Loto V. El loto de Sam «la tarotista»: las Columnas del Templo.

Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.

Proverbios 31:31 RVR 1960

Sam:

Antes de seguir con la Pesaj,
dejemos una cosa clara,
mucho llaman mi atención
las columnas de la entrada.

Mucho hemos dicho de ellas,
eso no hay quien lo niegue,
mas, que no quede en el tintero
lo que el dieciocho tiene.

Si no, busquemos significado
en los metros de esos codos:
ocho coma diez a las columnas
que, en longitud, es su todo.

¿Hay alguna razón por la que,
a cosas, pongan nombre?
¿Esto es por casualidad
o alguna verdad se esconde?


Juan:

Ahora que preguntas ésto
es que me acuerdo de Jehovanisí,
el nombre con que Moisés
a su altar llamó, y no porque así.

Que Jehovanisí significa
mucho para este espacio:
vestiduras sagradas de Dios
ese es el significado.



Maestra Sheng:


Ahora que mencionais ésto,
decidme, ¿qué os parece este nombre,
Acacia es que me llamo ahora,
Acacia, ahora, es mi nombre?

¿Creéis que es una estupidez
de esas que usan en clave,
o hay mucho para transcender
cuando de este hablar se sabe?




Juan:


Si me hablas de Acacia...
¡en qué podría pensar!
Ya me dijo que en su embarazo,
cuando esperaba ser mamá,
le dió por ver esta novela...
Acacias treinta y nueve, ¿verdad?



Maestra Sheng:

Umm..justo es mencionarlo
y con ésto de la permutación,
de hacer girar los sentidos,
de hacer girar la intención;
es un noveinta y trés que se lee,
mucho encierra su valor.

Un valor que, para escuelas,
voluntad y amor es,
mas, lo utilizan con mano izquierda
y nada me gusta su quehacer.

Que con poco que lee una,
fácil puede apreciar
que doblegar la intención de otro,
porque sí, a tu voluntad,
de amor a Dios no lleva nada,
por los frutos los conocerás.

Pero, ahora a lo que vamos,
como me has dicho, Juan;
Acacias es esa novela,
que poco tardé yo en tragar.
Que la tensión por los suelos,
y el calor del verano...
recuerdo que me dejaron floja,
capítulos vi muchos...y a diario.

Con todo, ¿qué os parece
decir: mi nombre es Acacia?
¿Qué creéis que es esto
si de la Papisa se trata?


Sam:

No podría ser otra Acacia
que la Sacerdotisa del Templo,
la puerta de la vida abre,
es como un Árbol al cielo.

Puesto que la acacia es un árbol
sagrado en el Egipto, creo,
¿cómo no pensar en la Sibila?
Bet es su letra en hebreo.

De Egipto, no es que sepa mucho
mas, al Árbol, la Acacia es
el Árbol de Osiris y Isis,
árbol de cobijo a dios fue
Es un árbol que por algo está,
así, con esta nota diferente
¿qué hallar en su divinidad?
Es el árbol de la vida y muerte.

Se presenta con una doble intención,
como lo son las columnas a la entrada,
¿vida y muerte es lo que son?
Al menos, así es en la Acacia.


Juan:

Lo que dices se puede ver
cuando hablamos de simbología,
la Sacerdotisa del Templo está
en morir en tu cambio...y renacer en Vida.

Así, en las columnas está,
está intención sagrada
ocho con diez metros que están
por pesar la Vida que hablan.

Ocho es a Chet,
lo que diez es a Yod,
si unimos ambas, entonces,
Jai, la Vida, gestó.

Así, en todo este caminar
que lleva el mirar adentro
se alcanza en la longitud que está
el dieciocho que también cuento.

Y no es que se cuente al sumar
la Chet y la Yod que la Vida llevan,
también es que en metros está
el mismo valor que la Vida pesa.

¡Anda que no está chulo
esto de observar apreciaciones!
Parece una tontería a priori
y luego se vuelven contestaciones.

Y si dieciocho es que lo vemos,
por igual, en la luna a sus pies,
con la luna también vemos
la astrología de esta mujer.

Mas, con Bet también vemos
el agua de la creación,
el conocimiento primero,
el saber, su manifestación.

¿Qué es el dieciocho que vemos
en Jai, en la vida que vela,
tiene sentido aquí el Sar,
el ciclo que la Luna lleva?

Porque dieciocho son los años
en los que vuelven la Luna y la Tierra
a encontrarse en su posición,
así, sus órbitas nos lo revelan.

Que, otra gran curiosidad
que acabamos de ver ahora
es que el agua en la tierra está,
aquí, entonces, es su forma.

Así, ¿podría esto ser
una sincronización de lo que hablamos,
que en el pecho de esta mujer
está lo mismo que hay en sus manos?
«Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos» – Proverbios 31:31, RVR 1960 –
 
Sam:

En fin, que si cogemos los números
y nos ponemos a hacer apreciaciones,
la más simple que veo yo
es la de hablar en números vórtices.

El dieciocho es simétrico,
mas, no solo en su representar,
de arriba a abajo se traza
este número, por igual.

Tiene la curiosidad de que
su descomposición es un nueve:
el doble de la suma vorticial,
dieciocho, también, contiene.

Mas, un espejo se hace entonces
cuando el producto con su número hayamos,
lo que hemos encontrado ahora
en su potencia, al elevarlo,
es el número ochenta y uno,
con la coma, los metros que hablamos.



Maestra Sheng:

Ahora que hacéis cálculos
me he acordado del Camino Óctuple,
ocho son los radios que convergen
en el centro, la Unidad, su nombre.

Este camino del centro
que representa la eternidad,
el principio y final del camino,
el Tao del Cielo, el Te de acá;
se consigue, como en tu arcano,
en la Sibila inmortal.

Que la inmortalidad no es otra cosa
que la misma que está en la Acacia,
despertar del aturdimiento lleva
conocer la Verdad, de Dios, su Gracia.

Y, en Oriente, este camino,
como sabéis, se hace andando,
siendo virtuoso en tu hacer,
bondad inmerecida en elevado grado.

Así, en el Tao, en su evolución, ¿qué es lo que vemos?
Un modelo de conducta para la humanidad y el desapego.
La totalidad universal, la máxima plenitud vemos,
ser inteligentes con los seres, con la naturaleza, con lo que hacemos.

Profundizar en su filosofía, ahora no lo haremos,
mas, la codicia y la ambición, son aquello que deshacemos.

Y, ¡qué bien es que ata
el que no necesita cuerdas!
Nadie puede desatar
lo que, éste, bien aprieta.

Así, al amor, el Tao, en su esencia
es libertad en el ser,
amar de verdad, sin correspondencia.

Cuando esto logramos,
cerca estamos de la iluminación,
hemos logrado tal grado
que el apego mudó.

Muta el aferramiento
por el entendimiento, en las cosas;
y mucho hay para Te
cuando la misericordia logras.

Este sentimiento sincero
que nace del alma
es el amor de la Sibila
que en la puerta ella guarda.

Pues, la Vida es el Camino,
y el Camino es la Fe,
la Fe, lleva tenerte:
la misericordia y tu Te.

En fin, que el Camino no es
sino una introspección,
sabiduría de la vida
que encuentra el amor.

Más avanzas, más conoces
que en no apegarte a nada
lo que está es tu mejor dote.

Porque cuando nada ansías
la naturaleza propone
el mayor de los regalos
y tu mesa dispone.

Así, es atar, cuando de verás se sabe,
no necesitaste cuerdas,
y deshacerse, el nudo, no sabe.

Siempre caminará eterno
el nudo de esta unión,
nace de la misericordia
y vive en el corazón.


Así es mirarte adentro
para cualquiera de tus cosas;
si logras conocerte de verás,
vencerás cualquier cosa.
Pues, tu mente hallara quietud,
una paz desmesurada,
se conoce y acepta su inquietud
y su inquietud se vuelve almohada.

Ésta es la vacuidad
que hallamos en todas las cosas,
sería, a cada oruga, ser;
volar su verdadera mariposa.

Y cuando se vuela,
se siente el aire,
se siente, del soplo,
su voluntad;
aquello que pone en tu camino,
será, del Padre, tu felicidad.

Verás que en la libertad del ser
está la mayor atadura,
pues en dejar ser y no imponer
es que está la hermosura.

Y como hermoso es ésto,
nada, al Te, es equiparable,
¡claro que compartirlo a medias,
como sabrás, es mejor que sabe!
«Aquel que sabe atar no necesita cuerdas y sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido» – Lao-Tsé – .
  Sam:


Acabo de acordarme de aquello que dijo Jung,
el alumno que fue de Freud, y mucho en Oriente halló;
en su búsqueda de conocimientos, de rayar con lo arcano,
en su encuentro encontró material de éste..."estereotipado".

Mas, como dice este término, mejor no lo usemos,
no es atajo a las representaciones que en el ser todos hacemos.
Que los arquetipos, todos, son de ayer, hoy y mañana,
si aceptas lo que te somete, transformarás en alegría tus ramas.



Juan:

Oye, no os pongáis demasiado filosóficas...
que estabamos en el Camino Óctuple
y ya está volando la mariposa.

Antes de iros por las ramas,
mejor lleguemos a la raíz,
¿qué es 10 y 8, entonces,
al mundo Oriental, en sí?



Mestra Sheng:

Diez y ocho, si los sumamos,
hemos visto ya lo que es,
dieciocho es, a la Sibila,
la Luna a los pies.

Y, siendo la Luna
a la mujer, su vientre,
es la vasija del agua,
conocimiento deviene.

El Ciclo Sar, hemos visto,
y aquí viene una conexión,
si los números los unimos,
mas no en adición,
lo que encontramos es otra cosa:
ciento ocho es que son.

Este número empieza
con la Luna, como verás,
ciento ocho son los pasos
que desde ésta, tu darás,
para alcanzar al Sol andando,
y en cada huella los hallarás.

Cada uno de estos pasos,
son, en el Budismo, culminación,
fuerza y benevolencia de la Verdad,
aquella que ocultarse, no,
no puede hacer ésta,
como tampoco la Luna y el Sol.

Estos ciento ocho pasos
son, de Buda, su caminar,
su transito por la Tierra,
su número, en veces, reencarnar.

Son, entonces, los Budas que se esperan,
llamémoslos en cualquiera de las tres maneras.

Ciento ocho son los pasos de la ascensión,
aquellos mismos que en peldaños, a su escaleras, son.
Son las cuentas del rosario, el que usan en canción:
en sus mantras, en sus cantos y también en oración.

Así, todo se salpica
de éste número sagrado,
desde el número de cuentas
hasta el número de peldaños.

Templos importantes
se disponen en el mismo número,
la lóngitud del Río Ganges,
es, de sus grados, producto.

Que su longitud y latitud
están por alguna cosa,
delimitar con exactitud
la divinidad por sí sola.

Mas, si ésto parece poco
y resulta un tanto coincidente,
lo importante de los peldaños,
lo que en el rosario siempre se cuente,
no es otra cosa que los canales
que en el chakra corazón convergen.

Ciento ocho son las energías
que se canalizan hacia el corazón,
ciento ocho son los pasos,
las bendiciones de la Creación.

Así, es que se nutre,
por igual, está cultura,
de eliminar el número cero
cuando vorticial es su cintura.

De esta manera hallamos
en la primera adición
el número dieciocho
y, por igual, es ascensión.

Importante son los pasos,
las pruebas que ha de pasar el Monje,
dieciocho son éstas
y en superarlas está su dote.

Así, aquel Monje Saholín
que ha superado estas pruebas
puede, del folklore Oriental,
escribir y dejar su huella.

 

Sam:

Mucho es que transciende,
en verdad, este número:
la mayoría de edad,
el servicio militar y sumo...

La repetición del eclipse,
las cosas que Odín sabía,
alianzas secretas, también,
y ciertos ritos en masonería.

También son las rosas
que lleva la Virgen María,
de las dieciocho, lleva en los pies,
dos rosas, el alma mía.

Son los años para casarse,
en el Talmud, como se decía;
licencia para conducir son,
son los dieciocho monos que decía.

Y, volviendo a los Monjes Shaolín,
con los dieciocho monos por pruebas,
la disposición, diferente es,
mas, el tres, seis y nueve se aprueba.

Que ya que nos hemos puesto
a hablar del Oriente,
tres, seis y nueve son,
para el Taijitu, la lente.

Lente del Universo es,
y de todo lo que transforma,
el Tao del Cielo es del Cielo
y en la Tierra adquiere su forma.

Misterioso es en física,
con Tesla nos viene dicho,
energía, vibración, y luz,...
¿podría ser hasta el sonido?

Conocer los misterios del tres,
son conocer los del seis y el nueve,
todo por ellos transitará
de manera neutral, asi se mueve.


Vacuidad que nace
en el desapego,
lleva este ritmo
el alejarse del ego.


Es el movimiento perfecto,
matemática sagrada es su horma,
coge dos dimensiones, entonces,
y una espiral es que se forma.

Así es la ascensión
en el Espíritu de la persona,
cada paso que das arriba,
más te elevea y evoluciona.

Te hace girar por igual,
te hace poner grandes pruebas,
en tu verdadero entendimiento
está la sabiduría entera.

Abre la puerta en el uno
y quédate en su dos,
así, habrás alcanzado
la grandeza que vive en Dios.

Y, si ahora me pongo hebrea,
y la puerta, Dalet, es cuatro,
de ponerme en el uno,
catorce veo en trazado.

De pasar ahora al dos,
es que veo, entre otras cosas,
en trazado cuarenta y dos,
¿no es toda la casa, toda?

¿Sería entonces verdad
que se cumple en profecía
que a su Casa es que vendrá,
a la Colmena de la Vida,
la Vida misma del Verbo?,
¿en David vive la Vida?

¡Qué el Señor establezca
el trono de David
y su trono para siempre,
ésto es Jaquin;
y entonces en la fortaleza
- lo que es Boaz aquí -,
del Señor, la fortaleza,
se regocijará el rey, así!

 

Sam:

¡Qué fascinante es
todo esto que se cuenta
en número árabe, entonces,
y en hebreo se pesa!

Claro me ha quedado
que muy diferente es
una filosofía para la vida
y creer en tu Dios y fe.

Que vivir para la armonía
y para el desarrollo del ser,
es la evolución que se espera
al caminar hacia el punto G.


Juan:

¡Cómo estás, Sam, querida!
¿En qué estás pensando?
El punto es el Omega,
el punto hacia el que vamos.

Ésto da para la Noosfera
y el propósito de la humanidad,
tiempo habrá para ésto
ahora..¡a hilar!

Maestra Sheng, había preguntado
por aquello de la Acacia,
ahora que lo recuerdo bien
mucha Acacia hay en la Palabra.



Maestra Sheng:

Me alegra, Juan, querido,
que me hables de ésto,
quería ver si recuerdas
la Acacia del pueblo hebreo.

Mas, antes de hablar de Acacias,
ya que en sí es un Árbol,
entretanto vienen todos,
de La Voluntad, leamos
los dos capítulos siguientes
que nos harán comprender
mucho de lo que se ha dicho
y de lo que en la Palabra se lee.



Sam:

A mí me parece perfecto,
por cierto, ¿qué hora es?


Juan:

Si mi reloj no me falla,
las 13:13 son,
es tiempo para la Vida,
el Amor y la Unión.


Ming:


¡Ai!, ¡dejaos de leer!,
Dishi y Hao querrán saberlo,
y por supuesto yo...
esperad a que vengan ellos.

Tiempo es ahora para hablar,
para hacer algo con el tiempo,
tomemos algo fresquito...
un té helado, yo quiero.

¡Ai!, ¡fijaos ahí!
¿cómo, esto, decir?
Escuchad bien por la ventana,
tú, Sheng, ven aquí...
¿será eso un Sahasrara? ..... 464 (8221)

Verónica García-Melero
Loto V. El lot de Sam «la tarotista»: las Columnas del Templo.