuar
        que no hacer nada;
140     pues en no actuar se deja libre
        el crecimiento de lo que tratas.
 
        Así, la No Acción
        consiste en dejar las cosas
        crecer y seguir su ritmo,
145     seguir su ritmo y su forma.
 
        Nada habrás de forzar,
        es sin esfuerzo en tí mismo;
        ¿ésto que quiere decir?
        Nada fuerces con artificio.
 
150     Esto que parece fácil,
        para nada fácil es que es;
        pocos son los que confían
        en la correspondencia del wu wei.
 
 

 
Nathanael, el Alquimista:
 
 
        Mucho hay de la conducta,
155     en crecer como el wu wei.
        Empieza en ser neutral
        con todo lo que ve.
 
        Así, te diría lao-Jun,
        con ánimo de que me comprendieras,
160     que mucho lleva Occidente
        de tu Oriental sapiencia.
 
        Me hice del camino óctuple,
        ahora camino por enmedio,
        camino en el equilibrio del ser,
165     y empieza en el desapego.
 
 

 
Lao-Jun:
 
        ¡Qué cierto es lo que me dices!
        ¿Habrás de asirte de la bondad,
        de la misericorida, del buen juicio,
        de la justicia y la humildad?
 
170     ¡Claro que en el desapego
        y en esta neutralidad,
        en la virtud de la conducta
        y en el buen caminar
        es que te haces con el Uno
175     inmanencia es tu andar!
 
        Es tu huella inmanencia
        si no se nota en tu andar
        el surco de tu caminando
        y en la No Acción está.
 
180     Porque si caminas dejando
        que sea Wuji quien lo haga todo,
        la perfección de la naturaleza
        hallarás con gran asombro.
 
        Es como dejar la mochila
185     al Cielo, que lo cargue todo;
        mas, pocos son los que esto creen,
        pocos lo caminan todo.
 
        La Ley del Crecimiento
        en caminar todo es que está,
190     adónde quieras que vayas
        siempre tú estarás.


 
Nathanael, el Alquimista:
 
        Se crece siempre considerando
        que como arriba es abajo,
        cada enseñanza de la vida
195     viene del sabor amargo.
 
        Subir al cielo,
        bajar al abismo,
        ésto tiene conocerlo todo.
        Y entre se conoce y conoce,
200     la cruz a cuestas y sobre el lomo.
 
        Que todos llevamos una cruz,
        y hemos de asirla con fuerza;
        acostumbrarnos a que trae enseñanzas,
        así empieza la ligereza.
 
205     Claro que hay que vivir experiencias
        para poder bien decir
        que no hay nada como el centro
        para el mejor vivir.
 
        Así el camino óctuple,
210     que en la correspondencia se aprecia,
        está en vivir la virtud
        que en el centro se tercia.
 
        Ambos lados de la balanza
        excelsos son para el desapego,
215     ni mucho de uno u otro:
        el equilibrio es enmedio.
 
        Si tercio arriba y tercio abajo,
        en el centro se ve
        el hexagrama de la abeja
220     y el panal de la miel.
 
        Perfecto es el seis en la tierra,
        es el dos veces tres,
        todo lo que alcanza materia
        tiene el misterio que ves.
 
225     Y materia es energia,
        así es que se haya en todo,
        se haya en el cuerpo carnal
        junto a todo lo que somos.
 
        Que se vivie de pan y agua,
230     pero de la palabra también;
        mucho necesita el crecimiento
        de la sabiduría del hacer.
 
        Así, el espíritu vive
        mejor y con más viveza,
235     cuando se nutre de la palabra
        que le eleva la conciencia.
 
        ¿Habrá de necesitar un cambio
        considerable la sociedad?
        Ya he visto que se habla
240     de Inteligencia Espiritual.
 
        Ésta traspasa las emociones,
        traspasa la que es emocional;
        un día alcanzarán el conocimiento
        que sobre todas es que está.
 
245     Que el "Estado de Flow" se alcanza
        cuando elevamos la conciencia:
        tanto nos gusta algo
        que, al tiempo, perdemos cuentas.
 
        La atención se hace plena,
250     la focalización, también,
        no te dispersas de tu objetivo;
        en tu entusiasmo se ve.
 
        Pues ese entusiasmo, amigo,
        es como un soplo de Dios,
255     es el soplo de la energía,
        el Espíritu lo hace dador.
 
        Este ejemplo bien explica,
        como arriba es abajo.
        Si arriba todo es excelso,
260     así el Flow cuando trabajo.
 
 

Lao-Jun:
 
        Ahora que has puesto ejemplos
        y te has puesto tan psícologo,
        deja que te hable de Jung
        y la de la Correspondencia un poco.
 
265     Para Jung la sincronicidad,
        o sincronicidad en los eventos
        - ese poder sutil...
        del Wu Wei, su viento-,
        es reflejar el macrocosmos,
270     en el interior, adentro,
        en el microcosmos del ser,
        de tu arriba y abajo, el centro.
 
        Esa "No Acción",
        del rey soberano
275     está en practicar la virtud:
        todo le viene a la mano.
        Nada ha de forzar,
        solo dejar fluir las cosas,
        el premio de su bondad
280     es la sincronicidad toda.
 


Nathanael, el Alquimista:
 
        Por cierto, Lao-Jun,
        llevo un té delicioso:
        ni frío, ni caliente,
        ni verde, ni rojo...
285     ni débil, ni fuerte...
        pero sabe sabroso.
 
 

Lao-Jun:
 
        Cansado es que me siento,
        ¡qué nos de la sombra un rato!
        Echarse cuando lo pide el cuerpo...
290     ¿será una cosa de sabios?
 
        Además, con este buen tronco,
        ¡qué sincronicidad la nuestra!;
        una mesa, es que parece,
        ..hasta se ve algo de leña.
 
295     Ven aquí, sentémonos juntos
        a la sombra de este árbol;
        mucho hemos hecho camino...
        ¿para cuándo el trago?
 
        La boca llevo sequita,
300     me cuesta hablar...
        lo que hablo;
        le he puesto los ojos encima...
        quiero beber de ese vaso.

Verónica García-Melero
El Libro de los Cuentos. Nathanael y la Correspondencia.

Aspectos históricos de la Alquimia.

Entrada Reeditada. Primera publicación 27 de Septiembre de 2019.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Eclesiastés 3:1

Desde esta entrada queda inaugurada la aventura de ir explorando, junto a mis lectorxs y seguidorxs, la Alquimia. La inspiración del OKO de negocioonline.net.

Acercar conocimiento al respecto del sincretismo de los símbolos puede resultar interesante, especialmente porque devienen conocimiento histórico, cultural y, sobretodo, religioso.

No obstante, se espera traer información de carácter estrictamente científico; es decir, aquel que nos podemos encontrar en revistas que promueve la Comunidad Científica en cualquier área de conocimiento.

El post de hoy es el trabajo de Vargas (2017) sobre los «Aspectos históricos da Alquimia», siendo el editor, «La sociedade Brasileira de Psicología Analítica».

 La temática del trabajo gira en torno a los aspectos históricos de la Alquimia interrelacionados con la psicología analítica, el alma y la materia y las proyecciones de la materia.

Siendo un artículo breve, se ha considerado su traducción al castellano – está escrito en portugués-, más que hacer una síntesis. La información, en su conjunto, se considera de gran interés.

«Aspectos históricos da Alquimia», por Nairo de Souza Vargas (2017):

Traducción:

El autor hace un viaje a través de los orígenes de la alquimia y su existencia, en diferentes culturas y en diferentes tiempos. Reconoce que la Alquimia se originó a partir de técnicas mágico-míticas que surgieron con el despertar de la conciencia. La diferente alquimia encarna diferentes sabores que buscan comprender las relaciones cósmicas del hombre con la materia. En cuanto al objetivo, la Alquimia precedió a la Química, y lo subjetivo, a la Psicología. Todo asunto tiene un alma que es perenne. Sus cuerpos, sin embargo, son formas transmutables. La física moderna, como Alchemy, admite la transmutación de la materia. La conferencia que hizo Jung del símbolo alquímico, como una proyección de experiencias personales y arquetípicas inconscientes, hizo posible una comprensión psicológica del simbolismo alquímico completo. El autor dice que una vez que la naturaleza real de la psique trasciende la conciencia, el psicólogo moderno debe saber que solo el proceso psicológico puede describirse como un misterio de la vida o de su propia materia.

Es imposible decir dónde, cuándo y cómo surgió la alquimia. Sus orígenes son diversos, inexactos, difusos y discutibles.

También hay varias versiones de la etimología de la palabra alquimia. Parece referirse a Egipto (Khem o khan, antiguo nombre de Egipto) y al artículo árabe definitivo «al» dando al-chimia, (la tierra negra). También parece provenir de la raíz griega chemeia, de la química egipcia, negro, que puede referirse a la tierra negra (Egipto), el negro de la oxidación de metales o el color negro y sagrado de los sacerdotes egipcios que lo prepararon en secreto, de ahí el tinte. término «Arte negro» como el arte de la perfección en la búsqueda de lo divino.

Como muestra Eliade (1979), la alquimia tendría mucho que ver con las técnicas arcaicas, mágico-míticas de la humanidad que debieron surgir con el despertar de la conciencia. Tener instrumentos (como piedra y madera) y poder usarlos como utensilios tiene que ver con tomar conciencia y adaptar al hombre a su entorno natural.

Las técnicas, por el contrario, surgen cuando el hombre promueve la adaptación del entorno natural a las necesidades humanas para satisfacer sus conciencias.

El surgimiento de la conciencia trae algo separado de la naturaleza, pero también la percepción de los límites de la conciencia misma, es decir, el miedo a lo que permanece desconocido y fuera de él, es decir, el miedo a la noche con sus sueños y la muerte.

En la oscuridad de la noche, el hombre no sabe a qué atenerse. Por lo tanto, la conciencia tiene que ver con la luz y la iluminación por un lado y no la conciencia tiene que ver con la oscuridad y lo desconocido por el otro. Esta experiencia interna que se manifiesta como conciencia también aparece como emociones, como el amor y el miedo. Este aterrador interior se parece a lo sobrenatural con dioses, fantasmas y demonios y parece sobrevivir a la muerte, ya que los seres humanos pueden pensar y desear más allá de lo que es claro y distinto en la conciencia. Tenemos entonces dos polos: la conciencia instrumental, clara y discriminada, que surge junto con la creencia en lo sobrenatural del que forma parte el alma humana. La idea de que la combinación de opuestos, el polo de luz, la naturaleza (conciencia) y el polo oscuro, sobrenatural (inconsciente), es propicio para el crecimiento, impregnará todo el trabajo alquímico (opus).

Si la alquimia se origina en técnicas arcaicas mágico-míticas, solo puede instituirse como conocimiento, a partir de una sabiduría que busca comprender las relaciones cósmicas del hombre con la materia.

La sabiduría puede ser formulada por un hombre, el hombre sabio (tipo Confucio) que busca entender estas relaciones de una manera que puede o no ser aceptada. Con el advenimiento de las religiones reveladas, se considera que la sabiduría proviene de Dios, sabio y único, que habla por boca de su profeta. En varias civilizaciones antiguas, encontramos alquimia que aportó valores que fueron incorporados por la alquimia europea. El razonamiento alquímico es principalmente deductivo y se basa en dos premisas a priori: la unidad de la materia y la existencia de un potente agente transformador llamado «piedra filosofal». Podría curar las imperfecciones de los metales ennobleciéndolos en oro, un símbolo de lo perfecto e incorruptible. Del postulado de la unidad de la materia se deduce que un agente podría curar enfermedades humanas y prolongar su vida. La piedra filosofal sería esta medicina perfecta, llamada así por el elixir de la vida.

En muchas civilizaciones antiguas había técnicas complejas y refinadas, por ejemplo, técnicas con tinturas, vidrios polarizados y metalurgia en Egipto que fueron asimiladas por la alquimia, por la cual se creía que las cosas materiales estaban cargadas de cosas divinas.

En Caldea existía la astrología que asociaba los planetas con los metales y el destino de los hombres. La alquimia china ha desarrollado técnicas de preparación de elixir para tratamiento médico y prolongación de la vida. Se consolida cuando sobre estas técnicas y también técnicas metalúrgicas se aplica la sabiduría del taoísmo. En la alquimia hindú, ocurrieron cosas similares a las chinas, cuando, con técnicas arcaicas, surgieron interpretaciones sabias del hinduismo.

De los sumerios y babilonios surgieron las técnicas para obtener metales de minerales y la producción de aleaciones de metales como el bronce, realizadas como ceremonias religiosas. Para derretir el hierro hay que esperar el momento adecuado en que Marte sería propicio. Para su fundición, el hombre debe estar preparado. Era el momento de Kairos, que iba a ser el momento adecuado para ciertas operaciones alquímicas.

Hubo un gran florecimiento de la alquimia en Alejandría en los siglos segundo y tercero, que muchos consideran el más maduro y completo. Hubo algunas propuestas alquímicas en el siglo I a. C., pero difíciles de identificar y localizar. Las reflexiones de la filosofía griega y los neoplatonistas ampliaron y enriquecieron las percepciones de los alquimistas helenísticos.

En el siglo VIII, a través de Siria y Persia, la alquimia ingresó a los países árabes, principalmente desde Alejandría. Entre los árabes, floreció en dos hilos diferentes, uno esencialmente práctico, vinculado a la artesanía y la medicina (extrovertido), y otro vinculado al misticismo, visto como introvertido y lleno de secretos. El primero, vinculado a los sunistas, se redujo a la química, teniendo en Al-Razi su exponente, quien introdujo la necesidad de cuantificar los materiales. El segundo, vinculado a los chiítas, tenía en Mohamed Ibn-U-mail un gran místico, conocido como Senior, su nombre en latín, en alquimia europea.

En el siglo X, la alquimia regresa a la civilización cristiana por los árabes en Europa (España y Sicilia), uniéndose a la filosofía escolástica y la sabiduría cristiana.

Para muchos, la alquimia, al menos helenística, sería la hija del encuentro de la tecnología química y mágica egipcia con la filosofía presocrática, preocupada por el cosmos, el tiempo y la materia, y la filosofía de los neoplatonistas. Para muchos, por lo tanto, la alquimia solo madura con los alejandrinos, cuando, junto con técnicas antiguas, tenemos un conjunto de doctrinas con sabiduría y afirmaciones religiosas en los siglos segundo y tercero.

A partir de este momento también llega la unión de la alquimia, la filosofía de los neoplatonistas con la Cabalá judía, la manía caldea y la mística egipcia. En algunos autores alquimistas existía una verdadera teurgia, es decir, la manipulación mágica de los dioses para la satisfacción de los deseos humanos. Cada materia es la misma, en sus diferentes formas de presentación, inicialmente la misma en su origen, es la «prima materia», que por diferentes procesos evolutivos adquiere diferentes formas. Cada materia tiene un alma común que es permanente en sí misma. La forma o cuerpo externo, son modos de manifestación del alma del mundo (anima mundi) y, por lo tanto, formas transitorias y transmutables en otras formas.

En esencia, estos puntos de vista se parecen mucho a los puntos de vista modernos de la física moderna. Esta verdadera «alquimia moderna» ha demostrado la posibilidad de transmutación de elementos. La «piedra filosofal» sería un catalizador fantástico, capaz de provocar cambios en la materia. Un gran catalizador sería, por ejemplo, un bombardeo de neutrones que inicia la desintegración del uranio 235 en otros elementos. Lo que una vez fue imaginación ahora está demostrado.

La idea de la transmutación está implícita en la teoría de Aristóteles de los cuatro elementos. La naturaleza busca la mejora. De las ideas griegas, parece haber habido una extensión de la concepción de la piedra filosofal y el elixir de la vida como agentes que buscan la perfección para el mundo inanimado y animado.

Uno de los primeros títulos de la alquimia helenística es la física del pseudodemocrito, que muestra al mago caldeo Ostanes en el templo de Memphis y, a través de un aforismo zoroastriano, recibió las recetas para obtener oro y elixires para la inmortalidad, justificado por la teoría griega de los cuatro. elementos, manía caldea, astrología y el rito de fuego del zoroastrismo.

En la Edad Media, influenciado por otra alquimia, el europeo se convirtió en un gran sistema filosófico que busca penetrar y armonizar los misterios de la creación y la vida. Proponen relacionar el microcosmos del hombre con el macrocosmos del universo.

La alquimia es mucho más que una forma rudimentaria de ciencia experimental. La búsqueda de la transmutación de la materia inanimada, los metales, es solo un objetivo incidental.

 

El inconsciente puede proporcionar modelos que se pueden alcanzar directamente desde dentro de la personalidad y estos pueden adaptarse a la realidad externa. Von Franz (1980) habla de dos posibles explicaciones para este fenómeno: el inconsciente es consciente de otras realidades o es parte de la misma cosa que constituye la realidad externa, porque ignoramos cómo el inconsciente se adhiere a la materia.

El inconsciente no material proporciona ideas sobre la realidad material, o está vinculado a la materia como un fenómeno de la misma. Von Franz cree que Jung estaba inclinado a pensar hipotéticamente que el inconsciente tiene un aspecto material, por lo que lo sabe. Habría un vago fenómeno de conciencia en la materia.

Estamos ante un misterio que no podemos entender. Esto puede ponernos en la posición más humilde y modesta de describir fenómenos de acuerdo con nuestro conocimiento actual y reconocer nuestra ignorancia científica de la comprensión de tales fenómenos.

Como nos muestra la historia, la alquimia ha existido en innumerables civilizaciones durante siglos y está algo viva en nuestras ideas.

Por lo tanto, en el estudio del trabajo de Jung, su libro Psychology and Alchemy (1991) tiene una importancia fundamental, que muestra cuánto tiene que enseñarnos sobre la psique humana y su funcionamiento. En cierto modo, los analistas junguianos somos todos alquimistas, pero más conscientes de nuestro trabajo.

Los alquimistas sabían que la producción de la piedra filosofal era un milagro que solo podía ocurrir al mismo tiempo Deo.

El psicólogo moderno debe saber que, en términos científicos, solo puede presentar una descripción de un proceso psicológico, ya que su naturaleza real trasciende la conciencia, como el misterio de la vida o la materia.

El psicólogo no explica el misterio, sino que lo acerca un poco más a la conciencia individual, demostrando sobre la base de datos empíricos el carácter real y experimental del proceso de individuación.

Como dijo Jung, es parte de la ética del investigador poder reconocer el punto en el que su conocimiento alcanza su límite.

Este límite significa el comienzo de un conocimiento superior.

Autor: Nario de Souza Vargas

Traducción: Verónica García-Melero

Bibliografía:

Vargas, N. de S. (2017). Aspectos históricos da alquimia / Aspectos históricos de la alquimia / Hysyoric aspects of alchemy. Junguiana, (2), 69. Retrieved from http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=edssci&AN=edssci.S0103.08252017000200008&lang=es

Bibliografía citada por el autor:

  • Eliade, M. F. (1979). Alquimistas. Rio de Janeiro, RJ: Zahar
  • Jung, C. G. (1991). Psicologia y alquimia. Petrópolis, RJ: Vozes
  • Jung, C.G. (1997). El Ser y el inconsciente. Petrópolis, RJ: Vozes
  • Von Franz, M. L. (1980). Alquimia. São Paulo, SP: Cultrix
Es posible que lo hayas visto en alguna ocasión, es un grabado muy recurrido en psicología analítica. Flammarion, grabado de madera de autor desconocido. Apareció por primera vez en 1888, en Camille Flammarion L’atmósfera.

El Anillo de Fuego.

La posesión de cualquier cosa empieza en la mente.

Bruce Lee
Narrador: 

Estaban enamorados,
la Luna y el Sol,
estaban reconociendo
toda su pasión;
se amaban en la ausencia, (05)
también en la lejanía,
se amaban con locura;
mas, no se veían.


Este amor sincero,
que, de su inocencia, nació, (10)
los acercó a conocerse
y a transformarse los dos.
Los llenó de alegría
y también de contento;
mas, no podían verse, (15)
éste era su anhelo.


El Sol:


Yo soy de muchas palabras,
resuelto, decidido...aunque protector;
fuerte, también enérgico,
para cualquier cosa, todo un campeón. (20)


Mas, tú con tu resistencia
con tu magnetismo y toda tu atracción,
con esa sensibilidad al moverte
que con tu energía...eres absorción;
has hecho que atenue mis ansias, (25)
que refrene mi nervio, mi consternación.


Este sosiego que me das, Luna,
me ha hecho ser más resistente,
ha hecho ganar en mí,
la perseveración, como suerte. (30)


Siendo ahora más paciente
y más comedido...

Como no te veo, porque tu te alejas
cuando estoy encendido..
no puedo evitar mis ansias (35)
y decirte, amor, todo lo que digo.



La Luna:


Esto que ves en mí,
por igual lo has hecho crecer,
has transformado mi persona
me has hecho renacer. (40)


Me has llenado de energía,
me has llenado de ilusión,
me siento como una niña,
me siento llena de acción.


Has hecho que mi apatía (45)
se vuelva toda emoción,
mi sensibilidad se ha transformado
en empuje, fuerza y pasión.


Antes era contenida,
contigo soy expansión; (50)
tu hablar, me llena de vida,
ahora soy: seducción.




El Sol:


Pues sí que me seduces, reina,
me ha enamorado tu seducción,
tu piel pálida y serena, (55)
tu voz dulce y tu persuasión.


Haces que me sienta distinto,
contigo me siento mejor;
no solo conmigo mismo,
sino con todo mi alrededor. (60)


Me encanta, de tí, el misterio,
tu integridad ytu visión.
Y, ¡cómo no!, la pureza
del misterio de tu compasión.




La Luna:


¡Ay, mi Sol!, ¡eres increible!, (65)
que persuasión la de tu voz,
sí que veo tu luz de mi reflejo
reflejada en tu interior.


Pero..he de confesarte,
que también has cambiado mi ser, (70)
ahora..me gusta ansiarte,
así es que te anhela mi ser.


Me has llenado de dicha, toda,
y la generosidad que hay en tí
me culmina con misericordia, (75)
belleza has inspirado en mi vivir.


Pero, como no te tengo, Sol de mi vida,
siempre salgo en la oscuridad,
he ganado en perspicacia
y con Dios es que quiero hablar. (80)


Dios:

Pues no te tardes, Reina mía
que soy todo oídos, vida.

¿Cómo es que quieres hablar?
Te había gestado poco parlanchina,
serena, tímida y pasividad. (85)


Pero, como dices que estás dispuesta
a, conmigo, Reina, algo tratar...
Dime, ¿qué quieres en esta mesa
que cambie, quite o ponga en otro lugar?


La Luna:


Me siento muy sola, ¡Dios mío! (90)
me duele mi respirar,
amo al Sol con locura
...ni vergüenza me da esto hablar.


¿Cómo nos has hecho de esta manera?
¿por qué no lo puedo ver? (95)
¿salgo cuando él se acuesta?
¿oscuridad, para mí, por qué?


Yo quiero más que su reflejo,
yo quiero quererlo encontrar,
yo quiero que nos amemos, (100)
¡ni vergüenza me da esto hablar!




Dios:


¡Sí que te has hecho persuasiva!
¡Menuda es tu seducción!
Y yo que me esperaba el trato
hablando, regateando al Sol. (105)


Pues, os concedo un gran regalo,
el más bello de los encuentros os doy,
será furtivo, pero intenso,
y será para siempre el amor.


Tened esta alianza, (110)
un anillo de fuego es,
que dibujareis en el cielo juntos,
¡que en vuestro camino os encontreis!


Y, hoy que te has empeñado...
de los hombres, os abro la puerta; (115)
os cambio de dimensión, mis cielos,
y para siempre os la dejo abierta.


Hallad lo que os revelo
en este nuevo pacto dador,
que vuestra luz se una por siempre (120)
y que siempre reine el amor.



Verónica García-Melero

Nota.

Celebrando hoy, día 21 de Junio, que coincide un eclipse de Sol con el Solsticio de Verano. Un momento espectacular en nuestro Cielo y espacio-tiempo. Se alcanzará a verlo en la Tierra alrededor de las 5:45 pm.

Curiosidad: La puerta de los hombres: nombre simbólico con el que los griegos antiguos denominaban al Solsticio de Verano.
El Libro de los Cuentos: El Anillo de Fuego

Lao-Jun y la Polaridad.

Si tu disponibilidad a dar felicidad es limitada, también lo será tu disponibilidad a recibirla.

Reflexión 4ª del Hua Hu Ching, Lao-Tsé
Narrador:

Caminaban por el medio del camino,
un viejo Maestro y su alumno, también;
los había unido un dilema,
el que su alumno le trajo a él.

Andaba algo perdido, (05)
después de su trabajo hacer;
aunque éste se hubiera limpiado,
contaminación creía tener.

Así, de seguir su diálogo
conoceremos, más bien, (10)
qué es aquello que le preocupa,
cómo es que se preocupa y porqué.




Lao-Jun:

Dime, querido Xia,
¿qué te trajo hoy a mí?
Te hacía lejos, con mucha dicha, (15)
¿me equivoco o es así?


Xia:

No sabría cómo decirle,
pues, se equivoca y es así.
Siento que el Te he alcanzado,
mas, ¿me habré salido porque sí? (20)

En fín, he caído en la iracundia,
con sentido y hiel, es así.
Mas, ¿será ésta mi resistencia
o el ensimismarme en mí?

¿Lao-Jun, tengo motivos (25)
cuándo con mal se paga el bien?,
¿cuándo te hieren sin sentido,
por amedrentarte más bien?



Lao-Jun:

Humano es errar,
¿por qué tomarlo así? (30)
Te quivocas cuando así lo aprecias,
hasta errar es así.

Si no te he hablado antes
de lo que llaman polaridad;
lo haré, Xia, ahora, (35)
y te velaré una verdad.

Si todo es doble,
dos polos tiene, más bien;
¿serían opuestos el semejante
y el antagónico, también? (40)

¿Son los opuestos idénticos
en su naturaleza, Xia?
En diferente grado se expresan;
de las cosas: su valía.

Así, los extremos se tocan, (45)
los opuestos también
en el devenir de su flujo,
en la verdad de su ser.

Porque, la verdad del ser de las cosas,
media verdad es; (50)
una parte trae su axioma,
la otra, lo hace nacer;
una opaca lo que toca,
la otra, lo toca a placer;
¿será la verdad que conoces (55)
toda la verdad que se ve?

Así, en el punto intermedio
se halla la gran virtud;
frío y calor: temperatura;
resplandor: oscuridad y luz. (60)

¿Resplandece lo que se apaga?
Créeme, yo creo que sí;
aunque sea muy diminuta
luminiscencia hay ahí.
Porque, de apagar lo que brilla, (65)
el brillo lo lleva en sí;
y el apagarlo porque brilla,
mucho dice de sí.

Ahora, quiero escucharte,
¿cuál es tu apreciación?, (70)
¿habrás entendido, Xia,
qué es este resplandor?


Xia:

De considerar el brillo,
consideraría, más bien,
que aquellos que luz propia llevan (75)
la dejan para otros: su Te.

Así, al brillar: alumbras,
enciendes la oscuridad,
resplandeces porque hay ésta,
si no, ¿brillo habrá? (80)

Simple es, apreciar en ésto,
ésta: tu gran verdad.
Todo aparece con dos polos,
así es la polaridad.

Se resplandece porque hay brillo (85)
y, por supuesto, oscuridad.
Oscuridad que, con su ritmo,
también se vuelve claridad.


Lao-Jun:

Te veo en el camino,
no te has apartado de él. (90)
Errar es algo humano,
rectificar, de sabios, es.

Cuando la oscuridad te esté acechando,
aprecia su media verdad,
verdad es que te acecha por algo, (95)
y el algo en el brillo está.

Si te pongo otro ejemplo,
mejor lo haré con emociones;
pues, entre grande y pequeño, hay mediano;
¿qué es mediano en sensaciones? (100)

Tenemos aquello que nos agrada,
aquello que nos desagrada, por igual;
también tenemos el disgusto que nos causa;
y el placer que nos atrae más.

Así es la polaridad de la paz, (105)
la que se haya en la quietud,
el punto intermedio entre amor y odio,
esa es su gran virtud.

La luz es al amor,
lo que la oscuridad al odio; (110)
paz hay en el medio del camino,
resplandor es lo que toco.


Xia:

Hacer hincapié en la voluntad
y en el conocimiento de las cosas,
fácil me conduce, Lao-Jun, (115)
a ver la simpleza, que siempre asoma.

El camino simple conduce a la paz,
también a la virtud y a la abundancia;
¿estará la felicidad en tu disponibilidad,
será pequeña si es limitada? (120)

Pues, así como te dispones,
así como das, recibes;
¿será tu felicidad grande
si además de no dar, la costriñas?

Hasta ésto es dual, (125)
el dar y el recibir;
si tu disposición es por hallar,
tu disposición es recibir;
mas, si solo está en dar,
mayor será su recibir. (130)

Mas, entre ellos, la virtud
sería el regalo del Cielo;
ni quiero tanto para mí,
ni lo que busco lo quiero;
quiero en mi dar y recibir, (135)
aquello que del Cielo, velo;
gran tesoro es éste;
y pocos llegan a verlo.


Lao-Jun:

No busques nada para tí,
no dejes que crezca el ego; (140)
tampoco te dejes influir
por los deseos de ajenos.
Pues todo lo que en el te se alcanza,
se logra por la virtud,
siendo la paz su estado (145)
y el regalo, su gratitud.

Ahora, recuerda la virtud indiscriminada:
cuida a aquellos que lo merecen,
cuida a los que no merecen nada.
Extiéndete en todas direcciones (150)
sin pensar, solo avanza:
como las manecillas del reloj
y, así, en el Tao, te anclas.


Xia:

Lao-Jun, antes le he mencionado
el ritmo de las cosas; (155)
aquello que oscuro fue un día,
en su ritmo, luz brota.

¿Podría acercarme, Maestro,
alguna de sus reflexiones?
Más avanzo en un momento (160)
que a través de mis cuestiones.


Lao-Jun:

¡Jamás aseveres eso!
¡Cómo estás hijo mío!
De no cuestionarte las cosas,
de la puerta, no pasas del quicio. (165)

Precisamente tu reflexión,
aquella que te condujo a ésto,
si bien recuerdo, fue tu resistencia
y ahora su esencia te expreso.

En la polaridad de las cosas (170)
un Taijitu se ve;
dos que se complementan,
óctuplo es su Te.
Ternarios son dos que se unen
y en el medio está su infinito; (175)
el número nueve es
de la gravedad, su destino.
Así, en el centro se halla
la virtud de las cosas;
sin saber de tu resistencia (180)
caminarás ciego, en sombras.

Así, tu resistencia
te trajo una gran enseñanza:
aceptar que así ha sido;
ésa, la primera ganancia. (185)

Otra enseñanza te ha traído:
la de la verdadera esencia.
El Tao brota del ser
y la aceptación: tu prudencia.

¿Habrás de aceptar tu debilidad, (190)
aquello que te hace humano,
aquello que te sacó de quicio,
aquello que te ha irritado?
¿Habrás de cuestionar su verdad,
aquello que lo produjo, (195)
aquello que lo hizo nacer,
aquello que lo indujo?

Así, hemos visto Xia
la importancia de la polaridad,
ésta nos enseña algo: (200)
aceptar la dualidad.
Y la dualidad contempla
la forma y la no forma,
puerta y ventanas se ven,
mas, su espacio las orma. (205)
Incluso podemos decir que
de la casa, éstas, sus formas;
la no forma , el espacio entre ellas,
de la casa, tu alfombra.

Aquí esta lo ternario, (210)
el dilema más sutil,
no forma y forma se unen
y comprenderlo: su fin.

Has comprendido que en soltar,
en dejar las cosas fluir, (215)
apartas de tí la cólera,
a tu resistencia le das fin.

Has comprendido que en soltar
está el fluir de las cosas,
el sabio no interviene en ellas (220)
y a todo le llega su hora.

Has comprendido que en soltar
está la aceptación de todo,
abstraer que no hay separación
y el antagonismo, renunciarlo todo. (225)

La Alquimia no es otra cosa
que transmutar el plomo en oro;
virtud armoniosa que se alcanza
en fluir como el agua, solo.

De todo es que se habla, (230)
cuando se habla del todo;
mas, hablaremos del ritmo, Xia,
al caminar otro trozo.


Verónica García-Melero



El Koen de De Chao Chen.

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Juan 3:8 Reina Valera, (RVR 1960)
Narrador: 

Caminaba Nicodemo
por en medio del camino,
cuando, de repente, un anciano,
le cambió su destino.


Palabras para iniciados
éstas, no son;
son para aquellos que las atesoran
y piensan con el corazón.

Claro que pedir ésto,
¿sería pedir demasiado?
Extraño, se hace, del sabio,
significar su diálogo.

Mas, Nicodemo supo entenderlo,
¿por qué es que sería esto?
En la segunda palabra se logra
descifrar su significado.


¿Sería la palabra segunda?
¿sería metáfora en ella?
¿sería guematría escondida
entre la cifra y la letra?

Pon atención, ahora,
a lo que el sabio le dijo;
t¿endrá significado, entonces,
cada palabra que ha dicho?




El Anciano De Chao Chen:

Cuando un árbol cae, ¿hace algún ruido?
¿Habrá de haber observador?
¿El observador hace el sonido?
¿Dejará la Luna de estar
si de repente no la miro?

Así es el Espíritu en que nacemos,
así es; siempre el mismo.
Nacemos desde el corazón,
nacemos en nuestro camino,
en mirarnos a dentro
en escuchar qué somos,
y para qué vinimos.

Fíjate, cuando el viento sopla,
el Espíritu, en tí, se mueve, hijo;
¿sabrás para que es que se mueve?,
¿sabrás por qué esto es lo que hizo?
¿Sabrás que es tu consciencia
que de despertar vino?

Cuando aprecies que eres uno
con éste fuego sagrado,
serás como el agua en movimiento
serás lo que ocupe en su vaciado.

Alcanzarás tu consciencia
y la de todas las cosas,
alcanzarás la verdad
de la realidad toda

Así es que sabemos
poco del Espíritu,
de bautizarnos con agua,
de glorificar nuestro vino.

Del Espíritu,
su movimiento,
al agua es su fluir,
no quieras abrazarlo contigo
solo acéptalo seguir.

Así es que el verdadero sabio
no interfiere en las cosas,
el devenir de su Espíritu puro
pondrá a cada cosa su forma.


Nicodemo:

¿Habría yo de angustiarme
por lo que me devenga el mañana?
¿Estará en dejar la mochila,
más que a cuestas, olvidada?



El Anciano De Chao Chen:

Rápido has entendido
la verdad de mis palabras;
mas, quiero que me hables del viento
y de la brisa y de la calma.

¿Podrás decirme, hijo,
si la certeza de la brisa
se halla en dejarla sentir,
sin atesorarla con prisa?


Nicodemo:

La brisa, como el viento,
movimiento del aire son;
uno más suave, otro más fiero,
pero lo mismo son.

Son movimientos del aire,
como lo son del corazón;
¿quién podría doblegarlos?
¿tal vez mi corazón?

¿Habré de mantenerme impasible,
dejar al aire pasar,
mantenerme en mi ritmo,
obviar su paladar?

Que, paladar sería tanto
la palabra como la intención;
aquello que el aire trae
y el sabor de su intención.

Por eso es que enmedio,
en el centro del camino,
se puede el aire alcanzar
y dejar su paso y su destino.


El Anciano De Chao Chen:

Me alegra tu pensar,
tu avanzar por el camino;
seguro hayas el agua
que apague tu sed, hijo.

Espero, otro día, encontrarte
en este cruce de caminos;
¿traerás contigo te, agual, sal y vino?
(102 versos)

Verónica García-Melero